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Durante el período Greco-Romano (1ro. y 2do. siglos DEC), la ciencia médica floreció con un ritmo más acelerado. Los principales protagonistas de entonces fueron Galeno de Pérgamo, Aulus Cornelius Celsus, Pedanio Dioscórides, Arteo de Capadocia y Sorano de Éfeso.
Galeno e Hipócrates, ambos de orígenes griegos estudiaron anatomía comparativa y el diagnóstico de las enfermedades infecciosas e inflamatorias. La medicina Greco-Romana fue transportada hacia el resto de Europa por los árabes.
Durante el período del oscurantismo que siguiese al colapso del Imperio Romano, la medicina retrocedió hacia el culto mágico-religioso de su prehistoria.
La medicina arábiga se desbordó cuando en el 7mo. siglo una porción vasta del mundo conocido fue subyugado por los conquistadores de ese origen. Entre lo más destacados de los médicos arábigos fueron al-Razi, quien por la primera vez identificara la viruela y el sarampión. Isaac Judeo, quien escribiese el primer libro dedicado a la dietética, y Avicena, cuyo Canon sintetizara las doctrinas médicas de Hipócrates, Aristóteles y Galeno.
Arabistas del s.XII incluyen al médico Avenzoar descubridor y descriptor de la escabiosis, Averröes, Maimonides y Al-Quarashi quienes estudiaron la anatomía del ojo, la fisiología pulmonar y la circulación de la sangre.
Mientras estos desarrollos históricos ocurrían, Europa permanecía sumergida en un período de caos intelectual. Gradualmente, las escuelas italianas de Salerno, Monte Casino y de Bolonia, traduciendo los textos adaptados de los árabes, le dieron el impulso necesario para estimular el retorno del interés científico en la medicina.
Durante el período histórico conocido como el Renacimiento, Leonardo da Vinci produjo dibujos anatómicos fidedignos basados en disecciones subrepticias de cadáveres obtenidos ilegalmente. Esto fue seguido por la obra magistral del belga Andreas Vesalius, quien en 1543 publicase el primer libro moderno de anatomía humana (De Humani Corporis Fabrica). Simultáneamente, Gabriel Fallopius describió los tubos en el ovario llamados por él y la membrana timpánica.
El suizo Paracelso fundó la quimioterapia. Paré inventó la ligación de los vasos en cirugía (en lugar de la cauterización). Girolamo Fracastoro descubrió el tifo, acuñando el término sífilis en uno de sus poemas.
La Medicina Moderna comienza con los descubrimientos del anatomista inglés William Harvey, quien en el siglo XVII describiese la circulación de la sangre. Camillo Malpighi avanzó los descubrimientos de Harvey cuando descubriese la circulación capilar.
Los nombres y los descubrimientos de muchos investigadores de entonces cubren la extensión de Europa y de las islas Británicas.
En el siglo XVIII el movimiento se acelera y se añaden disciplinas nuevas a las ciencias médicas; la homeopatía, la frenología, el descubrimiento de la causa y de la cura para el escorbuto y en 1796 el inglés Edward Jenner desarrolla la primera vacuna contra la viruela, dándole nacimiento a la inmunización.
En el siglo XIX Läennec inventa el estetoscopio, Addison describe la enfermedad glandular que lleva su nombre, Bright diagnostica la nefritis, Hodgkin y Parkinson describen las enfermedades que llevan sus nombres; Graves, el bocio tóxico.
Los campos de la embriología y de la histología nacen en este siglo, mientras que el número de los nombres de los investigadores que contribuyen al desarrollo de las ciencias médicas crece de modo exponencial.
Los nombres de Darwin, Pasteur y Koch añaden entendimiento a nuestra ciencia. Con las contribuciones del biólogo Gregor Johann Mendel ---- nace la genética.
Pavlov contribuye al entendimiento de los arcos reflejos. Charles Édouard Brown-Séquard contribuye al desarrollo de la endocrinología, mientras que Santiago Ramón y Cajal y Camillo Golgi comparten el Premio Nobel por sus descubrimientos acerca de la anatomía microscópica del sistema nervioso.
Simultánea y accidentalmente, el físico alemán Wilhem Conrad Röntgen descubre los rayos X, mientras que Pierre y Marie Curie descubren el radio y sus potenciales terapéuticos en el tratamiento del cáncer.
En América, Walter Reed, siguiendo las sugerencias del médico cubano Carlos Juan Finlay, demostró que el mosquito es el vector de la fiebre amarilla.
El Siglo XX
La historia de la medicina hasta el fin de la centuria pasada, es un ejemplo elocuente de cuanto se ha avanzado en unos meros cien años:
El descubrimiento de los ácidos nucleicos, de la ingeniería genética, de La Pastilla, de las prótesis de reemplazo, de los trasplantes de órganos, de la aplicación del láser y del tratamiento quirúrgico de algunas formas de epilepsia, tuvo lugar en ese siglo.
Asimismo fuimos testigos del descubrimiento de la penicilina y de la introducción de un sinnúmero de agentes antibióticos de muy amplio espectro. De la imagería magnético-resonante, de la función calibrada del cerebro, de la endoscopía, del rol, y la funciones de ciertas glándulas. Como igualmente del descubrimiento de la importancia del factor Rh, del código genético, de la ultrasonografía, del tratamiento psicofarmacológico, de la neurociencia aplicada y del nacimiento del psicoanálisis y de la biopsiquiatría.
También se lograría el control de la diabetes y de otras enfermedades que de antes se consideraban incurables.
Incluyendo la paliación y cura de ciertos cánceres…
Todo esto ha pasado en la medicina, mientras que otros campos de actividades humanas parecen esforzarse de un modo agobiador para resistir todo progreso. Me refiero aquí a las ciencias (si "ciencias" son) de la política y de la economía, aplicadas al gobierno de los pueblos.
Omitiendo reparar en lo susodicho en el párrafo anterior. Entonces, a las tantas mujeres y hombres quienes han consagrado sus vidas al servicio del Sacerdocio de Esculapio dedicamos este artículo, especialmente a ese mártir entre mártires que perdiera su vida por haber osado, con sus descubrimientos, desafiar las fuerzas diabólicas de la Inquisición.
Miguel Serveto (1511-53) nació en la villa de Tudela en España. Pero, siendo hombre educado, Serveto, de acuerdo con la tradición de su período, latinizó su nombre, conociéndose en la posteridad como Michael Servetus.
Estudió Derecho en la Universidad de Toulouse, Medicina en las universidades de París y de Montpellier y Teología en la Universidad de Lovaina.

M. Servetus
En 1540 Servetus entra al servicio del arzobispo de Vienne, Francia; lugar donde asimismo ejerciera la carrera médica. En el año 1545, y luego de haber incurrido en el antagonismo oficial de las autoridades de la Iglesia Católica; comenzó a corresponderse con el teólogo protestante francés John Calvin.
Durante una vida fructífera, y distinguida por sus contribuciones a las ciencias médicas, Servetus describió la oxigenación de la sangre circulante.
"No es simplemente aire, si no aire mezclado con la sangre", él escribió, "el cual procede de los pulmones al corazón a través de la vena arterial; consecuentemente esta mezcla se efectúa en los pulmones. El color brillante lo recibe el espíritu sanguíneo de los pulmones y no del corazón".
Esta frase famosa, olvidada por 150 años
después de su muerte,
aparece en la página # 169 de su obra Christianismi
Restitutio.
Servetus era un hombre de ciencia y una persona
religiosísima, cuyas polémicas enriquecieron el
valor
intrínseco de la Cristiandad de su
época.
Más Servetus fue acusado de blasfemia y herejía por haber cuestionado el concepto de la Trinidad. El 27 de octubre, 1553; Servetus fue arrestado, paradójicamente, mientras asistía una misa en Génova. Siendo quemado vivo en la pira expiatoria de Calvino, vehículo de represión y tortura favorecido por los "siervos de los siervos de Dios", durante los años de las Inquisiciones…
Mientras Trujillo, por su parte, favorecería la infausta, Los Cuarenta en referencia al mojón que marcaba el lugar donde operaban sus verdugos.
Las políticas y los vicios de quienes a los pueblos gobiernan…
Larocca, F. E. F: La Teología de la Relatividad
Netanyahu, B: The Origins of the Inquisition in Fifteenth Century Spain (1995) Random House NY
López-Ibor, J. J: Félix Martí Ibáñez. Actas Luso Esp Neurol Psiquiatr Cienc Afines (1974) Mar2 (2): 147-49
Zweig, S: Castellio contra Calvino. Conciencia contra Violencia. (1936 & 2002) El Acantilado, Barcelona
Dr. Félix E. F. Larocca
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