Este trabajo aborda algunas ideas y juicios relacionados con la manera en que se debe desarrollar el proceso de enseñanza aprendizaje de la Historia en la escuela actual, sobre todo desde las necesidades que genera la sociedad cubana actual. Se fundamenta la relación entre la historia y los problemas didácticos de su enseñanza en la escuela, el modelo de enseñanza de la historia que promueve el desarrollo del pensamiento histórico de los aprendices y algunas experiencias de implementación en la Educación Secundaria Básica en Cuba.
La presencia de la Historia en el currículo escolar siempre ha generado una interesante polémica, al no tener el mismo papel pragmático que la lengua materna y las matemáticas, por eso para unos debe mantenerse en la escuela y para otros debe salir de algunos niveles educativos.
En Cuba existe una tradición de la presencia de la asignatura Historia en la escuela desde que se organizó en el siglo XIX, se vio reforzada en la etapa Neocolonial y alcanza su justo lugar curricular desde 1959, en un proceso paulatino de elevación de la calidad de su enseñanza que llega hasta nuestros días.
Con la riqueza historiográfica legada por prestigiosos historiadores de la primera mitad del siglo XX y la intensificación de los estudios históricos universales, pero sobre todo nacionales y locales en la segunda mitad de ese siglo la ciencia puso a disposición de la escuela una variedad de fuentes para estudiarla y una riqueza de temáticas que desde lo educativo podían contribuir a la educación de los niños, los adolescentes y los jóvenes. En la medida en que los nuevos estudios históricos se adentraban en temáticas menos abordadas, pero necesarias para tener una percepción real del devenir histórico universal y nacional, la escuela se ha visto favorecida para utilizar todo el material histórico disponible.
Los docentes que enseñan Historia no pueden estar ajenos a lo que sucede en esta ciencia, qué problemas enfrenta, qué temáticas se estudian, con qué metodología de investigación y cuáles son los resultados científicos que se obtienen.
Desde esa perspectiva la escuela está en condiciones de aprovechar todo ese caudal de información y de fuentes para la educación de los niños, los adolescentes y los jóvenes.
La disciplina Historia está comprometida con la educación histórica de los alumnos, que como veremos en este curso implica que asimilen los conocimientos históricos universales y nacionales, el desarrollo del pensamiento histórico, la formación de normas, actitudes y valores en correspondencia con el modelo social en que viven. Desde las potencialidades de la cultura y la memoria histórica de cada país se desarrolla el pensamiento histórico de los escolares, adolescentes y jóvenes conformando la conciencia histórica.
Desde finales del siglo XX se viene hablando de una crisis de la Historia. Tal y como afirma C. Barros (2000 : 87) "la crisis de la historia como disciplina forma parte de una crisis general, ideológica, política, de valores, que afecta al conjunto de las ciencias humanas y sociales".
Se vive por consiguiente, una crisis, una dificultad /mutación que es global, porque afecta a la práctica de la historia (la manera de investigar y escribir la historia), a la teoría de la historia (los conceptos y planteamientos teóricos) y a la función social de la historia (devaluada en un mundo futuro que todavía algunos quieren sin alma, tecnocrático) C. Barros (2000)
Tres fracasos sucesivos e interrelacionados del paradigma común del siglo XX, han abierto y alimentado la crisis actual y las reacciones puntuales de los historiadores a ella:
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