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La tarde caía lentamente en Roselle Park, y los trabajadores apresuraban la producción, los judíos, indios y negros que hacían de foreman los apuraban, en su mayoría eran hombres y mujeres centroamericanos, boricuas, dominicanos, y pocos peruanos.
Al término de su primera semana de trabajo en esa factoría de ropa, Martinez, se dirigió al paradero del bus para volver a Elizabeth, no había conseguido a nadie que le diera ride todavía y se distraía mirando a las compañeras de trabajo que también aguardaban por transporte público.
Estaba sumerjido en sus pensamientos y sintió que inevitablemente esa
noche las imagenes volverían y se tendría que resignar a ver esa
parte de una vida que no vivió, impotente, como un testigo indeseado.
Ya en su habitación, se acomodó al frente de la computadora, escribió
unas frases, chateó un poco tratando de despejar su mente, y luego rendido
y solitario se recostó en la cama. Inmediatamente,vió los paisajes
andinos, la vestimenta real, divisó el Koricancha, a lo lejos observó
que la gente que vestía ropas comunes caia arrodillada, escondiendo sus
rostros, eran muchos, quiso averiguar porqué y en ese momento culminante
de su vida apareció ante sus ojos incredulos,lo distinguió por
su caminar victorioso, tenía solo veinte años, una figura imponente,
cabello largo y atlético, se diferenciaba de toda su corte por su estatura
y fortaleza, que duda cabe.
Es Waskar,se dijo emocionado de estar cerca al futuro Inka..quiso localizarse asi mismo y no se podía ubicar, sabía que soñaba pero dónde estaba él?
El Principe Waskar se detuvo un poco, y en la plaza principal habló a
los que estaban presentes, en un quechua puro, limpio, dijo que se estaba dirigiendo
a pedirle a Wayna Capac, que abdicara en su favor, no le importaba las opiniones
de sus hermanos Ninan Cuyochi, Tupac Huallpa, Manco Inca Yupanqui and Pawllu,
menos la del bastardo Atawallpa, con quien su padre pretendia que se dividiera
el Imperio.
El Imperio es uno gritó y nada puede impedir que siga siendo uno,
los que lo quieren romper no tienen cabida aqui, aunque sea mi padre. Y con
otros miles de jovenes seguidores siguió su marcha en busca del Inka.
Como hijo más querido que no era, fue recibido por los guardianes del Imperio, lo hicieron pasar y el monarca, a quien recordaba poco por el minimo tiempo que estaba con ellos, lo recibió sin mirarlo a los ojos, circunspecto, serio. La familia imperial no existia y observó que esa era otra de las fallas de este Inka que infortunadamente era su progenitor.
Vengo a intentar el diálogo, padre, no quiero que esto vaya a ser causa ni motivo de peleas ni de guerras, el pueblo quiere paz.
No sé como osas oponerte a la decisión de tu Señor, yo soy el Inka, gritó el viejo soberano. Si he decidido que el Imperio se divida en dos es mi decisión y no tienes más que cumplirla, además Atawallpa es mi hijo más querido y le debo dar lo que le corresponde.Tú tendrás el reyno del Coscco y Atawallpa será el Inka de Quito. Waskar golpeó la mesa con el puño : Basta ya, no me hagas recordar lo que sufrió mi madre por tu abandono y tus amores con la de Quito.Esa plebeya y su hijo no tienen cabida en la familia real de este Imperio.
Háblame con respeto soy el Inka, tu Señor, aunque seas mi hijo,le advirtió Huayna Capac dejando absortos y mudos a los que observaban la escena familiar. No eres mi señor, yo no tengo señor,te equivocas, solo los plebeyos y bastardos se someten y tienen señor, yo soy hijo del Sol y como tal no tengo soberano ante mi presencia, fui tu hijo y a partir de este momento soy el Inka, esta ha sido tu última decisión antes de partir al confinamiento.,tenía voz firme y su expresión hacía delirar al pueblo, su padre mismo le cedió el protagonismo en ese instante supremo, no tuvo palabras para responder solo un grito desesperado que retumbó en el Cusco: no puedes hacer esto exclamó el viejo monarca y miró a su alrededor, sus guardianes ya eran viejos, no quisieron entrar en conflicto y algunos de ellos se dejaron atrapar junto a su amo, muchos hombres jovenes, guerreros, se acercaron a él y su séquito mientras el Inka Waskar ordenaba que los sacaran de su presencia.
Los chasquis difundieron la noticia en todo el imperio, desde el norte en Quito -ciudad a la que había querido hacer capital del imperio de su engreido Atawallpa- hasta el Sur donde la realeza imperial se reunia, todos se enteraron del derrocamiento de Huayna Cápac a manos del Inka Waskar y el desconocimiento que hacia el Inka reynante de la existencia de cualquier otro poder o autoridad sobre los humanos que no fuera su poder.
Huayna Cápac no pudo hacer nada para que la juventud liderada por su hijo invadiera su palacio y botara a sus hombres, todo se había oxidado, envejecido y ahora le tocaba esperar el paso de los años y la muerte.
Siempre supo que su hijo jamás lo ejecutaria, su madre que era prima
de Huayna Capac le habia enseñado a amar a su padre después de
todo.
Waskar apareció ante unos doscientos mil jovenes reunidos para celebrar
el ascenso del Ultimo Inka, y la toma del poder por la juventud, Huayna Cápac
era simbolo de anacronismo, pasado, vejez, decrepitud...Las masas loaron al
Inka Waskar y apoyaron su mandato de no permitir que el Imperio se divida...Despertó,
eran las tres de la madrugada, se tomó la cabeza y miró en el
espejo, bebió agua, meditó...y no supo explicar porqué tenia
esas pesadillas..
Las hojas del otoño comienzan a caer y este lugar no volverá a ser el mismo, todo ha cambiado y no hay sonatas ni trovadores que dediquen canciones a las parejas con sus guitarras criollas y sus cajones alegres que me digan que estoy en el Perú.
Volví otra vez y me seduce la idea de encontrarla, de decirle que la
sigo amando,pedirle que se vaya conmigo y que hagamos otra vida en Estados Unidos.
Tantas cosas me pasan por la mente que, esta tarde,la hora, el día,el
año parecían regresar, y pensé que volvería a casa
después y vería Trampolin a la Fama, Risas y Salsas o un partido
de la selección.La espero sin impaciencia, con ansias otra vez.
Entonces llega ella,está un poco gordita, mayor, distinta aunque la vida no se ha podido robar su sonrisa, ni la forma de mirarme. Es una señora, que duda!
A quién esperaba ? A la que dejé hace tiempo ? Aquella muchacha graciosa que venía a la cita después de la universidad y no tenía los ojos cansados por la rutina ni los hijos ?
Estoy desilusionado o la sigo amando ? Quiero pasar el momento con ella o renovar lo que un día juramos ? Ella estaba allí también como yo, para saber que le traía ese amor del pasado, y probablemente también me notaba distinto, castigado por los años y la suerte inclemente con los que se van en busca de fortuna.
Después de los abrazos, sin besarnos, entramos a un café, y conversamos mucho, hablamos de nosotros, de gente que nunca conocimos, del país, me dijo que estaba casada, su marido es empleado del gobierno, ella profesora de secundaria.
No quise saber más porque lo único que faltaba era que confesara que era feliz y yo un viejo amigo a quien quería presentar a sus parientes.
Casi no tuve oportunidad de hablarle de mí, de mi vida de divorciado, lejos de toda sensación de apuro ni emociones, menos de anhelo de tener un hogar, ni otros hijos, no a estas alturas.
El pasado estaba allí en esa mesa de restaurante del centro de Lima, mi sitio preferido, la mujer que hasta hoy ha sido el recuerdo imborrable de mi juventud era esa dama mayor que me observaba sin expresión, casi dictando clases a sus alumnos o una conferencia a los padres.
No había más que compartir entre dos seres que un día cruzaron sus vidas en una calle cualquiera y empezaron un romance sin amigos comunes ni testigos y que ese idilio haya durado siete años, y terminado en una hora, sin consideración alguna de besos, recuerdos y juglares.
Vine aquí para proponerle que dejara al pobre tipo de su esposo, que se decidiera a vivir conmigo la novela inconclusa de un gran amor,y no importaba que esta mujer no sea la misma, que sus ojos hablen de una felicidad en que no estuve y en la que construyó su hogar.
Le dije que siempre la amaré y tomé su mano para demostrarle que no había olvido entre nosotros, me besó en la boca, luego sacó de su cartera las fotos de él, de sus hijos.
Te amo pero ya tengo una familia, dijo suavemente..y yo la abrazé fuerte, caminamos como antes, y en medio de esta gente también diferente a la que dejé al partir, nos despedimos..y se perdió en el tumulto, en el mar humano de Lima, sus miserias y su grandeza para siempre, quise gritarle que me espere, que vuelva pero era tarde para los dos..
Estoy escribiendo que voy a decir en la clase del reencuentro, supongo que a pesar que no ejerzo la profesión, que vivo en USA por tantos años, mis compañeros de aula recuerden quien soy yo, el mejor y más brillante abogado de mi promoción, el resto son cosas de la vida.
Quiero decir que, a pesar de todo, no estudié derecho para ser un pobre
cojudo, la cosa es que en mi salón habiamos trecientos estudiantes, a
alguien le tenía que tocar el privilegio de ser el fracasado de la promoción,
y ese fuí yo..así con todas las letras, pero que pobre y triste
huevón he sido para perder todas las oportunidades que la vida me ha
dado y ahora ya es tarde para mirar atrás y reflexionar.
No soy de los que andan lamentándose ni van a la iglesia los domingos,
no pertenezco a ninguna logia, es díficil para mi hacerme parte de grupos
o sectas o partidos políticos o clubs de futbol o no sé que otras
entidades, instituciones y demás puedan existir.
Al terminar la universidad, sin ranking disponible, sin fiesta de promoción
ni nada, por culpa de los malditos comunistas a los que detesto más que
a los religiosos de mierda, tuve que verme a solas con mi presente, trabajaba
en una empresa del estado donde la mediocridad inundaba el ambiente y me sentía
asqueado de tanta ineptitud, basura, chismes, chantajes, sexo a escondidas y
toda esa lacra que se esconde detrás de las paredes de un ministerio
u oficina gubernamental.
A la primera oportunidad me fui pero con tan mala suerte que mis primeros casos
vinieron de sindicalistas que me pedían asesoramiento legal o de invasores
de tierras, desesperados por no ser desalojados de sus precarias viviendas.
En el Perú, donde todo era una cadena de influencias, y si no conocías a nadie te morías de hambre, qué más podía esperar sino que en una de esas diligencias a favor de los más desposeidos de la tierra, un policía sobornado por la parte contraria procediera a arrestarme haciéndome pasar una verguenza de la puta madre.
No sé si el colegio de abogados hizo algo por este atropello, si sacaron a ese imbecil polizonte que me trató muy mal, encerrándome en una celda con criminales, hablando sin mirarme, en forma cobarde, y dejando a entender que podía hacer lo que se le viniera en gana, a ese cojudo lo tuve entre mira juré que lo vería en la calle vendiendo naranjas, y al final me olvidé para no distraerme, ni lo denuncié ni hice nada. Allí fue que decidí que mi destino estaba lejos de la tierra que me vió nacer.
Estaba casado y mi mujer, hija de un gringo que había trabajado en la ex International Petroleum Company, vivía desesperada por viajar a USA, a reunirse con su padre que no la había olvidado porque era su única hija.
Mi suegro apenas sabía de mi existencia porque ella no le quiso contar de su matrimonio y le decía que estaba estudiando, cuando en realidad lo único que hacía era seguir en el Instituto Peruano Norteamericano, y dictar clases de inglés por su cuenta, nada más.
Al salir de la prefectura donde me habían llevado después de estar
en esa repugnante celda de la comisaría de Sol de Oro, llegué
a mi casa y le dije a ella que nos ibamos, y lo dije con sinceridad..
Se fue a la mierda el Perú para mí, vamos a empezar una nueva
vida...y ella sonreía abrazándome junto a Juán Pablo, mi
primogénito.
No me pasó la amargura ni la verguenza ante mis vecinos..a qué
abogado lo metían preso ? Solo a mí seguramente. Amargado con
esta desagradable experiencia, empezé a despedirme de todo.
Le aumenté el sueldo a mi secretaria, que comenzó a coquetearme,
a mover las caderas sensualmente, mis clientes se los pasé a Martinez,
un compañero de clases que luchaba por salir adelante y que por alguna
razón, que hasta hoy desconozco, desde la época sanmarquina siempre
me pedía ayuda. Le dí todos los files de mis clientes, sin cobrarle
un centavo, y él no paraba de abrazarme y jurar que yo triunfaría
en Estados Unidos.
Así me fui, dejando todo, oficina, casa, mamá, papá, hermanos, y mis titulos.
A partir de ese día dejé de ser el doctor para ser solo yo y mis apellidos. Pasaron varios meses, años antes que me resignara a no ser más el abogado,el jurista, el brillante penalista que vaticinaron mis maestros y compañeros de clase. Al poco tiempo de llegar a New Jersey, apoyada por su padre me abandonó mi mujer, no veo más a mis hijos, y sólo con mis ilusiones megalomaníacas sigo tentando el momento en que el triunfo me sonría, mientras eso sucede he vuelto al Perú, invitado por la promoción, a la fiesta de aniversario.
Estas fiestas me están costando en oro, los pasajes están caros,
he comprado regalos para todos mis hermanos y sobrinos, y me entristece porque
ya no están mis viejos que fallecieron..Aquí estoy para contarles
que soy un perdedor, nada más ni nada menos..
Elsa es una mujer espectacular, la verdad nunca antes me habían gustado las mujeres espectaculares y Elsa lo es. Tiene unas caderas que delatan su ascendencia caribeña, anchas, formadas, que hacen voltear a los tipos cuando pasa por la calle aunque no haga movimientos para atraer.
Su rostro es de facciones toscas, de esas que agitan las hormonas y te hacen
pensar en otras cosas, boca grande, ojos grandes y negros, cabello largo y exhuberante
que le cubre los hombros.
Hasta ahora no me puedo hallar conquistando a esta mujer, viéndola, citándome
con ella, siendo su amante, entrando a un hotel y sentir que los demás
hombres te envidian y quisieran ser yo, es dificil estar en mi lugar y no sentir
fastidio y decepción por querer ser otro, por adivinar los deseos malsanos
de la gente hacia la persona que amas.
En esta misma factoría donde ella trabaja y a la que vengo a recogerla todas las tardes hay muchos que mueren porque ella les dé una sola oportunidad y eso para qué ? Para llevarla a la cama, porque pensar en Elsa es pensar en sexo, en placer y lujuria.
Desde mi visión deformada de hombre enamorado no puedo darle concesiones
a nadie, no me voy a descuidar de lo que ya es mío y quiero que ella
entienda eso.
Allí viene con la blusa blanca y el pantalón azul que es el uniforme
de su trabajo, su andar descubre su voluptuosidad y penetra el espacio, no sé
en lo que ande pensando, parece que desde allí yo y mi Chevy debemos
ser invisibles para ella, camina y no nos mira, nos vé y tampoco nos
mira, se acerca y abre la puerta, voltea el rostro, me besa y habla del trabajo
hasta que llegamos a la puerta de su casa.
Es tan impersonal, ensimismada y tiene una tendencia a pensar que todos la desean o pretenden que a veces no le digo nada, solo para fastidiarla, tampoco le pido un beso ni se lo doy, entonces reacciona me besa y dice te amo.
Mis libros en la parte posterior del auto, la forma en que miro el reloj y un te llamo en la noche hacen que me mire un poco desconcertada, cualquiera mataría por estar conmigo me dijo un día..pero yo no soy cualquiera, ni cometo crimenes por nadie y lo nuestro no sé cuando tenga punto final..Esa noche la ví desconcertada por mis palabras como hoy que baja del coche, y desde la puerta de su casa me manda un beso volado con su sonrisa de mujer encantadora.
Le devuelvo el gesto y me voy con destino al trabajo, a clases, a ninguna parte, donde sea que pueda olvidar que estoy viviendo un amor que no tiene fecha, destino y depende de la pasión, y que talvés mañana me entristesca perderla para felicidad y regocijo de otros.
Desde mi corazón le doy un beso, le digo te amo mil veces pero ella ya
está dentro de su casa,lejos de mis sentimientos encontrados, y yo quisiera
que todo sea diferente.
Que nos amemos sin que nadie nos mire y podamos ser felices siendo una pareja
cualquiera, en un lugar cualquiera, a cualquier hora y momento de la vida.
"Esta no es una carta desesperada-comenzó a escribir-es el relato de mi vida en Nueva Jersey, mamá quiero que sepas que ella me dejó, y no quiero contarte los detalles porque me da verguenza, aunque si no te lo digo a tí, a quién puedo confiar estas cosas ?
Ya sé lo que vas a decir,que yo tengo la culpa,que no importa lo que
pase es la madre de mis hijos,tú no te imaginas como me siento y cuánto
dolor hay en mi alma después de esta derrota.
Vine a los Estados Unidos en busca de solidez económica para mi familia,no
me imaginaba lo que sería esto.
Mi suegra vive en El Bronx, es una zona llena de mexicanos y afroamericanos, donde la vida no vale nada. Yo no sabía eso cuando llegué aquí con mis hijos y ella, caminaba sin que nadie me dijera no te metas en esos barrios, es Estados Unidos decía confiado, qué diferencia con Perú.
Traté de que mis cuñados me ayudaran a conseguir trabajo pero no fue así, me dejaron a mi suerte, y con unos uruguayos y portugueses que conocí un domingo en el parque, me contacté para trabajar en construcción, ya sé que los parientes de Nancy tienen agencias de viaje y envío de dinero a Perú y varios paises..
Pero , tú crees que dijeron vamos a darle una oportunidad al esposo de nuestra hermana ? Claro que saben que soy abogado, y lo primero que hicieron fue advertirme que sería difícil revalidar mi título y que los únicos abogados exitosos en este país eran los judíos.
No te niego que he pensado en volver, irme, tomar el primer avión y aparecer en Lima,abrir mi estudio jurídico, recuperar el tiempo perdido,eso pasa por mi mente muchas veces, y después deshecho la idea porque sé que al principio va a ser muy duro.
No te dije nada antes para no preocuparte pero la verdad es que hace más de un año que no vivo con Nancy, estoy solo en un cuarto rentado a una familia peruana, aqui tengo una cama, mi computadora que compré hace poco para hacerme compañía y la música que pongo para distraerme cuando no hay trabajo.
Claro, ella me enjuició para que le pase la pensión por los chicos, aqui le dicen child support, no puedo atrasarme porque a los dos o tres días llegan a tocarme la puerta, es peor que cometer un crimen eso de deber alimentos a los hijos.
En la corte, cuando estuvo frente a mi, después de no verla casi nueve meses, estaba con su abogado,ni siquiera me miraba, creí que al menos me iba a saludar y eso no pasó nunca, cuchicheaba con el tipo, le arreglaba la corbata, me dió ganas de gritarle puta...y me contuve, tenía ira y dolor.No sé que tienen los jueces aquí, yo me he defendido solo, con interprete, he hecho uso de mis conocimientos jurídicos y al traducir veía la cara del juez a cargo cómo cambiaba y se asombraba de lo que yo exponía.
Después preguntó si yo era abogado y le confirmé su sospecha.
Noté el cambio en su actitud, preguntó que hacía un abogado
trabajando en construcción y sugirió que me pusiera a estudiar
inglés. Ya de eso no quiero ni acordarme, fijate Perdí, mi situación económica empeoró con la suma
que el juez me asignó, creo que por no saber hablar inglés y ser
extranjero, he visto mi vida dentro de un túnel oscuro, difícil
de salir, me veo en tinieblas.
Aquí no bebo, no voy a los bares ni ando con peruanos porque mi trabajo
no me lo permite, de eso no tengas cuidado, los domingos voy con los uruguayos
al parque y peloteamos un poco, conversamos entre cigarros, en el campo.
Hace una semana me invitaron a una parrillada en el parque, fuí, tenían
música negroide que ellos le dicen candombe, se parece al alcatraz afroperuano,
se sorprendieron que bailara y me divertí bastante.
Mamá,el principal motivo de mi carta es pedirte que me envíes
mi partida de nacimiento que no la tengo a la mano porque todos mis papeles,
excepto mi green card, se quedaron con Nancy y con ella no puedo hablar, ya
me notificó una demanda de divorcio y no voy a contestar, mejor es así
cada quien por su lado.
Tengo que ser fuerte y no recordar los bonitos momentos que pasé con ella en Perú, donde eramos una familia feliz, y no lo que somos ahora, con una orden de restricción para no acercarme, concedida gracias al empeño del letrado que la representa que parece mostrar mucho interés en Nancy, por eso necesito mi partida de nacimiento para,una vez terminado mi divorcio, casarme, me ha ofrecido un dinero aquí una amiga argentina que conocí en esa parrillada, y está en condición de ilegal, me va a pagar, vivirá conmigo hasta que salga su residencia y podré contar con ella siempre.
Qué más puedo pedir, no te parece ?
Espero que lo que te cuento en esta carta no te incomode, sé que vas
a entender mi posición, nunca pensé verme en estas circunstancias..
Ahora que mi vida con Nancy pertenece al pasado quiero también pedirte
perdón por haber pensado en ella más que en tí, por desaprovechar
los momentos de felicidad que me dió el Todopoderoso para rescatar tus
consejos, y seguirlos.
Sé que sabrás asimilar este mal momento de tu hijo y lo verás
con la filosofía tuya, me vas a decir algo ? Ya te vas a enamorar otra
vez o algo así ? O me exijirás que piense en los chicos y no en
mí.
Qué me vas a decir mamá ?" - se detuvo un instante, bebió
un poco de agua y presionó "cancel", luego se paró dejando la
computadora sola- Salió.
En la calle, la noche cubría el cielo de estrellas que brillaban a lo
lejos, caminó sin temor ni precaución y llegó al Dunkin
Donuts donde compró un café y trató de ordenar sus pensamientos
rechazando escribir más cartas desesperadas para no preocupar a su familia.
La camisa blanca manchada de rouge, estaba debajo de la cama, sin tocar, intacta,
se paró en un instante, eran las nueve de la mañana de ese sábado
sin historia.
Su mujer seguía durmiendo, no se preocupó en despertarla porque
sabía que era inútil.
Corrió hasta el baño y se duchó deseando que el agua fría
le quitara los efectos de esa borrachera que había sido la clase del
reencuentro de hace dos semanas, y la de la noche pasada.
Prendió la radio y escuchó que Fujimori anunciaba más capturas
de terroristas y detallaba los daños causados a la patria, se acordó
de la mujer del trece en la nalga derecha y deseó por un instante conocerla,
amarla, hacerla suya pero todo estaba tan lejos, mirado desde la mediocridad
de su "estudio jurídico" donde se apretujaban las clientas
que le enviaba la asociación de pobladores del asentamiento humano que
asesoraba.
Juicios de filiación, alimentos, y faltas eran su trabajo diario. Tuvo a su cargo un tipo que mató a su mujer pero el caso era una desgracia, y cuando ya estaba cerca el juicio oral, uno de los penalistas famosos, que dictaba una cátedra de derecho, convenció a su cliente para asumir su defensa y parapetado entre sus amigos periodistas explotó el caso a más no poder para ganar reputación, dicen que hasta le dió dinero a su defendido.
Estaba harto de todo, por eso se matriculó a estudiar inglés y francés con la esperanza de poder irse del país, mandar dinero a su familia, y mejorar esta situación insoportable en la que estaba atrapado y no encontraba salidas.
Revisó los bolsillos de su pantalón y encontró varias tarjetas
entre ellas las de Germán,su yunta, y recordó que le dijo que
era comandante del cuerpo jurídico,trabajaba en el fuero privativo.
Guarderas estudió en San Marcos y su pata del alma en La Católica,
Guarderas quería ser litigante, representar, Germán anhelaba vestir
el uniforme, sacarse la frustración de no haber ingresado a la Escuela
Militar por falta de influencia, de padrinos en este país de argollas
y amarres sin fin.
Al entrar a su estudio, revisó sus papeles, nadie había venido
todavía, ni siquiera la gente pobre a la que defendía gratuitamente,
tenía unos cuantos soles en la gaveta de su escritorio, los sacó,
y salió nuevamente para ir al restaurante de la esquina, a comer un ceviche
para la resaca.
Otros abogados que acostumbraban ir a sus estudios los sábados también
estaban en ese lugar haciendo lo mismo, lo miraron, unos con odio, otros con
desprecio y los más amables ni siquiera se dieron por enterados de su
presencia.
Este era el foro al que anheló llegar en sus sueños infantiles ?, se preguntaba muchas veces porque estos serranos se autodenominaban "litigantes", se mandaban la parte y en todas las borracheras hablaban de sus clientas, de sus casos ganados y de la corrupción del poder judicial.
Decidió ignorar a estos imbéciles, y ordenó un ceviche y una cerveza que saboreó con placer de condenado a la pena capital.
No leyó ningún diario ni encendió un cigarrillo para no
ser confundido con los payasos que tenía al frente, sin cobarta, con
una chaqueta gastada y jeans del extranjero, enviados por su hermana Pili, no
tenía porqué darse por notificado sobre el ambiente que tenía
al frente : un escribano, varios abogados arreglistas, un par de tinterillos
y un ex vocal que andaba de nuevo ejerciendo la profesión a pesar de
todo.
Regresó a la oficina para seguir ordenando su trabajo, y en el camino,
sabatinamente libre de vendedores y litigantes presurosos los fantasmas de los
contactos y amarres que no tenía allí dentro le devolvieron la
sensación de impotencia para poder triunfar en la carrera que había
elejido al nacer.
Abrió algunos files, los cambió de posición y empezó
a trabajar en el más urgente, se rió, los que no pagan siempre
son los que necesitan las cosas pronto y bien, la mañana transcurría
y pensaba irse a la una, darse un baño y salir al estadio, hoy juega
la U, una alegría lo invadía de pensar en el cuadro crema y en
la gente de su barrio que encontraría en medio del público. Se
apresuró a terminar todo.
La puerta estaba abierta y, de la nada, surjió Germán enseñando
una sonrisa entre burlona y compasiva que no le cambiaba nunca, miraba su estudio,
sus cosas y después del abrazo lo invitó a beberse unas cervezas.
Salieron.
En el bar donde los abogados, escribanos y jueces mataban sus alegrías
y penas habían bastantes parroquianos para la hora, no quiso comer, Germán
ordenó algo suave, y cervezas.
Le preguntó de todo, hasta de su mamá, su hermana, su familia.
Y al enterarse de los pormenores de su aventura por sobrevivir en este país,
lo vió confiado,preparado para dar la estocada final, era su estilo,
Guarderas conocía a su amigo.
Mira, loco, yo quiero que lo que te voy a proponer quede entre nosotros, yo tengo autoridad para ofrecerte esto pero exijo reserva,tú eres como yo mismo, mi hermano y nunca pensé en tener que aclararte esto, pero la situación lo demanda.
Usualmente, yo no me encargo de reclutar a nadie, eso lo hacen otras personas y no nosotros pero, en tu caso, muy especial,lo pensé varias veces antes de dar tu nombre a los grandes y me contestaron que sí, luego de investigarte y seguirte unos días, espero que eso no te haya incomodado. Me siguieron? Ni me dí cuenta, dijo un sobresaltado Guarderas.
Aquí va entonces, dijo Germán despacio, te propongo que seas juez sin rostro..Qué ? Es una broma ? Qué es eso ?
Juez sin rostro es el título que le hemos puesto a los magistrados que
se encargaran de los casos de terrorismo, estarán encapuchados y trabajarán
con códigos, nadie sabrá sus nombres ni quienes son.
Qué te parece ? El sueldo es más que excelente, un grupo de axuliares
de justicia trabajará el expediente y sólo tendrás que
revisarlo y con eso manejar el proceso oral y dictar sentencia...Guarderas movía
la cabeza en forma negativa..No seas idiota le dijo Germán que quieres
podrirte en ese estudio letrina toda tu vida ?, quieres competir con estos mediocres
? y miró a la mesa de los "litigantes"que hablaban con presuntuosidad
asqueante.
Guarderas tenía dudas, y su familia ?, qué pasa si lo seguían hasta su estudio ? hasta su casa ? Mira tu ganarás bien aquí, nadie te va a seguir a ningún estudio porque ya no vas a tener uno, vas a cerrar esto, le vendes los clientes a esos "necesitados" dijo mientras señalaba a sus "enemigos", sobre tu familia si quieres los mandas al extranjero, a USA, te podemos ayudar a que les den visa de entrada por cinco años, qué más quieres ?
Loco, ya les aseguré tu participación carajo, no me jodas, ellos ya cuentan contigo, todo está listo para que empiezes el lunes, no me vayas a joder, vamos dime que decides, no...no tienes que pensarlo..tiene que ser ya, ahora.
Guarderas abrazó a Germán de la misma forma que lo había
hecho en la época colegial cuando Germán lo defendía, y
ambos rieron...oye huevón soy tan feo para no tener rostro?, le preguntó
a su amigo.
Y una carcajada gigantesca invadió el bar.
Según su compadre Vicente, Sergio no había tenido tiempo de regresar y despedirse, por eso les había enviado un dvd grabado que explicaba sus sentimientos, su vida y sueños, y les dejaba el mensaje de mantenerse unidos durante su ausencia.
Reunidos para ver el video del adiós, en el bar del Negro, empezaron
a circular las botellas,las imágenes transcurrían tristemente
pensando que no verían al amigo más en la tribuna.
Chimbotano es lo más grande que le ha pasado al Gálvez y a Chimbote
dijo un señor entrado en años, y los demás gritaron eso
es verdad, es el más grande, el mejor, lo máximo que parió
esta tierra y el Perú entero.
Y se abrazaron para sentirse cerca del héroe ausente, cuánta falta hacía, especialmente ahora que venían los de Lima a fomentar problemas y no estaba su figura corpulenta y gigantesca para hacerles el paro y gritarles en la cara "vamos galvez campeón", como era su grito de combate.
Los más cercanos a Sergio, lo recordaron de niño cuando viajó a vivir en el Callao, en la urbanización San José con unas tías.
Había nacido en Chimbote pero su padre era italiano, de Calabria y su madre de puerto Supe. Tenían un restaurante en la Bolognesi donde el viejito se reunía, con frecuencia, con otros italianos que venían de otras partes del Perú y visitaban obligadamente el local de don Lorenzo, veterano de la segunda guerra mundial.
A los diecisiete años, don Lorenzo se enroló en el ejército de la Italia unida a la Alianza, trás el derrocamiento de Mussolini, allí tuvo que pelear durante la invasión norteamericana al Sur, contra los alemanes y los del Norte. Fue una lucha cruenta, contaba emocionado.
Al final de la guerra viajó a la Argentina donde se casó y tuvo un hogar hasta que llegó el divorcio, la separación y decidió probar suerte en otros aires para no recordar su matrimonio destruido por peleas familiares, sus hijos tomaron bando por la madre, y optó por irse.
Adónde ? Al Perú, donde lo seducía el boom de la pesca, eran los finales de los sesenta y supo que trabajo no le iba a faltar, viajó con otros paisanos y desde el principio decidió que su destino en esa tierra tenía un nombre : Chimbote.
Don Lorenzo trabajó fuerte y compró su casa, sus camiones, tenía mujeres, todas sencillas, del pueblo, las que le gustaban por su manera de ser, tan parecidas a las de su aldea, al fin de cuentas todavía se consideraba campesino y amaba la naturaleza, lo real, por eso odiaba la ficción de las grandes ciudades y sus gentes.
No tuvo intenciones de formar familia,envíaba dinero a la Argentina y a sus hermanas en Calabria que permanecían solteras y todos los años le pedían que viaje de visita por lo menos, cosa que prometía y no había podido cumplir.
Por eso se sorprendió al entablar amores con la hija de la señora
que le daba pensión-ya estaba solo mucho tiempo-la locuaz Magdalena lo
cautivó contándole de Supe, Casma y Huarmey.
El romance se inició un día que la encontró volviendo apurada
de su trabajo en la tienda, y la llevó en su escarabajo del 67,que le
servía para movilizarse después de terminar la jornada.
Tenía casi sesenta años cuando volvió a amar, a pesar de
la abismal diferencia de edades.Magdalena era todo lo que había deseado
de la vida, más a su edad y con los pocos años que le quedaban,
según decía.
Por eso dudó mucho cuando la muchacha de veintitres años le reveló
que estaba embarazada, quiso tenerlo y no quiso tenerlo, quería verlo
crecer, guiarlo, talvés entrenarlo para futbolista y que viaje a jugar
en Bari, algo así.
Sinembargo,lo amargaba recordar la edad de la mujer querida y la suya, lo desagradable de su matrimonio argentino y la traición de sus hijos.
Este será diferente, será el mejor, dijo, y sus amigos brindaron por el varón. Será varón ? Claro, y será el futuro arquero del Galvez y la selección peruana, ya verán.
Nació en Chimbote, atendieron el parto un médico y una obstetra, en la casa de la mamá de Magdalena, y el feliz papá hizo fiesta de tres días donde abundó la cerveza, el ceviche, las parihuelas, jaleas, disfrutaban con él los chimbotanos y él fue el primero en llamarlo "Chimbotano" a su hijo.
El heredero, a quien le puso Sergio en honor a su padre, era un gigante, grande en estatura, inteligencia, y en la escuela se cansó de ganar calificativos y diplomas, a la vez que empezó a destacar en el puesto de guardavallas en los clubes de menores donde su padre lo inscribía para ir a verlo y gozar con su hijo, su engreído.
La felicidad le duró poco a Sergio, no acababa de cumplir los once años cuando su viejo querido perdió la vida en un accidente de tránsito en la Panamericana, lloró mucho, maldijo, se rebeló, quiso irse con el ataúd de su padre y ni eso impidió que a partir de entonces dejara de ver ese rostro inolvidable.
Su madre vendió los camiones, amplió el restaurante y lo hizo pista de baile y a él lo mandó a La Punta, esta vez con una tía solterona, que lo matriculó en un colegio particular donde descubrió que habían otros como él, parecidos a él, nada más parecidos porque hablaban de otro modo, un poco raro.
La ausencia de Chimbote le dolió tanto que se puso a llamar a su progenitora casi a diario y le pedía que le dejara hablar con sus amigos Motta y Chente, se embarcaba en los colectivos los fines de semana y llegaba a su puerto querido, de sorpresa.
Jugaba futbol, aprendió a fumar, se enamoró de Carmen, y su vida en el Callao no era sino una larga espera para irse a Chimbote hasta que conoció a Martin, que se hizo amigo suyo, lo invitó a su casa, le presentó a su hermana y sus padres lo trataban tan bien que se sentía de la familia, ellos también eran tanos, aunque de tercera generación.
Con Martín fueron al estadio a ver al Boys, club que le agradaba por ser guerrero, se metían en medio de la barra, y al verlos tan grandes a ambos,muchos pensaban que eran unos pitucos que se habian equivocado de asiento y no un par de adolescentes de catorce años.
Esa tarde, salía del Estadio después de ver un Cristal-Boys, iba
con ellos la hermana de Martin, y tres muchachos se les acercaron, a ver
hijitos de papá que me trajeron ? dijo uno casi del tamaño
de Sergio.
Martin quería llorar y se agarró de su hermana, entonces Sergio
se sacó el polo, y se lo dió a Martin, a ver quien salta primero
reconcha de sus madres, gritó.
Y su rostro se transformó en el soldado italiano antifacista, el camionero, el padre que perdió a sus hijos, el engreido de un padre anciano..miró fijamente a los tres, y un tipo mayor se puso al medio, que nadie se meta advirtió desafiante.
Uno a uno, otros adultos también rodearon a los peleadores callejeros,
al fin el más moreno de los tres corrió tirándose a los
pies para levantarlo, Chimbotano dió un paso atrás y una sola
patada en el rostro le bastó para dejar tendido, inconsciente a su rival,
los otros dos se abalanzaron contra él y Chimbotano los llenó
a chalacazos, a la vez que les decía yo soy chimbotano conchatumadre,
no te equivoques conmigo.
Los separaron porque sus ocasionales adversarios no respondían y trataban
de escapar, un aplauso de la gente se escuchó mientras varios le palmeaban
el hombro.
Mechas como la puta madre, le dijo uno de los espectadores. Quieres unirte a la barra ?
Los observó, les dijo gracias, me gusta la rosada, es mi segundo equipo pero yo soy del José Galvez de Chimbote, el equipo del pueblo. Y se fue caminando, con Martin y Maria Rosa, se puso el polo otra vez y recordó a su viejo querido enseñándole a patear los sacos de arena, a meter la cabeza, a pesar, y a golpear en las partes vitales. Soy el más grande, papá repitió, soy chimbotano.
Esa era la razón por la que se habían reunido ansiosos de enterarse porque ya no tendrían en la barra a Sergio, y el mismo relataba su historia, la de su familia, y el motivo de su partida, Ahí estaban entre cervezas y juramentos viendo varias veces el video..Chimbotano no se vá pero..se iba para Italia, a estudiar, abandonaba todo, los amigos, la vida bohemia de futbol y mujeres...pero siempre seguiría siendo galvista.
Y otra vez se alejaba de Chimbote, aunque viviría recordando, sin
que el olvido pueda destruir ese amor por su tierra amada.
Abrió los ojos cuando el avión aterrizó en Roma,dijo estoy
de regreso por ti, papá, después desapareció en el aeropuerto,con
su visa de estudiante.
Me había ido de mi pueblo hace tiempo, y ya casi ni recordaba como lucía
la Plaza de Armas, ni el cine, todo ahora me parecía desconocido, raro,
hasta la gente que tenía caras y ropas distintas.
Mi mamá y mis hermanas me acondicionaron una habitación en la
casa, era la misma de mi padre, y allí revisé las cosas de mi
viejo para explicarme cómo se sintió antes de partir.
Separarse, no verse más, despedirse, viajar, era algo a lo que me había
acostumbrado y que me dolía siempre pese a que se repetía en el
tiempo sin cesar, contínuamente, veía mi vida en aviones, mirando
a las aeromozas, tratando de adivinar sus nacionalidades.
Me arreglé la barba mientras recordaba que mi última novia me había dicho que era extraño ver a un charapa barbón, y luego creyó que vivía en una aldea, llena de chunchos y que todos tomabamos masato masticado por las mujeres.
Me fuí cansando de tanta ignorancia que, al principio percibía graciosa, y después detestaba, despreciaba, me fastidiaba al punto de que un día le dije que no quería verla más, y nos fuimos cada quien por su camino.
Ahora estaba de vuelta en mi país, en mi tribu, por un par de semanas, y había repartido regalos entre mis sobrinos, le prometí a mi madre que nunca más tendría de novia a una limeña y que haría mi vida de tal forma que un día podría regresar al pueblo, besar a mis sobrinos y casarme con una muchacha de aquí.
En la noche, bajé hasta la banda donde se celebraba la fiesta de San
Juán y solo,como estaba, sin ninguno de mis antiguos amigos, que eran
camioneros, vivían en Lima o estaban haciendo de padres de familia, me
sentí atrapado en este grupo humano hasta que me ví junto al Alcalde,
el jefe de la compañía eléctrica y unos profesores que
no conocía pero sabía que eran de otros pueblos cercanos.
Sin quererlo, estaba ya formando parte de ese círculo de gente importante..el
alcalde que sabía de mí por lo que hablaban los maestros de primaria
y los intelectuales, me dijo que mi hermana era muy querida en el concejo donde
trabajaba y la otra tenía las puertas abiertas cuando quisiera pero que
ella quería seguir siendo comerciante.
Todo eran ofrecimientos, promesas, los demás me preguntaban mucho sobre mi vida en Europa, me pedían mi dirección, mi correo electrónico y que algunos tenían hijos e hijas que viajarían allá, me abrazaban, me recordaban de pequeño y lamentaban lo de mi padre.
Allí conocí a Mercedes, una esposa joven, de las tantas que vienen a vivir en este pueblo, estaba un poquito gorda, tenía un hijo, y su marido, un limeño entrado en años, manejaba un negocio de madera, por eso iba mucho a la capital.
No precisaba desde cuando vivía aquí, si que era de Saposoa, lo que ya adivinaba por sus ojos grandes, era clarita, y a pesar de estar subida de peso, era sensual y fascinaba hasta su conversación y movimientos siguiendo el compás de la música tropical que invade toda la selva, como un lamento gigante que cubre los árboles y los espacios donde las chicharras se esconden..
Bailé con ella varias veces, y no la ví después en la fiesta que terminé con los influyentes del pueblo, comiendo de amanecida para aliviar los tragos. Recién, los días siguientes pude saber mês de ella cuando la encontré casualmente en la calle, mientras paseaba, y la invité a hacerme compañía en mis caminatas hasta que fuimos a la discoteca, dos, tres, cuatro noches.
En una de esas citas no planeadas la besé, y terminamos en su propia casa, donde no había nadie porque ella dejaba a su pequeño al cuidado de su madre que vivía cerca, el silencio de su habitación se rompió por la cumbia que puso a todo volúmen a medida que se descubría ante mí como la mujer que era, apasionada, ardiente, sedienta de sensaciones, y fuimos furtivamente felices durante lo que quedaba de mis vacaciones.
Nos contabamos nuestras cosas, desnudos en la cama, después de hacer
el amor, en la oscuridad de ese cuarto que cubriamos de infidelidad, sin respeto
alguno al ausente.
Fue un amor sin testigos ni sospechas, sinembargo ella demostrando su inteligencia
natural se dió ocasión para decirle a su marido que me había
conocido en la fiesta patronal y éste, alegre por ese lazo de amistad,
me escribió, para mi sorpresa, pidiéndome que si era posible que
los reciba en París para ayudarlos a orientarse, me explicó que
venían de turismo, tenían hotel, solo querían no verse
perdidos sin nadie que los ayudase a saber donde estaban.
Contesté ese mensaje y les afirmé que con todo gusto, y dos semanas después tuve que ir a recibirlos, ver a mi amante con su pareja y su hijo me apenaba porque me daban la impresión de ser una familia feliz, agradable, y ella me saludó entonces como un pariente, luego los transporté en mi Renault al Hotel Littre, en la rue Littre, cerca a San German y Quartier Latin.
Estuve con ellos un rato, y les serví de interprete, ella aprovechaba
los descuidos de su marido para enviarme una sonrisa,sin ocultar que todavía
quedaban huellas de nuestro pequeño romance, todo lo demás fue
fácil porque ésta solo era una parada en el itinerario que tenían
programado hasta la India... y los dejé en el hotel, contentos, ilusionados,
soñando con conocer el mundo, como yo...
Cuando recibí la invitación de Sobero me sorprendí pensando que era junk mail o algo parecido, sinembargo al abrir el mensaje ví con alegría que estaba exactamente dirigido para mí, en nombre de la promoción de mi colegio y me incluía en la lista de participantes de la "clase de reencuentro".
A mis antiguos compañeros no les importaba que yo me hubiese retirado antes de fin de año, ni que no estuviese en el album del recuerdo, ellos nunca habían olvidado al genio, y por eso querían verme.Mi abandono faltando tres meses destruyó mi vida, perdí la fiesta, los diplomas, los amigos, me uní a una banda de rock, escribía poemas en mi vieja remington, y trabajaba para mi padre preparando facturas. Volví al colegio para encontrarme con el pasado.
Ahí estaba el profesor Correa hablando de López Albújar como si fuera su tío, de memoria repasaba pasajes de las novelas de Ciro Alegría, y lo mirábamos impresionados detallar el capítulo final de "El mundo es ancho y ajeno" , trémulo, dolido por la realidad nacional.
Muchas veces lo oí decir "la desgracia del Perú está
escrita en papel sellado", refiriéndose al infame papel gravado
en que los leguleyos de esa época escribían sus escritos y mamotretos.
Pero su adoración por los indigenistas no tenía nada que
ver con su extracción porque Correa era limeño, y había
rechazado infinidad de veces invitaciones para integrarse a listas parlamentarias
o encargarse de una cátedra en San Marcos.
Ahí estaba pués nuestro inolvidable maestro con una de sus lecciones magistrales, de la que nos acordaríamos por el resto de la vida, él había sido elejido para la clase inolvidable a nuestra promoción y cada uno de nosotros ocupaba los mismos asientos que teníamos veinte años atrás para que todo esto sea más real.
Conforme a lo dispuesto en la carta que recibimos, ingresamos al colegio de
la misma manera que lo hacíamos antes, no hubo preludio, todos a la formación,
cantamos el himno y de allí al salón.
No sé quien preparó esto, supongo ahora que fue Tello o talvés
Zamorano que eran los más organizados pero me provocaba tanta nostalgia
que me daban ganas de volver a ser un muchacho y parecía que al terminar
la mañana volvería a casa, besaría a mi madre y me pelearía
con mis hermanos.
El profesor Correa finalizó, igual que antes, con una ronda de preguntas, y fue tan formal que hasta tuve miedo que me reprobara.
Después, todos aplaudieron, nos acercamos al maestro y lo abrazamos como a un padre, el viejito nos saludaba emocionado.
Así empezaron las celebraciones de los veinticinco años de nuestra promoción, al irse el profesor Correa quedamos solo los alumnos del Quinto "B" y Martinez, que había sido brigadier nuestro desde primero, pidió que la comisión organizadora tomara la palabra y luego los asistentes disponíamos de una corta intervención para hablar de nuestras experiencias.
Fuimos contando nuestros quehaceres en la vida y la comisión informó que tres compañeros ya no estaban con nosotros y nos instó a rezar por sus memorias, entre ellos mencionaron a Pinasco, mi amigo, yo sabía de su caso por su hermano que también vivía en los Estados Unidos, es más tenía planeado ayudarlo a venirse aquí, cuando pasó lo que pasó.
El almuerzo fue fastuoso, en el refectorio del colegio, el nuevo director y algunos profesores se unieron a nuestros maestros y familiares.
Los mozos uniformados se esmeraban en atendernos y la cerveza empezaba a circular de a pocos, lentamente.
Pedí whisky, y lo pagué inmediatamente, no me pareció caro pero todos me miraron, brindé con Correa y me sugirió que recitara, me negué, sinembargo insistió tanto que juntos nos encaminamos al frente de las mesas y el profesor alzó la voz para anunciar mi intervención que abriría la tarde, según dijo.
Y sin pensarlo, estaba allí,frente a un auditorio que conocía de memoria, sin Pinasco para que me alentara, no tenía nervios, nunca supe lo que era eso, y comenzé a declamar, al estilo de mis años colegiales…"y yo que me la llevé al río, creyendo que era mozuela, pero tenía marido…", y no hubo risas, ni aplausos, terminé y todos estaban serios.
Me acomodé a la mesa y ví como Jimenez tomaba el estrado y contaba chistes, después alguien usó el karaoke que estaba instalado ex profeso y empezaron a cantar salsa, más cantantes aparecían con las botellas.
Empresarios, empleados, policías,obreros, , unos cuantos abogados y hasta un congresista formaban esta cita de reencuentro, cinco de nosotros veníamos del extranjero, uno de Francia, dos de Japón, uno de Italia y yo de Estados Unidos.
Loli, el de mayor rango de todos los policías, con quien me había trompeado varias veces, brindó conmigo y me preguntaba por mis cosas, y entre toda esas anécdotas me dijo:porqué recitaste eso?, la casada infiel ? siempre fue mi poema favorito,le contesté con una sonrisa.
No sabes lo que pasó con Pinasco, tu amigo ? Loli puso la cara odiosa que me había hecho detestarlo antes..sí, siento mucho lo del accidente que tuvo, nadie está libre, es que aquí en el Perú la gente no respeta las normas de tránsito, respondí.
Bebió un trago. No sabes nada, Pinasco mató a su mujer porque la sorprendió con el Chino Tejada. Te acuerdas del Chino ? Sí, claro. El era un oficial especialista cuando pasó eso pero tu amigo Pinasco no le dió tiempo lo acabó como a un perro y después hizo lo mismo con ella, los mató a los dos y después se metió un balazo en la boca No tenían hijos, felizmente.
Ese drama enlutó a la promoción por partida doble, y si vieras que los diarios se hartaron de vender con este drama pasional, y hasta descubrieron que habian estudiado juntos.
Por eso el resto no vió bien que tú, precisamente, recitaras ese poema. Tú sabes que el chino era mi pata. Disculpen, no sabía, su hermano me mintió y yo creí lo del accidente automovilístico.
Nos dimos las condolencias por nuestros recíprocos amigos, y tratando de olvidar, bebimos hasta que la noche nos encontró en una peña criolla en Barranco, quedábamos cinco y Loli nos dejó uno a uno en nuestras casas porque ya estabamos borrachos.
Me quedé en el Perú una semana más en la que no visité
a nadie a pesar de las tarjetas que me habían entregado, le dije a mi
mamá que no recibiera mensajes para mí, y antes de mi retorno
a New Jersey, visité la tumba de Pinasco, le pregunté porqué
y me puse a llorar, por mi querido amigo y su final.
En la mañana soleada, Melody vió que pasaba el tipo que vino a buscar a los Estados Unidos, y al verlo creyó que todas sus ilusiones se hacían realidad. En Perú, siempre recortaba fotos de Tom Cruise, John Travolta y hasta una de Vanilla Ice que estaba de moda. Lo vió y "su gringo" la miró como si un flechazo los detuviera en el encuentro de sus miradas, compenetrándose una a otra.
Ya vivía en New Jersey cerca de tres meses, y hasta el momento seguía comunicándose con su novio peruano al que le dijo que no se preocupara, que viajaba porque no tenía otra alternativa, que el Perú ya no ofrecía oportunidades y tenía que ver otros horizontes, esos que su familia le brindaba al pedirla, y llevarla legalmente a ese país adelantado. Sus parientes emigraron en los setentas, de a pocos,y ella era la última en irse,junto a su madre, ya no quedaba nadie.
Vas a pedir permiso en el trabajo, le sugirió atemorizado su novio, suponte que las cosas no son como ellos dicen, que no se puede surgir, tienes que tener tu plaza libre, y ante tanta insistencia le dijo que si, que le dieron licensia por un año, mintió y no tenía verguenza porque se iba para siempre, y supuso que después si nada pasaba podría mandar por él, aunque su familia le dijo que olvidara esa relación, que allá todo sería distinto. Y así fue, únicamente la soledad a que la sometían los días de trabajo y domingos de parque y restaurantes peruanos la impulsaban a llamar al enamorado, amigo, conocido, compañero de trabajo y así poco a poco eso fue diluyéndose, el interés murió por parte de los dos.
No esperó que su pareja diera el primer paso, creyó que iba a tener que soportar un drama, una aventura desesperada de su novio intentando pasar por México, se lo imaginó sin papeles, resultando un problema para ella, y no hubo nada de nada, él no movió un dedo, y se empezó a notar importunado de tener que hablar a ciertas horas.
Finalmente, le confesó que tenía nueva enamorada y que lo disculpara, que no quería herirla, que nunca la engañó, que recién la había conocido, y porque no quiso escuchar más.. colgó el teléfono, cerró la línea y tuvo la impresión que algo moría para siempre, salió de la cabina de teléfonos, corrió hasta su casa y se puso a llorar.
Luego de un rato terrible,respiró hondo y tomó valor para seguir con sus proyectos, ahora si en el problema de un novio lejano todo sería mejor, pensaba, secó sus lagrimas y leyó las revistas que tenía en su cuarto para ocupar su mente, vió muchas fotos de wasps bailando en fiestas del jet set, como decía su tía Nora, que vivía con un hindú y trabajaba en la tienda de su marido.
Sus primas tenían esposos puertorriqueño, cubano y un uruguayo, ella sería la primera que cazaría un americano.
Ninguna con peruano,sólamente su hermano tenía una girlfriend del Perú, aunque criada aquí y que casi no entendía español, según decía.
Era la tercera vez que "su gringo" pasaba por esa esquina de Morris y Westfield y la observaba paradita allí, esperando el bus, arregladita para ir al trabajo en Roselle Park, y ya había tenido fantasias de matrimonio, también se preguntaba si podría entender su inglés del "Cultural", cómo iniciaría una conversación con él sin ruborizarse, y vió que el auto se detenía y su pretendiente la llamaba con señales de manos, y miraba por la ventana. No dudó, corrió hacia él, y subió al coche sin vacilaciones.
El vehículo avanzó tres cuadras y se paró, el individuo
bajó del auto, abrió la puerta del pasajero e hizo salir a la
muchacha, la empujó contra el carro y la esposó. Está detenida
dijo en español forzado.
En la corte muncipal a la que tuvo que acudir después que su hermana
pagara una fianza de mil quinientos dólares en efectivo se enteró
que tenía cargos de prostitución.
El abogado le aconsejó que se declarara culpable a condición de
recibir sólo una multa para evitar complicaciones porque el oficial que
la arrestó era un detective con rango y sería casi imposible tumbarle
el caso.
Desconcertados, sus familiares pagaron la multa propuesta y quisieron cerrar
la páginal hasta que, después de diez años y en una fiesta
a la que fue invitado su esposo, que era foreman en una fábrica de pinturas,
una de las peruanas, mujer de un trabajador, le presentó al supervisor
de su marido, Jack, a quien inmediatamente reconoció como el detective
que la había arrestado.
Ese suceso ya olvidado a fuerza de llorar, y que nunca más comentó con nadie, regresaba después de casi una decada.
Se turbó, creyó que el hombre la iba a denunciar en público
y cuando la sacó a bailar esperaba escuchar alguna amenaza, y nada. No
podía haberse equivocado, era el detective, y averiguó con sus
amigas.
Con el corazón agitado escuchó la historia de Jack y su salida
del cuerpo de policía lleno de acusaciones de racismo, y denuncias de
brutalidad, su ingreso a la factoría y amistad con todos los trabajadores,
ellas no podían creer que una persona tan amable y que le gustaban las
hispanas, como Jack, fuese un racista.
Porqué preguntas por Jack,te gusta ? quieres que te haga el bajo?, la interrogó la peruana ofreciendo ser su cómplice, no, no, yo soy casada dijo ella…casada pero no capada replicó Vanessa su amiga dominicana, y todas soltaron la carcajada, mientras los hombres seguiamos bebiendo, y hablabamos de futbol, de Bush, y la guerra en Afganisthan.
Esa tarde, quise declararme a la mujer a la que me había arraigado tanto, con tanta fuerza, en tan pocos días que no veía la forma en que esto que llamamos amistad en un principio no terminara siendo amor entre mi y Patricia.
Mi primera experiencia no contaba para nada, yo nunca había sentido esa sensación de querer, idealizar, soñar despierto y vivir como si otros ojos te miraran todo el tiempo a pesar de no estar allí, donde iba, siempre me parecía que ella iba conmigo.
El momento de poner los papeles a un lado, cerrar el escritorio, acomodarme el saco, arreglarme un poco y salir de la oficina se acercaba y mis ansias también, cómo sería eso, me mandaría al diablo, me diría que sólo quería ser mi amiga ? que iba a pasar ? Marqué la tarjeta, miré a todas partes, era relativamente nuevo en este trabajo, es decir, no tenía muchos amigos, era poco lo que podía conversar con gente mayor que yo, que hablaban de la subida de precios, de los niños, respuestos del automóvil, y tanta preocupación casera que era el tema cotidiano de estos burócratas hipnotizados por el avanze del reloj y la vuelta al hogar, donde sus esposas aburridas les hacían la vida a cuadritos, por deporte.
Otra vez me acomodé la corbata, caminé por el Paseo de la Repúlica,
subí por Belén, sin evitar voltear la vista ante un cuerpo deseable,
seguí hasta la Plaza San Martín y ví la hora, eran las
cinco.
Patricia estaba allí mirando los afiches del "Colón",
hizo un mohín como si recién se diera cuenta de mi presencia y
me besó en la mejilla.
Vestía una minifalda blanca,blusa guinda y los labios pintados del mismo color.
Conforme a lo que acordamos, fuimos al Munich donde ya había un ambiente de fiesta, como todos los días, no sé si fue de mal gusto ir allí, con tanto borracho, y lo poco que se podía hablar en el ruido, sinembargo pronto me dí cuenta que otras parejas también estaban aquí y no solo oficinistas en juerga.
El pianista se esmeraba y nosotros aplaudiamos cuando alguno de esos tipos en tragos salía a cantar como si fuera Ascoy, a la segunda cerveza, que venía en vasos grandes, y no en botella, nos acercamos más, luego la besé y nadie se percató de eso.
Y así seguimos, mirándonos, sus ojos grandes, de un intenso marrón claro me seducían, y ella esta consciente de lo que me pasaba, tenía la situación bajo control, yo seguía nervioso a pesar de las cervezas y que ella reía más a carcajadas, con un tono chillón, diferente, como de puta.
Me agarró la cara, me puso la mano en el pecho, y no sé si con o sin intención, por debajo de la mesa, me tocó la bragueta, su mano se retiró inmediatamente, y yo no hice nada, seguí sonriendo, diciendo salud, y a los pocos minutos sus dedos se posaban nuevamente sobre mi hombría, y esta vez se quedaron allí..dónde me vas a llevar me dijo ? Dónde ? le pregunté sin acertar.
Hay unos hotelitos por aquí, me sugirió como si no supiera mucho. Seguimos bebiendo media hora más y cuando salimos ya eran cerca de las ocho de la noche, paramos un taxi y nos dirijimos a Breña, al hotel Venezuela, le dije al chofer.
Ella no paraba de hablar, de demostrarme que estaba en copas, y me pidió
que compraramos algo de beber, en la tienda del costado nos llevamos seis
pilsen, cigarrillos, y subimos.
La habitación que nos dieron era pequeña, con un espejo y una
ducha también pequeñisima, nos bañamos juntos, fuimos a
la cama y una vóragine de pasiones contenidas se desató entre
los dos, yo apenas tenía veinte años y ella veintisiete.
Patricia trabajaba en una tienda del Jirón de la Unión y nos conocimos casualmente, por una llamada equivocada, que atendí. Luego de conversar sin vernos por dos semanas, nos encontramos, fue agradable saber que existía y más que me gustaba y no era la vieja que temí cuando me dijo su edad, después de esa cita, siempre paseábamos por el centro, fuimos al cine un par de veces pero yo no podía decirle que fuera mi enamorada, me trababa, me ponía nervioso y temía que ella se sintiera ofendida ante mis proposiciones amorosas.
Pasaron otras dos semanas y no iniciaba el romance, y por consejos de compañeros de trabajo de más edad me decidí a decirle lo que sentía y para eso le propuse ir a divertirnos, pasar una noche agradable, estar juntos los dos, con las mismas palabras con que me dijeron que se lo proponga los amigos de la oficina, y ella dijo que ya, que sería fascinante.
Este era un instante idealizado, y no esperé que terminara en un hotel, con ella y yo desnudos, fumando después de hacer el amor, y quedándonos en el cuarto ese hasta el amanecer, listos para regresar a la oficina y con la intención de continuar esto porque el día siguiente era viernes y teníamos, debíamos disfrutarlo entre los dos.
Y esa promesa se repetiría muchas veces al infinito, llena de besos,
y amor con cerveza, muchos cigarrillos y sexo. Tabaco y ron era nuestro lema,
y esa gran noche se multiplicaría en mi camino con Patricia siempre
presente en todas las que han venido después con distintas palabras y
sonrisas, sin cánticos de sirena, historias rosas ni estrellas en la
noche.
Creí haber llegado un poco tarde, otra vez la confusión en este aeropuerto gigantesco me jugaba una mala pasada, buscaba en círculos y no tenía cuando acabar, revisé la información, el avión estaba en hora, según esto, y me acomodé a esperar a Natalia.
Leí "Les cahiers de don Rigoberto", detenidamente, no había tenido en mis manos la versión en español de este libro de Mario, y me refugié en esta lectura para matar el rato, y a la vez, evitar todo tipo de comunicación con los que no tienen que hacer nada y se dedican a averiguar la vida de las personas o simplemente creen que amplían su círculo de relaciones, te piden el teléfono y luego te llaman para reuniones estúpidas.
Debo confesar que pertenezco a un círculo cerrado donde yo y Natalia somos los únicos miembros, los demás nos parecen seres superficiales, fantasmagóricos, sin esencia, fortuitos pero en lo que se refiere a discusión ideológica, temática sólamente, respecto a lo otro creemos firmemente en la solidaridad humana como leit motiv de la existencia de las sociedades.
He hablado mucho de esto en la Universidad, y todos se han maravillado como un alumno de matemáticas pueda saber tanto de estas cosas, mi respuesta está a mi lado mi partenaire estudia filosofía y amenaza que algún día será conocida universalmente y nadie dejará de citarla cuando escriban sus artículos, para darse categoría…megalómana, chauvinista, ególatra, qué más le puedo decir ? Bonita, inteligente, graciosa, divertida, brillante, la mujer perfecta, jolie femme..
No soy tu alter ego ? No, por supuesto que no, somos la misma persona, con distinto
sexo, vivimos la vida en forma similar, pegamos posters en las paredes del dormitorio,
escuchamos rock y a veces nos da la secuencia de Ravel, con discusiones sobre
Rimsky Korsakoff y toda esa huachafería que hemos creado alrededor de
nosotros, incluyendo a Los Fabulosos Cadillac y Charly García que trajo
de Argentina.
A veces, ella para burlarse de mí, pone un video donde se ve al gordo,
que hace de revolucionario en el Perú, bailando danzas griegas, en forma
ridícula y se ríe, burlona, mientras yo asumo grotescamente la
defensa del filósofo de marras, y me siento un avocat français
a punto de perder el caso, tocarle el hombro a su cliente y decirle perdiste..
Me gusta Natalia, asi como es, burguesa, llena de prejuicios, sectaria, elitista, humana, linda, extraordinaria, creyendo que el Perú, Bolivia y Ecuador son países virgenes, y sorprendida por mi versatilidad, inteligencia y humanismo sin par, jajaja.. Cuando digo esto yo también me río, es que nos hemos pasado nuestros dos años juntos adjetivizándonos, encontrando explicación a ese ser que llamamos pareja y a una razón pura, dialéctica, que nos una.
Ella sabe que soy un becario, que mis viejos ya no me mandan dinero porque no he querido que sacrifiquen nada, y me las arreglo con los trabajos que hago aquí, las clases que dicto de matemáticas, lógica y hasta de trigonometría y aritmética.
Creo que terminaremos casandonos y arruinando nuestro amor tan hermoso hasta ahora, que tendremos hijos, que le caeré mal a mis suegros y que, talvés finalmente, como Sábato abandonaré las ciencias para dedicarme a escribir novelas, como asegura Natalia. Con ese dinero, producto de mis escritos, ya podré inventarme, parientes ricos, nobleza y seré feliz volviendo al Perú sólo en épocas de elecciones, para que me entrevisten, y lucir a Natalia, tan aristócrata, hermosa y argentina.
Y así, apareció la mujer de mi vida, abriendo los brazos, gritando "mon amour" sin importarle la gente..y felices y abrazados, salimos del aeropuerto, con decenas de ojos mirándonos, volviendo a ser sólo dos estudiantes latinoamericanos en París.
Mi mujer acomodó a los nenes en el asiento trasero del carro, les puso el cinturón de seguridad y luego, junto a ellos, me dijo ya vamos,había avanzado un par de bloques cuando en el espejo retrovisor ví las luces rojas que me ordenaban detenerme, me hice a un costado, saqué los documentos de la guantera y esperé que los policías vinieran,como es costumbre.
Los caras rojas de esos dos uniformados no me decían nada, simplemente les entregué el seguro, la registración y mi licensia sin pronunciar palabra, lo usual en estos casos era que no me den ningún break, porque soy hispano, y vivo en un barrio que puede ser un ghetto..y así fue.
Después de un largo rato, uno de ellos regresó con el ticket en la mano y dijo algo que ni siquiera respondí, me miró como si tuviera ganas de pelear, mentarme la madre o gritarme fucking spic como seguramente por dentro lo hacía.
Ni lo miré siquiera y su rostro se tornó más colorado aún.
Puse el documento en la guantera, voltée a ver a mi esposa y los niños a los que había ignorado durante todo este desagradable incidente y sonriéndoles arranqué con destino a la casa de mi suegra, al cumpleaños de mi cuñada, la menor.
Al instante saqué de mis pensamientos aquellas imagenes y puse una cumbia para ir acostumbrándome…Alexandra reía, miraba a todas partes y se aseguraba que mis mellizos no se pelearan entre sí, ella decía que el peruano era el más pegalón y pleitista y seguro sería militar, y que el colombiano, calmado y formal, sería diplomático, presidente de la OEA como Gaviria.
Alexandra a cada momento gusta demostrar su superioridad intelectual, habla de temas políticos, de derecho y otras cosas, especialmente cuando se encuentra con su hermana Magadalena y su amigo el cubano Vallenas que trabajan en un estudio jurídico en Manhattan.
Allí estaba ese par y sin importarles los mellizos ni yo, su marido, se llevaron a mi esposa hacia la sala mientras tuve que saludar a todos los concurrentes reunidos en la parte frontal, disfrutando el jardíin interior que era amplio y lleno de plantas importadas de Colombia.
La música estruendosa invadía todos los rincones de la residencia de mis suegros, cuando,de pronto en medio de tanta música tropical, irrumpió un tango, cantado por el mismo Gardel, y ví la cara antigua del padre de mi mujer acercarse a una de las señoras, que luego me enteré era prima de mi suegra, y la llevó al medio del improvisado salón de baile, elegante, con estilo premeditado, como si fuera Marlon Brando en el Ultimo Tango en París, parecía ebrio también, y las dos figuras se desplazaron abrazados, cheek to cheek, extasiados en la cadencia de las notas arrabaleras que hablaban de amores perdidos en lunfardo y azotaban terriblemente los recuerdos.
La fiesta interminable seguía desaforada y yo sin despegarme de mis hijos, no brindaba, sonreía a los que acariciaban a mis vástagos, y a las chicas que me acorralaban preguntándome cosas de los mellizos. Bailé dos veces con mi cuñada, la dueña del santo, y ví pasar a mi mujer del brazo de primos, amigos, y de su hermano, haciendo gestos o diciendo algo sobre los bebes. Me sentí un babysitter sin pago pero me gustaba verla alegre, en copas como ahora, que el aguardiente se le subía a la cabeza y bailaba incansable, nos ignoraba y era feliz.
A veces he tenido la intención de acercarme y besarla, se ve tan bonita cuando está alegre que la adoro más. El viejo de don Salomón, mi suegro, que dice conocer a Gabriel García Márquez, y que su padre había sido funcionario público, en la época del dictador Rojas Pinilla seguía atrás de la prima de su distraida cónyuge y creo que bailaron como diez tangos ante el aplauso de los invitados.
Pensaba, esto en Perú hubiese provocado una bronca tremenda porque el marido estaba de espectador mudo de este affaire sin decir una sola palabra y brindando como si nada pasara.
Ya era tarde cuando nos despedimos, y con nuestros hijos y mi mujer tuve bastante trabajo para emprender la ruta hasta nuestro apartamento. A ella no le gustaba dormir en ninguna cama que no sea la suya decía a cada instante, me pedía que ponga música , cantaba las rancheras y asi llegamos, al poco rato ya dormía plácida,abrazada a nuestros hijos.
Me dí un baño, prendí la tele, y me sorprendió el sueño en el sofá, desperté al mediodía, cuando Alexandra en bata me besó y dijo gracias.
No creí que fueras así,me hablaron mal de los peruanos me confesó, y yo no sabía porqué, me dió otro beso y susurró te quiero..yo también te quiero respondí…y desde ese momento nunca más volvió a mencionar su ex novio en Medellín ni yo recordaba a Natalia porque el pasado había quedado lejos, muy lejos..
Dicen que llevaba puesto unos jeans y la camisa a cuadros de franela que siempre
le gustaba vestir, y en su mochila sólo hallaron libros que tiraron en
la maletera de aquel coche sin placas.
Ella no gritaba, parecía memorizar rostros, lugares y el amigo que la
acompañaba ya estaba dentro del automóvil, maniatado, muerto de
miedo.
He revisado muchas veces los detalles con las personas que fueron testigos de
esto y que ubiqué, al oir una conversación en el café donde
iban los estudiantes a matar el tiempo en el intermedio de clases.
Ya tenía cierta experiencia en mis comisiones y venía preparado
para cada entrevista, en este caso era fácil, para darles confianza me
dí un "look" que se mimetizara en las aulas, usé ropa
al estilo de ellos, jeans, sweater de alpaca con dibujos y casi me coloco un
"chullo", que es una gorra típica peruana que se ha hecho famosa
en el mundo, sinembargo rechazé la idea para no parecer demasiado izquierdista.
Eran los tiempos de Fujimori, de persecusiones, matanzas, coches-bomba, policías- secuestradores, ministros corruptos, esposas sacadas a patadas de Palacio, con la prepotencia como arma de gobierno, y una cultura nueva, lúdica, lujuriosa, de perversión que se arrojaba al pueblo a través de los diarios de cincuenta centavos y que nos dimos en llamar "chicha" para diferenciarlos del periodismo que hacíamos en los medios respetables del país, digase El Comercio, La República, Expreso, y pare de contar me decía el Editor con el pecho inflamado.
Mi trabajo en la sección Editorial del periódico había llegado después de mi paso rápido por deportes, policiales, sociales. Estaba en la más alta esfera intelectual de la empresa, compartiendo con gente que me doblaba en edad y querían darme lecciones , hablando siempre de experiencia, parafraseando a sus "favoritos" para lucir cultos.
Al comienzo me impresionaba eso, y mi vieja comentaba que así era la vida, que los veteranos tenían que dejarme alguna enseñanza y yo quizá con los años sería como ellos. Cuando mi mamá terminó de decir esto último me sentí aterrorizado, no yo nunca sería uno de estos viejos patanes y soberbios con ego sobredimensionado.
Repasé en mi memoria lo que tenía en este cuarto que había
rentado para apartarme de los consejos maternos y ser libre, revisé cada
uno de los diskettes que me regalaron los "elefantes blancos" cuando
llegué al departamento Editorial, y con el poco sueño que tenía
me puse a escribir cada uno de los detalles de mi caso. Releí filosóficamente
esto que había escrito hace tiempo en el periódico del colegio:
"Vivimos por la esperanza de despertarnos mañana, del amor eterno,
de sentir que existimos realizando nuestros ideales.
Creo que la felicidad es estar vivo, poder mirar tu alrededor y respirar, ver como gira el mundo y avanzar, por eso detesto la violencia aún como partera de la historia, no concuerdo que "la sangre es vida" ni me importa ser "recordado por las generaciones por venir", la cultura de la muerte en la que "el poder nace del fusil" no me ha alucinado y la rechazo, quizá tanto como la voluntad omnímoda de los que acceden al gobierno para masacar al pueblo, robar y deleitarse en las mieles del poder. No soy un anarquista, creo en la vida".
Mis convicciones son tan fuertes que, sintiéndome tan alejado del problema subversivo, de la guerra sucia, de los terroristas de ambos lados, me decidí documentar casos de desapariciones en el Perú, y ya tenía un avanze que no habia mostrado a nadie, yo era mi corrector, mi supervisor, mi crítico y mi prologuista.
Este es el caso de Elisa, estudiante de trabajo social, fue secuestrada junto a un amigo al que solo se conoce por el nombre de "Pepe", apelativo otorgado por las autoridades.
Según mis investigaciones ella estaba en custodia, y sinembargo, horas más tarde en la televisión anunciaban que tres terroristas, un hombre y dos mujeres, habían caido abatidos en un enfrentamiento en Chosica, a la otra chica ni siquiera tenia pistas de cómo la habían podido detener, el muchacho era "Pepe", según lo descrito por los testigos.
Comprendí que el sátrapa venía montando una farsa y perpetrando ejecuciones extrajudiciales contra sus enemigos, sintiéndome defraudado por lo que había descubierto y la hipocresía de este chino miserable sonriendo en las pantallas, radiante de felicidad.
Lo cierto era que el tirano ya no tenía oposición democrática y la dictadura se tornaba más brutal.
Temprano, al día siguiente, pretexté en la oficina, que tenía un trabajo por concluir y me dirigi a la casa de Elisa, según la dirección que tenía registrada en la Universidad, toqué la puerta y me abrió una viejecita, dijo que era su abuela, que la había criado, que no sospechó nunca que ella anduviese en esos pasos y que estaba reclamando el cuerpo de su nieta pero se lo negaban. Me regaló fotos y el diario de la muchacha.
Al regresar a la oficina me dí con la sorpresa que el Director había dejado instrucciones para que me reporte a su despacho de urgencia, y así lo hice.
Fue la primera y única vez que tuve una conversación directa con este personaje del que hablabamos mucho y conociamos tan poco.
Su técnica me pareció buena pero anacrónica, habló de mi inteligencia, de los conflictos de ideas que uno tiene cuando es joven, de la herencia que se lleva en la sangre y las obligaciones que eso representa, me hizo sentir mal al recordarme que yo era descendiente de un ex dictador del Perú, y después de todo ese rollo horroroso durante el cual permanecí callado, me confesó molesto que el Ministro del Interior le habia telefoneado para manifestarle que estaban preocupados por mis investigaciones en torno a las actividades de las fuerzas del orden.El intercedió por mi.
El ministro era un amigo personal y nunca se atrevería a hacer nada contra "su gente", menos contra un proyecto brillante como era yo, gesticulaba el director, por eso entre ambos habían acordado otorgarme una beca en Francia, con todos los gastos pagados, incluso el boleto de avión.
Partía mañana, intenté decir no pero el Director se negó a escucharme, te vas en la tarde y yo mismo te acompañaré al avión, aquí tienes todo, la resolución ministerial, los pasajes, viáticos, y tu carta de presentación. Vé por caja y recoje tu cheque, lo abrazé, y al encaminarme hasta la puerta me dijo :"bon voyage, mon ami", y ví su risa alegre, volviendo a sus tareas, sin preocupaciones.
Esa fue mi última mirada a mi centro de trabajo, no me despedí de nadie, dejé mi escritorio y cosas como estaban, incluso un café sin terminar, se lo dije a mamá por teléfono y preparé mi viaje.
Apenas arribé a Paris, y antes de alojarme, quise visitar a César en Montparnasse y le pedí al taxista, que me transportara hacia allá,Vallejo, está en Montparnasse con Bauelaire y Sartre, me hablaba demasiado rápido, y me condujo hasta la tumba de mi célebre paisano.
Allí rezé como nunca lo había hecho, con fé, por
lo que había dejado, y al recordar a Elisa con su cara bonita en la televisión,
me cayeron las lagrimas, y sentí verguenza de esta sociedad y la injusticia
y me sorprendí reprendiéndome a mi mismo, por no adaptarme al
statu-quo y pensar diferente a los consejos recibidos por mi madre, "por
los elefantes blancos", el director y el ministro que me posibilitaban
estudiar en Europa y allí mismo, juré que enterraría estas
ideas y sería lo que mi talento me destinaba, a pesar de todo...
Sobre Primavera Roja : Es una selección de relatos cortos que enmarca a sus personajes desde la epoca de los setentas y el presente, como en Pasajes de la Vida, estas historias son la visión cosmopolita de situaciones y vivencias propias de los peruanos en el extranjero.
Acerca del Autor : Victor Munguia es un abogado peruano, graduado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, especialista en derechos humanos y civiles. Estudió en New York Law School, New York, NY USA, y escribe cuento y poesia.
Ha publicado articulos de politica internacional en El Diario La Prensa de New York, el periódico más importante en lengua española en los Estados Unidos.
Victor Munguía
elsobrinodeljuez[arroba]yahoo.com
Abril, 2007
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