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Globalización de la economia venezolana (página 2)

Enviado por margaritosa



Partes: 1, 2

9. Beneficios para la Industria Venezolana

A estas alturas, en el mundo y en Venezuela, ha quedado super-claro que un esquema de integración produce muchos más beneficios que en aquellos casos en que se marcha en solitario, amparado en la desgastada premisa populista de que el ejercicio de la soberanía estatal no conoce de restricciones.

Es cierto que los órganos supranacionales pueden emitir pronunciamientos que no nos favorezcan siempre, pero precisamente el éxito de un esquema de integración se basa en gran medida en la seguridad que eso mismo proporciona. De lo que se trata es de tener más éxitos que fracasos, no de pretender salir incólume de un proceso en el que convergen múltiples intereses que es necesario coordinar y poner al servicio del bien común.

Un grupo de personalidades totalmente independientes, del mundo académico, profesional, agrupados en el Foro de Integración y Comercio Internacional (FICI), que es un órgano de reflexión, se ha querido alertar al alto gobierno esto que es un camino equivocado. En cambio, quienes tienen a su cargo específicamente conducir y administrar la política de integración, como es el ministro de Producción y Comercio (J.J. Montilla), no han querido siquiera reunirse ni oír a quienes por su experiencia saben algo de estas cosas y aspiran a aportar su punto de vista.

Se anticipan tiempos difíciles para la integración y de allí resultarán mayores inconvenientes para el pueblo venezolano al que quieren hacer creer que en solitario nos irá mejor que caminando juntos en un proceso de integración exitoso.

El año 1999 no fue un buen año para la integración y el comercio exterior. Los resultados, parciales algunos, así lo revelan. En particular, el comercio con aquellos países con los cuales tenemos acuerdos comerciales de integración firmados, el caso de la Comunidad Andina de Naciones y el G3 desmejoró, inclusive más que con el resto de nuestros socios comerciales. Específicamente, el peor resultado fue con Colombia, cuya importancia y magnitud es la más relevante.

Los números son determinantes y comprobatorios. El tráfico comercial con Colombia, en ambas vías, exportaciones e importaciones, se redujo a la mitad, con el agravante de que afecta uno de nuestras primeras prioridades internacionales: desarrollar exportaciones no petroleras. Con el resto del área andina la situación fue similar, con la excepción de Bolivia el tráfico con Perú y Ecuador disminuyó en magnitudes similares, afectando también los principales productos de exportación venezolana. El resultado neto es que con la Comunidad Andina de Naciones, nuestro principal y más sólido mercado de integración, los resultados fueron, quizás, alarmantes.

Las causas de este deterioro pueden detectarse en varios componentes, dentro de los cuales destacan dos grandes explicaciones. Por una parte, el impacto del comportamiento interno de cada economía, con rasgos muy claros de recesión que impactaron el comercio exterior y, por la otra, medidas de política que tendieron a acentuar un sesgo proteccionista, muy en particular del lado venezolano. El año 1999 estuvo lleno de noticias de restricciones al comercio, mucha unilaterales, las que, evidentemente, originaron represalias similares. Fuera del contexto de la Comunidad Andina el Grupo de los 3 sufrió igual, aunque menor efecto, con México encabezando una reducción del orden de 1/3 del comercio, a pesar del mejoramiento de la situación de ese país

Fuera de él, en el resto del continente, y en especial con América Latina, los resultados fueron similares. Mejoramos levemente nuestras exportaciones no petroleras hacia Estados Unidos, pero se redujeron las importaciones en, también, 1/3 con respecto al año anterior. En el subcontinente destaca el resultado con Brasil, país de especial énfasis de la política oficial, cuyos resultados son semejantes a los anteriores.

En general, un año muy poco positivo, de limitados avances comerciales, hacia las áreas de integración y, globalmente, hacia nuestros clásicos socios comerciales, los Estados Unidos y Colombia, quizás explicados por la profunda recesión venezolana, el diferencial cambiario que afecta la competencia venezolana y medidas de carácter restrictivo que acentuaron el efecto de las anteriores.

Desde luego, un cambio perceptible de la política exterior, en la búsqueda de nuevos mercados hacia el Asia y Europa, quizás produzca resultados a mediano plazo, pero el resultado neto fue una pérdida de las ventajas ya logradas por Venezuela en sus mercados más rendidores.

Finalmente, por si fuera poco, después de un intento de consistencia, casi único en Venezuela, de aumentar sistemáticamente año tras año las exportaciones no petroleras, una de las prioridades sobre las cuales el país tiene el mayor consenso, se logro reducirlas.

La reestructuración industrial en términos de una transición desde la maquina-factura a la sistemo-factura, esto es una nueva práctica organizacional en la cual la integración de las unidades productivas, vía la tecnología automizada, generan nuevas relaciones y prácticas integrales de trabajo supeditadas a orientaciones individuales. Ahora bien, esta reestructuración industrial cuyas características más importantes acabamos de mencionar sin embargo, no explican, de manera inmediata el incremento de la competitividad internacional. Debemos, a continuación, dedicar a las formas que adopta la empresa transnacional en los procesos de globalización, especialización y regionalización.

10. Proyectos

Programa de reactivación industrial

  • Financiamiento de bienes de capital y materia prima para la PyMI.
  • Financiamiento para la ampliación y modernización de nuevos proyectos industriales.
  • Fortalecimiento del sector industrial.
  • Sistema de información de industria y comercio (SIC).
  • Plan de creación y consolidación de nuevas empresas productivas y sus redes.
  • Plan de desarrollo de la microempresa.
  • Plan de desarrollo de cooperativas.
  • Programas ofrecidos por Sogampi para atender necesidades financieras de las PyMI`s.
  • Censo de requerimientos de la pequeña y mediana industria.
  • Promoción de las actividades de certificación de la calidad en las PyME`s

Otros proyectos:

Comercio, promoción de exportaciones e integración

  • Compras Gubernamentales.
  • Creación de unidades de promoción, información y desarrollo de nuevos mercados de inteligencia.
  • Creación de consorcios de exportación.
  • Creación de institutos de alta dirección y formación empresarial para exportar.
  • Desarrollo de parques industriales y zonas francas.

Infraestructura de apoyo a la producción

  • Activación programa de concesiones
  • Tratamiento de residuos industriales
  • Desarrollo de capacidad de almacenamiento en frío para productos perecederos
  • Programa y plan de mantenimiento industrial
  • Plan de conservación de cuencas

Desarrollo empresarial y del recurso humano

  • Plan de Empleo Concertado
  • Programa Bolsas de Trabajo
  • Proyectos de la cadena petroquímica.
  • PVC II. Producción de 120 mil Tm de PVC.
  • Roca parcialmente acidulada
  • Muelle petroquímico (Se inició su construcción)
  • Amoniaco-Urea Etileno/Polietileno/Glicoles
  • Expansión Metor
  • Expansión Supermetanol

11. Economía Venezolana en el Mundo

Venezuela sigue una política de acercamiento con la región Asia-Pacifico, particularmente, el ámbito económico. Esto ha llevado al fortalecimiento de las relaciones diplomáticas con los países del área así como a la concertación en Venezuela entre organismos públicos, empresas estatales y el sector privado, a fin de crear una conciencia nacional sobre la potencialidad que representa el vasto mercado asiático. En lo multilateral, se ha planteado la búsqueda de mayores intercambios institucionales entre organismos latinoamericanos como la Comunidad Andina y el Grupo de Río con organizaciones asiáticas como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Las potencialidades de Venezuela en Asia Pacifico se sustentan principalmente en el sector energético. Las economías de la región, con elevados y sostenidos crecimientos económicos, requieren cada vez de mayor energía. Se calcula que su demanda de petróleo y derivados aumenta anualmente en un 10%, lo que implica para este año, requerirán de 5 millones de barriles diarios adicionales. Para esa fecha, Asia-Pacifico estaría consumiendo mas petróleo que América del Norte. Esto representaría un cambio gradual en la configuración del mercado petrolero internacional, a medida que los países asiáticos jueguen un papel cada vez más importante en el comercio y la inversión petrolera. Como país eminentemente petrolero, esta realidad abre numerosas posibilidades para Venezuela.

a) Relaciones comerciales

Actualmente, Venezuela posee un limitado intercambio comercial con los principales socios comerciales asiáticos de América Latina (en orden decreciente, Japón, Corea del Sur, Hong Kong, China, Taiwán, Singapur y Malasia). Venezuela es apenas el séptimo socio comercial de Asia-Pacifico, detrás de Argentina, Brasil, Chile, México, Panamá y Perú. Para 1996, el intercambio comercial de Venezuela con los países de Asia-Pacífico llegó a US$1.200 millones, siendo Japón el principal socio, con un comercio bilateral estimado en US$700 millones.

Sin embargo, se espera que la complementariedad existente y el considerable interés demostrado por los principales países asiáticos en la oferta exportable venezolana de petróleo, orimulsión, acero, mineral de hierro, aluminio y productos petroquímicos impulse las relaciones económicas.

En 1996, las exportaciones tradicionales (petróleo, derivados del petróleo y hierro) sumaron aproximadamente US$400 millones en comparación con un monto de US$154 millones en 1993. Las exportaciones no tradicionales fueron de 200 millones de dólares en 1996, lo que significó una reducción de 45% respecto a 1995, cuando alcanzaron a US$359 millones. En 1994 habían sido de US$303 millones y en 1993 de US$264 millones. La disminución en las exportaciones no tradicionales hacia el Asia significó que su participación en el total de las exportaciones no tradicionales venezolanas descendiera a 5%, después de haber alcanzado en años anteriores porcentajes de 7% y 8%.

Japón es el principal destino de las exportaciones venezolanas en la región. En las no tradicionales tiene una participación que oscila entre el 82% y el 72% entre 1993 y 1996. Este último año presentó el menor porcentaje del período, pues las exportaciones descendieron a US$143 millones, lo que representó una caída de 51% respecto a su valor en 1995, cuando fueron de US$293 millones. Los otros dos países de la región hacia los cuales se registran exportaciones no tradicionales de cierta significación son Corea y Taiwán. La participación conjunta de ambos en el total es superior al 20%. Sin embargo, el comportamiento de las ventas hacia uno y otro destino ha sido diverso. Mientras las destinadas a Corea han tendido a aumentar, las dirigidas a Taiwán han disminuido notablemente. Estas últimos, que en 1993 llegaron a US$44 millones, fueron de solo US$20 millones en 1996.

Para el resto de los países de la región Asia-Pacífico se registran exportaciones no tradicionales de montos pequeños y muy variables, que fluctúan alrededor de los US$5 millones o cifras aún menores.

Las importaciones venezolanas provenientes de Asia fueron en 1996 de US$585 millones, de las cuales US$552 millones (94%) se originaron en la región Asia-Pacífico. También en las importaciones se registró una disminución respecto a años anteriores. Además, hubo un comportamiento errático de las mismas, que probablemente refleja la evolución de la demanda venezolana. En 1993 fueron de US$1.190 millones, en 1994 de US$697 millones y en 1995 de US$942 millones.

Japón es el principal país de origen de las importaciones venezolanas provenientes de los países asiáticos del Pacífico. La participación de los productos japoneses en el total de las importaciones venezolanas fue en todos lo años considerados superior al 54% y en 1993 de 69%. Corea y Taiwán son los dos países que le siguen en importancia, en cuanto al valor de las importaciones. La participación de ambos países en el total de las provenientes de la región ha tendido a aumentar. En 1996 era de 16,5% para Taiwán y de 11,6% para Corea.

Del resto de los países, destacan las importaciones originarias de Nueva Zelanda- básicamente leche- que han venido creciendo consistentemente y en 1996 representaron un 10% de las provenientes de la región (US$55 millones). También son significativas las originadas en Hong Kong y Singapur. En el caso de Hong Kong éstas han disminuido radicalmente entre 1993 y 1996 al pasar de US$133 millones a US$9 millones entre ambos años. En el de Singapur también han disminuido, pero en menor proporción. En todos los otros orígenes se registran importaciones inferiores a US$10 millones durante el período considerado.

Las perspectivas de las exportaciones venezolanas en la región Asia-Pacífico son favorables. Las más auspiciosas son las de la Orimulsión, un bitumen producido por la empresa estatal BITOR, que sirve para la generación de energía en plantas eléctricas. Las reservas de este crudo extra pesado se calculan en aproximadamente 280 mil millones de barriles. El crecimiento económico de Asia Pacifico en los próximos veinte años requerirá la creación de numerosas plantas eléctricas. Si BITOR logra captar una fracción de este nuevo mercado, los beneficios para Venezuela serían considerables. Esta filial de la compañía petrolera nacional, PDVSA, está realizando una intensa campaña de penetración del mercado asiático, enfocada principalmente en China, Japón, Corea del Sur, Tailandia y Taiwán.

Actualmente la producción anual de Orimulsión es de 5 millones de toneladas. Dentro de apenas tres años, Asia-Pacífico podría estar importando 3 millones de toneladas. Japón ya importa un millón de toneladas métricas anualmente y existe la posibilidad de aumentar el suministro a cinco millones de toneladas por año. Con China, se firmo a principios de 1997 un contrato para la venta de un millón de toneladas anuales, por un período de cinco años. Para el año 2005, se proyecta cuadruplicar la producción anual de Orimulsión, para llegar a 20 millones de toneladas. De continuar la tendencia actual, la región podría estar importando la casi totalidad de esta producción.

b) Inversiones

En la captación de inversiones provenientes de la región Asia-Pacífico Venezuela ha materializado acciones concretas y promisorias. En 1997, se comprometio considerables inversiones por varios miles de millones de dólares, centradas en los sectores energético y minero.

Las principales son:

CHINA: La Corporación Nacional China de Petróleo ganó, en 1997, dos importantes licitaciones en la tercera ronda de apertura petrolera. Estos dos convenios operativos, con la compañía petrolera nacional, PDVSA, significarán una inversión de US$358 millones y constituyen el primer paso de ese país en la relación bilateral energética. Además, próximamente se firmará un convenio de asociación para construir un módulo con la capacidad de producir 100.000 barriles de Orimulsión, a un costo de US$320 millones. Existe la posibilidad de que el convenio puede extenderse hasta tres módulos adicionales con similares características.

AUSTRALIA: La principal empresa australiana especializada en los sectores de minería, energía y comunicaciones -Broken Hill Propietary- firmó, también en 1997, un contrato de asociación con dos empresas venezolanas -SIVENSA y Ferrominera del Orinoco- para la construcción de una planta productora de briquetas de hierro para el mercado suramericano y estadounidense. El monto total de la inversión australiana es de aproximadamente US$650 millones.

COREA DEL SUR: En mayo de 1997, comenzó la construcción de una planta llamada POSVEN para producir briquetas de hierro. El 70% de la composición accionaria pertenece a cinco empresas surcoreanas, principalmente la Pohan Steel and Iron Company (POSCO) con un 40%. El monto total de la inversión asciende a US$3.400 millones. Corea del Sur mantiene, además, importantes inversiones en el país, principalmente en los sectores automovilístico y siderúrgico.

Adicionalmente, importantes compañías surcoreanas, japonesas y australianas han formado consorcios para participar en los procesos de privatización de los sectores siderúrgico y del aluminio. En éste último, Japón ha tenido una participación importante desde los años setenta.

c) Relaciones político-diplomáticas

Venezuela mantiene una activa presencia en Asia Pacífico. Existen relaciones diplomáticas con veinte países; hay siete embajadas, un Consulado General en Hong Kong y, recientemente, se nombró un Cónsul Honorario en Bangkok. Las relaciones se estructuran en torno a cinco polos principales de acuerdo al nuevo mapa económico de Asia Pacifico: Japón; China; los países de reciente industrialización; los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN); y los países de Oceanía. Adicionalmente, se hace seguimiento a los dos principales mecanismos de integración: la APEC y la ASEAN.

Desde principios de los años noventa, se observa un gradual acercamiento entre América Latina y Asia Pacifico y una intensificación de intercambios de alto nivel que refleja la creciente y mutua concientización sobre las potencialidades económicas existentes entre ambas regiones. Dentro de este contexto, Venezuela ha demostrado interés en fortalecer sus relaciones con la región Asia Pacífico. En 1997, el Ministro de Relaciones Exteriores, realizó una gira por cuatro países de la región: Japón, China, Corea del Sur e Indonesia. Esta constituyó la Visita Oficial más ambiciosa emprendida por un Canciller venezolano a esa región. En el transcurso de sus reuniones, el Canciller transmitió las posibilidades existentes para el inversionista asiático. El Canciller viajó acompañado por una nutrida delegación de empresarios del sector privado y de empresas estatales y apoyó activamente las gestiones que realizan en los mercados asiáticos.

Configuraciones de riesgo: la posición de los países latinoamericanos

Como ya se indicó, la crisis asiática ha generado una creciente desconfianza respecto de las economías emergentes. Así, las perspectivas de éstas en 1998 estarán en gran medida determinadas por las percepciones de los inversores y analistas internacionales. Estos evalúan las economías emergentes a la luz de una serie de criterios: nivel de desarrollo, potencial de crecimiento, situación en materia de equilibrios macroeconómicos interno y externo, riesgo político y credibilidad de la política económica, estado del sistema bancario.

Como era de prever, la tipología resultante da cuenta de la crisis que afecta a las economías asiáticas y de sus principales consecuencias. Esto se advierte en la configuración de los ejes. El eje horizontal resume las variables asociadas al desempeño macroeconómico interno (crecimiento en el período 96-97, inflación y situación de las finanzas públicas principalmente), a las que se suman las variables más cualitativas que dan cuenta de la percepción del riesgo político y de la credibilidad de la política económica, así como el estado de los sistemas bancarios. Este eje separa los países que gozan de una muy buena reputación en los mercados internacionales apoyada en la solidez de sus bases macroeconómicas.

El eje vertical distingue las economías en función de su evolución reciente a nivel de las tasas de cambio (fuerte depreciación real o, al contrario, relativa estabilidad cambiaria) y de su grado de vulnerabilidad financiera externa, expresado por la importancia de su déficit corriente y por la solidez de su posición externa (relación entre las reservas internacionales y la deuda externa de corto plazo).

En la medida en que las turbulencias desatadas por la crisis asiática no se han apaciguado, parece lógico que un factor de discriminación importante esté dado por la credibilidad financiera externa. Así, como ya se señaló, el grupo 1 está constituido por los países menos amenazados por la crisis. Si la pertenencia de Taiwán a este agrupamiento (menos afectado por los problemas de sus vecinos), de Hong Kong (que resistió exitosamente al ataque especulativo de fines de octubre) y de Chile (único país latinoamericano del grupo) parece lógica, el caso de Malasia puede llamar la atención. Sin embargo, su presencia en este grupo refleja una credibilidad financiera superior a la de los países asiáticos más afectados por la crisis que es consistente, como se verá más adelante, con el débil incremento sufrido por los spreads de sus euro-obligaciones.

Aunque muy heterogéneo, el grupo 2 está conformado por economías relativamente sólidas pero que son vulnerables debido a su elevado endeudamiento externo y al desequilibrio comercial externo potencial que, en la mayor parte de los casos, las caracteriza. Argentina, México, Uruguay (que no se analiza en este estudio) y Venezuela son los países latinoamericanos que forman parte de este grupo.

Por su parte, el grupo 3 está definido por los rasgos de los países que constituyen el epicentro de la crisis (Tailandia, Indonesia, Corea del Sur y Filipinas): fuerte depreciación de las monedas nacionales y un grado de vulnerabilidad financiera externa que sigue siendo sumamente elevado. Obviamente, ningún país latinoamericano forma parte de este grupo.

Finalmente, el grupo 4 se caracteriza por desequilibrios macroeconómicos diversos, junto con una situación de volatilidad financiera potencial. Tres países latinoamericanos forman parte de este grupo (Brasil, Colombia y Perú).

De todas formas, en un contexto de crisis y gran volatilidad, la tipología resultante no es estable y, por lo tanto, no ofrece elementos que permitan evaluar las trayectorias previsibles.

La mejoría relativa de los países latinoamericanos en este plano no es sólo el resultado mecánico del deterioro de la situación de los establecimientos financieros asiáticos. Ella refleja también los progresos realizados en los dos últimos años: aunque convalecientes tras las crisis de 1994-95, los sistemas bancarios latinoamericanos se caracterizan por un vasto proceso de reestructuración que se acompaña de una paulatina mejoría de sus indicadores del comportamiento económico.

Comercio exterior perspectivas poco favorables

Aunque la dependencia comercial global de América Latina con respecto a los países asiáticos es relativamente baja (alrededor del 10 % de las exportaciones totales tienen ese destino), ciertos países de la región presentan un nivel importante de comercio con Asia.

En efecto, un porcentaje significativo de las exportaciones totales de Chile, Perú y en menor medida Brasil y Argentina se dirigen a los países asiáticos. Aunque todos ellos se verán afectados por la fuerte caída del crecimiento asiático, en los casos de Perú y sobre todo Chile, el comercio constituye uno de los principales canales de transmisión de la crisis.

Es interesante notar que en los primeros ocho meses de 1997 las exportaciones latinoamericanas hacia Asia se aceleraron significativamente. Probablemente, esto refleja el hecho que los importadores asiáticos, anticipando las devaluaciones, adelantaron sus compras externas. La fuerte caída de las importaciones asiáticas del mes de septiembre confirma esta hipótesis.

Este fenómeno se observa claramente en el caso de Chile. Mientras que en el mes de agosto de 1997 más del 40 % de las exportaciones se dirigieron hacia el mercado asiático, en septiembre esta proporción cayó al 34 %. El adelanto de compras preanuncia una caída aún más fuerte de las importaciones de la región asiática, superior a la inducida por la disminución del crecimiento.

La consideración simultánea de las fuentes de vulnerabilidad interna y de los canales directos de transmisión internacional de la crisis asiática examinados en este trabajo permite evaluar de manera más precisa el impacto del contexto actual sobre cada uno de los países latinoamericanos considerados.

Por un lado, Argentina, Brasil y Perú aparecen como los países potencialmente más afectados. Los dos primeros se ven fragilizados por la magnitud de sus necesidades de refinanciamiento, mientras que el tercero es sobre todo afectado por su inserción comercial externa. Además, la posición de Brasil se ve deteriorada por la fragilidad global resultante de los desequilibrios macroeconómicos que el plan lanzado el 10 de noviembre de 1997 intenta corregir.

Por otro lado, Colombia, Chile, México y Venezuela muestran, en principio, un menor grado de vulnerabilidad. Colombia, Chile y Venezuela se ven principalmente afectados por la caída de los precios de las materias primas, en tanto que las fragilidades de México no aparecen excesivamente concentradas en un solo factor. Cabe finalmente señalar que la posición de Chile se ve afectada por sus vínculos comerciales con Asia. Sin embargo, su alta sensibilidad respecto de los factores comerciales es en parte compensada por la solidez de su situación financiera global y por la elevada credibilidad que suscita el manejo de la política económica de ese país.

Por último conviene hacer dos observaciones de singular importancia. En primer lugar, como ya se indicó, un cierto número de efectos indirectos de difícil medición no han sido considerados, a pesar de que podrían ejercer una influencia decisiva en una crisis de gran amplitud como la actual. Además del ya señalado " efecto competitividad ", en una economía globalizada la existencia de un riesgo financiero sistémico en los países desarrollados puede engendrar un proceso de iliquidez mundial. Asimismo, una desaceleración aún más pronunciada que la prevista en el crecimiento de los países de la OCDE implicaría, entre otras cosas, una menor demanda de materias primas (con su consecuente presión hacia la baja en los precios). Por otra parte, en este trabajo no se han tomado en cuenta en forma sistemática los " efectos multiplicadores ": fragilidades suplementarias derivadas de las dificultades de países socios (caso de Argentina y Chile con respecto al Brasil, por ejemplo).

En segundo lugar, el análisis de los efectos más directos de la crisis asiática no toma en cuenta la capacidad de reacción de los países latinoamericanos considerados. En efecto, los impactos aquí analizados no deben ser tomados como hechos totalmente ineluctables. Su repercusión en el funcionamiento de las economías de la región depende en buena medida de las políticas económicas que se adopten. De hecho, las autoridades gubernamentales han reaccionado, en la mayoría de los casos, rápidamente, introduciendo modificaciones en las políticas monetarias, fiscales y comerciales.

En el plano financiero y teniendo en cuenta las consideraciones realizadas en las economías más afectadas por la crisis asiática en nuestra región –Brasil y Argentina- muestran a ese respecto, signos positivos. Brasil, por ejemplo, presenta promisorias perspectivas de crecimiento para los próximos años según las evaluaciones realizadas por distintos organismos, bancos y consultores internacionales. Cinco meses después de la crisis que enfrentara en noviembre de 1997, el gobierno brasileño regresó al mercado internacional lanzando con éxito una emisión de títulos en Nueva York por 500 millones de dólares a 30 años, con Godman y Morgan. En el segundo semestre de 1998 se realizó otra emisión, en marcos alemanes, por 411 millones de dólares.

Ambas emisiones constituyen un test del mercado internacional para las empresas brasileñas, que deben salir a refinanciar su deuda externa, que hasta ahora ha dado resultados favorables. A eso se suma la baja de las tasas de interés y una estimación de crecimiento del PIB entre el 0% y el 1% en el segundo semestre. En el plano del comercio, aún es prematuro realizar nuevas estimaciones. En el caso de México, por ejemplo se observa una posible reducción en 1998 de las exportaciones en el sector textil ante la competencia de productos más baratos provenientes de Asia-Pacífico.

12. Organismos Multilaterales de Integración fuera de Latinoamérica

Organizaciones mundiales

Banco Mundial

Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo - UNCTAD

Fondo Monetario Internacional - FMI

International Development Network

OCDE

Organización Mundial de Comercio - OMC

Organización Mundial del Turismo

Organización de Naciones Unidas - ONU

Organismos del Sistema de Naciones Unidas

Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura - UNESCO

13. Beneficios para la Industria

SECTOR INDUSTRIAL

El objetivo de la estrategia de desarrollo industrial, que se fundamenta en la búsqueda de la transformación del aparato productivo en condiciones de equidad y competitividad. En este sentido, las líneas estratégicas a a seguir son:

Fortalecimiento de las pequeñas y medianas industrias y empresas (PyMIs/PyMEs) así como de la microempresa y cooperativas, como dinamizadoras del sector industrial y de la economía en general. Desarrollo de cadenas productivas Estímulo a la inversión privada.

La política industrial buscará el desarrollo de una Industria competitiva, basada en la concertación de sus agentes, el impulso a grupos mixtos de concertación y una reformación de los esquemas de desarrollo productivo que los potencie, generando la sinergia buscada, a través del desarrollo de la industria de procesos y sus sectores conexos.

Estas políticas tienen por finalidad generar una estructura industrial de mayor diversificación, especialización, valor agregado nacional y con mayor capacidad de empleo.

Por otra parte, se impulsará una serie de políticas complementarias que coadyuvan al desarrollo de las PYMI´s y cadenas productivas, entre las que se destacan:

  • Política de financiamiento y garantías.
  • Desarrollo y transferencia tecnológica.
  • Desarrollo empresarial y de recursos Humanos
  • Reforma institucional.
  • Sistema de información industrial.
  • Sistema de certificación, calidad, normalización y metodología.
  • Promoción e inducción de infraestructuras logísticas de servicios de apoyo a la producción.
  • Política comercial, de promoción de exportaciones e inteligencia de mercados.
  • Política de privatización.

Política de desarrollo de las PyMIs/PyMEs

Esta política está centrada en el desarrollo, creación y expansión de las PyMIs/PyMEs apoyada en la asistencia financiera, la renovación de la plataforma tecnológica y el incremento del capital de trabajo, a fin de potenciarla como generadora de empleo directo y valor agregado, creando efectos multiplicadores en todo el aparato productivo. Esta política incluye también programas destinados a crear y desarrollar microempresas y cooperativas como formas de organización productiva que tengan continuidad y por ende que no se reduzcan a un aspecto asistencial y al mismo tiempo incorporen al mercado a amplios sectores de la población.

Política de desarrollo de cadenas productivas.

Esta política se continuará implantando en las áreas de:

Forestal, pulpa, papel, cartón, artes gráficas Algodón, textil y confección.

También se desarrollarán cadenas en:

Resinas, olefinas, plásticos.

Aluminio.

Sidero-metalúrgica.

Construcción.

Autopartes.

Turismo.

Industria militar.

Bovinos de carne.

Cacao.

Frutas frescas y concentrados de frutas.

Derivados del mar.

De igual forma, se contempla dictar las medidas necesarias a fin de impulsar tanto la industrialización de los hidrocarburos en el país, en especial del gas y sus derivados, los procesos químicos y petroquímicos, relacionados a la fabricación de fertilizantes, resinas plásticas y productos petroquímicos intermedios con la activa participación del sector privado. La incorporación del factor militar y construcción en la conformación de encadenamientos productivos se le da una connotación estratégica. Se contempla el impulso de cadenas agrícolas, en las cuales el país tiene ventajas competitivas como es el caso de la carne bovina y el cacao, propiciando de esta manera las exportaciones en y hacia nichos de mercado no tradicionales. Como aspecto restrictivo se contempla el factor ecológico como elemento de formación de cadenas de valor, de tal forma de tener consistencia con los condicionamientos internacionales orientados en este sentido.

Impulso a la inversión privada.

La economía venezolana orientada a reducir la dependencia de las exportaciones básicas, depende de la captación de inversión privada y tecnología. Por consiguiente, la normativa legal debe estar orientada a proteger y promocionar las inversiones, especialmente las destinadas al desarrollo del aparato productivo, establecer la obligatoriedad del registro de los capitales que ingresan al país, dar garantías de igual trato, tanto al inversionista nacional como al extranjero, garantizar la libre convertibilidad de la moneda, así como un trato justo en las controversias que pudiesen surgir sobre sus inversiones, respetar los acuerdos que en esta materia haya suscrito Venezuela de manera bilateral o multilateral y determinar los incentivos pertinentes para el desarrollo de la inversión productiva. En este sentido, las medidas son:

Armonizar las normas que rigen el Impuesto Sobre la Renta con las disposiciones del Código Orgánico Tributario y los Convenios de Doble Tributación. Dictar normas que regulen la contratación de la administración pública, con la finalidad de incrementar la seguridad jurídica del inversionista que permita una mayor transparencia y rapidez en los procesos de contratación pública. Modificación de la ley de licitaciones, a fin de mejorar la transparencia en las adquisiciones del sector público, impedir las prácticas discriminatorias contra los sectores productivos nacionales, equiparar las condiciones de competencia de las ofertas nacionales frente a las extranjeras y establecer sanciones efectivas y otras medidas contra las prácticas fraudulentas y de corrupción en las licitaciones.

Política de financiamiento para el sector industrial.

Contempla facilitar el acceso de PYMIs/PYMEs al crédito bancario, unificando los organismos financieros del Estado, a fin de manejar un fondo único global que incluya asistencia técnica financiera y canalice recursos a través del sistema financiero nacional para apoyar el desarrollo del sector industrial y propiciar la creación de un sistema nacional de garantías recíprocas, el cual conjuntamente con las corporaciones y fondos regionales de desarrollo prestarán asistencia integral al sector.

Desarrollo y transferencia tecnológica.

Se prevé apoyar el desarrollo del sector industrial, impulsando la investigación y desarrollo, así como la asistencia e innovación tecnológica, on la finalidad de viabilizar acciones de financiamiento, capacitación del recurso humano y transferencia de tecnología, en la búsqueda de la competitividad e integración de las cadenas productivas y la conformación de complejos productivos. En este sentido, las acciones propuestas son las siguientes:

Difusión del uso de nuevas tecnologías como internet, nuevos materiales cerámicos, biotecnología,etc.

Programas de promoción y desarrollo de la capacidad de innovación, gestión y organización.

Intercambio de técnicos, gerentes y tecnólogos.

Formación de Eco-consultores.

Programas de control de CFC.

Concretar acciones dirigidas al mejoramiento de la productividad y aumento del dominio tecnológico de las empresas a través de mecanismos de cooperación técnica internacional, nacional y aprovechamiento de la capacidad tecnológica de las universidades e institutos universitarios de tecnología regional.

Desarrollo empresarial y de recursos humanos.

Esta política tiene por objeto la formación y capacitación del recurso humano en todos los niveles orientado al mejoramiento de la competitividad de las empresas y el fomento de una nueva cultura empresarial con criterio de responsabilidad social en el desarrollo industrial. Entre las principales acciones a desarrollar se puede mencionar:

Promover la visión del recurso humano como factor clave para el incremento de la productividad, innovación empresarial y la competitividad.

Diseñar un conjunto de medidas e instrumentos de política para fomentar cambios y crear actitudes laborales y empresariales, ante los retos de la competitividad, tecnológicos, apertura de mercado y el entorno económico.

Concertar un plan entre el sector público, privado, universidades y centros tecnológicos, a fin de formar el recurso humano basado en la educación para el trabajo y el desarrollo de talentos.

Facilitar el desarrollo de una cultura informativa que contribuya a mejorar la formación del recurso humano.

Política de reforma institucional.

Orientada a reestructurar los organismos financieros de apoyo al sector industrial. En el marco de la Ley Habilitante, se implementarán las siguientes acciones:

Suprimir, fusionar, modificar, liquidar o reformar institutos autónomos, entre ellos las corporaciones de desarrollo regional, así como las empresas del Estado, asociaciones y fundaciones, y en definitiva cualquier estructura pública descentralizada funcionalmente que se encuentre adscrita, asignada o integrada al Ejecutivo Nacional con el objeto de establecer un mejor sistema de control de gestión y coordinación, así como adecuar su adscripción, asignación o integración a los ministerios que se determinen según su afinidad sectorial.

14. Tendencias

En el Gran Viraje se planteaba la promoción y difusión de mensajes culturales y comunicacionales que incentiven a la población al trabajo, el respeto al Estado de Derecho y al rescate de la identidad nacional. Es claro que una ejecución exitosa de la estrategia planteada deberá acercar a la sociedad al ideal de justicia y equidad.

La aldea global que ha surgido ante la nueva situación de la compleja y cambiante estructura internacional, se manifiesta en una profunda fragmentación e interacción de varias dimensiones, dando lugar al surgimiento de nuevos alineamientos políticos, como se ha venido describiendo en los últimos tiempos, mediante una serie de ideas sobre la globalización, proceso que es una realidad en la que se encuentran inmersos todos los países. Se hace más significativa la aparición de actores, que le dan otra cara a este proceso de globalización que se ha venido dando en los últimos años.

Dentro de este proceso, con sus diversos elementos aún definiéndose, este fenómeno se va a seguir acelerando, por una confrontación sociopolítica entre la existencia de varias fuerzas relevantes. Siguiendo los aportes de Eduardo Viola, distinguido profesor universitario de la Universidad Nacional de Brasilia, quien se ha dedicado al estudio serio y sistemático al proceso de globalización, tenemos, entre estas fuerzas, a los globalistas conservadores, globalistas progresistas, globalistas sustentabilistas, los nacionalistas y los nacionalistas-sustentabilistas.

En efecto, en los dos primeros grupos se coincide en los principios de una economía abierta, un papel central de las corporaciones transnacionales, pero divergen en el papel de los organismos multilaterales y la falta de regulación de los mercados financieros, como lo han planteado destacados economistas debe establecerse algún mecanismo de impuestos a los capitales volátiles. Los globalistas progresistas procuran un desarrollo basado en los parámetros del desarrollo sustentable y defienden el camino democrático como elemento de construcción de la gobernabilidad.

Los otros dos grupos, nacionalistas y los nacionalistas sustentabilistas, defienden la economía proteccionista, fuerzas armadas poderosas, son recelosos de las corporaciones transnacionales y de los organismos financieros de carácter multilateral, entre ideas que debaten y otras que defienden.

Cada uno de estos grupos tiene un poder de influir en las decisiones que las configuran como unos actores con un potencial de autonomía, debido al contenido de potencial organizacional de creación de redes, visión del juego político que están haciendo, lo que puede alterar, quiérase o no, el rumbo de las políticas públicas en el ámbito global.

Ante esta situación, ¿qué se puede hacer? Informar y persuadir adecuadamente a los centros de gravedad de esos actores y organizaciones, interactuar con sus voceros más autorizados, y establecer relaciones que les permitan a los miembros de ella tener una información clara y oportuna de cómo nuestra región busca sacar provecho del proceso de globalización, que a mi manera de ver es una realidad, para lo cual debemos estar preparados para sacar las ventajas que nos pueda dar desde el punto de vista de acceso a los mercados, nuevas tecnologías, actualización intelectual permanente (estamos en una era del conocimiento mucho más dinámica que antes).

Creo que en el futuro este será el desafío de la acción internacional de nuestros países, analizar la movilidad y propuestas de estas nuevas tendencias que se dan en la globalización, para insertarnos de una manera eficiente y con la mayor cantidad de ganancias posibles.

15. Conclusión

Las crisis económico-financieras de Asia (1997), Rusia (1998) y Brasil (1999) no han sido superadas totalmente. Si bien el FMI estima un crecimiento económico mundial 3,4% en el 2000 (después de una desaceleración al 2% en 1998), los factores estructurales que dieron lugar a cada una de dichas crisis continúan presentes.

América Latina en su conjunto dejó de crecer en 1999 después de casi una década de expansión económica. Los severos ajustes macroeconómicos y reformas estructurales habían posibilitado un crecimiento sostenido que alcanzó la cifra récord de 5,4% en 1997, la más alta en más de cuatro lustros.

Se pronostica una reactivación de las economías latinoamericanas del 3% en el 2000.

El mundo no debe olvidar, sin embargo, los problemas estructurales que aquejan al Asia, Rusia y brasil. Pese a las diferencias existentes entre cada una de ellas, son muchos los elementos comunes y todas están unidas por el cordón umbilical de la globalización. Pienso que estamos más bien en presencia de la primera crisis de la globalización.

Asia y Rusia han servido para revelar el desafío que tienen ante sí gobiernos nacionales y supranacionales, organismos multilaterales y la sociedad civil planetaria para alcanzar una transición armónica hacia economías de mercado socialmente responsables. La globalización no puede estar al servicio de la especulación financiera e inmobiliaria, ni la gobernabilidad económica mundial puede ser rehén de instantáneos movimientos de capital amparados por la ausencia de supervisión y control de los sistemas financieros de los estados nacionales.

La globalización tiene que estar al servicio de todos. No debe entronizar la ley de la jungla. Las reglas de juego de la 'aldea global' no pueden privilegiar a algunos a expensas de otros. La globalización no debe contribuir a la ampliación de la brecha entre países ricos y pobres. Debe ser el instrumento privilegiado para la erradicación de la pobreza.

América Latina podrá salir de la crisis más fortalecida porque su estructura económica es hoy más eficiente. Pienso que sin los ajustes macroeconómicos y reformas estructurales emprendidas a fines de la década pasada, el 'efecto contagio' de la crisis asiática y rusa habrían provocado espirales hiperinflacionarias similares a las de los años 70 y 80. Pero como lo ha reconocido el propio presidente del Banco Mundial, James Wolfenson, los equilibrios macroeconómicos no son suficientes y se requiere una mejor y trasparente gerencia pública, una lucha sin cuartel contra la corrupción y mayor equidad social y distributiva del ingreso y la riqueza.

Las tecnologías de la información y la revolución de las telecomunicaciones abren oportunidades ilimitadas para la construcción de una sociedad planetaria del conocimiento. El individuo podrá ser el protagonista de su propia superación. El Estado se ha replegado a su papel regulador y debe convertirse en promotor de la eficiencia y la equidad de las economías de mercado. Es preciso humanizar la globalización y ponerla al alcance de todos.

Si los megabloques económicos, los organismos multilaterales, los países industrializados y las corporaciones multinacionales trabajan activamente para que las regiones emergentes se inserten equitativamente en la economía global, los esquemas de modernización económica serán finalmente exitosos en Rusia, Europa central y oriental, el Mediterráneo, el Medio Oriente, Asia, Africa y América Latina y el Caribe. Las tensiones políticas y sociales derivadas de la transición podrán mitigarse sin debilitar la libertad y la democracia.

 

 

Autor:


Margaret Aranguren P.


Partes: 1, 2


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