Fue respetado en todo momento el principio de confidencialidad.
Se observó en algunos niños, que tenían alguna problemática en particular (líder negativo, timidez, etc.), un importante crecimiento personal y un cambio positivo con relación a los demás.
La cantidad de docentes y alumnos entrenados influyó en la disminución de conflictos escolares ya que las técnicas adquiridas han sido llevadas a la práctica, favoreciendo el diálogo y la reflexión. Esto se corrobora con las expresiones del personal de conducción, docentes y con las propias expresiones de los niños.
La visión de los adultos cambió. Por un lado al ver la continuidad del proyecto y por el otro los resultados obtenidos. Lo cual generó un mayor compromiso de parte de ellos y un voto de confianza al programa.
El proyecto de mediación escolar no sólo continúa sino que la comunidad escolar lo enriqueció con otros tres ejes:
- EDUCACIÓN PARA LA PAZ.
- EDUCACIÓN EN LOS DERECHOS HUMANOS.
- PREVENCIÓN COMUNITARIA.
La resolución alternativa de conflictos en el ámbito escolar- en especial la resolución entre pares- ha cobrado vigencia en las tendencias pedagógicas, siendo un tema de gran interés para los docentes.
Es probable que este interés se haya despertado ante las demandas sociales que piden a la escuela tener en cuenta diversas temáticas transversales unido a la reforma del sistema educativo y la necesidad que tienen los docentes de capacitarse para abordar los contenidos actitudinales y no sólo los conceptuales o procedimentales. Asimismo el saber qué hacer ante los actos agresivos de los chicos y cómo prevenirlos, el cómo hacer con las normas de convivencia, han motivado también interés.
Esta propuesta apunta a:
En la actualidad, es muy difícil manejar los conflictos por medios no violentos, tanto en la escuela como en cualquier otra parte.
Esta dificultad muestra la necesidad de incluir en los aprendizajes escolares propuestas alternativas de solución de conflictos y modalidades operativas en el convivir.
Esto no significa atribuir a la escuela toda responsabilidad en el empleo de la fuerza no violenta. Sí supone que la institución escolar tiene una función específica y muy importante en este tema. Esta tares debe darse en forma conjunta con la familia y con la sociedad toda.
La violencia que, como situación de riesgo, en mayor o menor medida nos involucra a todos requiere de una propuesta de aprendizaje para su remisión.
La solución de conflictos en la convivencia escolar abarca diversas propuesta alternativas que se contrastan con una disciplina rígida, basada en la obediencia acrítica a normas y sanciones. El modelo de escuela transmisora orienta la disciplina a un sometimiento pasivo, reglas, normativas y sanciones a cumplir por los alumnos, donde simplemente se sanciona la violencia y no se la previene.
Este modelo considera al conflicto como algo exclusivamente negativo, que debe evitarse o sancionarse.
Esta propuesta apunta a resolver los conflictos y requiere de la participación activa y responsable de todos los actores de la comunidad escolar: directivos, docentes, auxiliares, padres.
Por eso es importante la co-operación: operar con el otro, con los otros y no contra el otro.
Se considera al conflicto es parte de la vida, que puede darse con distintas variables, como la intrapersonal (en el sujeto) o la interpersonal (entre dos o más sujetos) o la intergrupal.
Esta propuesta alternativa tiene que ver con un ganar entre todos, como beneficio mutuo, y no un ganar – perder como un beneficio de unos en perjuicio de otros. Bajo esta perspectiva se hace hincapié en el aspecto positivo del conflicto como necesidad de cambio.
Esto implica promover un diálogo operativo donde se produzca el beneficio mutuo y donde sea posible:
Esta innovación en la solución de conflictos escolares busca prevenir la violencia, la irrupción de la fuerza violenta como acto agresivo, en las instituciones educativas.
El proyecto es sumamente importante al proponer un aprendizaje participativo y co-operativo de modos de convivencia pacífica, una alfabetización de paz.
Como objetivo final apuntan a generar
La posibilidad de la paz en la interacción social
Espacios donde sea posible
El desarrollo de la fuerza no violenta en la sociedad
Las propuestas de solución de conflictos escolares se enmarcan de los lineamientos del aprender que apuntan a la prevención y a un "aprender para ser".
Este aprender para ser tiene que ver con una búsqueda que apunte al bienestar del sujeto aprendiente consigo mismo y con los demás. Es decir al vivir y con- vivir; un aprendizaje para ser en la construcción de un proyecto de vida.
La resolución de conflictos y la con- vivencia debe ser parte del aprender y de una alfabetización de paz. Hablar de aprendizaje significa hablar de un proceso de construcción, interacción y apropiación. Implica una mirada integradora ante la solución del conflictos, la convivencia y otras problemáticas conexas.
La construcción de la convivencia (que incluye a la resolución de conflictos) debe ser una propuesta alternativa de aprendizaje o modalidad operativa, más que como un conjunto de técnicas o un método aislado. Hablar de construcción supone hablar de procesos que no son lineales, esto implica sucesivas reestructuraciones y reorganizaciones.
El con- vivir como construcción de un bien- estar posible se relaciona con la autonomía responsable, con la participación democrática y la capacidad de preocuparse por el otro. Asimismo con la cooperación, con la salud bio- psico- social.
Todas estas son actitudes vitales que requieren de un proceso de construcción vincular, no sólo del aprendiente sino también de la comunidad escolar.
Mediación en la escuela
Resolución de conflictos en el ámbito adolescente
Sara Rozenblum de Horowitz Aique
La mediación abre el camino para resolver diferencias, incorporando soluciones basadas en criterios justos y no en caprichos o arbitrariedades. Ayuda a reflexionar antes de la acción, aprendiendo de nuestra participación en la situación conflictiva actual, capitalizando experiencia para un futuro.
La modificación de hábitos y conductas lleva tiempo y necesita la inversión de esfuerzos.
El éxito de la implementación del programa reside en toda la comunidad educativa, en especial en el compromiso docente de incorporar las nuevas habilidades y el cambio teórico de abordaje que el programa implica en la vida de la comunidad educativa.
El 80% del personal recomiendan el programa
88% de los estudiantes entrenados informaron que se sienten seguros de resolver conflictos entre compañeros
77% de los mediadores informaron que habían mejorado sus propias habilidades de resolución de conflictos
La dirección informó que la mediación entre pares reducía las sanciones disciplinarias.
El objetivo de la educación no es sólo proporcionar información, sino también transmitir valores que contribuyan a la formación de la personalidad de los jóvenes y al establecimiento de patrones para sus relaciones con los otros.
En este sentido, una iniciativa tan interesante como imaginativa es el Programa de Mediación Escolar, por el cual los mismos estudiantes resuelven sus conflictos con la intervención de alumnos mediadores, aprendiendo a ponerse en el lugar del otro, a escuchar los argumentos ajenos, a ponderarlos y reconocer su valía.
De esta forma se trata de promover la importancia del diálogo, de la valoración de los argumentos ajenos y de la búsqueda de consenso.
Indudablemente, esta experiencia puede contribuir a que la interacción escolar sea más pacífica y razonable y a que, en general, los chicos trasladen estos criterios a otras esferas.
Que la escuela se constituya en un campo de aprendizaje para la convivencia y el diálogo, del ejercicio de la libertad con responsabilidad y respeto de los derechos del otro es especialmente oportuno en tiempos de erosión de los lazos que unen a la sociedad.
Para la vida comunitaria es importante, ya que puede contribuir a la formación de ciudadanos comprometidos y respetuosos, capaces de innovar para la mejora de la vida colectiva.
La experiencia educativa es uno de los primeros escalones de construcción del sistema institucional.
En este sentido, los sistemas que promueven la responsabilidad y la participación de los estudiantes constituyen también un aporte al enriquecimiento y fortalecimiento del sistema democrático.
La escuela es una comunidad en la cual conviven alumnos, docentes, directivos, personal no docente, padres y familia. En estas relaciones surgen determinadas situaciones que generan un clima de insatisfacción y dificultan el proceso de enseñanza aprendizaje.
Hablar de conflictos en las escuelas no es un problema. Es necesario un cambio cultural que permita afrontarlos de forma constructiva como naturales e inevitables, porque el conflicto es inherente al ser humano y a la vida y no tiene por qué ser negativo. Lo que es negativo es la manifestación violenta del conflicto.
Para ello, es fundamental el papel que juegan los docentes, ya que la forma en que ellos entiendan los conflictos condicionará la visión que los alumnos puedan tener de los mismos y de la mediación como alternativa de solución.
Patricia Mónica IDACHKIN,
Licenciada en Gestión educativa,
Argentina. Buenos Aires.
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