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Primera guerra mundial




Enviado por aeizaga



Partes: 1, 2

    Indice
    1.
    Introducción

    2.
    Las causas de la
    guerra


    4. El
    imperialismo

    5. La expansión
    militar

    6. Las crisis anteriores a la guerra
    (1905-1914)

    7. Las operaciones
    militares

    8. Las gestiones
    diplomáticas

    9.
    Las declaraciones de
    guerra

    10. 1914-1915: la guerra de
    trincheras

    11. El frente
    occidental

    12. El frente
    oriental

    13. La guerra en
    serbia

    14. El frente
    otomano

    15. El frente
    italiano

    16. 1916: continuación del
    estancamiento

    17. Verdún y el
    somme

    18. Las bajas de los rusos y la derrota de los
    rumanos

    19. Italia y los
    balcanes

    20. Los dominios
    otomanos

    21. Los intentos de
    negociación

    22. 1917: la entrada de estados unidos y la
    retirada de rusia

    23. Batallas de arras e
    ypres

    24. El empleo de los carros de
    combate

    25. La guerra
    submarina

    26. La retirada de
    rusia

    27. Las derrotas
    italianas

    28. La entrada de grecia en la
    guerra

    29. Oriente
    próximo

    30. 1918: el año
    final

    31. La retirada de bulgaria y
    Austria-Hungría

    32.
    La retirada de
    turquía

    33. El último esfuerzo de
    los alemanes

    34. El final de la
    guerra en europa

    35. La guerra en las
    colonias

    36. El
    pacífico

    37. El hundimiento de la flota
    alemana

    38. La guerra
    aérea

    39. La segunda guerra
    mundial

    40. La ofensiva
    alemana

    41. La guerra en el pacífico
    y las primeras victorias
    aliadas

    42. Acontecimientos de la II
    guerra mundial.

    43. La primera guerra
    mundial

    44.
    ¿Qué es lo que hay detrás de la ampliacion
    de la otan?

    45. Tratados de
    paz

    46. El período entre
    guerras

    47. Los estallidos
    totalitarios

    48. Revolución
    rusa

    49. La revolución de
    marzo

    50. El aumento del poder de los
    bolcheviques

    51. El nuevo
    gobierno

    52. Revolución
    china

    1.
    Introducción

    Conflicto militar que comenzó el 28 de julio de
    1914 como un enfrentamiento localizado en el Imperio
    Austro-Húngaro y Serbia; se transformó en un
    enfrentamiento armado a escala europea
    cuando la declaración de guerra
    austro-húngara se extendió a Rusia el 1 de agosto
    de 1914; y finalmente pasó a ser una guerra mundial,
    en la que participaron 32 naciones, finalizada en 1918.
    Veintiocho de ellas, denominadas ‘aliadas’ o
    ‘potencias asociadas’ y entre las que se encontraban
    Gran Bretaña, Francia,
    Rusia, Italia y Estados Unidos,
    lucharon contra la coalición de los llamados Imperios
    Centrales, integrada por Alemania,
    Austria-Hungría, el Imperio otomano y Bulgaria. La causa
    inmediata del inicio de las hostilidades entre
    Austria-Hungría y Serbia fue el asesinato del archiduque
    Francisco Fernando de Habsburgo, heredero del trono
    austro-húngaro, cometido en Sarajevo (Bosnia, entonces
    parte del Imperio Austro-Húngaro; en la actualidad
    Bosnia-Herzegovina) el 28 de junio de 1914 por el nacionalista
    serbio Gavrilo Princip. No obstante, las causas profundas del
    conflicto
    remiten a la historia europea del siglo
    XIX, concretamente a las tendencias económicas y políticas
    que imperaron en Europa desde
    1871, año en el fue fundado y emergió como gran
    potencia el II
    Imperio Alemán.

    2. Las causas de la
    guerra

    Los verdaderos factores que desencadenaron la
    I Guerra Mundial
    fueron el intenso espíritu nacionalista que se
    extendió por Europa a lo largo
    del siglo XIX y comienzos del XX, la rivalidad económica y
    política
    entre las distintas naciones y el proceso de
    militarización y de vertiginosa carrera
    armamentística que caracterizó a la sociedad
    internacional durante el último tercio del siglo XIX, a
    partir de la creación de dos sistemas de
    alianzas enfrentadas.

    3. El
    nacionalismo

    La Revolución
    Francesa y las Guerras
    Napoleónicas habían difundido por la mayor parte
    del continente europeo el concepto de
    democracia,
    extendiéndose así la idea de que las poblaciones
    que compartían un origen étnico, una lengua y unos
    mismos ideales políticos tenían derecho a formar
    estados independientes. Sin embargo, el principio de la
    autodeterminación nacional fue totalmente ignorado por las
    fuerzas dinásticas y reaccionarias que decidieron el
    destino de los asuntos europeos en el Congreso de Viena (1815).
    Muchos de los pueblos que deseaban su autonomía quedaron
    sometidos a dinastías locales o a otras naciones. Por
    ejemplo, los estados alemanes, integrados en la
    Confederación Germánica, quedaron divididos en
    numerosos ducados, principados y reinos de acuerdo con los
    términos del Congreso de Viena; Italia
    también fue repartida en varias unidades políticas,
    algunas de las cuales estaban bajo control
    extranjero; los belgas flamencos y franceses de los Países
    Bajos austriacos quedaron supeditados al dominio
    holandés por decisión del Congreso. Las
    revoluciones y los fuertes movimientos nacionalistas del siglo
    XIX consiguieron anular gran parte de las imposiciones
    reaccionarias acordadas en Viena. Bélgica obtuvo la
    independencia
    de los Países Bajos en 1830; la unificación de
    Italia fue culminada en 1861, y la de Alemania en
    1871. Sin embargo, los conflictos
    nacionalistas seguían sin resolverse en otras áreas
    de Europa a comienzos del siglo XX, lo que provocó
    tensiones en las regiones implicadas y entre diversas naciones
    europeas. Una de las más importantes corrientes
    nacionalistas, el paneslavismo, desempeñó un
    papel
    fundamental en los acontecimientos que precedieron a la guerra.

    4. El
    imperialismo

    El espíritu nacionalista también se puso
    de manifiesto en el terreno económico. La Revolución
    Industrial, iniciada en Gran Bretaña a finales del
    siglo XVIII, en Francia a
    comienzos del XIX y en Alemania a partir de 1870, provocó
    un gran incremento de productos
    manufacturados, por lo que estos países se vieron
    obligados a buscar nuevos mercados en el
    exterior. El área en la que se desarrolló
    principalmente la política europea de
    expansión económica fue África, donde los
    respectivos intereses coloniales entraron en conflicto con
    cierta frecuencia. La rivalidad económica por el dominio del
    territorio africano entre Francia, Alemania y Gran Bretaña
    estuvo a punto, desde 1898 hasta 1914, de provocar una guerra en
    Europa en varias ocasiones.

    5. La expansión
    militar

    Como consecuencia de estas tensiones, las naciones
    europeas adoptaron medidas tanto en política interior como
    exterior entre 1871 y 1914 que, a su vez, aumentaron el peligro
    de un conflicto; mantuvieron numerosos ejércitos
    permanentes, que ampliaban constantemente mediante reclutamientos
    realizados en tiempo de paz, y
    construyeron naves de guerra de mayor tamaño. Gran
    Bretaña, influida por el desarrollo de
    la Armada alemana, que se inició en 1900, y por el curso
    de la Guerra Ruso-japonesa, modernizó su flota bajo la
    dirección del almirante sir John Fisher. El
    conflicto bélico que tuvo lugar entre Rusia y Japón
    había demostrado la eficacia del
    armamento naval de largo alcance. Los avances en otras
    áreas de la tecnología y organización militar estimularon la
    constitución de estados mayores capaces de
    elaborar planes de movilización y ataque muy precisos,
    integrados a menudo en programas que no
    podían anularse una vez iniciados.

    Los dirigentes de todos los países tomaron
    conciencia de que
    los crecientes gastos de
    armamento desembocarían con el tiempo en
    quiebras nacionales o en una guerra; por este motivo se
    intentó favorecer el desarme mundial en varias ocasiones,
    especialmente en las Conferencias de La Haya de 1899 y 1907. Sin
    embargo, la rivalidad internacional había llegado a tal
    punto que no fue posible alcanzar ningún acuerdo efectivo
    para decidir el desarme internacional.

    De forma paralela al proceso
    armamentístico, los estados europeos establecieron
    alianzas con otras potencias para no quedar aisladas en el caso
    de que estallara una guerra. Esta actitud
    generó un fenómeno que, en sí mismo,
    incrementó enormemente las posibilidades de un conflicto
    generalizado: el alineamiento de las grandes potencias europeas
    en dos alianzas militares hostiles, la Triple Alianza, formada
    por Alemania, Austria-Hungría e Italia, y la Triple
    Entente, integrada por Gran Bretaña, Francia y Rusia. Los
    propios cambios que se produjeron en el seno de estas
    asociaciones contribuyeron a crear una atmósfera de crisis latente
    por la cual el periodo fue denominado de la ‘paz
    armada’.

    6. Las crisis
    anteriores a la guerra (1905-1914)

    Al encontrarse Europa dividida en dos sistemas de
    alianzas hostiles, cualquier alteración de la
    situación política o militar en Europa,
    África o en cualquier otro lugar provocaría un
    incidente internacional. Desde 1905 hasta 1914 tuvieron lugar
    varias crisis internacionales y dos guerras
    locales, y todos ellas estuvieron a punto de desencadenar una
    guerra general en Europa. El primer conflicto se produjo en
    Marruecos, donde Alemania combatió en 1905 y 1906 para
    apoyar al país en su lucha por la independencia
    y para evitar el dominio del área por Francia y España.
    Francia amenazó a Alemania con declararle la guerra, pero
    el incidente se solucionó finalmente en una conferencia
    internacional celebrada en Algeciras (España) en
    1906. Los Balcanes fueron el escenario de un nuevo enfrentamiento
    en 1908, motivado por la anexión de Bosnia-Herzegovina por
    parte de Austria-Hungría. Entre los distintos tipos de
    paneslavismo se encontraba el panserbianismo o movimiento
    para la creación de una Gran Serbia, uno de cuyos objetivos era
    que esta región adquiriera la zona meridional de Bosnia,
    por lo que los serbios amenazaron a Austria con declararle la
    guerra. No se inició ninguna campaña debido a que
    los serbios no podían emprender la lucha sin el apoyo de
    Rusia, y ésta no se encontraba en condiciones de
    intervenir en la contienda. En 1911 estalló una nueva
    crisis en Marruecos, cuando el gobierno
    alemán envió un buque de guerra a Agadir en
    protesta por los intentos franceses para conseguir la
    supremacía en esta zona. Hubo amenazas de guerra por ambas
    partes, pero el conflicto se solventó en la Conferencia de
    Agadir. Italia, aprovechando la preocupación de las
    grandes potencias por la cuestión marroquí,
    declaró la guerra al Imperio otomano en 1911, con la
    esperanza de poder
    anexionarse la región de Tripolitania, situada al norte de
    África. Dado que Alemania se había visto obligada a
    entablar relaciones amistosas con el Imperio otomano a causa de
    su política de Drang nach Osten (‘Expansión
    hacia el Este’), el ataque de Italia debilitó a la
    Triple Alianza y alentó a sus enemigos. Las Guerras
    Balcánicas de 1912-1913 aumentaron el interés de
    Serbia por obtener el control de las
    áreas del Imperio Austro-Húngaro habitadas por
    pueblos eslavos, agudizó el recelo del Imperio
    Austro-Húngaro hacia los serbios y generó en
    Bulgaria y el Imperio otomano un deseo de revancha tras su
    derrota en dichos conflictos.
    Alemania, irritada por el hecho de que el Imperio otomano hubiera
    perdido sus territorios en Europa como consecuencia del conflicto
    balcánico, formó un Ejército más
    numeroso. Francia respondió con la ampliación del
    servicio
    militar obligatorio de dos a tres años en tiempo de paz.
    Las demás naciones europeas siguieron el ejemplo de estas
    potencias y asignaron en 1913 y 1914 enormes cantidades al
    presupuesto destinado a gastos
    militares

    7. Las operaciones
    militares

    El asesinato del archiduque austriaco tuvo una
    repercusión catastrófica en una Europa armada y
    desgarrada por las rivalidades nacionales.

    8. Las gestiones
    diplomáticas

    El gobierno
    austro-húngaro, que consideraba que el asesinato
    había sido obra del movimiento de
    la Gran Serbia, decidió suprimir esta agrupación
    enviando una expedición militar a Serbia. El 23 de julio,
    Austria-Hungría envió un ultimátum a Serbia
    que contenía diez condiciones concretas, la mayoría
    de las cuales estaban relacionadas con la eliminación de
    la propaganda
    antiaustriaca en Serbia. Ésta, alentada por Gran
    Bretaña y Rusia, aceptó las exigencias
    austro-húngaras salvo dos de ellas el 25 de julio, pero
    Austria replicó que la respuesta serbia no era
    satisfactoria. Los rusos intentaron convencer a Austria para que
    modificara los términos exigidos, y declararon que si los
    austriacos atacaban Serbia, ellos se movilizarían contra
    Austria. El ministro de Asuntos Exteriores británico, sir
    Edward Grey, primer vizconde Grey de Fallodon, propuso el 26 de
    julio que Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia se
    reunieran en una conferencia para arbitrar en la disputa
    austro-serbia, pero Alemania declinó dicha oferta.

    9. Las declaraciones de
    guerra

    Austria declaró la guerra a Serbia el 28 de
    julio, ya fuera porque creía que Rusia no llegaría
    a unirse a Serbia o porque estaba dispuesta a correr el riesgo de un
    conflicto europeo general con tal de poner fin al movimiento
    nacionalista serbio. Rusia respondió movilizándose
    contra Austria. Alemania advirtió a Rusia de que si
    persistía en su actitud le
    declararía la guerra, y consiguió que Austria
    accediera a discutir con Rusia una posible modificación
    del ultimátum enviado a los serbios. No obstante, Alemania
    insistió en que los rusos retiraran sus tropas
    inmediatamente. Rusia se negó a hacerlo y Alemania le
    declaró la guerra el 1 de agosto.

    Los franceses comenzaron la movilización de sus
    fuerzas ese mismo día; las tropas alemanas cruzaron la
    frontera de Luxemburgo el 2 de agosto y Alemania declaró
    la guerra a Francia al día siguiente. El día
    anterior, el gobierno alemán había informado al
    gobierno belga de su intención de marchar sobre Francia
    cruzando Bélgica, a fin de evitar que los franceses
    utilizaran esta ruta para atacar Alemania. Las autoridades belgas
    se negaron a permitir el paso por su territorio de las tropas
    alemanas y recurrieron a los países firmantes del Tratado
    de 1839 —en el que se garantizaba la neutralidad de
    Bélgica en el caso de un conflicto en el que estuvieran
    implicados Gran Bretaña, Francia y Alemania— para
    que se cumpliera lo establecido en dicho acuerdo. Gran
    Bretaña, uno de los países signatarios del Tratado
    de 1839, envió un ultimátum a Alemania el 4 de
    agosto en el que se exigía que se respetara la neutralidad
    de Bélgica; Alemania rechazó la petición y
    el gobierno británico le declaró la guerra ese
    mismo día. Italia permaneció neutral hasta el 23 de
    mayo de 1915, cuando rompió su pacto con la Triple Alianza
    para satisfacer sus aspiraciones territoriales y declaró
    la guerra a Austria-Hungría. La unidad de los aliados se
    fortaleció en septiembre de 1914 a través del Pacto
    de Londres, firmado por Francia, Gran Bretaña y Rusia. A
    medida que avanzaba la contienda, fueron sumándose al
    conflicto países como el Imperio otomano, Japón,
    Estados Unidos
    y otras naciones del continente americano. Japón, que
    había firmado una alianza con Gran Bretaña en 1902,
    declaró la guerra a Alemania el 23 de agosto de 1914, y el
    6 de abril de 1917 lo hizo Estados Unidos.

    10. 1914-1915: la guerra de
    trincheras

    Las operaciones
    militares comenzaron a desarrollarse en Europa en tres frentes:
    el occidental o franco-belga, el oriental o ruso y el meridional
    o serbio. El Imperio otomano intervino en noviembre de 1914 como
    aliado de los Imperios Centrales, por lo que la lucha se
    extendió al estrecho de los Dardanelos y a Mesopotamia. A
    finales de 1915 se habían abierto dos nuevos frentes: el
    austro-italiano, después de que Italia entrase en la
    guerra en apoyo del bando aliado (es decir, el bando enfrentado a
    los denominados Imperios Centrales) en mayo de 1915, y el de la
    frontera griega situada al norte de Salónica, tras
    adherirse en octubre de 1915 Bulgaria a la causa de los Imperios
    Centrales.

    11. El frente
    occidental

    El plan inicial de
    la estrategia
    alemana era derrotar a Francia en el oeste en poco tiempo,
    mientras una pequeña parte del Ejército
    alemán y todas las fuerzas austro-húngaras
    contenían la invasión rusa que se esperaba por el
    este. Se confiaba en vencer a Francia rápidamente gracias
    a la estrategia de la
    ‘guerra relámpago’ contenida en el Plan Schlieffen,
    elaborado por el conde Alfred von Schlieffen, jefe del Estado Mayor
    alemán desde 1891 hasta 1907. El proyecto previsto
    era el siguiente: las tropas alemanas debían conquistar
    Bélgica, rodear a los franceses mediante movimientos
    veloces y, a continuación, cambiar de frente y derrotarlos
    de forma rápida y contundente. Cuando se aplicó
    este plan en el otoño de 1914 parecía haber sido un
    éxito. La veloz incursión de los alemanes a
    comienzos de agosto aniquiló al Ejército belga, que
    abandonó las plazas fuertes de Lieja y Namur y se
    refugió en la fortaleza de Amberes. Las tropas alemanas,
    que avanzaban a gran velocidad,
    derrotaron a los franceses en Charleroi y a la Fuerza
    Expedicionaria británica en Mons, lo que provocó la
    retirada de Bélgica de toda la línea aliada. Al
    mismo tiempo, los alemanes expulsaron a los franceses de Lorena,
    que había sido invadida, y les obligaron a retirarse de la
    frontera de Luxemburgo. Los contingentes británicos y
    franceses no tardaron en retroceder hasta el río Marne,
    pero tres ejércitos alemanes se dirigieron
    rápidamente hacia su posición, por lo que tuvieron
    que cruzarlo. La caída de la capital
    francesa parecía tan inminente que el gobierno galo se
    trasladó a Burdeos. Sin embargo, una vez que los alemanes
    habían atravesado el Marne, los franceses, dirigidos por
    el general Joseph Joffre, rodearon París y atacaron al I
    Ejército alemán, mandado por el general Alexander
    von Kluck, situado a la derecha de los tres ejércitos que
    avanzaban hacia la capital
    francesa.

    En la primera batalla del Marne, que se
    desarrolló desde el 6 hasta el 9 de septiembre, los
    franceses consiguieron detener al ejército de Kluck, que
    se había distanciado de las otras dos fuerzas alemanas y
    no pudo recibir refuerzos. Además, los alemanes
    habían perdido una parte de sus tropas el 25 de agosto,
    cuando el general Helmuth Johan von Moltke, jefe del Estado Mayor
    alemán, pensando que ya se había alcanzado la
    victoria en el frente occidental, envió seis de estas
    unidades al oriental. La presión francesa sobre el flanco
    derecho alemán obligó al ejército de Kluck a
    retirarse, y posteriormente todas las fuerzas alemanas
    retrocedieron hasta el río Aisne. Los franceses avanzaron
    e intentaron expulsar a los alemanes del territorio
    próximo a dicho río, lo que provocó las
    batallas del Aisne, del Somme y la de Arras. Sin embargo, no les
    fue posible desalojar a los alemanes de esta posición y
    éstos extendieron sus líneas por el este hacia el
    Mosa, al norte de Verdún. Ambos contendientes intentaron
    entonces alcanzar el mar del Norte, donde se encontraban los
    puertos del canal. Los alemanes no pudieron alcanzarlo debido a
    que los belgas habían inundado la región del
    río Yser. La parte occidental de las líneas aliadas
    estaba ocupada por los británicos, que se hallaban ya en
    Ypres (situado en el extremo suroccidental de Bélgica) en
    la carrera hacia el Canal. Los alemanes, después de tomar
    Amberes el 10 de octubre, intentaron atravesar las posiciones de
    los británicos en Bélgica, pero no pudieron cumplir
    su objetivo tras
    las denominadas batallas de Flandes. En diciembre, los aliados
    lanzaron una serie de ofensivas a lo largo de todo el frente,
    desde Niewpoort por el oeste hasta Verdún en el este, pero
    no consiguieron conquistas territoriales
    significativas.

    A finales de 1914, ambos bandos se encontraban
    atrincherados en sendas líneas que se extendían a
    lo largo de 800 kilómetros, desde Suiza hasta el mar del
    Norte. Apenas se produjeron cambios en este frente durante casi
    tres años.

    Las batallas de Flandes representaron el final de la
    guerra de movimientos en el frente occidental. Desde finales de
    1914 hasta casi el final de la contienda, ésta se
    convirtió en una guerra de trincheras o de
    ‘desgaste’. El frente estaba formado por numerosas
    líneas paralelas de trincheras comunicadas y protegidas
    por alambres de púas y cada bando intentaba atravesar las
    líneas enemigas esporádicamente. Los
    británicos intentaron romper el frente enemigo en marzo de
    1915, pero sólo capturaron la línea delantera de
    los alemanes. Éstos lanzaron un asalto fallido sobre Ypres
    en el mes de abril empleando gas de cloro;
    ésta fue la primera vez que la guerra química se practicaba
    a gran escala. La
    ofensiva conjunta lanzada por los británicos y franceses a
    lo largo del frente situado entre Neuve Chapelle y Arras en mayo
    y junio permitió que sus tropas avanzaran 4 km en el
    sistema de
    trincheras alemán, pero no se consiguió
    atravesarlo. Los británicos asediaron en varias ocasiones
    la ciudad de Lens durante el mes de septiembre, mientras los
    franceses atacaban la cresta de Vimy. Ese mismo mes, los
    franceses lanzaron un asalto a gran escala sobre un frente que se
    extendía desde Reims hasta la región boscosa de
    Argonne y consiguieron tomar la primera línea de
    trincheras alemanas, pero no pudieron avanzar hasta la segunda.
    En términos generales, puede decirse que durante 1915 no
    se produjo ninguna modificación en las posiciones
    establecidas a finales de 1914.

    12. El frente
    oriental

    Los rusos asumieron la ofensiva en el frente oriental
    desde el comienzo de la guerra, de acuerdo con los planes de los
    aliados. En agosto de 1914, dos ejércitos rusos se
    adentraron en Prusia oriental y otros cuatro ejércitos
    invadieron la provincia austriaca de Galitzia. Tras una serie de
    victorias rusas, la evacuación de Prusia oriental
    parecía inminente; sin embargo, las tropas de refuerzo
    alemanas, dirigidas por el general Paul von Hindenburg,
    derrotaron definitivamente a los rusos en la batalla de
    Tannenberg, librada del 26 al 30 de agosto de 1914. Los cuatro
    ejércitos rusos que habían invadido territorio
    austriaco avanzaron incesantemente a través de Galitzia;
    conquistaron Przemysl y Bucovina, y se encontraban en
    situación de adentrarse en Hungría a finales de
    marzo de 1915. No obstante, una fuerza
    conjunta austro-alemana les hizo retirarse de la cordillera de
    los Cárpatos. En mayo, los ejércitos
    austro-alemanes iniciaron una gran ofensiva en la zona central de
    Polonia; hacia septiembre de 1915, habían conseguido
    expulsar a los rusos de Polonia y Lituania y tomado todas las
    fortalezas fronterizas de Rusia. Los rusos abandonaron Galitzia
    para hacer frente a la ofensiva; cuando ésta cesó,
    las líneas rusas se encontraban detrás del
    río Dvina, entre Riga y Daugavpils, y los alemanes se
    dirigieron hacia el río Dniéster. Aunque los
    Imperios Centrales no realizaron ninguna operación
    decisiva en el frente oriental entre 1914 y 1915, Rusia
    había perdido tantos hombres y tal cantidad de suministros
    que a partir de ese momento no pudo emprender acciones
    importantes. Este frente fue el escenario de notables combates
    durante 1914 y 1915, librados concretamente en la región
    de Masuria, entre los que destacan la primera (del 7 al 14 de
    septiembre de 1914) y la segunda (del 7 al 21 de febrero de 1915)
    batallas de los Lagos Masurios; ambas concluyeron con la victoria
    de los alemanes.

    13. La guerra en
    serbia

    Los austriacos invadieron Serbia en tres ocasiones a lo
    largo de 1914 y fueron rechazados en todas ellas. El frente
    permaneció estabilizado hasta octubre de 1915, fecha en la
    que tropas británicas y francesas llegaron a
    Salónica gracias a un acuerdo establecido con el gobierno
    de Grecia, que se
    mantenía neutral; los aliados se anticiparon así a
    la entrada en el conflicto de Bulgaria en apoyo de los Imperios
    Centrales; su propósito era ayudar a Serbia, que
    sería el objetivo del
    ataque búlgaro. Cuando Bulgaria declaró la guerra a
    Serbia el 14 de octubre de 1915, las fuerzas aliadas se
    internaron en Serbia. Los búlgaros derrotaron al
    Ejército serbio y también a los británicos y
    franceses procedentes de Salónica. Asimismo, el 6 de
    octubre, las tropas austro-alemanas, dirigidas por el general
    August von Mackensen, lanzaron un fuerte ataque sobre Serbia
    desde Austria-Hungría. A finales de 1915, los Imperios
    Centrales habían conquistado toda Serbia; las tropas
    serbias supervivientes se refugiaron en Montenegro, Albania y en
    la isla griega de Corfú, ocupada por los franceses en
    enero de 1916. Las tropas británicas y francesas que se
    encontraban en Serbia se retiraron a Salónica,
    posición en la que permanecieron preparados para nuevas
    acciones.

    14. El frente
    otomano

    El Imperio otomano entró en la guerra el 29 de
    octubre de 1914, fecha en la que sus naves colaboraron con las
    alemanas en el bombardeo naval de los puertos rusos del mar
    Negro; Rusia le declaró la guerra oficialmente el 2 de
    noviembre, y Gran Bretaña y Francia lo hicieron a su vez
    el 5 de noviembre. Los turcos (otomanos) comenzaron la
    invasión de la zona rusa de la cordillera del
    Cáucaso en diciembre, pero el escaso territorio que
    conquistaron se vio reducido considerablemente en agosto de 1915.
    No obstante, la presión turca en esta región
    había obligado al gobierno ruso a solicitar a comienzos de
    1915 que los británicos llevaran a cabo una maniobra de
    distracción en el estrecho de los Dardanelos. En
    respuesta, la fuerza naval británica, capitaneada por el
    general sir Ian Hamilton bombardeó los fuertes turcos de
    los Estrechos en febrero de ese año, y entre abril y
    agosto se produjeron dos desembarcos de tropas aliadas en la
    península de Gallípoli; el primero, efectuado en
    abril, fue llevado a cabo por tropas británicas,
    australianas y francesas; en agosto acudieron más
    divisiones británicas. El objetivo de los aliados era
    conquistar los Dardanelos; sin embargo, la campaña de
    Gallípoli resultó un completo fracaso para las
    tropas aliadas, que en diciembre de 1915 y enero de 1916 se
    retiraron.

    Mientras tanto, las fuerzas británicas de la
    India
    derrotaron a los turcos en varias batallas libradas en el valle
    de Mesopotamia
    durante 1914 y 1915, especialmente en la de Kutal-’Amara;
    pero los turcos frenaron el avance de los británicos hacia
    Bagdad con la batalla de Ctesifonte y les obligaron a retirarse a
    Kutal-’Amara en noviembre de 1915. Las tropas otomanas
    sitiaron esta ciudad el 7 de diciembre.

    15. El frente
    italiano

    Italia declaró la guerra a Austria-Hungría
    el 23 de mayo de 1915. Los principales enfrentamientos militares
    que tuvieron lugar en el frente austro-italiano durante ese
    año fueron cuatro batallas libradas entre sus respectivos
    ejércitos en el río Isonzo. El objetivo de los
    ataques italianos era romper las líneas austriacas y
    conquistar Trieste.

    16. 1916:
    continuación del estancamiento

    El triunfo obtenido por los alemanes en 1915 al
    conseguir que los rusos retrocedieran en Prusia oriental,
    Galitzia y Polonia les permitió centrar sus operaciones en
    el frente occidental para intentar concluir en 1916 la
    campaña en esta zona.

    17. Verdún y el
    somme

    El plan de los alemanes, concebido por Erich von
    Falkenhayn, jefe del Estado Mayor del Ejército
    alemán, era lanzar un ataque sobre Verdún para
    conseguir debilitar a las derrotadas fuerzas de los franceses
    causando el mayor número de bajas posible. El plan de los
    aliados en 1916, establecido por el mariscal del Ejército
    francés, Joseph Joffre, y el general del Ejército
    británico sir Douglas Haig, consistía en intentar
    romper las líneas de los alemanes en el oeste mediante una
    ofensiva masiva en la región del río Somme. Los
    alemanes iniciaron la batalla de Verdún el 21 de febrero;
    tras una lucha encarnizada, tomaron los fuertes de Douaumont (25
    de febrero), Vaux (2 de junio) y Thiaumont (23 de junio), pero no
    lograron conquistar Verdún gracias a la defensa que de
    esta ciudad hizo el general Henri Philippe Pétain. Debido
    a las numerosas bajas sufridas en la batalla, los franceses
    redujeron su aportación a la ofensiva aliada del Somme,
    que comenzó el 1 de julio y se prolongó hasta
    mediados de noviembre, y cuya responsabilidad recayó sobre los
    británicos. En la batalla del Somme, los británicos
    utilizaron por primera vez carros de combate modernos en el
    ataque lanzado sobre Courcelette el 15 de septiembre. Los
    franceses emprendieron un contraataque sobre Verdún en
    octubre y reconquistaron los fuertes de Douaumont y Vaux (2 de
    noviembre), restableciendo la situación existente antes de
    febrero. Hindenburg destituyó a Falkenhayn como jefe del
    Estado Mayor alemán y nombró a Erich Ludendorff en
    agosto. El general Robert Georges Nivelle reemplazó a
    Joffre como comandante general de los ejércitos franceses
    del Norte y del Noreste en el mes de diciembre.

    18. Las bajas de los rusos
    y la derrota de los rumanos

    Por lo que respecta a la situación del frente
    oriental en 1916, los rusos lanzaron una ofensiva sobre la
    región del lago Narocz, al Noreste de Vilna. Esta
    acción, cuyo propósito era obligar a los alemanes a
    trasladar sus tropas de Verdún a la región del lago
    Narocz, fracasó estrepitosamente. La operación que
    emprendieron en junio resultó más satisfactoria.
    Los italianos solicitaron que se llevara a cabo alguna
    acción para aliviar la presión de la ofensiva
    austriaca en la región de Trentino-Alto Adigio; los rusos,
    en respuesta a su petición, atacaron a los austriacos en
    un frente que se extendía desde el sur de Pinsk hasta
    Chernovtsi. Hacia el mes de septiembre, cuando los numerosos
    refuerzos alemanes procedentes del frente occidental detuvieron
    el avance de los rusos, éstos habían hecho
    retroceder unos 65 km a las tropas austro-alemanas a lo
    largo de todo el frente y habían capturado alrededor de
    500.000 prisioneros. Pese a no conseguir tomar sus principales
    objetivos, las
    ciudades de Kovel y Lvov, el ataque ruso persuadió a
    Rumania para intervenir en la guerra en apoyo del bando aliado
    (27 de agosto de 1916). Rumania lanzó inmediatamente una
    invasión sobre la provincia austro-húngara de
    Transilvania (agosto y septiembre), pero las fuerzas
    austro-alemanas expulsaron a los rumanos de la región.
    Estas tropas, junto con soldados búlgaros y turcos,
    invadieron Rumania (noviembre y diciembre), que a mediados de
    enero de 1917 había sido completamente conquistada, con lo
    que los Imperios Centrales se habían asegurado importantes
    reservas de trigo y petróleo.

    19. Italia y los
    balcanes

    La actividad en el frente italiano durante 1916 se
    centró en la quinta batalla del río Isonzo y en la
    ofensiva austriaca en el Trentino, cuyo objetivo era llegar hasta
    la retaguardia de la posición italiana en el Isonzo. Los
    austriacos conquistaron un territorio considerable en el
    Trentino, pero la contraofensiva de los italianos les
    permitió recuperar la mayor parte del terreno cedido.
    Desde agosto a noviembre tuvieron lugar cuatro nuevas batallas en
    el Isonzo, de las que sólo cabe destacar la conquista de
    Gorizia por parte de los italianos el 9 de agosto.

    En los Balcanes, las potencias aliadas interfirieron en
    la vida política de Grecia durante
    1916 alegando que el gobierno griego, dirigido por el rey
    Constantino I, favorecía a los Imperios Centrales a pesar
    de su declarada neutralidad. La intervención de los
    aliados provocó el establecimiento de un gobierno
    provisional en Salónica (29 de septiembre), presidido por
    Eleuterios Venizelos, que declaró la guerra a Alemania y
    Bulgaria el 3 de noviembre. El rey Constantino seguía
    ejerciendo el poder en
    Atenas y gran parte de Grecia, lo que generó conflictos
    con los aliados, que recurrieron al bloqueo de Grecia. Gran
    Bretaña reconoció oficialmente al gobierno
    provisional griego el 19 de diciembre.

    Se produjeron dos contiendas en los Balcanes durante
    1916. En agosto el Ejército serbio, reorganizado en
    Corfú, se trasladó a Salónica, donde se
    unió a las tropas rusas e italianas para lanzar una
    ofensiva conjunta contra las fuerzas búlgaras y alemanas.
    Tras las primeras victorias, se vieron obligados a retroceder
    debido a un fuerte contraataque. Los aliados lanzaron una
    ofensiva a gran escala sobre Macedonia a principios de
    octubre; sus tropas capturaron Monastir (en la actualidad Bitola)
    el 19 de noviembre y llegaron hasta el lago Ohrid (situado en la
    frontera entre Albania y Macedonia) a mediados de
    diciembre.

    20. Los dominios
    otomanos

    Durante 1916 se desplegó una considerable
    actividad militar en tres zonas del Imperio otomano: Mesopotamia,
    Arabia y Palestina. En Mesopotamia, la ciudad sitiada de
    Kutal-’Amara fue tomada por los turcos el 29 de abril de
    1916 y en febrero de 1917 los británicos la
    reconquistaron. En Arabia, Husayn ibn Ali, jerife de La Meca,
    dirigió junto con su hijo, Abdullah ibn Husayn, la
    rebelión del Hiyaz (en la actualidad Arabia Saudí)
    contra el dominio otomano en junio de 1916. Husayn ibn Ali
    contó con la ayuda de los británicos, que le
    reconocieron como rey del Hiyaz en diciembre de 1916. A fin de
    favorecer la revuelta árabe, los ingleses destacados en
    Egipto
    comenzaron a avanzar hacia la península del Sinaí y
    Palestina, y a principios de
    enero de 1917 habían conquistado varias
    fortificaciones.

    21. Los intentos de
    negociación

    En 1916, Thomas Woodrow Wilson, presidente de Estados
    Unidos, país que en esos momentos era una potencia neutral,
    intentó que las naciones beligerantes entablaran
    negociaciones que condujeran a la paz. Como resultado de sus
    esfuerzos, el gobierno alemán comunicó a Estados
    Unidos en el mes de diciembre que los Imperios Centrales estaban
    dispuestos a iniciar las negociaciones de paz. Cuando Estados
    Unidos informó de esta noticia a los aliados, Gran
    Bretaña rechazó la oferta:
    Alemania no había establecido cláusulas concretas
    para la paz y en esos momentos Rumania acababa de ser conquistada
    por los Imperios Centrales, por lo que no era de esperar que
    éstos aceptaran unos términos razonables.
    Finalmente, Wilson consiguió que cada uno de los bandos
    comunicara sus peticiones concretas, pero éstas resultaron
    ser irreconciliables.

    22. 1917: la entrada de
    estados unidos y la retirada de rusia

    La política de neutralidad estadounidense
    quedó modificada cuando Alemania anunció en enero
    de 1917 que a partir del 1 de febrero recurriría a la
    guerra submarina sin restricciones contra la flota
    británica y todas las embarcaciones que se dirigieran a
    esta nación. Los expertos civiles y militares alemanes
    habían calculado que esta estrategia provocaría la
    derrota de Gran Bretaña en seis meses. Estados Unidos ya
    había expresado su fuerte oposición a la guerra
    submarina sin restricciones porque violaba sus derechos como potencia
    neutral, e incluso había amenazado a Alemania con la
    ruptura de relaciones diplomáticas si se llegaba a aplicar
    esta estrategia, de manera que interrumpió sus gestiones
    en favor de la paz. El 3 de febrero, Estados Unidos rompió
    relaciones diplomáticas con Alemania; varias naciones
    latinoamericanas, entre ellas Perú, Bolivia y
    Brasil,
    secundaron esta acción. Estados Unidos declaró la
    guerra a Alemania el 6 de abril.

    23. Batallas de arras e
    ypres

    En 1917 los aliados lanzaron dos ofensivas a gran escala
    para romper las líneas alemanas en el frente occidental.
    El primer intento tuvo lugar cerca de Arras entre el 9 de abril y
    el 21 de mayo. Mientras los altos mandos británico y
    francés planeaban la estrategia, los alemanes se retiraron
    de la línea del Aisne y se trasladaron a la denominada
    Línea Hindenburg, contra la que los aliados dirigieron su
    ataque. En esta operación se libraron la tercera batalla
    de Arras y fuertes enfrentamientos en el Aisne y en la
    región de Champaña, que concluyeron con
    pequeñas conquistas por parte de los franceses, pero a
    costa de tal número de bajas que provocó el
    amotinamiento de las tropas. Tras el fracaso de esta
    acción, el general Nivelle fue reemplazado por el general
    Henri Philippe Pétain el 15 de mayo.

    La segunda gran ofensiva comenzó en junio, cuando
    la Fuerza Expedicionaria británica mandada por Haig
    intentó atravesar el flanco derecho de las posiciones
    alemanas en Flandes. La batalla de Messines y la tercera batalla
    de Ypres concluyeron sin ningún progreso para los
    aliados.

    24. El empleo de los
    carros de combate

    Entre los ataques que emprendieron los aliados en el
    frente occidental durante 1917 destaca una batalla en
    Verdún, en la que los franceses consiguieron recuperar los
    territorios que habían perdido en los años
    anteriores, y la batalla de Cambrai (del 20 de noviembre
    al 3 de diciembre), en la que los británicos atacaron con
    400 tanques. Ésta fue la primera acción de la
    historia militar
    en la que se utilizaron carros de combate a gran escala, y pudo
    haber concluido con la ruptura de las líneas enemigas de
    no ser por la falta de reservas de los atacantes, lo que
    provocó que los alemanes terminaran reconquistando el
    territorio cedido a los británicos.

    Tras su entrada en la guerra el 17 de abril, Estados
    Unidos trasladó a Europa la denominada Fuerza
    Expedicionaria Estadounidense (AEF), al frente de la cual se
    encontraba el general John Pershing. Hacia junio de 1917,
    más de 175.000 soldados estadounidenses estaban
    adiestrándose en Francia, y una división se
    encontraba ya en las líneas del sector aliado
    próximo a Belfort; las tropas de la AEF contaban en
    noviembre de 1918 casi con dos millones de hombres.

    25. La guerra
    submarina

    Durante 1917 la guerra submarina alemana fracasó
    en su intento de provocar la rendición de Gran
    Bretaña mediante la destrucción de la flota aliada,
    de la que los británicos dependían para la
    obtención de alimentos y
    suministros. La campaña submarina alemana parecía
    eficaz en sus comienzos; hacia finales de 1916 los alemanes
    hundían mensualmente alrededor de 300 toneladas de
    embarcaciones británicas y aliadas en el Atlántico
    norte; la cifra ascendió a 875.000 toneladas en el mes de
    abril, por lo que los alemanes estaban seguros de
    conseguir la victoria en breve. Sin embargo, Gran Bretaña
    consiguió, desde el verano, restar eficacia a la
    estrategia alemana siguiendo varios métodos:
    adoptó un sistema de
    convoyes en el que las flotas mercantes eran protegidas por
    destructores y cazasubmarinos, utilizó hidroaviones para
    detectar a los submarinos y empleó cargas de profundidad
    para destruirlos. Al llegar el otoño, los alemanes
    comenzaron a perder numerosos submarinos, a pesar de que
    seguían hundiéndose una gran cantidad de barcos
    aliados. A su vez, las naciones aliadas, especialmente Estados
    Unidos, construían rápidamente nuevas
    embarcaciones. El intento alemán de poner fin al conflicto
    a través de la guerra submarina había
    fracasado.

    26. La retirada de
    rusia

    En marzo de 1917 la primera fase de la Revolución
    Rusa culminó con el establecimiento de un gobierno
    provisional y la abdicación del zar Nicolás II. El
    nuevo régimen prosiguió con la guerra; en julio las
    tropas rusas, al frente de las cuales se encontraba el general
    Alexéi Alexéievich Brusílov, avanzaron con
    cierto éxito en el frente de Galitzia, pero posteriormente
    perdieron gran parte del territorio conquistado. En septiembre
    los alemanes tomaron Riga, defendida por las fuerzas rusas del
    general Lavr Gueórguievich Kornílov, y un mes
    más tarde ocuparon la mayor parte de Letonia y un gran
    número de islas rusas del mar Báltico. Uno de los
    puntos programáticos del partido bolchevique, que
    tomó el poder el 7 de noviembre, era la retirada de Rusia
    del conflicto; el 20 de noviembre
    el nuevo gobierno ofreció a Alemania la suspensión
    de las hostilidades. Los representantes de Rusia, Austria y
    Alemania firmaron el armisticio el 15 de diciembre, con lo que
    cesó la lucha en el frente oriental.

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