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El Sida (página 2)

Enviado por patriciasoto



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9. Pruebas diagnósticas

· Pruebas Serologicas De Deteccion Del Vih.

Se denomina pruebas serológicas a las realizadas sobre el suero, uno de los componentes de la sangre, para detectar anticuerpos. De este modo existen análisis serológicos para detectar distintos tipos de enfermedades: hepatitis B, sífilis, chagas, toxoplasmosis y VIH. Habitualmente se usa la expresión "seropositivo" como sinónimo de VIH positivos, pero ambos términos no significan lo mismo: la persona VIH positiva es seropositiva para el VIH.

La primera prueba que suele hacerse para detectar la presencia del virus es conocida como ELISA - Enzyme Linked Immuno-sorbent Assay (prueba de inmunoenzimática)-. Existen otras similares pero esta es la más frecuente. Esta prueba, como toda prueba serológica no reconoce el virus, sino los anticuerpos generados por el organismo para defenderse de él. Es decir, si hay anticuerpos, hay virus.

Toda prueba diagnóstica posee dos características: la sensibilidad y la especificidad. La primera se refiere a la capacidad de detectar la presencia de determinada sustancia; la segunda se refiere a la capacidad de excluir toda sustancia que no sea la efectivamente buscada.

ELISA es una prueba muy sensible, ya que ante la mínima presencia de anticuerpos del virus, e incluso elementos similares, dará un resultado positivo. Si el estudio da negativo es porque efectivamente el virus no está presente. La alta sensibilidad de esta prueba puede dar como resultado "falsos positivos" ante anticuerpos similares, lo que obliga a realizar una prueba confirmatoria. A las personas con resultado positivo, se les realiza una segunda prueba, más específica y menos sensible, para confirmar la presencia de anticuerpo de VIH y eliminar del grupo de los "positivos" a las personas que no están infectadas por el virus.. La más frecuente es la Western-blot.

Hay un período que se denomina "período ventana" y se utiliza para dar cuenta del tramo inicial de la infección durante el cual los anticuerpos generados por el organismo no son detectados por las pruebas serológicas habituales. Es necesaria una determinada cantidad de anticuerpos para que las pruebas puedan detectarlos. Este período se extiende desde el ingreso del virus al organismo hasta el momento en que este genera el número de anticuerpos necesario para ser captados por las pruebas de laboratorio. Puede durar tres meses, o más. Por esta razón es aconsejable reiterar las pruebas cada tres meses a lo largo de un año.

Durante el "período ventana" las personas infectadas son seronegativas ya que el resultado de los estudios es negativo. Pero más allá de que no se detecten los anticuerpos en sangre, el período ventana es un período de alta contagiosidad durante el cual el virus se está multiplicando de manera muy rápida.

10. Tratamientos

El común denominador de los tratamientos aplicados en la actualidad es la combinación de distintas drogas antiretrovilares, comúnmente llamada "cóctel". Estos "cócteles" reemplazaron a las terapias tradicionales de una sola droga, que sólo se mantienen en el caso de las embarazadas VIH positivas. Las diferentes drogas tienden a impedir la multiplicación del virus y, hacen más lento el proceso de deterioro del sistema inmunitario. El "cóctel" se compone de dos drogas inhibidoras de la transcriptaza reversa (las drogas: AZT, DDI, DDC, 3TC y D4T) y un inhibidor de otras enzimas, las proteasas.

Al inhibir diferentes enzimas, las drogas intervienen en diferentes momentos del proceso de multiplicación del virus, impidiendo que dicho proceso llegue a término. La ventaja de la combinación reside, justamente, en que no se ataca al virus en un solo lugar, sino que se le dan "simultáneos y diferentes golpes". Los inhibidores de la transcriptaza inversa introducen una información genética "equivocada" o "incompleta" que hace imposible la multiplicación del virus y determina su muerte. Los inhibidores de las proteasas actúan en células ya infectadas impidiendo el "ensamblaje" de las proteínas necesarias para la formación de nuevas partículas virales

Los estudios de carga viral miden la cantidad de virus en sangre (no los anticuerpos) y no constituyen pruebas eficaces para el diagnóstico de la enfermedad sino que son útiles, en combinación con el recuento (o dosaje) de linfocitos CD4, como indicadores de la evolución de los pacientes. En este momento existen tres métodos reconocidos para estudiar la carga viral (NABSA, BDNA, y PCR).Para comparar los resultados a lo largo del tiempo conviene utilizar siempre el mismo método. Los estudios de dosaje de linfocitos CD4 como los de carga viral, deben realizarse estando el paciente sin ningún proceso infeccioso en curso, no habiendo recibido una vacuna durante el último mes, y en un estado psicológico no alterado, pues estas situaciones alteran sensiblemente el resultado de los análisis.

A partir del momento en que se detecta la infección, lo más importante es averiguar cuál es el estado inmunológico del paciente a través del recuento de linfocitos CD4 (indicadores de la capacidad de defensas del organismo) y de la cantidad de virus circulante en la sangre (lo que se denomina carga viral). La caída de linfocitos CD4 por debajo de un valor límite - que se ha fijado actualmente en 500/mm - marca un deterioro inmunológico que hace prever la aparición de las enfermedades oportunistas.

El análisis viral sirve entonces como un factor pronóstico que orienta sobre cuál debe ser el tratamiento específico y cuándo comenzarlo. El consenso mayoritario es comenzar el tratamiento cuando los linfocitos CD4 estén por debajo de las 500 células/mm3, y la carga viral entre 5.000 y 10.000 copias/ml, aunque no hayan aparecido aún síntomas menores (diarreas, fiebre inexplicable, candidiasis, herpes zoster) o las enfermedades oportunistas.

Las razones por las cuales estas drogas no erradican totalmente el virus son de distinto tipo. Para multiplicarse el virus utiliza el sistema reproductivo de las células en que se introduce. Cabe ahora agregar que no todas las células tienen la misma velocidad de reproducción (algunas tardan horas; otras, semanas, y otras, como las neuronas, no se reproducen).Se establece entonces la siguiente cadena:

1) las drogas sólo pueden actuar cuando el virus se está multiplicando;

2) a su vez, el virus sólo puede multiplicarse cuando la célula se está reproduciendo y

3) por lo tanto, las drogas podrán actuar en aquellas células que se estén reproduciendo y les será imposible entrar en aquellas que estén en período de latencia.

Existen órganos - como por ejemplo los que componen el sistema nervioso central o los testículos - conocidos como "santuarios" que poseen barreras naturales que hacen prácticamente imposible el ingreso de las drogas. El hecho de que en los cócteles se mantenga el AZT obedece a que es la única que actúa eficazmente en el sistema nervioso central adonde no llegan las drogas más modernas.

Las investigaciones han detectado varios "sitios blancos" en el ciclo evolutivo del virus que, en teoría - e incluso en experimentos "in vitro" - constituyen lugares clave en los cuales podrían actuar diferentes tipos de antirretrovirales. Sin embargo, sólo los inhibidores mencionados anteriormente - que actúan en dos de esos sitios - se encuentran probados efectivamente en el tratamiento de pacientes.

En los últimos tres años y a partir del uso de las terapias múltiples, se redujo significativamente la mortalidad y la aparición de enfermedades oportunistas en enfermos de SIDA bajo tratamiento. No es posible dar una receta única de combinación de antirretrovirales ya que cada paciente es un caso particular en función de su historia clínica individual y de la cepa del virus con el cual se halla infectado. A medida que transcurre el tiempo, el virus muta y se hace resistente a determinadas drogas, por lo cual, estas dejan de ser efectivas para dicho paciente, aunque sean eficaces para otros.

Es importante asegurar la regularidad de las tomas de medicación en los tratamientos combinados actuales, pues la discontinuidad permite que el virus se haga resistente. A la continuidad suele verse afectada tanto por dificultades en la provisión de drogas como por el abandono temporal del tratamiento por parte del paciente: uno de los principales inconvenientes es que los cócteles implican tomar entre 10 y 15 pastillas diarias, en diferentes horarios y formas de ingesta.

El único caso que en se mantiene el tratamiento con una sola droga lo constituyen las embarazadas VIH positivas. En la Argentina la normativa vigente con relación al tratamiento de las mujeres embarazadas VIH positivas, y que además es similar a la de otros lugares del mundo, establece que las madres seropositivas deben recibir AZT a partir de la semana 14 del embarazo hasta el momento del parto (momento en que se les suministra por vía endovenosa), pues no están comprobados los efectos de la combinación de drogas sobre el bebe en gestación. Luego del parto, la madre puede retomar la terapia triple, y debe evitar el amamantamiento (siempre que existan alternativas alimentarías adecuadas).Por su parte, el recién nacido recibe AZT por seis semanas consecutivas. Con estas precauciones, la transmisión del virus de madre a hijo se reduce del 30% al 8%.

En los últimos tiempos, y como consecuencia de las terapias antirretrovirales, se difundieron algunos conceptos erróneos como:

a.- "Negativización" ð para referirse a las personas infectadas a quienes no se les detecta virus en sangre mediante los estudios de carga viral. Un proceso de negativización implicaría la desaparición de los anticuerpos detectados con las pruebas serológicas, no la disminución del virus en la sangre que es lo que mide la carga vial. No es cierto que por tener menor cantidad de virus desaparezcan los anticuerpos; mucho menos que se haya eliminado el virus del organismo.

b.- "Eliminación o erradicación del virus" ð para referirse a las personas infectadas a quienes no se les detecta virus en sangre mediante los estudios de carga viral. La disminución de la cantidad de virus no implica la desaparición de la infección, sino su control relativo a partir del tratamiento. Esto quiere decir que se retrasa la aparición de las enfermedades que implican el SIDA, lo que efectivamente mejora la calidad y esperanza de vida de las personas portadores.

c.- "Cronificación de la enfermedad ð La esperanza en las investigaciones sobre nuevos tratamientos es la de transformar la enfermedad en crónica (Como otras, también incurables, pero que preservan la vida del paciente a través de terapias permanentes).Sin embargo, no hay que confundir la esperanza con algo ya conseguido.

· Vacunas En Estudio ð Tras el congreso internacional realizado en Vancouver en 1996, con la participación de 15 mil expertos y miembros de organizaciones no gubernamentales de todo el mundo, el Dr. Montaner aporta su opinión en el marco de la polémica: "Dudo en la efectividad clínica de la vacuna GP120". Se refirió así al tipo de compuesto proteínico que estimula a las células defensivas y a la vez crea anticuerpos contra el virus.

Desde mediados de los '80 se trabajó sobre la GP120 en los Estados Unidos, pero en 1994 el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, que tenía a su cargo la aprobación del presupuesto de investigación, vetó el inicio de la última fase de ensayos clínicos en 10.000 voluntarios. Un diario de Chicago había publicado que cinco personas vacunadas en la primera fase presentaban el virus en la sangre. Algunos de los nuevos portadores eran drogadictos y aparentemente se habían infectado con agujas contaminadas. La negativa norteamericana tuvo el siguiente fundamento: "Las vacunas deben servir inclusive para prevenir el contagio en situaciones de 'algo riesgo' ". Al margen del veto norteamericano, la Organización Mundial de la Salud abrió el camino para continuar los estudios de la GP120 en otros países. Tailandia y Uganda apuestan al ensayo clínico, con este compuesto producido por las compañías norteamericanas Genevax y Chiron

En la actualidad, se lleva a cabo el análisis de otro tipo de vacunas de las cuales se destacan:

· Basadas en el ADN: Estos productos que se están investigando a nivel de laboratorio, consisten en "fragmentos virales", que al ser inyectados en el organismo pasan a formar parte de la maquinaria celular. Una vez incorporados, los fragmentos producen proteínas típicas del virus, que no son infectivas, porque no se trata del virus completo, sino de una parte, pero resultan suficientes como para activar el batallón inmunitario.

De este modo, un individuo sano genera anticuerpos control el VIH y en caso de infectarse, su sistema inmunitario estará preparado de antemano para el ataque. Los laboratorios norteamericanos Merck y Apollon llevan realizados estudios en monos "con buenos resultados" - según informaron - y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos ya dio luz verde para iniciar la primera etapa clínica en individuos sanos.

· De origen combinado: La compañía francesa Pasteur-Merieux-Connaught está evaluando la efectividad de una combinación de GP120 y ALVAC (otro tipo de vacuna de ADN).Los resultados obtenidos hasta ahora son auspiciosos.

· Cepas Resistentes A Drogas ð Tres equipos de investigación han encontrado pruebas de que cepas del VIH resistentes a las drogas se están diseminando en la actualidad en los Estados Unidos y en Europa entre personas sexualmente activas.

Desde el momento en que los tres grupos de investigación descubrieron formas de virus altamente resistentes a las multidrogas que han surgido a la superficie en los últimos 18 meses, surge el temor de que se trata del comienzo de una tendencia que puede convertir en inútiles a los tratamientos para aquellas personas que se infectarán en el futuro. Esto significa que es necesario identificar tempranamente aquellos casos resistentes a las drogas.

El Dr. Martin Markowitz, del Aaron Diamond Research Center de nueva York condujo un equipo de investigadores de nueva York y de Los Ángeles quienes analizaron el VIH hallado en 77 hombres y tres mujeres que se habían infectado, en promedio, en menos de dos meses. Esto significa que los científicos pudieron recuperar de la sangre de los pacientes las mismas cepas de virus que ingresaron originariamente en sus organismos a través del contacto sexual. El 16% de las personas eran portadores de virus que poseían mutantes conocidas que confieren resistencia a las drogas utilizadas en la Terapia Antirretroviral Altamente Activa (HAART).Inclusive, más pacientes - el 26.8% - tenían virus capaces de crecer en tubos de ensayo a pesar del bombardeo de varias drogas anti VIH. Eso equivale a afirmar que existen más tipos genéticos de resistencia en el VIH de lo que los científicos creyeron hasta el momento. Existen evidencias de que los miembros de la población con tratamiento HAART pueden transmitir el VIH a sus compañeros sexuales, y en algunos casos pasando formas del virus altamente resistentes a las drogas. Las implicancias que esta situación tiene en materia de salud pública en el tratamiento con drogas pueden ser mucho menos triunfantes.

· Nutricion ð Muchos pacientes con VIH se ven afectados por el síndrome de desgaste cuyos síntomas incluyen una gran pérdida de peso, diarrea crónica o debilitamiento, y fiebre constante o intermitente por lo menos por 30 días. El síndrome es clasificado como una enfermedad que define el SIDA. Todas las personas con el VIH deberían seguir las prácticas de seguridad alimenticia, debido a que sus sistemas inmunes debilitados las hace especialmente vulnerables a enfermedades causadas por alimentos. La diarrea causada por estas enfermedades puede conducir al síndrome de desgaste o empeorarlo.

Para prevenir enfermedades causadas por alimentos, las personas con el VIH deben evitar productos lácteos no pasteurizados, lavarse las manos y lavar los utensilios con agua caliente y jabón al preparar comidas, y cocinar bien los alimentos para matar bacterias dañinas. No deben comerse huevos crudos ni pescados o mariscos crudos como ostras, almejas, sushi y sashimi.

· Contexto Social Y Afectivo ð La contención psíquica y el apoyo afectivo de los familiares y amigos del enfermo actúan de manera importante en el resultado de los tratamientos. Del mismo modo, las condiciones socioeconómicas de los pacientes tienen fuerte incidencia en el desarrollo de la enfermedad. Hay algo que queda claro: los virus se refuerzan cuando hay miseria o angustia. Está demostrado que pacientes desafectivizados y discriminados muestran niveles bajos de linfocitos y de CD4, elementos utilizados para medir el nivel de las defensas del organismo.

· Enfoques Terapeuticos No Convencionales ð Estos enfoques, conocidos también como terapias alternativas, se han multiplicado sorprendentemente en nuestro país, particularmente en personas con VIH. La Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, ofrece disciplinas que van desde la homeopatía, el reiki, o la programación neurolingüística, hasta el naturismo y la acupuntura.

Carlos Blanco es un terapeuta alternativo argentino y plantea que estas disciplinas trabajan con los planos físico, espiritual y emocional, intentando restablecer la armonía supuestamente rota por la enfermedad. Plantea que hay factores que determinan una baja de las defensas y que estos son: el miedo, la desolación, la desesperanza. Estos enfoques se proponen ayudar a levantar las defensas y mejorar el equilibrio emocional del individuo. Estas formas de terapia no se oponen a las terapias convencionales, sino que son complementarias.

ð Reiki: Blanco plantea que el reiki logra actitudes diversas. "Quien realiza los ejercicios está más sensible a lo que le toca vivir, ya se trate de su propia sexualidad, la discriminación que inevitablemente sufren quienes viven con el VIH, o las colas interminables para obtener medicamentos gratuitos en el Ministerio de Salud y Acción Social" Sostiene que una de las mayores virtudes del reiki es la harmonización de la energía: libera lo que está bloqueado, permite expresarse emocionalmente a través del llanto y la palabra, ayudada a liberar pesadas cargas de encima.

ð Homeopatía: Es una disciplina aceptada por la medicina tradicional. Surgió a fines del siglo XVIII cuando un alemán, Samuel Hahnemann, descubrió que un enfermo con fiebre se curaba con la quinina, mientras que si por error se suministraba quinina a una persona sana, se enfermaba. Hahnermann pensó que todas las sustancias que producían determinados cuadros en personas sanas, tenían un efecto curativo en la persona enferma con esos mismos síntomas. Se trataba de la curación por los semejantes. El doctor Carlos Grosso, homeópata argentino, practica esta disciplina que ayuda también a las personas que viven con SIDA. El Dr. Grosso plantea que la homeopatía, en el caso del SIDA, funciona como cualquier otra enfermedad, él homeópata toma los síntomas y trata de averiguar todo lo posible acerca de cada uno de ellos y deduce qué remedio conviene aplicar. Sostiene que: "... no pueden curar el efecto del SIDA que es ir derrumbando el sistema inmunológico, pero sí logran contenerlo, en gran parte."

ð Visión Naturista: En Buenos Aires, la doctora Beatriz Rodríguez atiene personas con VIH, a partir de una concepción alimentaría que se remonta a la antigua escuela de medicina Occidental, la de Hipócrates. Según Hipócrates, hay una fuerza curadora de la naturaleza. En relación con el SIDA el naturismo trabaja esa fuerza vital curadora que todo individuo posee. Para los naturistas si se intenta llevar esa fuerza vital a su máxima potencia hay que respetar los principios vegetarianos. Por ejemplo, la carne es considerada como un alimento tóxico que el organismo no puede tolerar y contribuye a que el sistema inmunológico se debilite.

Si bien los elementos externos introducidos por medio de terapias alternativas no tienen un efecto físico directo sobre el organismo, colaboran para que éste active su propia capacidad de reparación de daños. Es por esta razón que la comunidad científica mira con interés las terapias alternativas para ayudar a distinguir y fortalecer aquellos que han contribuido a mejorar la calidad de vida de personas que viven con el VIH y otras enfermedades.

11. VIH/SIDA y Deporte

Durante un lapso de dos semanas, a comienzos de 1996, el jugador profesional de básquetbol Magic Johnson volvió a jugar en Los Ángeles Lakers después de una ausencia de más de cuatro años, debido a un test positivo de VIH. Asimismo, el boxeador profesional Tommy Morrison fue diagnosticado VIH positivo antes de competir en un match programado en Las Vegas. Estos hechos ilustran dos aspectos contrastantes del impacto de le epidemia de VIH/SIDA en el mundo del deporte.

El regreso durante tres meses al circuito profesional de Johnson demostró que los individuos VIH positivos pueden tener vidas sanas y activas. Johnson enfatizó que su posterior retiro a mediados de mayo de 1996 no se relacionó con su salud, sino que quería tener la oportunidad en sus propios términos, algo que no pudo hacer en 1992.

En comparación, el test VIH positivo de Morrison reactivó los temores de que un individuo podía infectarse durante una competencia deportiva. Morrison anunció, en primer lugar, que no volvería a boxear, pero el 3 de noviembre de 1996, en Tokio, derrotó a Marcus Rhode en una pelea en la categoría pero pesado. Rohde aseguró, después de la pelea, que nunca había estado preocupado por contraer el VIH en el cuadrilátero.

Mientras estos hechos han llamado la atención acerca de la creciente necesidad de educar a atletas, tanto profesionales como amateurs sobre los riesgos de transmisión del VIH, también aumentó el temor acerca de la transmisión en el campo de juego. Las posibilidades de contraer la infección por VIH en el campo de juego son remotas, salgo en el ring de boxeo, donde los boxeadores suelen tener heridas cortantes y hemorragias en forma conjunta. En un estudio publicado en 1995, investigadores de los Centers for Disease Control and Prevention afirmaron que las posibilidades de contraer el VIH durante una competencia deportiva - salvo el box - superan una en un millón.

No hay evidencias de que exista el riesgo de transmisión del VIH cuando personas infectadas que practican un deporte no muestran heridas sangrantes u otras lesiones de la piel. No existen casos documentados de infección por VIH adquirida a través de la participación en deportes.

Los individuos infectados por VIH pueden participar en deportes. De hecho, el ejercicio suele ser recomendado. Cada caso de infección por VIH de un atleta debería ser juzgado individualmente, de acuerdo al estado físico y mental de cada deportista y a la naturaleza del deporte que él o ella practiquen.

· Politicas Hacia Vih/Sida De Asociaciones Deportivas ð Basándose en la evidencia de que el VIH no suele transmitirse durante las prácticas o competencias, los expertos coinciden en afirmar que los deportistas infectados por VIH no deberían ser rutinariamente excluidos de las prácticas y de las competencias. Las organizaciones deportivas, como otras que patrocinan programas deportivos, deberían desarrollar políticas para sus equipos, colegios u organizaciones.

La National Collegiate Athletic Association (NCAA), la National Federation of State High Schools Associations, la American Academy of Pediatrics y la Organización Mundial de la Salud han publicado trabajos científicos de peso con referencia a este tema. Establecer políticas con respecto al status del VIH, participación, testeo y le manejo de la sangre permite tomar decisiones objetivas a quienes deben confrontarse con estos hechos. Todos los miembros de un equipo, como también sus entrenadores, deben estar informados acerca de las políticas a seguir, de tal manera que pueden conocer las normativas.

Este riesgo teórico de transmisión del VIH a través de la actividad deportiva debe ser tenido en cuenta. Cualquiera que entre en contacto con sangre a partir de una herida producida durante una competencia o actividad deportiva debe seguir lineamientos universales.

El tema del test obligatorio del VIH para atletas ha desatado discusiones con respecto al deporte y al VIH. Varias asociaciones profesionales deportivas sugieren, pero no exigen, el test. La excepción se da en el boxeo. Con anterioridad al anuncio de Morrison los tests de VIH eran obligatorios para los boxeadores que competían en Nevada, Oregón, Washington y Arizona, y en Gran Bretaña. Como consecuencia directa del anuncio de Morrison, la Comisión de Boxeo de Nueva York anunció el 14 de febrero de 1996 que todos los boxeadores debían hacerse un test anual de anticuerpo del VIH antes de permitírseles competir en Nueva York.

El 7 de mazo del mismo año, la New Kersey Athletic Control Board impuso el test obligatorio para boxeadores de ese Estado.

El 30 de abril, el parlamento de Pennsylvania aprobó una ley imponiendo la obligatoriedad del test del VIH para cualquiera que compitiera en matches de box en ese Estado.

Morrison evitó estos controles en Tokio al regresar al cuadrilátero, en una competencia aprobada por la Comisión Japonesa de Boxeo, que carece de reglas con respecto a los boxeadores VIH positivos. Sin embargo, la Federación de Box votó en 1993 una norma para que los boxeadores presenten evidencias de que no están infectados por VIH antes de competir por el título.

A partir de la revelación del campeón olímpico de saltos ornamentales Greg Louganis de que era VIH positivo, mientras competía en las Olimpíadas de 1988, directivos olímpicos internacionales manifestaron que no pensaban cambiar las normativas existentes. Si bien han adoptado lineamientos estrictos en materia de heridas sangrantes, no exigen el test del VIH para los atletas.

Para la Organización Mundial de la Salud, un test de rutina para todos los atletas es innecesario, poco práctico e inmanejable, como también costoso. Pero casi dos tercios de los atletas universitarios que participan en deportes que implican entrar en contacto apoyarían una reglamentación que restringiera intervenir en competencias a deportistas infectos por VIH.

Las actitudes discriminatorias surgieron en la National Basketball Association (NBA) en 1992, cuando Magic Johnson intentó por primera vez regresar al circuito profesional con los Lakers. A pesar de su buena salud, decidió retirarse antes que enfrentar la discriminación. Sin embargo, la NBA llevó a cabo en los años venideros un exhaustivo programa de educación, y fueron pocos los jugadores que pusieron objeciones cuando Johnson regresó a al actividad deportiva el 30 de enero de 1996.

El riesgo primario para los atletas de contraer la infección por VIH son los mismos que enfrentan aquellos que no son atletas, es decir, tener sexo sin protección y compartir agujas. Algunos estudios han demostrado que los atletas más proclives a un estilo de vida con conductas más riesgosas que los no atletas. Las hazañas físicas de numerosos atletas los lleva a creer que son invencibles y, por lo tanto, no toman las precauciones necesarias para minimizar los riesgos.

12. El SIDA en la Argentina

Al 31 de diciembre de 1999, las personas enfermas de SIDA eran 16.259, si se considera la demora en la notificación el número estimado es de 18.966. Según los registros oficiales, en sólo un año el número de personas enfermas aumentó un 15 por ciento. En marzo de 1999 había 14.289 pacientes. Además, se estima que hay 150 mil personas infectadas y sólo 15 mil se atienden. Otro dato que confirma el crecimiento del contagio heterosexual es el siguiente: hoy hay una mujer infectada por cada 2,8 varones cuando al comienzo de la epidemia la proporción era de una mujer por cada 14 hombres. Esto explica también que haya más casos de embarazadas seropositivas.

La epidemia de SIDA entre los hombres es más antigua que la de las mujeres. Los primeros casos de varones son de 1982 y los casos femeninos aparecen 5 años después. Sin embargo estas diferencias iniciales se han ido modificando hasta alcanzar una relación de 3:1, en el año 1997. Se observan también diferencias en la edad, en la distribución geográfica, en las vías de transmisión y en el nivel de instrucción.

Edad ð el promedio entre los hombres es de 31 años, y 4 de cada 10 tienen menos de 30 años. Entre las mujeres la edad media es de 26 años y 6 de cada 10 casos tiene menos de 30 años.

Distribución geográfica ð el 51% de las mujeres vive en la provincia de Buenos Aires (8 de cada 10 residen en el Conurbano).En el caso de los hombres, este porcentaje es de 42%. Un fenómeno inverso se observa en la Ciudad de Buenos Aires que concentra el 27% de las enfermas y el 33% de los enfermos. En Santa Fe los porcentajes son similares para ambos sexos (hombres 7%, mujeres 6%), en la provincia de Córdoba, se encuentran el 3% de las mujeres con SIDA y el 5% de los hombres con SIDA.

Vías de transmisión ð Distribución de las distintas vías en el total de casos donde se observan diferencias entre los hombres y las mujeres:

· Hombres vía sanguínea: 46%

vía sexual: 47%

· Mujeres vía sanguínea: 50%

vía sexual: 30%

ð Tendencia de la epidemia a través de los años.

· Transmisión entre hombres que tienen sexo con otros hombres sin protección

­ 1991: 27% de los casos

­ 1999: los casos disminuyeron al 20%

· Transmisión entre usuarios de drogas que comparte el material de inyección

­ disminuyó del 42% en 1991 al 34% en 1999

· Transmisión sexual sin protección

­ aumentó del 8,5% en 1991 al 34% en 1999

· Transmisión vía madre - hijo

­ se ha mantenido entre el 6% y 7%

· Enfermos por hemofilia y transfusiones

­ ha disminuido del 3% en 1991 al 0,4% en 1999

ð Existen diferencias en las vías de transmisión, de acuerdo a la edad de los pacientes. Entre los usuarios de drogas inyectables que comparten material de inyección casi el 60% tiene menos de 30 años, y sólo un 1,5% tienen más de 44 años. Entre los hombres que tienen sexo con hombres sin protección el 75% de los enfermos se concentra en mayores de 30 años. Las personas que refieren haberse infectado a través de relaciones sexuales sin protección, el 42% son menores de 30 años, el 46% tiene entre 30 y 45 años y el 12% son mayores de 45 años.

Nivel de Instrucción ð entre los usuarios de drogas intravenosas que comparte el material de inyección sólo el 18% había concluido el colegio secundario; un 15% no había terminado de cursar la escuela primaria. En cambio entre los hombres que tienen sexo con otros hombres sin protección, 61% había completado el colegio secundario y sólo el 4,5% no había finalizado la escuela primaria al momento del diagnóstico de SIDA. Con mayor frecuencia los enfermos de SIDA tienen un bajo nivel de instrucción. La escolaridad de nivel completo ha aumentado del 1.5% en 1990 al 18% en 1999, mientras que aquellos que habían finalizado el colegio secundario alcanzaban al 55% del total de los casos al comienzo de la década del 90, sólo el 24% habían alcanzado dicho nivel de instrucción en 1999.

Hay un punto sumamente importante a tener en cuenta. En la Argentina, las personas acuden al hospital cuando ya desarrollaron la enfermedad, y el tratamiento es más complejo. Para el Dr. Héctor Pérez, vicepresidente de la Sociedad Argentina de SIDA y miembro del servicio de Insectología del hospital Fernández, "La clave es la prevención y aquí todavía no hubo políticas preventivas coherentes." El mayor logro de los países que han diseñado políticas sanitarias fue lograr frenar al SIDA evitando que los pacientes desarrollaran la enfermedad y mejorando su calidad de vida. Según el Dr. Pérez Argentina se encuentra más cerca de África que del Primer Mundo. Además, hay una coincidencia absoluta de todas las investigaciones en nuestro país y en diversos lugares del mundo, y es que el nivel de información no guarda relación directa con la adopción de conductas de auto cuidado. Lejos de ser un punto de llega, la difusión de las características de la enfermedad y de las formas de prevenirla es un primer paso fundamental.

13. Embarazo y VIH en Argentina

Cada vez son más numerosas las mujeres y adolescentes que llegan a los servicios de obstetricia de los hospitales porteños para descubrir que son portadores del VIH.

El Dr. Daniel Gutiérrez, obstetra del Hospital Rivadavia alerta sobre el aumento progresivo y continuo de mujeres embarazadas VIH positivas. En la actualidad sé a conformado un equipo que incluye al obstetra, al neonatólogo, al pediatra que hace el seguimiento después del parto, al infectólogo, asistentes sociales y psicólogos, este equipo colabora en la asistencia de mujeres embarazadas VIH positivas.

Lo primero que se le pide a la mujer embarazada es la realización del análisis de VIH. El mecanismo era que la mujer se lo hacía, el personal del Hospital Rivadavia retiraba los estudios y el médico le entregaba en mano el resultado. Posteriormente el laboratorio decidió dárselo a la paciente como si se tratara de cualquier análisis, pero en el papel figura un número como resultado denominado Cut Off, que es un límite. De ese límite para arriba estaría contaminado y de ese límite para abajo no estaría contaminado. De esa forma la mujer puede estar deambulando y nadie se entera hasta que vaya a la consulta médica del hospital.

El tratamiento que se aplica a la mujer embarazada VIH positiva es el AZT, salvo en un período avanzado. El Hospital se maneja con las recomendaciones elaboradas por las autoridades sanitarias de los Estados Unidos respecto al uso del AZT. En el primer trimestre del embarazo, no es conveniente administrar la droga por los daños que puede causar al feto. Por lo tanto, se toma desde la semana 14 hasta la 34.

Las edades de las mujeres infectadas oscilan entre los 20 y los 30 años, aunque hay chicas más jóvenes, adolescentes.

Hay muchas que plantea la mujer embarazada y las mayores son sobre él bebe. Si el chico va a morir, o si va nacer con VIH y qué pasará después. Recién a los 180 días se puede decir si el chico está o no infectado. Se han registrado abandonos de chicos. Por eso es importante el trabajo de la psicóloga con la madre.

El SIDA y la Escuela

En la Argentina, la Secretaría de Educación ha implementado desde el año 1989 normas de prevención. El HIV ha irrumpido en el área de la educación y afecta no sólo a la población conformada por los alumnos, sino también a los padres y al personal docente. La Lic. Silvia Portas, licenciada en psicología y Coordinadora de Promoción de la Salud y Prevención del SIDA de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, manifiesta que en todas las áreas escolares hay chicos que son portadores. "La oferta educativa es amplia y toma todas las edades: jardín de infantes, primaria, secundaria y adultos."

Cuando en una institución educativa se halla una persona portadora de lo que se trata es de ponerle las cuatro letras a lo que le sucede. Con los chicos trabajan psicólogos que deben abordar una verdad que no es liberadora. El SIDA pediátrico es un tema delicado en todo el mundo. En el caso de los alumnos, lo predominante es la transmisión vertical, es decir, de madre a hijo.

Al principio en las escuelas los docentes y personal educativo no aceptaba el uso del guante, porque creían que el niño se pondría mal. Desde la Secretaría de Educación se hace especial hincapié en el uso de guantes para la atención de heridas o la limpieza cuando se ha producido un derramamiento de fluidos corporales. Dice la Lic. Portas: "Las señales, cuando alguien sangra, las dan los mismos chicos."

Para la Lic. Portas, si un chico comparte su condición de portador de VIH, puede llegar a tener efectos sumamente negativos en aquellos que lo rodean. Pero también es muy difícil para un niño no poder contar lo que le pasa. Puede suceder que sean sus padres los portadores y tenga que reprimir la angustia no sólo en la escuela, sino también en el barrio, o en lo de la familia vecina donde juega.

La intervención que se hace desde la Secretaría de Educación es acompañar para que pueda desarrollarse la convivencia, bajar los temores y lograr que el niño pueda hacer una vida normal. El grupo que acompaña estas situaciones se conforma por tres psicólogos, una socióloga, una asistente social y una licenciada en Ciencias de la Educación y una bibliotecaria. Se realizan reuniones con los docentes, con la familia y se evalúan las necesidades de todo tipo. Una de las experiencias más terribles es el deterioro y el fallecimiento de un niño.

Desde el año 1992 se realizan cursos de capacitación sistemática para los docentes. En las escuelas se realizan talleres durante una semana en forma intensiva durante el mes de febrero. "Es importante enfatizar algunos puntos clave. La convivencia con personas HIV positivas, lo mismo que con familiares es posible, deseable y sin riesgo. Las vías de contagio deben ser claramente entendidas y creemos que el mejor sistema de trabajo es en grupos pequeños. Es importante recalcar que no hay preguntas estúpidas. Lo que no sabemos, por desgracia lo rellenamos con prejuicios, con mitos. Es importante que en estos talleres intervengan los padres."

Hasta el momento este programa se aplica en la Capital Federal. La Lic. Portas recalca la necesidad de formar gente para poder trasladar este programa a las provincias.

El SIDA en las cárceles

En los servicios penitenciarios de todo el mundo es crítica la incidencia y la diseminación del SIDA. Muchos internos han sido diagnosticados como que padecen la enfermedad y muchos de ellos son portadores del virus VIH.

El Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires cuenta con una población que supera los 10.000 internos y la movilidad propia anual entre ingresos y egresos conlleva a prestar una asistencia médica aproximadamente a 16.000 internos anuales.

Las cárceles se encuentran superpobladas y todas estas personas se encuentran alojadas en establecimientos viejos y las condiciones higiénicas y sanitarias deficientes, con alta incidencia para la infección tuberculosa, enfermedades de transmisión sexual, drogadicción y SIDA.

La población carcelaria es considerada de algo riesgo, por la droga dependencia por inyectables, tatuajes, cortes múltiples con elementos compartidos y con un alto grado de contaminación. En este ámbito el SIDA es uno de los flagelos más importantes.

Una de las más antiguas enfermedades y actualmente en continuo avance es la "tuberculosis" que, hermanada con el SIDA, son los puntos que deben analizar las autoridades sanitarias no sólo con el fin de tratarla, sino para mejorar la actual situación sanitaria de este tipo de población que no escapa a la problemática de la sociedad en general.

La alta tasa de drogadictos intravenosos entre los reclusos que murieron de SIDA, y el tiempo relativamente corto que permanecieron en prisión antes de desarrollar la enfermedad, obliga a pensar que fueron infectados antes de su detención.

Los internos seropositivos difunden el virus del SIDA del mismo modo que siempre: a través de secreciones seminales y/o vaginales de acuerdo al sexo y a través de la sangre. El sexo entre los internos es una realidad de la vida en prisión, y es del tipo consentido como un favor sexual negociado por protección a la violación o por otros beneficios.

La mayoría de los internos seropositivos han contraído el virus a través del uso de drogas intravenosas antes de su ingreso a prisión y es muy posible que los abusadores de las mismas continúen intercambiando agujas como lo hacían cuando eran libres.

En las cárceles de muchos países hay cifras importantes de reclusos con antecedentes de comportamientos de alto riesgo como, por ejemplo, el consumo de drogas por vía intravenosa y la prostitución. Además, se produce, por la falta de relaciones heterosexuales una conducta homosexual circunstancial.

La Organización Mundial de la Salud recomienda a las autoridades penitenciarias informar a todos los internos del riesgo de infección por VIH a través de talleres. Muchas de estas personas no tienen la posibilidad de recibir este tipo de información en el seno de la comunidad.

Resulta compleja una investigación sobre la incidencia del SIDA que incluya no sólo la enfermedad del SIDA en internos sintomáticos, sino también seropositividad para VIH entre los prisioneros. Esto se debe a que él testeo de anticuerpos masivos para obtener información sobre la prevalencia de la infección por VIH en prisión, solamente se justificaría si fuera anónimo y voluntario, debido al peligro de que los seropositivos puedan ser discriminados, segregados o violentados por el personal o los otros internos. Además, el costo que resulta de suministrar los test de ELISA y WESTERN BLOT a una gran población de internos, el hecho de que sólo entre el 20% y el 50% de los seropositivos desarrollen SIDA o el complejo relacionado, y el que no exista tratamiento efectivo para un seropositivo testeado hace prácticamente prohibitivos los screenings masivos.

En un estudio realizado sobre 40 enfermos que desarrollaron el SIDA, internados en la Sala de Infectología del HOGAM Unidad 22 (Olmos), en el período 2/1/1996 al 4/7/1996, se pudo observar que la edad promedio en la cual desarrollaron la enfermedad SIDA fue de 28 años, un 62% tiene antecedes de drogadicción endovenosa y una 40% terminó en óbito.

El SIDA no es un problema de los internos alojados en áreas penitenciarias, como tampoco lo es en forma exclusiva de las autoridades sino que muy por el contrario, dadas sus características, constituye un problema que incumbe a toda la comunidad de nuestro país y representa, incluso un mal de jerarquía mundial. Ver esta cuestión de este modo, implica reconocer la necesidad de un plan de acción que excede lo sectorial y lo institucional para lo que deben asignarse los recursos necesarios.

En una nota publicada en diario Clarín el día 24 de Marzo de 2000, se plantea que en el último año la cifra de presos con SIDA creció un 50%. Este dato pertenece a las prisiones federales. Esto significa que el 11% de los presos padece la enfermedad, en distintos grados. Equivale a 775 personas. De estas 775 personas, de las cuales 83 son mujeres. Las cifras oficiales revelan que la mayoría de los portadores del virus del SIDA todavía no desarrollaron la enfermedad. El resto es sometido a distintos tratamientos dentro de los centros asistenciales que hay en las cárceles, en los hospitales públicos o - si su estado es terminal - en sus casas.

El último balance de gestión de la Procuración Penitenciaria - oficina que se encarga de defender los reclamos de los presos - detalla una encuesta anónima entre los presos. Si bien no todos los presos participaron, la mitad de los que sí lo hicieron creían correr el riesgo de contagiarse; otros tantos reclamaron más información sobre el tema.

En los últimos cinco años la cantidad de presos portadores del VIH se duplicó. Los peores penales son las superpobladas unidades de Caseros y Devoto que, se supone, serán desmanteladas hacia fin de año. Tanto el Servicio Penitenciario Federal, como la Secretaría de Política Criminal, la de Regulación Sanitaria - del Ministerio de Salud - y la Procuración Penitenciaria intentan poner en marcha un programa elaborado por la OMS. Lo bautizaron "Cárceles saludables" y pretenden bajar todos estos índices.

El borrador del plan sostiene que uno de cada cuatro presos de las cárceles nacionales tiene algún problema de salud. Por esto mismo, se hace hincapié en la prevención y en la capacitación de guardias y médicos. Afirman que debe crearse un entorno saludable que respete la dignidad y los derechos humanos de todos los miembros de la comunidad penitenciaria.

En el Ministerio de Justicia se sostiene que el Servicio Penitenciario Federal no brinda atención suficiente a los enfermos de SIDA. Los medicamentos no son suficientes y las ambulancias suelen llegar tarde.

El SPF manejó en 1999 un presupuesto de unos 137 millones de pesos. El 90% de esa cantidad se fue en gastos de personal.

14. La posición de la Iglesia frente al SIDA y la discriminación

"La Iglesia debería abrir sus puertas a todos, en forma incondicional, tal como Cristo abrió la puerta a todos, sin tener en cuenta quienes eran o lo que habían hecho. La salvación es dada a todos por gracia, a través de la fe, y no por causa de hechos o comportamientos. Al aceptar a todos, Cristo dio acceso a su perdón y a la nueva vida. Hoy, en su Iglesia, recibimos esta vida nueva por medio de la Palabra y los sacramentos. Al excluir a alguno de esta fuente de vida, la Iglesia se hace culpable de la más grave forma de discriminación que existe.

La difusión del SIDA depende de realidades culturales, sociales y económicas. La Iglesia debería cuestionar seriamente su propio papel en el desarrollo que facilito la difusión de la enfermedad, y desafiar a sus propios miembros y a la sociedad para tomar medidas que eliminen actitudes de discriminación y acciones prevalentes en la sociedad.

Discriminación.

La discriminación tiene muchas facetas:

  • Inadecuado cuidado profesional para las personas que son VIH positivos;


  • Estigmatización y aislamiento de la familia, del contexto social, de la comunidad y de la Iglesia;


  • Perdida del empleo;


  • Violencia física y/o psicológica contra personas de orientación homosexual, prostituidos y drogadictos;


  • Restricciones de viajes;


  • Presiones familiares y sociales sobre lo que brindan ayuda para que no cuiden a las personas infectadas con el VIH;


  • Negativa a brindar cuidados sanitarios básicos y seguros de vida o salud;


  • Registros obligatorios;


  • Rechazo a brindar alojamiento;


  • Actitud negativa para brindar acceso a la educación, especialmente a los niños;


  • Análisis obligatorios sin consentimiento; "chivos expiatorios";


  • Exclusión de personas, tales como refugiados y estudiantes procedentes de áreas altamente endémicas.


Las estructuras socioeconómicas en el mundo promueven la pobreza de ciertas comunidades y grupos, haciendo más vulnerables a la difusión del SIDA a aquellos que no tienen privilegios. La lucha contra el SIDA es por lo tanto una lucha contra la pobreza, el analfabetismo, la prostitución, la drogadicción y todas las formas de desigualdad social. La falta de información tendenciosa también contribuye a la discriminación.

Efectos de la discriminación.



  1. La discriminación afecta profundamente a las personas. Ella conduce a la perdida de autoestima, a sentimientos de culpa y vergüenza. A menudo las personas con SIDA se apartan por sí mismas de la asistencia que necesitan debido al temor a reacciones negativas de los otros. El aislamiento aumenta el sentimiento de "ser el único con SIDA". Ansiedad, depresión y suicidio pueden ser los resultados.

    Las personas afectadas por el SIDA necesitan ser aceptadas por la Iglesia y conducidas, junto con todas sus emociones, al descubrimiento de su dignidad como creadas a la imagen de Dios.

    La Iglesia debería sostener y cuidar a aquellas que se están ocupando de las personas con SIDA, para brindarles fuerzas y coraje para continuar su ministerio.

  2. En el nivel individual:

  3. En el nivel comunitario:

La discriminación de ciertos grupos lo obliga a esconderse. La comunicación, el contacto y la existencia llegan a ser difíciles y la transmisión del VIH se facilita. La discriminación de las personas infectadas por el VIH es un obstáculo serio en la lucha para combatir la transmisión de la enfermedad. La Iglesia tiene la especial responsabilidad de reconocer estos grupos discriminados y sus necesidades.

La Iglesia debe poner de manifiesto las acciones discriminatorias y desafiar a sus miembros, a la comunidad y al gobierno de información y que están altamente expuestos a la pandemia."

En resumen, se ve claramente cómo la Iglesia reconoce el problema actual de la "tercera epidemia", lo analiza e inicia planes de acción para erradicar la discriminación, ayudando a quienes padecen la enfermedad, y condenando a aquellos que están involucrados en el acto discriminatorio.

"Declaración de los Derechos Fundamentales de la persona que viven con el virus del SIDA"

Aspectos legales: Considerando

  • Que el SIDA, desde el punto de vista de la medicina, es una enfermedad como las otras;


  • Que el SIDA es una epidemia mundial y que es preciso un esfuerzo colectivo mundial para detenerla;


  • Que no existe peligro de contagio del SIDA excepto a través de relaciones sexuales sin precauciones adecuadas, de la transfusión de sangre infectada y de la transmisión de la madre infectada al feto o al bebé;


  • Que desde el punto de vista planetario es la Humanidad la que se encuentra seropositiva, no existiendo una "minoría" de enfermos;


  • Que contra el pánico, los preconceptos y la discriminación, la práctica de la solidaridad es esencial;


Por todo ello proclamamos:

1. Todas las personas tienen derecho a la información clara, exacta y científicamente fundada acerca del SIDA, son ningún tipo de restricción. Las personas que viven con el virus del SIDA tienen derecho a informaciones específicas sobre su condición como tales.

2. Toda persona que vive con el virus del SIDA tiene derecho a la asistencia y al tratamiento, suministrados ambos sin ninguna restricción y garantizando su mejor calidad de vida.

3. Ninguna persona que viva con el virus VIH/SIDA será sometida a aislamiento, cuarentena o cualquier tipo de discriminación.

4. Nadie tiene derecho a restringir la libertad o los derechos de las personas por el único motivo de que estas personas convivan con el virus VIH/SIDA, cualquiera sea su raza, nacionalidad, religión, ideología, sexo u orientación sexual.

5. Toda persona que viva con el virus VIH/SIDA tiene derecho a la participación en todos los aspectos de la vida social. Toda acción que tienda a recusar a las personas que conviven con el VIH/SIDA para un empleo, un alojamiento, una asistencia o a privarlos de ello, o que tienda a restringirles la participación en las actividades colectivas, escolares y/o militares, debe ser considerada discriminatoria y punida por la ley.

6. Todas las personas tienen derecho a recibir sangre y hemoderivados, órganos o tejidos que hayan sido rigurosamente analizados y comprobada en ellos la ausencia del virus del SIDA.

7. Nadie podrá hacer referencia a la enfermedad de alguien, pasada o futura, o al resultado de sus análisis para el SIDA sin el consentimiento de la persona involucrada. La privacidad de la persona que vive con el virus VIH/SIDA deberá ser asegurada por todos los servicios médicos y asistenciales.

8. Nadie será sometido compulsivamente, en ningún caso, a los análisis para el SIDA. Estos deberán ser usados exclusivamente para fines diagnósticos, para el control de personas o poblaciones. En todos los casos de análisis, los involucrados deberán ser informados previamente y los resultados deberán ser comunicados por un profesional competente.

9. Toda persona que vive con el virus VIH/SIDA tiene derecho a comunicar sólo a las personas que él desee hacerlo su estado de salud o el resultado de sus análisis.

10. Toda persona que viva con el virus tiene derecho a la continuación de su vida civil, profesional, sexual y afectiva. Ninguna acción podrá restringir sus plenos derechos a la ciudadanía.

15. "Formas de comportamiento ante personas con SIDA"

Es un tema sumamente delicado y complejo, el de cómo tratar a una persona con el virus del SIDA. La mayoría de las personas, frente a la situación de tener un amigo o familiar infectado, reaccionan de manera errónea; juzgándolos, hostigándolos con preguntas al principio, y abandonándolos en la soledad después. Esto ocurre por diferentes causas antes nombradas, como el prejuicio, el miedo y la falta de información. Por ende, es muy importante conocer bien la enfermedad, saber su forma de actuar, su modo de contagio, qué se puede hacer y qué no. También es muy importante referirse a las personas con el virus de manera adecuada, utilizando los términos correctos, que no contengan ninguna clase de tono despectivo.

Es por eso que a continuación, exponemos tres textos que cubren la información básica y el comportamiento correcto y humano que debe tener una persona si tiene la indeseable oportunidad de poseer un conocido con SIDA.

Los NO de la infección: comportamientos que no contagian el SIDA

El virus NO se encuentra en los cabellos. Por ello no hay riesgo de infección:

  • Al usar el mismo peine, el mismo shampoo
  • Al usar el mismo gorro de baño
  • Al acariciar la cabeza de un infectado.

El virus NO se encuentra exteriormente en la piel. Por lo tanto, no hay riesgo de infección:

  • Al dar la mano
  • Al abrazar


  • Al besar


  • Por usar la misma ropa


  • Por sentarse en el mismo inodoro, la misma silla


  • Por usar la misma ducha, jabón, toalla
  • Al palpar, percutir, bañar o cambiar de ropa a un paciente.

El virus NO se transmite por saliva, si lo hiciese, el estornudo contagiaría y ya estaríamos casi todos infectados. Entonces, no hay riesgo de infección:

  • Al toser
  • Al estornudar
  • Al beber del mismo vaso
  • Al tomar mate de la misma bombilla
  • Al compartir un cáliz en una comunión de pan y vino
  • Por el beso de boca a boca.

El virus NO es transmitido por insectos. Por eso no hay infección:

  • Por picadura de mosquitos, vinchucas, etc.

El virus NO afecta animales. Por eso no hay riesgo de infección:

  • Por jugar o poseer animales domésticos
  • Por comer carne mal cocida.

En resumen, la convivencia con una persona con SIDA es totalmente posible, por lo cual no existe razón alguna para el abandono o el aislamiento, o la apartación de la persona infectada.

"Terminología correcta para referirse a enfermos del SIDA."

Sí, personas con SIDA

No, sidásicos o sidosos

Pues la enfermedad no destruye la condición de persona y el virus no destruye la identidad.

Sí, sufrimiento humano

No, castigo de Dios

Pues se trata del padecimiento del ser humano y no de una pena que se impone por delitos o faltas a leyes divinas o humanas.

Sí, enfermedad incurable

No, enfermedad mortal

En cuanto es una enfermedad que por hoy no se puede curar, pero en algunos no es necesariamente mortal.

Sí, diagnostico medico

No, diagnostico moral

Pues el reconocimiento se realiza según indicadores objetivos y no según opiniones de conciencia.

Sí, epidemia

No, flagelo

En cuanto esta enfermedad puede afectar a la población en general, y no es azote o instrumento de castigo a grupos particulares.

Sí, enfermo

No, víctima

Las personas con SIDA son enfermas porque padecen perdida de la salud como una realidad de las consecuencias de su propia vida, y no por transgresiones que deben ser penalizadas.

16. Apreciación Personal

No puede combatirse aquello que no se conoce.

Cada minuto, el VIH infecta a seis menores de 25 años. Más de la mitad de las personas que contraen esta infección cada año en el mundo tiene entre 15 y 24 años, edad en que la mayoría de las personas inicia su vida sexual.

La búsqueda de nuevas sensaciones y experiencias, la sensación de invulnerabilidad frente a los peligros o la muerte, y la inmadurez característica de la adolescencia, exponen especialmente a los jóvenes a la infección por el VIH.

Los expertos responsabilizan el índice creciente a la constante exposición al sexo en los medios de difusión que envían mensajes confusos a la juventud. A los chicos se les advierte del SIDA y de las enfermedades sexualmente transmisibles, pero a la vez están expuestos diariamente a la televisión y a Internet.

Los adolescentes más jóvenes tienen contacto sexual mucho antes que en otras épocas. Esto es peligroso para los adolescentes que aún están en desarrollo y que no están preparados para las consecuencias emocionales de la sexualidad.

Pero la falta de educación sexual y de información sobre el VIH, así como las dificultades de acceso a programas y medidas de prevención, contribuyen también de forma decisiva a la diseminación de la infección por VIH entre los jóvenes y es sobre estos factores sobre los que se puede y se debe intervenir.

Durante muchos años, a los jóvenes se les ha dicho lo que deben y no deben hacer, en lugar de ayudarles a comprender los "porqué" y no se les ha implicado en la toma de sus propias decisiones.

La escuela desempeña un importante papel en la promoción de actitudes responsables y conductas saludables entre los niños y adolescentes. Por ello debe colaborar con la familia en el ámbito de la promoción de valores como el respeto, la igualdad entre sexos y los derechos humanos. La educación sexual contribuye a aplazar la edad de inicio de las relaciones sexuales y, en los adolescentes sexualmente activos, ayuda a disminuir los embarazos no deseados y la infección por VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Es necesario tener en cuenta que los programas de prevención fracasarán si sólo tienen en cuenta una forma de prevención como la abstinencia o la fidelidad y no tienen en cuenta del contexto de la vida de los hombres. Fracasarán en las sociedades donde hay pocas o ninguna oportunidad de hablar de sexo y de la sexualidad ya sea en un contexto público, en la privacidad del hogar o del dormitorio. En muchas sociedades, los niños y los adultos no reciben educación sexual. Se argumenta frecuentemente que la educación sexual empuja a los jóvenes a iniciarse en el sexo a una edad temprana. Sin embargo, las investigaciones sobre educación sexual en el mundo confirman todo lo contrario.

La falta de oportunidad de hablar sobre el sexo lleva a propagar la ignorancia y a las falsas percepciones. En algunos países la posibilidad de los gobiernos de proveer a sus poblaciones de información y consejos clarificadores han sido fuertemente limitado por la influencia de organizaciones como la Iglesia. Podría decirse en este sentido: "SI PIENSAS QUE HABLAR DE SEXO ES PELIGROSO, MIRA EL COSTO DEL SILENCIO".

La desinformación en materia de salud, es la mejor aliada de la enfermedad. Si de SIDA se trata, no estar al tanto de las vías de transmisión es una de las ignorancias más frecuentes. Desconocer cómo opera el virus y cómo puede dársele batalla, es una de las lagunas culturales más habituales de los argentinos.

El conocimiento que el enfermo deberá tener de temas como antivirales, nutrición, infecciones oportunistas, recuento celular, transcriptaza reversa, inhibidor de la proteasa, terapias alternativas - por nombrar algunos - formará parte de su terapia y de su bagaje de conocimientos que le permitirán no sólo entender qué le está pasando, sino también le dará la posibilidad de elegir. En efecto, el paciente deberá intervenir activamente, a través de sus conocimientos, en el diseño de una terapéutica en la cual pueda creer. Para eso, necesita información.

Debe recurrir a otras disciplinas para sostener sus aspectos espirituales, fundamentales para el sistema inmunológico. Para eso, necesita información.

Tendrá que saber qué debe comer y qué debe evitar; cómo prevenir y reaccionar ante una enfermedad oportunista. Para eso, también necesita información.

Se requeriría más de 15 litros de saliva o lágrimas para que quien vive con el virus del SIDA pudiera eventualmente traspasar el patógeno a alguien cercano. Por lo tanto, no es justificable el rechazo a abrazar, besar y acompañar a los enfermos, más víctimas de la sociedad que de su propia pena. La discriminación y la segregación actúan como factores contraproducentes. Por el contrario, el respeto y el apoyo social, tanto de familiares como de amigos, permiten recuperar la autoestima y la dignidad, como asimismo luchar contra la depresión y la angustia permanente de sentirse estigmatizados.

Está comprobado que la contención psíquica y el apoyo afectivo de los familiares y amigos del enfermo actúan de manera importante en el resultado de los tratamientos. Del mismo modo, las condiciones socio - económicas de los pacientes tienen fuerte incidencia en el desarrollo de la enfermedad. El doctor Francisco Maglio, coordinador de la Comisión de Bioética de la Sociedad Argentina de SIDA ha manifestado que "existen dos causas - las necesidades básicas insatisfechas y las ilusiones frustradas - que forman un buen sustrato para las enfermedades. Hay algo que es claro: los virus se refuerzan cuando hay miseria o angustia."

Acciones y reacciones positivas en este sentido, inspiradas pese a la prevalencia de una sociedad consumista y de indiferencia humana por los demás, son las que retardan la aparición de los síntomas y signos del SIDA, como así también las que disminuyen las patologías colaterales y las infecciones oportunistas.

Recién hace poco tiempo que algunos países desarrollados han abrazado programas educativos de salud pública para enseñar a la gente cómo el virus se disemina y cómo hay que evitarlo. Pero estos países todavía deben enfrentar conductas sexuales profundamente arraigadas y rígidas tradiciones culturales que han contribuido a diseminar la enfermedad.

El trabajo eficaz con respecto al SIDA depende, del entorno social y político, y de que sólo es posible en lugares donde se acepte la diversidad de comportamientos y valores, y donde exista la posibilidad de una verdadera organización comunitaria y de un apoyo gubernamental frente a la acción de grupos o manejo de programas.

La transmisión por VIH, al igual que muchos problemas de salud son producto de muchos factores que operan a múltiples niveles. El comportamiento personal, las relaciones familiares y con amigos, la cultura de la comunidad, el acceso a cuidados médicos y las leyes locales tienen efectos sobre las tasas de infección por VIH. Para obtener beneficios en la prevención del SIDA es necesario entonces que los programas traten el factor de riesgo en todo nivel: individual, familiar, parejas o amigos, comunitario, médico y legal.

La Campaña Mundial contra el SIDA ha ayudado a llamar la atención de los líderes políticos y de las comunidades de todo el mundo frente a los efectos devastadores del SIDA en las vidas de los jóvenes. Puede decirse que el rumbo que tome en el futuro la epidemia del SIDA depende en gran medida de la capacidad de asegurar que se protejan los derechos de los niños y los jóvenes: no sólo para que reciban asistencia y apoyo, sino también que se les dé acceso a la educación y a la información.

Por último, hay que destacar que el SIDA no es una enfermedad que se limite a un contexto en particular, una clase social o grupo etáreo. Por lo tanto, cualquier intento serio de prevenir esta problemática no deberá quedarse solamente en los ámbitos internos de la escuela, ya que si se logra desarrollar una campaña efectiva y eficaz, dicha estrategia debe ser difundida y realizada en la comunidad que no sólo cobija a la institución, sino a la totalidad de sus miembros: académicos, alumnos, funcionarios, etc. Todo en el blanco de un virus, el SIDA, que tipificado en cuatro sencillas letras encierra un significado mortal.

17. Bibliografía

  • "Actualización informativa sobre VIH-SIDA" Elaborado y sintetizado por LUSIDA y el Componente de Comunicación Social


  • Informe Final. Estado y tendencias de la pandemia mundial del VIH-SIDA. Julio de 1996


  • ONUSIDA y OMS. VIH-SIDA: La epidemia mundial. Diciembre de 1997.


  • Revista "Margen" Nº1. Octubre 1992. "Sida, discriminación y control", por Lic. Graciela Touzé y Lic. Diana Rossi.


  • " Diario "El Popular"


  • Publicación semanal "Mailing"


  • Diario "Clarín" y "Clarín Digital"


  • Diario "Página 12"


  • Diario "La Nación Online"


  • "Declaración Consensual sobre el SIDA en las Escuelas"


  • "Cuando un amigo tiene SIDA", anónimo publicado en Internet.


  • "Declaración de los derechos fundamentales de la persona que vive con el virus del SIDA"


  • "Una persona con SIDA lucha por justicia"


  • "El SIDA: Responsabilidad educativa de todos", documento publicado por Internet en 1992 por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, programa "Educación y problemas sociales"


 

 

Autor:


Patricia Soto

Prof. Titular de la materia: "Psicología, Etica y Derechos Humanos"
Lic. Juan Jorge Michel Fariña
Facultad de Psicología - U.B.A.


Partes: 1, 2


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