1.- El maltrato físico es el daño producido por una acción intencional. Es el más visible, ya que deja huellas y lesiones que en muchos casos requieren asistencia médica o pueden llegar a causar la muerte de un niño.
También se puede hablar de abuso sexual cuando se realizan acciones que atentan contra el normal desarrollo psicosexual del niño o adolescente, sin que se practique el acto sexual; se presenta en varias formas: desde palabras insinuantes, caricias, besos, manipulación física y exhibición de los órganos sexuales.
La explotación sexual del niño o adolescente por un tercero con la finalidad de obtener beneficios económicos (prostitución, pornografía) es también abuso sexual.
En la mayoría de casos, el abusador es una persona conocida, del propio entorno o de la familia, Precisamente, muchos aprovechan la situación de confianza para abusar. Una de las formas más frecuentes y al mismo tiempo menos denunciadas de abuso sexual es el incesto. (Acto sexual entre personas con vínculos de parentesco Ejemplo: Padre, madre e hijo o hija, padrastro, madrastra e hijastra o hijastro, etc.
2.- El maltrato psicológico, es más difícil de detectar y se manifiesta a través de insultos, expresiones humillantes o de rechazo, de falta de atención o afecto al niño, marginación, etc. Lo producen los padres, familiares y personas encargadas del cuidado del niño.
Por lo general se da a través de insultos o mensajes destructivos: "No sirves para nada, eres un inútil, un estúpido, no te quiero".
3.- El maltrato por omisión es muy frecuente y está asociado a la irresponsabilidad de los padres o tutores en el cumplimiento cabal de sus deberes y se expresa en el permanente descuido y desatención de las necesidades del niño. A manera de ejemplo:
En la mayoría de los casos los niños se tornan inseguros, tristes, temerosos y sienten poco aprecio por sí mismos. También pueden volverlo agresivo y violento.
"Se refiere a toda persona humana que se encuentra en el período de la vida comprendida entre el nacimiento y el principio de la pubertad y que es objeto de acciones u omisiones intencionales que producen lesiones físicas o mentales, muerte o cualquier otro daño personal, provenientes de sujetos que, por cualquier motivo, tengan relación con ella".
3.- En los casos de abuso sexual:
También suelen expresar:
4.- Los niños víctimas de maltrato por omisión presentan por lo general las siguientes características:
El estudio acerca de las causas del maltrato infantil abarca el examen de los factores individuales, familiares y sociales. Esta división de los factores es para fines de exposición exclusivamente, y puede ser arbitraria y en algunos casos no muy clara y precisa, pues tanto los factores individuales como los familiares y sociales, se entrelazan y muchas veces la distinción entre unos y otros puede aparecer un tanto desdibujada y dudosa, pues un factor puede entrelazar elementos individuales, familiares y sociales, y además puede darse simultáneamente.
Factores Individuales: Podemos señalar lo siguiente: En muchas ocasiones los agresores, generalmente los padres o tutores, tuvieron ascendientes que los maltrataron, lo cual dio como resultado que crecieran con lesiones físicas y emocionales que les produjeron la creencia de que no eran "buenos", lo que conduce a un sentimiento de rechazo y subestimación de sí mismo que los hace deprimidos e inmaduros.
La frustración de los padres casi siempre deriva en castigo hacia sus hijos, ya que en éstos descargan sus tendencias negativas. Siguiendo el pensamiento del doctor Paul K. Mooring, podemos afirmar que en muchos casos el sujeto activo –agresor- padeció una infancia difícil en la que conoció la humillación, el desprecio, la crítica destructiva y el maltrato físico, lo cual hizo que llegara a la edad adulta con baja autoestima y desconfianza. Esto les provocó una vida precaria que luego proyectaron hacia los demás, entre ellos a sus hijos. El agresor es un sujeto inadaptado que se cree incomprendido y que suele ser impulsivo e incapaz de organizar el hogar, situaciones que lo conducen a reaccionar violentamente en contra de sus hijos, en especial en momentos de crisis, sean triviales o graves, en circunstancias en que se sienten amenazados, por leve o imaginaria que sea la amenaza, y que dirigen su agresividad o frustración hacia los hijos, quienes con su llanto agravan la situación ya de por sí tensa y embarazosa.
En ocasiones se exponen ciertos argumentos que intentan justificar el maltrato a los menores: se les castiga "por su propio bien", por que muestran un comportamiento inadecuado como el llanto, "ensuciarse", etc. En otras, las madres piensan que sus hijos son los causantes de sus pechos flácidos, caderas deformadas, obesidad, várices, etc., y desarrollan agresividad contra el supuesto culpable, es decir, el hijo. En otros casos los padres piensan que el niño ha defraudado las esperanzas que pusieron en él ya sea porque presenta alguna disminución física o mental, o porque no es un niño "ideal". Otros padres, psicópatas o sádicos, pueden sentir placer con el sufrimiento del niño.
También se observan motivaciones más profundas en situaciones tales como el temor, la incapacidad paterna de asumir responsabilidades, o bien en la compensación que experimentan de sus frustraciones al maltratar a un sujeto débil. Algunas madres sólo demuestran que aman a sus hijos y se sienten necesarias cuando éstos enferman.
Finalmente citando a Marcovich "La falta de ejercicio del amor, por no haberlo recibido en la infancia, es el factor que condiciona luego a los padres para martirizar a sus hijos, en una cadena interminable de horrores y sufrimientos transmitidos de generación en generación"
Factores Familiares: Podemos anotar que se pueden presentar circunstancias que generan malos tratos a los niños cuando éstos no han sido deseados, cuando provienen de uniones extramatrimoniales, cuando son adoptados o incorporados a la familia en alguna otra forma de manera transitoria o definitiva, cuando son producto de uniones anteriores o cuando se han colocado en otro lugar y no se acepta su retorno a la familia original. Puede ser que los malos tratos se den en familias numerosas, en razón de carencias diversas, educacionales, de habitación, económicas, etc., aunque no siempre sucede así.
Generalmente, en las familias en que hay niños maltratados la vida es desordenada, existe inestabilidad y desorganización hogareña, desavenencia conyugal, penuria económica, enfermedades, conductas antisociales, ausencia de cuidados, ropa sucia, alimentos deficientes o mal preparados, habitaciones inmundas, mala administración del dinero, desempleo o subempleo, embarazos no deseados, expulsiones de la escuela y, por lo tanto, desintegración del núcleo familiar.
Podemos considerar que el cuadro descrito es el lugar en que con mayor frecuencia se desarrollan los malos tratos a los niños; pero no es una regla rígida sin excepción, en muchos hogares bien constituidos, con una sólida base económica y otras características positivas, se dan casos de malos tratos y casos contrarios se han observado casos resilientes excepcionalmente.
Factores Sociales: Según el doctor Michael J. Halberstam, los malos tratos contra los niños se producen en todas las clases sociales y niveles económicos, en todas las razas, nacionalidades y religiones.
Por lo general, se asume que la mayor incidencia se presenta en niveles inferiores, sin embargo, se debe tomar en cuenta que en niveles socioeconómicos medios y altos, se oculta o disimula mejor los hechos tienen menor publicidad y por lo tanto evitan la intervención de las autoridades.
Como un factor que influye en la realización de los malos tratos, es importante señalar la identificación del castigo físico con la norma de educación. La relación "castigo-educación" es una norma social lamentablemente vigente en más de un sentido.
Podemos tomar en cuenta que la falta de sensibilidad de la colectividad con respecto a este problema también es un factor que influye en la realización de estos hechos. La indiferencia con la que muchas personas los observan y conocen y la ausencia de reacciones adecuadas, posibilitan que tales conductas se presenten sin que haya una respuesta social apropiada de esos actos u omisiones, y no la meramente represiva en el sentido más elemental de solidaridad social.
Personalmente he podido comprobar la poca seriedad con la que se pretende hacer frente a la violencia familiar y específicamente al maltrato infantil, supongo que básicamente es un problema de desinformación, dado que en las diferentes instituciones existen materiales y estudios realizados; pero también es cierto que las trabas burocráticas impiden un mejor desenvolvimiento y para quienes pretendemos investigar, hurgar, husmear, conocer, ampliar nuestro horizonte, sobre temas específicos o temas generales relacionados a este espinoso problema, nos vemos limitados por la falta de interés o la escasa atención que se nos brinda o de lo contrario exigiendo presentar una serie de acreditaciones, curriculums, cartas de presentación, proyecto de investigación y luego esperar respuesta de la consulta para verificar si procede o no el pedido formulado. Supongo que no es mala voluntad, pero tampoco ayuda esta actitud un tanto indiferente y de conformismo, "El mundo es así, qué se le va a hacer". Detrás de esta frase como dice Liliana Galván, ¿se esconde una actitud de madura resignación o más bien una astuta trampa para mantener el statu quo?
El Terrible impacto que genera el fenómeno de la violencia familiar conlleva implicaciones que debemos conocer para clarificar la comprensión y la importancia de una adecuada y oportuna intervención en casos de violencia familiar y por ende de maltrato infantil. Las consecuencias se observan principalmente en los siguientes ámbitos:
Después de la familia, la escuela se constituye en el segundo lugar de importancia en la socialización de los niños. Sin embargo, los propios maestros ejercen la violencia y el maltrato hacia los alumnos, mediante castigos físicos, humillaciones, ofensas e insultos verbales, o desarrollando actitudes discriminatorias por raza, sexo o condición socioeconómica de los educandos; lo que afecta la confianza y la autoestima de los niños, generando inseguridad y agresividad, inhibición, rechazo o fobia escolar, facilitando el surgimiento de los problemas de aprendizaje y conducta con bajo rendimiento académico, dificultades para establecer adecuadas relaciones interpersonales lo que contribuye con el ausentismo, la repitencia y finalmente la deserción escolar principalmente en niñas.
Muchos niños y adolescentes ayudan a sus padres cumpliendo un horario de trabajo, o bien trabajan independientemente en ocupaciones informales y sometidas a variadas formas de maltrato. En el Perú se calcula que 1’425,000 niñas, niños y adolescentes entre 6 y 17 años se encuentran trabajando, y más de 15,000 de ellos lo hacen en condiciones de alta peligrosidad (agosto-octubre de 1997). En el Perú los niños trabajan en lavaderos de oro en condiciones de semiesclavitud, o extrayendo metales y manejando sustancias tóxicas para la salud, como recolectores de basura, empleados domésticos o vendedores ambulantes. Muchos soportan largas jornadas laborales y bajos ingresos, recibiendo humillaciones y maltratos de parte de sus empleadores y viéndose privados de asistir a la escuela.
La violencia en la familia al establecer pautas relacionales demasiado rígidas impide el desarrollo de las habilidades sociales de cada uno de sus miembros entre ellas la comunicación, la toma de decisiones, el manejo adecuado del estrés, el aprendizaje de conductas asertivas, favoreciendo la dependencia e indiferenciación.
En nuestro país aún no existe una estadística oficial sobre cuántas personas han presenciado o experimentado una situación de violencia familiar, sin embargo para las principales ciudades como Lima, Arequipa, Huancayo, Cuzco, se puede decir que de cada 10 personas, siete de ellas han presenciado o experimentado situaciones de violencia familiar.
Las investigaciones señalan que los niños de familias violentas son víctimas de maltrato. Así se señala que los niños sufren lesiones al verse involucrados en la violencia entre sus padres. El maltrato durante el embarazo es un factor significativo de riesgo de aborto, prematuridad y bajo peso al nacer. Los niños y adolescentes maltratados tienen menos posibilidades de desarrollar su autoestima y sentimientos de pertenencia; asimismo tiene más probabilidades de presentar problemas emocionales y de conducta (pandillaje) así como embarazos adolescentes.
La merma en la economía familiar tiene su contraparte en el gasto del Sector de la Salud Pública por la atención indiferenciada y encubierta de una incidencia que puede ser dirigida y canalizada adecuadamente.
En forma paralela ocurre un símil en el Sistema Institucional de Justicia asociado al Sistema Institucional Policial y los programas de asistencia social, psicológica, centros especializados, refugios, visitas especializadas y de seguimiento.
En el Sector Educación, la ausencia de los niños y niñas a las aulas por efectos de la violencia familiar y el maltrato infantil han sido debidamente analizado por parte del MIMDES (EX – PROMUDEH) y los programas especiales del Ministerio de Educación que han generado módulos de prevención como la Escuela para Padres y otros en busca de aliviar la situación resultante del fenómeno.
La primera acción inmediata a seguir es detener el maltrato. Muchos padres creen que los hijos son de su "propiedad" y no admiten que otros adultos intervengan. Sin embargo, están equivocados, ante un caso de maltrato se debe intervenir.
Por ello tanto los padres, maestros, agentes de salud y defensores en general, deben tener en cuenta que toda acción contra el maltrato debe ser una intervención colectiva que cuente con el compromiso de la comunidad.
Cuando se presenta un caso de maltrato:
1.- Verificar el caso
2.- Si el problema es grave:
3.- Si el problema está relacionado a la falta de orientación de los padres:
A) Por que piensan que es la única forma de educar al niño y se justifican diciendo que a ellos los trataron así o que los problemas de pareja o económicos los están afectando, etc.
B) Orientar a la familia para que cambie ese tipo de relación
C) Invitarlos a participar en charlas sobre educación y orientación de los hijos.
D) Visitarlos frecuentemente
E) Hablar con los niños
F) Promover el diálogo entre padres e hijos, buscar el acercamiento y la toma de acuerdos sobre roles, responsabilidades y lo que esperan unos de otros.
G) Fijar normas de conducta.
4.- Una tarea fundamental en la prevención del maltrato infantil: Para prevenir el abuso se recomiendan pautas de educación para que los niños y niñas crezcan con autoestima, decisión y afirmados como personas. Es decir, no se puede prevenir con un consejo en un día, sino con una actitud constante durante todos los días.
Cuando se establecen acciones destinadas a motivar una activa participación de las personas y la comunidad donde reside en el cuidado de su salud y una búsqueda constante de su bienestar, estamos hablando de promoción. Los estilos de vida poseen una importancia trascendental para el esquema de salud integral, si logramos establecer los criterios apropiados para convencer a las personas que transformando la visión de muchas de nuestras creencias irracionales estableceremos realmente un cambio en nuestras actitudes y por ende aplicaremos estilos de vida saludables, pero ello, implica una revolución de nuestros esquemas mentales tan fuertemente arraigados por los factores culturales y sociales y producto del aprendizaje que nos ha sido legado por nuestro entorno social. Si nos detuviéramos a observar y luego escuchar los argumentos que sostienen el maltrato de los niños por parte de sus padres o tutores, seguramente notaremos que el maltrato existe se mantiene e incrementa por principios ampliamente estudiados por la psicología experimental, en muchos casos es por aprendizaje, (modelado) que se genera el maltrato, se mantiene y refuerza por condicionamiento operante donde se aplica reforzadores tanto positivos como negativos. Ello explica el porque de la presencia de los denominados factores de riesgo y como es que se mantienen e incrementan.
Entre los factores de riesgo a tomar en cuenta:
Hay que tomar en cuenta que las víctimas de violencia familiar hacen uso de los servicios de salud de manera desproporcionada y encubierta. Los niños y adolescentes generalmente llegan a los servicios aquejados por alguna dolencia y muchos de ellos pasan desapercibidos. Los casos más comunes son lesiones físicas, seguidos por pacientes obstétricas, los de servicio psiquiátrico, madres con niños maltratados y víctimas de violación. Dependiendo el caso y de la sintomatología asociada se procederá a la intervención.
INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA
Fundamentalmente está orientada a proporcionar a la persona víctima de maltrato un espacio de atención y escucha empática que estimule la confianza y que alivie la angustia devolviendo la estabilidad emocional necesaria para continuar con el proceso destinado a los casos de violencia.
Consiste en establecer la comunicación interpersonal, educación, motivación, orientación, intervención en crisis, consejería, psicoterapia (individual, grupal, familiar), grupo de autoayuda, talleres, entre otros.
Si durante la orientación se observa que la persona se encuentra en una situación de riesgo inminente para su integridad personal o su vida, se formulará un plan de emergencia considerando los siguientes aspectos:
Es muy importante que si bien en todos los casos de maltrato, desde la primera intervención, se deberán desarrollar medidas de protección, cuando se trate de niños, éstas deberán ser cuidadosamente previstas en los casos de abuso sexual, cuando el diagnóstico médico es presuntivo (descartar el abuso sexual), y mientras dura el proceso de evaluación.
Criterios para notificar al Fiscal de Familia.- A diferencia de los adultos, y dado el estado de indefensión del niño o adolescente, es muy importante recordar, que una situación de maltrato infantil puede evolucionar rápidamente hasta comprometer la integridad de la vida del niño. En determinadas circunstancias se deberá notificar al Fiscal de Familia:
PSICODINÁMICA DE LA ORIENTACIÓN
La relación entre el profesional de la salud (persona entrenada en la labor de orientación) y la persona maltratada:
En la sesión de orientación la persona maltratada debe comprender que:
La persona orientadora debe ayudar a la persona maltratada a:
Puede ayudarle diciendo que los sentimientos son involuntarios porque:
Puede indicar que el comportamiento es voluntario cuando:
La persona orientadora puede ayudar a realizar algunos cambios:
La experiencia de la recompensa interna podrá generar la automotivación
La experiencia de la autorrecompensa alentará a:
LA ENTREVISTA INICIAL
Comience a la hora estipulada. No haga esperar a la persona.
Haga que la persona se siente lo más cómoda posible
Agradézcale por haber venido.
Empiece por una pregunta fácil
Ayúdele a que le narre el por qué ha venido
Observe el aspecto de la persona
Contrarreste lo anterior
Deje que la persona sea quien hable
Permita el silencio. Intervenga si el silencio se prolonga demasiado.
Observe cualquier cambio y analice qué lo causó
Si la persona no puede hablar o no está dispuesto, proponga otra reunión
Si no tiene respuesta para una pregunta, dígale y opte entre:
Tranquilice a la persona pero no la desoriente
Cierre la entrevista y organice el seguimiento terapéutico
Antes de terminar, pregúntele como se siente
Concluya a la hora establecida.
PASOS A SEGUIR EN UNA SESIÓN DE ORIENTACIÓN
ORIENTACIÓN A ADOLESCENTES EN EL CASO DE ABUSO Y VIOLENCIA SEXUAL
CONSIDERACIONES SOBRE EL SERVICIO DE ORIENTACIÓN
Durante las sesiones de orientación:
Respete: El derecho a la confidencialidad de las personas
Guíe: No brinde consejos o diga qué debe hacer la persona
Evite: Hacer juicios de valor sobre lo que oye
En principio siempre se debe tomar en cuenta lo que refiere el niño sin someterlo a duda. Hay que priorizar el apoyo emocional (preocupándose por los sentimientos del niño antes que buscar u obtener información sobre los hechos. El profesional de salud, ayudará al niño brindándole confianza y facilitará la expresión de las emociones. Paulatinamente el niño relatará los hechos en la medida que se genere el clima de calidez necesario.
Por lo común al niño le resulta mejor expresar y reproducir los hechos traumáticos mediante actividades lúdicas o a través de dibujos, expresiones gráfico-plásticas. El lenguaje del juego refleja, las presiones y demandas de la vida cotidiana, el juego resulta por tanto un medio natural en el niño para restañar sus heridas psicológicas y además resulta siendo terapéutico, ayuda a entender y comprender mejor la magnitud del sufrimiento, la imaginación es un poderoso recurso que ayuda a reducir el estrés y cuando se emplea con técnicas de relajación estas aumentan su poder terapéutico. Es recomendable:
Adicionalmente es de gran ayuda la red de apoyo social, esta se constituye en el mejor soporte emocional para efectos de amortiguar las situaciones traumáticas.
La manera como reaccionan los niños frente al maltrato resulta siendo en todo caso natural y hasta esperado; Es decir, que el niño presente diversas reacciones emocionales como respuesta a los eventos traumatizantes y que van a generar sentimientos de angustia e inseguridad o de irritabilidad y rebeldía como consecuencia de las modificaciones de los aspectos de su vida cotidiana.
Por lo tanto resulta natural que estas reacciones en el niño se vean incrementadas cuando no logran comprender o procesar los sucesos que acompañan al maltrato, agravándose en el tiempo
INTERVENCIÓN EN CRISIS
Las crisis son estados temporales de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente por una incapacidad del individuo para manejar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas, y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo. Describen el inicio de la crisis:
PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS
Es la intervención en crisis de primera instancia, que abarca la asistencia inmediata y de modo usual por lo general lleva una sola sesión. Los primeros auxilios psicológicos pretenden de manera primordial proporcionar apoyo, reducir el peligro de muerte y enlazar a la persona en crisis con los recursos de ayuda. Los componentes básicos para la intervención son:
ESTRATEGIA DE ABORDAJE Y PROGRAMA DE TRATAMIENTO PSICOTERAPÉUTICO
Es por todos conocido que cada etapa del desarrollo humano requiere una manera específica de ser abordada, así los niños pequeños no siempre van a poder expresar mediante el lenguaje verbal sus vivencias y malestares porque en todo caso no se encuentra dentro de su repertorio conductual los mecanismos necesarios y suficientes para traducir sus pensamientos en palabras o sencillamente porque no saben aún como hacerlo dado que su pensamiento sincrético o pre-categorial le asigna la imposibilidad de distinguir entre sí, en un mismo objeto, o en una situación, las cualidades o circunstancias a través de las que objeto o situación son percibidos o conocidos, y para aislar después estas cualidades o circunstancias de tal modo que se las sepa volver a encontrar a otro nivel. O porque dejan de hablar asumiendo un mutismo electivo impactado emocionalmente por el trauma que ha vivenciado y que no le permiten terminar de elaborar y que según la magnitud del maltrato pueden llegar a reexperimentar el efecto traumático, ello obviamente no quiere decir que sus procesos mentales hayan desaparecido y que se encuentre emocionalmente embotado. Entonces es preciso como ya mencionáramos acogerlos con calidez y establecer una relación muy empática transmitiendo afecto, seguridad, confianza y comprensión.
Al establecer una relación empática con el niño lo que estamos logrando es tender puentes de comunicación y confianza, brindamos alivio y soporte psicológico oportuno que facilita la aceptación de las experiencias vividas y restablece las interacciones con las personas recomponiendo los lazos afectivos. Es fundamental saber escuchar empáticamente y estar muy atentos a lo que nos está comunicando, sus gestos, su actitud, la comunicación no verbal es parte insoslayable del proceso de comunicación y permite entender los silencios, las pausas, los temores, los sentimientos de culpa o cólera o vergüenza que pudiera acompañar al niño ante la presencia del terapeuta.
Se recomienda las siguientes estrategias para el abordaje:
I SESIÓN:
II SESIÓN:
III SESIÓN
IV SESIÓN:
V SESIÓN:
VI SESIÓN
VII AL X SESIÓN:
XI y XII SESIÓN:
*Jorge Luis Shimabukuro Kyam
natural de Lima-Perú
Psicólogo – psicoterapeuta con estudios realizados en la Universidad de San Martin de Porres 1983-1988. Licenciado en Psicología
Prácticas pre-profesionales en el Instituto Nacional de Oftalmología (INO) Lima – Perú.
Estudios de post-grado de maestría en psicología clínica y de la salud en la Universidad Nacional Federico Villarreal.
Formación en psicoterapia cognitiva – conductual en IPSICOC
Miembro de la Sociedad peruana de psicología de emergencias y desastres.
Miembro fundador de la Federación latinoamericana de psicología de emergencias y desastres
Miembro fundador del Instituto de Nutrición óptima y calidad de vida "Vida Integral"
Miembro asociado del Instituto peruano de psicoterapia cognitiva conductual (IPSICOC)
Lima –Perú
11/04/2006
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