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Primera reunión nacional de centros históricos de México (página 2)

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Marco Teórico

Sabemos que Identidad cultural es el (sentimiento de) identidad de un grupo o cultura, o de un individuo en la medida en la que él o ella es afectado por su pertenencia a tal grupo o cultura.

Características e ideas comunes pueden ser claras señales de una identidad cultural compartida, pero esencialmente se determina por diferencia: sentimos pertenecer a un grupo, y un grupo se define a sí mismo como tal, al notar y acentuar las diferencias con otros grupos y culturas es por ello que en cualquier proyecto de identidad se debe identificar el nosotros y ellos. Cualquier cultura se define a si misma en relación, o más precisamente en oposición a otras culturas. La gente que cree pertenecer a la misma cultura, tienen esta idea porque se basan parcialmente en un conjunto de normas comunes, pero la apreciación de tales códigos comunes es posible solamente mediante la confrontación con su ausencia, es decir, con otras culturas.

Nos enfrentamos diariamente al pesimismo, al escepticismo de todas las generaciones que conviven en la actualidad y a la incomunicación existente entre ellas. Falta el discurso vinculante, falta de criterio unificador con que interpretar la realidad, pero, por sobre todas las cosas, falta la voluntad social, comunitaria de hacerlo. Cualquier individuo es prescindible y, lo que es peor aun, como consecuencia de ello, no se sabe a qué grupo se pertenece.

La acción humana requiere siempre proyectos que la orienten; y así, es posible pensar la identidad cultural cuando me reconozco parte fundamental, imprescindible y responsable de la efectivización de los proyectos desde el lugar donde realice mi obrar: educación, política, administración, etc.

Como dice Adorno, no hay valor para pensar el todo, porque se duda en poder transformarlo, se trata de seguir intentando. El primer camino será el reencontrar el sentido de la experiencia de pertenecer a una comunidad sabiendo que los sistemas de exclusión son tan fuertes que han llegado a erosionar las bases mismas de la cultura.

Hay una relación estrecha entre cultura e identidad, por eso si se asimila la cultura a una cuestión "natural", la identidades se pueden llegar a entender como algo dado que queda marcado casi indeleblemente. Lo importante de buscar las raíces, la autenticidad de la identidad cultural que aparece como esencia, como una condición inmanente del individuo. La identidad cultural aparece como consustancial una cultura particular y se busca establecer la lista de los atributos culturales que sirven de base a la identidad colectiva, la esencia del grupo.

Así, la identidad cultural de una persona se enmarca en una identidad global que "es una constelación de identificaciones particulares en instancias culturales distintas". La identidad es una construcción social y por lo tanto su complejidad es innata y participa de la propia heterogeneidad de cualquier grupo social; de hecho, como indica Cuche (1996: 91-92 y s.), la identidad no puede considerarse como monolítica ya que eso impediría comprender los fenómenos de identidad mixta, frecuentes en toda sociedad.

En este sentido, Weber (1979) insiste en que los individuos cuando están dentro de una comunidad se sienten subjetivamente como individuos con características comunes; a partir de aquí se puede derivar una acción comunitaria positiva o negativa en relación a otras comunidades (a otras identidades) que se ven y se viven como diferentes.

La memoria cultural igual que la memoria individual está asociada a los lugares. Lugares donde ha ocurrido algún suceso significativo se repite regularmente.

Por otra parte, la identidad social nunca es unilateral, necesita la interacción. En este sentido, tanto las identidades sociales individuales como colectivas pueden ser comprendidas utilizando un modelo dialéctico procesual, externo e interno. Ello supone, en cierta manera y según Jenkins, una alternativa más completa a la disyunción persistente en la teoría social entre lo individual y la sociedad, la acción y la estructura, etc.

Aunque la construcción de la identidad sea un proceso, ello no implica necesariamente una secuencia, sino que hay dimensiones simultáneas según se vaya dando la práctica social, es lo que Jenkins denomina "momentos de identificación" y le permite asegurar que en este modelo dialéctico el foco está sobre la síntesis.

En todo caso, la identidad comunitaria enfatiza la situación grupal, destacando la cohesión y la solidaridad existente entre sus miembros que se identifican con dicha comunidad. En este sentido, Weber (1979) insiste en que los individuos cuando están dentro de una comunidad se sienten subjetivamente como individuos con características comunes; a partir de aquí se puede derivar una acción comunitaria positiva o negativa en relación a otras comunidades (a otras identidades) que se ven y se viven como diferentes. La idea de comunidad se concreta en un terreno más controlable o controlado. Se da una cierta tendencia a cerrar comunidades, pero ello no quiere decir que no se de la existencia de "comunidades de intercambio social" (no endogámicas) según las costumbres o hábitos enraizados en cada comunidad. De hecho, la identidad comunitaria se basa sobre todo en la "conciencia de comunidad" existente que fomenta la imitación entre sus componentes, facilitando, a la vez, la identificación.

Hay también consideraciones que retoman la idea de identidad comunitaria para destacar las posibilidades democráticas y solidarias en un mundo complejo y difícil. El problema reside precisamente en abocar a la gente advierte del peligro de las llamadas "políticas de identidad" que refuerzan la idea de las diferencias grupales como totales, se describe a los otros grupos como el enemigo y se olvida que todos son miembros de una única sociedad. Dicho autor intenta recuperar la idea comunitaria como núcleo de interrelaciones solidarias, pero no como un enquistamiento grupal de unos contra otros. Es más, utiliza el término "sociedad comunitaria" para designar esa propuesta de articular valores comunitarios sin perder de vista la sociedad global, o mejor dicho, desarrollarnos en ella en el caso que nos ocupa de los Centros Históricos estos serían el tótem o el elemento común de identidad, son espacio urbano Histórico pero también son emoción y vivencias comunes, es por eso importante rescatar Historia y espacio, el resto lo hace la imaginación social al relacionar pasado con el yo Psicológico.

TOLUCA

A. Prehistoria

Los numerosos huesos fósiles localizados por los estudiosos en el Valle de Toluca, Ixtapan de la Sal, etc., demuestran que, en la más remota antigüedad, en el municipio estuvo poblado por una fauna gigantesca común a todo el continente; no hay que perder de vista que la laguna de Lerma abarcaba una gran parte de la región y era propicia para la vida animal.

Todavía hace 10 o 12 mil años, existían en todo el altiplano de México las grandes bestias llamadas mamuts, por lo que es muy posible que las tribus que hemos llamado del "Hombre de Tepexpan" – cuyos restos se encontraban en las orillas de Lago de Texcoco- hayan emigrado también al territorio de nuestro municipio.

La presencia del hombre ha quedado ya comprobada históricamente: al estudiar las pirámides de Calixtlahuaca, el Doctor García Payón encontro que en la construcción redonda, que tiene tres edificios superpuestos, el más profundo de éstos es de origen otomí y pertenece a la misma época en que floreció Teotihuacan, unos pocos años antes de la Era Cristiana.

B. Fundación y primeros pobladores

Para el profesor Javier Romero Quiroz, todo el Valle lo poblaron matlazincas (los hombre de la red) y otomiés (los cazadores de pajaros), que fueron convertidos a la cultura náhoa en tiempos de los toltecas.

Don Lázaro Manuel Muñoz y el maestro García Payón, tomando como base los estudios del sabio italiano Lorenzo Boturini Benaduci, aseguran que los matlazincas llegaron al Valle en el siglo Vii y que fundaron Toluca y sus pueblos; como Calixtlahuaca, Tecaxic y la propia Toluca. El maestro Muñoz es más exacto cuando dice que fue el año 640, 5 antes de que los toltecas que se establecieron en Tula. Sin embargo, Aurelio Venegas y otros autores afirman que Toluca fue fundada por el chichimeca Xólotl al llegar a estas regiones, en 1120. Ello se debe a la idea de que los aztecas trataron de justificar sus conquistas argumentando que todos los pueblos que sometían eran hermanos, es decir, que sólo estaban juntando a la familia, Y entonces, con el tiempo llegaron a decir que de norte habían salido en su peregrinación las " Siete Tribus Nahuatlacas", y entre las que se incluía a los matlazincas.

Nosotros debemos dar como buena, por sus comprobaciones históricas, la de sigloVII.

Alvarado Tezozomoc, Alva Ixtlixóchitl y otros estudiosos indo-hispanos, coinciden en que los matlazincas llegaron a tener sus grandes ciudades, especialmente en Toluca, Tenango y tenancingo, sin por esto precisar cuál de las tres fue más poderosa. Aunque nahuatlizados, los matlazincas tenían su idioma especial que era el pirinea; pertenecieron libres hasta 1473, si bien aparecen como los aliados de los reyes Izcóatl y Moctezuma, a quienes acompañaron en sus conquistas.

C. Época Prehispánica

Los matlazincas y, en especial, los tolucas, tuvieron la desgracia de quedar en medio de dos grandes potencias militares: los aztecas en el oriente y los tarascos por el poniente. En 1473, cuando el Azteca Axayácotl decidió dominar a los tarascos, primero conquistó el Valle de Toluca, no sin antes vencer la firme resistencia de sus pobladores.

Los herederos de Axayácatl, Tizoc, Ahuízotl, fueron quienes consideraron el dominio mexica sobre todas las posesiones, pues además de Toluca conquistaron Tenango, Tenancingo y las regiones Otomí y mazahua del norte. A la llegada de los españoles, los matlazincas estaban sometidos a los aztecas, aunque eran más bien tratados como aliados.

Es muy digna de tomarse en cuenta la figura del último señor de Toluca, Chimaltecutli, quién después de luchar denodadamente contra los tarascos y haberlos detenido en las fronteras del reino purépecha, se alió con Axayácatl, al que hirió en una pierna, dejándolo cojo de por vida. Sin embargo, el tlatoani azteca pudo capturarlo y lo sacrificó a Huitzilopochtli en una de las grandes fiestas de Tenochtitlan.

Grandes grupos de matlazincas, algunos de Toluca, que no acaptaron la domininación azteca, se refugiaron en la región michuca, donde los acogió Tzitzic Pondécuare, rey tarasco que les dio tierra en medio de su región. Estos matlazincas fundaron el pueblo de Charo, en honor del rey que les dio asilo, al que de pequeño llamaban "Characu". Con el tiempo hubo confusión entre los historiadores por la existencia de dos matlazincas: el del Valle de Toluca y el de la región de Charo.

Afianzaron la dominación azteca sobre Toluca los emperadores aztecas Tizoc, Ahuízotl y Moctezuma Segundo. En la piedra de los sacrificios que está en el Museo Nacional de Antropología e Historia, hay una imagen en que Tizoc se ostenta como conquistador de Toluca.

Los emperadores aztecas entregaron las tierras del Matlatzinco al dominio de sus aliados: Tezcoco, Tlaltelolco y Tlacopa, así como de la familia del Ahuízotl.

En esta época Toluca contaba con 23 pueblos, más el barrio de Yancuitlalpan, después llamado Santa María de las Rosas y San Miguel Totocuitlapilco, San Bartola Tlatelulco y San Jerónimo Chicahualco. Después de la Independencia se le suprimieron estos tres últimosy pasaron a formar parte de la jurisdicción de Metepec.

Como se habrá notado, los nombres de los pueblos de Toluca provienen del náhuatl y no del matlazinca; esto se debe a la conquista azteca, pues los grupos de mexicanos que llegaron a poblar el Valle pusieron a las comunidades los nombre de los lugares de Anáhuatl de donde provenían.

D. La dominación española

En este estado de cosas, llega el año de 1521 y con él la conquista española. Bernal Díaz del Castillo asegura que mientras Cortés asediaba Tenochtitlan, un grupo de otomíes del norte del Estado se presentó ante el conquistador para denunciar que los toluqueños o matlazincas se preparaban para atacarle por la espalda; temeroso de ello, Cortés comisionó al capitán Gonzalo de Sandoval para que, con 60 españoles y más de 60 mil indios, entre ellos los otomíes, atacaron Toluca por sorpresa.

Gonzalo de Sandoval cayó como rayo sobre la ciudad y la destruyó casi totalmente, con lo que se inició la existencia de una ciudad española el 19 de marzo de 1521, razón por la que el nuevo pueblo recibió el nombre de San José. Otro detalle significativo es que la ciudad matlazinca se había dispersado en las faldas de los cerros, en especial el Tolochi, donde se encontraba el templo principal de dios Tolo.

Los españoles, más acostumbrados a los llanos, fundaron la ciudad en los terrenos cercanos al Tolochi, dónde aún existe la Plaza de los Mártires. Cuando Hernán Cortés conoció Toluca y el Valle, notó su gran parecido con la región de Extremadura, en España, de donde era originario; y desde 1529, cuando por primera vez pidió a Carlos V la merced de las tierras que formaron el marquesado del Valle de Oaxaca, incluyó en su feudo a nuestra ciudad y sus alrededores en esta forma Toluca aparece en la historia castellana por primera vez, consignada en la real cédula dada a Barcelona el 6 de julio de 1529 por el rey católico, dentro de la donación hecha a Cortés como gobernador y capitán de la Nueva España. La posesión que le fue confirmada a su hijo Martín Cortés y Ramírez de Arellano, a partir de 1647. Es así cómo Toluca pasó a ser Villa y corregimiento de Toluca hasta fines del siglo XVIII.

Cortés en Toluca

Sin embargo, en abril de 1533, el propio Carlos V hizo merced a los naturales de algunas tierras para que pudieran construir su cabildo de indios y el pueblo de Toluca; las gestiones corrieron por cuenta del notable Pedro Cortés Coyotzin, cacique de Toluca, heredero de los que habían sido señores del reino matlazinca; y de Pedro Hernández y Martín Rivera, caciques de Metepec y de Ixtlahuaca, respectivamente. De esta manera coexistieron el corregimiento del Marqués del Valle, la Republica de Indios y sus tierras de comunidad.

Es de creerse que desde que la conquista del matlazinca subieron a los altos de Toluca sacerdotes franciscanos que iniciaron la evangelización; sin embargo, se reconoce como el verdadero apóstol toluqueño al insigne Fray Andrés de Castro, que llegó a estas tierras por el año de 1542.

Este santo varón nace en Burgos, España, estudia la Sagrada Teología en Salamanca y pasa a tierras americanas con Fray Jacobo de Testera. Aprendió inmediatamente la lengua castellana y después fue emplazado para catequizar a los matlazincas, cuyo idioma dominó rápidamente, a pesar de lo dificultoso de su gramática.

Este fraile llevó a cabo la construcción del templo de San Francisco y dedicó su vida entera a proteger y servir a los indígenas del Valle de Toluca. Escribió algunos libros en lengua matlazinca, los cuales desgraciadamente se perdieron.

Toluca, su título

Respecto al título de Toluca como ciudad, los estudiosos que se han dedicado a este problema coinciden en que ya desde la segunda mitad del siglo XVII se le mencionaba como ciudad; algunos dan la fecha del 19 de marzo de 1677 como aquella en que Toluca recibió tal categoría. Sin embargo, también están de acuerdo en que no ha sido posible encontrar la Cédula Real de la Corona Española en la que se dictó el derecho de la villa a elevar su categoría hasta el grado de ciudad.

Este problema se originó a partir de que, como Villa, podía seguir eternamente en manos de los marqueses del Valle, pero si ascendía a ciudad, la reclamaba la Corona y dejaba de pertenecer al Marquesado. Fue por ello que los Monteleón y Terranova litigaron siempre en contra de las pretensiones de los toluqueños que querían convertir su villa en ciudad. Esto lo confirma claramente el padre Betancourt en 1697, el profesor Javier Romero descubrió la Cédula Real que verdaderamente convirtió a Toluca en ciudad, pero que fue dictada por Carlos IV hasta fines del siglo XVIII.

Esto Significa, entre otras cosas, que Toluca estaba gobernada por corregidores que impuso el Marqués del Valle desde el siglo XVI hasta el siglo XIX; el propio profesor Romero da como fecha en la que cesó el gobierno de los marqueses el 14 de agosto de 1812. Por su parte. El señor Miguel Salinas afirma, basándose en documentos que localizó en el archivo histórico municipal, que el primer ayuntamiento de Toluca se erigió el 13 de diciembre de 1812, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 6º., capítulo primero, de la Constitución Política de la monarquía española, también conocida como Constitución de Cádiz; pero se instaló el primer ayuntamiento hasta el 20 de mayo de 1813 y funcionó solamente hasta fines de diciembre de 1814, en que fue abolida la constitución española. Volvió a funcionar el ayuntamiento en 1820, cuando, después de la Revolución de Riego, se instauraron nuevamente las Cortes de Cádiz, y con ellas el Colegio Constitucional.

Entre el 10 y 20 de octubre se llevó a cabo la acción de armas que conocemos como Batalla del Calvario y que por parte de los españoles dirigía el tristemente célebre Brigadier Rosendo Portier. La tropa insurgente, integrada en especial por indígenas del Valle de Toluca y mineros del sur, peleó bravamente, aunque al fin fue derrotada por la superioridad técnica y numérica del ejército virreinal. El Último punto en que se hicieron fuertes fue precisamente el Cerro del Calvario, donde Portier tomó prisioneros a 100 insurgentes, a los que bajaron encadenados por la calle de debía llamarse de la víctimas, hasta el centro de Toluca donde estuvo el convento de San Francisco. En ese lugar y sin formación de causa, los 100 prisioneros fueron verdaderamente masacrados, razón por la cual después de la declaración de Independencia, a la plaza se le dio el nombre de los Mártires. El propio gobierno virreinal reprobó esta acción criminal de Portier.

Independencia

Al erigirse el Estado de México, el 2 de marzo de 1824, se dictaminó por ley que siguieran funcionando como municipios, con ayuntamiento propio, todos aquellos que lo venían haciendo desde años anteriores, de manera que, automáticamente, Toluca comienza su existencia jurídica como municipio libre; en esos mismos tiempos sus autoridades tratan de remodelar la cabecera para convertirla en una autentica ciudad.

En 1827 el alcalde Luis Madrid esbozó un plan de transformación de Toluca, muy ambicioso, que incluía la remodelación del centro, aprovechando parte de la huerta del Convento de San Francisco, cuyos alrededores eran un desastre.

Toluca, capital

Esta transformación de Toluca se aceleró en virtud de un acontecimiento que fue crucial: el 12 de julio de 1830 y, con base en el Decreto no. 130 expedido por el congreso Constituyente en la ciudad de Tlalpan, Toluca se convirtió en la 4ª. capital del Estado de México. Este decreto ordenaba que el 24 de julio comenzara el traslado de los poderes, pero se dice históricamente que fue desde el día 17 cuando se firmó, por el referido Congreso Constituyente, el primer Decreto fechado en Toluca.

Fue una gran preocupación para los toluqueños el que pronto su ciudad adquiriese tanta importancia, ya que no se encontraba preparada para ello; se carecía de un local eficiente para albergar los poderes y aun de casas habitación para los empleados del gobierno. El edificio conocido como "Casa de Cortés" en realidad era un viejo y destartalado caserón donde por muchos años habían residido las autoridades virreinales y albergado a los presos. Este uso originó su casi total destrucción.

E. Toluca colonial

Durante la colonia, Toluca no pasó de los 8 mil habitantes y, según algunos autores, se le podía considerar solamente como una aldea o pueblo. Estaba formada por los 4 conventos: el se San Francisco, el del Carmen, el de La Merced, que estuvo destinado a los mulatos, y el de los Juaninos que manejaba el hospital; el resto prácticamente estaba habitado por los servidores de dichas instituciones religiosas; la gran población toluqueña estuvo regada en el Valle y las haciendas productoras de maíz y criaderos de ganado, especialmente vacuno y porcino.

Fue don Hernán Cortés el que estableció las primeras estancias de crías de cerdos y también el que originó la industria choricera que ha dado fama a Toluca desde la época de la Colonia. Los cronistas de aquellos días, como Jerónimo de Mendieta, Alfonso Ponce, etc., están de acuerdo en que desde el siglo XVII Toluca tenía ya fama por su tocinería, aunque también algunos vecinos se dedicaban a la curtiduría y a la fabricación de jabones.

Durante la Colonia, la ciudad de Toluca tuvo 146 corregidores, entre los que destaca el capitán Nicolás Gutiérrez Caballero, a quien se recuerda por algunas obras públicas que llevó a cabo en el ámbito urbano. El último fue don Agustín de Arósqueta, que inició su gestión el 11 de abril de 1810, precisamente el año en que se inició la Guerra de la Independencia.-

F. Época independiente, reforma y porfirismo

Después de atravesar el Valle de Ixtlahuaca y el de Toluca, don Miguel Hidalgo y Costilla llegó a esta ciudad el 29 de octubre de 1810 donde fue recibido en lo hoy se llama calle de la Federación por los curas franciscanos José de Lugo y Pedro Orcillés, así como por una gran comitiva de notables toluqueños, entre los que estaba don José María Oláis, en cuya residencia que todavía se conserva en las calles de Bravo y Lerdo, el caudillo insurgente pasó la noche y probablemente preparó todos los detalles de la gran Batalla de las Cruces que se habría de dar al otro día.

Entre los hombres que se unieron a Hidalgo en Toluca, destacaban algunos caudillos menores, como el Padre Orcillés, el herrero Juan Canseco y el arriero Mariano Salazar. Fue también toluqueño el notable fraile Gregorio de la Concepción, cuyo apellido era Melero y Piña, aunque no se unió a Hidalgo en esta ocasión. Después de la Batalla de la Cruces, Canseco, Orcillés y Cruz, con algo de tropa, regresan a Toluca donde organizan un cabildo insurgente provisional, del que también formaron parte algunos artesanos agricultores. Sabedores de que en Toluca no existía ámbito propicio para la insurgencia, los caudillos prefirieron ocupar los cerros, desde el de Coatepec hasta el de Huitzila, fortificando especialmente el cerro del Calvario, que es una defensa natural para Toluca.

En octubre de 1811 las tropas insurgentes recibieron un importante refuerzo en hombres, además de que se presentó para dirigirlos un general de mayor experiencia y grado, don José María Oviedo. Así se dispusieron a recuperar la ciudad que era buena estrategia en el camino hacia los emplazamientos insurgentes de Michoacán, especialmente Zitácuaro, ciudaad en la que se había establecido la junta provisional de Rayón, Verduzco y Liceaga.

Se recuerda al insigne toluqueño Don José María González Arratia, porque, junto con el ayuntamiento y el Gobierno del Estado, aceleró la transformación de Toluca.

A partir de 1832 se concluyó un acuerdo con las autoridades eclesiásticas, a fin de que una parte de la huerta del Convento Franciscano se destina a la construcción de los Portales, de que tanto se enorgullece nuestra capital del Estado.

En 1836 se abrieron al servicio e, incluso, una de sus casas se destinó a Palacio de Gobierno, - la que hoy ocupa el Gran Hotel, en cuya azotea aún puede observarse la primera asta-bandera que se usó para izar el Lábaro Patrio.

Dato importante es que el 7 de julio de 1833 los supremos poderes del Estado se trasladaron provisionalmente a Lerma, con base en el Decreto No. 63 expedido por el Congreso Local, en virtud de que se temía que Toluca fuera asaltada por algunos grupos insurrectos.

También por situaciones de emergencia los poderes del Estado salieron de Toluca, debido a que se acercaban a esta ciudad las tropas invasoras de los Estados Unidos, con base en el Decreto No. 66 del 7 de enero de 1848, se instalaron Sultepec.

Ese mismo año, la capital emigró de Sultepec a Metepec y de ahí a Toluca.

Debemos considerar que fueron eventualidades muy imperiosas, pero que no por ello se puede decir que alguna vez Toluca perdiera categoría de capital del Estado de México. Perdió esta calidad de 1834 a 1846, cuando la República Federal se convirtió al centralismo y dejó de estar integrada por estados libres y soberanos, que en esos días fueron departamentos. En esos años volvió a ser capital del departamento la ciudad de México.

El escritor Fernando García Caballero asegura que en toda época del centralismo, cuando gobernaron elementos retrógrados, Toluca detuvo su transformación urbana, la cual había sido iniciada por las autoridades municipales con gran éxito. Al retomar la República federal, Toluca vuelve a ser la capital del Estado y nuevamente González Arratia, colaborando con los gobiernos del Lic. Francisco Modesto de Olaguibel, Mariano Ariscorreta y Mariano Riva Palacio, emprende las obras materiales que habrían de darle a la ciudad una fisonomía moderna.

En el aspecto cultural es muy importante dar a conocer que en 1930 se traslada a Toluca el Instituto Literario, que había sido fundado por don Lorenzo de Zavala el 3 de marzo de 1828 e instalado primeramente en la ciudad de Tlalpan. Este gobernador, preocupado por la educación popular, instaló también una biblioteca central, que radicó primeramente en la referida población de Tlalpan y más tarde pasó a Toluca. Por eso consideramos que estas dos beneméritas instituciones de cultura son las más antiguas de nuestro municipio.

Vida cultural

El Instituto fue clausurado el 5 de octubre de 1835 y permaneció sin laborar todo el período centralista, hasta el día 7 de noviembre de 1846 en que el gobernador Olaguibel lo reabrío, APRA ponerla en manos de un hombre tan ilustre como el Lic. Felipe Sánchez Solís. Es ésta la época de mayor esplendor de la casa de estudios, ya que tuvo catedráticos de la talla de Ignacio Ramírez " El Nigromante", Felipe B. Berriozábal, Pedro Ruano y otros, y se produjo en sus aulas la famosa generación de Ignacio Manuel Altamirano, Los hermanos Mateos, Joaquín M. Alcalde, Gumercindo Mendoza, Prisciliano Díaz González; José María Condés de la Torre, etc., Se recuerda también que en sus inicios el Instituto fue dirigido por el gran poeta cubano José María Heredia.

La vida cultural de Toluca, y aun del Estado de México, giró alrededor del Instituto, que debía su carácter liberal a las generaciones que intervinieron en la rebelión de Ayutla, la Guerra de Reforma y la lucha contra la intervención Francesa, pero al finalizar ésta y cuando se estabilizan las instituciones nacionales, se empiezan a multiplicar las escuelas y los grupos de acción sociaL. La más importante de estas organizaciones es la Sociedad Artística Regeneradora, fundada por el Lic. Manuel Alas, que cambia al Tribunal de Menores su carácter de cárcel, para convertirlo en Escuela de Artes y Oficios para Varones. Esto fue a partir de 1871. Posteriormente en abril de 1882, el gobernador José Zubieta fundó la Escuela Normal para Maestros, y en 1991 el señor Villada decretó la Escuela Normal para Maestros y de Artes y Oficios.

Urbanismo

En cuanto a la transformación urbana, ésta se inició en Toluca a partir de 1851, cuando el gobernador Mariano Riva Palacio realiza una serie de obras públicas importantes, como el mercado que llevo su nombre (hoy plaza González Arratia), el empedrado de las calles, la introducción de agua potable y otros. Poco antes González Arratia había dotado al pueblo de un parque, que fue la Alameda, y de algunos teatros, como el de la Plaza de Alba y el de los Janinos Hospitalarios. El mismo año de 1851 González Arratia inauguró frente a los Portales el Teatro Principal y otros servicios.

Esta época fue interrumpida por los conflictos internos del país y la guerra extranjera; se reinició hasta 1867, cuando, otra vez Riva Palacio trajo a Toluca al insigne arquitecto Francisco Rodríguez Arangoity para que diseñara los principales edificios públicos: el Palacio de Gobierno, el Palacio de Justicia, Cámara de Diputados y el Palacio Municipal. El famoso cura Buenaventura Merlín aprovecho la estancia de Arangoity y la ayuda de Riva Palacio para que se diseñara la Catedral. El edificio, sin embargo, no se construyó con ese proyecto.

Posteriormente el Lic. Zubieta introdujo el alumbrado público, en 1883; y realizó la primera gran exposición industrial, agrícola, ganadera, etc., que se llevó a cabo en una parte del mercado Riva Palacio.

Toluca la bella

Es en esta época cuando realmente surge la ciudad que los poetas llamaron "Toluca la Bella", por sus hermosas casas de estilo neoclásico afrancesado. Al mismo tiempo, y a partir de 1889, el gobernador coronel José Vicente Villada realizó las obras sociales que tanto prestigio le dieron: las escuelas primarias de corte moderno, Hospital general, el Paseo Colón, el Hospital de Maternidad, la Gota de Leche, los lavaderos y talleres para mujeres. El Tívoli para obreros, etc.

Se remodeló el centro de Toluca, pues hasta esos días había sido un simple terreno baldío donde los viernes se colocaba el tianguis. Toluqueños preocupados, como el Ing. Anselmo Camacho, consiguieron que elementos del ejército ayudaran a lavar la tierra, impregnada de jabón e inmunditas, y levantaron nuestro Jardín de los Mártires. El propio Ing. Camacho diseñó y construyó el edificio del Instituto que hoy conocemos como Rectoría de la Universidad.

Política y guerras

En el aspecto político los toluqueños intervinieron en la Rebelión de Ayutla. A partir de agosto de 1855 se hizo cargo del Gobierno del Estado de México el general Plutarco González, también nacido en esta ciduad, e interesó a la población en el movimiento que terminó con la dictadura de Santa Anna. La Rebelión de Ayutla tuvo como resultado la Constitución de 1857, que se juró en Toluca sin mayores problemas, resultando electo gobernador don Mariano Riva Palacio. Sin embargo, Toluca registró una conjura el 7 de septiembre de 1857, capitaneada por José María Cobos. El general Plutarco González, que había vuelto a ser gobernador, persiguió a Cobos hasta el sur, pero no pudo derrotarlo. Por el contrario, en la cuesta de Platanillo, González sufrió una emboscada en la que fue muerto. Por eso se considera a este ilustre toluqueño como el primer mártir de la Guerra de la Reforma.

Le cabe el orgullo a nuestra capital de haberse defendido bravamente en contra de la rebelión de Félix Zuloaga y Miguel Miramón. Se distingue en esta etapa el general Felipe Berriozábal, quién en 1859 ocupa y fortifica Toluca; no obstante esto fue derrotado por el general Miramón. El ilustre toluqueño Manuel Mateos formó parte del grupo de los mártinez de Tacubaya, pues siendo estudiante de medicina fue asesinado por gente de Leonardo Márquez cuando intentaba curar a los heridos.

Más adelante nuestro municipio aportó a la lucha contra los franceses soldados muy destacados, como los del batallón ligero de Toluca y los lanceros de Toluca, que intervinieron al mando del general Berriozábal, en la batalla del 5 de mayo.

Finalmente Toluca fue ocupada por los imperialistas y se narra que Maximiliano y su esposa realizaron una visita a esta ciudad, que posteriormente fue liberada por las tropas comandadas por el general Vicente Riva Palacio.

El municipio

Por lo que se refiere a las autoridades de Toluca, según el Lic. José Alanís, dentro del período independiente hay constancias en las Actas de Cabildos de las personas que gobernaron el municipio a partir de 1830. De este año a 1927 los ayuntamientos duraban un año en el ejercicio; de 1928 a 1945 el período era de dos años, y de 1945 en adelante empezaron a regir los períodos de tres años. Hay que destacar también que de 1830 a 1853 se eligen un alcalde primero y un alcalde segundo. Y en adelante sólo un presidente municipal. Los primero ediles que tuvo el municipio fueron, en 1930, Ignacio Torrescano, como primero y José María Mejía como segundo. El primer presidente municipal que fungió solo, fue Eusebio Suárez, en 1955.

En este primer lapso se pueden distinguir algunos personajes de importancia que ocuparon la alcandía de Toluca, como don Julio Lechuga, esposo de doña Micaela Monroy, que fueron quienes cedieron el terreno donde hoy ésta la Alameda; A Ignacio Mañón, personaje que ayudó a don José María González Arratia en sus obras urbanísticas; al Lic. Pascual González Fuentes, liberal destacado que tomó parte tanto en la Guerra de Intervención Norteamericana, como en la Intervención Francesa; el propio benefactor González Arratia fue alcalde en 1852. Después de 1855 se destacan como presidentes municipales Agustín González Fuentes, José María Condés de la Tore, Prisciliano Díaz González, Joaquín García Luna, que luego fue gobernador; Manuel Alas que también llegó a gobernador; Ramón Díaz, varias veces presidente; Rafael M. Hidalgo, también gobernador, se dice de él que salvó a Toluca de la destrucción y el saqueo en tiempos revolucionarios; don Alberto Henkel, industrial y negociante muy progresista; el doctor Juan Rodríguez, quien también realizó importantes obras municipales; Benito Sánchez Valdés, connotado jurisconsulto; don Carlos A. Vélez, maestro y estadista que inició las obras de la Normal y el mercado 16 de Septiembre; Antonio R. Barbabosa que también llegó a gobernador; esto sólo por lo que se refiere al período pre-revolucionario.

G. Siglo XX: la Revolución

Al acercarse al final del siglo XIX, Toluca es una ciudad tranquila que no llega a los 16 mil habitantes. Los escritores Isaura Manuel Garrido, en 1883, y Aurelio J. Venegas en 1894, escriben sendos libros en que describen la ciudad, dando razón de sus edificios principales y de sus gentes más destacadas.

En 1909 Toluca se prepara para celebrar el Centenario de las Fiestas de Independencia, y se proyecta la construcción del mercado que habría de levantarse cerca del Carmen y que luego se llamara 16 de Septiembre; de la Normal de Profesores y la pavimentación de las calles, sólo se logra inaugurar la Normal con motivo de los festejos y con la asistencia del Marqués de Pola Vieja, plenipotenciario español que viene en representación de su país, por lo que también se inaugura la Plaza España.

Las otras obras fueron interrumpidas por la Revolución que, aunque en Toluca no tuvo sucesos militares, de todos modos afectó la vida social. Por lo que hace a la etapa maderista algunos grupos conspiraron, pero no se levantaron en armas; en junio de 1912, Madero, siendo ya Presidente, visitó la ciudad de Toluca. Sin embargo, la mayor parte de la ciudadanía no era afecta al maderismo y en cambio sí conspiraba contra el Gobierno, de modo que en 1913 Toluca cayó rápidamente en poder del ejército federal que comandaba Huerta.

El 27 de agosto de 1914 el general Francisco Murguía tomó la Plaza de Toluca y de esta manera terminó el período del gobierno huertista. El general Murguía entregó tierras a los campesinos y fundó colonias urbanas en Toluca, por lo que se le recuerda con cariño; su estancia, sin embargo, duró poco en el municipio, ya que tuvo que salir por órdenes de la intervención de Aguascalientes. Toluca quedó desprotegido, pero se nombró Gobernador Provisional a don Rafael M. Hidalgo, quien varias veces defendió la ciudad de los desmanes revolucionarios.

El 21 de noviembre de 1914 el municipio pasó a manos de los zapatistas que nombraron Gobernador al famoso doctor Gustavo Baz; en este período Toluca fue el último refugio de la Celebre Convención Revolucionaria que aquí se disolvió en 1915.

Cuando las fuerzas revolucionarias se dividieron Toluca quedo en manos de los carrancistas. El general Pablo González penetro con sus fuerzas al municipio, designando gobernador al general Pascual Morales y Molina. Posteriormente, y de acuerdo con la constitución de 1917, el gobernador electo fue el general Agustín Millán, quien reunió en la ciudad de Toluca al congreso constituyente del Estado de México, el cual promulgo nuestra constitución local el 30 de octubre de 1917.

Toluca se moderniza.

Toluca empieza a modernizarse durante el periodo del gobernador don Filiberto Gómez, en 1930, quien contó con la ayuda de dos presidentes municipales muy eficientes: don Agustin Gasca y don Aurelio Sotelo; estos terminaron el mercado 16 de Septiembre, introdujeron el agua y el drenaje a los lugares donde faltaba; en este periodo, también, se prolongo la avenida Hidalgo, se modernizo el parque deportivo que luego se habría de llamar general Agustín Millán, se arreglaron las calles y se hicieron otras obras de importancia urbanística; do Filiberto construyo el primer aeropuerto de Toluca, que estaba donde se encontraban las canchas deportivas de la preparatoria Nº 1, le puso el nombre de Pablo L. Sidar , por el famoso héroe de la Aviación Mexicana.

Respecto a las obras de urbanización realmente se terminaron, ya con proyectos modernos y con una hechura mas técnica, en los tiempos del gobernador Alfredo del Mazo Vélez, quien también construyo los primeros grandes centros escolares, como el "miguel Alemán", pues los anteriores eran viejos edificios adaptados; don Alfredo del Mazo tuvo como obra principal el ferrocarril de Vía Ancha México- Toluca- Acámbaro.

En esta primera mitad del siglo XX hay algunos hechos notables, como la celebración del primer Centenario del Instituto Científico y Literario que se festejo con gran pompa. También en 1943 el Instituto tuvo como director al celebre mexiquense Lic. Adolfo López Mateos, quien fue quien inicio el periodo de la autonomía. Casi al mismo tiempo desapareció, lamentablemente, la Escuela de Artes y Oficios.

La Toluca moderna se origina en el gran crecimiento de la zona industrial, ya que ha servido para que la ciudad de México y el Valle Cuautitlán-Tezcoco desahoguen una buena parte de las factorías que los estaban congestionando.

4 acciones contribuyeron a la expansión industrial de Toluca:

1º. Las leyes proteccionistas de la Industria, que datan de los días del gobernador Filiberto Gómez, pero que en realidad comenzaron a funcionar desde el período de Isidro Fabela.

2º. La apertura de la vía ancha del ferrocarril México-Toluca-Acámbaro, la ampliación de la carretera México-Toluca y las obras de infraestructura: agua, drenaje, electrificación, etc. De la época de don Alfredo del Mazo Vélez.

3º. La adquisición de reservas territoriales por el Dr. Gustavo Baz, que fueron vendidas con facilidades a los empresarios.

4º. El gasoducto que atraviesa la zona industrial Toluca-Lerma y la construcción del Paseo Tollocan.

La industria como resorte

La ciudad ha crecido 10 veces, esto quiere decir que las autoridades y los habitantes tuvieron que construir otras 10 ciudades iguales a las que existía en 1940. Por desgracia este crecimiento tan rápido originó que se perdiera aquel hermoso aspecto de la Toluca porfiriana. Hoy es una mezcolanza de edificios viejos y modernos, y sin ninguna personalidad.

La gran expansión

En 1945 el gobernador del Mazo promulga la Ley de Pensiones y se inicia la construcción de casas de interés social con reservas territoriales adquiridas por la Dirección respectiva. La primera colonia de la "Niños Héroes de Chapultepec", que mucha gente conoce todavía como colonia de Pensiones. Posteriormente se hizo un intento de instalar granjas en lo que hoy es la colonia Morelos, pero fracasó y pronto los terrenos fueron absorbidos por el área habitacional.

A partir de las colonias de empleados se inició la apertura de grandes fraccionamientos particulares, así como los oficiales de la Federación auspiciados por el INDECO, INFONAVIT, FOVISSSTE, etc. En 1970 surgió el Instituto de Acción Urbana e Integración Social, AURIS, con la idea de regular el doblamiento en las grandes ciudades del Estado. En Toluca hizo varias unidades llamadas IZCALLIS. Actualmente se pueden ver surgiendo áreas habitacionales alrededor de Toluca, incluyendo los cerros, aunque no sea muy conveniente construir en esos lugares, por lo que toca a la remodelación urbana, ésta se inició realmente gracias a la acción del Lic. Juan Fernández Albarrán, que tuvo la idea de construir un "Centro Gubernativo" con la Plaza Cívica en la parte media. Adquirió las propiedades que estaban alrededor del Jardín de los Mártires para construir el Palacio del Poder Ejecutivo y la Cámara de Diputados. Se reconstruyó el viejo Palacio de Gobierno para instalar en él al Tribunal Superior de Justicia, así como el Palacio Municipal, para que siguiera el estilo neocolonial. También fue construida, al cabo de cien años de infructuosos intentos, la Catedral de Toluca.

Después de los sesentas se completó el sistema de Portales con lo que se llama Plaza Fray Andrés de Castro; en terrenos aledaños al templo del Carmen se construyó la Plaza Angel María Garibay y fue remodelada la Plaza España, que ya todo mundo conoce como "Plaza del Quijote". Dentro de este paisaje citadino es notable el Jardín Botánico que se realizó tomando como base el viejo edificio del mercado 16 de Septiembre, al que ya hicimos referencia en otra parte. Se aprovecharon los grandes ventanales para que el artista toluqueño Leopoldo Flores diseñara uno de los vitrales más grandes del mundo, que tiene como tema los afanes de la elevación del hombre y que hoy es uno de los grandes atractivos turísticos de Toluca. La modernización urbanística de Toluca prosigue durante los sexenios que suceden al de don Juan Fernández Albarrán, con la ampliación de las calles céntricas, la creación de nuevas áreas verdes y sobre todo, la apertura de los anillos periféricos que circundan a la ciudad, como el Xinantécatl y el Tollocan. De este paseo se dice que es uno de los más grandes del mundo, que tiene 27.5 kilómetros de largo desde el monumento a Zapata hasta el monumento a don Isidro Fabela.

En esta misma época fue cuando se remodelaron los poblados que adquirieron un aspecto provincial limpio y hermoso. A los Portales de Toluca se les cambió el mosaico por planchas de mármol y a la Plaza Cívica, que estaba demasiado vacía, se le agregaron arriates con pasto y flores en los extremos oriente y poniente.

Obra de gran importancia fue la Ciudad Universitaria, que construyó el doctor Gustavo Baz en las faldas del cerro Coatepec, así como el estadio al pie de la misma elevación. La parte oriente del cerro sirvió para que el pinto Leopoldo Flores pusiera en práctica una innovación, el "Arte Atmosférico", que en cierta forma es efímero, ya que la pintura que abarca parte del cerro y el estadio Universitario se habrá borrado a fines del siglo XX.

Otros lugares dignos de mencionarse y que son un atractivo para visitarse: el Parque Matlatzinca, en el cerro del Calvario, el Parque Sierra Morelos, que es de carácter recreativo, la Villa Charra, etc.

PROYECTO DE IDENTIDAD CULTURAL DE TOLUCA

El programa está destinado a profundizar en el conocimiento de las raíces culturales e históricas de Toluca como un camino para fortalecer su identidad, buscando la relación con las nuevas manifestaciones culturales de sus habitantes, así como el reconocimiento de las nuevas tecnologías que nos obligan a reconstruir la identidad cultural, lo cual nos ayudará a la cohesión social y a una nueva forma de relacionarnos con el ejercicio del poder público, traducido en gobernabilidad.

Por lo que no debemos olvidar que la identidad no es sólo tradición. Lejos de estar eternamente fija en el pasado, está sujeta a continuo cambio y se encuentra en constante desafío al transitar este mundo globalizado. Por eso, la identidad cultural está en permanente construcción y reconstrucción. La identidad es también hoy.

El Programa Identidad tiene como objetivo incentivar la cohesión social y motorizar las fuerzas endógenas del desarrollo regional, a través de la definición de instrumentos conceptuales y metodológicos en torno al tema de la identidad.

Se parte de la hipótesis de que la revalorización de las particularidades de las culturas locales -historia y patrimonio cultural-, aun en la simplicidad de los hechos cotidianos, es una de las claves para fortalecer los intereses y las energías de la comunidad frente a las fuerzas de la globalización.

  • Identificar elementos actuales y/o potenciales de la cultura, el trabajo y el medio ambiente, que encarnen las aspiraciones de la comunidad y que a la vez, permitan construir una imagen consensuada del futuro regional.
  • Dotar de valor y significado las sucesivas y aceleradas transformaciones –logros y pérdidas- que el individuo y la comunidad en su conjunto asumen en la vida cotidiana, con relación a su propia identidad y reconocimiento.
  • Plantear en su real dimensión la problemática de la comunicación, como el aglutinante de la organización social alrededor de la identidad y, en ella, el lenguaje, como forma de expresión, sea bajo los medios habituales o a través de la incorporación de las nuevas formas virtuales.

Desde el punto de vista metodológico, además de las investigaciones de gabinete, se encarará, en forma de investigación-acción, una estrategia de inserción en los procesos de revisión y de fortalecimiento de la identidad, a través de la conformación de un entramado de cooperación con entidades representativas de los actores sociales que cuentan con mayor aporte "histórico" a esa identidad (comunidades primitivas, colectividades de inmigrantes e instituciones públicas y privadas).
Se prevén cuatro líneas de acción:

  1. La identidad y las nuevas formas de conocimiento: Investigaciones.
  2. La identidad y la convocatoria social: Eventos y generación de redes sociales.
  3. La identidad a través de los nuevos lenguajes comunicacionales: Capacitación en proyectos multimediales, ediciones de páginas web, presentaciones, etc.
  4. La identidad y las redes interactivas: Identificación institutos locales, federales e internacionales dedicados a la cultura


Marco Jurídico

Marco Jurídico Federal

Fundamento constitucional

De acuerdo con la fracción XXV del artículo 73 de la CPEUM le corresponde al Congreso de la Unión legislar en materia de "...vestigios o restos fósiles y sobre monumentos arqueológicos, artísticos e históricos, cuya conservación sea de interés nacional".

Otro aspecto del patrimonio cultural es el referido a los lugares naturales, que están contenidos en el párrafo III del artículo 27 de la CPEUM:

...se dictarán medidas necesarias para ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas previsiones de uso, reserva y destinos de tierras, aguas y bosques, a efecto de ejecutar obras públicas y de regular y planear la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el equilibrio ecológico.

Uno más es el regulado por la Ley General de Asentamientos Humanos, cuyo fundamento es la fracción XXIX-C del artículo 73 de la CPEUM, en la que se faculta al Congreso de la Unión para emitir leyes que establezcan la concurrencia del gobierno federal, de los estados y de los municipios en materia de asentamientos humanos, para cumplir los fines previstos en el párrafo tercero del artículo 27 Constitucional.

Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos

Su objeto es la investigación, protección, conservación restauración y recuperación, de los monumentos arqueológicos, artísticos e históricos y de las zonas de monumentos (artículo 2o.).

Se consideran propiedad de la nación:

A. Los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles producto de culturas anteriores al establecimiento de la hispánica en el territorio nacional, así como los restos humanos, de la flora y la fauna, relacionados con estas culturas (artículos 27 y 28).

B. Son monumentos artísticos los bienes muebles e inmuebles que revistan valor estético relevante, mismo que atiende a la representatividad, inserción en determinada corriente estilística, grado de innovación, materiales y técnicas utilizadas, y otras análogas (artículo 33).

C. Son monumentos históricos los bienes vinculados con la historia de la nación, a partir del establecimiento de la cultura hispánica en el país, que serán los inmuebles construidos en los siglos XVI-XIX, destinados a templos y sus anexos; arzobispados, obispados y casas curiales; seminarios, conventos u otros dedicados a la administración, divulgación, enseñanza o práctica de un culto religioso, así como a la educación y a la enseñanza, a fines asistenciales o benéficos; al servicio y ornatos públicos y al uso de las autoridades civiles y militares. Documentos y expedientes que pertenezcan o hayan pertenecido a la Federación, los estados o los municipios y las casas curiales. Y los documentos originales manuscritos relacionados con la historia de México y los libros, folletos y otros impresos en México o en el extranjero durante los siglos XVI-XIX, que por su rareza e importancia para la historia mexicana merezcan ser conservados en el país. Y las colecciones científicas y técnicas (artículos 35 y 36).

D. Zonas de monumentos son las tierras en las que se encuentran los monumentos, así designadas por la declaratoria que emita el Ejecutivo; ante su falta, son solo sitios arqueológicos monumentos históricos separados.

a) Son zonas de monumentos arqueológicos el área que comprende varios monumentos arqueológicos inmuebles (artículo 39).

b) Son zonas de monumentos artísticos el área que comprende varios monumentos artísticos asociados entre sí, con espacios abiertos o elementos topográficos, cuyo conjunto revista valor estético en forma relevante (artículo 40).

c) Zonas de monumentos históricos es el área que comprende varios monumentos históricos relacionados con un suceso nacional (artículo 41).

Ley General de Asentamientos Humanos

Esta ley, en sus artículos 6o. y 7o., establece que las atribuciones en materia de ordenamiento territorial de los asentamientos humanos y de desarrollo urbano de los centros de población, que tiene el Estado a su cargo, serán ejercidas de manera concurrente por la Federación, entidades federativas y municipios, y que será a través de la Secretaría de Desarrollo Social como la Federación proyectará y coordinará la planeación del desarrollo regional, en tan tanto que a las entidades federativas se les faculta para legislar en materia del ordenamiento territorial.

En su artículo 33, fracción III, el referido ordenamiento señala que la legislación local de desarrollo urbano establecerá disposiciones para la preservación del patrimonio cultural y de la imagen urbana de los centros de población.

Monumentos.

Respeto a los monumentos más importantes de Toluca, lo son por su antigüedad o por su grandiosidad. Entre los primeros tenemos:

A los Hombres Ilustres del Estado se erigió a iniciativa del gobernador José Zubieta, aunque fue inaugurado hasta 1889 por el gobernador Villada. Se encuentra en el jardín del mismo nombre, frente al templo de la Merced. Los prohombres nombrados en el obelisco en su mayor parte son desconocidos, ya que se trato sobre todo de ensalzar a los funcionarios en el poder.

Hizo el diseño el Arq. Don Armodio del Valle Arizpe y las esculturas el artista toluqueño Luís Albarran Pliego. En realidad se trata de la más grande asta bandera que conocemos. El monumento fue inaugurado por el presidente Manuel Ávila Camacho el 24 de febrero de 1941.

Al mismo tiempo se declaro esa fecha como Día de la Bandera.

Hemiciclo a Juárez. Este monumento fue inaugurado por el gobernador Alfredo del Mazo Vélez, el 14 de septiembre de 1941; trata de ser una replica en honor al hemiciclo a Juárez que se encuentra en la alameda de México, DF. fue diseñado por el Arq. Vicente Mendiola y realizado por el Arq. Víctor Manuel Villegas.

Adolfo López Mateos. Busto que se localiza en el cerro de Coatepec, al suroeste de la ciudad. (Ciudad Universitaria)

Adolfo López Mateos. Estatua que se localiza a la entrada del fraccionamiento Jorge Jiménez Cantú. (La Mora)

Adolfo Ruiz Cortinez. Busto que se localiza a la entrada de Capultitlán.

Agustín Millán Vivero. Busto que se localiza en las calles de Miguel Hidalgo y Costilla y Andrés Quintana Roo Sur.

Agustín Millán Vivero. Busto que se localiza a la entrada del Panteón General.

A la Madre. Estatua que se localiza en el jardín del Hospital de la Mujer, Paseo Colon esquina Paseo Tollocan.

A la Madre. Monumento que se localiza en la confluencia de las calles José María Morelos, Mariano Escobedo y Guillermo Prieto Pradillo.

A la Marina. Obelisco que se encuentra en la confluencia de las calles del Paseo Matlazincas, Dr. Navarro y Boulevard de los Maestros.

Al Anciano. Relieve ubicado en el centro pensionista de esta ciudad, esquina de las calles de Horacio Zúñiga Anaya y Eduardo González y Pichardo.

Alfredo de Mazo Vélez. Relieve ubicado en la avenida del mismo nombre, casi esquina con Héroes de Nacozari.

Alfredo Zarate Albarran. Busto que se localiza en la calzada principal del Panteón General.

Al Maestro. Monumento en la confluencia de las calles, Venustiano Carranza, Emiliano Zapata y Prof. Heriberto Enríquez.

Al Maestro Desaparecido. Se localiza en las cales de Benito Juárez e Instituto Literario.

A los Niños Héroes de Chapultepec. Monumento que se localiza en la confluencia de las calles, Miguel Hidalgo y Costilla, Lerdo Poniente y Paseo Xinantécatl

Andrés Molina Enríquez. Busto en el patio central de la Cámara de Diputados y Biblioteca Publica, Central del Estado.

Prof. Carlos Hank González. Busto en el lado oriente de la Villa Charra.

Carmen Serdán Alatriste. Busto que se ubicaba en un principio en las calles de lerdo y Guadalupe Victoria (ahora Isidro Fabela), desapareció y ya localizada, se le ubico en el jardín conocido como Andrés Molina Enríquez, en la calle de Silviano López.

Cuauhtémoc. Se localiza en el parque del mismo nombre, antes Alameda.

El Quijote. En la plaza del mismo nombre al oriente del templo del Carmen, antes se llamo plaza España.

Emiliano Zapata Salazar. Estatua ecuestre que se localiza en la carretera México-Toluca, a la altura de San Mateo Atenco.

Eucario López Contreras. Busto que se localiza en el panteón General, en la entrada del lado derecho.

Ezi Matuda. Busto que se localiza en el Museo Botánico "Los Vitrales"

Felipe Villanueva Gutiérrez. Busto que se localiza en el parque Cuauhtémoc, al lado sur de la estatua de Cuauhtémoc.

Fray Andrés de Castro. Estatua que se localiza en la plaza del mismo nombre, lado oriente de la Catedral.

Glorieta de la Maquinita. Se localiza en la confluencia de las carreteras de Querétaro y Naucalpan y Avenida Isidro Fabela.

Dr. Gustavo Baz Prada. Busto, se encuentra en las instalaciones de la UAEM, en Instituto Literario Nº 100.

Horacio Zúñiga Anaya. Busto, dentro de las instalaciones de la UAEM.

Ignacio López Rayón. Busto, que se encuentra en la confluencia de la calle de este nombre y Paseo Matlazinca.

Ignacio Manuel Altamirano. En las instalaciones de la UAEM lado sur, sobre la calle de Valentín Gómez Farias.

Ignacio Ramírez Calzada. Busto que se localiza en el jardín ubicado en 21 de Marzo y 18 de marzo barrio de la Retama.

Ignacio Zaragoza. Ubicado en el jardín del mismo nombre.

Isidro Fabela Alfaro. Estatua ubicada en la salida a la carretera a Querétaro, en el paraje Tres caminos.

Jesús García Corona. Busto que se localiza en el jardín ubicado en boulevard Isidro Fabela, frente a la Normal del Estado.

Jesús García Corona. Busto en la confluencia de Avenida Independencia oriente y calle Lic. Alberto García.

José Antonio Alzate. Busto que se localiza en al explanada en el Parque Matlazinca.

José Antonio Alzate. Estatua ubicada en la esquina de Avenida Independencia oriente y Leona Vicario.

José María Morelos. Estatua ubicada en la confluencia de las calles Horacio Zúñiga, Sitio de Cuautla y Colegio de San Nicolás.

José María Morelos. Estatua ecuestre que se localiza en la plaza del mismo nombre, al poniente del Palacio de Justicia.

José María Velasco. Estatua que se localiza en la calle Ángel María, en la colonia de los Ángeles.

José Vicente Villada. Busto ubicado en la calzada principal del Panteón General.

José Vicente Villada. Estatua ubicada en la calle del mismo nombre y entronque con Paseo Colón.

Juan Fernández Albarran. Busto que se localiza en el jardín ubicado en las calles Juan Fernández Albarran, Pablo Sidar y calle Ignacio López Rayón.

Ponencia que presenta el

Lic. Abraham Bastida Aguilar


Partes: 1, 2


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