Su recorrido histórico es impresionante:
Los antecedentes históricos de la educación a distancia se remontan, para algunos teóricos, a épocas tan remotas como la de la civilización sumeria, la egipcia y la hebrea; las llamadas cartas instructivas son un ejemplo de ello. Asimismo, una "segunda raíz" puede identificarse en la Grecia Antigua, donde la denominada epistolografía alcanzó un alto grado de desarrollo, su forma de expresión eran las cartas científicas.4 También en la civilización romana es posible hallar elementos relacionados con la concepción actual de la educación a distancia. Sus representantes más destacados fueron Cicerón, Horacio y, sobre todo, Séneca, autor de 124 cartas que constituyen en su conjunto una verdadera unidad didáctica de filosofía estoica (Alfonso Sánchez, I. 2002:2).
Según estudios realizados, la Educación a Distancia organizada se remonta al siglo XVIII, con un anuncio publicado en 1728 por la Gaceta de Boston, en donde se refería a un material auto-instructivo para ser enviado a los estudiantes con posibilidad de tutorías por correspondencia.
Alrededor de 1840 se organizan intentos rudimentarios de educación por correspondencia, los cuales consistían en cursos variados de oficios y de diversas profesiones, los que estaban conformados por un conjunto de materiales impresos distribuidos por el correo, donde no se tomaba en cuenta ninguna forma de apoyo al estudiante más allá del material impreso.
En la década de los 50 es que se reconoce la primera generación de Educación a Distancia, correspondiendo fundamentalmente a la enseñanza por correspondencia, gracias al auge tecnológico alcanzado hasta el momento. En esta fecha la teledifusión comenzó a formar parte de la educación a distancia, continuando su desarrollo en la medida en que fueron surgiendo nuevas tecnologías de información y comunicación (NTIC), utilizándose además, para disminuir los costos de la enseñanza.
A partir de 1990 se hace cada vez más patente la emergencia de un nuevo modelo de educación, que muchos creen que va a hacer converger la educación presencial o tradicional y la educación a distancia, influido directamente por las NTIC basadas en la comunicación de doble vía e interactiva.
Entre otras instituciones, las Universidades se aventuraron en este reto y en ello se apreciaba la variabilidad de los soportes de la información, así como la propia utilización de la Informática en diferentes niveles tecnológicos. En estos niveles la Open University de Gran Bretaña sería pionera y de igual forma otras universidades seguirían el mismo camino, solo que en la actualidad los medios para brindar esa educación cambiaron obligatoriamente. El descubrimiento de la fibra óptica, las redes inalámbricas, el correo electrónico, los sistemas de Chat y la autopista de la información conocida como Internet, dejaron atrás las cartas, telegramas o teletipos. Las NTIC y las propias necesidades de la sociedad han propiciado una potenciación de este modelo para contribuir a dar solución a los problemas de la formación tanto individual como colectiva.
La educación a distancia hace posible una formación individualizada más ilustrativa de la realidad académica de cada estudiante; tributa directamente a lo autónomo y consciente; transita sistémicamente de la retroalimentación a la metacognición; crea espacios de interacción devenidos comunidades virtuales de aprendizaje donde los principales protagonistas en la adquisición y producción del nuevo conocimiento son los alumnos; el concepto competencia profesional se renueva considerablemente para los actores de este modelo; la utilización de la tecnología como medio de aprendizaje se explota a plenitud de sus potencialidades; no desecha estilos, medios y métodos de trabajo tradicionales sino que los incorpora al proceso modernizando su valor pedagógico.
1.1-. EL CONTEXTO CUBANO.
En Cuba la educación a distancia se vinculó con la educación tradicional en un intento por combinar y utilizar racionalmente medios rápidos y efectivos para lograr el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje con el mayor grado de eficiencia posible como punto de partida de la utilización racional de los recursos propios del aula virtual (Alfonso Sánchez, I. 2002:2).
El año 1978 marcó al advenimiento de la computación como novedosa técnica de aprendizaje que irrumpió en la Universidad de La Habana con los sistemas de programación en los lenguajes SE-BASIC, COBOL y FOBOS (GES-300). Es a partir de ese momento que esta ciencia comienza a incluirse dentro de los programas de estudios de la educación superior y dos años más tarde en algunas de las especialidades de la enseñanza técnica y profesional.
A partir de 1985 los Institutos Superiores Pedagógicos y algunas escuelas de la enseñanza preuniversitaria entran a formar parte del proceso gradual de generalización del estudio de la computación, con la entrada al país de tableros electrónicos Thoshiba y Panasonic y su lenguaje de programación residente MSX-BASIC. Luego siguieron este proceso la enseñanza media y más recientemente, como parte de los programas que desarrolla la Revolución en función de la educación, las enseñanzas primaria, preescolar y círculos infantiles, así como la educación de adultos, abarcando de esta forma la totalidad del sistema educacional cubano de pregrado y postgrado.
Desde el punto de vista económico social este proceso representó un avance indudable para el desarrollo y la automatización de la producción en el país que poco a poco se ha ido incrementando en función de alcanzar elevados índices de intercambios comerciales. No obstante, la introducción de la computación produjo escepticismo para algunos y rechazo para otros. Paulatinamente las mentalidades fueron cambiando y se encaminaron en la formación humanista que se promulgó desde el triunfo de enero de 1959, lo que no significaría que pasado 20 años de experiencia pedagógica los maestros estuvieran preparados desde todo punto de vista para los cambios que se avecinaban.
El futuro de esta ciencia joven es incierto por su alta velocidad de desarrollo en materia de hardware y en menor medida de software, y sumado a eso están las personas resistentes a cambios radicales no solo de medios de trabajo sino también de pensamiento.
De forma inteligente se concibió la computación primeramente como una asignatura más del currículo y luego, estudiando experiencias foráneas en la utilización de este medio a otras asignaturas, fueron extendiéndolas en correspondencia con nuestro contexto. De todas formas fue necesaria e imprescindible no solo la preparación del personal docente calificado para emprender esta tarea, sino que también se desarrolló todo un programa de capacitación y adiestramiento en el trabajo con las computadoras con el resto de los profesores que por el momento no las utilizarían en clases pero de alguna forma le serviría para su vida profesional.
En la actualidad, como parte de la Batalla de Ideas y los Programas de la Revolución que se acometen en el país, la enseñanza de la computación ya ocupa la totalidad del sistema educacional, constituyendo incluso un posible rubro de exportación a partir de la creación de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI). Otro avance importante ha sido la creación de los Institutos Politécnicos de Informática a nivel nacional, la expansión de los Joven Club por todo el territorio nacional, y la creación de facultades de educación a distancia en algunas universidades, entre otros.
En el plano universitario la introducción de la educación a distancia en su modalidad semipresencial se ha visto motivada por diferentes razones. El desarrollo de programas emergentes de formación de maestros, personal de la salud, trabajadores sociales e instructores de arte, ha introducido brillantemente un nuevo concepto en la teoría educativa aunque muchos no concuerden en ello: la microuniversidad. Este llega como evidencia inminente de que las universidades no tenían capacidad física y material suficiente y necesaria para asumir tal aumento de matrícula, pero lo más importante, es que muestra fehacientemente de que no hay mejor entorno de aprendizaje que aquel en el que se desempeña el individuo en su práctica profesional.
A su vez se crearon las Sedes Universitarias Municipales (SUM) enclavadas en centros de enseñanza de los distintos niveles, dotadas de computadoras, videos y televisores que enriquecen el proceso de enseñanza-aprendizaje. Nuevos soportes de información se destinan para estos jóvenes que ingresan por primera vez en sus estudios universitarios. Son editados e impresos nuevos materiales bibliográficos y otros llegan a ser reeditados y reimpresos por su valor vigente. En pocas palabras, de alguna u otra manera la continuidad de estudios de los jóvenes y adultos está garantizada.
Pero… ¿quién se encarga de la formación postgraduada?, ¿en qué circunstancias se desarrolla esa formación?
La tarea le es asignada a las escuelas adscritas a cada ministerio; ellas cuentan con un plan de cursos anual que abarcan cursos generales, postgrados y diplomados, así como maestrías ejecutivas y maestrías en ciencias, etc. La mayoría aun no cuentan con un sistema de educación a distancia pero esto no impide la calidad del proceso docente que desarrollan.
El plan de cursos se elabora atendiendo a la determinación de necesidades de capacitación de cada empresa y a una serie de necesidades manifiestas que conoce la escuela. Luego, se entiende, en teoría, que la formación postgraduada del individuo se ajusta a las exigencias de su puesto de trabajo, sin embargo la práctica es diferente.
El problema inicial radica en que el sistema de enseñanza pregraduada no forma al individuo en las aptitudes, habilidades y capacidades profesionales que debe poseer después como trabajador. En segundo lugar se destaca el enfoque de capacitación fuera del puesto de trabajo, lo que reduce a la empresa como simple espacio de producción. Por último, el retorno del trabajador, ya capacitado en un centro especializado, a su puesto de trabajo no significa necesariamente que se pongan en práctica los conocimientos adquiridos. Estas son tres barreras presentes en la realidad empresarial cubana que obligan a retomar la teoría del capital humano desde una posición histórico dialéctico materialista marxista leninista, como única vía para demostrar la importancia de la relación escuela-empresa y otorgarle valor pedagógico a esta última.
La teoría del capital humano se desarrolló en la década de los 60 como resultado de la necesidad de reconstruir los estados naciones devastados por la Segunda Guerra Mundial y para lo cual era necesario reorganizar los sistemas educacionales enfocándolos hacia una perspectiva funcionalista (Feito Alonso, R. s/a:6). La educación considerada como una inversión necesaria encontró confianza en los sectores públicos y privados aunque atentó contra ella la masividad de personas tituladas y que finalmente no encontraban una colocación laboral. Esto trajo consigo la progresiva desaceleración del gasto público en educación y la pérdida de credibilidad en la teoría del capital humano (Bonal Sarró, X. 1998:172).
Veinte años después, esta teoría recobra la vitalidad y renueva su significación con un matiz más cualitativo, donde educación y formación serían factores fundamentales para el crecimiento económico y la competencia internacional. El entorno socioeducativo también había cambiado: acontecen las reformas educativas en los países capitalistas e irrumpen los cambios tecnológicos que repercuten en las relaciones económicas, sociales y culturales de la sociedad.
Los posteriores adelantos científicos y el desarrollo de las ciencias de la información aportan a la teoría del capital humano mayor validez; los contenidos educativos se colocan en el centro de las sociedades puesto que ven el desarrollo como fruto de la actividad transformadora del hombre que posee, domina y crea nuevos conocimientos.
Pero… ¿qué es capital humano?
P. Belly señala que el capital humano es el conocimiento que posee cada individuo (Belly, P. 2006:1).
Por otra parte J. Gleizes lo define como el conjunto de las capacidades productivas que un individuo adquiere por acumulación de conocimientos generales o específicos, de savoir-faire, etc. (Gleizes, J. 2000:1).
De igual forma A. Hernández se refiere a este concepto como la mano de obra dentro de una empresa y es el recurso más importante y básico ya que son los que desarrollan el trabajo de la productividad de bienes o servicios con la finalidad de satisfacer necesidades y venderlos en el mercado para obtener una utilidad (Hernández Salgado, A. 2006:3).
Por último es valido añadir algunas de las definiciones de capital humano que trabaja C. Lazcano:
A juicio del autor del presente trabajo, el análisis de los teóricos y especialistas dedicados al tema encuentra puntos de contacto desde algunas posiciones, como en otras se halla en total divorcio. Existen criterios dirigidos esencialmente a ver el problema desde una arista económica sin establecer conexión con la educación y su influencia sobre la formación del individuo. No es menos cierto que en el desarrollo de la personalidad del ser humano, este adquiere conocimientos y habilidades propios del saber popular a partir de la interacción con la familia y el medio que lo rodea; pero es la educación la encargada de guiar y orientar su formación en función de la acumulación de conocimientos específicos o generales que determinarán finalmente su vocación y por consiguiente su status laboral, aunque no siempre sea así.
Asimismo, se refieren al saber acumulado pero no se hace alusión a la posición creativa y reflexiva que debe asumir el hombre cuando se enfrenta al contenido o información. El autor concuerda en que lo más importante no es la cantidad sino la calidad de la educación (Lazcano Herrera, C. 2000:6), pero considera que la verdadera calidad se evidencia cuando el nivel de asimilación y procesamiento es autónomo, independiente, sin mediaciones y culmina con dos momentos importantes para la formación del capital humano:
Otros autores asocian directamente la teoría del capital humano con los niveles de información alcanzados por el desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (NTIC), y el talento de las personas (Lazcano Herrera, C. 2000:7). Esto deja ver entre líneas otro concepto muy asociado al de capital humano y de vital estudio también para los teóricos: el capital intelectual. En sus inicios este término se abordó como fruto de la buena relación vendedor-cliente, mientras que en la actualidad se ve como activos intangibles que proporcionan valores económicos importantes (Osorio Núñez, M. 2003:3). Desde el punto de vista personal de este autor se reconoce como categoría primaria en la formación del individuo a la familia, quien aporta los primeros conocimientos, habilidades, valores, normas y costumbres, siendo estos su primer capital; luego la escuela en todas sus etapas le incorpora saberes que cultivan su intelecto a la par que la sociedad le ayuda a moldearlos de acuerdo a sus intereses personales y colectivos; por tanto se considera que debe valorarse responsablemente la contribución que hacen al desarrollo y la formación plena del individuo, el capital intelectual y el capital humano, sin ver en sus esencias puntos de divergencias.
Otro análisis interesante lo es sin duda el determinismo económico que se le otorga a esta teoría cuando se establece una relación directamente proporcional entre acumulación de capital humano y productividad, o se refieren al poder casi sobrenatural de resolver el problema de la cantidad del empleo, el desequilibrio externo y la disminución del grado de pobreza, y la desigualdad en la distribución de ingresos (Lazcano Herrera, C. 2000:6). La realidad mundial ha demostrado todo lo contrario, puesto que sobre la formación de capital humano pesan también las condiciones y relaciones económicas, políticas y sociales de un país; los medios y recursos mínimos que necesita para desarrollarse; la manera en que se optimiza la utilización de dicho capital; el grado de independencia con relación al crecimiento del Producto Interno Bruto, el equilibrio entre los niveles de importaciones y exportaciones que se ejecutan, entre otros aspectos.
Es criterio de este autor que en el marco empresarial cubano convergen factores internos y externos que propician el insuficiente aprovechamiento del capital humano, lo que a su vez tiene implicaciones sociales significativas.
La connotación sociológica que adquiere la teoría del capital humano vista desde el prisma cubano, conlleva al análisis holístico de la misma. El aprovechamiento óptimo del capital humano, es visto por este autor desde tres dimensiones importantes, cada una con determinados indicadores de imprescindible consideración.
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DIMENSIONES
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INDICADORES |
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EMPRESARIAL |
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PERSONAL |
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SOCIAL |
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La gestión adecuada de los recursos humanos, la continua preparación y formación de los mismos, la explotación al máximo de las potencialidades intelectuales, técnicas y laborales del personal, el seguimiento sistemático del desarrollo de habilidades propias o no de la labor que se desempeña y la posibilidad de fomentar una personalidad versátil con relación a ellas, son cuestiones vitales en la vida productiva y social de cualquier empresa.
Cada trabajador debe ser capaz de enriquecer su capital humano a partir de la práctica cotidiana o mediante cursos de capacitación o superación dentro o fuera del puesto de trabajo, lo que debe ser organizado, controlado y dirigido por los mandos de dirección mediatos e inmediatos.
Desde el punto de vista económico al contar con el personal cualificado se pueden explotar a fondo las potencialidades tecnológicas de las más modernas técnicas que se utilizan en el sistema empresarial cubano; esto redunda en una mayor productividad, desarrollo, eficiencia y por ende, mayor desarrollo social; las empresas alcanzan mayor competitividad y la enseñanza postgraduada se hace considerablemente rentable para ellas.
En la reflexión social, las personas pueden aspirar a trabajos de escala superior; adquieren más cultura a la par de aumentar su reconocimiento e influencia social; existen más posibilidades de reproducción de clases cuya movilidad social depende del capital humano alcanzado, y se toma confianza en el sistema de capacitación y superación dentro o fuera del puesto de trabajo.
En el caso concreto de Cuba el capital humano representa un por ciento importante en el mantenimiento de las conquistas de la Revolución y el desarrollo de una economía basada en los servicios (Santos Rodríguez, E. 2006:1). La isla no cuenta con considerables recursos naturales, financieros o energéticos por lo que toda su riqueza está depositada en el valor realzado que cada día adquiere la educación y la cultura como medios claves de transmisión y creación de conocimientos.
Los espacios de enseñanzas formales y no formales a todos los niveles persiguen una misma política educacional enmarcada en la formación de un hombre con profunda concepción humanista y un alto grado de preparación cultural, laboral y científica. Muestra de ellos son las Escuelas, Universidades, Centros de Investigaciones, la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, los Forum de Ciencia y Técnica y los de Ciencias Pedagógicas, las Brigadas Técnicas Juveniles, las Casas de Cultura, los Proyectos Comunitarios, los Joven Club de Computación, los Video Clubes Juveniles, y a los que este autor le añadiría sin duda alguna las Escuelas de Cuadros adscritas a cada ministerio y los sistemas empresariales del país. Esta última idea adquiere su fundamento a partir de concebir la formación postgraduada del trabajador cubano como una esfera constante de actualización, preparación, renovación, superación y capacitación tanto dentro como fuera del puesto de trabajo pero en estrecha relación con él.
Recientemente fueron aprobadas las Normas Cubanas de la familia NC-300, sobre el Sistema de Gestión Integrada del Capital Humano con el propósito de alcanzar resultados eficientes y racionales en este sentido. Estas normas permiten a cada entidad diseñar su propio sistema de acuerdo con sus realidades y necesidades, cual si fuera un traje a la medida. El sistema diseñado en cada entidad coloca en su centro la efectiva participación de los trabajadores para incrementar la productividad, mediante la idoneidad y las competencias laborales, la organización del trabajo, la disciplina, la capacitación, la estimulación moral y material, las condiciones de trabajo seguras, la evaluación del desempeño, la comunicación y el autocontrol de la actividad (Camacho Casado, L. 2007:2).
Dentro de las empresas persisten y conviven diversos problemas relacionados con el manejo del capital humano, a lo que el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales Cartaya se refiere en una entrevista:
Es necesario lograr en cada entidad un empleo de manera óptima del capital humano y para ello es ineludible la necesidad de sustituir y dejar atrás las formas tradicionales vigentes de gestión de recursos humanos (Camacho Casado, L. 2007:2).
Luchar por preservar al máximo la integridad del capital humano, su eficiencia y abogar por incrementarlo constantemente, es tarea prioritaria que debe proponerse cada colectivo laboral de una empresa.
La interrogante que identifica el presente epígrafe merece comenzar el análisis del concepto empresa desde contextos diversos y posiciones ideológicas variadas, con el ánimo de clarificar el camino hacia criterios muy personales del autor.
Tras una búsqueda minuciosa de autores o instituciones que abordaran el concepto empresa, se lograron recopilar un total de 30 definiciones.
La lectura acuciosa y crítica de este amplio grupo (aunque no completo de seguro) de definiciones del concepto empresa, convidan a determinadas reflexiones que no pretenden esgrimir desacuerdo alguno ni nuevas definiciones sino interrogantes que servir de guía en el análisis.
Casi por consenso general queda refrendado que la empresa es una entidad de producción de bienes o servicios que en algunos casos, dada su posición ideológica, generan beneficios materiales importantes para los dueños o accionistas de la misma. De manera muy breve se alude al encargo social pero a la vez se obvia la posición del hombre dentro de la empresa, sus relaciones con los compañeros de trabajo, con los medios de producción, sus aspiraciones personales, intereses y motivaciones. Se establece además una clara diferencia entre trabajadores y accionistas o dueños a partir de los tipos de beneficios que reciben; los dueños: riquezas, los trabajadores: salarios. El sentido utilitario o pragmático juega un papel fundamental a la hora de entender el concepto para algunos especialistas, al igual que otros no dejan de manifestar sus instintos neoliberales cuando se pronuncian a favor de apartarse de lo legal por cuanto no constituye un elemento necesario para la propia construcción de una empresa. En ocasiones las necesidades del mercado se van por encima de las necesidades sociales aunque se trata de mostrar como semejantes cuando en realidad no es así. Entiéndase como necesidad social el mínimo de condiciones materiales para vivir, lo que no se corresponde en su totalidad con las necesidades del mercado; por ejemplo la industria de purificación y potabilización del agua es vital en una sociedad, mientras que la industria de cosméticos no y sin embargo es palpable la superioridad productiva, publicitaria y comercial de la segunda sobre la primera. Por otra parte se valora en primer orden la ganancia económica que genera la empresa cuando en realidad aporta mucho más que ello. Esto no quiere decir que todo sea positivo. Detrás de utilidades sustancias pueden encontrarse mal gestión de los recursos humanos, arbitrariedades, ilegalidades, corrupción, mercado sumergido, entre otros. Pero ciertamente junto al progreso económico de la entidad debe estar la satisfacción de los trabajadores, el cumplimiento de sus expectativas, la adquisición de mayores motivaciones y movilidad social, estímulos morales y salariales, y la formación de su capital humano.
No existe desarrollo, avance, ganancias económicas y progreso sin la educación de los trabajadores en función de adquirir hábitos, habilidades, destrezas y capacidades desde el mismo centro de trabajo, lugar donde se producen una serie de fenómenos multifactoriales que son ingredientes permanentes del proceso de producción en una fábrica. Por ello debe valorarse con seriedad el hecho de convertir cada empresa en una institución docente de producción, a partir de renovar su función social como lo exige el contexto actual, y es que no solo se necesitan bienes o servicios, sino también nuevos conocimientos, nuevas tecnologías, nuevas formas de aportar soluciones a los problemas cotidianos, nuevas formas de comunicación, interacción y retroalimentación, nuevos métodos y estilos de dirección, en fin, una nueva concepción de empresa que tenga en el punto de mira al capital humano.
3.1-. Condiciones objetivas y subjetivas que deben existir para desarrollar la educación a distancia en una empresa.
Como ya se ha explicado en este trabajo, una de las modalidades de capacitación más utilizada en la actualidad es aquella que se realiza fuera del puesto de trabajo. Esta variante incluye necesariamente gastos de todo tipo que en ocasiones se pueden ahorrar si se valorara con mayor énfasis por parte de los directivos de empresas la importancia de convertir el centro de trabajo en un espacio de continua enseñanza y aprendizaje.
Partiendo de la arista del perfeccionamiento empresarial aprobado en Cuba desde el V Congreso del Partido Comunista, se debería concebir a la empresa cubana como aquel eslabón de la sociedad donde convivan sistémicamente experiencia, juventud, aprendizaje, producción, calidad y eficiencia.

Pero el aprendizaje debe concebirse dentro de la empresa, en el puesto de trabajo, apoyado por el personal más capacitado, con mayor experiencia, para que no haya déficit en la productividad, la calidad y la eficiencia, sino todo lo contrario.
La educación a distancia ya demostró desde el siglo XIX que esto era posible de realizar cuando surgió el curso por correspondencia sobre "Minería y prevención de accidentes mineros", de Tomas Foster en respuesta a la falta de los conocimientos técnicos fundamentales entre los obreros, que condicionaban "terribles y frecuentes accidentes" en las minas de una de las más ricas regiones carboníferas de Pennsylvania; su objetivo esencial era capacitar a los obreros sin que estos abandonasen sus labores habituales (Alfonso Sánchez, I. 2002:2).
Por ende, no hay mejor laboratorio experimental que el verdadero puesto de trabajo del hombre que necesita ser adiestrado; solo que hoy demanda de condiciones objetivas y subjetivas de ambas partes (empresa y escuela) para que se haga posible tamaño empeño, sin olvidar que en el centro de todo el proceso se encuentra el hombre que interacciona directamente con los medios de producción.
En una empresa:
En la escuela:
El hombre:
De esta forma se estaría considerando a la empresa cubana del siglo XXI como una institución docente de producción capaz de asumir con responsabilidad la formación del personal que labora en ellas, en función de enriquecer, fortalecer y afianzar el capital humano de los mismos.
Trabajar para crear las condiciones relacionadas anteriormente es el primer paso que debe acometer la dirección de una empresa de manera tal que pueda ser protagonista principal en la transformación personal y social de sus trabajadores, además de atemperarse a los tiempos que la informatización demanda imperiosamente.
El perfeccionamiento empresarial cubano no solo debe abogar por la eficiencia y calidad de su producción aplicando formulas de racionalidad, sino también porque se tome como bandera la permanente superación de directivos, cuadros y trabajadores en general.
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Autor:
Lic. Enrique Verdecia Carballo
enrique[arroba]esib.cujae.edu.cu
Centro de Procedencia: Escuela Superior de la Industria Básica.
Temática: Educación a distancia.
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