Desarrollo.
La teoría del capital humano se desarrolló en la década de los 60 como resultado de la necesidad de reconstruir los estados naciones devastados por la Segunda Guerra Mundial y para lo cual era necesario reorganizar los sistemas educacionales enfocándolos hacia una perspectiva funcionalista (Feito Alonso, R. s/a:6). La educación considerada como una inversión necesaria encontró confianza en los sectores públicos y privados aunque atentó contra ella la masividad de personas tituladas y que finalmente no encontraban una colocación laboral. Esto trajo consigo la progresiva desaceleración del gasto público en educación y la pérdida de credibilidad en la teoría del capital humano (Bonal Sarró, X. 1998:172).
Veinte años después, esta teoría recobra la vitalidad y renueva su significación con un matiz más cualitativo, donde educación y formación serían factores fundamentales para el crecimiento económico y la competencia internacional. El entorno socioeducativo también había cambiado: acontecen las reformas educativas en los países capitalistas e irrumpen los cambios tecnológicos que repercuten en las relaciones económicas, sociales y culturales de la sociedad.
Los posteriores adelantos científicos y el desarrollo de las ciencias de la información aportan a la teoría del capital humano mayor validez; los contenidos educativos se colocan en el centro de las sociedades puesto que ven el desarrollo como fruto de la actividad transformadora del hombre que posee, domina y crea nuevos conocimientos.
Pero… ¿qué es capital humano?
P. Belly señala que el capital humano es el conocimiento que posee cada individuo (Belly, P. 2006:1).
Por otra parte J. Gleizes lo define como el conjunto de las capacidades productivas que un individuo adquiere por acumulación de conocimientos generales o específicos, de savoir-faire, etc. (Gleizes, J. 2000:1).
De igual forma A. Hernández se refiere a este concepto como la mano de obra dentro de una empresa y es el recurso más importante y básico ya que son los que desarrollan el trabajo de la productividad de bienes o servicios con la finalidad de satisfacer necesidades y venderlos en el mercado para obtener una utilidad (Hernández Salgado, A. 2006:3).
Por último es valido añadir algunas de las definiciones de capital humano que trabaja C. Lazcano:
A juicio del autor del presente trabajo, el análisis de los teóricos y especialistas dedicados al tema encuentra puntos de contacto desde algunas posiciones, como en otras se halla en total divorcio. Existen criterios dirigidos esencialmente a ver el problema desde una arista económica sin establecer conexión con la educación y su influencia sobre la formación del individuo. No es menos cierto que en el desarrollo de la personalidad del ser humano, este adquiere conocimientos y habilidades propios del saber popular a partir de la interacción con la familia y el medio que lo rodea; pero es la educación la encargada de guiar y orientar su formación en función de la acumulación de conocimientos específicos o generales que determinarán finalmente su vocación y por consiguiente su status laboral, aunque no siempre sea así.
Asimismo, se refieren al saber acumulado pero no se hace alusión a la posición creativa y reflexiva que debe asumir el hombre cuando se enfrenta al contenido o información. El autor concuerda en que lo más importante no es la cantidad sino la calidad de la educación (Lazcano Herrera, C. 2000:6), pero considera que la verdadera calidad se evidencia cuando el nivel de asimilación y procesamiento es autónomo, independiente, sin mediaciones y culmina con dos momentos importantes para la formación del capital humano:
Otros autores asocian directamente la teoría del capital humano con los niveles de información alcanzados por el desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (NTIC), y el talento de las personas (Lazcano Herrera, C. 2000:7). Esto deja ver entre líneas otro concepto muy asociado al de capital humano y de vital estudio también para los teóricos: el capital intelectual. En sus inicios este término se abordó como fruto de la buena relación vendedor-cliente, mientras que en la actualidad se ve como activos intangibles que proporcionan valores económicos importantes (Osorio Núñez, M. 2003:3). Desde el punto de vista personal de este autor se reconoce como categoría primaria en la formación del individuo a la familia, quien aporta los primeros conocimientos, habilidades, valores, normas y costumbres, siendo estos su primer capital; luego la escuela en todas sus etapas le incorpora saberes que cultivan su intelecto a la par que la sociedad le ayuda a moldearlos de acuerdo a sus intereses personales y colectivos; por tanto se considera que debe valorarse responsablemente la contribución que hacen al desarrollo y la formación plena del individuo, el capital intelectual y el capital humano, sin ver en sus esencias puntos de divergencias.
Otro análisis interesante lo es sin duda el determinismo económico que se le otorga a esta teoría cuando se establece una relación directamente proporcional entre acumulación de capital humano y productividad, o se refieren al poder casi sobrenatural de resolver el problema de la cantidad del empleo, el desequilibrio externo y la disminución del grado de pobreza, y la desigualdad en la distribución de ingresos (Lazcano Herrera, C. 2000:6). La realidad mundial ha demostrado todo lo contrario, puesto que sobre la formación de capital humano pesan también las condiciones y relaciones económicas, políticas y sociales de un país; los medios y recursos mínimos que necesita para desarrollarse; la manera en que se optimiza la utilización de dicho capital; el grado de independencia con relación al crecimiento del Producto Interno Bruto, el equilibrio entre los niveles de importaciones y exportaciones que se ejecutan, entre otros aspectos.
La connotación sociológica que adquiere la teoría del capital humano vista desde el prisma cubano, conlleva al análisis holístico de la misma.
El aprovechamiento óptimo del capital humano en las empresas es visto por este autor desde tres dimensiones importantes, cada una con determinados indicadores de imprescindible consideración.
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DIMENSIONES |
INDICADORES |
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EMPRESARIAL |
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PERSONAL |
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SOCIAL |
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La gestión adecuada de los recursos humanos, la continua preparación y formación de los mismos, la explotación al máximo de las potencialidades intelectuales, técnicas y laborales del personal, el seguimiento sistemático del desarrollo de habilidades propias o no de la labor que se desempeña y la posibilidad de fomentar una personalidad versátil con relación a ellas, son cuestiones vitales en la vida productiva y social de cualquier empresa.
Cada trabajador debe ser capaz de enriquecer su capital humano a partir de la práctica cotidiana o mediante cursos de capacitación o superación dentro o fuera del puesto de trabajo, lo que debe ser organizado, controlado y dirigido por los mandos de dirección mediatos e inmediatos.
Desde el punto de vista económico al contar con el personal cualificado se pueden explotar a fondo las potencialidades tecnológicas de las más modernas técnicas que se utilizan en el sistema empresarial cubano; esto redunda en una mayor productividad, desarrollo, eficiencia y por ende, mayor desarrollo social; las empresas alcanzan mayor competitividad y la enseñanza postgraduada se hace considerablemente rentable para ellas.
En la reflexión social, las personas pueden aspirar a trabajos de escala superior; adquieren más cultura a la par de aumentar su reconocimiento e influencia social; existen más posibilidades de reproducción de clases cuya movilidad social depende del capital humano alcanzado, y se toma confianza en el sistema de capacitación y superación dentro o fuera del puesto de trabajo.
En el caso concreto de Cuba el capital humano representa un por ciento importante en el mantenimiento de las conquistas de la Revolución y el desarrollo de una economía basada en los servicios (Santos Rodríguez, E. 2006:1). La isla no cuenta con considerables recursos naturales, financieros o energéticos por lo que toda su riqueza está depositada en el valor realzado que cada día adquiere la educación y la cultura como medios claves de transmisión y creación de conocimientos.
Los espacios de enseñanzas formales y no formales a todos los niveles persiguen una misma política educacional enmarcada en la formación de un hombre con profunda concepción humanista y un alto grado de preparación cultural, laboral y científica. Muestra de ellos son las Escuelas, Universidades, Centros de Investigaciones, la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, los Forum de Ciencia y Técnica y los de Ciencias Pedagógicas, las Brigadas Técnicas Juveniles, las Casas de Cultura, los Proyectos Comunitarios, los Joven Club de Computación, los Video Clubes Juveniles, y a los que este autor le añadiría sin duda alguna las Escuelas de Cuadros adscritas a cada ministerio y los sistemas empresariales del país. Esta última idea adquiere su fundamento a partir de concebir la formación postgraduada del trabajador cubano como una esfera constante de actualización, preparación, renovación, superación y capacitación tanto dentro como fuera del puesto de trabajo pero en estrecha relación con él.
Recientemente fueron aprobadas las Normas Cubanas de la familia NC-300, sobre el Sistema de Gestión Integrada del Capital Humano con el propósito de alcanzar resultados eficientes y racionales en este sentido. Estas normas permiten a cada entidad diseñar su propio sistema de acuerdo con sus realidades y necesidades, cual si fuera un traje a la medida. El sistema diseñado en cada entidad coloca en su centro la efectiva participación de los trabajadores para incrementar la productividad, mediante la idoneidad y las competencias laborales, la organización del trabajo, la disciplina, la capacitación, la estimulación moral y material, las condiciones de trabajo seguras, la evaluación del desempeño, la comunicación y el autocontrol de la actividad (Camacho Casado, L. 2007:2).
Dentro de las empresas persisten y conviven diversos problemas relacionados con el manejo del capital humano, a lo que el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales Cartaya se refiere en una entrevista:
Es necesario lograr en cada entidad un empleo de manera óptima del capital humano y para ello es ineludible la necesidad de sustituir y dejar atrás las formas tradicionales vigentes de gestión de recursos humanos (Camacho Casado, L. 2007:2).
Luchar por preservar al máximo la integridad del capital humano, su eficiencia y abogar por incrementarlo constantemente, es tarea prioritaria que debe proponerse cada colectivo laboral de una empresa.
Bancaja. (2001). Características sociodemográficas de los jóvenes graduados de enseñanza superior. Revista Capital Humano. No. 14. Disponible en www.bancaja.es/obrasocial/.
Belly, P. (2006). El capital humano. Tomado de http://www.gestiopolis.com/canales/gerencial/articulos/59/caphumano.htm.
Bonal Sarró, X. (1998). Sociología de la educación. Una aproximación crítica a las corrientes contemporáneas. Material escaneado.
Camacho Casado, L. (2007). En el camino del óptimo y racional empleo del capital humano. Artículo periodístico tomado de http://www.opciones.cubaweb.cu/leer.asp?idnuevo=2778.
Castellanos Cruz, R. (2006). Retener el Capital Humano: gestión esencial en la empresa del siglo XXI. Tomado de http://www.monografias.com/trabajos40/retener-capital-humano/retener-capital-humano.shtml.
Cruz, P. (2006). El capital humano y la gestión por competencias. Tomado de http://www.monografias.com/trabajos6/gepo/gepo.shtml.
Feito Alonso, R. (s/a). Teorías sociológicas de la educación. Tomado de http://www.ucm.es/BUCM/cps/lecturas/4.htm.
Gleizes, J. (2000). El capital humano. Tomado de http://sindominio.net/arkitzean/multitudes/multitudes2/gleizes3.htm.
Hernández Salgado, A. (2006). Capital humano y su relación con las empresas. Tomado de http://www.monografias.com/trabajos15/capital-humano/capital-humano.shtml.
Lazcano Herrera, C. (2000). Capital humano,
en busca de un contexto. Tomado de http://www.uh.cu/facultades/economia/Contenido/
Osorio Núñez, M. (2003). El capital intelectual en la gestión del conocimiento. Tomado de http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_6_03/aci07603.htm.
Rico Gallegos, P. (2005). Teorías pedagógicas. Tomado de http://www.monografias.com/trabajos35/teorias-pedagogicas/teorias-pedagogicas.shtml.
Sales, M. (2000). Capital humano y conciencia de calidad. Tomado de http://www.sld.cu/galerias/doc/sitios/infodir/capital_humano_y_conciencia..._1.doc.
Santos Rodríguez, E. (2006). El capital humano, no es dinero ni mercancía. Artículo periodístico tomado de http://www.radioangulo.cu/diario/2006/junio/190606/capital.htm.
Autor:
Lic. Enrique Verdecia Carballo
enrique[arroba]esib.cujae.edu.cu
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