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Alcoholismo (página 2)




Partes: 1, 2


Esta serie de comportamientos y síntomas que componen el cuadro clínico del alcoholismo son los siguientes:

  1. patrón desadaptativo de consumo de alcohol: debe ser explorado en cada caso con el fin de valorar adecuadamente el grado de exposición a la sustancia.
  2. intoxicación sus manifestaciones clínicas están presentes muchas veces cuando se entrevista a los pacientes que sufren alcoholismo.
  3. Tolerancia: este fenómeno biológico determina que aumenten las cantidades de etanol consumidas. La magnitud de la tolerancia se puede deducir al contrastar el consumo realizado con la intensidad de la intoxicación.
  4. abstinencia: puede constituir una urgencia médica y además es un motivo de importancia decisiva para beber alcohol y consumir otras sustancias psicoactivas.
  5. deterioro de la capacidad de control de la ingesta, este síntoma permite comprender que se mantenga el consumo, a pesar de que existen graves complicaciones sociales, físicas y psicológicas.
  6. Complicaciones físicas: el consumo de cantidades excesivas de alcohol tiene un poderoso efecto tóxico para una amplia variedad de tejidos y sistemas funcionales del organismo. Además, la intoxicación por esta sustancia se acompaña de una elevada incidencia de accidentes.
  7. Complicaciones psicopatológicas: los efectos biológicos del alcohol sobre el sistema nervioso central pueden inducir en el sujeto nuevos trastornos mentales y agravar los preexistentes.
  8. Complicaciones psicopatológicas: los efectos biológicos del alcohol sobre el sistema nervioso central pueden inducir en el sujeto nuevos trastornos mentales y agravar los preexistentes.

III. ESTADÍSTICAS

Estadísticas mundiales sobre el alcoholismo

  • El alcoholismo afecta más a los varones adultos, pero está aumentando su incidencia entre las mujeres y los jóvenes.
  • El consumo y los problemas derivados del alcohol están aumentando en todo Occidente desde 1980, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y la Europa oriental, así como en los países en vías de desarrollo.
  • A pesar de los resultados esperanzadores del tratamiento actual, se estima en más de 100.000 el número de muertos anuales sólo en Estados Unidos a causa del alcohol.
  • En la Federación Rusa un 12 por 100.000 de la población ingresa anualmente en los hospitales para ser tratados de intoxicaciones etílicas agudas. El Plan Europeo de Acción contra el Alcohol de la OMS pretende reducir en un 25% el consumo de alcohol entre 1980 y el año 2000, prestando especial atención a la Europa oriental.
  • En los últimos años, España ha pasado a ocupar el segundo lugar en el mundo en tasa de alcoholismo.
  • En México, El grupo de edad que manifestó una incidencia más alta fue de 18 a 29 años. (Encuesta Nacional de Adicciones, 1988)
  • Según la Organización mundial de la Salud, la cantidad de jóvenes que consumen alcohol aumentó en un 20 %, en los últimos 10 años.
  • Hace 10 años de cada 7 hombres que consultaban por problemas relacionados con el alcohol consultaban 3 mujeres; hoy la relación es de 6 hombres por 4 mujeres.

Estadísticas nacionales sobre alcoholismo

En el Perú se ha determinado tasas que van desde 2,68% al 14%, y entre trabajadores obreros, más del 20%; la relación hombre-mujer ha oscilado de 4 a 1 hasta 16 a 1. Estudios epidemiológicos en población urbano marginal de Lima, realizados por investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado - Hideyo Noguchi" han determinado una prevalencia de vida* de 16,8% y, posteriormente, de 18,6%; de otro lado, el consumo per cápita de alcohol absoluto se estima en 6 a 7 lt., del cual el 57% corresponde a bebidas destiladas y el resto a cerveza; las detenciones vinculadas a su uso significan el 26% del total de arrestos por faltas policiales; más del 40% de las muertes ocurridas en accidentes de tránsito se asocian al consumo de alcohol; y, entre las atenciones de emergencia por accidentes y agresiones en 7 centros hospitalarios de Lima, el uso de alcohol estuvo presente en el 41,3%.

Las cifras son por demás preocupantes. De acuerdo con las estadísticas que manejan el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), la Policía Nacional del Perú y la Municipalidad de Lima, en promedio el 40 por ciento de los accidentes de tránsito se debe a conductores en estado de ebriedad.

Entre 1990 y 2000, la cifra de accidentes de tránsito en todo al país se elevó de 52 mil 633 a 76 mil 665. El 9 por ciento de los accidentes en esa década ocurrió por choferes en estado de ebriedad, cifra bastante alta según los especialistas.

De acuerdo con las estadísticas del MTC, el crecimiento anual de accidentes de tránsito en promedio es de 11 por ciento.
Se calcula que en el Perú, por cada 10 mil unidades vehiculares, suceden 30 muertes en accidentes de tránsito. Hay que considerar también que las cifras de accidentes aumentan debido a que el parque automotor también siguió ese sentido.

En este año, son numerosas las víctimas por accidentes de tránsito ocasionados en buen porcentaje por choferes en estado de ebriedad. Hay casos en que se detectó conductores con 2.04 gramos/litro de alcohol en la sangre.

IV. ETIOLOGÍA

En la génesis del alcoholismo se entremezclan factores sociales, psicológicos y biológicos. Para que haya alcoholismo es imprescindible que haya, que se pueda disponer de esta sustancia. Posteriormente el alcohol tiene que ejercer sus efectos reforzadores sobre una persona más menos vulnerable a la adicción. Como podemos saber por experiencia no todas las personas que consumen alcohol son alcohólicas.

1) Factores genéticos

En las personas con alcoholismo severo, los investigadores han ubicado un gen que afecta la función de una estructura de nervio-célula conocida como receptor de dopamina D2 (DRD2), el cual, a su vez, influye la actividad de dopamina. Este gen también se encuentra en las personas con el trastorno de déficit de atención, quienes tienen un mayor riesgo para el alcoholismo, y es también presente en las personas con el síndrome de Tourette y autismo. La asociación de este gen con estos problemas neurológicos conduce a algunos expertos a creer que el gen receptor de dopamina D2 no es una causa primaria del alcoholismo, pero que las personas con este gen tienen mayor probabilidad de beber para tratar los síntomas psicológicos y conductuales de sus trastornos neurológicos. Además, un estudio principal no encontró alguna conexión en lo absoluto entre el gen DRD2 y el alcoholismo. Se necesita más trabajo en esta área.

2) Factores Sociales

Determinan la disponibilidad de alcohol. La cultura y la economía de muchos países de nuestro entorno favorecen el consumo de esta sustancia. En casi todos los hogares se dispone de alcohol y más allá de las costumbres de cada familia existen casi indefectiblemente, presiones grupales o reclamos publicitarios para beber aunque sea de forma moderada. En otras culturas, como la árabe, se obstaculiza el consumo de la sustancia, y la vulnerabilidad de cada persona al alcoholismo se pone a prueba con mucha menor frecuencia.

3) Factores Biológicos

Varias líneas de investigación han comunicado que existe una diferente vulnerabilidad genética a esta adicción, vulnerabilidad que podría estar relacionada con polimorfismo de los genes que promueve el receptor D2 de la dopamina y las enzimas alcohol y aldehido-deshidrogenasa (Clemente y Sánchez-Turet, 1999). Entre las personas que tienen un familiar de primer grado afectado de alcoholismo, el riesgo de sufrir la adicción es 3-4 veces mayor que entre los individuos que carecen de este tipo de antecedentes. Los estudios de adopción tienden a confirmar que este riesgo se atribuye a riesgos genéticos.

El alcoholismo de los hijos adoptados se explica mejor por los antecedentes de sus progenitores biológicos que por adicción al alcohol de los padres que los crían. Además en los estudios realizados en gemelos se refiere una mayor concordancia de alcoholismo entre los gemelos monocigóticos que entre los dicigóticos.

El concepto de vulnerabilidad genética, implica la existencia de diferencias antes de que se inicie el consumo de alcohol y una respuesta también diferente al tomar esta sustancia. Se ha observado que los hijos de padres alcohólicos presentan anormalidades en el trazado electroencefalográfico y una menor amplitud de onda P300. Además las dosis necesarias para inducir en ellos un cuadro de intoxicación, durante las primeras ingestas, son más elevadas. Las sustancias susceptibles de abuso inducen un refuerzo positivo a través de sus efectos biológicos sobre el sistema biológico central. Los datos disponibles en la actualidad apuntan hacia que el alcohol proporciona efectos gratificantes y placenteros, el refuerzo positivo, a través de los sistemas dopaminérgicos fundamentalmente (Samson y Harris 1992).

El refuerzo positivo se relaciona con un aumento de las concentraciones de la dopamina en la sinapsis que establecen las neuronas del área tegmental ventral con las del núcleo accumbens. La administración de alcohol potencia la función de estas proyecciones mesolímbicas del sistema dopaminérgico a través de una estimulación de los receptores tipo 3 de la serotonina (5-HT3). El alcohol también favorece la función opiácea endógena. Existe la posibilidad de que este efecto se produzca la menos en parte por la síntesis de tetrahidroisoquinolonas. Estos compuestos poseen actividad opioide y se produce por condensación de los metabolitos del alcohol con las monoaminas biógenas. Los desagradables síntomas de abstinencia de alcohol se relacionan con una hipofunción del sistema gabaérgico, que es inhibitorio y una hiperfunción de los sistemas glutematérgico y noradrenérgico, que son excitatorios (Guardia y Pratt 1997).

4) Factores Psicológicos

Según la CIE-10 "a manifestación característica del síndrome de dependencia es el deseo (a menudo intenso y a veces insuperable) de ingerir sustancias psicotropas". Todos los ítems del síndrome de dependencia pueden relacionarse con la existencia de un deseo anormalmente exacerbado (craving) de beber, junto con una reducción de la capacidad para controlar tal deseo o con una coincidencia de estas dos alteraciones. Cabe la posibilidad de que estos dos síntomas sean en realidad dos formas diferentes de expresar los mismos. Los rasgos psicológicos del paciente y la capacidad del medio para aceptar el deseo como una enfermedad podrían influir en que se enuncie de modo diferente el mismo síntoma.

El desequilibrio entre el deseo de beber y su control posee un gran poder descriptivo del trastorno. La dependencia de alcohol se refiere explícitamente a las dificultades de control. Los fenómenos de tolerancia pueden relacionarse con la persistencia del deseo porque demoran la sensación de saciedad. Entre los pacientes alcohólicos el consumo de la primera copa entraña un gran riesgo porque se produce un incremento importante del deseo de beber. Los síntomas de abstinencias constituyen uno de los más poderosos estímulos para el deseo de beber.

Como consecuencia del craving y la falta de control la persona afectada emplea mucho tiempo en reponerse de la intoxicación. El número de horas que ocupan cada día la ingesta y sus consecuencias constituyen un buen índice de la gravedad del trastorno. Por falta de tiempo, por desinterés o por imposibilidad física, otras actividades que en el pasado fueron muy importantes para la persona dejan de desarrollarse adecuadamente. Por último, el deseo de beber alcohol puede llegar a pesar más que otras motivaciones a la hora de decidir los comportamientos. El paciente bebe a pesar de las complicaciones médicas, sociales o psicopatológicas que sufre.

V. CLASIFICACIÓN

1. BEBEDOR O ALCOHÓLICO

 Es más frecuente en el hombre que en la mujer, influyendo para su uso factores de orden social, profesional y obrero-industrial.

 Los adultos pueden clasificarse, según la cantidad de alcohol que consumen, en:

1) Abstemios.

2) Bebedores sociales.

3) Alcohólicos sociales.

4) Alcohólicos.

Cada grupo presenta conductas características relacionadas con su hábito de beber y con frecuencia es mayor en el hombre que en la mujer.

2. TIPOS DE ALCOHÓLICOS

    1. Abstemios.

  1. Los bebedores que no responden, quienes o bien no disfrutan o muestran un desagrado activo al gusto y a los efectos del alcohol y en consecuencia, no tiene interés en repetir la experiencia.
  2. No bebedores preocupados, que no solamente se abstienen si no que buscan el persuadir o coaccionar a otros que comparten su abstención.

    1. Bebedores sociales
    2. Beben con sus amigos. El alcohol es parte de su proceso de socialización, pero no es esencial, y no toleran una embriaguez alteradora, esta es rara, puede ocurrir sólo durante una actividad de grupo, tal como una boda, una fiesta o el día de año viejo, momento en que se permite bebida en exceso.

    3. Alcohólicos Sociales
    4. En comparación se intoxican con frecuencia, pero mantienen ciertos controles de su conducta... Prevén las ocasiones que requieren, de modo rutinario, toman un <<par>> antes de volver a casa. Evitan los bares en los que se dan espectáculos y buscan los otros que ya se conocen por sus bebidas abundantes, la mayoría son clientes <<regulares>>con las mismas inclinaciones basadas en una gran tolerancia de alcohol. Un alcohólico social encontrará tiempo para una copa por lo menos, antes de la cena. Es probable que poco después de ésta se quede dormido. Su bebida no interfiere en su matrimonio ni interfiere gravemente en su trabajo.

    5. Alcohólicos

Se identifica por su gran dependencia o adicción de alcohol y una forma acumulativa de conductas asociadas con la bebida.

VI. CLÍNICA DE ALCOHOLISMO

1) INTOXICACIÓN AGUDA:

Es la ocasionada por la ingestión masiva de alcohol. La absorción de este alcohol por el organismo esta determinada por:

  • La graduación: concentración de alcohol en la bebida.
  • La composición química de las bebidas: puede favorecer la absorción del alcohol.
  • La presencia de comida en el estomago.
  • El peso del sujeto: menos peso, más absorción.
  • El sexo: las mujeres son más sensibles.
  • La habituación: estados avanzados de alcoholismo reducen la tolerancia al alcohol.

 Una vez absorbido el alcohol, es metabolizado en una compleja serie de reacciones. Los efectos, según la cantidad, pasan por:

a. Fase Prodrómica

(0,25 gr./l -0,3 gr./l ) Cuando el individuo percibe un cambio en su estado mental. Determinados tests psicomotores y aptitud revelan alteraciones que afectan la percepción de los sentidos y una disminución de los reflejos.

b. Excitación

(0,3 gr. / 1,5 gr./l ) Perdida de la inhibición y perdida del autocontrol con parálisis progresiva de los procesos mentales más complejos. Este es el primer estado que puede comportar cambios de personalidad.

c. Incoordinación

(1,5 gr. /l - 3 gr./l) : Temblor, confusión mental, incoordinación motriz: generalmente, la persona acaba durmiéndose.

d. Coma Y Muerte (+3 Gr./L).

2) INTOXICACIÓN CRÓNICA:

Provocada por intoxicaciones agudas repetidas o excesivas y continuadas consumo de alcohol. La enfermedad dependerá del hábito de beber de cada individuo.

El beber consistentemente y en forma sostenida puede con el transcurso del tiempo causar síntomas de supresión durante los períodos de no tomar y un sentido de dependencia, pero esta dependencia física no es la única causa del alcoholismo. Estudios sobre las personas con enfermedades crónicas quiénes han tomado medicamentos para el dolor durante mucho tiempo han encontrado que una vez que estas personas resisten el proceso de retiro físico, a menudo pierden todo deseo para los medicamentos que habían estado tomando. Para desarrollar alcoholismo, otros factores generalmente juegan un rol, incluyendo la biología y la genética, la cultura y la psicología.

3) TOLERANCIA.

Las concentraciones elevadas de alcohol en sangre inducen importantes alteraciones de las funciones mentales cuando no se han desarrollado tolerancia. La desinhibición del comportamiento aparece con una alcoholemia de 0.5g/l (igual a 0.25 mg/l en el aire espirado). Esta cifra corresponde a la alcoholemia máxima permitida a los conductores de motocicletas o turismos no profesionales, que hace más de 2 años que obtuvieron carné de conducir. Si los valores ascienden a 2 g/l. se producen ataxia y descoordinación motora graves. Las alcoholemias de 3 g/l se corresponden con una clínica de confusión y estupor. El coma e incluso la muerte por depresión respiratoria o aspiración del vómito se observan con concentraciones de 4-5 g/l, se producen ataxia y descoordinación motora graves. Las alcoholemias de 3/gl se corresponden con una clínica de confusión y estupor. El coma e incluso la muerte por depresión respiratoria o aspiración del vómito se observan con concentraciones de 4-5 g/l. los pacientes que han desarrollado tolerancia pueden presentar niveles elevados de alcoholemia sin los correspondientes trastornos descritos. La ausencia de signos de afectación cerebelosa, como incoordinación motora y ataxia, con una alcoholemia de 1,5 g/l demuestra que existe tolerancia.

La tolerancia se desarrolla por mecanismos farmacocinéticas y farmacodinámicos. Los mecanismos farmacocinéticas de tolerancia reducen la cantidad de alcohol que accede al sistema nervioso central. La ingesta repetida de etanol induce el sistema de intoxicación microsomal (MEOS) y de este modo aumenta la metabolización hepática, por el contrario, la menor tolerancia de las mujeres y de muchas personas de raza oriental al alcohol se relacionado con una menor capacidad de las enzimas hepáticas para oxidar el mismo. La gastrectomía es otra causa de reducción de la tolerancia farmacocinética, porque determina una absorción más rápida de la sustancia. La tolerancia farmacodinámica tiene lugar en el sistema nervioso central y consiste en una reducción de la respuesta neuronal a los efectos del alcohol. Esta neuroadaptación al consumo excesivo de alcohol se produce porque cambian la elasticidad de la membrana neuronal, la función celular relacionada con varios tipos de receptores (GABA, NMDA, 5-HT, y noradrenérgicos), la actividad de los canales de intercambio iónico y los mecanismos intracelulares de transducción de la señal y de expresión génica.

4) ABSTINENCIA

Las dos manifestaciones clínicas de la neuroadaptación son la tolerancia, mientras se consume alcohol, y la abstinencia, cuando se interrumpe la ingesta. Se supone que al faltar el alcohol se invierte la dirección de los cambios neuroadaptativos que prevalecen mientras esta sustancia tiene contacto con las neuronas.

Los antecedentes de elevada tolerancia al alcohol predicen la aparición de síntomas de abstinencia graves. Las manifestaciones del trastorno de abstinencia, principalmente el temblor, suelen hacerse patentes 4 -12 horas después de interrumpir la ingesta. Los síntomas alcanzan su máxima intensidad entre las 24-48 horas más tarde y tienden a desaparecer al cuarto o quinto día. La abstinencia grave puede cursar con convulsiones generalizadas tónico-clónicas y con alucinaciones.

Las convulsiones por abstinencia las sufren el 5-15% de los dependientes de alcohol. El 3-10% de los pacientes que entran en abstinencia de alcohol experimentan alucinaciones sobre todo visuales, que suelen durar unas horas o más raramente semanas.

Siempre hay que preguntar al paciente cómo se encuentra al despertarse por las mañanas, la presencia de temblor y náuseas matutinos señala la instauración de los primeros síntomas de abstinencia por la interrupción nocturna de la ingesta. Si uno de los primeros actos del día consiste en beber alcohol para suprimir el malestar, las náuseas y el temblor, el diagnóstico de dependencia es altamente probable.

VII. SINTOMATOLOGÍA

Los síntomas principales son:

Pérdida de control e incapacidad de detenerse. Es la ingesta descontrolada del alcohol después de ingerir una determinada cantidad de bebida. Este síntoma identifica la forma clínica llamada Alcoholismo intermitente (Marconi) o Alcoholismo Gama (Jellinek). La pérdida de control al comienzo del proceso adictivo no es absoluta; puede, en cierta forma, dominarse si la cantidad ingerida no es alta, pero, a medida que evoluciona el cuadro, la incapacidad de detener la ingestión ocurre cada vez con dosis menores de alcohol y es más difícil de controlar. Esto da lugar a las llamadas crisis de ingestión o períodos de consumo alcohólico de dos o más días de duración (lo que antes se llamaba dipsomanía) que pueden ser seguidas, a su vez, por períodos de días o semanas de abstinencia.

Incapacidad de abstenerse. Es el síntoma que caracteriza al Alcoholismo Continuo o Inveterado (Marconi) o Alcoholismo Delta (Jellinek). Como su nombre lo indica el paciente con esta forma de adicción bebe diariamente, a lo más con horas de intervalo entre cada ingestión, pero puede controlar la cantidad y, en este sentido, los signos de embriaguez no son tan ostensibles como en la forma anterior.

Síndrome de abstinencia. Se presenta al suspender o disminuir la ingesta de alcohol. Los principales síntomas son: temblor, insomnio, ansiedad, nauseas, diaforesis, alucinaciones visuales o auditivas transitorias, etc; siendo distintivo el alivio de tales síntomas con una nueva ingestión de alcohol. Si el síndrome de abstinencia es severo pueden producirse convulsiones y delirium tremens. Es frecuente que el trastorno sea moderado, con una duración de 2 a 8 días.

Cambios en la tolerancia. Por lo común, un aumento de tolerancia ocurre después del uso prolongado de alcohol, de tal modo que el alcohólico parece menos intoxicado y puede efectuar mejor ciertas actividades que otro sujeto con el mismo grado de alcoholemia. En fases intermedias o tardías la tolerancia disminuye y el alcohólico se intoxica con pequeñas dosis de bebida. El incremento de la tolerancia no es especifico del alcoholismo; y de otra parte, debe anotarse que hay una tolerancia cruzada y mutua con otros neurodepresores, (barbitúricos, hipnóticos no barbitúricos, benzodiazepinas).

VIII. COMPLICACIONES PSICOPATOLÓGICAS

1) TRASTORNOS MENTALES INDUCIDOS POR EL ALCOHOL

Son los trastornos mentales que se consideran causados por el alcohol. La mayoría de estos trastornos secundarios surgen tanto durante la intoxicación como durante la abstinencia de la sustancia.

Delirium.

El delirium puede aparecer por intoxicación o abstinencia del alcohol. En este último caso se denomina delirium tremens. Este trastorno suele comenzar entre 3 y 4 días después de interrumpir la ingesta y puede evolucionar hacia la remisión completa o hacia la muerte. El desenlace fatal se produce en el 20% de los casos no tratados y en el 2% de los tratados. El delirium tremens se acompaña de temblor en manos o lengua, sudación, ansiedad y taquicardia. Los trastornos perceptivos visuales vividos y corpóreos poseen muchas veces un contenido terrorífico y suscitan una intensa reacción emocional. Son característicos de este delirium las zoopsias y el delirio ocupacional. Las zoopsias son alucinaciones visuales de animales que generalmente poseen un pequeño tamaño. El delirio ocupacional consiste en que el paciente, en plena alteración de su nivel de conciencia, actúa y gesticula como si estuviese realizando su trabajo habitual.

Durante la intoxicación o la abstinencia de alcohol concurren con frecuencia determinadas patologías que también pueden causar delirium. Entre éstas destacan las siguientes: hipoglucemia, traumatismo craneoencefálico, hematoma subdural, hemorragias digestivas, encefalopatía hepática, neumonía y déficit de tiamina. El delirium originado por esta última causa se denomina síndrome de Wernicke.la presencia de las alteraciones referidas siempre debe ser investigada para identificar la causa o las causas del delirium.

Demencia.

Se admite que el efecto tóxico del alcohol puede causar demencia. Sin embargo, resulta necesario descartar otras etiologías que son muy frecuentes entre la población general como la enfermedad de Alzheimar, o entre los mismos pacientes alcohólicos, como las carencias nutricionales. Más del 60% de los alcohólicos desintoxicados sufren un deterioro cognitivo leve que no se puede considerar demencia. Este deterioro mejora de forma notable durante los primeros 2 meses de abstinencia y luego se recupera más lentamente.

2) Trastorno amnésico persistente inducido por el alcohol.

El síndrome de Wernicke que no remite de forma espontánea o no es tratado oportunamente con tiamina evoluciona hacia un síndrome amnésico que se denomina síndrome de Korsakoff. El paciente que sufre esta alteración presenta por definición un trastorno de la memoria a corto plazo, y además, puede sufrir confabulaciones y alteraciones del estado de ánimo. El blackout también es una amnesia anterógrada, pero se limita a los periodos de intoxicación, mientras que en el síndrome de Korsakoff la alteración amnésica es constante e independiente de la ingesta.

3) Trastorno psicótico inducido por el alcohol.

Si en la clínica de la psicosis inducida por el alcohol predominan las alucinaciones, el trastorno se denomina alucinosis alcohólica. Esta alucinosis suele consistir en alucinaciones auditivas de voces que amenazan gravemente al paciente. Éste se siente asediado y muchas veces se defiende y reacciona con comportamientos muy peligrosos para sí mismo y para otros. Cuando predominan los delirios, la psicosis alcohólica suele denominarse "paranoia alcohólica". La celotipia alcohólica es el delirio de celos inducido por la sustancia. Otras veces el delirio tiene como temas la persecución y el perjuicio.

4) Otros trastornos mentales inducidos por el alcohol.

Son la disfunción sexual y los trastornos afectivos, de ansiedad y del sueño inducidos por el etanol. El consumo de esta sustancia determina que los pacientes sufran con mucha frecuencia síntomas depresivos, trastorno por angustia o ansiedad generalizada, deseo sexual inhibido, impotencia sexual, insomnio y pesadillas. Las pesadillas pueden ser confundidas con alucinaciones visuales nocturnas por abstinencia de alcohol.

5) Trastornos mentales no inducidos por el consumo de alcohol.

La comorbilidad entre el alcoholismo y otros trastornos mentales no inducidos por el alcohol es muy frecuente. Para determinar con la mayor exactitud tal frecuencia es mejor no utilizar muestras de pacientes que sufren primariamente alcoholismo u otro trastorno mental. Según la falacia de Berkson, cuantos más trastornos sufre una persona más probable es que solicite asistencia. Por esta causa, las muestras de pacientes que acuden a los centros sanitarios se encuentran inevitablemente sesgadas para realizar estudios de comorbilidad. El procedimiento más adecuado es valorar muestras de la población general.

En el estudio ECA (Epidemiologic Catchment Area) realizado por Regier y cols. (1990) se refiere que la comorbilidad entre alcoholismo y otros trastornos mentales es muy elevada. Si se comparan los pacientes alcohólicos con la población general, los primeros tienen tres veces más probabilidades de sufrir esquizofrenia, casi dos veces más de tener un trastorno afectivo y siete veces más de presentar un trastorno antisocial de la personalidad.

El trastorno antisocial de la personalidad, la depresión y los trastornos de ansiedad son las alteraciones que se asocian más habitualmente con el alcoholismo. La depresión es más frecuente en las mujeres alcohólicas que en los varones alcohólicos. La fobia social y la agorafobia suelen preceder al alcoholismo, mientras que los trastornos de pánico y el trastorno de ansiedad generalizada suelen ser secundarios a esta adicción (Kushner y cols., 1990).

Otras adicciones. Las personas alcohólicas presentan frecuentemente adicciones a otras sustancias psicoactivas como nicotina, tranquilizantes, cocaína y opiáceos. Esta comorbilidad debe ser explorada siempre para detectar las alteraciones que componen el trastorno por dependencia. Por ejemplo, conviene determinar si un cuadro de intoxicación se debe al alcohol, a las benzodiacepinas o a ambas sustancias a la vez. Los análisis de drogas de abuso en orina ayudan a aclarar estas dudas.

6) Trastornos clínicos inducido por el consumo de alcohol.

APOPLEJIA

Se entiende por apoplejía el ataque súbito (poplexia/, golpe, ataque). Lo normal es que se refiera al desmayo producido por un derrame o una hemorragia cerebral, y se trata por tanto, de un accidente vascular, en los mínimos vasos del cerebro. Según datos de la O.M.S., es la tercera causa de muerte después del ataque cardíaco y del cáncer.

Las causas hay que buscarlas en un coágulo, o un pequeño trombo que bloquea la circulación de un vaso sanguíneo en el cerebro. Por otra parte, puede existir una debilidad de los vasos, y entonces una excesiva tensión provoca una hemorragia. Cuando la obstrucción es pequeña no se produce más que una crisis transitoria. Una pequeña parálisis facial una leve pérdida de movimiento o de la palabra. Pero luego, se restablece el riego, y no pasa nada. Otras veces, la zona es mayor y los efectos son permanentes. Y por último puede ocurrir, que surja una hemorragia cerebral, cuyo desenlace puede ser fatal.

Un año después de un accidente cerebral de este tipo, prácticamente la mitad de los pacientes no necesita asistencia para desenvolverse en la vida diaria. Pero el resto, sí. Tienen que ser asistidos para lavarse, comer, vestirse, etc. En cuanto a los factores de riesgo, el primero sin duda es la edad. A más edad, más riesgo y sobre todo,  si se es varón. Otro punto a considerar es la hipertensión. Una tensión elevada supone una presión constante y excesiva sobre las paredes de unos vasos que, si no están en perfecto estado, pueden romperse. También tiene relación con el consumo de alcohol y tabaco. Y últimos estudios añaden que el consumo de cocaína puede ser un desencadenante de primer orden. Porque la cocaína provoca aumentos bruscos de la presión arterial y acelera el pulso. Todo ello puede incidir sobre los vasos de manera clara.  Y si hay un punto de debilidad, puede surgir la hemorragia.

AVITAMINOSIS

Es la situación producida por una carencia de vitaminas. Y compone una serie de estados patológicos que se engloban bajo el nombre de  enfermedades carenciales.

Cada vitamina tiene su efecto por carencia. Lo curioso es que la necesidad de las vitaminas se conocía mucho antes de que las propias vitaminas se descubrieran. En solo veinte años, 1928 a 1948, se identificaron todas las vitaminas, se conoció su estructura química, se hicieron de forma sintética y se estableció su papel. En el mundo desarrollado no puede hablarse ya de carencias vitamínicas, aunque sí de deficiencias, especialmente en determinados grupos de la población. Una dieta inadecuada, una mala absorción o alteraciones metabólicas, pueden ocasionar esas carencias no graves, pero sí significativas. Los grupos de riesgo son las mujeres embarazadas o que están dando el pecho a sus hijos; los adolescentes, los ancianos, las personas que se someten a regímenes dietéticos, los bebedores (se alimentan de las calorías vacías del alcohol) y por último los fumadores.

CARDIOPATIA.

Aunque el consumo moderado de alcohol parece reducir el riesgo de los ataques cardíacos al mejorar los niveles de colesterol, dosis más grande de alcohol pueden desencadenar latidos del corazón irregulares y aumentar la presión arterial hasta en personas sin una historia de cardiopatía. Un estudio principal encontró que personas que consumían más de tres bebidas alcohólicas al día tenían una presión arterial mayor. Un estimado 11% de todos los casos de hipertensión son causados por una ingesta de alcohol excesiva. El abuso crónico del alcohol también puede lesionar el músculo del corazón que conduce a la insuficiencia cardiaca. Las mujeres son particularmente vulnerables a este trastorno.

CANCER

El cáncer es un crecimiento tisular producido por la proliferación continua de células anormales con capacidad de invasión y destrucción de otros tejidos. El cáncer que puede originarse a partir de cualquier tipo de células en cualquier tejido corporal, no es una enfermedad única sino un conjunto de enfermedades que se clasifican en función del tejido y célula de origen.

Existen varios cientos de formas distintas, siendo tres los principales subtipos: los sarcomas proceden del tejido conectivo como huesos, cartílagos, nervios, vasos sanguíneos, músculos y tejido adiposo. Los carcinomas proceden de tejidos epiteliales como la piel o los epitelios que tapizan las cavidades y órganos corporales, y los tejidos glandulares de la mama y próstata. Los carcinomas incluyen algunos de los cánceres más frecuentes. Los carcinomas de estructura similar a la piel se denominan adenocarcinoma. En el tercer subtipo se encuentran las leucemias y linfomas que incluyen los cánceres de los tejidos formadores de las células sanguíneas. Producen inflamación de los ganglios linfáticos, invasión del bazo y médula ósea, y sobreproducción de células blancas inmaduras. El alcohol quizás no sea causa directa de la aparición del cáncer, pero probablemente puede realzar los efectos carcinogénicos de otras sustancias como el humo de cigarrillos. Cerca del 75% de cánceres de esófago y el 50% de cánceres de la boca, garganta y laringe se atribuyen al alcoholismo, el alcoholismo también se asocia con un mayor riesgo para los cánceres colonrectales. El tabaquismo combinado con el beber realza los riesgos para los cánceres extraordinariamente. El riesgo para el cáncer hepático aumenta en los alcohólicos  y hasta el beber moderadamente, de tres a nueve bebidas a la semana, pueden aumentar las perspectivas del desarrollo del cáncer de mama en las mujeres.

CEFALEAS

En cuanto a las causas, cualquier pretexto parece suficiente para desencadenar el dolor, aunque en realidad el origen hay que buscarlo casi siempre en una dilatación de las arterias y vasos de la "duramadre", una de las capas que recubren nuestro cerebro. Eso explica una de las manifestaciones más comunes de las cefaleas; su carácter pulsátil, es decir, una  sucesión de "latidos" que a veces nos dan la impresión de ser auténticos martillazos. Parece que el corazón se ha trasladado al cerebro. No olvidemos que la tensión repercute negativamente en la circulación  sanguínea. Y aunque parezca una paradoja, a veces el dolor de cabeza surge precisamente cuando más relajados estamos o deseamos estarlo. Lo que ocurre es que la tensión acumulada ha esperado al momento de sosiego para pasarnos la factura. Deben englobarse en estas cefaleas de tipo vascular las que se producen como reflejo de situaciones que perturban, en definitiva, la normalidad circulatoria, como es el caso de la hipertensión o la abundante presencia de toxinas en la sangre(café, tabaco, alcohol, son sustancias que tomadas en dosis elevadas "inundan" la sangre de elementos tóxicos).

A parte de las toxinas, el alcohol en si mismo es un factor desencadenante. Hay bebidas alcohólicas que tienen mayor poder que otras para desatar el dolor de cabeza. Se ha comprobado, por ejemplo, que los vinos o licores con mayor contenido en "histamina" producen fácilmente jaquecas.   DELIRIO

Es un trastorno que se caracteriza por la visión o dicción de ideas absurdas, inconexas o reales, pero sin relación entre sí. Ese estado patológico de alucinación, de visión o percepción de situaciones extrañas, absurdas, horripilantes o irreales acompañan a determinadas enfermedades o excesos.

Una fiebre elevada puede acompañarse de un es estado de delirio en el que se habla, se ve o se vive, sin memoria, distintas situaciones. Los productos tóxicos que actúan directamente sobre el S.N.C. (Sistema Nervioso Central) son los que originan delirios con mayor frecuencia. Casi todas las drogas los producen, aunque algunas, como son los alucinógenos, se caracterizan precisamente por eso.

Pero vamos a centrarnos en aquellos producidos por el alcohol, y que se distingue en varios grados. Los especialistas llegan a distinguir el subagudo, el agudo, el estado de alucinación, los delirios celotípicos y la psicosis alucinatoria. El deterioro que el alcohol produce en el cerebro ocasiona todas estas alteraciones y algunas otras más, que conducen a la demencia alcohólica.

PREVENCIÓN DE RECAIDAS

Marlatt y Gordon definen la Prevención de Recaídas como una terapia cognitivo-conductual que combina entrenamiento en habilidades conductuales junto con técnicas cognitivas para ayudar al sujeto a mantener un cambio conductual deseado.

1. Fundamentos teóricos: se parte del principio que la recaída es un proceso transitorio, no un fracaso terapéutico, en la evolución de la enfermedad y empieza bastante antes de reiniciar el consumo de alcohol. Un aspecto central de este modelo son los factores de riesgo que pueden precipitar una recaída y las respuestas que el sujeto da a estas situaciones. Las personas con respuestas ineficaces a estas situaciones experimentarán falta de confianza que junto con las expectativas positivas por el consumo de alcohol pueden provocar un consumo del mismo, generando sentimientos de culpa que con el efecto positivo del alcohol le inducirá a seguir bebiendo. Estos factores son de 2 clases: determinantes inmediatos y antecedentes ocultos Entre los determinantes inmediatos están las situaciones de alto riesgo como estados emocionales negativos, que pueden ser causados por percepciones intrapersonales ante ciertas situaciones o como respuestas al ambiente; situaciones de conflicto interpersonal; situaciones de presión social y estados

Afectivos positivos (celebraciones). Después sucede el desliz (consumo ocasional de alcohol) que puede no conducir a una recaída pero es un riesgo muy grande. Frecuentemente después del desliz suelen aparecer sentimientos de culpa que junto a las expectativas positivas del alcohol inducen al consumo que finaliza en la recaída. Marlatt y Gordon han descrito una reacción que ellos llaman el efecto de la violación de la abstinencia; esta reacción se centra en la respuesta emocional que el sujeto tiene ante el desliz. Las personas que atribuyen el desliz a un fracaso personal experimentan ansiedad, depresión, sentimientos de culpa que les puede inducir al consumo de alcohol; las personas que atribuyen el desliz a una incapacidad de controlarse recaerán con más frecuencia que los que piensan que ha sido por ser ineficaces en el manejo de las situaciones; éstos piensan que de los errores se puede aprender. También se han descrito una serie de antecedentes ocultos como el estilo de vida que lleva el paciente o el nivel de estrés al que está sometido que pueden conducir a que el sujeto se ponga en situación de riesgo; otros antecedentes ocultos son determinados factores cognitivos como racionalización, negación y deseo de gratificación inmediata, que pueden provocar mayor vulnerabilidad ante el alcohol.

2. Objetivos: prevenir y anticipar las recaídas; manejar adecuadamente una recaída de manera que las consecuencias adversas sean mínimas y sacar provecho de la experiencia y buscar un estilo de vida equilibrado así como reducir los peligros que afectan a la salud.

3. Desarrollo: Es una técnica breve, muy estructurada, con un desarrollo de cada sesión perfectamente establecido y muy similar a la técnica anterior. Se asignan tareas para realizar en casa y se realiza la escenificación de diferentes situaciones de riesgo. Hay dos fases: primero analizar las situaciones de riesgo actuales y/o futuras y aprendizaje de habilidades para enfrentarse mejor a las situaciones de riesgo. Las estrategias que se utilizan son variadas pero todas persiguen aprender habilidades de enfrentamiento, conseguir una reestructuración cognitiva y buscan un equilibrio en el estilo de vida del

Paciente.

4. Resultados: los estudios realizados hasta la fecha han comprobado su eficacia tanto en la reducción del número de recaídas como en su intensidad; pero la tasa de pacientes abstinentes es similar a otro tipo de terapias, aunque el número de días de consumo de alcohol está reducido; la evolución mejora si se añade a éste psicofármacos u otras modalidades terapéuticas.

IX. TERAPIAS CONDUCTISTAS O CONDUCTUALES

1) Tratamiento de Exposición a Estímulo

a. Fundamentos teóricos: Se basa en la teoría del condicionamiento clásico según la cual diversos estímulos del entorno del paciente alcohólico como olores, lugares, personas y situaciones, asociados todos al consumo de alcohol pueden despertar deseos en el futuro, aunque la naturaleza exacta de esta respuesta no se conoce pues puede ser que esté condicionado el efecto placentero o los síntomas de abstinencia. Por otra parte, la teoría del aprendizaje social sugiere que estímulos relacionados con el alcohol pueden

Anular las estrategias de enfrentamiento y sus propias creencias, de modo que el sujeto no las utilice y recaiga. Así pues, la presentación repetida de un estímulo asociado al consumo de alcohol ante un paciente, evitando la respuesta, puede que extinga las respuestas condicionadas; por otra parte, el aprendizaje de estrategias de enfrentamiento ante situaciones en las que el alcohol está presente genera confianza y sentimientos de control en la persona.

b. Objetivos: enseñar a identificar las situaciones de alto riesgo; exponer al paciente a esos estímulos hasta que desaparezca el deseo por el alcohol; aprender estrategias cognitivas y de conducta para resolver adecuadamente las situaciones de alto riesgo.

c. Desarrollo: la técnica se realiza entre 6-10 sesiones y existen varias fórmulas. Se puede utilizar esta técnica para controlar el consumo de alcohol o en contextos de abstinencia. Antes de iniciar el tratamiento se realizan 2 valoraciones: 1) valoración de las respuestas al estímulo; 2) valoración de las situaciones que despiertan deseo. Después se presenta una bebida alcohólica y se pide que la huela (1-5 min.) y ver tipo de respuestas; más tarde imaginar situaciones de alto riesgo y aprender estrategias como diferir el consumo; pensar en las consecuencias negativas, en los efectos positivos del no consumo y en actividades placenteras, y finalmente utilizar consumos alternativos.

d. Resultados: hay pocos estudios controlados y alguno de ellos se ha realizado en pacientes sin dependencia del alcohol y cuyo objetivo era el consumo moderado. En estudios llevados a cabo en pacientes abstinentes la evolución fue satisfactoria. Monti y cols. Han señalado que los factores que están relacionados con una mejor evolución son: menor respuesta a los estímulos alcohólicos, mayor confianza del sujeto y utilización de estrategias para reducir el impulso del consumo.

2) Tratamiento Aversivo

Hay diferentes métodos:

1) aversión mediante la provocación de nauseas con Litio, emetina, apomorfina;

2) aversión provocada por shock eléctrico;

3) aversión por parálisis respiratoria; y

4) sensibilización encubierta que consiste en provocar nauseas mediante imágenes u olores desagradables ante la presencia de alcohol. Debido a que este procedimiento es incruento, no es costoso y más fácilmente utilizable en régimen ambulatorio,

a. Fundamentos teóricos: está basado en el condicionamiento clásico.

b. Objetivos: mantenimiento de la abstinencia.

c. Desarrollo: es una terapia breve que se puede desarrollar entre 2-6 sesiones; se trata de provocar nauseas mediante A. valérico, mientras el paciente imagina escenas de consumo de alcohol. Antes de la sesión conviene comprobar que el paciente no ha consumido alcohol.

c. Resultados: son contradictorios probablemente porque la aplicación de esta técnica no se realice correctamente.

3) Contratos De Contingencias

Es una estrategia destinada a estimular el cambio de conducta mediante la concesión de recompensas si el paciente cumple los objetivos del tratamiento o por el contrario se emplean medidas punitivas si el paciente desarrolla una conducta no deseada.

3.1.- Fundamentos teóricos: Esta técnica se basa en el condicionamiento operante, según el cual, el consumo de alcohol es una conducta que se mantiene por los efectos bioquímicos reforzantes del alcohol y por las influencias ambientales reforzantes. Por otra parte, estudios animales han demostrado que la mayor disponibilidad de otras fuentes gratificantes, diferentes al alcohol, disminuyen el consumo y que pérdidas directas o indirectas, relacionadas con el consumo de alcohol, disminuyen el consumo del mismo. Así pues, modificando las circunstancias ambientales que supongan un refuerzo positivo o negativo podemos modificar la conducta alcohólica y facilitar el cambio de la misma.

3.2.- Objetivos del tratamiento: en primer lugar, el objetivo es el cambio de la conducta alcohólica y conseguir la abstinencia; en segundo lugar, cumplir con el tratamiento y atender a las consultas establecidas.

3.3.- Desarrollo: normalmente el desarrollo de esta técnica se realiza mediante la formulación de un contrato en el que se especifica el cambio de conducta deseado, la duración del tratamiento, el tipo de monitorización y control que se va a realizar (determinaciones de alcohol en el aparato respiratorio o sangre, etc,) y tipo de premios y/o castigos que se establecerán.

3.4.- Resultados: Esta técnica se utiliza para complementar otro tipo de intervenciones. Los resultados de diferentes estudios han demostrado su eficacia tanto en la reducción del consumo de alcohol (en jóvenes y en pacientes con trastorno dual, principalmente esquizofrénicos o con CI. Bordeline). Esta técnica tiene un inconveniente y es que no siempre es posible disponer de un analizador para realizar determinaciones de alcoholemia.

4) Terapia de Refuerzo Comunitario

Consiste en dar incentivos a los pacientes alcohólicos para que dejen el alcohol y conseguir su recuperación, mediante el aprovechamiento de los recursos sociales, familiares, de empleo y diversión; como hace mucho hincapié en los aspectos sociales, es muy útil en pacientes con el mayor grado de exclusión social, minorías étnicas, etc. Es un programa terapéutico de amplio espectro y además es compatible con cualquier otro tipo de intervención.

a. Fundamentos teóricos: la CRA reconoce que los apoyos socio-comunitarios son importantes para conseguir la abstinencia; así pues está basada en los principios de la teoría del cambio y de la psicología conductista por lo que utiliza las técnicas que de ellas se han derivado y que en parte hemos descrito.

b. Objetivos: los 2 objetivos principales son eliminar los efectos reforzantes del alcohol e incrementar los efectos reforzantes de la sobriedad; es decir, aspira a modificar las conductas desadaptativas propiciadas por el alcoholismo, conseguir la abstinencia, mantener la integración social, fomentar el desarrollo de actividades placenteras, todo ello mediante técnicas de aprendizaje. Algunos programas incorporan técnicas de ayuda y manejo para mujeres de pacientes sin motivación para cambiar su conducta con el alcohol.

c. Desarrollo: Las diferentes estrategias que suelen utilizarse son:

  • Análisis funcional: Consiste en valorar los antecedentes del consumo de alcohol (antecedentes externos: con quien, donde, cuando, y antecedentes internos: pensamientos y sentimientos previos al consumo), desarrollo del consumo y consecuencias del mismo. El segundo paso es realizar un análisis funcional de las actividades recreativas realizadas sin alcohol.
  • Pactar un periodo de abstinencia: permite fomentar una buena relación, establecer objetivos conjuntamente, experimentar la sobriedad, aprender a controlarse y ganar confianza y aprender nuevos hábitos.
  • Utilizar Disulfiran: VENTAJAS: ganar confianza, disminuir las disputas en la familia, reducir los deslices, reducción de decisiones complicadas, incremento de terapia.
  • Establecer un plan terapéutico a largo plazo.
  • Incrementar los refuerzos positivos: buscar actividades de ocio, organizar actividades de ocio, búsqueda de empleo.
  • Entrenamiento en habilidades básicas: habilidades de comunicación, solución de problemas, habilidades para rechazar el alcohol.
  • Implicación de la familia.

d. Resultados: se han realizado algunos estudios comparativos de este método con los tratamientos tradicionales en los que se comprobó que el CRA era superior, no solo en la variables relacionadas con el consumo de alcohol (más días de abstinencia y/o abstinencia más prolongada) sino que los pacientes alcanzaban mayor estabilidad social y laboral; además se ha mostrado eficaz trabajando con los familiares, mediante la eliminación de refuerzos positivos del alcohol; es eficaz tanto en regímenes ambulatorios como en pacientes ingresados.

5) Terapia De Pareja/Familia

Es común comprobar que la dependencia del alcohol provoca conflictos de pareja y situaciones familiares complicadas como discusiones, aparición de celos, separación, divorcio, violencia y agresividad. Por otra parte la familia juega un papel importante en el inicio y mantenimiento de esta enfermedad; las relaciones deterioradas de pareja pueden mantener el consumo de alcohol pues éste puede tener funciones adaptativas, como facilitar la expresión de sentimientos o el contacto interpersonal; en la abstinencia, los conflictos pueden persistir y pueden precipitar una recaída.

a. Fundamentos teóricos: En el momento actual el modelo teórico de abordaje de la familia que predomina es el modelo sistémico que pone el énfasis en las interacciones familiares habiéndose acuñado el concepto de Familia Alcohólica Según Steinglass y Cols. La conducta alcohólica puede tener dos funciones:

  1. es la señal de alarma de un mal funcionamiento familiar;
  2. puede tener una función organizadora del sistema familiar y favorecer el mantenimiento del mismo como unidad. En cualquier caso, ambos factores pueden suponer una dificultad añadida para la extinción de la conducta alcohólica. A corto plazo, el consumo de alcohol puede tener una función adaptadora en la familia que refuerza el mantenimiento de esa conducta. Posteriormente, el consumo de alcohol, probablemente con matices de dependencia alcohólica, se integra en el sistema familiar afectando a los rituales, solución de problemas y otras conductas específicas de la familia; en este momento la familia busca y pone en marcha mecanismos de afrontamiento que comprometen su propio crecimiento y desarrollo. De manera unánime múltiples estudios señalan que es positiva la participación de la familia en el tratamiento del alcoholismo: hay un mejor cumplimiento terapéutico, la evolución es más favorable y, en el seguimiento, las familias "abstinentes" funcionan mejor que las familias de los pacientes alcohólicos que han recaído

b. Objetivos: el primer objetivo es eliminar o reducir el consumo de alcohol y apoyar los esfuerzos que el paciente hace para cambiar, para lo cual es necesario cambiar los patrones de interacción relacionados con el alcohol (pasado o futuro). El segundo objetivo es mejorar y modificar el sistema familiar como recuperar relaciones sociales y resolver conflictos. Tercer objetivo mantener la abstinencia.

c. Desarrollo: Después de unas sesiones de valoración, tanto de la dependencia como de las relaciones matrimoniales (nivel de satisfacción, de comunicación, sexualidad, cambios deseados) y en las que pueden surgir algunos inconvenientes como acudir a la sesión bajo los efectos del alcohol, riesgo de violencia o situación de crisis familiar, comienza la terapia que se desarrolla a lo largo de 10-20 sesiones, perfectamente estructuradas. Las primeras sesiones se centran en la reducción y abstinencia del alcohol mediante el establecimiento de un compromiso en el que se especifican las tareas que cada miembro de la pareja/familia debe realizar, la posibilidad de tomar aversivos del alcohol bajo la supervisión de la familia. Una vez conseguida la abstinencia las sesiones se centran en las relaciones matrimoniales, marcadas por el resentimiento y miedo al futuro en la esposa y culpa y deseo de reconocimiento en el paciente, que pueden ocasionar tensión; para ello es necesario incrementar los intercambios positivos (realizar actividades pensando en la otra persona, planificar actividades recreativas conjuntamente, introducir objetos y acontecimientos de significado especial para la pareja) y resolver los conflictos y problemas mediante el entrenamiento en habilidades de comunicación, resolución de problemas y cambios de conducta.

d. Resultados: aunque diversos estudios comparativos han señalado mejores resultados con terapia familiar, sin embargo no pueden generalizarse los resultados porque las técnicas psicoterapéuticas familiares eran diferentes, algunas tenían orientación conductista, mientras que otras se basaban en la teoría sistémica; aun más algunos estudios aplicaban la terapia a grupos de parejas.

6) Terapia De Grupo

Para muchos autores la terapia de grupo es el método de elección en el tratamiento del alcoholismo; sin embargo, no existe una técnica específicamente diseñada para el tratamiento de esta enfermedad, más bien existen múltiples orientaciones teóricas, de manera que podemos afirmar que cada autor dispone de su propia técnica; así hay terapias de grupo de orientación dinámica, psicodrama, terapia emocional correctiva de Ellis, psicodrama, cognitiva-conductual (muchas de las técnicas explicadas anteriormente pueden realizarse en grupo) y grupos de discusión.

La terapia de grupo puede ser una experiencia de apoyo, terapéutica y formativa o educativa que puede motivar y mantener a los pacientes en abstinencia. Los factores terapéuticos que intervienen son: identificación, comprensión de la influencia que el consumo de alcohol tiene en su vida, comprensión de sus reacciones y de los demás y aprendizaje en la comunicación de sentimientos.

Es difícil hacer una sistematización de las diferentes técnicas grupales por lo que voy a referirme a nuestra experiencia en este tipo de técnicas, que en algunos sentidos es diferente a todo lo reseñado anteriormente y que se denomina Terapia de Grupo Familiar.

7) Terapia De Grupo De Familiar/Terapia Familiar Múltiple

Es una combinación de terapia familiar y de grupo. En 1962 Laqueur, Laburt y

Morong de forma experimental iniciaron, lo que ellos denominaron Terapia Familiar Múltiple, en el tratamiento de pacientes esquizofrénicos ingresados en el hospital. Se plantearon 2 objetivos:

a) mejorar la comunicación entre los miembros de la familia;

b) mejorar la comprensión de las razones de su conducta anómala. En general, estos autores encontraron que se daba un proceso de aprendizaje dentro del grupo, bien directamente, o bien a través de analogías, e identificación.

Existen muy pocas experiencias de este tipo de terapia en el alcoholismo, aunque en nuestra Unidad se viene practicando desde 1978

a. Objetivos: El objetivo principal es mantener la abstinencia del alcohol y conseguir una reintegración familiar; evidentemente los objetivos que señalaban Laqueur y sus colaboradores siguen siendo válidos; es decir, mejorar la comunicación entre los miembros familiares y conseguir una mejor comprensión de las razones de su conducta anómala.

b. Desarrollo: Consideramos agentes terapéuticos al equipo terapéutico constituido por un psiquiatra, un psicólogo y una trabajadora social y a los alcohólicos ya rehabilitados y sus esposas. En el grupo la situación de base de la que se parte es una situación transferencial grupal en la cual para el paciente, en un primer momento, los alcohólicos rehabilitados y el equipo terapéutico son los depositarios del conocimiento que le va a permitir abordar su problemática. Desde esta situación inicial hasta el final de la rehabilitación hace un recorrido estructural que le va a permitir el cambio de posición desde la dependencia hasta la autonomía. La posición inicial en el grupo es la identificación del paciente alcohólico y su familia con el rehabilitado y su familia, respectivamente. Los mecanismos que operan a lo largo del desarrollo de la Terapia Familiar Múltiple y que serían los responsables del efecto terapéutico son: la identificación que es múltiple, es decir entre diferentes miembros a la vez; la confrontación entre los alcohólicos rehabilitados y los que inician tratamiento; la imitación de las conductas de los demás, se da un aprendizaje por analogía y expresión de sentimientos (catarsis). Todo ello va a permitir un mejor conocimiento de la enfermedad y de las razones de la conducta que presentan los miembros del grupo; facilita una mayor comunicación de la pareja con la consiguiente mejoría en las relaciones interpersonales; se produce una disminución de los sentimientos de culpa y hay un apoyo dentro del grupo para el ensayo de nuevas conductas.

c. Resultados: No hay estudios comparativos de los resultados conseguidos con este tipo de terapia. Gallant y Mallot en una muestra de 118 parejas que asistieron a sesiones de Terapia de Grupo Familiar, comprobaron que después de 18 meses de seguimiento, el 60% de alcohólicos permanecía abstinentes y que el índice de separaciones definitivas dentro del grupo era significativamente menor que en la población general. Otra ventaja es que aporta una red de apoyo social a estas familias que ya tienen escaso desarrollo, es decir, puede tener un efecto socializante.

8) Tratamiento Farmacológico

No se ha demostrado claramente que esta intervención terapéutica sea eficaz. Los resultados de este tratamiento mejoran si el paciente permite que la toma de la medicación sea supervisada.

Disulfiram y cianamida cálcica. Estos preparados inhiben la enzima aldehído-deshidrogenasa y como consecuencia producen una acumulación de acetaldehído cuando se bebe alcohol. Las concentraciones elevadas de acetaldehído en suero provocan vasodilatación y una reacción muy desagradable consistente en náuseas y vómitos enrojecimiento, palpitaciones, hipotensión, disnea, visión borrosa y ansiedad. En casos extremos pueden producirse arritmias, infarto del miocardio y convulsiones. El objetivo del tratamiento no es que el paciente experimente esta desagradable reacción, sino asegurar el mantenimiento de la abstinencia. Todos los pacientes que reciben disulfiram o cianamida deben saber que están tomando estos medicamentos.

La principal indicación de estos fármacos son los pacientes altamente motivados para el tratamiento que recaen de forma no planificada ante situaciones que súbitamente disparan su deseo de beber. Las contraindicaciones son la hepatopatía grave, las neuropatías periféricas, el embarazo, la insuficiencia renal y las cardiopatías. La cianamida produce una inhibición enzimática más rápida y breve que el disulfiram. Los alcohólicos en recuperación pueden tomar ocasionalmente cianamida cuando anticipan una situación que entraña un riesgo elevado de que se interrumpa la abstinencia.

Naltrexona. La naltrexoma (50mg/día), a diferencia del disulfiram o la cianamida, no impide que los dependientes del alcohol tomen la primera copa, sino que disminuye la probabilidad de que la ingesta continúe. Este fenómeno se atribuye a que los efectos placenteros y gratificantes del alcohol están mediados por agentes apiáceos que no pueden actuar si la naltrexona bloquea los receptores específicos. La eficacia de la naltrexona de los tratamientos prolongados no esta demostrada.

Antidepresivos. Los resultados de varios estudios avalan la posible eficacia terapéutica de la desdesipramina y de los deshinibidores de la recaptación de serotonina en el alcoholismo moderado o leve.

Acamprosato. Algunos ensayos clínicos han demostrado que el acamprosato disminuye el consumo de etanol. Este resultado se relaciona con que la sustancia tenga un efecto agonista GABA y antagonista NMDA.

X. CONCLUSIONES

1) El Alcoholismo también conocido como proceso patológico que queda definido por el conjunto de lesiones orgánicas y trastornos psíquicos originado por el consumo repetido y continuado de bebidas alcohólicas.

Según la definición de la OMS, el alcohol está considerado como una droga y, como tal, dentro de la categoría de las depresoras del sistema nervioso central. Como es una droga de consumo legal, no resulta tan fácil poder definir al alcoholismo, pero podemos decir que:

Es un trastorno crónico de la conducta caracterizado por la dependencia hacia el alcohol, expresada a través de dos síntomas inseparables:

  • La incapacidad de abstenerse en la ingestión de alcohol una vez iniciada.
  • La imposibilidad de abstenerse.

2) Uno de los principales síntomas de las conductas adictivas, que además dificultan la toma de conciencia del problema, es el autoengaño. Por este motivo, el paciente alcohólico no suele tener conciencia de su enfermedad, y la detección, tanto del consumo excesivo de alcohol como del alcoholismo, no es tarea fácil. Sin embargo, el paciente suele acudir a su médico, refiriendo síntomas corporales o psicológicos que pueden ayudar a su detección.

3) El consumo excesivo y continuado de alcohol puede inducir múltiples trastornos tanto de tipo médico como psicosocial. Entre los de tipo médico destacan la patología esofágica, gástrica, del intestino delgado, del páncreas, hepática, así como trastornos cardiovasculares, hematológicos, osteomusculares, metabólicos, infecciones, neoplasias y trastornos neurológicos. También suele asociarse a trastornos psiquiátricos (ansiedad, depresión, fobias, crisis de angustia, etc.), a otras drogodependencias (tabaquismo, benzodiacepinas y otros hipnosedativos, cannabis, cocaína, opiáceos, etc.) y a otras conductas adictivas (ludopatía, comer en exceso, etc.).

4) En el ámbito psicosocial, encontramos que el consumo excesivo y continuado de alcohol dificulta la adaptación familiar y sociolaboral, debido a que el funcionamiento cognitivo, emocional y conductual se deterioran en proporción directa al grado de intoxicación. Las primeras dificultades suelen aparecer en la familia y demás relaciones interpersonales. Además, aumenta el riesgo de perder la pareja, el trabajo y los amigos, y existe un mayor riesgo de sufrir accidentes (de tráfico, laborales o domésticos).

5) Los costos de alcoholismo no sólo afectan al adicto y a su familia, sino a toda la comunidad, si tomamos en consideración los accidentes

automovilísticos, intentos suicidas, deserción escolar, violencia doméstica, crímenes violentos, muertes provocadas directa ó indirectamente por el alcoholismo y otras condiciones que surgen con este problema.

6) Cuando una persona padece de esta enfermedad, se caracteriza por su dependencia emocional hacia el alcohol, pues piensa que con alguna bebida embriagante se siente mejor, tiene más confianza en sí mismo, se vuelve más eufórico, aunque después de beber por algunas horas, en muchas ocasiones, produce un efecto contrario, pues la persona puede hundirse en la depresión presentando cuadros críticos de tristeza y melancolía.

7) Un síntoma que habrá que tener muy en cuenta, es cuando su principal preocupación, es que a donde vaya o conviva, siempre haya bebidas alcohólicas. Al principio el enfermo alcohólico puede mostrar una alta tolerancia al consumo de este tipo de bebidas, pero conforme pasa el tiempo su salud y su memoria lo traicionan, puede perder todo sentido de su persona, su familia, su entorno y depender exclusivamente de las bebidas alcohólicas y toma continuamente para evitar el síndrome de la abstinencia.

8) De acuerdo a datos estadísticos mundiales, el problema del alcoholismo se agudizó a partir de las dos últimas décadas del siglo XX, particularmente en las llamadas naciones de occidente, tanta las consideradas de primer mundo, como las naciones en vías de desarrollo. Quines padecen de esta enfermedad saben que los alcohólicos beben por evadir problemas, por querer buscar una forma de escapar de su realidad.

9) El tratamiento de las personas con una adicción al alcohol empieza por el reconocimiento del problema. El alcoholismo está asociado con la negación, lo que permite al paciente creer que no necesita tratamiento. La mayoría de las personas con una dependencia del alcohol acceden al tratamiento bajo presión de otros. Es muy rara la aceptación voluntaria de la necesidad de tratamiento. Una vez que ha reconocido el problema, la abstinencia del alcohol es el único tratamiento. Además se pueden dar programas de soporte, rehabilitación, seguimiento etc. También suele ser necesario el tratamiento de la familia, porque el alcoholismo crea víctimas entre la gente allegada.

10) El enfermo alcohólico no se cura nunca, pero su calidad de vida y su salud están determinadas por no beber una gota de alcohol, desempeñando un papel muy importante la labor educativa a pacientes y familiares, en cuanto a la enseñanza de los efectos dañinos del alcohol y sus consecuencias, para evitar recaídas, y la atención directa del médico de familia.

XI. PREVENCIÓN

La necesidad de prevenir se plantea ineludiblemente cuando existe consumo de riesgo, sin que se haya desarrollado abuso o todavía dependencia. El objetivo en este momento, en el que aún no se detectan trastornos o enfermedades es el consumo moderado en vez de abstinencia. La prevención sólo tiene éxito si es asumida por el propio bebedor de riesgo, que debe estar informado de las complicaciones potenciales que puede tener la ingesta de alcohol. También se le debe facilitar conocimientos útiles para restringirla. Por ejemplo, si aprende a medir los gramos de alcohol que toma todos los días estará en disposición de respetar un límite. Algunas estrategias que han sido beneficiosas para otras personas como no ingerir alcohol en ayunas o todos los días también puede ayudarle a beber menos.

XII.- BIBLIOGRAFÍA

1) http://www.tusalud.com.mx/121001.htm
2) http://es.wikipedia.org/wiki/Alcoholismo

3) http://www.tuotromedico.com/temas/alcoholismo.htm
4) http://www.cedro.org.pe/lugar/articulos/alcoholismo.htm

 

 

 

Autor:

De La Cruz Romero Christiam

Universidad Inca Gracilazo de la Vega

Facultad de estomatolog?a

Docente: Portocarrero Zarate Cristina

Lima Per? ? 5 de junio de 2007


Partes: 1, 2


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