En las organizaciones modernas los cambios se presentan de manera constante y permanentemente. De acuerdo a los lineamientos de los que en este momento se encuentran dirigiendo y están conscientes de los cambios. Por otro lado, los que están ajenos a lo que ocurre a su alrededor es posible que se queden a la orilla del camino y sin un empleo permanente.
En este sentido Peter Drucker (2) nos advierte que hay que poner a trabajar los conocimientos y también conocer la obsolescencia y la falla de los mismos. En este mismo orden de ideas Pilar Jericó (3) recalca que el talento de los profesionales no está en la cantidad de conocimientos que poseen sino en la capacidad de reaprender y desaprender. Lo cierto es que, el ser humano necesita de una organización para poner en práctica los conocimientos que ha adquirido a lo largo de su existencia.
Sin embargo cuando estamos trabajando, en ocasiones, se nos olvida que estamos participando, creando con amor, devoción y alegría (4) y que todo saber es vano, excepto cuando contamos con un trabajo ya sea como colaborador o empresario. Hay que trabajar y es en este sentido entonces que Osho(5) nos llama a la siguiente reflexión: "si trabajas sin amor trabajas como un esclavo...tu trabajo es tu alegría, tu trabajo es tu danza".
Lamentablemente, mientras que unos realizan determinado trabajo o función con gran empeño otros lo hacen con gran desazón.
Este hecho origina la crítica de: yo si hago y tú no haces. En fin nos atrevemos juzgar, criticar, castigar y condenar a quien por alguna razón trata de cumplir con su trabajo o la tarea que le fue asignada. Creemos que en todas las organizaciones sean éstas públicas o privadas, el trabajo rutinario en efecto nos puede atrapar y podemos caer en la rutina negando una posibilidad de incursionar en otros renglones u actividades de manera que podamos enriquecer la tarea diaria.
Lo anterior nos lleva a tratar de entender que desde el concepto del bien común, buen vivir y el bienestar de la colectividad, conceptos estos que son abordados por Felipe Aguilar en su libro la Moral Pública en los procesos de buen gobierno, nos señala que para mandar hay que servir. Esto conlleva a comprometernos con nuestro trabajo, con la labor que se nos asigna en nuestros respectivos puestos y recordar siempre que recibimos una remuneración de manera tal que hay que poner ganas en comparten este criterio, sólo cumplen con lo mínimo necesario y no están dispuestos el trabajo encomendado. Lo anterior es una forma sustantiva de no caer en la rutina.
No obstante, tenemos que admitir que hay personas que no a dar más. Para ellos, esto es una ofensa y en algunos casos es la crítica perfecta para atacar al que trata de hacer lo que tiene que hacer y un poquito más.
Somos de la opinión que debemos laborar en armonía y tratar de ayudarnos unos a otros, poniéndole más empeño y amor al trabajo. No hay que caer en la rutina porque con el tiempo esta rutina nos crea un estado de pereza y desasosiego lo cual no es sano para nadie.
Reflexionemos en torno ¿al porqué somos en ocasiones tan rutinarios?. Vivamos en el hoy, en el presente, y que cuando nos dediquemos a la enseñanza debemos dar más, tanto en cantidad como en calidad. Esto nos exige mayor compromiso o más dedicación con la juventud, puestos que de estos grupos saldrán los futuros gobernantes, empresarios y colaboradores del mañana.
Del ejemplo de nuestro actuar en las aulas así será el comportamiento de nuestros profesionales en el mañana. Nosotros somos su espejo en el cual nos miran y también se miran ellos. Entonces lo que queda preguntarnos es ¿cómo podemos hacer para salir de la rutina?. Entendiendo por la misma: la costumbre inveterada o irreflexiva de los individuos.
Preguntamos, ¿ no será que en el fondo el individualismo, la independencia y la libertad personal se valoran más que el espíritu de cuerpo, la iniciativa y el trabajo en equipo ?.
En nuestro caminar diario, nos encontramos con personas con discapacidades físicas, que se encuentran trabajando en instituciones públicas y privadas. Por alguna razón nos ha parecido que son más felices, más positivas, y colaboradoras y, porque no decirlo, más abiertas a recibir los cambios que se presentan en las organizaciones modernas.
Cuando nos referimos a que la rutina expulsa el pensamiento creador, pensamos inmediatamente en el nacimiento, constitución y apertura de las organizaciones, cuando se inician en sus operaciones. En este proceso todas las organizaciones pasan por una etapa de creatividad, esto es concebir y desarrollar la idea. Luego se desarrolla la etapa burocrática, que como modelo se hace necesario para cumplir con procesos. No obstante, con el tiempo muchos colaboradores se van tornando rutinarios, porque les resulta más cómodo, expulsando con ello el pensamiento creador y la innovación.
Vivimos en una sociedad de organizaciones en donde la competitividad es una variable más, presente en nuestras organizaciones. Es por ello que exhortamos a tomar conciencia de que la mejor manera de combatir la rutina es salir de la zona de comodidad. Realizar nuestro trabajo sobre la base de una valor agregado. Teniendo presente que con la tecnología algunas tareas rutinarias han pasado a la automatización. Por lo tanto, muchas personas que prefieren el status-quo perderán sus puestos de trabajo, un retiro anticipado o sencillamente una renuncia al puesto de trabajo.
De acuerdo a nuestro estado de ánimo debemos estar abiertos a ver las cosas con claridad y de enfrentarnos de alguna manera a las tensiones diarias que nos trae el día a día.
Sintámonos contentos con lo que hacemos, todo esto depende de nosotros. Pero hagamos el ejercicio, ¡salgamos de la rutina!.
1. Según la experiencia práctica para el administrador, es más cómodo permanecer en la rutina, pero no es lo más saludable para las organizaciones.
1. Las funciones y aptitudes del administrador público al servicio de la colectividad no invita a todos a salir de la rutina.
2. Salir de la zona de comodidad nos inserta en un mundo en donde aparecen las nuevos conocimientos.
Colombia 1994, pág.219.
6. http://www.clarin.com/suplementos /económicos/2001.
Dallys Kaa de Palma
UNIVERSIDAD DE PANAMÁ
FACULTAD DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
OCTUBRE DE 2007
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