Para responder a esta pregunta, existen áreas de interés crucial que aquí desglosamos:
Lo arriba descrito, resume, muy compactamente los complejos mecanismos que están involucrados en la producción, organización y concepción de nuestra vida emocional desde el punto de vista de la neurociencia aplicada al psicoanálisis.
Cuando una relación terapéutica se establece entre seres humanos, una actividad cerebral se inicia que da a esa relación su carácter especial… y mucho más. Mi maestro Louis Shapiro, una vez lo expresaría de manera tan elegante como elocuente, mientras caracterizaba la actividad entre el analista y el paciente como: "Un diálogo entre dos subconscientes".
La unión o enlace terapéutico de las mentes ocurre vía diferentes mecanismos que transfieren e intercambian energía e información. La proximidad física entre dos individuos tiene efectos directos que sirven como reguladores discretos que transmiten estimulación, y curiosidad en cada uno de quienes constituyen y forman la relación. Tacto es importante en la relación entre padres y niños, empatía y calidez receptiva, lo es entre adultos. Estas son actividades que, aunque se perciban como sentimientos subjetivos, resultan de actividades eléctricas cerebrales.
Ahora bien, la distancia inmediata activadora de respuestas mentales, también puede existir a la distancia influyendo la otra mente, por medio de las memorias activadas. Las mentes se comunican entre sí por medio de acciones verbales y no-verbales que actúan como señales entre las dos mentes y los cerebros donde éstas tienen su origen.
Asimismo las palabras y los elementos prosódicos crean señales firmes en la psiquis de quienes los procesan. La voz, los gestos, las expresiones usadas, y todo aspecto de las meta-comunicacións son instrumentos poderosos al servicio de la terapia y de lo terapéutico.
Otras señales no-verbales, incluyendo la expresión facial, el tono de la voz, gestos y cadencia de las respuestas que poseen un impacto directo en los centros sensitivos de valores del cerebro. La expresión de esos elementos emocionales de señales sociales sirve para activar los circuitos neurales que facilitan las respuestas afectivas que orientan la atención, la evaluación del significado y respuesta adecuada del encéfalo. Este intercambio inconsciente con otra persona crea una cascada de respuestas por parte del cerebro que dirige el cauce de la energía mental y el proceso de integración dentro del propio pensamiento.
Ahí reside el poder insólito de la terapia que Freud concibiera.
Todos estos fenómenos son debidos a que las emociones en su función de establecer significado para nosotros, serán gobernadas en su organización por las experiencias subjetivas que, para nuestra supervivencia y homeostasis, son inmanentes.
Desde el principio, la organización de la terapia adquiere elementos instintivos y respondientes a módulos natos de síntesis orgánica.
La terapia es el proceso donde se conducen transacciones de índole emotivas con el fin de reducir, aliviar, y últimamente eliminar síntomas de desequilibrio emocional o de desajuste psicológico por medio de las transformaciones de la función cerebral, resultado de la interacción interpersonal.
Terapéutico es un proceso de ajuste, sin que exista un contrato formal de terapia, que sin efectuar cambios decisivos en la constitución del individuo, mejora su condición, haciéndolo o más feliz, o (por lo menos) menos infeliz.

El terapeuta usa instrumentos "mágicos", sino míticos, en su exploración para encontrar lo que a sus pacientes dará beneficios y equilibrios permanentes.
Con el floreo de un ademán, el mensaje de un gesto, una respuesta no-verbal y con la perspicacia de sus entendimientos, el terapeuta logra a menudo, lo que otros no consiguen con métodos más teatrales y aparatosos. Logra, lo elusivo, lo imposible: Lo que logra, es una cura…
Una cura es lo que el terapeuta, logra…
Y lo que logra es mucho, porque no muchos, lo logran…
No todo lo que por terapia se tiene, es terapéutico, no todo lo que resulta ser terapéutico, es terapia, y no todos los que proclaman ser terapeutas, lo son.
Cuidémonos de los falsos profetas de las calles…
Suministrada por solicitud.
Dr. Félix E. F. Larocca
f.larocca[arroba]codetel.net.do
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