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Maltrato infantil y sus consecuencias




Enviado por lopezla




    1.
    Introducción


    3.
    Conclusión

    4.
    Bibliografía

    5. Referencias

    1.
    Introducción

    A lo largo de nuestro proyecto
    trataremos el tema del maltrato
    infantil en el ámbito familiar. El tema tiene puntos
    destacables para su estudio tales como: la violencia de
    los padres, biológicos o adoptivos hacia los niños;
    el abuso sexual
    por parte de algún familiar, la indiferencia de los padres
    hacia los problemas y
    situaciones por las que está atravesando el niño,
    desatención de sus necesidades básicas, la baja
    autoestima que
    tiene los chicos generada por situaciones desfavorables en el
    ámbito familiar y el aprendizaje de
    conductas violentas por reflejo. Todas estas posibilidades nos
    llevan al eje central de nuestro trabajo, constituido por los
    graves trastornos psicológicos que genera el maltrato del
    niño en el período de configuración de
    la
    personalidad.

    Se plantearon posibles causas o consecuencias acerca del
    maltrato infantil. La primera fue que el núcleo familiar
    puede resultar enfermo considerando que es probable que los
    padres de las víctimas de la violencia fueron una vez
    ellos mismos víctimas de violencia en su infancia
    Dentro de una situación económica desfavorable, el
    contexto socio cultural poco edificante es habitual dentro del
    maltrato infantil. Es también probable que adicciones tales
    como el alcoholismo y
    la drogadicción sufridas por algún
    miembro de la familia los
    convierte en victimarios de los niños de su entorno. Hemos
    escogido este tema ya que queremos informarnos para poder elaborar
    un juicio crítico personal, libre
    de condicionamientos. También queremos llegar a algunas
    conclusiones que nos permitan dar alternativas de trabajo social
    que ayuden a los niños con este problema. Y finalmente nos
    planteamos que el maltrato infantil provoca futuras consecuencias
    en el desarrollo de
    las personas.

    De entre todas éstas escogimos la planteada en
    último lugar, el hecho de que el maltrato infantil deja
    secuelas en la evolución de la personalidad.

    Teniendo nuestros objetivos
    claros nos avocaremos a desarrollar este trabajo a fin de poder
    secundar nuestra hipótesis.

    2.
    Desarrollo

    Pueden distinguirse varias formas de maltrato que los
    adultos ejercen sobre los niños: la negligencia que se
    expresa en desprotección, descuido y/o abandono; el
    maltrato físico que es toda forma de castigo corporal e
    incluye también, el encierro o la privación
    intencional de cuidados o alimentos; el
    abuso sexual, que consiste en obligar o persuadir a un
    niño para que participe en actividades sexuales adultas,
    frente a la que no puede dar un consentimiento informado y
    último pero no por eso menos importante, el maltrato
    emocional, que acompaña a todas las otras, pero que puede
    ejercerse independientemente de las demás, por ejemplo,
    mediante amenazas aterrorizantes, descalificaciones,
    desvalorizaciones y/o ausencias de expresiones cariñosas.
    Todas las formas de maltrato que hemos descripto producen a los
    niños daños variables en
    función de diversos factores, especialmente la intensidad
    con que se ejercen y su persistencia en el tiempo, pero
    siempre significan un atentado contra su vida y su salud que afecta su
    desarrollo integral y deje secuelas en el futuro personal
    (1).

    Una de las primeras causas por la cual es posible que el
    niño maltratado sufra futuras alteraciones en su
    desarrollo como persona es la
    asimilación de la conducta vivida
    en el entorno familiar. El hombre trae
    al nacer sólo conductas reflejas o innatas que son
    principalmente impulsos biológicos muy elementales y
    básicos que le permiten comunicarse con el mundo exterior.
    A partir de estas conductas y con la ayuda de los adultos es que
    aprenderá a relacionarse y a actuar en este mundo. El rol
    del adulto, por tanto no se circunscribe solo a la
    satisfacción de las necesidades básicas del
    niño: alimentación, abrigo,
    higiene, sino
    también a la necesidad de afecto que es la más
    importante de todas, el factor principal de influencia en la
    configuración de la personalidad del individuo y su
    sociabilización. Es tan importante esta entrega de afecto
    al niño que se ha comprobado que niños abandonados
    por sus padres, y por esta razón hospitalizados,
    morían antes de cumplir el año de vida a pesar de
    tener sus necesidades básicas satisfechas. Este
    fenómeno conocido como "hospitalismo" está
    descripto en el libro "El
    primer año de vida del niño" del psicólogo
    René Splitz(2). De este ejemplo se
    deduce la enorme importancia de la protección y el afecto
    que la madre brinda a su hijo. Ella es la encargada de satisfacer
    tanto sus necesidades biológicas como afectivas. En
    consecuencia el niño crece sabiendo que ocupa un lugar
    significativo e importante para sus padres y esto es lo que luego
    lo convertirá en una persona psicológicamente
    fuerte, segura y con una buena imagen de si
    misma.

    El niño crece en la familia y es con
    ésta con quien va a desarrollar sus primeras relaciones.
    Este proceso se
    denomina sociabilización e incluye también la
    transmisión de determinados valores y
    conductas que al poco tiempo aparecerán como naturales. La
    familia tiene un rol fundamental, como transmisora de dichos
    valores y moldeadora de la conducta. A partir de ella el
    niño va adquiriendo cierto conocimiento
    para que a su debido tiempo pueda insertarse a vivir en sociedad. A
    medida que crecen, perciben las funciones que
    cumplen distintos miembros de la familia. De este modo, conocen
    las características generales de los roles de
    padre, madre e hijos. También aprenden las primeras
    normas: lo
    prohibido y lo permitido. Durante esta época de aprendizaje los
    padres refuerzan y premian ciertas conductas, a la vez castigan
    otras. Explican situaciones que el niño no comprende, le
    muestran lo que no conoce. Así también, resuelven
    situaciones conflictivas juntos y premian de alguna manera sus
    logros. La manera en que los padres realicen estas funciones
    determinará en gran parte las características
    psicológicas del niño.

    El afecto es la base para cualquier aprendizaje. La
    familia, como dijimos anteriormente, cumple un rol
    importantísimo en el proceso de formación de la
    personalidad. Es en este núcleo, en donde el niño
    aprende sus primeras normas, a manifestar sentimientos y emociones. Estas
    serán la base para su futuro desarrollo, es por eso su
    clasificación como esenciales y primordiales. Si el chico
    no aprende a partir de su familia a comportarse socialmente,
    luego tendrá actitudes
    violentas, siendo éstas no sólo las extremas, que
    lo podrán llevar a ser juzgado como ciudadano, sino
    también las pequeñas agresiones que rompen la
    armonía de un grupo y
    posiblemente, en consecuencia, de la propia familia que
    formará en un futuro.

    Debido a la importancia de esta primera etapa de
    sociabilización llevada a cabo en el núcleo
    familiar, es que desde la psiquiatría se ha sugerido que
    la falta de relaciones primarias tempranas es también
    responsable de muchas personalidades
    psicópatas.

    Concluyendo con esta primera causa, los familiares son
    los encargados de conocer y transmitir las pautas que el
    niño debe vivir en la sociedad. En virtud de la
    posición que ellos ocupan en la vida del niño son
    especialmente significativos en su desarrollo. De esta manera,
    ellos son los que definen el mundo para el niño y sirven
    de modelos para
    sus actividades y conductas. Que un niño determinado sea
    agresivo o tranquilo, flexible o bastante rígido en su
    pensamiento,
    amistoso o inamistoso con los extraños, que se plante con
    seguridad o duda
    frente a nuevas situaciones, su manera de defenderse, su
    capacidad de amar y de darse, su manera de abordar ciertas
    situaciones, todo es en cierto modo, el resultado de la conducta
    previa de su familia, principalmente de sus
    padres(3).

    Un trabajo publicado en el "Journal American Academic
    Child and Adolescent Psychiatry" en octubre de 1996,
    concluyó su investigación diciendo que entre violentos
    agresores eran sorpresivamente similares sus historias de la
    niñez, sus problemas familiares y sus diagnósticos
    psiquiátricos. La prevalencia de problemas
    psiquiátricos y familiares durante la niñez era
    alta en todos los casos estudiados. El 57,5 % de los individuos
    experimentó el abuso físico y una cifra similar se
    registró en los que tuvieron problemas familiares. El 71%
    del grupo consume actualmente drogas
    mientras que la mayoría del grupo es
    alcoholdependiente(4). En otra
    investigación publicada en la revista "Child
    Abuse and Neglection" de enero de 1996 se hace referencia que
    todo tipo de abuso era más frecuente en aquellos que
    provinieran de entornos familiares corrompidos y
    distorsionados(5).

    Otras de las causas que puede provocar serias
    consecuencias en el desarrollo del niño son las
    alteraciones tanto en el ámbito psíquico,
    físico o psicológico que provoca el ser sometido a
    cualquier tipo de maltrato. Las secuelas que se desprenden de
    esto pueden provocar consecuentemente personalidades adictivas,
    psicóticas o violentas. Esta afirmación puede ser
    sostenida por los resultados y conclusiones de varios trabajos.
    En mayo de 1997, en el "Journal American Medical Association", en
    un artículo denominado justamente "Características
    clínicas de mujeres con una historia de abuso durante su
    niñez: heridas sin curar", se concluyó que tanto el
    abuso sexual o físico durante la niñez está
    asociado con problemas de salud en el adulto incluyendo
    síntomas físicos, problemas psicológicos y
    abuso de drogas(6).

    Otro artículo publicado en el "Obstetric and
    Gynecolgy" en abril de 1998, afirma también que el abuso
    infantil puede contribuir a problemas sexuales o a varias quejas
    crónicas en la mujer adulta.
    Además, muchas de las mujeres estudiadas podían
    experimentar depresión,
    ansiedad y bajo autoestima(7).

    Tomando en cuenta estos dos trabajos y tantos otros que
    no es imposible citar, se puede concluir que es muy factible que
    si el niño sufre maltrato durante su infancia desarrolle
    personalidades adictivas, violentas, psicóticas o con
    problemas en su sexualidad.

    Es también probable que un niño maltratado
    en su infancia se desarrolle con una personalidad violenta en su
    adultez como consecuencia de las agresiones que tuvo que sufrir.
    Es por eso muy común que este adulto engendre a su vez un
    niño también maltratado como lo fue él en su
    niñez. El patrón de conducta agresiva tiende a
    repetirse como un modo de conducta aprendida, en el que, el
    adulto agresor fue en su infancia
    agredido(8).

    Estos adultos formados en familias violentas,
    consecuencia probablemente de un mal aprendizaje de los valores,
    serán también los integrantes de las instituciones
    que las comunidades y las familias necesitan para su
    funcionamiento. El espiral violento se retroalimenta y se
    incrementa(9).

    Una familia que venga sembrando sus vínculos
    entre familiares con violencia no podrá sembrar sino
    violencia hacia la generación futura y no podrá
    sino desbordar violencia hacia fuera de su familia. De un
    niño maltratado, esperamos, por tanto, un maltratante
    futuro, que devolverá la violencia absorbida. Está
    comprobado que los chicos que cometen actos de violencia ya han
    sido víctimas
    previamente(10).

    Un artículo publicado en "Child Abuse and
    Neglection" en noviembre de 1998 dice, en los resultados de su
    investigación, que toda forma de abuso es un factor de
    riesgo para
    una conducta distorsionada. El mismo llega a las siguientes
    conclusiones: el abuso físico durante la infancia es un
    factor de riesgo para la alcoholdependencia, así como
    también para la violencia
    familiar, independientemente de los efectos del
    alcoholismo(11).

    Está también psicológicamente
    comprobado que el fruto de las consecuencias del maltrato
    infantil puede ser una manera de que el individuo maltratado
    exteriorice sus represiones vividas en la infancia debido al
    sufrimiento que tuvo que atravesar. Durante toda su niñez
    absorbe agresiones, tanto físicas como afectivas,
    provocadas por el maltrato. Es entonces en su adultez que el
    individuo busca una manera de liberarse de estas y es por eso que
    muchas veces recurre a la drogadicción, al alcoholismo, o
    a alguna otra adicción. Puede ser también que se
    convierta en un agresor, un violador o un
    ladrón.

    Es afirmado también por muchos que el niño
    maltratado se desarrollará con secuelas en su adultez
    porque ha asimilado este maltrato. El individuo no conoce otras
    realidades. La que él mismo vivía es la que se le
    presenta como lo normal, lo típico.

    A lo largo de este desarrollo, hemos podido enumerar
    diversos factores que son causa de un desarrollo distorsionado en
    el niño maltratado. Primeramente, dijimos que una de las
    causas podía ser la asimilación de la conducta
    vivida en el entorno familiar. A esto le siguió, las
    alteraciones que se pueden dar en el desarrollo psíquico,
    físico o psicológico, que es posible que determinen
    personalidades adictivas, violentas o psicóticas.
    También dijimos que es posible que la victima se convierta
    en victimario. Un niño maltratado que se convierte en un
    adulto violento que a su vez educa a otro niño maltratado.
    Además agregamos que las secuelas pueden ser una manera de
    exteriorizar sus represiones. Finalmente concluimos planteando
    que la conducta vivida en la niñez era la única
    realidad que el individuo conocía y que creía que
    era lo normal. Por eso seguiría tomando la misma
    conducta.

    Por lo tanto, podemos afirmar nuestra
    hipótesis diciendo
    que el maltrato infantil deja secuelas en el desarrollo de la
    persona.

    3.
    Conclusión

    Nos hemos planteado al comienzo del trabajo que el
    desarrollo de la personalidad del individuo queda determinada si
    ésta sufre de algún tipo de maltrato durante su
    infancia. Por ello podemos concluir que la primera etapa de
    sociabilización que el niño vive en el
    núcleo familiar es muy importante para su futura
    relación con la sociedad. Más
    específicamente, es lo que determinará la manera
    que se relacionará con esta. Es también esta etapa
    muy importante debido a la formación de la personalidad.
    Es por eso que pensamos que si el niño sufre de maltrato
    en esta primera etapa de su vida, le quedarán secuelas
    irreversibles que se manifestarán de diferentes maneras en
    su vida de adulto. El maltrato, además, viola derechos fundamentales de
    los niños, y por lo tanto, debe ser detenido, y cuanto
    antes mejor.

    Los niños maltratados del hoy, son los que se
    convertirán en los adultos problemáticos del
    mañana. Son quienes estarán a cargo de la sociedad,
    quienes llevarán adelante grupos y
    comunidades. Por esto debemos fomentar campañas a favor de
    las denuncias del maltrato infantil, creando los ámbitos
    adecuados y desarrollando los foros de discusión
    necesarios. Así como también los adultos deben
    asumir sus responsabilidades maduramente y con compromiso para
    evitar que los niños se conviertan en
    agresores.

    A lo largo de la monografía
    fueron surgiendo diferentes temas que podrían servir para
    futuras investigaciones.
    Por ejemplo, cuál es el tipo de familia en la que se da
    con más frecuencia el maltrato infantil. También
    pensamos que se podría investigar si las secuelas del
    maltrato en la niñez son irreversibles. Finalmente se
    podría profundizar en las características sociales
    y familiares de los victimarios y de las victimas, para
    así poder saber más sobre el maltrato
    infantil.

    4.
    Bibliografía

    Ciencias
    Sociales y Educación
    Cívica hacia la
    organización Social, Gustavo Iaies, Gustavo Godbeter,
    Editorial Estrada, Buenos Aires,
    1995.

    -Formación Ética y
    Ciudadana, Alicia Casullo, Lucas Rubinich, Editorial Santillana,
    Buenos Aires, 1997.

    5.
    Referencias

    -Maltrato Infantil,
    www.geocities.com/Paris/Salon/2927/maltrato.html

    -El primer año de vida del niño,
    René Splitz, Editorial

    -"La infancia", Nora Walker, Buenos Aires,
    1999.

    -Haapasalo J., Hamalainen T., Childhood family problems
    and current psychiatric problems among young violent and property
    offenders, Journal American Academic Child and Adolescent
    Psychiatry, Finland, octubre, 1996.

    -Mullen P. E,, Martin J. L., Anderson J. C., Romans S.
    E., Herbison G. P., The long-term impact of the physical,
    emotional, and sexual abuse of children: a community study, Child
    Abuse and Neglection, New Zealand, enero, 1996.

    -Mc Cauley J., Kern D. E., Kolodner K., Dill L.,
    Schroeder A. F. et al. , Clinical characteristics of women with a
    history of childhood abuse: unhealed wounds, Journal American
    Medical Association, Md, USA, mayo, 1997.

    -Bachmann G. A., Moeller T. P., Bennet J., Childhood
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    Gynecoly, New Brunswick, abril, 1988.

    -La problemática infantil. Un conflicto
    sociopolítico. www.congreso.cl/biblioteca/estudios/menresy.htm

    -Familias Violentas, Eduardo J. Padilla, Revista
    Criterio No2175, Buenos Aires, mayo, 1996.

    -La crisis
    familiar, el abandono y cuando el vínculo enferma, Roberto
    Pariscale, Diario La Nación, Buenos Aires,
    1995.

    -Kunitz S. J., Levy J. E., Mc Closkey J., Gabriel K. R.,
    Alcohol
    dependence and domestic violence as sequelae of abuse and conduct
    disorder in childhood, Child Abuse and Neglection, NY, USA,
    noviembre, 1998.

     

     

    Autor:

    Flia. Lopez Lazzari

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