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En 1911, Marie figura en un escándalo cuando establece una relación con el científico Paul Langevin, que era hombre casado. Parte de la prensa se lanza contra la "ladrona de maridos", "la extranjera", la judía…
A pesar de la oposición extrema, ese mismo año le otorgan un segundo Nobel, el de Química, por sus investigaciones sobre el radio y sus compuestos. (Véase: The Inner World of Marie Curie por A. Goldsmith).
Marie no estaba supuesta a viajar a Suecia para recibir su galardón. Algo que hiciera con la dignidad que le fuese característica.
Más adelante, fue nombrada directora del Instituto de Radio de París y en 1914 fundó el Instituto Curie.
Su muerte la causó una anemia aplástica causada por las largas exposiciones a la radiación.
Falleció el 4 de julio (día de la Independencia Norteamericana) de 1934 en la Alta Saboya.
El matrimonio produjo dos hijas, una de ellas también ganó un Nobel: Irène Joliot-Curie quien con su marido, Frédéric, recibiera el Premio Nobel de Química en 1935 por la obtención de nuevos elementos radiactivos.
Irène, moriría asimismo victima de la exposición radioactiva.
La otra hija de Pierre y Marie fue su biógrafa Ève Denise Curie Labouisse (1904- ) Distinguida como autora y escolar. Esta fue la autora de la biografía de su madre: Madame Curie.

El Premio Nobel se ha otorgado unas 723 veces. Judíos lo han recibido 158 veces, mujeres 34 y de entre ellas, sólo 14 lo recibieron en ramas de la ciencia. (Fuente Wikipedia).
Marie vivió para criar a sus hijas, como modelo de madre, y para destacarse como mujer, miembro de una "raza", entonces considerada "inferior". (Véase: Women Nobel Prize Winners por E. Slater).
En una reciente ceremonia celebrada en Europa, el mundo conoció a los 88 "nietos de Marie Curie". Jóvenes de la ciencia, representantes de ambos sexos, en quienes resta el futuro de la ciencia del Viejo Mundo.
Entra Jean-Martin Charcot y con él entra Blanche Wittman.
De esta última, cuya vida solapara la de Marie Curie, dice F. McCarren, en su obra monumental: The "Symptomatic Act": Hysteria. Hypnosis, Electricity, Dance" que sin Blanche no existirían ni la histeria ni Charcot. (Véase la novela aclamada: The Book About Blanche and Marie por P. O. Enquist).
Charcot, todos reconocemos su nombre por sus distinguidas contribuciones en el campo de la neurología, sus estudios sobre la histeria y por su asociación con el joven S. Freud.
Aquí resumimos su biografía
Jean-Martin Charcot (1825-1893)
Neurólogo francés. Antes de licenciarse en medicina en la Universidad de París (1853), Charcot ya había entrado en contacto con la Salpêtrière de París, una de las instituciones médicas más importantes de Europa y pionera en el tratamiento científico de las enfermedades mentales, especialmente tras la labor de modernización efectuada por Philippe Pinel a finales del siglo anterior. A pesar de ello, según consta en sus escritos, encontró en la Salpêtrière más de 5,000 enfermos mentales sin tratamiento descrito alguno, un auténtico horror del descuido humano.
Entre sus numerosos estudios sobre las enfermedades mentales, cabe destacar su análisis exhaustivo de la histeria, largamente considerada, desde los tiempos de Hipócrates, como una afección derivada de la migración del útero femenino, y de la que Charcot desveló su origen tanto psicológico como "neurológico". Consiguió definir con precisión todos sus síntomas y distinguió entre el caso normal de histeria y la que denominó "crisis general de histeria", actualmente conocida como esquizofrenia paranoide.
Con respecto al ámbito psicológico de la enfermedad, Charcot fue un pionero en la aplicación de técnicas como la hipnosis en el tratamiento de afecciones psiquiátricas. Éste fue uno de los aspectos que más impresionaron a Sigmund Freud, durante varios años alumno suyo en la Salpêtrière, al igual que otros nombres ilustres, todos ellos atraídos por su extraordinaria fama como profesor.
En el campo de la neuropatología, Charcot fue el primero en dilucidar el origen y la sintomatología de enfermedades como la esclerosis amiotrópica lateral, la esclerosis múltiple, la denominada enfermedad de Charcot (el proceso de desintegración de ligamentos provocada por la ataxia locomotora), la hemorragia cerebral y su relación con los aneurismas miliares.
Desde Charcot hasta nuestros tiempos el término "histeria" se asocia peyorativamente con hipocondría histriónica de mujer. Les tocaría al grupo de Sam Guze en Washington University en Saint Louis rescatarla en nombre del rigor de la ciencia.
Pero, esto ya es otra historia, que diéremos en otras ponencias.
Las vidas de Charcot y de Blanche Wittman estarán asociadas para siempre, porque, por coincidencia ambos encontrarían el escenario teatral para actuar sus talentos.
Pero, para Marie Curie, Blanche fue una agonía y un martirio, como Enquist describe en su novela histórica, a la que hacemos referencia en párrafos anteriores.

Charcot y Blanche en: A Clinical Lesson at the Salpêtrière por L. Brouillets.
Charcot cometería muchos errores de apreciación y de diagnóstico en su concepción de la enfermedad que sin ser la más importante a cuyo entendimiento contribuyera, errores que están descritos en mi ponencia: La histeria a través de las edades: El Espíritu de Saint Louis revisitado. (Véase también: Minds Behind the Brain: A History of the Pioneers and their Discoveries).
Blanche es tan famosa, que su foto, desmayada, sostenida por Charcot adorna el frontispicio de muchos libros que, a menudo, proporcionan más informaciones acerca de la vida de la paciente que de su ilustre galeno.
En el artículo: El Espíritu de Saint Louis… se cubren estos aspectos de las contribuciones de Charcot y de muchos otros en el entendimiento de la histeria.
Muchos de nuestros lectores han solicitado que ofrezcamos información acerca de la hipnosis, lo que, brevemente hiciéramos en la Lección Numero 48 y que a continuación haremos.
Dr. Félix E. F. Larocca
Aunque ya existen precedentes históricos del uso de técnicas similares a la hipnosis empleada por los egipcios en los llamados Templos del Sueño, no sería hasta mediados del siglo XVIII cuando se inicia el primer estudio sistemático de lo que suponía un estado psico-fisiológico especial que más tarde se conocería con el término de hipnosis.
Franz Anton Mesmer, (1734-1815) doctorado en Medicina y Filosofía a sus 35 años en Viena, escribió su tesis doctoral titulada De planetarium Inlfuxu, influenciada por las teorías de Paracelso sobre la interrelación entre los cuerpos celestes y el ser humano. Mesmer formuló la famosa Teoría del Magnetismo Animal que proponía que todo ser vivo irradia un tipo de energía similar o parecida al magnetismo físico de otros cuerpos y que puede transmitirse de unos seres a otros, llegando a tener una aplicación terapéutica.
El médico austriaco se instaló en París y con el paso del tiempo, fue tan grande su influencia y tan extendida su fama, que se convirtió en el médico tanto de los pobres y desheredados como de los ricos y poderosos, incluso del mismo rey de Francia. El asunto llegaría hasta la Academia de Medicina de Francia, que determinó que no existía ningún tipo de influencia o energía magnética en las curaciones mesméricas. ¿Qué era lo que realmente producía la curación?
Serían los discípulos de Mesmer y posteriores investigadores quienes determinarían que las "milagrosas" curaciones en los trances hipnóticos, llamados sueños magnéticos o mesmerismo hasta aquel entonces, se producían por una condición llamada sugestión. Un cirujano escocés llamado James Braid (1795-1860) fue el primero en acuñar el término hipnosis enunciando una de las formas que lo explicaban: "la fijación sostenida de la mirada, paraliza los centros nerviosos de los ojos y sus dependencias que alterando el equilibrio del sistema nervioso, produce el fenómeno".
FREUD Y LA HIPNOSIS
Sigmund Freud, en su condición de médico
investigó la hipnosis en profundidad, siendo
discípulo de las famosas escuelas de La
Salpêtrière con Charcot y de la Escuela de Nancy,
con Bernheim. Al principio Freud utilizó la hipnosis para
el tratamiento de la neurosis, pero
posteriormente, confesándose un mal hipnotizador, lo
abandonó entregándose a formular su teoría
del Psicoanálisis.
¿QUÉ ES LA HIPNOSIS?
Es difícil definir de forma resumida lo que significa este
término; sin embargo nos aventuraremos a hacerlo. La
hipnosis es una técnica con la que conseguimos un estado
psico-fisiológico diferente del estado de vigilia
normal.
El electro-encefalograma de una persona hipnotizada es diferente del de una persona despierta o dormida en sueño natural. Dicho estado se caracteriza por una gran influenciabilidad, ¿qué quiere decir esto? que la persona bajo hipnosis acepta como reales las sugestiones que le sugiere el hipnotizador.

Aparato de encefalografía con el que se miden
las ondas y
frecuencias cerebrales
Es decir, que si alguien hipnotiza a otra persona y esta cae en un trance profundo, si le sugiere que tiene calor, empezará a sentirlo como real y a quitarse ropa de encima para aliviárselo, por ejemplo. ¿Por qué sucede esto? Porque se produce una disociación entre el consciente y el inconsciente en nuestra actividad mental. Por tanto en hipnosis, donde el individuo sobre todo opera con su inconsciente, en el que disminuye notablemente la capacidad de raciocinio y auto-consciencia, cualquier sugerencia por parte del hipnotizador, será admitida como un hecho real.
¿ES PELIGROSA LA HIPNOSIS?
La hipnosis no es peligrosa, siempre y cuando sea realizada por
una persona cualificada y que, por supuesto, tenga la ética
suficiente para no someter a su cliente a ninguna
práctica que en estado de vigila no permitiría. Por
lo demás, nadie puede quedarse eternamente dormido si el
hipnotizador los abandonase, ya que en ese caso, pasaría
del sueño hipnótico a un sueño natural y
despertaría normalmente. Las únicas
contraindicaciones absolutas de la hipnosis son en los casos de
padecerse epilepsia o esquizofrenia. La epilepsia porque
podría suceder que en pleno trance hipnótico
sobreviniera una crisis epiléptica a quien padece esta
enfermedad, y la esquizofrenia porque, aparte de que sea muy
difícil hipnotizar a un esquizofrénico,
podría hacer empeorar su enfermedad con la
hipnosis.
¿PARA QUÉ SIRVE LA HIPNOSIS?
A parte de para realizar los espectáculos a veces
ridículos y bochornosos que se ven en ferias y en TV, la
hipnosis tiene una aplicación realmente más
brillante y práctica que es la de su vertiente
clínica, es decir, para curar o mejorar enfermedades o las
condiciones físicas o mentales de las personas. Así
por ejemplo, es muy conocida la aplicación de la hipnosis
o la sofrología (técnica muy parecida pero donde no
hay pérdida de conciencia) para
la extracción de piezas dentales sin dolor.
Para el tratamiento de la mayoría de los trastornos conocidos, la hipnosis no ha probado su eficiencia esperada.
HIPNOSIS Y SUS GRADOS
El hipnotizador o el hipnotista (si hablamos del terapeuta), no
son personas que tengan un "poder"
especial innato o adquirido para someter a su voluntad a otros.
Simplemente aplican unas técnicas que llevan al inducido
hasta el estado
hipnótico. Ello sucede progresivamente pasando de un
estado más ligero o trance superficial en el que el sujeto
relaja la musculatura de su cuerpo en general: es el estado
letárgico. Posteriormente, cuando la persona se relaja
más y su cuerpo se abandona pudiendo llegar a un estado de
rigidez total, en el que se puede, por ejemplo, poner a la
persona entre dos puntos de apoyo, como si fuera una tabla,
llegando al estado cataléptico o trance medio. Y
finalmente, el trance más profundo que
correspondería al estado de sonambulismo en el que el
individuo es capaz de abrir los ojos sin salir del sueño
hipnótico, aceptando casi todas las sugestiones que
le imponga el hipnotizador.

LA HIPNOSIS EN LA ACTUALIDAD
Desde Mesmer han sido muchos los que han investigado esta
inquietante realidad que a veces se sale fuera de los esquemas de
la ciencia académica. Muchos han establecido sus propios
modelos y
variantes de esta técnica. Así tenemos al
norteamericano Milton Erickson, que trabajaba con sus pacientes
usando metáforas o formas determinadas de hablarles, para
inducirles ciertas reacciones psico-emocionales que les curasen
de sus trastornos mentales, sin necesidad de una hipnosis
clásica o que supusiera la pérdida de conciencia
del paciente.
Hoy día, la hipnosis retiene un lugar muy modesto dentro de las ciencias del comportamiento.
Suministrada por solicitud.
Dr. Félix E. F. Larocca
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