La existencia de las normas morales siempre ha afectado a los seres humanos, ya que desde pequeños captamos por diversos medios la existencia de dichas normas y de hecho, siempre somos afectados por ellas en forma de consejo, de orden o en otros casos como una obligación o prohibición, pero siempre con el fin de tratar de orientar e incluso determinar la conducta humana.
Las normas morales existen en la conciencia de cada uno. Esto provoca que existan diferencias en cada uno de nosotros y por ende también problemas al momento de las debatir nuestras diferencias:
Problemas de esta magnitud requieren la acción enérgica y concertada del profesional para desarrollar una nueva ética. "Corresponde al momento actual compensar el poder del profesional moderno, en cuanto técnico, con una más fina percepción de sus regulaciones morales" (Badillo, 9). Como es sabido, en todas las profesiones surgen estos tipos de problemas. Es a través de cursos, cuya finalidad sea la formación ética profesional, que se logra desarrollar "en el futuro profesional el conocimiento, la habilidad, la sensibilidad y voluntad para que cuando actúe lo haga a nombre de los intereses de la comunidad profesional de la que es parte, de la comunidad que le une a sus clientes y del pueblo o humanidad de la que es miembro" (Villarini, 56).
Estamos lejos de la época en que se pensaba dicotómicamente que la ciencia era neutra y que sólo la política, la economía, o la ética tenían que ver con los asuntos relacionados con los valores. En este momento vivimos una etapa de pensamiento "postmoderno", es decir de un pensamiento (¿y también una sensibilidad?) que ha hecho una severa crítica a la ciencia y sus pretensiones ingenuas de objetividad. Estamos en una época en que de nuevo se vuelve a caer en la cuenta de que la ética está por encima y es la que tiene que guiar a la ciencia en su capacidad de servir a la humanización del hombre.
Es posible que la ciencia brinde los medios y el conocimiento para construir una estación aeroespacial, pero es la ética la que juzgará si es lícito o no el usarla o el desarticularla. La ciencia, -si quiere ser tal- es ciega pero no neutra. No es neutra ni en los usos que se le pueda dar, ni en los medios que utiliza para alcanzar su fin, que es el conocimiento. Desde la física o la biología -en las que los mismos métodos de observación que se usan "construyen" una realidad diferente según los que sean,- hasta las ciencias de la comunicación social -en las que la forma de presentar la noticia muchas veces deforma una "realidad" de acuerdo a lo que le interesa al periodista-, es evidente que el riesgo de manipular la realidad para los intereses valorativos del ser humano, es un hecho que acecha permanentemente cualquier area del saber y de la acción humana.
Estamos pues, en un mundo en el que cada vez se hace más necesaria la clarificación de los dilemas éticos que presenta la acción humana. El siglo XXI será probablemente el siglo de la ética. Y eso, por múltiples factores.
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correcciónOmigil | 2007-10-21 18:46:04
Ing.Paulino, me llama la atención su introduccíón al comentar que la ética es casi que un asunto relativo, la verdad es la verdad donde quiera que se la ubique y temas tan complejos como el aborto y la eutanasia no son asuntos de cultura. Por favor tener en cuenta que una cosa puede ser legal pero no lícita. Por lo demás su artículo está interesante.
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