Indice
1. Introducción
2. Qué es el Fondo Monetario Internacional
3. Orígenes
4. Cuotas y votación
5. Organización
6. Operaciones
7. Régimen de cambio
8. Supervisión
9. Consultas
10. Función Financiera
11. Fuentes de Financiamiento
12. Asistencia Financiera
13. Principales servicios del FMI
14. Que es el Banco Mundial
15. Objetivos
16. Estructura
17. Financiamiento
18. Propósito de la misión residente
19. En qué difieren el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial
20. Fuentes de financiamiento
21. Receptores de financiamiento
22. Actualidad del FMI y del Banco Mundial
23. Intervenciones recientes del FMI
24. Críticas a las intervenciones
25. Consideraciones finales
26. Bibliografía
El objetivo del trabajo es conocer el rol de los organismos internacionales, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, para lo cual se ha dividido el trabajo en tres etapas.
La primera, desarrolla las características, estructura y sus objetivos iniciales. Así, como la diferencia entre ambos organismos.
En la segunda parte, expondremos una breve reseña del actual rol de estos organismos en la economía.
Por último, se pone en discusión si los organismos cumplen los objetivos actuales y si su intervención en las crisis económicas fueron beneficiosas para estos países.
2. Qué es el Fondo Monetario Internacional
Se trata de una institución de cooperación en la cual han ingresado voluntariamente una gran cantidad de países porque reconocen las ventajas de poder consultar con los demás países en el foro del fondo a fin de mantener un sistema estable de compra y venta de sus respectivas monedas. Los países miembros del fondo están convencidos de que, en lugar de mantener en secreto las medidas de política económica que pretenden adoptar y que pueden incidir sobre el libre cambio de una moneda por otra, es en beneficio de todos mantener informados a los demás países. También consideran que una modificación de las medidas políticas, cuando los demás países coinciden en que esto beneficia a todos, fomenta el crecimiento del comercio internacional y genera mas empleos mejor remunerados, en una economía mundial en expansión. El fondo concede préstamos a las naciones miembros que tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras externas, pero sólo a condición de que emprendan reformas económicas capaces de eliminar dichas dificultades, por su propio bien y el de todos los demás
Contrariamente a lo que se cree, el Fondo no tiene control alguno sobre las políticas económicas internas de sus países miembros. La autoridad que el Fondo ejerce se limita estrictamente a supervisar las políticas que afectan en forma directa la manera en que se compra y se vende la moneda de cada uno de los países miembros y a que precio.
Actualmente los objetivos perseguidos por el organismo son facilitar la cooperación internacional, promover la estabilidad cambiaría y regímenes de cambios ordenados, ayudar al establecimiento de un sistema multilateral de pagos y a la eliminación de las restricciones cambiarias y ayudar a sus miembros al proporcionar temporalmente recursos financieros para que corrijan desajustes de sus balanzas de pagos.
Los orígenes del fondo se remontan a la gran depresión que azotó a la economía mundial en la década de 1930. Esta decadencia no se limitó a la economía visible, sino que se extendió al mundo de las finanzas internacionales y de los mercados de cambios. La falta de confianza en el papel moneda suscitó tal demanda de oro que no fue posible cubrirla con los tesoros nacionales. Varios países, tras la iniciativa del Reino Unido, se vieron obligados a abandonar el patrón oro que, al definir el valor de cada moneda en función de una cierta cantidad de oro, le había otorgado al dinero un valor conocido y estable durante años. Con la incertidumbre reinante acerca de un valor de dinero que ya no guardaba relación fija con el oro, se volvió muy difícil el cambio de moneda entre los países que siguieron con el patrón oro, lo que contrajo aún más la cuantía y la frecuencia de las transacciones monetarias entre los países, eliminó empleos e hizo bajar los niveles de vida.
Se convocaron a varias conferencias internacionales a principios de la década de los treinta para tratar los problemas monetarios mundiales, pero todas fracasaron. Era evidente que las solucione parciales y provisionales resultaban inadecuadas. Lo que se necesitaba era la cooperación de todas las naciones a una escala sin precedente para establecer un nuevo sistema monetario internacional. Por iniciativa de Harry White en EEUU y John Maynard Keynes en el Reino Unido que coincidieron en proponer
principios de los años cuarenta el plan de un sistema de esa índole que sería supervisado por una organización permanente de cooperación y no por reuniones internacionales ocasionales. Este sistema, como reacción ante las necesidades de la época, hacía posible la conversión irrestricta de una moneda por otra, el establecimiento de un valor claro e inequívoco para cada moneda y la eliminación de restricciones y prácticas tales como las devaluaciones competitivas que habían paralizado la inversión y el comercio durante los años treinta. Tras prolongadas negociaciones la comunidad internacional aceptó el sistema y la organización encargada de supervisarlo.
Los delegados de 44 naciones, reunidos en Bretton Woods, Estados Unidos, celebraron las negociaciones finales que culminaron en el establecimiento del Fondo Monetario Internacional en julio de 1944.El Fondo inició sus actividades en mayo de 1946 en Washington, con 39 países miembros. El Fondo admite a cualquier país que lleve las riendas de su propia política exterior y que esté dispuesto a observar la carta de derechos y obligaciones del Fondo. Los países miembros pueden retirarse de él en el momento en que lo deseen. Actualmente son miembros de la institución más de 160 países.
Al ingresar al fondo cada país miembro aporta cierta suma de dinero, que se denomina cuota, una especie de aporte por afiliación.
Esas cuotas cumplen diferentes fines. En primer lugar, constituyen un fondo que la institución puede utilizar para conceder préstamos a los países miembros que tengan dificultades financieras. En segundo lugar, son la base para determinar la cantidad de recursos que cada país miembro puede solicitar en préstamo o el monto de las asignaciones periódicas que puede recibir en los activos especiales denominados DEG. Cuanto mayor sea la cuota que se le asigna a un país, mayor es la suma que puede solicitar en préstamo cuando lo necesite. Por último, determinan el número de votos de los países miembros. El propio fondo, mediante un análisis de la riqueza y de los resultados económicos de cada país, fija la cuota correspondiente y por supuesto, fija cuotas más altas a los países más ricos. Las cuotas se revisan cada cinco años y pueden elevarse o reducirse de acuerdo a las necesidades del Fondo y la prosperidad económica del país miembro.
Al momento de la creación del organismo, los países fundadores consideraron que la mejor manera de lograr eficiencia en el funcionamiento y responsabilidad al tomar las decisiones del Fondo era establecer una relación directa entre el número de votos a que tendría cada país y la cantidad de recursos que aporta a la institución suscribiendo su cuota. Esto quiere decir que cuanto mayor sea la suscripción que abona cada país, mayor será su peso en la determinación de las medidas de política.
Son precisamente los países miembros los que dictan, hasta sus más mínimos detalles, las medidas de política que se observan en el Fondo. La línea jerárquica va claramente de los gobiernos de los países miembros y no al revés. Al establecer las obligaciones de los países miembros con el fondo o los detalles de un convenio de préstamo con un país, el Fondo no actúa por sí mismo, sino como un intermediario entre la voluntad de la mayoría de los países miembros y el país en cuestión.
En la cúspide de la línea de mando se halla la Junta de Gobernadores, constituida por un Gobernador por cada país y sus suplentes. Estos funcionarios son portavoces de sus respectivos gobiernos. Los gobernadores y sus suplentes residen permanentemente en las capitales de sus países respectivos y sólo se congregan en ocasión de las reuniones anuales.
Los gobernadores comunican los deseos de sus gobiernos acerca de las actividades cotidianas del Fondo a sus representantes en la sede de Washington, quienes constituyen el Directorio Ejecutivo del Organismo.
El Directorio Ejecutivo no suele tomar decisiones por votación, sino que se basa en el consenso obtenido entre sus miembros, este mecanismo reduce al mínimo las confrontaciones sobre asuntos delicados y favorece el acuerdo sobre las decisiones que se toman.
El personal del Fondo está compuesto por unas 1700 personas, cuyo jefe jerárquico es el Director Gerente, que también preside las reuniones del Directorio Ejecutivo y es nombrado por éste. Por tradición el Director Gerente es europeo.
Al ingresar como miembro, todo país queda obligado a mantener informado a los demás del régimen mediante el cual se establecerá el valor de su moneda en relación con los demás países, a abstenerse de imponer restricciones al cambio de su moneda por moneda extranjera y a adoptar políticas económicas capaces de incrementar en forma ordenada y constructiva su propia riqueza nacional la de todos los países miembros.
Debe destacarse que son los países miembros quienes se obligan a si mismo a seguir este código de conducta. El fondo no tiene medios de coerción para que los países respeten estas obligaciones, aunque ejerce presiones morales para que los países se atengan a las normas y reglamentos que libre y voluntariamente han consentido obedecer. Si un país hace caso omiso de sus obligaciones en forma repetida, los demás países miembros pueden, a través del fondo, declararlo inhabilitado para obtener préstamos o , como último recurso , solicitarle que se retire de la institución.
Con el correr del tiempo, los países miembros han asignado al Fondo una serie de cometidos acordes con las necesidades de cada época y la institución ha demostrado ser un instrumento flexible en el desempeño de sus cometidos. En la actualidad, se le ha asignado al Fondo la responsabilidad de supervisar el sistema de cambio ordenado de las monedas nacionales, conceder préstamos a los países miembros para que reorganicen su economía a fin de que puedan cooperar mejor dentro del sistema y prestar servicios auxiliares para ayudar a países miembros con la gestión de la deuda externa y otras políticas financieras.
Desde que se abandonó el sistema de paridades, los países miembros del Fondo han acordado que cada país escoja su propio método para determinar el valor de cambio de su moneda. Los únicos requisitos son que el país miembro no base ese valor en le oro y que informe a los demás sobre como se determina el valor de cambio de su moneda.
La transición del sistema de paridades al sistema actual de libre elección del régimen de cambio parece sugerir una pérdida de influencia por parte del Fondo, pero no es así, porque el nuevo mecanismo exige que la institución tenga una participación aún más intensa en todas las políticas económicas de los países miembros que puedan relacionarse con el valor de cambio del dinero. Al pasar al sistema de librecambio actual, los países pidieron al fondo que examine todos los aspectos de la economía de un país que determinan el valor de cambio de su moneda y que evalúe en forma imparcial los resultados económicos de todos los países miembros de la institución
El mismo Fondo escogió el término supervisión para referirse a las actividades de vigilancia de las políticas económicas de sus países miembros.
La supervisión se basa en la convicción de que cuando se adoptan políticas económicas internas sólidas y congruentes se allana el camino para la estabilización de los tipos de cambio y para el crecimiento y la prosperidad de la economía mundial.
Todos los años el fondo envía una misión de funcionarios a los países miembros, que permanece un lapso de tiempo razonable que le permita obtener información y examinar junto a funcionarios del país las políticas económicas que se siguen.
Como se expresa anteriormente, la visita consiste de dos fases, en la primera se obtiene información estadística sobre las exportaciones e importaciones, salarios, precios, nivel de empleo, gasto público, tipo de interés, etc.
La segunda fase consiste en las entrevistas con autoridades del sector público para determinar la eficacia de las políticas económicas y los cambios que pueden preverse.
Una vez finalizada la llamada misión, esta regresa a Washington y prepara un informe que se examina en el Directorio Ejecutivo, con la presencia del representante ante el organismo del país analizado, posteriormente se envía un resumen al gobierno del país en cuestión, que en la mayoría de los casos incluye sugerencias para mejorar las deficiencias advertidas en la economía.
El Organismo realiza también consultas especiales con los países más desarrollados cuyas políticas tienen gran influencia sobre la economía mundial. El objetivo primordial de estas consultas es evaluar la situación económica mundial y prever su posible evolución.
Si bien se fundó principalmente como institución cooperativa para supervisar el sistema monetario internacional, también lo sostiene inyectándole dinero, a veces a gran escala, mediante préstamos a sus países miembros, función esta que se acentuó a partir de la crisis de la deuda de 1982 de los países latinoamericanos y durante esta década en la intervención en las crisis mexicana, asiática, rusa y brasileña.
Las suscripciones que se le asignan a los países miembros, constituyen la mayor fuente de recursos.
Como cada país miembro tiene derecho a obtener préstamos por un múltiplo de la suma entregada en suscripción, es posible que las cuotas no proporcionen los recursos que exigen las necesidades de efectivo de los países miembros en los períodos de gran tensión en la economía mundial.
Para hacer frente a esta circunstancia el Fondo ha establecido una línea de crédito con gobiernos y bancos de diferentes países. Esta línea de crédito que lleva el nombre de Acuerdos Generales para la Obtención de Préstamos, se renueva cada cuatro años. El Fondo paga los intereses correspondientes por la cantidad que se le presta según estos acuerdos y se compromete a devolverla en cinco años.
Además de estos acuerdos generales, el Fondo recibe préstamos de las autoridades monetarias de los países miembros para programas específicos a desarrollarse en otras naciones.
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