Partes: 1, 2, 3

Las formas de persuasión

El ejemplo, muchos actores del proceso del poder, influyen sobre nosotros actores por el profundo poder del ejemplo. Aquí donde se dirige el líder, pueden seguirle otros sobre la base de la lealtad, la devoción con la mera imitación. Por tal motivo, el actuar ejemplarizador del líder, del actor será, en principio, entendido, considerado y valorado por los demás como un hecho o proceder que se propone para que se imite y se siga y, connaturalmente conlleva a otros a inclinarse a seguir su actuar o proceder como camino y medio que le permitira acceder al status que obstenta el actor influyente, ya sea por su atributos morales, intelectuales, materiales, capacidad y estilo para conducirse ante el poder.

Las expectativas y las propuestas, los hombres pueden también ser influidos por las simples expectativas, particularmente cuando las expectativas de poder coinciden ampliamente con los códigos costumbres establecidos. Las expectativas, incluso cuando son tácitas, tienden a ser objeto del comunicación efectiva. Cuando se expresa más abiertamente, se convierten en propósitos (propuestas) o en consejos. Ambos pueden ser extraordinariamente influyentes, particularmente cuando se confía en el conocimiento o el desinterés de los consejeros. Incluso cuando se carece de propósitos o de consejos específicos, puede ejercerse una gran influencia, proporcionando o retirando ciertos tipos de información se puede decir en general, que en un determinado ámbito de poder, el comportamiento de cada actor es determinado, en parte, por las previsiones del actor relativas a las acciones futuras de los otros actores y a la evolución de la situación en su conjunto. Pero el fenómeno en el cual el papel de las expectativas es más claramente evidente estado dado por la relación de poder que obra a través del mecanismo de la reacciones previstas. De este modo cuando B modifica su conducta, en el sentido deseado por A, sin una intervención directa de A sino porque B prevé que A adoptaría reacciones desagradables para el sino modificase su conducta. Naturalmente, para que haya poder se necesita que A, aun no provocando intencionadamente el comportamiento de B, alimente de un interés en cierto comportamiento. Este modo de obrar del poder hace ambiguas muchas situaciones concretas.

La educación, la educación es un medio indirecto y de largo alcance para condicionar el comportamiento y, aunque ofrece grandes potencialidades para desarrollo de las capacidades de aprendizaje y adaptabilidad, se emplea, con mayor frecuencia, para promover la conformidad, pues es un medio eficaz de que se dispone para convertir, modelar y condicionar a un individuo adaptándolo a sus futuras condiciones de vida y también dejarlo programado para la función social que ha de desempeñar. Por su carácter de transmisión formal y sistemática que se hace a una generación a otra, de las habilidades, el conocimiento y los valores de una cultura a otra, en algunas situaciones de la historia ha sido el más poderoso medio de control social al que han debido someterse a los individuos.

La propaganda y la información, comparten una gran similitud en cuanto a su aplicación como formas de persuasión y , por ello su aplicación conjunta, en lo posible, resulta un recurso de poder de gran efectividad. La Propaganda, es una forma de persuasión más inmediata, que recurre a la utilización de poderosos símbolos que se dirigen a los intereses del público a través de las emociones y de los sentimientos. La propaganda puede reforzar las predisposiciones y, en particular, dotarlas de una dirección específica, y puede contribuir a debilitarlas si este proceso se apoya el experiencia directa o símbolos no propagandísticos. Es particularmente poderosa cuando está reforzada por otras formas de persuasión y por diversos tipos depresiones, es decir por la propaganda de los hechos. Una acción sostenida de la propaganda y de la demostración, apoyada en los medios de comunicación de masas puede tener profundos efectos caracteriológicos sobre los valores y actitudes de mucha gente. La información, cuando las premisas sobre las que la gente actúa son conocidas, la mera reestructuración de la información de que disponen puede modelar su comportamiento futuro. Proporcionando a B falsas informaciones acerca de los hechos que son relevantes para sus opciones, A puede controlar oculta o abiertamente a B induciendolo a una cierta conducta, mientras que B, tomando las informaciones por verdaderas, crea optar libremente y por las correctas vías de acción.

La supresión de la información, de por sí, no comporta la mentira, simplemente no se hacen públicas determinadas noticias, interpretaciones o valoraciones. En este caso se restringe la base de los conocimientos, interpretaciones y valoraciones de que puedan disponer los destinatarios de la información, y por consiguiente también opera una restricción de las posibilidades de opción con las que se cuentra, ya sea en términos de creencias o de conducta.

El exceso de información, es decir, la emisión incesante de múltiples informaciones y de interpretaciones diversas o contradictorias puede saturar la capacidad de recepción y de valoración del destinatario de los mensajes, empujando hacia una actividad defensiva, de indiferencia o delimitación que adolecerá de los intereses más cercanos..

Las informaciones y los conocimientos constituyen un recurso de mayor importancia en el proceso del poder, los poseedores de un saber relevante siempre han tenido una posición importante en toda la sociedad. Por ello el poder está reforzado por el secreto, pues quienes disponen de informaciones tienen ventajas sobre aquellos que deben afrontar el mismo problema sin disponer de tales informaciones: el secreto es el instrumentum regni.

Las formas de presión

La fuerza, es la forma más extrema de poder, hasta el punto de que para muchos hace innecesaria la utilización del término poder.. Su aplicación, mediante el encarcelamiento, la tortura, con la destrucción de la vida y de los recursos, produce la reducción o la eliminación de la capacidad del destinatario para actuar en una forma no deseada. Incluso la simple amenaza de utilizarla puede actuar como un importante factor de disuasión. Ahora, en el campo de la relaciones políticas sociales se entiende por fuerzas cualquier intervención física voluntaria de un nombre o grupo contra otro hombre o grupo, destinadas a destruir, agraviar o coartar su libre actuar y proceder. En este sentido meramente descriptivo fuerza es sinónimo de violencia.

En la filosofía política, se distingue, entre fuerza referida a las intervenciones físicas justas, que preservar el orden social o persiguen el bien común, y fuerza violencia a las intervenciones físicas, injustas, que rompen el orden social se oponen al bien común. El la doctrina jurídica, se tiende a designar con el término fuerza, las intervenciones conforme con la ley, y por tanto ilícitas, y por violencia las intervenciones que violan las normas jurídicas y que son por eso mismo ilícitas..

El mandato, la acción de mandar, es decir el ejercicio del poder por medio de órdenes, directrices, regulaciones o instrucciones, implica también muchas limitaciones. Sólo puede ser utilizada por aquellos cuya autoridad para dar órdenes sea aceptada. Es susceptible, por otra parte, de menoscabar la iniciativa y el propio respeto de quienes las reciben, por tanto, quién base su opción de poder en el mandato debe manipular el arte del mando. Es importante, entonces, considerar los diversos aspectos de las ordenes: el aspecto de mandato terminante, es el que se imparte en forma escueta, con tono de autoridad, si permitir observaciones; el aspecto de mandato solicitado, es el que suaviza a la gente irritable, no ofende al susceptible, ni al veterano, ni al responsable; el aspecto de mandato sugerido, es el que consiste en la indicación del problema, quedando implícita la invitación para resolverlo; el aspecto de mandato escrito, que presenta la orden terminante sin posibilidades de tergiversación; el aspecto de mandato verbal, que permite presentar una orden terminante, o bien una solicitada o una sugerida, obligando con la misma fuerza que la escrita.

La manipulación, es una relación en la que A determina una cierta conducta de B y, al mismo tiempo, por una parte, A no reclama abiertamente a B tal conducta, sino que, al contrario, esconde a B su intención de obtenerla ( o bien la naturaleza de su intención para obtenerla) y, por la otra B, no se da cuenta del hecho de que su conducta es la voluntad de A( o bien no advierte el modo como es causada por intervención de A), sino que, al contrario, que debe elegir libremente o tomar una decisión consciente.

Las características de la manipulación son dos: en primer lugar, su condición de algo escondido, invisible. El sujeto manipulado no sabe qué lo es y que cree decidir libremente, mientras que su conducta está de hecho controlada por el manipulador. El carácter oculto de la manipulación puede referirse a las características mismas de intervención del manipulador, o bien, puede referirse a la naturaleza de la intervención del manipulador. La segunda característica, consiste en el aspecto intencional de ejercer la manipulación, no sólo el manipulador quiere provocar intencionadamente la conducta deseadas por parte del manipulado, sino que intenta también esconder la existencia o naturaleza de la intervención que provoca la conducta del manipulado .

Existen dos formas generales de ejercer la manipulación social, se puede actuar con base en las premisas de las creencias o con base en las acciones de los hombres o, se puede operar sobre la estructura de las motivaciones que empujan a los hombres a determinadas creencias o determinadas acciones.

La manipulación psicológica, es una clase de manipulación que opera sobre las estructuras de las motivaciones, ésta se basan en una especial vulnerabilidad del sujeto pasivo, que pueden definirse precisamente como psicológica. Existen manipulaciones psicológicas cuando A explota los determinismo psíquicos inconscientes de B para controlar ocultamente su conducta.

La gran eficacia social y política de la manipulación psicológica depende esencialmente de dos factores: el primero, es que los impulsos emotivos inconscientes motivan muchas de las opciones y de las acciones de los hombres. El segundo, existen símbolos o imágenes que tienen una fuerte capacidad de atracción sobre los impulsos. Por tanto la tarea del manipulador consiste en asociar el símbolo clave y la imagen clave oportunos al objeto social sobre el que pretende aplicar el impulso motivo; al repetirse de modo incisivo y continuo esta asociación, el nexo entre el objeto social y la emoción llega a ser automático en los individuos manipulados, como un reflejo condicionado.

La manipulación física, en este caso, el objeto de la intervención manipulador no es la voluntad, si no al cuerpo del sujeto pasivo. En la manipulación física el manipulador ópera por medicamento químicos o eléctricos, que altera los mecanismos físicos que controlan los sentidos y los estados del organismo del sujeto pasivo, de manera que este conforma con eficiencia su receptividad o reactividad a los mensajes o estímulos ambientales.

La negociación, es una forma más fluida todavía, y desde luego más penetrante, de utilizar la presión. En la negociación todas las partes ejercen poder sobre las restantes mediante amenazas o promesas recíprocas. Objetivos, recompensas sanciones, están sujetos a negociación. En realidad, las fuerzas, las órdenes y la manipulación tienden a ser englobadas en los procesos, más amplios y sutiles, de la negociación. La gran aportación de los aspectos más crudos del poder no consiste en suplantar la negociación, sino en reforzar el poder de los actores en la mesa de negociaciones..

En la negociación una buena preparación es el camino más seguro para llegar a una negociación satisfactoria. Lo que hagamos o dejemos de hacer antes de llegar a la mesa de negociaciones se revelará en lo que obtengamos cuando lleguemos a ella..

Fases de la negociación:

1.- preparación, se caracteriza por acciones de inteligencia, es decir, búsqueda y análisis de la información. Servirá de insumo para la identificación del problema y la fijación de posiciones negociadoras. Está constituida , a su vez, de: a) objetivos, es decir, establecer los objetivos claramente de la negociación b) información, se debe obtener toda la información disponible respecto al tema o o asunto a negociar. c) concesiones, significa hacer un orden de las concesiones posibles d) estrategias, vale decir, establecer nuestra estrategia y asignar las tareas al equipo de personas que estarán encargadas de la negociación.

2.- discusión, cada una de las partes da las razones por las que cree necesaria una cosa, o trata de demostrar razonando que algo es cierto. Las partes discuten estas conclusiones y tratan de persuadirse mutuamente razonando.

3.- señales, son matizaciones aplicadas a una declaración de posición.

4.- propuestas, es una oferta o una petición diferente a la posición inicial

5.- paquete, si pensamos creadoramente en las variables, siempre pueden replantearse incluso los temas más simples. Cuanto mayor sea el número de temas que pueden entrar en el paquete, más libertad existe para el montaje del mismo.

6.- intercambio, se trata de obtener algo a cambio de renunciar a otra cosa.

7.- cierre, la finalidad de éste es llegar a un acuerdo

8.- acuerdo, la regla de oro debe ser resumir lo acordado y conseguir que la otra parte acepte que el resumen coincide con lo acordado.

La renegociación, si surgen conflictos post-negociación, y no se puede alcanzar una resolución satisfactoria, o existen desacuerdos con los resultados, se pasa a la renegociación, se retorna nuevamente, en el mejor de los casos, al comienzo de todo el proceso, o se pueden iniciar las cosas desde un punto determinado. Pero también se corre el riesgo de que todo quede estancado y no se pueda iniciar, por un tiempo, una nueva negociación.

La utilización o ejercicio del poder y la superación de resistencias, cualquiera que sea la combinación de persuasión y presión, los usuarios del poder encuentran siempre inercia o resistencia. Cuando se da una orden, la obediencia es parcial y renuente; la resistencia aumenta, y como las sanciones se hacen más severas, la oposición se refuerza también. De esta manera las formas de poder encuentran también diferentes formas de resistencia. Las expectativas y las propuestas, por ejemplo, pueden ser contrabalanceadas por la indiferencia; la información por la falta de atención o la mala interpretación; la propaganda, por el cinismo. Cuanto más efectiva sea una forma de influencia, más puede favorecer, en ciertas circunstancias, a los organizadores de los poderes compensadores.

No obstante, en la utilización del poder, los actores del proceso del poder, pueden desarrollar estrategias y tácticas para enfrentar a la inercia y la resistencia. La resistencia abierta puede evitarse a menudo mediante la estrategia de la aproximación indirecta, es decir, el desplazamiento desde los puntos de mayor a los de menor resistencia.

Las campañas de acción pueden periodizarse y planearse cuidadosamente. Esto significa con frecuencia tomar la iniciativa, mantenerse en la ofensiva, evitar las posiciones superdefensivas y, si es necesario, operar bruscos cambios o transformaciones. También exige, en ocasiones, una rápida respuesta al desafío de una crisis inesperada e, incluso, la creación intencionada de condiciones de crisis. La crisis puede hacer posible la adopción de las medidas precisas frente a grupos poderosos que, normalmente, están bien atrincherados y son vulnerables... y ... puede estimular la acción, y en consecuencia, el aprendizaje sobre algún problema mal conocido y por tanto no valorado en su debida magnitud en una situación de reposo. Pero, sobre todo, las diversas formas de persuasión y presión deben alternarse e interpenetrarse sin interrupción - la negociación respaldada por la fuerza potencial; la propaganda, por el ejemplo; y la manipulación por la información, o por un puño de hierro convenientemente encubierto por un guante de terciopelo.

5. El desarrollo del poder, el uso real del poder requiere el desarrollo de una base de poder que, a su vez, requiere normalmente la utilización real del poder. En realidad, cualquier tipo de utilización del poder puede contribuir a reforzar la base de poder. Pero la utilización permanente del mismo para realizar objetivos importantes conduce normalmente a una pérdida de sustancia.

Los actores del proceso del poder deben reservar su poder para las ocasiones en que sea realmente necesario pues, a largo plazo, la pérdida de sustancia es inevitable, a no ser que una parte de ese poder sea invertida reasignándola a otras finalidades, es decir, al mantenimiento o al reforzamiento de la propia base de poder.

Autoridad formal, la autoridad formal, o el derecho legítimo a tomar parte en determinadas acciones, es una de las fuentes de poder más obvias. Es conferida a los actores por constituciones, estatutos, reglamentos, delegaciones o decisiones oficiales (autoridad legal-racional), y es protegida y reforzada por el hábito, la costumbre, la tradición ( autoridad tradicional) y los atributos rituales o ceremoniales de la autoridad. También deriva, a menudo, de la progenie, la riqueza, el estatus profesional, el conocimiento, la capacidad o la profunda energía de una persona ( autoridad carismática).

Los actores del proceso del poder consagran normalmente mucho tiempo a los esfuerzos para adquirir o ampliar su autoridad, con objeto de reforzar su base de poder.

En rigor, términos tales como "lucha por el poder" y "toma de poder" se refieren a menudo a la lucha por posiciones de autoridad formal. Esta lucha supone la creación de nuevas posiciones, el ajuste de las antiguas y la instalación en determinados puestos de personas adictas, mediante el nombramiento, la elección o la fuerza militar. Se supone, también, la interpretación e incluso el cambio de las costumbres, y la utilización de una serie de símbolos convenientes, como banderas, uniformes, edificios, provisión de cargos públicos, títulos, insignias, ceremonias. En ocasiones, puede implicar, la "usurpación de la autoridad" mediante la realización de actos no autorizados y el subsiguiente intento de legitimación.

Riqueza, la riqueza es otra de las fuentes de poder, casi todas las formas de riqueza - recursos naturales, bienes producidos por el hombre o derechos patrimoniales sobre los recursos - pueden ser utilizadas como recompensa. Algunas formas de riqueza, tales como los medios de comunicación, constituyen instrumentos de persuasión efectivos. Otras, como los armamentos, son ampliamente utilizadas por las naciones como instrumentos de presión. El dinero es un instrumento universal para movilizar cualquier otra fuente de poder. La propiedad de la riqueza no es esencial, lo que es importante es el control de la riqueza, que puede ser ejercido por los dirigentes de las compañías, distintos de los accionistas, y por los altos funcionarios de los diversos organismos de poder.

Recursos humanos, la población, o los recursos humanos, constituyen una fuente de poder más importante todavía. Es la población quién convierte los recursos físicos en riqueza, desarrollándolos y confiriéndoles utilidad. Tanto la autoridad como la organización están enraizadas en las interrelaciones de la población. El volumen de la misma es un factor importante: el poder económico de los productores depende, muchas veces, de la disponibilidad de mercados masivos, el poder de los partidos políticos y de las facciones políticas se ve afectado por el número de seguidores.

Empero, en cualquier sociedad o situación, la calidad de la población es también importante. En el mundo moderno "calidad" significa mucho más que un nacimiento aristocrático, tal como simbolizaba la frase "personas de calidad", vale decir, se refiere a la capacidad potencial para determinadas realizaciones basadas en la educación, el conocimiento, la inteligencia, la destreza, los intereses, la edad, la salud y el grado de energía.

La ciencia y la tecnología, por sí mismas son un poder de alta calidad, lo cual las hace doblemente importantes para el desarrollo del poder. Permiten modificar, sacar provecho, dominar y prever el comportamiento tanto del mundo natural como social, por tanto, se constituyen como una fuente dinámica de poder en la cultura. La brecha científica-tecnológica es un poderoso medio de dominación y sometimiento al establecer dependencias de carácter económico, social, político, educacional, etc., entre los diversos actores. Sin duda, en el mundo moderno, la producción de bienes y la sustentación humana son cuestiones de inspiración científica-tecnológica y de ergonomía, más aún , en el plano político se habla de la telecracia, en el laboral de letrabajo, en el educativo de la teleeducación, en el monetario del dinero electrónico y, muy pronto, de la realidad del mundo virtual.

Organización, la organización es una fuente de poder indispensable. Los individuos, por sí mismos, solo tienen una influencia limitada sobre los demás, pero cuando se reúnen en alguna forma de organización, pueden desplegar el poder de realizar una serie de cosas que de ninguna forma podían llevarse a cabo (al menos de la misma forma) aisladamente.

Por medio de la especialización del trabajo y de la cooperación entre sus partes componentes, una organización puede explotar las capacidades especializadas de las personas más calificadas. Puede reunir a las personas, los recursos y las posiciones de autoridad en un sólido y flexible sistema de poder. En consecuencia, los actores más destacados del proceso del poder, consagran una considerable cantidad de tiempo y de otros recursos a la tarea de mantener, ampliar y reorganizar las organizaciones existentes, o bien a construir otras nuevas.

6. La relación arte-ciencia en el proceso del poder, los actores que obtienen mayor éxito en el proceso del poder, según se ha dicho a menudo, son los que proclaman "el arte de lo posible". Esta frase subraya el hecho de que los que utilizan y desarrollan el poder deben normalmente estar preparados para transigir sobre determinados principios. En otro caso, lo deseable puede ser imposible.

Lo posible, empero, abarca un amplio espectro, desde lo inevitable hasta lo improbable. Algunos actores del proceso del poder se centran exclusivamente en los objetivos más factibles y las aspiraciones más bajas. En este caso, la máxima destreza consiste en sacar partido de una serie de acontecimientos que probablemente habrían tenido lugar en cualquier caso, a la manera de la planificación epifonoménica.

Mucha mayor maestría se requiere para superar inercias y resistencias que, en principio parecen invencibles. Los maestros del proceso del poder son aquellos que, de vez en cuando, trascienden los límites de lo factible inmediato y son capaces de dar forma a secuencias de acontecimientos considerados previamente como muy improbables. Para satisfacer los niveles del poder ha de convertirse en el arte de lo improbable.

Sea cual sea el nivel en que se sitúen las aspiraciones, sin embargo, los actores del proceso del poder, deben hacer frente a situaciones indeterminadas, excepto en lo referente a ciertos comportamientos muy estereotipados, nunca pueden estar seguros de lo que va a suceder si no actúan, ni de los efectos de modos de actuación alternativos, por ello, tienen que adoptar sus decisiones haciendo frente al riesgo y la incertidumbre. Todo esto implica la necesidad de una maestría considerable para desarrollar una base de poder, para utilizarla en la forma más conveniente para sus propósitos y para adaptar estos propósitos a las exigencias del desarrollo y la utilización del poder.

VII. LAS REGLAS O LEYES DEL PODER

Si usted es de las personas que abominan de toda forma de poder, que se hace a un lado cuando los demás se agarran a dentelladas por una posición ventajosa, pertenece a una de dos categorías de personas: a la de los que disfrazan hábilmente sus reales intenciones... o a la de los santos.

A continuación, se expondrán unas reglas o leyes que generalmente conviene seguir. Son un resumen de textos de varios autores clásicos con algunos comentarios. Quizás algunas de las ideas que aquí se exponen, choquen con sus creencias o parezcan poco éticas. Desgraciadamente, al vida viene siendo un juego de poder desde hace milenios y no parece que vaya a cambiar. De todas formas, usted elige bando: tener poder o no tenerlo.

Todo debe aparecer civilizado, decente, democrático y logrado a través del juego limpio. Pero sí nos atenemos en forma excesivamente estricta a estas pautas, seremos aplastados por aquellos, de entre quienes nos rodean, que son menos ingenuos que nosotros.

El mundo es como una gran corte intrigante y manipuladora en la cual no hallamos todos atrapados, no tiene sentido alguno tratar de eludir el juego, esto sólo nos privaría del poder, y la impotencia nos hará sentir más desgraciados. En lugar de luchar contra lo inevitable, en lugar de argumentar, gemir y sentirse culpable, es mucho mejor destacarse en el juego del poder.

El poder es, en esencia, amoral. Una de las habilidades más importantes que deberá adquirir es la capacidad de aprender a ver circunstancias, en lugar de, simplemente, el bien o el mal.

El poder es un juego y en un juego usted no juzga a sus contrincantes por sus intenciones, sino por el efecto de sus acciones. Usted mide la estrategia y el poder de su adversario por lo que puede ver y sentir.

Recuerde a Maquiavelo " quién deja de lado aquello que se hace por lo que se debería hacer, encuentra antes su ruina que su gloria".

1.- Peligro de contagio: evite a los pesimistas, idiotas y flojos. El pesimismo de los demás puede conducirlo a la muerte: los estados de animo son tan contagiosos y tóxicos como una enfermedad infecciosa. A menudo los pesimistas, idiotas y flojos son los artífices de su propia desgracia y terminan por transmitirla a quien quiere ayudarlos. Evítelos y, en cambio, frecuente a individuos optimistas, emprendedores, ganadores y felices.

2.- Nunca le haga sombra a su amo. Esfuércese siempre por lograr que quienes están jerárquicamente por encima de usted se sientan cómodos con su sensación de superioridad. No permita que sus deseos de complacerlos o impresionarlos lo induzcan a hacer ostentación de sus talentos o su capacidad, ya que ello podría generar un efecto opuesto al deseado, es decir, inspirar temor e inseguridad en sus superiores. Hágalos aparecer siempre más brillantes de lo que en realidad son... y accederá a la cumbre del poder.

3.- Diga siempre menos de lo necesario. Cuando intente impresionar a la gente con palabras, tenga en cuenta que cuanto más diga tanto más vulnerable será y tanto menor control de la situación tendrá. Incluso cuando lo que diga sea solo una banalidad parecerá una idea original si la plantea en forma vaga, abierta y enigmática. Las personas poderosas impresionan e intimidan por su parquedad. Cuanto más hable, mayor será el riesgo de alguna tontería.

4.- No se comprometa con nadie. Sólo los tontos se apresuran siempre a tomar partido. No se comprometa con ninguna posición o causa, salvo con la suya propia. El hecho de mantener su independencia lo convierte en el amo de los demás. Obtenga beneficios oponiendo a las personas entre sí.

5.- Menosprecie las cosas que no puede obtener: ignorarlas es la mejor de las venganzas. Al prestar atención a un problema trivial, lo convierte en real y le confiere importancia. Cuanta más atención le preste a un enemigo, tanto más lo fortalecerá. Y, a menudo, un pequeño error se magnifica en el intento de corregirlo. A veces, lo mejor es dejar ciertas cosas por completo de lado. Si hay algo que usted desea pero no puede obtener, menosprécielo. Cuanto menos interés demuestre, mayor será el nivel de superioridad que verán los demás en usted.

6.- Menosprecie lo que es gratuito. Todo lo que es gratuito es peligroso, ya que por lo general implica alguna treta o compromiso oculto. Las cosas que tienen valor valen la pena pagarlas. De esta manera, no estará obligado a gratitud alguna, se verá libre de culpa y evitará fraudes y engaños. Lo más inteligente es, a menudo, pagar el precio total. Cuando hablamos de excelencia no hay gangas. Sea generoso con el dinero y hágalo circular, dado que la generosidad es señal e imán de poder.

7.- Nunca confíe demasiado en sus amigos; aprenda a utilizar a sus enemigos. Desconfíe de los amigos; suelen ser los primeros en traicionarlo, ya que caen fácilmente presas de la envidia. También suelen convertirse en irrespetuosos y tiranos. En cambio, emplee a quien haya sido su enemigo, y le será más leal que un amigo, ya que deberá hacer mayores esfuerzos para demostrar su adhesión. Lo cierto es que usted debe temer más a sus amigos que a sus enemigos. Si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos.

8.- Para desarmar a su victima, utilice la franqueza y la generosidad en forma selectiva. Un gesto sincero y honesto compensará docenas de actitudes dictadas por la hipocresía y la falsedad. El gesto de franca y honesta generosidad hace bajar la guardia aún al individuo más desconfiado. Una vez que su sinceridad selectiva haya abierto una brecha en la armadura del otro, podrá manipularlo y embaucarlo a su antojo. Un obsequio oportuno - especie de caballo de Troya - podrá cumplir el mismo objetivo.

9.- Finja candidez para atrapar a los cándidos: muéstrese más tonto que su victima. A nadie le gusta sentirse más estúpido que los demás. Por lo tanto, el truco consiste en hacer sentir sagaces e inteligentes a sus victimas y, sobre todo, más sagaces e inteligentes que usted. Una vez que las haya convencido de esto, nunca sospecharán que usted tiene motivaciones ocultas contra ellos.

10.- Desempeñe el papel del cortesano perfecto. El cortesano perfecto, adulador e intrigante, prospera y alcanza su plenitud en un mundo en el cual todo gira en torno del poder y de la habilidad política. Domina a la perfección el arte de la oblicuidad. Adula, se somete a sus superiores y reafirma su poder sobre los demás de la forma más encantadora y graciosamente indirecta y falsa.

11.- Logre que otros trabajen para usted, pero no deje nunca de llevarse los laureles. Utilice la inteligencia, los conocimientos y el trabajo físico de otros para promover su propia causa. Ese tipo de ayuda no sólo le permitirá ahorrar mucho tiempo y energía, sino que le conferirá un aura divina de rapidez y eficiencia. A la larga, sus colaboradores serán olvidados y todos los recordarán a usted. Nunca haga lo que otros pueden hacer por usted.

12.- Haga que la gente dependa de usted. Para mantener su independencia, es indispensable que los demás lo quieran y necesiten. Cuanto más confien y dependan de usted, tanto más libertad tendrá. Haga que la gente dependa de usted para lograr su felicidad y prosperidad, y no tendrá nada que temer. Nunca enseñe a los demás lo suficiente como para que puedan arreglárselas sin su ayuda.

13.- Haga que la gente vaya hacia usted y, de ser necesario, utilice la carnada más adecuada para lograrlo. Cuando obligue a otro a actuar, deberá ser usted quien en todo momento ejerza el control. Siempre es mejor lograr que su contrincante se acerque a usted y abandone, en este proceso, sus propios planes. Atráigalo con ganancias fabulosas... y después proceda atacar.

14.- Cuando pida ayuda, no apele a la compasión o a la gratitud de la gente, sino a su egoismo. Si necesita recurrir a la ayuda de un aliado, no se moleste en recordarle el apoyo que usted le dio en el pasado, o sus buenas acciones. Lo pasado se ignora o se olvida. Si, en cambio, al formular su pedido de colaboración usted muestra elementos que beneficiarán a la otra persona y hace gran hincapié en ellos, su contrincante responderá con entusiasmo a su solicitud.

15.- Juegue con la necesidad de la gente de tener fe en algo, para conseguir seguidores incondicionales. La gente tiene necesidad irrefrenable de creer en algo. Conviértase en el centro focalizador de esa necesidad ofreciéndole una causa o una nueva convicción a la que adherir. Formulela en términos vagos pero pletóricos de promesa. Enfatice el entusiasmo por sobre el pensamiento claro y racional. De a sus nuevos discípulos rituales que realizar y exíjales sacrificios. Ante la ausencia de grandes causas en las que puedan creer, su nuevo sistema de convicciones le conferira un poder inaudito.

16.- Juegue con las fantasías de la gente. Muchas veces se evita la verdad porque suele ser dura y desagradable. Nunca recurra a la verdad ni a la realidad, salvo que esté dispuesto a enfrentar la ira que genera la desilusión. La vida es tan dura y problemática que aquellas personas capaces de inventar ilusiones o conjurar fantasias son como oasis en el desierto: todos van hacia ellas.

17.- Trabaje sobre la mente y el corazón de los demás. La coerción provoca una reacción que, con el tiempo, puede actuar en contra de usted. Es necesario lograr, mediante maniobras de seducción, que los demás se muevan en la dirección desea. Una vez seducida, la persona se convierte en su leal servidor. Y la forma mas eficaz de seducir a alguien consiste en manejar con habilidad las flaquezas y la sicología del individuo. Debilite la resistencia del otro a través de la manipulación de las emociones, jugando con lo que el otro ama y valora, o lo que teme. Si usted ignora el corazón y la mente de los demás, terminarán odiándolo.

18.- Controle las opciones: haga que otros jueguen con las cartas que usted reparte. El mejor engaño es aquel que aparenta ofrecer opciones al otro: sus victimas sienten que controlan la situación, pero en realidad no son sino titeres en sus hábiles manos. Presente opciones que siempre le sean favorables, independientemente de cuales elijan los demás. Oblíguelos a optar entre el menor de dos males y logre que cualquiera de las dos elecciones resulte a favor de usted. Haga que cualquier alternativa por la que se decidan sus rivales los perjudique a ellos.

19.- Planifique sus acciones de principio a fin. Un final brillante constituye el corolario que da énfasis a todo su accionar. Planifique su camino teniendo en cuenta todas las consecuencias posibles, todos los obstáculos y todos los giros de azar que puedan incidir de manera negativa sobre su trabajosa elaboración y otorgar la gloria a otros. Planificar todo un proceso, de principio a fin, evitará que lo abrumen los factores negativos y le permitirá saber con exactitud cuando detenerse.

20.- Concentre sus fuerzas. Conserve sus fuerzas y su energía, manteniéndolas concentradas en su punto más fuerte. Ganará mas descubriendo un rico yacimiento y explotándolo en profundidad, que pasando de un yacimiento pobre a otro: la intensidad siempre triunfa sobre la dispersión. Cuando busque fuentes de poder que puedan promoverlo, procure encontrar siempre el patrón clave único, la veta minera que pueda explotar durante largo tiempo.

21.- Descubra el talón de Aquiles de los demás. Todo individuo tiene un punto débil, una fisura en la muralla que rodea su fortaleza. Por lo general, esa debilidad es algo que le causa inseguridad, o una emoción o una necesidad que lo supera. También puede ser un pequeño placer secreto. Sea lo que fuere, una vez que usted la haya descubierto, esa debilidad se convierte en un elemento de presión que podrá manejar a su antojo y, por supuesto, siempre a su favor.

22.- Aplaste por completo a su enemigo. Empezando por Moisés , todos los grandes líderes de la historia sabían que era necesario aplastar por completo al enemigo al que temían. Si se deja encendida una sola brasa, por muy débil que sea, siempre se corre el riesgo de que vuelva a desencadenarse un incendio. Se ha perdido más por una aniquilación a medias que por una exterminación total: el enemigo se recuperará y buscará la venganza. Destrúyalo por completo, no solo física sino también espiritualmente.

23.- Muerto el perro, se acabó la rabia. Los problemas suelen tener su origen en un solo individuo fuerte: el instigador, el subalterno arrogante, el sembrador de inquinas y resentimientos. Si usted deja espacio para el accionar de este tipo de individuos, otros sucumbirán a la influencia del personaje. No espere a que los problemas que él causa se multipliquen, y no trate de negociar con él, pues es irrecuperable. Neutralice esa influencia, aislándolo o eliminándolo.

24.- Desarme y enfurezca con el efecto espejo. El espejo es la realidad, pero también es el arma perfecta para el engaño: cuando usted refleja a sus enemigos, haciendo exactamente lo que hacen ellos, sus rivales no lograrán deducir su estrategia. El efecto espejo los burla y humilla, lo cual los lleva a reaccionar en forma desmedida. Al poner un espejo frente a su siquis, usted los seduce con la ilusión de que comparte sus valores. El reflejar sus acciones en un espejo, les enseña una lección. Son muy pocos los que pueden resistirse al poder del efecto espejo.

25.- Disimule sus intenciones. Desconcierte a la gente y manténgala en la mayor ignorancia posible, sin revelar nunca el propósito de sus acciones. Si no tienen la menor idea de que es lo que usted quiere lograr, les resultara imposible preparar una defensa. Condúzcalos por el camino de las falsas suposiciones, envuélvalos en una nube de humo y verá que, cuando al fin caigan en la cuenta de las verdaderas intenciones de usted, ya será tarde para ellos.

26.- Muéstrese como un amigo pero actúe como un espía. Es de fundamental importancia saberlo todo sobre su rival. Utilice espías para reunir información valiosa que le permita mantener siempre una ventaja sobre él. Y mejor aún: haga usted mismo de espía. Aprenda a sondear con cuidado a la gente en corteses encuentros sociales. Formule preguntas indirectas para lograr que el otro revele sus intenciones y sus debilidades. Toda ocasión es buena para ejercer el arte del espionaje.

27.- Mantenga el suspenso. Maneje el arte de lo impredecible. El ser humano es hijo del hábito y tiene una necesidad insaciable de sentirse familiarizado con las actitudes de quienes lo rodean. Si usted se muestra predecible, confiere a los demás la sensación de tener cierto control sobre usted. Invierta los papeles: muéstrese deliberadamente impredecible. Las actitudes que en apariencia carecen de coherencia o propósitos desconcertarán a los demás, que se agotarán tratando de explicarse sus movimientos y acciones. Llevada a un extremo, esta estrategia puede intimidar y aterrorizar.

28.- Procure recrearse permanentemente. No acepte los papeles que la sociedad le ha endilgado. Fórjese una nueva identidad que atraiga la atención y nunca aburra al público. Sea el dueño de su propia imagen, en lugar de permitir que otros la definan por usted. Incorpore elementos dramáticos en sus gestos y acciones públicas, y su poder se verá reforzado y su personalidad crecerá en forma asombrosa.

29.- Sea cambiante en su forma. Al adoptar una forma definida y tener un plan claro para todo el mundo, usted se convertirá en el blanco de ataques diversos. En lugar de brindar a sus enemigos algo concreto que atacar, manténgase flexible, adaptable y en movimiento. Acepte el hecho de que nada es absoluto y de que no existen leyes fijas . la mejor forma de protegerse es mantenerse tan fluido y cambiante como el agua. Nunca apueste a la estabilidad ni a un orden perdurable. Todo cambia.

30.- Domine el arte de la oportunidad. Nunca demuestre tener prisa, ya que el apuro delata una falta de control sobre el tiempo y sobre su propio accionar. Muéstrese siempre paciente, como si supiera que, con el tiempo, todos sus deseos se cumplirán. Conviértase en especialista en el arte de detectar el momento propicio para cada cosa. Descubra el espíritu de los tiempos actuales y las tendencias que lo llevarán al poder. Aprenda a mantenerse a la expectativa cuando el momento justo no haya llegado, y a golpear con fuerza cuando la oportunidad le sea favorable.

31.- Sea audaz al entrar en acción. Si se siente inseguro frente a determinado curso de acción, no lo intente. Sus dudas y titubeos se transmitirán a la ejecución del plan. La timidez es sumamente peligrosa; lo mejor es encarar toda acción con audacia. Cualquier error que usted cometa por ser audaz se corregirá con facilidad con más audacia. Todo el mundo admira al audaz; nadie honra al timorato.

32.- Casi todo depende de su prestigio, defiéndalo a muerte. Su renombre y su prestigio constituyen la piedra angular del poder. Basta el prestigio para intimidar y ganar. Sin embargo, una vez que decae, usted se tornará vulnerable y será atacado por todos los flancos. Convierta su prestigio en una fortaleza inexpugnable. Manténgase alerta frente a cualquier tipo de ataques potenciales y desbarátelos antes de que se produzcan. Al mismo tiempo, aprenda a destruir a sus enemigos abriendo brechas en la reputación de ellos. Luego dé un paso al costado y deje que la opinión pública los crucifique.

33.- Mantenga sus manos limpias. Es necesario que, en todo momento, usted aparezca como paradigma de la corrección y la eficiencia. Sus manos nunca se ensuciarán por ilícitos o descuidos. Mantenga esa apariencia impecable, utilizando a otros como testaferros o pantallas para ocultar, cuando se necesario, su participación personal en hechos de esta índole.

34.- Actúe como un rey para ser tratado como tal. Su forma de actuar determinará cómo lo tratarán los demás: a la larga, una presencia vulgar o común hará que la gente le pierda el respeto. Porque un rey se respeta a sí mismo e inspira el mismo sentimiento en los demás. Al adoptar una actitud de rey, mostrando su confianza en su propio poder, logrará que lo consideren destinado a llevar una corona sobre la cabeza.

35.- Evite imitar a los grandes hombres. Lo que se produce por primera vez siempre parece mejor y más original que lo que viene después. Si usted sucede a un gran hombre o tiene padres célebres, deberá lograr el doble para poder superar la imagen de ese modelo. No se pierda en la sombra de estos grandes ni se quede estancado en un pasado que no es obra suya: encuentre su propia identidad y reafírmela con un accionar diferente. Elimine a ese padre dominante, reniegue de su herencia y gane poder a través de sus propios méritos.

36.- Nunca se muestre demasiado perfecto. Siempre es peligroso mostrarse superior a los demás, pero lo más peligroso de todo es aparecer libre de toda falla o debilidad. La envidia genera enemigos silenciosos. Lo inteligente es poner de manifiesto, de vez en cuando, sus defectos y admitir vicios inofensivos, con el fin de desviar la envidia y parecer más humano y accesible. Sólo los dioses y los muertos pueden parecer perfectos impunemente. 37.- Utilice la ausencia para incrementar el respeto y el honor. Demasiado oferta reduce el precio: cuanto más lo vean y oigan, tanto menos necesario lo considerarán los demás. Si ya ha afirmado su posición dentro de un grupo, un alejamiento temporal hará que hablen más de usted, e incluso que lo admiren. Deberá aprender cuándo alejarse.

38.- No construya fortalezas para protegerse: el aislamiento es peligroso. El mundo es un lugar peligroso y los enemigos acechan por doquier. Una fortaleza se presenta como la alternativa más segura. Pero el aislamiento lo expone más de lo que lo protege de los peligros que lo rodean, ya que lo aisla de información valiosa y lo destaca como un blanco fácil para los demás. Es mucho más seguro circular. Mezclarse entre la gente y buscar aliados. La multitud protege de sus enemigos.

39.- Busque llamar la atención a cualquier precio. Todo es juzgado por su apariencia; lo que no se ve no cuenta. Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido. Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina.

40.- Arme espectáculos imponentes. Una imagineria impactante y gestos simbólicos grandiosos genera aura de poder, ya que ejerce gran atracción sobre todos. Presente espectáculos imponentes para quienes lo rodean, plenos de elementos visuales fascinantes y radiantes simbolismos, que enfaticen su presencia. Encandilados por las apariencias, los demás no se darán cuenta de lo que usted esta haciendo en realidad.

41.- Haga que sus logros parezcan no requerir esfuerzos. Su accionar deberá parecer natural y de fácil ejecución. Toda la práctica y el esfuerzo que usted invierta en él, asi como todas las habilidosas artimañas a las que recurra, deberán permanecer ocultos. Cuando actúe, hágalo como si la tarea que tiene entre manos fuese algo de lo más sencillo, como si pudiese hacer todavía mucho más. Evite la tentación de revelar lo mucho que usted trabaja, pues con ello sólo generará cuestionamientos. No le enseñe a nadie sus trucos especiales, o los usarán contra usted.

42.- Revuelva las aguas para asegurarse una buena pesca. La ira y las emociones son estratégicamente contraproducentes. Siempre deberá mantenerse sereno y objetivo; pero si puede enfurecer a sus enemigos mientras usted conserva la calma, obtendrá una ventaja decisiva. Desubique a sus enemigos: descubra la grieta a través de la cual pueda sacudirlos y manejarlos.

43.- Predique la necesidad de introducir cambios, pero nunca modifique demasiado a la vez. En teoría, todo el mundo comprende la necesidad del cambio, pero en el nivel cotidiano, el ser humano es hijo de la costumbre. Demasiada innovación resulta traumática y conducirá a la rebelión. Si usted es nuevo en una posición de poder, o un tercero que intenta construir una base de poder, haga alarde de respetar la forma tradicional de hacer las cosas. Si se impone un cambio necesario, hágalo aparecer como una leve modificación positiva del pasado.

44.- Piense como quiera, pero compórtese como los demás. Si usted hace ostentación de ir contra la corriente, alardeando acerca de sus ideas poco convencionales y sus actitudes heterodoxas, la gente pensará que usted sólo desea llamar la atención y que desprecia a los demás. Encontrarán la forma de castigarlo por hacerlos sentir inferiores. Es mucho más seguro confundirse con la masa y adoptar un cierto aire común. Limítese a compartir su originalidad con amigos tolerantes y con aquellas personas de las que está seguro que aprecian su forma de ser diferente y especial.

45.- Gane a través de sus acciones, nunca por medio de argumentos. Cualquier triunfo circunstancial que usted obtenga a través de argumentación verbal en realidad es sólo una victoria pírrica: el resentimiento y la mala voluntad que así generan son más intensos y duraderos que cualquier acuerdo momentáneo que haya logrado. Es mucho más eficaz conseguir la coincidencia de otros con usted a través de sus acciones, sin decir palabra alguna. No explique; demuestre.

46.- Sepa con quién está tratando: no ofenda a la persona equivocada. En el mundo hay muchas clases de personas diferentes, y usted no puede suponer que todas reaccionarán de la misma manera frente a sus estrategias. Hay ciertas personas que, si usted las manipula o engaña, pasarán el resto de sus vidas procurando vengarse. Serán, desde el momento de la ofensa, lobos con piel de oveja.

47.- Utilice la táctica de la capitulación. Transforme la debilidad en poder. Cuando usted sea el más débil, nunca luche simplemente por salvar su honor. Opte, en cambio, por la capitulación. Rendirse le dará tiempo para recuperarse, tiempo para atormentar e irritar al vencedor, tiempo para esperar a que el poder de éste se diluya. No le dé la satisfacción de luchar y ser vencido por él. Al volver la otra mejilla enfurecerá y desconcertará a su contrincante.

48.- No vaya más allá de su objetivo original; al triunfar, aprenda cuándo detenerse. El momento del triunfo es a menudo el momento de mayor peligro. En el fragor de la victoria, la arrogancia y un exceso de confianza en sus fuerzas pueden llegar a impulsarlo más allá de la meta que se había propuesto en un principio y al ir demasiado lejos serán más los enemigos que se crearán que los que logre vencer. No permita que el éxito se le suba a la cabeza. No hay nada como la estrategia y la planificación cuidadosa. Fijese un objetivo y, cuando lo alcance, deténgase.

Y un último consejo: paciencia y autocontrol son las virtudes que debe tener todo buen jugador.

VIII. CONCLUSIÓN

Para ilustrar una conclusión interesante sobre el fenómeno del poder en su aplicación práctica, sin duda, no existe una exposición mas breve y certera, que la obra maestra de Jorge Luis Borges "El Muerto", que relata una de las más descarnadas descripciones del poder, dejando de manifiesto, la forma como se mueven y se consolidan los poderosos para conquistar y mantener el mando.

El Muerto

Jorge Luis Borge. El Aleph

Que un hombre del suburbio de Buenos Aires, que un triste compadrito sin más virtud que la infatuación del coraje, se interne en los desiertos ecuestres de la frontera del Brasil y llegue a capitán de contrabandistas, parece de antemano imposible. A quienes lo entienden así, quiero contarles el destino de Benjamin Otálora, de quien acaso no perdura un recuerdo en el barrio de Balvanera y que murió en su ley, de un balazo, en los confines de Río Grande do Sul. Ignoro los detalles de su aventura; cuando me sean revelados, he de rectificar y ampliar estas páginas. Por ahora, este resumen puede ser útil.

Benjamín Otálora cuenta, hacia 1891, diecinueve años. Es un mocetón de frente mezquina, de sinceros ojos claros, de reciedumbre vasca; una puñalada feliz le ha revelado que es un hombre valiente; no lo inquieta la muerte de su contrario, tampoco la inmediata necesidad de huir de la República. El caudillo de la parroquia le da una carta para un tal Azevedo Bandeira, del Uruguay. Otálora se embarca, la travesía es tormentosa y crujiente; al otro día, vaga por las calles de Montevideo, con inconfesada y tal vez ignorada tristeza. No da con Azevedo Bandeira; hacia la medianoche, en un almacén del Paso del Molino, asiste a un altercado entre unos troperos. Un cuchillo relumbra; Otálora no sabe de qué lado está la razón, pero lo atrae el puro sabor del peligro, como a otros la baraja o la música. Para, en el entrevero, una puñalada baja que un peón le tira a un hombre de galera oscura y de poncho. Éste, después, resulta ser Azevedo Bandeira. (Otálora, al saberlo, rompe la carta, porque prefiere debérselo todo a sí mismo.) Azevedo Bandeira da, aunque fornido, la injustificable impresión de ser contrahecho; en su rostro, siempre demasiado cercano, están el judío, el negro y el indio; en su empaque, el mono y el tigre; la cicatriz que le atraviesa la cara es un adorno más, como el negro bigote cerdoso.

Proyección o error del alcohol, el altercado cesa con la misma rapidez con que se produjo. Otálora bebe con los troperos y luego los acompaña a una farra y luego a un caserón en la Ciudad Vieja, ya con el sol bien alto. En el último patio, que es de tierra, los hombres tienden su recado para dormir. Oscuramente, Otálora compara esa noche con la anterior; ahora ya pisa tierra firme, entre amigos. Lo inquieta algún remordimiento, eso sí, de no extrañar a Buenos Aires. Duerme hasta la oración, cuando lo despierta el paisano que agredió, borracho, a Bandeira. (Otálora recuerda que ese hombre ha compartido con los otros la noche de tumulto y de júbilo y que Bandeira lo sentó a su derecha y lo obligó a seguir bebiendo.) El hombre le dice que el patrón lo manda buscar. En una suerte de escritorio que da al zaguán (Otálora nunca ha visto un zaguán con puertas laterales) está esperándolo Azevedo Bandeira, con una clara y desdeñosa mujer de pelo colorado. Bandeira lo pondera, le ofrece una copa de caña, le repite que le está pareciendo un hombre animoso, le propone ir al Norte con los demás a traer una tropa. Otálora acepta; hacia la madrugada están en camino, rumbo a Tacuarembó.

Empieza entonces para Otálora una vida distinta, una vida de vastos amaneceres y de jornadas que tienen el olor del caballo. Esa vida es nueva para él, y a veces atroz, pero ya está en su sangre, porque lo mismo que los hombres de otras naciones veneran y presienten el mar, así nosotros (también el hombre que entreteje estos símbolos) ansiamos la llanura inagotable que resuena bajo los cascos. Otálora se ha criado en los barrios del carrero y del cuarteador; antes de un año se hace gaucho. Aprende a jinetear, a entropillar la hacienda, a carnear, a manejar el lazo que sujeta y las boleadoras que tumban, a resistir el sueño, las tormentas, las heladas y el sol, a arrear con el silbido y el grito. Sólo una vez, durante ese tiempo de aprendizaje, ve a Azevedo Bandeira, pero lo tiene muy presente, porque ser hombre de Bandeira es ser considerado y temido, y porque, ante cualquier hombrada, los gauchos dicen que Bandeira lo hace mejor. Alguien opina que Bandeira nació del otro lado del Cuareim, en Rio Grande do Sul; eso, que debería rebajarlo, oscuramente lo enriquece de selvas populosas, de ciénagas, de inextricable y casi infinitas distancias. Gradualmente, Otálora entiende que los negocios de Bandeira son múltiples y que el principal es el contrabando. Ser tropero es ser un sirviente; Otálora se propone ascender a contrabandista. Dos de los compañeros, una noche, cruzarán la frontera para volver con unas partidas de caña; Otálora provoca a uno de ellos, lo hiere y toma su lugar. Lo mueve la ambición y también una oscura fidelidad. Que el hombre (piensa) acabe por entender que yo valgo más que todos sus orientales juntos.

Otro año pasa antes que Otálora regrese a Montevideo. Recorren las orillas, la ciudad (que a Otálora le parece muy grande); llegan a casa del patrón; los hombres tienden los recados en el último patio. Pasan los días y Otálora no ha visto a Bandeira. Dicen, con temor, que está enfermo; un moreno suele subir a su dormitorio con la caldera y con el mate. Una tarde, le encomiendan a Otálora esa tarea. Éste se siente vagamente humillado, pero satisfecho también. El dormitorio es desmantelado y oscuro. Hay un balcón que mira al poniente, hay una larga mesa con un resplandeciente desorden de taleros, de arreadores, de cintos, de armas de fuego y de armas blancas, hay un remoto espejo que tiene la luna empañada. Bandeira yace boca arriba; sueña y se queja; una vehemencia de sol último lo define. El vasto lecho blanco parece disminuirlo y oscurecerlo; Otálora nota las canas, la fatiga, la flojedad, las grietas de los años. Lo subleva que los esté mandando ese viejo. Piensa que un golpe bastaría para dar cuenta de él. En eso, ve en el espejo que alguien ha entrado. Es la mujer de pelo rojo; está a medio vestir y descalza y lo observa con fría curiosidad. Bandeira se incorpora; mientras habla de cosas de la campaña y despacha mate tras mate, sus dedos juegan con las trenzas de la mujer. Al fin, le da licencia a Otálora para irse.

Días después, les llega la orden de ir al Norte. Arriban a una estancia perdida, que está como en cualquier lugar de la interminable llanura. Ni árboles ni un arroyo la alegran, el primer sol y el último la golpean. Hay corrales de piedra para la hacienda, que es guampuda y menesterosa. El Suspiro se llama ese pobre establecimiento. Otálora oye en rueda de peones que Bandeira no tardará en llegar de Montevideo. Pregunta por qué; alguien aclara que hay un forastero agauchado que está queriendo mandar demasiado. Otálora comprende que es una broma, pero le halaga que esa broma ya sea posible. Averigua, después, que Bandeira se ha enemistado con uno de los jefes políticos y que éste le ha retirado su apoyo. Le gusta esa noticia.

Llegan cajones de armas largas; llegan una jarra y una palangana de plata para el aposento de la mujer; llegan cortinas de intrincado damasco; llega de las cuchillas, una mañana, un jinete sombrío, de barba cerrada y de poncho. Se llama Ulpiano Suárez y es el capanga o guardaespaldas de Azevedo Bandeira. Habla muy poco y de una manera abrasilerada. Otálora no sabe si atribuir su reserva a hostilidad, a desdén o a mera barbarie. Sabe, eso si, que para el plan que está maquinando tiene que ganar su amistad.

Entra después en el destino de Benjamin Otálora un colorado cabos negros que trae del sur Azevedo Bandeira y que luce apero chapeado y carona con bordes de piel de tigre. Ese caballo liberal es un símbolo de la autoridad del patrón y por eso lo codicia el muchacho, que llega también a desear, con deseo rencoroso, a la mujer de pelo resplandeciente. La mujer, el apero y el colorado son atributos o adjetivos de un hombre que él aspira a destruir.

Aquí la historia se complica y se ahonda. Azevedo Bandeira es diestro en el arte de la intimidación progresiva, en la satánica maniobra de humillar al interlocutor gradualmente, combinando veras y burlas; Otálora resuelve aplicar ese método ambiguo a la dura tarea que se propone. Resuelve suplantar, lentamente, a Azevedo Bandeira. Logra, en jornadas de peligro común, la amistad de Suárez. Le confía su plan; Suárez le promete su ayuda. Muchas cosas van aconteciendo después, de las que sé unas pocas. Otálora no obedece a Bandeira; da en olvidar, en corregir, en invertir sus órdenes. El universo parece conspirar con él y apresura los hechos. Un mediodía, ocurre en campos de Tacuarembó un tiroteo con gente riograndense; Otálora usurpa el lugar de Bandeira y manda a los orientales. Le atraviesa el hombro una bala, pero esa tarde Otálora regresa al Suspiro en el colorado del jete y esa tarde unas gotas de su sangre manchan la piel de tigre y esa noche duerme con la mujer de pelo reluciente. Otras versiones cambian el orden de estos hechos y niegan que hayan ocurrido en un solo día.

Bandeira, sin embargo, siempre es nominalmente el jefe. Da órdenes que no se ejecutan; Benjamín Otálora no lo toca, por una mezcla de rutina y de lástima.

La última escena de la historia corresponde a la agitación de la última noche de 1894. Esa noche, los hombres del Suspiro comen cordero recién carneado y beben un alcohol pendenciero. Alguien infinitamente rasguea una trabajosa milonga. En la cabecera de la mesa, Otálora, borracho, erige exultación sobre exultación, júbilo sobre júbilo; esa torre de vértigo es un símbolo de su irresistible destino. Bandeira, taciturno entre los que gritan, deja que fluya clamorosa la noche. Cuando las doce campanadas resuenan, se levanta como quien recuerda una obligación. Se levanta y golpea con suavidad a la puerta de la mujer. Ésta le abre en seguida, como si esperara el llamado. Sale a medio vestir y descalza. Con una voz que se afemina y se arrastra, el jefe le ordena: -Ya que vos y el porteño se quieren tanto, ahora mismo le vas a dar un beso a vista de todos. Agrega una circunstancia brutal. La mujer quiere resistir, pero dos hombres la han tomado del brazo y la echan sobre Otálora. Arrasada en lágrimas, le besa la cara y el pecho. Ulpiano Suárez ha empuñado el revólver. Otálora comprende, antes de morir, que desde el principio lo han traicionado, que ha sido condenado a muerte, que le han permitido el amor, el mando y el triunfo, porque ya lo daban por muerto, porque para Bandeira ya estaba muerto........ Suárez, casi con desdén, hace fuego.

(De "El Aleph", 1949)

"Querido Claudio. He conocido listos que se fingían tontos y tontos que se fingían listos. Pero eres el primer caso que he visto de un tonto que se finge tonto. Te convertirás en un dios." (Palabras de Herodes, en la Novela " Yo, Claudio", de Robert Graves )

IX. BIBLIOGRAFÍA

1.- Bobbio, Norberto. Diccionario de Política. Edit. Siglo XX. México. 1981

2.- Maquiavelo, Nicolas. El Principe. Edit. Sarpre. Madrid. 1983

3.- Mills, Wright. La Elite del Poder. Fondo de Cultura Económica. México. 1978

4.- Enciclopedia Internacional de Ciencias Sociales. Edit. Aguilar. 1974

5.- Dahl, Robert. The Concent of Power. Behavioral Science. 1957

6.- Diccionario de Sociología. Franco Demarchi, Aldo Ellena. Edicciones Paulinas.

7.- Foucault. M. Un Dialogo sobre el Poder. Edit. Alianza. Madrid. 1981

8.- Kaplan A. y Lasswell H.D. Power and Society. Yale University Press. New Haven.1957

9.- Guardini, Romano. El Poder. Edit. Guadarrana. Madrid. 1963

10.- Brown, J.A.C. Técnicas de Persuasión. Edit. Alianza. Madrid. 1963

11.- Greene, R. y Elffers, J. The 48 Laws of Power. Published by The Penguin

Group. U.S.A. 2000

12.- Galbraith, John. The Anatomy of Power. Boston: Houghton Mifflin. 1983

13.- Toffler, Alvin. El Cambio del Poder. Edit. Plaza & Janés. Barcelona. 1994

14.- Wess, Roberts. Secretos de la Dirección de Attila el Hun. Edit. Libros de Wraner.

1990. U.S.A.

15.- Borja, Rodrigo. Enciclopedia de la Política. Fondo de cultura económica. México.

1997

16.- Horton, Paul. Hunt, Chester. Sociología. Edic. McGraw-Hill. México. 1986

17.- Luhmann, Niklas. Poder. Edit. del hombre: Anthropos. España. 1995

18.- Borges, Jorge L. El Aleph. Edit. Alianza. Madrid. 1949

19.- Kissinger. Henry. Mis Memorias. Edit. Atlántida. 1979

20.- Graves, Robert. I, Claudius. Trad. Floreal Mazia. Edic. Edhasa. 1986.

 

Carlos Francisco Ortiz Carvajal

carlosortizc[arroba]hotmail.com

Estudios de Bachillerato en Ciencias Sociales
Estudios de Derecho

Partes: 1, 2, 3


 Página anterior Volver al principio del trabajoPágina siguiente 

Comentarios


Trabajos relacionados

Ver mas trabajos de Monografias Destacadas

 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.