El poder social comprende toda la enorme variedad de dimensiones o formas de poder que se dan en la realidad social. En cierto modo podría decirse que la realidad social es un complejo sistema de relaciones de poder de diferente carácter: político, religioso, ideológico, económico, jurídico, científico-tecnológico, etc. En este sentido los términos que designan al poder abarcan evidentemente una categoría muy amplia de relaciones humanas, y clasificar estas relaciones en diversos tipos etiquetados como influencia, autoridad, persuasión, disuasión, inducción, coacción, compulsión, fuerza y otros términos por el estilo; adquieren la denominación colectiva de términos de poder. En tal sentido, en el nivel más general, los términos de poder de las relaciones sociales se refieren a subconjuntos de relaciones entre unidades sociales tales que los comportamientos de una o más unidades ( las unidades que responden, R) dependen en algunas circunstancias del comportamiento de otras unidades ( las unidades que controlan, C).
1. La estructura de las relaciones humanas de poder - en términos generales - se configuran de una manera dual a través de relaciones conflictivas o de oposición y de relaciones humanas no conflictivas o de coordinación, se puede hablar de dos acepciones básicas ( o formas básicas) de poder social: el poder social referido a las relaciones conflictivas o poder social de determinación de la conducta ajena; y el poder social referido a las relaciones no conflictivas o relaciones de coordinación, también llamado, poder social de influencia. Si bien el poder social de las relaciones conflictivas y de las no conflictivas o de coordinación se diferencian doctrinariamente, en la realidad se encuentran entremezclados, de ahí, que no sea tan fácil distinguir en la práctica, qué relaciones son predominantemente conflictivas y qué relaciones son predominantemente de coordinación. Sin embargo, la diferencia fundamental es que en las relaciones de conflicto, la posición social que ocupan los sujetos del poder hay una asimetría entre los que ostentan el poder dominante y los que son titulares del poder dominado; mientras que, el poder derivado de las relaciones de coordinación hay una simetría de los sujetos titulares del poder. En el poder derivado de las relaciones de conflicto, suponen dominación y ausencia de diálogo; mientras que en el resultante de la coordinación, no existe violencia, hay diálogo y comunicación.
2. El poder social de conflicto, es el poder referido a las relaciones conflictivas y, puede ser, en principio, definido como el dominio, imperio, facultad, capacidad o fuerza que un actor tiene para imponer un determinado tipo de conducta a otro actor. Esta idea del poder implica, ante todo, las ideas fundamentales de dominación y sometimiento.
3. El poder social de influencia, es el poder referido a las relaciones de coordinación, puede ser definido, en principio, como la capacidad de influencia que los diversos sujetos sociales tienen entre sí para configurar y realizar conductas sociales comunes o convergentes. Esta acepción del poder social no connota ya una situación de dominación, sino que hace referencia a una de las dimensiones básicas del proceso existencial humano: el intercambio de conductas intersubjetivas como instrumento de interacción y de comunicación. Aquí ya no se habla de determinación, sino de mutua influencia.
4. Clasificación del poder social de conflicto y del poder social de coordinación, dentro de las formas de poder en las relaciones sociales de conflicto u oposición es posible realizar varias clasificaciones, que pueden ser: En cuanto a la forma en que se establece la relación entre los diversos poderes se puede distinguir entre: el poder dominante ( el poder las de las unidades que controlan) y el poder dominado ( el poder de las unidades que responden).
El poder dominante, es el poder que tienen las unidades que controlan, C; sobre el poder de las unidades que responden, R. En este sentido, el poder dominante, es el que tiene el dominio, imperio, facultad, capacidad o fuerza para imponer un determinado tipo de conducta a otro actor, los R.
El poder dominado, es el poder de las unidades que responden, R; respecto del poder de las unidades que controlan C. En tal sentido, el poder dominado, responde y actúa según un determinado tipo de conducta que le es impuesta por el dominio, imperio, facultad, capacidad o fuerza del poder dominante.
En relación con el ámbito sobre el que se ejerce el poder dominante, se divide el poder en:
- el poder económico
- el poder ideológico
- el poder político
- el poder jurídico
- el poder de los mass-media, denominado cuarto poder
- el poder religioso
- el poder científico y tecnológico
- el poder del estado, dentro del cual se encuentran: · el poder soberano · la soberanía o potencia · el poder constituyente · el poder legislativo · el poder judicial · el poder ejecutivo, dentro del cual se encuentran como formas de poder: el poder de gobierno y el poder militar.
Formas de poder dominante
El Poder Económico, está fundado en la riqueza y los recursos económicos abarcan desde los bienes y servicios, utilizados en el consumo, hasta los factores empleados en la producción, distribución y el consumo. Generalmente esta constituido y es ejercido por los agentes que como poseedores de los bienes y servicios, controlan las relaciones económicas, es decir, comúnmente por la denominada plutocracia, el conjunto de las personas acaudaladas y los sectores financieros dominantes. La riqueza, sin duda, es un instrumento de control social, por tanto confiere una poderosa hegemonía social. Su acción generalmente constituye un gobierno invisible.
El Poder Ideológico, es el conjunto de representaciones mentales y teorías ideológicas sistemáticas como factor de influencia fundamental en el desarrollo de las relaciones sociales; que siendo, generalmente, falsas representaciones de la realidad, utilizan los grupos sociales tanto dominantes como dominados para justificar, reforzar y reproducir, su situación de dominación o potencia; o para aspirar a alcanzar dicho estatus de dominación o potencia. El poder ideológico va siempre unido al poder político (ideología política), al poder económico (ideología económica) y al poder jurídico (ideología jurídica). Todas estas formas o tipos de poder ideológico se funden en un bloque unitario en la ideología jurídico-política.
El Poder Político, Es el conjunto de formas de relación social a través de las cuales se estructura la organización básica de la sociedad en función de los intereses colectivos, es decir, capacidad de obtener determinadas conductas y de impedir otras, con el objeto de lograr el bien común de la sociedad política. Según como se ejerza tal capacidad, ya sea con autoridad o mediante la fuerza o con ambas a la vez, con relación a la población y al territorio, dependerá de la forma de gobierno que se adopte. Para lograrlo, es fundamental que encarne con acierto la idea de derecho que sintetiza la cultura política de cada comunidad. El poder procura realizar esa idea de derecho, porque encuentra en ella la fuente de su autenticidad histórica de su legitimidad política.
El poder político, en cuanto que actualmente inserto en las relaciones de dominación supone - junto con otras formas de poder determinantes - una fuerte estratificación social, que implica que el objetivo básico de la organización del poder político (la satisfacción de intereses comunes), no participen con igual peso las clases y grupos sociales dominantes, que son los grupos y clases, que se encuentran, económicamente desfavorecidos y marginados.
El Poder Jurídico, es la configuración normativa - por parte de las normas jurídicas - de todos los ámbitos de actuación de las personas individuales y colectivas dentro de un sistema jurídico determinado. Dentro de esta acepción de poder tienen especial relevancia el derecho subjetivo como poder, que puede ser definido, en sentido amplio, como el conjunto de capacidades y facultades reconocidas por el ordenamiento jurídico a una persona o grupo de personas, con carácter coactivo. También es el entendido como el poder de representación que tiene una persona o grupo de personas otorgada por otra, para que actúe en su nombre y por su cuenta.
El Poder los Mass-Media, es el denominado cuarto poder, constituido por los medios de comunicación de masas, entendidos estos como los procedimientos intencionados por los cuales se transmite, sirviéndose de sistemas técnicos, a un gran público-masa generalmente indiscriminado, determinados contenidos, estímulos, ideas, imágenes y mitos, capaces de orientarla y hasta condicionarla, con el fin de hacerle adoptar determinadas actitudes. Tales medios, pueden ser la televisión, la radio, el cine, etc. Los mass-media, producen una fuerte y notoria influencia en la opinión pública, es decir, con capaces de influir y hasta de manipular el sentir notorio, o estimación que predomina en una comunidad acerca de asuntos determinados de interés general y que son materia de discusión debatible y contingente.
El Poder Religioso o Espiritual, es el poder que se basa en el sistema de creencias, prácticas regularizadas y fórmulas ampliamente compartidas y consideradas como necesarias y verdaderas que ofrecen a las personas una visión del mundo y proporciona respuestas a preguntas desconcertantes, subyugando al cuerpo - elemento material del hombre - al alma - el componente, en teoría, espiritual del hombre - y que actúa como ente rector, a la vez que dominador, de los actos y pensamientos de quienes comparten su doctrina. Mediante sus postulados ejerce una gran influencia en la conducta material del hombre y de diversos cuerpos sociales, vale decir, tiene un efecto notable en el gobierno, economía, etc; por ejemplo en la economía puede llegar a afectar los hábitos de trabajo, las pautas de consumo y la aceptación o el rechazo de nuevos productos y prácticas.
El Poder Científico-Tecnológico, constituye una de las principales fuentes de poder, pues su generación, acceso y utilización permiten la resolución a problemas prácticos de la humanidad y, al ser conocimientos sistematizados, verificables que permite resultados ordenados y confiados entrega a quién los posee una fuerte autoridad e influencia intelectual y material sobre los demás pues posee en sí la capacidad para resolver, muchas veces, que es lo que se quiere o se puede conocer. Este poder, sin embargo, está sometido a múltiples condicionantes sociales y políticos. La ética individual de los científicos, la percepción social de la ciencia, la ambigüedad de numerosas evaluaciones, la manipulación de los argumentos pseudocientíficos, la alusión a fundamentos religiosos, los intereses económicos y la definición de prioridades se cruzan y entrecruzan en el desarrollo del poder científico y tecnológico.
El Poder del Estado, es la conjunción institucionalizada del poder jurídico, político, económico y del poder ideológico que determina la existencia del poder del Estado, generalmente imbuido de un poder ideológico, y a veces de un poder espiritual o religioso altamente influyente. En otras palabras , el poder del estado es una relación estructurada de formas de poder: económico, político, jurídico, etc. El poder del estado puede definirse como el imperium o soberanía que tiene el estado sobre sus ciudadanos de poder imponerles formas de conductas incluso bajo la amenaza de sanciones. Se habla así de suprema potestad rectora y coactiva del estado.
El poder del estado distribuye sus ámbitos, según el principio de distinción y colaboración de poderes, entre sus órganos. Se habla así de: poder legislativo, es aquel en quién reside la potestad de hacer y reformas las leyes. Poder ejecutivo, es el que tiene a su cargo la función de gobernar y administrar el estado, y hacer observar las leyes. Dentro del poder ejecutivo se encuentra como formas de poder, el poder de gobierno, que se puede definir como la capacidad que tienen quienes rigen el grupo político para decidir sobre los administrados. Y el poder militar que es el poder operativo de cara a la guerra contra los extranjeros o la persecución contra los extraños que comprometan la estabilidad y soberanía del estado. Poder judicial, que es el que ejercido por los órganos de administración de justicia.
Dentro del poder del estado, también, hablamos de poder soberano, que es la capacidad de un estado para afirmar su autonomía frente a otros. El poder como soberanía, que es el poder supremo ilimitado o autolimitable, que se expresa como una voluntad omnímoda. Se caracteriza por ser indivisible, inalienable e imprescriptible. El poder constituyente, es la facultad soberana del pueblo a darse su ordenamiento jurídico-político fundamental originario por medio de una constitución, y reformar a esta total o parcialmente cuando así se requiera. En el primer caso el poder constituyente es originario; en el segundo, es poder constituyente derivado.
Dentro de las formas de poder en las relaciones sociales de coordinación o no oposición o consensuales, se pueden hacer la siguiente mención: algunas instituciones y esferas sociales, como por ejemplo, la familia, los grupos primarios, el municipio ( en principio) se caracterizarían por estas relaciones de poder en las que la coordinación y la conciliación de intereses se realizan mediante mecanismos tales como la homogeneidad de valores, el consenso. Estas serían relaciones igualitarias, simétricas y cooperativas.
El intento de comprender el fenómeno del poder puede concebirse como un esfuerzo para "describir" ciertas características del poder: las variables dependientes; y para "explicar" por qué el poder adopta estas características, mostrando los efectos de las mismas sobre otros determinados factores: las variables independientes.
1. Algunas características descriptivas del poder
a.- Magnitud, la magnitud del poder es la cantidad de poder que C (los que controlan) tienen o ejercen , con respecto a R (los que responden), es decir, las relaciones sociales se caracterizan con frecuencia, explícita o implícitamente, por las diferencias en las cantidades y tamaño del efecto de poder ejercido por los diferentes individuos, grupos o estratos de poder producto de sus recursos, intereses y ámbitos de acción.
b.- Distribución, el poder, por naturaleza, esta distribuido desigualmente entre los diversos actores sociales, pues no existe una regularidad simétrica natural en su distribución. De igual manera los actores del poder, distribuyen sus respectivas cuotas de poder, discrecional y arbitrariamente, entre sus diversos ámbitos de acción según el grado de importancia que asignen a cada uno de éstos. Por tal razón, la distribución del poder es y será asignada con distinta regularidad según los criterios e intereses de cada uno de los actores.
c.- Ámbito, el poder no necesita ser general, puede estar especializado, es decir, el actor puede ser relativamente poderoso o débil respecto de cierto tipo de actividad. Así el poder del actor C, con respecto a alguna clase de actividad de R, se puede manifestar en que los C, no actúan como C, se comportan como R, o los R como C. Tal clase de actividad se denomina amplitud o ámbito del poder de los C. En otras palabras el ámbito o amplitud del poder estará determinado por la capacidad de poder del actor o por los objetivos en los cuales éste desee centrar su poder.
d.- Dominio, el poder de los C estará limitado a ciertos actores, según la naturaleza de su poder y de sus intereses. Los R sobre el que C posee, o ejercita, un control constituyen lo que a veces se llama el dominio o extensión del poder de C, es decir, C, mediante su control sobre R se constituye como el poder dominante.
Pueden ser preguntas pertinentes: ¿cuáles son los R sobre los que tiene control C? ¿cuáles son sus características? ¿cuántos son? ¿cómo se diferencian numéricamente, o por sus características, de los R que no están bajo control de C?
2. Algunas características explicativas del poder
a.- Recursos o medios, un actor tiene poder cuando dispone de recursos o medios que controla. Estos recursos del poder están determinados en su eficacia por los valores culturales. Es decir, la importancia de los recursos del poder dependen exclusivamente de las valoraciones sociales, de tal manera que la importancia de estos recursos, en los diversos ámbitos sociales, a los diversos niveles, y en las diversas épocas, depende de la escala de valores, de los criterios preferencias (selectores) en ellos dominantes.
En otras palabras, si A induce a B a obedecerle prometiéndole plumas, insignias, medallas, monedas de oro, etc., su poder económico es de tipo cultural, en cuanto se presupone la pertenencia de B a un sistema cultural en el que se tienen en mucho tales cosas.
Está claro que entre los dos términos (poder y valoraciones sociales) de la relación se da un mecanismo de fee-back. Por un lado, los que tienen el poder pueden difundir los valores que les son favorables y crear el consenso. Por otro lado, el modelo cultural existente en la sociedad facilita que suban al poder quienes mejor representan los valores dados. Todo poder responde a un sistema de valores sociales políticos que pretende llevar a la práctica.
b.- Capacidad, dos actores que tengan acceso a los mismos recursos, pueden, sin embargo, no ejercer el mismo grado de poder, pues la capacidad tiene una importancia crucial en la explicación de las diferencias en el poder, debido al hecho de que esta propiedad, aptitud, talento y cualidad es única e innata en muchos actores lo cuál les permite realizar un ejercicio único de poder, y más aún, les permite una posición privilegiada en el control y manejo del poder y, en general, en el proceso del poder mismo.
c.- Motivaciones, dos actores que tengan acceso a los mismos recursos pueden ejercer diferentes grados de poder - con respecto a algún ámbito determinado - a causa de las diferentes motivaciones. Además, puesto que el poder es una relación entre los C y los R, son importantes no solo las motivaciones de los C, sino también las de los R. Vale decir, el conjunto de factores que nos incitan desde dentro a la acción es fundamental en el proceso del poder, por lo cual hay que tener en cuenta, para comprender el actuar del actor, que las motivaciones de éste pueden ser viscerógenas, psicógenas, positivas , negativas, conscientes, inconscientes, especializadas, generales, proactivas, retroactivas, orientadas al proceso, orientadas al modo y/o orientadas al efecto, lo cual determinara su efecto en el proceso del poder.
d.- Costes, las motivaciones pueden relacionarse con los recursos por medio del lenguaje económico de coste. Con objeto de controlar a R, C puede tener que utilizar algunos de sus recursos. De esta forma, es probable que la demanda de los recursos de los C, éste en relación con el ámbito hasta el que estén dispuestos a ir para controlar a R, vale decir, la disponibilidad de los C, para utilizar sus recursos para controlar a R, dependerá del valor para C de la respuesta de los R. Y las variaciones de los recursos de los C habrán de producir probablemente variaciones en su poder, por ello, los costes de oportunidad para controlar a R, es decir, lo que C debe renunciar en otras oportunidades como consecuencia del empleo de alguno de sus recursos en el control de R, son menores (siendo iguales los demás factores) si, C, es rico en recursos que si es pobre. Y los costes de oportunidad de R, consisten en todo aquello que no es capaz de hacer si permite el dominio de C.
En el caso de los C, como en el de los R, su demanda de recursos y sus motivaciones ayudan a determinar sus costes de oportunidad. Así pues, una relación de poder puede ser interpretada como una suerte de transacción entre C y R.
En principio, los diversos criterios para la medición del poder pueden ser clasificados en tres tipos: teoría de los juegos, newtonianos y económicos.
1. Criterios de la teoría de los juegos, estos criterios basándose en la existencia de dos o mas actores que se encuentran en una situación conflictiva, que persiguen sus propios fines en intereses y que adoptan cada uno una estrategia, y que como resultado de la interacción de las decisiones simultáneas de los dos actores, cada uno de ellos obtiene un pago, esto es, una pérdida o una ganancia. Entonces se dice que el actor A tiene mayor poder que el actor B, si la estrategia de A domina a la estrategia de B, y si los pagos de A son siempre iguales o mejores que los de B. Los pagos de cada uno de los actores, que permitirán medir su cuota de poder y la magnitud de éste, se representan en una matriz de pagos con una entrada para cada uno de los cursos de acción disponibles para cada actor. Cada matriz es una representación grafica del juego que permitirá medir el poder de cada uno de los actores, según los pagos obtenidos en cada curso de acción y estrategia elegida por los actores y que se representará en las distintas combinaciones posibles contenidas en la matriz.
2. Criterios newtonianos, basándose en la analogía con la medición de fuerzas en la mecánica clásica, cierto número de analistas proponen la medición del poder sobre la base de la cantidad de cambios que se producen en R y son atribuibles a C. Cuanto mayor sea el cambio en R, mayor será el poder de C. Se dice que Ca ejerce más poder que Cb si Ca induce a mayores cambios en Ra que Cb en Ra , o en cualquier otro R. El cambio en R no es, sin embargo, una dimensión singular, puesto que pueden ser significativos muchos cambios diferentes en R. Entre las dimensiones importantes del cambio en R producidas por C, que han sido apuntadas al estudiar la medición de la cantidad de poder de C, figuran:
a) la posibilidad de que R actúe de acuerdo con la inducción de C, b) el número de personas en R, c) el número de Items, temas o valores en R, d) la cantidad de cambio en la posición, en las actitudes o en el estado psicológico de R, e) la velocidad con la que cambia R, f) la reducción en el número de soluciones o comportamientos que R puede utilizar, g) el nivel de las penas o castigos que amenazan a R. Entonces, estos criterios newtonianos, para la medición del poder, se centran en los cambios producidos en R, en función de la acción realizada por C.
3. Criterios económicos, se centran para la medición del poder en relación a los costes para unos y otros actores del poder, es decir, en los costes que significaría una utilización del poder para C y para R. De esta manera una medición del poder tendría que incluir: a) los costos de oportunidad para C en el intento de influir sobre R, a los costes llamados, los costes del poder de C, b) los costes de oportunidad de R, cuando rechaza plegarse a C, que se denominan la fuerza del poder de C sobre R.
El proceso del poder hace referencia a las actividades de los actores de diverso tipo en cuanto a la lucha por el poder, del cual hacen uso, para lograr propósitos personales y/o grupales. El proceso del poder opera en diversos y variados ámbitos como por ejemplo, en los esfuerzos llevados a cabo por partidos políticos, fracciones, camarillas y líderes en conflicto para obtener posiciones formales de autoridad legítima en los órganos centrales de toma de decisiones o de gobierno; el proceso opera, también, en los interminables conflictos entre naciones y bloques de compañías, organismos gubernamentales, sindicatos, iglesias, universidades, etc.
En todas estas formas dónde y cómo se manifiesta el proceso del poder, el poder real puede ser muy diferente de la autoridad formal. Cualquiera de los objetivos del poder, expreso u oculto, puede ser incluido en el más amplio espectro. Los medios pueden abarcar no sólo la violencia, el soborno, o el asesinato, sino también la persuasión, la comprensión mutua, la adaptación recíproca y la gradual elaboración de un consensus. En la realidad, la participación en el proceso del poder se caracteriza a menudo por la vigorosa negación de la participación.
Algunos de los elementos del proceso del poder pueden enumerarse así:
1. El enfoque de las relaciones sociales en función del proceso del poder, este enfoque concibe al mundo de las relaciones sociales, o a cualquiera de sus partes, como una corriente ininterrumpida de acontecimientos que se suceden en el tiempo, más como un devenir que como un ser, cuya finalidad primera y última es la consecución del poder. Los hechos por alcanzar el poder no permanecen estacionarios... el valor de cada hecho depende de su posición en el proceso global del sistema del poder y está vinculado a sus múltiples relaciones. El cambio en las relaciones del proceso del poder, sea lento o rápido, oculto o manifiesto, es permanente; y es también complejo; la causalidad unívoca es imposible; la causalidad múltiple y los efectos múltiples son inevitables.
2. Los actores del proceso del poder, aunque todo el mundo desempeña algún tipo de papel en el proceso del poder, la mayoría es relativamente pasiva, frente a una la minoría activista. Por ello se suele distinguir entre actores principales y actores secundarios en el proceso del poder. Los actores principales, son una minoría activistas de elites, líderes. Gobernantes, administradores...la que se reparte los papeles principales, ejerce el mayor poder, recibe las mayores recompensas y recriminaciones. En muchas sociedades estos papeles se han reservado principalmente a los nacidos en el seno de determinadas familias, castas o clases; a quienes han sido beneficiados con la herencia de la riqueza o han triunfado en batallas, negocios o pruebas competitivas. Los papeles de los actores principales son siempre complejos, pues, en parte, están determinados formalmente por constituciones, leyes, reglamentos y costumbres, pero son también en parte, el producto de arreglos y entendimientos informales. Por un lado, incorporan las expectativas ajenas; pero, por otro, están configurados por la personalidad y capacidad de sus titulares. En algunos aspectos, es el papel el que determina los movimientos más importantes de los actores. En otros, el texto les deja libertad de improvisar o de preparar sus propias intervenciones. En definitiva, los actores, han de hacer frente a exigencias conflictivas y parcialmente irreconciliables. Estos conflictos derivados de los papeles se amplían cuando una persona desempeña diversos papeles en diversas organizaciones o, como sucede frecuentemente en los niveles más altos de la autoridad, "llevan muchos sombreros", en la misma organización.
No obstante lo anterior, nunca es fácil identificar inmediatamente y con claridad a todos los grandes actores principales, pues detrás del gran hombre se mueve a menudo la "eminence grise" y los colaboradores anónimos; detrás de los directores, la camarilla; detrás del patriarca, la esposa, la madre o la amante influyente y, más allá de todo, una trama de alianzas con los individuos o los grupos que sirven de apoyo. La ilusión de la omnipotencia de un único grupo, persona o actor es fomentada tanto por los líderes superiores, que tratan de ampliar su poder mediante su exageración, como por los que operan detrás de la escena que, por el contrario, tratan de mantener su poder ocultándolo. En la gestión cotidiana del poder, los contendientes más importantes en la lucha por el poder solo suelen ser conocidos por sus rivales o por los observadores más próximos. Los actores secundarios, son una mayoría relativamente pasiva, pues en todas las sociedades, son muchos los que se ven relegados a papeles subordinados por la discriminación basada en el sexo, la religión, el origen étnico, la raza, el color o casta. Otros a quienes no afectan estos obstáculos, pueden ver disminuidos sus papeles por la pobreza, la enfermedad, la opresión, una educación insuficiente o un horizonte sin esperanza.
No obstante ello, las masa pasivas forman siempre parte del reparto. Su estilo afecta a las pautas del liderazgo. Sus normas e intereses, incluso cuando no están organizados, constituyen el potencial de la organización futura. Pueden llegar hasta determinar cómo y en qué momento finaliza la actividad de los líderes, según sugiere la descripción inmemorial del gobernante como hombre que cabalga sobre un tigre.
Entre las masas pasivas o actores secundarios, pueden llegar a surgir los constructores de nuevas organizaciones, los sepultureros de los regímenes establecidos y los sucesores de los líderes tradicionales.
El conocimiento de los actores del proceso del poder nos permite comprender la llamada estructura del poder, esto es, examinada la estructura de cualquier sociedad, surge incuestionablemente la diferenciación clara entre unos que mandan y otros que son los mandados; unos que controlan y otros que responden; unos que gobiernan y otro que son gobernados. Pero antes se debe tener claro que la estructuración del poder va ligada a su institucionalización, pues la institucionalización del mismo implica desposeer al poder de cualquier aditamento personalista, y colocarlo en un plano puramente funcional. Por esa misma razón, para llegar a ser dominación, el poder estabilizado del líder ha de institucionalizarse, o sea, estructurarse. Pero antes de que el poder llegue a estructurarse debe ser estable. La estabilización del poder precede a la creación de la estructura que produce la institucionalización.
En una pirámide de poder encontramos tres niveles de actores los A, B y C. Los actores A, corresponden a la elite de poder, es decir, un individuo o grupos, que ostentan los poderes principales, ejercen el mayor poder y obtienen las mayores recompensas. Los actores B, comprende los niveles medios de poder, una pluralidad diversificada y, quizás, equilibrada de intereses, talvez, mucho más visible en las actividades del proceso del poder que los actores A. Los actores C, integrada por la sociedad de masa, la masa sin poder, pues está desorganizada, atomizada y controlada desde arriba. Los actores A y B, les interesa primordialmente proteger su jurisdicción de las acciones bloqueadoras de los otros actores que potencial o realmente pueden amenazarlos. Los actores C, son buscados como aliados por grupos A y B contra los reales o amenazadores abusos de la jurisdicción que cada uno reclama para sí mismo.
3. Los propósitos de los actores del proceso del poder, uno de los objetivos primordiales de todos los actores del proceso del poder consiste en lograr el acceso a los centros de poder. Es justamente el ámbito de su poder, en relación al nivel y al grado de acceso que poseen, lo que distingue a los actores principales de los secundarios. Sus éxitos y fracasos, en el intento de lograr un acceso afectivo a los centros de poder, son la mejor medida posible de su poder.
El acceso a los centros de poder se define generalmente así: ningún tipo de poder puede ser alcanzado por un actor, si no tiene acceso a uno o más órganos, agentes o elementos decisorios del poder. Más aún, habrá acceso ivilegiado a los centros de poder, si existe la posibilidad de que los órganos o agentes decisorios del poder atiendan los intereses de un actor y los tomen automáticamente como base, al menos relativa, de su decisión.
Causales determinantes del acceso a los centros de poder. El poder de un actor puede considerarse como una variable dependiente que es función de tres amplias variables concurrentes a saber:
1.- la posición estratégica del actor, la cual se compone de: a.- el estatus social del actor. b.- la conformidad del actor a las reglas del juego. c.- el grado de solapamiento del actor con los detentores del poder. d.- la información técnica y política que el actor posee.
2.- las características internas del actor, que son: a.- la adecuación de la organización del actor a los intereses del poder. b.- la pericia del liderazgo del actor. c.- los recursos económicos del actor. d.- la cohesión interna del actor en cuanto al poder.
3.- la habilidad técnica, táctica y pericia movilizada del actor
La posición estratégica del actor, es su ubicación fundamental en torno a las metas y objetivos básicos del proceso del poder y, estará determinada por: su status social considerado como el nivel o posición del actor en el sistema del poder en relación con otros actores, de ahí, que su status puede ser adscrito (nacimiento, herencia...) o adquirido; en el primer caso es independiente de sus cualidades o esfuerzos individuales, mientras que en el segundo, es logrado mediante su propio esfuerzo y cualidades.
La conformidad a la reglas del juego, no es otra cosa que la concordancia y acatamiento de las creencias, normas y valores compartidas e impuestas por ciertos actores que representan un determinado sector o grupo de poder dentro del proceso del poder, es decir, la existencia de una evidencia de consentimiento compartida sobre una tendencia particular de poder, que a su vez, si bien el poder es amoral, estas reglas del poder proveen y se constituyen como bases morales para el acatamiento y la cooperación por parte de aquellos actores de una relación de poder dada. El objetivo de la conformidad a las reglas del juego es que los actores participen dentro del juego del poder y tengan acceso a los espacios de poder y de representación del mismo, lo cual, al mismo tiempo, los obliga a que respeten e impere en última instancia la voluntad de su núcleo de poder que actúa en el proceso del poder.
El grado de solapamiento del actor , será su cautela, precaución y reserva con que procede ante el resguardo de los intereses y programas reservados de los detentores del poder, ya sean, para la consecución de determinados fines o para precaver lo que pueda dificultarlos.
La información técnica y política que posee el actor, será su capacidad activa de investigación y espionaje que le permita obtener el mayor acopio de datos que, a través de indagaciones secretas, logre sobre determinados sucesos, actividades o conocimientos de gobierno y de los procesos científico-tecnológicos, utilizando, principalmente, el manejo de los medios de comunicación propios de nuestra sociedad digital.
Las características internas del actor, aquellas que lo hacen único y particular ante los demás actores en el proceso de acceso a los centros de poder, serán: su adecuación a los intereses del poder, esto es, la acomodación y acondicionamiento a un sistema de pautas del poder determinado teleológica y racionalmente, en el que la acción coordinada y la interrelación del actor con el sistema del poder conduce a la consecución de los fines e intereses propios del proceso del poder. Su pericia de liderazgo, será su sabiduría práctica y conducta prudente en el ejercicio de su capacidad de conducción conforme a la reglas del arte de liderar, vale decir, considerar en la conducción los aspectos psicológico (por aplicarla la conducción sobre seres humanos, dotados de inteligencia, voluntad, pasiones y sentimientos) pedagógico ( por entrañar, la conducción, la instrucción y la educación del subordinado) y moral (por regular, la conducción, las conductas de los subordinados influyendo en su comportamiento). Los recursos económicos que posee el actor son todos aquellos elementos -naturales, culturales y humanos - que le permitirán potencialmente satisfacer las necesidades y deseos de los demás actores, teniendo en cuenta las diferentes leyes económicas aplicables. Su cohesión interna en cuanto al poder, será su unidad y adhesión inquebrantable a las los intereses fundamentales que persigue el poder y, principalmente, a los intereses, metas y objetivos últimos de los núcleos de poder que actúan en el proceso.
La habilidad técnica, táctica y pericia movilizada del actor. La habilidad técnica, es la capacidad y disposición armónica del conjunto de procedimientos del actor, en el proceso del poder, para la obtención y elaboración de determinadas cuotas de poder, niveles de acceso a los centros de poder, y participación efectiva en el proceso del poder. La táctica del actor en el proceso del poder, es el esquema especifico que utiliza para el empleo de sus recursos dentro de su estrategia general elaborada, es decir, su planeación organizacional de la estructura de su poder para el logro de sus objetivos estratégicos en el proceso del poder. La pericia movilizada, del actor, es su sabiduría práctica, conducción prudente, con conocimiento profundo, en el proceso del poder, conforme a las reglas del poder establecidas por su núcleo de poder.
Los modelos de acceso a los centros de poder, son un modo abreviado de describir las posibles relaciones entre los agentes de intereses del poder. Se trata de toda una serie que va desde un modelo laxo de acceso a un modelo tenso. El modelo laxo describe una situación en la que existen múltiples puntos de acceso a los centros de poder y en la cual el titular de la autoridad es o puede ser un centro decisorio relativamente autónomo. El modo tenso describe una situación en la cual la institución es un liderazgo auténtico y reconocido a la que dirigen sus saques los grupos de intereses, con la que los actores intentan pactar y de la cual los grupos obtienen decisiones o favores determinados.
4. Los métodos de utilización del poder, el ejercicio del poder incluye invariablemente una mezcla de formas diferentes - que a menudo se refuerzan entre sí - de presión y persuasión. La persuasión tiene lugar cuando A ejerce un influjo sobre B para que adopte una línea de acción determinada, sin que A prometa una recompensa o amenace con un castigo. Puede adoptar la forma de ejemplo, expectativas, propuestas, información, educación y propaganda. En cuanto a las presiones, puede decirse que A ejerce una presión sobre B cuando A trata de hacer más deseable un determinado tipo de acción, prometiendo ciertas recompensas o amenazando con algún tipo de castigo. Puede revestir la forma de fuerza, mandato, manipulación o negociación.
Todo ejercicio de poder sea, mediante persuasión o presiones, implica una decisión, por tanto, tal decisión ha de ser siempre la más óptima en función de los intereses y los objetivos que se persiguen. Se han de ordenar las preferencias para que sus elecciones tienda a conseguir el máximo de lo que busque. Por "ordenar sus preferencias" se entiende que, dadas dos posibilidades, siempre ha de ser capaz de decidir si prefiere una a la otra o si le da igual el acaecimiento de cualquiera de ellas. Además, su preferencia se han de ser "transitivas"; esto es, si prefiere A a B y B a C , entonces ha de preferir A a C. La primera condición se cumple siempre, pero la segunda no se cumple de hecho ni en las teorías normativas más sofisticadas. En todo caso, el requisito fundamental es la maximización.
Para obtener una mayor maximización al utilizar nuestro poder, debemos tener presente la información tenemos sobre cada una de las consecuencias, estado de cosas, previsibles de cada una de nuestras posibles decisiones. En el caso de que se posea toda la información, nos encontramos ante una "decisión sin riesgo", o en certidumbre. En el caso de que no se posee a toda la información precisa, debemos distinguir entre "decisión en riesgo", cuando se puede hacer una estimación frecuencial de la probabilidad de cada una de las consecuencias ( por ejemplo, la probabilidad de que salga cara al lanzar una moneda al aire es 1/2. La probabilidad de que , al lanzarla dos veces, salgan dos caras es de 1/2 X 1/2 = 1/4), y situación de "incertidumbre", cuando la probabilidad de que aparezca un estado de cosas cualquiera no es cuantificable sino "subjetiva" ( por ejemplo, el hombre del tiempo puede comunicarnos que es probable que el próximo fin de semana a prueba sin pausas ni consuelo sobre toda la región).
El principio por tanto está claro: elegir siempre el curso acción que maximice la utilidad esperada, es decir, el principio minimax, también denominado maximin. Las expresiones completas que se utilizan son minimax loss y maximin gain. El criterio postula la minimización de la máxima pérdida posible, o, lo que es lo mismo, visto desde el otro lado, la maximización de la mínima ganancia posible. Sin embargo, no debemos de dejar considerar que nos enfrentamos a un fenómeno muy particular en el juego del poder que es la variabilidad de la conducta humana, la cual en todo momento puede alterar todo principio que inspire o dirija nuestras decisiones..
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