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Moquillo Canino (página 2)

Enviado por Anna Beltrán

Partes: 1, 2


Al menos que se pueda mantener el animal susceptible totalmente aislado es prácticamente imposible evitar que se exponga a la enfermedad (Radaelli R. 2004).

La infección intraplacentaria ha sido demostrada, Baker (1999). Es una enfermedad multisistémica, con manifestaciones clínicas oculares, gastrointestinales, respiratorias, dérmicas y nerviosas.

Es necesario insistir en que la enfermedad presenta gran cantidad de signos y síntomas que no siempre son característicos. Es por esta razón que puede demorarse la aplicación del tratamiento hasta punto de no llegar a darse (Servicio de Educación para el Consumidor SEC) (2004).

Existe gran variación entre la duración y severidad de la enfermedad clínica, los síntomas pueden varias desde no visibles hasta la enfermedad severa con o sin signos nerviosos, con un 50% de mortalidad aproximadamente. Baker, (1999).

Es de destacar que el primer aumento de temperatura puede presentarse entre el tercer o sexto día post infección y el mismo pasar por desapercibido, el segundo ficofebril, el cual aparece varios días después, pudiendo ser intermitente en lo adelante, ya presenta las primeras manifestaciones como son: secreción serosa, después mucofurulenta, tanto ocular como nasal, depresión, anorexia, posteriormente pueden aparecer los síntomas respiratorios y/o gastrointestinales, vómitos, diarreas (Baker, 1999).

Los fulpejos de las patas (almohadillas plantares), pueden presentarse resquebrajadas y endurecidas, al igual que el hocico (hiperqueratosis). Es posible observar en perros en crecimiento hipoplasia del esmalte dental, esto se caracteriza por coloración pardusca e irregularidades en la superficie de los dientes.

Se ha podido observar en muchos pacientes la presentación de lesiones en la piel (pústulas eritematosas).

En relación con la presentación de los signos nerviosos, se plantea por diferentes autores que los mismos pueden estar presente durante la enfermedad, así como la cepa viral actuante.

Entre los síntomas nerviosos más característicos tenemos la parálisis total o parcial, convulsiones, marcha en círculo, temblores musculares, incoordinación, ataxia, estrabismo, así como ticks y crisis de masticación. En un gran número de casos se presenta neuritis óptica y daños en la retina, lo que provoca cuadro de ceguera.

Como datos de interés epizootiológico pudiéramos citar los siguientes aspectos:

  • Que los perros de todas las edades son susceptibles, pero los cachorros son aún más fundamentalmente pasados los 45 días de nacidos, tiempo en el cual aproximadamente pierden la inmunidad transmitida por la madre inmune a la enfermedad.
  • Los perros infectados en forma aguda eliminan virus a través de todas las secreciones corporales, sin tener presencia o no de síntomas clínicos.
  • La eliminación viral se efectúa a partir del 7mo. Día post infección.
  • La vacunación contra el moquillo no protege a este durante toda su vida con una sola aplicación.
  • El grado de protección que un cachorro recibe varía en proporción a la cantidad de anticuerpos que la madre tenga, pero nunca es suficiente. Esta inmunidad pasiva la cual le trasmite la madre es efímera, perdiéndose aproximadamente la mitad a los 8 días de nacido y la mayor parte a partir de las dos semanas.
  • Los animales que han padecido la enfermedad y curado quedan inmunes para toda la vida.
  • Los animales curados no quedan como portadores, por lo cual no eliminan virus.
  • El virus eliminado por la secreción excreciones ya en el medio es poco resistente.

Con relación al tratamiento debido a la diversidad de signos y síntomas que presentan es complejo.

Hay que plantear que la enfermedad es provocada por un virus, lo cual hace más engorroso el tratamiento máxime si analizamos que el mismo ataca a diferentes órganos o sistemas de órganos (multisistémicos).

Hasta el momento no se cuenta drogas antivirales específicas del virus productor de la enfermedad del carré, por lo que el tratamiento es inespecífico buscando controlar tanto las infecciones sedentarias como los síntomas que a la par se van presentando.

Sin querer resumir lo que en realidad es extremadamente variable pudiéramos citar algunos elementos en el tratamiento que deben tener en cuenta:

  • Antibioterapia: Es necesario desde el primer momento aplicar tratamientos con antibióticos de amplio espectro.
  • Fluido terapia: Esto debe ser suministrado a los animales en todos los casos, tanto por la posible deshidratación que pueda presentar, si está cursando con signos digestivos (vómitos, diarreas) o por el cuadro de anorexia que casi el total de animales enfermos presentan.
  • Antipirécticos: Los cuadros febriles aunque intermitentes se presentan a partir del tercer día post infección, permaneciendo durante el proceso morboso, llegando en muchos de los casos a temperaturas altas de 40-41oC.

Medicación anticonvulsiva y sedante:

Es de gran utilidad la aplicación de polivitamínicos y bioestimulantes. Están planteados otros tratamientos en la literatura que aunque no son objeto de nuestro trabajo, si pudiéramos citar como son los casos de la aplicación de azatioprina conjuntamente con el tratamiento convencional en dosis de 1 mlg/Kg de peso, diariamente durante se mantengan los síntomas clínicos, dos semanas aproximadamente, planteándose según Cubill J. (2004) que pueda curar más del 90% de los casos.

  • Aplicación del tratamiento convencional más la aplicación de vacunas de virus atenuado del moquillo canino por vía intramuscular, en el caso de perros hasta 8 Kgs, una dosis siendo de dos dosis en mayores de 8 Kgs, reactivar a las 24 horas una dosis independientemente del peso del paciente. El tratamiento planteado por Guzmán S.F. (1999) es capaz de recuperar el 77% de los enfermos.
  • La prevención de la enfermedad está basada en la aplicación de la vacuna, a partir de 42 días de nacido.

En caso de perras, que no hayan sido inmunizadas, así como cachorros que no hayan tomado calostro, hay que bajar el tiempo de vacunación.

Siempre que se aplique vacuna hasta el momento hay que repetir su reactivación al año de aplicada la primera.

DIAGNÓSTICO

Como bien se ha expresado durante la investigación, los signos y síntomas de la enfermedad son variables pudiendo estar presentes unos y otros no, por lo que en muchos de los casos tienden a confundirse con otras enfermedades que pueden cursar con síntomas parecidos, es por ello que tratamos en la tabla 1 y 2 de reflejar algunas diferencias significativas, incluyendo la Hepatitis Canina, la cual es más difícil de diferenciar.

Existen a nivel de laboratorio diferentes técnicas diagnósticas, las cuales pudieran ayudar a la confirmación diagnóstica en la que se destacan:

  • Prueba de Elisa.
  • Inmunofluorecencia directa e indirecta.
  • Aislamiento viral.
  • Reacción en cadena de la polimerasa.

Histopatología: Buscando cuerpo de inclusión en diferentes tejidos.

  • Análisis hematológico: En el cual se pueden controlar leucopenia inicial si hay otras complicaciones secundarias, leucocitosis del núcleo polimorfo nucleares de 40 a 80 mil, disminución de linfocitos menores del 5% de la cifra de leucocitos, trombositofenia y monocitos aumentados.
  • Prueba biológica con hurón.
  • Síntomas respiratorios y gastrointestinales….. 70%
  • Síntomas nerviosos ……. 20%
  • Otras lesiones y síntomas………..10%.

En nuestra clínica no se ha presentado otras especies de animales en las cuales se haya diagnosticado el moquillo canino, ni tenemos referencia de presentación alguna en otros lugares de la provincia.

En relación con la edad de presentación coincidimos que la mayor incidencia de la enfermedad es en edades temprana, en nuestro caso se observó entre los tres y nueve meses, destacándose que el 100% de los casos presentados no habían sido inmunizados.

En la tabla No. 3 se expone la incidencia presentada durante el año 2005 y el primer trimestre del 2006.

En ella se aprecia que durante el año anterior (2005) se presentaron en los diferentes períodos casos esporádicos de la enfermedad, pero no es hasta octubre del propio año en que se aprecia un aumento considerable de la enfermedad, observándose elevación considerable en los meses posteriores e incluso al cierre de las estadísticas de nuestro trabajo, lo cual además de la incidencia y contagiosidad demuestra la alta prevalencia.

Con relación al tratamiento podemos plantear que en nuestro trabajo hemos orientado llevar a cabo la terapéutica convencional, pero en muchos de los casos no se ha cumplimentado, dado el alto número de pacientes por la no existencia de medicamentos y en otros se ha aplicado pero no lo suficientemente, por lo que el por ciento de mortalidad se enmascara. Entre los aspectos que nuestro grupo de trabajo opina no deben faltar en el tratamiento son:

  • Antobioterápia: En el cual deben usarse antibióticos de amplio espectro.
  • Fluidoterapia: Tanto para evitar la deshidratación, como para suministrar los alimentos necesarios por vía parenteral.
  • Anticombulsivos y sedantes.
  • Antipiréticos.
  • Medicamentos antianémicos (Vitamina B 1) fundamentalmente, así como medicamentos bioestimulantes como elección la lactoterapia.
  • De existir sueros inmunes deben ser utilizados.
  • Mantener a los animales en lugares frescos, tranquilos, baja humedad y no bañarlos.

CONCLUSIONES:

  • Pudiéramos concluir diciendo que la enfermedad tratada es extremadamente peligrosa para nuestras mascotas.
  • Que presenta alta contagiosidad y alta mortalidad, criterio que coincide con otros investigadores.
  • La enfermedad ataca a varios órganos o sistemas de órganos, provocando diferentes síntomas, lo cual dificulta tanto el diagnóstico como el tratamiento.
  • Que el tratamiento en muchos de los casos es irregular y en otros inadecuados.
  • La inmunidad según se pudo demostrar es baja, siendo el 100% de los casos tratados animales no vacunados.
  • No existen medicamentos antivíricos específicos para tratar a los enfermos.
  • Las vacunas existentes no protegen a los animales con una sola aplicación.
  • Aunque pudieran incidir los factores climáticos, puesto que la mayor incidencia es en los meses de invierno en nuestro país, sí se pudo demostrar que la inmunidad es baja.

RECOMENDACIONES:

  • Llevar a cabo el tratamiento convencional en cada uno de los casos.
  • Aplicar el sistema de vacunación, teniendo en cuenta que el mismo debe aplicarse la primera dosis a los 45 días, aplicando una reactivación al año.
  • Aumentar el conocimiento de la enfermedad entre los criadores por medio de propagandas, afiches, etc.
  • En caso de presentarse la enfermedad, pudiera recuperarse el local en poco tiempo, mediante la limpieza y desinfección del área y los objetos que han tenido contacto con los animales enfermos, debido a la poca resistencia del virus fuera del huésped.
  • En casos de cachorros que no llegaron a ingerir calostro por algún motivo debe adelantarse la vacuna.

ANEXOS

TABLA 1:

Incidencia del Moquillo Canino. Año 2005 y 1er. Trimestre del 2006.

Año

Enero

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

Junio

julio

Agosto

Sept.

Oct.

Nov.

Dic.

2005

-

3

-

-

2

5

1

1

-

5

16

13

2006

12

20

32

                 

TABLA 2:

Diferencias más significativas entre el Moquillo y otras enfermedades que cursan con síntomas parecidos.

Síntomas

Moquillo

Canino

Gastroent.

Por otras

causas

Enfermeda-

des Respirat.

Rabia

Epilep-

sia.

Secreciones oculares y nasales.

+

-

+

-

-

Trastornos gastroentéricos.

+

+

-

-

-

Problemas respiratorios.

+

-

+

-

-

Trastornos nerviosos.

+

-

-

+

+

Pústula

Eritematosa.

+

-

-

-

-

TABLA 3:

Diagnóstico diferencia entre Moquillo y hepatitis Canina según Bofia y Colaboradores (1988).

 

HEPATITIS

MOQUILLO

Conteo Leucocitario

Usualmente 4000

4500 o más

Temperatura

Fluctuante muy alta

Curva difásica típica

Tonsilas

Aumentadas edematosas

Normales.

Transmisión

Lenta, si la higiene es buena por ingestión o contacto.

Rápida por vía aérea inclusive.

Tiempo coagulación

Grandemente alargado más de 30 minutos.

Normal, minutos.

Análisis de la orina

Siempre albuminaria, refritis intestinal.

Comúnmente normal.

Inoculación experimental

No afecta el hurón

Mata al hurón.

Ojo

El ojo se torna azul , pueden producirse opacidades cornéales (edema, puede haber uveítis)

Conjuntivitis bilateral temprana, secreciones abundantes, queratoconjuntivitis seca (QCS) hay adenitis lagrimal, por lo que se produce (QCS) puesto que hay hiposecreción, puede haber ulceraciones cornéales.

BIBLIOGRAFÍA.

  • Bofia P. y colaboradores. Manual de enfermedades infecciosas, (1988). Tomo II.
  • Baker J. Distemper canino: estado actual, (1999).
  • Guzmán F. S. Alternativas del tratamiento para el moquillo canino, 1999.
  • Joan Currill A. Efecto antivírico de la azartropina en caso del moquillo canino (2004).
  • Manninger – Mochis. Patrología y terapéutica especiales de los animales domésticos. Oncena Edición. Tomo II
  • Radaelli R. y Colaboradores. Moquillo Canino. Desde nuestra Patagonia
  • SEC Servicio de educación para el Consumidor, 2004.

 

 

 

Autor:

Lic. Amado Luis Gallego Díaz

TEC. Jhersy Rivero Nápoles

Teresa Ogando Guarín

Dadys Quiñones Fernández

Enviado por:

Anna Beltrán

Año 2007


Partes: 1, 2


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