¿Hasta qué punto eran justificados los terrores de la derecha? La ola de huelgas, que culminó entre 1917 y 1921, había sido formidable, pero no estaba guiada por un propósito explícito de subversión del orden, sino que expresaba, de manera ciertamente violenta, la magnitud de los reclamos acumulados durante un largo período de dificultades de la Argentina hasta entonces.Los socialistas apostaron a la acción legislativa y a la posibilidad de crear en el Congreso un ámbito de representación. Pero había en el partido una incapacidad casi constitutiva para establecer alianzas o acuerdos, y aunque impulsaron algunas reformas legislativas no lograron dar forma a una fuerza política vigorosa, capaz de equilibrar a la derecha reconstituida o, siquiera, de precisar los puntos centrales del conflicto que se avecinaba. Su otra apuesta fue -a largo plazo- la ilustración de la clase obrera que, según suponían, se esclarecería en el contacto con la ciencia. De ahí su intensa acción educadora, a través de centros, bibliotecas, conferencias, grupos teatrales y córales, la Sociedad Luz. La difusión de ciertas prácticas en los grandes centros urbanos atestigua adecuadamente los cambios que -superada la crisis social- estaban experimentando los trabajadores y la sociedad toda.
El fin de la lucha gremial intensa, la reducción de la sindicalización el debilitamiento de la Unión Sindical Argentina dan testimonio de la atención de los conflictos sociales. La Unión Ferroviaria, fundada en 1922 y con vertida en cabeza indiscutida del sindicalismo, expresó el nuevo tono de 1a acción gremial: un sindicato fuertemente integrado, férreamente dirigido de forma centralizada, negoció sistemática y orgánicamente con las autoridades, descartó la huelga como instrumento y obtuvo éxitos sustanciales.
La universidad constituyó un problema importante para la
expansión.
La reforma Universitaria -nació en Córdoba en 1918 y se
extendió por toda la argentina y luego latinoamerica fue una expresión
de esta transformación: las universidades cuyo propósito
era la de formar profesionales eran por aquel entonces elitistas y académicamente
escolásticas. Muchos jóvenes estudiantes quisieron abrir
sus puertas, participar en su dirección, remover las viejas camarillas
de profesores, instaurar criterios de excelencia académica y de
actualización científica y vincular a la universidad
con los problemas de la Sociedad.
La economía: Con la Primera Guerra Mundial -mucho más que con la crisis de 1930- terminó una etapa de la economía argentina: la del crecimiento relativamente fácil sobre rumbos claros. Desde 1914 se entra en un mundo más complejo, más delicado y en el que el futuro era relativamente incierto.
La guerra puso de manifiesto en forma aguda un viejo mal: la vulnerabilidad de la economía argentina, cuyos nervios motores eran las exportaciones el ingreso de capitales, de mano de obra, y la expansión de la frontera agraria.
Estados Unidos , ocupó los espacios dejados libres por los países europeos en mayor o menor medida derrotados en la guerra. La expansión de Estados Unidos en la década de 1920 se manifestó por el impulso exportador de automóviles, camiones y neumáticos, radios, megáfonos, maquinaria agrícola y maquinaria industrial. Para asegurar el mercado tentador, y saltar por sobre eventuales barreras arancelarias las empresas industriales -General Motors, General Electric, colgate entre otras— realizaron aquí inversiones significativas, que al principio sólo era para armar localmente las piezas importadas. También avanzaron en las empresas de servicios públicos -electricidad y tranvías- como proveedoras, particularmente de los Ferrocarriles del Estados que por entonces crecieron. Estados Unidos para defender su comercio no permitía importaciones desde la Argentina lo cuál desequilibró las balanzas.Por otra parte, la vieja relación "especial" con Gran Bretaña se sostenía mínimamente: Gran bretaña no podía competir contra la industria norteamericana.
Desde 1912 se había conocido este tipo de tensiones en la agricultura;
d 1921 se manifestaron en un punto mucho más sensible y que afectaba
a intereses más poderosos: la ganadería.
Gracias a las ventas de carne enlatada, los años finales de la
guerra fueron excelentes, beneficiándose no sólo los
ganaderos de la zona central sino de las zonas marginales, y hasta
quienes criaban ganado criollo. La situación cambió
bruscamente a fines de 1920, cuando los gobiernos europeos, que estuvieron
haciendo stock, cortaron sus compras, y los precios y volumen derrumbaron.Alrededor
de 1926 se inició un largo período de estabilidad una suerte
de meseta sin el crecimiento espectacular previo pero también sin
los problemas de estancamiento posteriores a 1940.
Construcción de la democracia.Yrigoyen comenzó su gobierno con un Parlamento hostil, al igual que la mayoría de los gobiernos provinciales, y buena parte de su estrategia fue aumentar su poder. Para ganar las elecciones, usó presupuesto del Estado, repartiendo empleos públicos entre sus punteros aunque en Buenos Aires la competencia con los socialistas lo llevó a ei métodos más modernos. En 1918 logró obtener la mayoría en la Cámara de Diputados, pero la clave seguía pasando por el control de los gobiernos provinciales, decisivos a la hora de votar. No vaciló en intervenir las provincias , organizando luego elecciones en las que triunfaban sus candidatos, y así su poder aumentó considerablemente, aunque nunca logró imponerse en el Senado, y tropezó con dificultades imprevistas en Diputados.
desde 1922 un militar Enrique Mosconi, presidía Yacimientos Petrolíferos Fiscales, creado por Yrigonyen cuando su período ya expiraba. Bajo la dirección de Mosconi -que era ingeniero militar- la empresa se expandió en la explotación y gracias a la construcción de su refinería en La Plata, avanzó en el mercado interno, poblando el país con sus característicos surtidores. Pero , también crecieron empresas privadas: la británica Shell y la norteamericana Standard oil , que actuaba en Salta, de modo que la competencia empezó a convertir el petróleo en un tema de discusión pública.
el problema petrolero se había instalado en la discusión pública, y la presencia extranjera era asociada con su manifestación más agresiva: la norteamericana de la Standard Oil. La bandera de la nacionalización coincidía con la prédica de los sectores militares preocupados por asegurar la autarquía respecto de los recursos estratégicos, se vinculaba con la nueva y fuerte hostilidad de los sectores terratenientes hacia Estados Unidos, a partir del conflicto de las carnes, y enraizaba finalmente en un sentimiento antiamericano de más larga data, que asociaba unívocamente la metrópoli del norte con el "imperialismo". Pero sobre todo, da la impresión de que de que alguna manera el petróleo aparecía como la panacea que aseguraría la vuelta a la prosperidad, una fuente de rentas tan abundante que con ellas podría asegurarse a la vez la prosperidad de los sectores propietarios, del Estado y de la sociedad.
La restauración conservadora:
1930-1943
El 6 de septiembre de 1930 el general
José Félix Uriburu asumió como presidente provisional
y el 20 de febrero de 1932 transfirió el mando al general P. Justo,
que había sido electo, junto con el doctor Julio A. Roca, en
Noviembre del miso del año anterior.
Intervención y cierre económico
La depresión que empezó
en 1928 y continuo hasta 1932 golpeó fuertemente las economías
abiertas del mundo.
Gran Bretaña se refugió en proteccionismo comercial y constituyó
un "área" de la libra, defendida por el control de cambios primero
y por la inconvertibilidad de la moneda después y sólo incursionó
tímidamente por nuevos caminos; a mediados de 1933, con la designación
como ministro de hacienda de Pinedo -con quien colaboró Raúl
Prebisch-, se avanzó por un rumbo más novedoso, delineándose
dos tendencias que habrían de perdurar largamente: la creciente
intervención del Estado y el cierre progresivo de la economía.
También otra, menos duradera pero de mayor trascendencia en lo
inmediato: el reforzamiento de la relación con Gran Bretaña.
También en 1931fue el
establecimiento del control de cambios mediante el gobierno centralizaba
la compra-venta de divisas. Avanzando sobre el control de las finanzas
en 1935 se creó el Banco Central; cuya función principal
era regular las fluctuaciones cíclicas de la masa monetaria evitando
tanto una excesiva holgura como la escasez, así como la de controlar
los bancos privados-que pertenecían a su directorio- sobre todo
en el manejo de créditos. Para atenuar los efectos de las crisis
cíclicas y defender los productos locales se comenzó a regular
la comercialización de la producción agropecuaria.
El Estado fue asumiendo funciones mayores en la actividad económica,
y pasó de la simple regulación de la crisis a la definición
de reglas de juego cada vez más amplias. La más importante
tuvo que ver con la industria, cuya producción comenzó a
crecer en el marco de la crisis, y siguió haciéndolo luego
de la recuperación de la segunda mitad de la década. Con
la prosperidad de las décadas anteriores se había constituido
en el país un mercado consumidor de importancia. El cierre creciente
de la economía, los aranceles y la escasez de divisas creaban condiciones
adecuadas para sustituir los bienes importados por producidos localmente,
sobre todo si la producción no exigía una instalación
febril muy compleja o si ya existía una base industrial, que podía
ser utilizada más intensamente.
La vieja dinámica de
los sectores propietarios, de diversificación en distintas
actividades sin atarse definitiva a una encontró en la industrialización
sustitutiva un nuevo campo, que se completó posteriormente con
la inversión inmobiliaria. Por otra parte con la combinación
de un mercado cerrado y algunas pocas grandes empresas por cada
rama o cada actividad tornó poco relevante la presión
por la mayor eficiencia y el menor precio. La ganadería siguió
retrocediendo respecto de la agricultura al igual que en la década
anterior . La producción agrícola no decayó, a pesar
del derrumbre de los precios, aunque la situación de los productores
se deterioró sensiblemente, en especial la de los más pequeños,
y se fueron delineando las condiciones del éxodo rural, visible
luego del comienzo de la segunda guerra mundial. En todo el n nordeste
se extendió la ocupación de nuevas tierras, iniciada en
la década anterior, y se constituyó un amplio sector
de pequeños productores dependientes de un sector comercial e industrializador
muy concentra.También aquí el Estado intervino para
regular la comercialización
La presencia británica:
Presionada por el avance de Estados Unidos, y en el marco de la crisis
desatada en 1930, Gran Bretaña optó por reconcentrarse en
su Imperio, fortalecer sus vínculos con las colonias y dominios
y acotar la presencia estadounidense. A la vez, en un contexto mundial
de restricciones financieras, se propuso defender sus antiguos mercados
y salvar sus ingresos provenientes de préstamos o inversiones antiguas.
En 1932 la conferencia imperial de Ottawa inclinó la balanza hacia
los miembros del Commonwealth quienes tenían preferencias por las
importaciones británicas. Entre otras medidas se decidió
a reducir un tercio las compras de carnes congeladas proveniente de Argentina
que podía reemplazarse con la proveniente de Australia y en un
10% la enfriada tomando para esto como base las compras de 1932, ya muy
bajas. Se trataba de un punto extremadamente sensible para la Argentina,
quizás no tanto por su importancia intrínseca como por la
magnitud de los intereses constituidos en torno de la exportación
de la carne: productores, frigoríficos y empresas navieras eran
capaces de presionar fuertemente sobre el gobierno.
A la vez el gobierno Argentino también poseía una arma decisiva: la política arancelaria y el control de cambios, permitían discriminar las importaciones y regular el monto de las divisas que sería utilizado para pagar los servicios de la deuda Británica, para comprar productos británicos o para remitir las utilidades de las empresas británicas instaladas en la Argentina. En un contexto de escasez de divisas y con fuertes demandas de los intereses comerciales norteamericanos el punto se convertía sumamente importante para Gran Bretaña. En 1933 una misión encabezada por Julio A. Roca negoció en Londres las condiciones para el mantenimiento de la cuota Argentina de la Carne. La credibilidad del gobierno era vital entre los diversos sectores ligado a la actividad pecuaria, pero tuvo un éxito relativo: se mantendrían las condiciones de 1932 y se consultarían eventuales reducciones posteriores que fueran necesarias.
No logró gran cosa en su
segundo objetivo: aumentar la participación de los productores
locales en el control de las exportaciones de modo de negociar en mejores
términos con los frigoríficos. Gran Bretaña se aseguró
que la totalidad de las libras generadas por este comercio se emplearían
en la propia Gran Bretaña: en el pago de la deuda, la importación
de carbón, material ferroviario o textiles -para los que se establecía
un tratamiento arancelario preferencial-y en la remisión de utilidades
de las empresas británicas. El tratamiento benévolo apuntaba
a reflotar empresas británicas en dificultades: las ferroviarias
y los transportes urbano. Los ferrocarriles estaban atenazados por gastos
fijos muy altos en reducción general de su actividad y la creciente
competencia del transporte automotor.
Un frente popular Frustado
En 1935 los trabajadores de la construcción de Buenos Aires
conducidos por dirigentes comunistas, iniciaron un huelga que duró
mas de 90 días. En los barrios de la ciudad se manifestó
una amplia solidaridad y en enero la CGT realizó una huelga general
de 2 días-la única de la década-al cabo de la cuál
los huelguistas obtuvieron la satisfacción de una parte substancial
de las demandas. El saldo más importante fue quizás la constitución
de la Federación Obrera Nacional de la construcción uno
de los sindicatos más importantes y combativos del país.
En 1936 se efectuaron muchas huelgas al igual que en 1935 y 1937, coincidiendo
probablemente con la reactivación económica. La reacción
del gobierno se dirigió también hacia el nuevo sindicalismo
combativo: La ley de Residencia fue aplicada en 1937 contra los principales
dirigentes de la construcción, comunistas de origen italiano deportados
a la Italia fascista. Un manifiesto de la derecha fue el que alertó
el resurgimiento de las masas ciegas y la turbia democracia desplaza en
1930 y justificó el fraude patriótico que desde entonces
el gobierno utilizó sistemáticamente en favor de los partidos
oficialistas.
En el campo de los opositores al gobierno fue muy importante el cambio
de posición del partido Comunista. Con la consigna de "lucha de
clases contra clases" los comunistas habían combativo por igual
fascistas y nazis y a los partidos socialdemócratas a quiénes
estigmatizaban como los más peligrosos enemigos del proletario,
pero desde 1935 se lanzaron a impulsar la unidad "de los sectores democráticos"
para enfrentar al nazifascismo sacrificando las consignas y prácticas
que pudieran irritar o atemorizar a los grupos progresistas y democráticos
de la burguesía. Reconocer la importancia del Estado y hacer de
él su interlocutor principal constituía también una
tendencia muy fuerte entre los dirigentes sindicales. Esta tendencia fue
criticada desde los partidos políticos opositores, empezaron a
dar prioridad a los reclamos democráticos y al enfrentamiento
político con el gobierno y presionaron para alinear en él
a las organizaciones sindicales.
La guerra y el frente nacional:
el progresivo avance de los mercados
europeos -provocado por los triunfos alemanes- redujo drásticame
las exportaciones agrícolas, pero en cambio aumentaron mucho las
ventas carnes a Gran Bretaña, tanto enfriada como congelada. Como
a la vez disminuyeron las importaciones de origen británico. Por
otra parte, aprovechando las dificultades en todo el comercio internacional,
y una suerte de "vacío de poder" empezaron a exportar a países
limítrofes productos industriales: las de textiles, confecciones,
alimentos y bebidas, calzado y productos químicos acentuaron el
crecimiento industrial iniciado con la sustitución de importaciones
y el país empezó a tener saldos comerciales favorables,
incluso con Estados Unidos. El Plan de Reactivación Económica
proponía para la salida a las dificultades generadas por la guerra,
insistir en la cosechas por parte del Estado, para sostener su precio,
y a la construcción, pública y privada, capaz de movilizar
muchas actividades; sobre todo, remarcaba la importancia de estimular
la comercio exterior seguía siendo la "rueda maestra" de la economía
estas otras actividades, "ruedas menores", contribuirían al equilibrio
general. Se advertía el problema de una economía excesivamente
cerrada en sí misma y proponía estimular las industrias
"naturales", que elaboraban materias primas locales y pudieran exportar
a los países vecinos y a Estados Unidos a largo plazo, la Argentina
habría de solucionar un déficit comercial con el país
del norte que sin duda se haría más gravoso a medida que
fuera creciendo el sector industrial y aumentara la demanda de máquinas
repuestos o combustibles.
El proyecto fue aprobado por
el Senado con mayoría oficialista pero la Cámara de Diputados
no lo trató. Su fracaso fue antes político que económico.
Desde 1932 con Roosevelt Estados Unidos cambió su relación
de política exterior con el resto de los países americanos
tratando de llegar a un acuerdo en común pero erigiéndose
en el dominio del continente. El comercio bilateral entre Estados Unidos
y Argentina fue infructuoso por el proteccionismo agrícola de ambos
países.
En junio de 1940 se constituyó Acción Argentina dedicada
a denunciar las actividades de los nazis en el país y la injerencia
de la embajada alemana, en ella participaron radicales, socialistas y
muchos intelectuales independientes y muchos conspicuos de los miembros
de la oligarquía conservadora. Se crearon la Dirección General
de Fabricaciones Militares y el Instituto Geográfico impulsando
así el avance de las Fuerzas Armadas sobre terrenos más
amplios que los específicos. La presencia de los militares fue
cada vez más visibles. Rápidamente las Fuerzas Armadas fueron
convirtiéndose en un nuevo actor político. Un elemento central
del nuevo perfil militar fue el desarrollo de una conciencia nacionalista.
El terreno había sido preparado por el nacionalismo uriburista
difundido por un grupo minoritario pero activo dentro y fuera de la institución.
Era este un nacionalismo tradicional: antiliberal, xénofobo y jerárquico.
También era importante
el papel del Estado en una sociedad que seguramente sería acosada
en la posguerra por agudos conflictos:
la reconstitución del frente popular, las banderas rojas en los
mitines obreros y la presencia en las calles del partido Comunista parecían
signos ominosos de ese futuro y para enfrentarlo se requería orden
y paz social. El nacionalismo finalmente se manifestó en
los intelectuales, que destacaron que el futuro funesto que le aguardaba
a la nación era en parte por cierto facilismo, y renunciamiento
espiritual de las clases altas o burguesas, del desprecio por el "mestizo"
por parte de la sociedad toda, producto a su vez de la cultura de los
inmigrantes europeos incapaces de comprender el verdadero valor de la
nación.
El 4 de junio de 1943 el Éjercito depuso al presidente e interrumpió
por segunda vez el orden constitucional antes aún de haber definido
el programa del golpe y ni siquiera la figura misma que lo encabezaría.
El gobierno de Perón 1943-1955:
la emergencia.
Los militares en el gobierno coincidían
en la necesidad de acallar la agitación política y la protesta
social: proscribieron a los comunistas, a los sindicatos e intervinieron
la CGT -por entonces dividida-, dísolvieron Acción
Argentina, que nucleaba a los partidarios de romper relación con
el Eje, y más tarde hicieron lo mismo con los partidos políticos,
intervinieron las universidades dejando cesante a un vasto grupo de profresores
de militancia opositora, y finalmente establecieron la obligatoriedad
de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Contaron
con la colaboración de un elenco de nacionalistas y católicos
integristas, algunos de antigua militancia junto a Uriburu, quienes
dieron el tono al régimen militar: autoritario antiliberal y mesiánico,
obsesionado por la fundación de un orden social para evitar
el caos del comunismo que, según pensaban, sería la secuela
inevitable de la posguerra. No le fue difícil a la oposición
democrática identificar al gobierno militar con el nazismo.
Los Estados Unidos atacaron con fuerza a uno de los estados Americanos
que no se aliaron en contra del eje apartando a la Argentina de las relaciones
comerciales internacionales, sumado a la inestabilidad social interna
asumió como presidente Juan Domingo Perón. Clarividencia
y preocupación descubrió un actor poco tenido en cuenta
hasta entonces: el movimiento obrero.
A cargo de la Dirección Nacional de Trabajo se dedicó a
vincularse con los dirigentes sindicales. Todos fueron convocados con
excepción de los dirigentes Comunistas.que luego de un frustrado
acercamiento inicial, fueron perseguidos y erradicas de sus posiciones.
A los gremios y trabajadores se les cumplieron sus reclamos: se extendieron
las jubilaciones, vacaciones pagas, accidentes de trabajo, se ajustaron
las categorizaciones ocupacionales. Se equilibraron las relaciones entre
obreros y patrones. La sanción del Estatuto del Peón innovó
sustancialmente pues extendió estos criterios a las zonas rurales.La
tendencia original sindicalista no había desaparecido: en 1942
se dividió entre un sector más afín a los partidos
opositores encabezado por los comunistas y muchos de los dirigentes sindicalistas
y otro identificado con la vieja linea sindicalista donde se alineaban
los gremios ferroviarios.
En el Consejo Nacional de Posguerra que constituyó, insistió en la importancia de profundizar las políticas seguridad social, así como de asegurar la plena ocupación y la protección del trabajo ante la eventual crisis que pudieran sufrir las industrias crecidas con la guerra: A los empresarios les señaló la amenaza que entrañaban las masas obreras desorganizadas y el peligro del comunismo, que se veía avanzar en Europa. Ante unos y otros se presentaba como quien podía canalizar esa efervescencia, si lograba para ello el poder necesario. Pero los empresarios fueron desconfiando cada vez más del "bombero piromaníaco" que agregaba combustible a la caldera, hasta el límite del estallido, y al mismo tiempo controlaba la válvula de escape.Progresivamente, las agrupaciones patronales fueron tomando distancia de Perón y la política de la secretaría, mientras éste paralelamente acentuaba su identificación con los obreros, subrayaba su prédica anticapitalista y desarrollaba ampliamente en su discurso los motivos de la justicia social.
En 1945 el éjercito forzó
la renuncia de Perón pero no encontró una alternativa mejor
ni tampoco ningún movimiento demócrata se pudo imponer.
El 17 de octubre en medio de las vacilaciones gubernamentales una
multitud se concentró en la Plaza de Mayo para reclamar por restitución
en el cargo de Perón y así éste y sus seguidores
políticos en el gobierno volvieron al centro del poder. La industrialización
había avanzado sustancialmente durante la guerra tanto para exportar
a países vecinos cuanto para sustituir a las importaciones escasas
por la dificultades del comercio y también del boicot norteamericano.
Lo cierto es que la ocupación industrial había crecido y
que la masa de trabajadores industriales había empezado a engrosar
con emigrantes rurales expulsados de la crisis agrícola.
Los dirigentes sindicales fortalecidos por la movilización de octubre
decidieron crear un partido político propio "El Laborista"inspirado
en el que acababa de triunfar en Inglaterra. Su organización aseguraba
el predominio de los dirigentes sindicales y su programa recogía
diversos motivos, desde los más estrictamente socialistas hasta
los vinculados con el dirigismo económico y el Estado de bienestar.
Apoyaron a Perón muchos dirigentes conservadores de segunda línea
y sobretodo lo respaldaron el Ejército y la Iglesia que en una
pastoral recomendó con pocos eufemismos votar por el candidato
de gobierno que había perseguido al comunismo y establecido la
enseñanza obligatoria.La Unión Democrática incluyó
a los partidos de izquierda pero-por la impugnación de los radicales
intransigentes-excluyó a los conservadores que debieron resignarse
a apoyarla desde afuera o pasarse calladamente al bando de Perón
como hicieron muchos movidos por la vieja rivalidad con el radicalismo.
Mercado interno y empleo
Estados Unidos continuó con su
boicot hacia la Argentina por haber permanecido ésta intransigente
en la guerra con el Eje. El bloqueo a armamentos e insumos vitales no
pudo mantenerse en la posguerra pero el comercio exterior era vulnerable.Las
exportaciones limítrofes que habían crecido mucho durante
la guerra, empezaron a retroceder ante la competencia Norteamericana.Las
exportaciones agrícolas a Europa-que recupera su paz pero sin materia
prima para poder subsistir-fueron obstaculizadas por Estados Unidos, restringiendo
los transportes o vendiendo a precios subsidiados. La apetencia de los
países maltrechos por la guerra era demasiado grande para que esto
impidiera las ventas pero en rigor ninguno de ellos poseía productos
para intercambiar ni divisas convertibles que el país pudiera usar
para saldar sus compras con Estados Unidos de modo que en estos años
excepcionales la Argentina cosechó beneficios modestos.
En 1948 se lanzó
el Plan Marshall pero Estados Unidos prohibió que los dólares
aportados a Europa se usaran para importaciones de Argentina. Ya desde
1949 las economías europeas se recuperaron, Estados Unidos inundó
el mercado con dólares subsidiados y la participación Argentina
disminuyó drásticamente. La magnitud de las deudas Británicas-la
Argentina era solo un acreedor menor-hacía impensable el pago de
las libras.La pésima situación de las empresas ferroviarias,
la descapitalización y obsolescencia y la pérdida general
de rentabilidad hacían conveniente para los británicos desprenderse
de ellas.Se arregló la compra de los ferrocarilles por el Estado
Argentino por un valor similar a las libras bloqueadas y un acuerdo sobre
carne que sería pagada con libras convertibles. Tras la retórica
nacionalista que envolvió esta operación-presentada como
parte del programa de independencia económica y celebrada con una
gran manifestación en Plaza de Mayo-se trataba sin duda de un éxito
británico frente a un país que no tenía mejor opción.
La crisis financiera de 1947 y el abandono de la convertibilidad de la
libra acabaron con la única ventaja importante obtenida.
La Segunda Guerra Mundial, la crisis de los mercados y el aislamiento
acentuado por el boicot norteamericano habían contribuido a profundizar
el proceso de sustitución de importaciones iniciada en la década
anterior por la manufactura propia, más allá del desarrollo
de materias primas extendiéndose el desarrollo al sector metalúrgico.
La industralización interna en principio generó desocupación.
Sin embargo creció las medianas y pequeñas empresas y luego
aumentó la mano de obra industrial que se nutría de emigrantes
internos de las provincias de forma intensa.
Los grupos empresarios más tradicionales ubicados tanto en el sector
exportador como en el industrial estimulaban las industrias naturales
capaces de producir eficientemente y de competir en los mercados externos
asociarse con Estados Unidos para sustentar su crecimiento y a la vez
mantener un equilibrio entre el sector industrial y el agropecuario del
cuál deberían salir divisas necesarias para la industria.
La política de Estado-dotado cada vez más de instrumentos
más poderosos-apuntó a la defensa del sector industrial
instalado y a su expansión dentro de las pautas vigentes de protección
y facilidad. Éste recibió amplios créditos del Banco
Industrial; protección aduanera para eliminar competidores externos
y divisas adquiridas a tipos preferenciales para equiparse. Las políticas
de redistribución de ingresos hacia los sectores trabajadores contribuían
a la expansión sostenido del consumo. La alta ocupación
y los salarios en alza trajeron aparejada una expansión de la demanda
y una inflación cuyos niveles empezaron a elevarse pero a la vez
ganancias importantes para los empresarios.
La política peronista se caracterizó por un fuerte impulso
a la participación del Estado en la dirección y regulación
de la economía, desarrolló administraciones conservadoras
pero las extendió y las profundizó. A la vez hubo una generalizada
nacionalización de las inversiones extranjeras sobretodo de empresas
controladas por capital británico que se hallaba en pleno proceso
de repatriación , adjudicando una importancia simbólica
en la independencia económica expresada en Tucumán el 9
de julio de 1947. A los ferrocarriles se sumaron la empresa de gas, teléfonos
y algunas empresas de electricidad del interior del país. Se dió
un fuerte impulso a "Gas del Estado" construyendo el gasoducto de Comodoro
Rivadavia a la Flota Mercante y a la incipiente Aerolíneas Argentinas.
El Estado avanzó en sectores industriales no solo en fabricaciones
militares sino con un grupo de empresas alemanas llamada DINIE. Pero la
reforma más importante fue la nacionalización del Banco
Central. Desde ahí se manejaba la política monetaria y la
crediticia y también el comercio exterior pues los depósitos
de todos los bancos fueron nacionalizados y al Banco Central se
le asigno el control de la IAPI.
Las dos piedras fundamentales fueron la nacionalización de la economía
y su control por el Estado y la otra, el mantenimiento del empleo y la
elevación del nivel de vida, esto tenía raíces políticas
más importantes que las económicas:el terror a las posibles
consecuencias sociales del desempleo. Al resguardo del empleo industrial
y redistribución del ingreso entre 1946 y 1949 se extendieron las
medidas sociales por negociaciones colectivas amparadas por la ley:los
salarios comenzaron a subir, se adjuntaron las vacaciones pagas. licencias
por maternidad o enfermedad, sistemas sociales de medicina y de turismo
actividades en los que los sindicatos tuvieron un papel importante; congelamiento
de alquileres, establecimientos mínimos y máximos de salarios,
mejora de salud pública; planes de vivienda construcción
de escuelas y colegios; organización del sistema jubilatorio y
en todo lo relacionado a la "seguridad social".
Los sindicatos:
La ley de Asociaciones de Profesionales aseguraba la existencia de grandes
y poderosas organizaciones-un sindicato por rama de industria y una confederación
única-con fuerza para negociar de igual a igual con los representantes
patronales pero la vez dependientes de la personería gremial otorgada
por el Estado. Las orientaciones y demandas circulaban preferentemente
desde arriba hacia abajo y la CGT conducida por personajes mediocres fue
la responsable de transmitir las directivas del Estado a los sindicatos
y de controlar a los díscolos. Similar fue la función de
los sindicatos respecto a las organizaciones de base:controlar, achicar
el espacio de acción autónoma intervenir a las secciones
demasiado inquietas, a la vez se hicieron cargo de funciones más
complejas tanto en la negociación de los convenios como en
las actividades sociales y debieron desarrollar una administración
especializada de modo que la fisonomía de los dirigentes sindicales
convertidos en una burocracia estable se diferenció notablemente
de la de los viejos luchadores.
Desde 1947 Eva Perón esposa del presidente se dedicó desde
la Secretaría de Trabajo a cumplir las funciones de mediación
entre los dirigentes sindicales y el gobierno facilitando la negociación
de los conflictos con un estilo muy personal que combinaba la persuasión
y la imposición.
La relación de Perón con el sindicalismo fue sin duda compleja,
negociada y difícil.Pese a la fuerte presión del gobierno
sobre los sindicatos y a la decisión de controlar su acción,
éstos nunca dejaron de ser la expresión social y política
de los trabajadores. Desde la perspectiva de éstos, el Estado no
solo facilitaba y estimulaba su organización y los colmaba de beneficios
sino que creaba una comunicación fluida y casi familiar de modo
que no lo consideraban como algo ajeno.
El Estado Peronista tenía
a su vez en los trabajadores su gran fuerza legitimadora y los reconocía
como tal y no de un modo retórico o abstracto sino referido a sus
organizaciones y a sus dirigentes a quienes concedió un lugar destacable.
El Estado peronista extendió su apoyo a la amplia franja de sectores
populares no sindicalizados con quienes estableció una comunicación
profunda através de Eva Perón y su Fundación. Financiada
con aportes públicos y aportes privados casi voluntarios: se crearon
escuelas, hogares para ancianos o huérfanos policlínicos
repartió alimento y regalos navideños, estimuló el
turismo y el deporte, se crearon muchas unidades básicas:organizaciones
celulares del partido que detectaban casos particulares de desprotección
y transmitían los pedidos a la Fundación. Eva Perón
resultaba así la encarnación del Estado benefactor y providente.
Sus beneficiarios no eran exactamente lo mismo que los trabajadores: muchos
carecían de la protección de los sindicatos y todo le debían
al Estado y su Intercesora.
El Estado con mayor o menor fortuna aspiró a organizar a los empresarios
reuniendo en la Confederación General Económica a todas
las representaciones sectoriales así como a los estudiantes universitarios
o a los profesionales. Intentó también redefinir las relaciones
con las grandes corporaciones tradicionales.
El gobierno Peronista mantuvo la enseñanza obligatoria religiosa
en las escuelas y concedió la conducción de las universidades
a personajes vinculados con el clericalismo religioso. Con respecto a
las Fuerzas Armadas Perón no dejó que se metieran
en asuntos del Estado y por su parte tampoco él se metía
en los asuntos interno de la Fuerzas Armadas.Paradójicamente un
gobierno que surgió de escasa elección en el sufragio por
el pueblo inobjetablemente, se dirigido al autoritarismo. En 1947 se reemplazó
a la Corte Suprema mediante un juicio político poco convincente.
Utilizó el recurso de intervenir provincias para acumular poder.
Otra ley en 1947 acabó
con la Autonomía Universitaria, estableciendo que toda designación
docente requería un decreto del Ejecutivo. El poder Legislativo
fue formalmente respetado pero se lo vació de todo contenido real:los
proyectos se preparaban en las oficinas de la presidencia y se aprobaban
sin modificaciones, los opositores fueron acusados de desacato excluidos
de la Cámara o desaforados. Los diarios independientes fueron presionados
de mil maneras: cuotas de papel, restricciones de circulación,
clausuras temporarias y atentados y en dos casos extremos la expropiación
(l a prensa y la nueva presidencia). La reforma de la constitución
hecha en 1949 estableció la reelección presidencial. Pero
también aseguró derechos civiles, sociales y políticos
de vastos sectores hasta entonces al margen de la vida del país,
estableció el derecho al voto femenino y aseguró la presencia
de la mujer en las instituciones.
Los conceptos más tradicionales de democracia no alcanzan a dar
cuenta de esta forma muy moderna de democracia de masas: que se constituía
desde el Estado la regulación y formación del individuo
en la sociedad, se saturaba de propaganda los medios de comunicación-utilizados
sistemáticamente-y también la escuela. El régimen
autoritario Peronista tuvo una tendencia a convertir a todas las instituciones
a su doctrina.Pero la forma más característica y singular
de la política de masas eran las movilizaciones y concentraciones
cuando había que apoyar una decisión política. Se
desarrolló la verticalidad y el faccionalismo convertidos desde
entonces en valores políticos.
Crisis cultural:
Clase media: quienes gozaban de rentas por la baja inflación se
perjudicaron. También muchos perdieron sus puestos de trabajo en
el Estado. Porcontraparte hubo una modesta prosperidad por parte de los
trabajadores, la educación tuvo un expansión formidable
y se desarrolló la actividad Universitaria. Por el menguamiento
del desarrollo agrícola muchos trabajadores con sus familias partieron
de las zonas rurales hacia las zonas industriales. Asentándose
en zonas precarias y "favoreciendo" la creación de los planes sociales.
Los sectores populares intensificaron el consumo, desarrollaron las ciudades
y la política. Hubo un desarrollo intelectual de "justicia e injusticia
social" que fue fomentada décadas antes por los partidos socialistas
y la iglesia que maduró o se estableció justo en esta época
peronista.
Los mejores intelectuales
y creadores críticos e innovadores convivieron junto con los de
la Antigua cultura establecida y un poco caduca nacidas de instituciones
al margen del Estado. Apareció el teatro "independiente" hecho
por artistas no profesionales.El Estado había trabajo mucho para
encuadrar los conflictos sociales en una concepción más
general de Armonía de Clases, la comunidad de intereses y la negociación,
que él arbitraba y a su vez había desplazado el conflicto
al campo imaginario de la sociedad, que opuso lo "oligárquico"
con lo "popular". Lo popular combinaba la dimensión trabajadora
y carecía de aquellos componentes clasistas que en otras sociedades
se manifestaba en una cultura cerrada y centrada en sí misma. La
oligarquía pretendía restringir el acceso a esos bienes
y excluir al pueblo. La resistencia a las prácticas peronistas
producía irritación del proceso de democratización
social.hubo mucho rechazo frente a la invasión popular de sectores
y espacios que antes les pertenecían.
Crisis y nueva política económica:
En 1949 los precios de los cereales y carnes volvieron a su normalidad
y los mercados se contrajeron mientras que las reservas acumuladas, consumidas
con poca previsión se consumieron. La situación era grave
para la industria ya que se dependía de las importaciones y esto
llevaría al caos social.
En 1952 el gobierno adoptó un nuevo rumbo, ratificado luego en
el Segundo Plan Quinquenal. Para reducir la inflación se redujo
el consumo interno, fueron eliminados subsidios a distintos bienes populares,
se instauró una veda parcial al consumo de carne y se levantó
el congelamiento de los alquileres, además Perón hizo una
apelación a la reducción voluntaria y consciente del consumo
de sorprendente efecto. Empezó a estimular a los productores rurales
con precios retributivos al tiempo se priorizaba la importación
de maquinari a agrícola. Esta política que no era apreciable,
apuntaba a aumentar la disponibilidad de las divisas para seguir impulsando
el desarrollo industrial clave para el Peronismo.
En 1953 se sancionó la "Ley de Radicación" que permitía el ingreso de capitales extranjeros para fomentar la industria. Los logros de la nueva política económica tuvo fue moderado. Se redujo la inflación y se equilibró la economía pero los sectores agrícolas e industriales no cambió sustancialmente su situación. Los comienzos de la crisis económica fueron acompañados de importantes manifestaciones de disconformidad entre los principales apoyos al régimen: el sindicato y el éjercito.El Estado optó por aplicar una dura represión: prisión a los dirigentes rebeldes y movilización militar a los obreros.
Perón inició un
segundo período de mandato del poder consolidado por el nuevo plan
económico que parecía tener éxito, la victoria sobre
sindicales rebeldes y militares y un espectacular triunfo electoral. Sin
embargo el Estado empezó una conducta errática de conducta
frente al pueblo intensificando su autoritarismo como por ejemplo la reducción
de la oposición y al parlamente o censura a la prensa. En 1953
opositores a Perón lanzaron bombas sobre la Plaza de Mayo y murieron
varias personas, los simpatizantes de Perón tomaron venganza y
prácticamente destrozaron y saquearon la ciudad de Buenos Aires.
La caída: La fundación del Partido Demócrata
Cristiano marcó el comienzo del conflicto entre Perón y
la Iglesia que rápidamente lo llevó a su caída. La
"comunidad organizada" -o la peronización de las instituciones-era
un proyecto con dinámica propia ejecutada por un grupo de funcionarios
que actuaba independientemente de su la voluntad de su líder. En
el Éjercito las voces disconformes con el nuevo régimen
se incrementaron.
Con la Iglesia que se mantuvo un acuerdo conveniente para ambos (Estado-Iglesia) era irreductible y por eso potencialmente enemiga, sobretodo cuanto en la compleja institución tenían un lugar no despreciable viejos enemigos del régimen-identificados con la oposición- y nuevos disidentes quejosos de distintos aspectos de la nueva política como el abandono de consignas nacionalistas. La iglesia y el estado "chocaron" en campos específicos: la beneficencias mediante la Fundación Perón, la educación por su culto laico y la falta de predominio de la religión en la educación, y la organización de los estudiantes secundarios en un contexto sombrío de corrupción.Para el gobierno la presencia del PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO resultaba ciertamente subversiva.
El 16 de junio se produjo un levantamiento militar de la Marina contra Perón. Bombardearon la Casa de Gobierno para intentar asesinar a Perón pero mataron a más de 300 personas que se encontraban reunidas en Plaza de Mayo. Como en 1953 se incendiaron Iglesias y la curia metropolitana en venganza por el atentado. Como en ocasiones anteriores esta explosión de Furia fue seguida de una actitud conciliadora de Perón que aunque triunfador había perdido mucho de su maniobra política y era en cierto punto prisionero de sus salvadores militares. El 16 de septiembre estalló en Córdoba una nueva sublevación Aunque los apoyos civiles fueron muchos, las unidades del Éjercito que se plegaron fueron escasas y había poca voluntad de combatir a los sublevados. También se sumó la marina amenazando bombardear las ciudades costeras. Perón había perdido completamente la iniciativa y tampoco manifestó voluntad de defenderse moviendo todos los recursos que disponía. Sus vacilaciones coincidieron con una decisión que hasta ese entonces lo sostenían. Perón renunció.
El empate, 1955-1966
El general Eduardo Lonardi encabezó
el nuevo gobierno que se presentó como provisional para indicar
su decisión de restaurar el orden constitucional. Rodeados de un
grupo de católicos -lo más activo y también lo más
reciente de la oposición - y por militares de tendencia nacionalista,
el jefe de la Revolución Libertadora proclamó que no había
ni vencedores ni vencidos, y procuró establecer acuerdos con las
principales fuerzas que habían sostenido a Perón como los
sindicalistas. El 13 de noviembre, apenas dos meses después
Lonardi debió renunciar, y fue reemplazado por el general Pedro
Aramburu, más afín a los sectores liberales y antiperonistas.
Las consignas de la Revolución Libertadora en favor de la democracia
coincidían con las tendencias pi de Occidente, donde la democracia
liberal -práctica y bandera- dividía claramente las aguas
con el Este totalitario.En 1947, los acuerdos monetarios de Bretton Woods
establecieron el patrón dólar y los capitales y los capitales
volvieron fluir libremente por el mundo. Las áreas cerradas
fueron desapareciendo y las grandes empresas comenzaron a instalarse en
los mercados antes vedados.los países cuyas economías habían
crecido hacia adentro y cuidadosamente protegidas, como los latinoamericanos,
y en particular la Argentina, el Fondo Monetario Internacional -un
ente financiero que en el nuevo contexto tuvo un enorme poder- propuso
políticas llamadas "ortodoxas": estabilizar la moneda abandonando
la emisión fiscal, dejar de subvencionar a los "sectores artificiales",
abrir los mercados y estimular las actividades de exportación tradicionales.
No obstante, progresivamente
empezó a formularse una política alternativa, elaborada
sobre todo en el ámbito de la Comisión Económica
para América Latina (CEPAL): los países "desarrollados"
podían ayudar a los subdesarrollados a eliminar los factores de
atraso mediante adecuadas inversiones en sectores clave, que éstos
acompañarían con reformas estructurales como la reforma
agraria. Desde entonces, la receta "monetarista" y la estructuralista
-compitieron en la opinión y en las políticas. Podía
pensarse que ambas estrategias eran en última instancia complementarias,
pero en lo inmediato tenían corolarios políticos muy
diferentes: mientras que la primera llevaba a revitalizar viejos aliados
, los sectores oligárquicos, quizá la dictaduras impulsaba
cambios profundos: una "modernización" de la sociedad que se coronaría
con el establecimiento de democracias estable a los de los países
desarrollados.
Luego de 1955 en la Argentina la apertura y la modernización fueron
valores compartidos pero las herramientas de esa transformación
generaron una amplia polémica entre quienes confiaban en el capital
extranjero y quienes desde la tradición nacionalista que
había alimentado el peronismo o desde la izquierda antiimperialista
desconfiaban de él
El empresariado Argentino:
participar activamente
en el ingreso nacional
elevar la productividad racionalizando tareas y mano
de obras
restringir el poder de los sindicatos y trabajadores
recuperar la autoridad patronal.
obstáculo a superar:la clase obrera maduró
política y socialmente, conocía sus derechos.
Libertadores y desarrollistas
El general Aramburu, que encabezó
el gobierno provisional hasta 1958 asumió plenamente la decisión
de desmontar el aparato Peronista, fue disuelto y se intervinieron
la CGT y los sindicatos puesto a cargo de oficiales de las Fuerzas
Armadas. el 9 de junio de 1956 un grupo de oficiales peronistas
organizó un levantamiento; contaba con el apoyo de muchos grupos
civiles y aprovechaba un clima de descontento y movilización
gremial.El gobierno los reprimió con con desusada violencia, ordenando
el fusilamiento de los principales jefes militares, incluyendo al general
Juan josé Valle. Se trató de un inusitado hecho de fría
violencia, que dio la medida de la tajante división que desde el
gobierno se planteaba entre peronistas.
Raúl Prebisch, mentor de la CEPAL, elaboró
un plan que combinaba algunos principios de la nueva doctrina con un programa
más ortodoxo de estabilización y liberalización .Los
instrumentos que el Estado tenía para intervenir -el IAPI o el
manejo de los depósitos bancarios- empezaron a ser desmontados.
Se devaluó el peso y el sector agrario recibió un importante
estímulo, con lo que se confiaba equilibrar las cuentas ternas.
Se aprobó el ingreso de la Argentina al FMI y al Banco Mundial
, y se obtuvo la ayuda de estos organismos para los problemas más
inmediatos, lo que les permitió dar al país sus contundentes
recomendaciones- No hubo en cambio una legislación clara sobre
el capital extranjero, cuya concurrencia -ya planteada por Perón-
siguió despertando dudas. La política social fue más
definida. Combinando eficiencia y represión patrones y gerentes
empezaron a recuperar autoridad en las plantas. Las convenciones colectivas
fueron suspendidas, y en el marco de una fuerte crisis cíclica
en 1956, los salarios reales cayeron fuertemente en 1957.
Pero también las huelgas fueron numerosas y combativas, sobre todo
en 1956, y fue frecuente el sabotaje y el terrorismo, con rudimentarios
artefactos de fabricación casera.En septiembre de 1957 se
reunió el Congreso Normalizador de la CGT y los peronista nucleados
en las 62 Organizaciones, accedieron a su control, aunque compartiéndolo
con algunos núcleos independientes.Proscripto el peronismo, estas
organizaciones sindicales asumieron simultáneamente la representación
gremial y la política y desde entonces fueron la "columna
vertebral" del movimiento. Desde su exilio Perón conservaba todo
su poder simbólico, pero en lo concreto debió dejar
hacer y tolerar las desobediencias para no ser negado aunque reservándose
cierto poder de veto.
Perón se dedicó
a reunir a todos cuantos aceptaran invocar su nombre, alentándolos
y empujándolos a unos contra otros, para reservarse así
la última palabra. Aprendió una nueva técnica de
conducción y la utilizó admirablemente, para el gobierno
y las fuerzas políticas que lo apoyaban, el "pacto de proscripción"
era un problema para el futuro, mediato o inmediato: qué hacer
con el peronismo. En la derecha, optaron por acercarse al peronismo algunos
de los viejos nacionalistas y los conservadores "populares". En
la izquierda la política represiva del gobierno libertador apartó
pronto a muchos de un bloque antiperonista en el que hasta entonces habían
convivido con sus enemigos naturales. Su misión era dirigir a la
clase obrera y ésta era peronista y no dejaba de serlo, lo que
planteaba un serio problema a quienes seguían creyendo en la naturaleza
burguesa o aun fascista de ese movimiento.
El ascenso de Frondizi en la Unión Cívica Radical provocó
una ruptura. Después de la caída de Perón el radicalismo
se dividió: quienes seguían a Balbín se identificaron
con el gobierno libertador, mientras que Arturo Frondizi eligió
la línea de acercamiento con el peronismo basándose en el
tradicional programa nacional y popular del radicalismo, así
como en su constitutiva oposición a las "uniones democráticas".
x:c iones presidenciales eran cosa remota- la UCR proclamó la candidatura
presidencial de Frondizi, lo que aceleró la ruptura, y el
viejo partido se dividió en dos: la UCR Intransigente y la UCR
del Pueblo. La maniobra más audaz consistió en negociar
con el propio Perón su apoyo electoral, a cambio del futuro
levantamiento de las proscripciones. La orden de Perón fue acatada
—salvo por unos 800 mil reluctantes- y Frondizi se impuso en las elecciones
del 23 de febrero de 1958, con algo más de 4 millones de votos
contra 2,5 millones que obtuvo Ricardo Balbín.
Frondizi presidió el gobierno entre mayo de 1958 y marzo de
1962, En la nueva versión de su programa -que decepcionaba
a sus seguidores de izquierda- Frondizi aspiraba a renovar los acuerdos,
de raigambre entre los empresarios y los trabajadores; éstos
eran convocados a abandonar su actitud hostil e integrarse y compartir,
en un futuro indeterminado mil beneficios de un desarrollo económico
impulsado por el capital extranjero, esta retórica incorporaba
el novedoso tema del desarrollo, asociados con las inversiones extranjeras,
y lo unía a la condena del viejo imperialismo británico.
Además de trazar el prospecto de un país en crecimiento
y sin conflictos la retórica deliberadamente imprecisa, servía
para justificar las arriesgadas maniobras tácticas del presidente.
Se legitimaba así a los equipos técnicos que encabezaba
Rogelio Frigerio -supuestamente representante de la burguesía
nacional"- así como el pacto con Perón y el acuerdo con
los sindicatos. La confianza en la eficiencia de este programa justificaba
las concesiones a otros factores de poder en cuestiones juzgadas secundaria
como la iglesia, en el campo de la enseñanza, y a los militares,
entre quienes, se aspiraba a desarrollar una tendencia adicta, y nacionalista.
El realismo político del presidente incluía una tendencia
a inclinarse por la negociación táctica con
las grandes corporaciones, y consecuentemente una escasa valoración
de la escena política.
La
"batalla del petróleo",
la negociación con compañías extranjeras de la exploración
y puesta en exploración de las reservas, y simultáneamente
anunció la autorización para el funcionamiento de las universidades
no estatales, lo que generó un profundo debate entre los
defensores de la enseñanza "laica" y los de la "libre", en su mayoría
católicos. En los cálculos del presidente ambos debates
-el del petróleo y el de la enseñanza- acabarían
neutralizándose)
E1 meollo de la política económica fueron las leyes de radicación
de capitales extranjeros y de promoción industrial, sancionadas
antes de que terminara 1958. Por ellas se aseguraba a los inversores extranjeros
libertad para remitir ganancias y aun para repatriar el capital.
Se establecía un régimen especial a las inversiones
en sectores juzgados clave para la nueva etapa de desarrollo: la
siderurgia, la petroquímica, celulosa, automotriz, energía
y naturalmente el petróleo, al que todos los diagnósticos
señalaban como el mayor cuello de botella del crecimiento
industrial. Habría trato preferencial en materia de derechos
aduaneros, créditos, impuestos, suministro de energía
compras del Estado, así como en la protección arancelaria
del mercado local todo ello manejado con un alto grado de
discrecionalidad, manifestado en los contratos petroleros, que el presidente
negoció en forma personal y secreta. Los resultados de esta política
fueron notables: las inversiones extranjeras, de alrededor de 20 millones
de dólares en 1957 subieron a 248 en 1959 y 100 más en los
dos años siguientes. La producción de aceros y automotores
creció de modo espectacular y casi se llegó al autoabastecimiento
de petróleo.
La fuerte expansión hizo probablemente más intensa la crisis
cíclicas trienal- anteriores fueron las de 1952 y 1956-, anunciada
a fines de 1958 por una fuerte inflación y dificultades serias
en la balanza de pagos. En diciembre de 1958 se pidió ayuda
al FMI y se lanzó un Plan de estabilización cuya receta
recesiva se profundizó en junio de 1959, cuando Frondizi
convocó al ministerio de Economía al ingeniero Alvaro
Alsogaray. Se trataba de unos de los voceros principales de las
corrientes liberales y aplicó un ortodoxo programa
de devaluación, congelamiento de salarios y supresión controles
estatales cuyas consecuencias fueron una fuerte pérdida en los
ingresos de los trabajadores y una desocupación generalizada.
Su adopción marcó el final de la ilusión integracionista
y puso en evidencia la necesidad de enfrentar el obstáculo sindical.
El plan de Estabilización puso fin a una precaria convivencia entre
el gobierno y los sindicatos peronistas, que hasta entonces habían
apreciado medidas gubernamentales como el fin de las proscripciones
y, sobre todo la Ley de Asociaciones Profesionales , que establecía
el sindicato único y el descuento por planilla . Pero los efectos
de la política de estabilización y la dureza con que el
gobierno reprimió las protestas, a partir de la huelga del Frigorífico
Lisandro de La Torre de enero 1959, pusieron a los sindicatos en pie de
guerra.Las huelgas se intensificaron en los meses siguientes, y
luego recrudeció el sabotaje.
El gobierno respondió interviniendo los sindicatos y empleando
el éjercito para reprimir -según lo establecía el
plan CONINTES—, al tiempo que los empresarios aprovechando la recesión,
despedían a los cuadros más combativos de cada planta.La
racionalización laboral pudo avanzar libremente, mientras que en
los sindicatos se consolidaba un nuevo tipo de dirección,
menos comprometida en la lucha cotidiana y más preocupada por controlar
las complejas estructuras sindicales recurriendo incluso a la corrupción
o al matonismo para acallar las disidencias.
Una nueva burocracia sindical, especializada en administrar la desmovilización,
con paros generales duros de palabra pero escasamente combativos y negociaciones
permanentes con todos los factores de poder.En momento en que se
debilitaba en el terreno de la negociación específicamente
laboral , este nuevo sindicalismo adquirió una enorme fuerza en
la escena política. Los militares vieron con desconfianza
el triunfo de Frondizi y se dedicaron a vigilarlo, y en particular a controlar
sus relaciones con los peronistas. Se dividieron según sus diferentes
opiniones acerca de cuánto debía haber de respeto
a las instituciones constitucionales y cuánto de presión
corporativa, que tomaba la forma de planteo al presidente para que adoptara
determinada medida. La Marina fue más homogénea en su rechazo
a la política presidencial, pero en el Ejército dominó
un faccionalismo creciente, que amplificaba las divisiones anteriores.
Frondizi-Cuba-FFAA-Final: En principio Frondizi adhirió
a las consignas de "La Alianza para el progreso" expuestos por Kennedy
pero reacio en condenar a Cuba ya que le brindaba una alternativa socialista
en el continente. Los militares presionaron a Frondizi, para romper relaciones
con Cuba lo cuál sucedió.
Ante de las elecciones de 1962, en 1961 Frondizi cambió su estrategia
política. Expulsó Alsogaray, terminó con la estabilización
y fomentó una política social más flexible. Las fracciones
del peronismo comenzaron a interesarse por las fuerzas de izquierda, lo
cuál pretendía una renovación ideológica que
los sindicatos debieron aceptar. El peronismo y el sindicalismo formaron
el movimiento obrero que administraba Vandor.
El 18 de marzo los peronistas ganaron las elecciones. Frondizi intervino
provincias cambió su gabinete y atravéz de Aramburu (militar)
trató de conciliar con la oposición, no lo logró
y los políticos se declararon indiferentes ante la suerte del presidente
y del sistema institucional, sin embargo antes que los militares depusieran
a Frondizi, este logró poner como presidente interino al presidente
del Senado José María Guido y salvar así la institucionalidad.
Presidencia de Illia (octubre de 1963-junio de 1967)
UCR del Pueblo:
mitad de las gobernaciones que respondían a
su poder
no tenía mayoría en la cámara
de diputados
mayor consideración del sistema ins/constitucional
y no tanta negociación con las corporaciones
No logró una alianza consistente con otros partidos
políticos para garantizar la defensa de la institucionalidad.
recuperación industrial y 2 años de buenas
exportaciones
elevación del salario de los trabajadores
control de precios y renogaciación de contratos
petroleros
Ley de Asociaciones: mecanismo para controlar el manejo
de fondos e internas de los sindicatos
Entre mayo y junio de 1964 los sindicatos que respondían a Vandor
ejecutaron huelgas para demostrar al gobierno, sectores empresariales
y a la sociedad que aún tenían importancia y poder en el
desarrollo productivo.
El operativo retorno: Vandro cada vez más, acapara poder en los
sindicatos desplazando a Perón. Perón a fines de 1964 decidió
regresar al país pero fue detenido en Brazil y lo enviaron de vuelta
a España. El enfrentamiento a lo largo de 2 años consolidó
a Vandor en el plano sindical y a Perón en el plano electoral.
El rol de las FFAA
Cualquier intervención en
la sociedad originaría divisiones facciosas. Los comandantes en
jefes eran los representantes frente al gobierno y al estado. Onganía
fue adquiriendo importancia nacional.
Trato de Westpoint: "doctrina de seguridad nacional"--> las fuerzas
armadas eran "la garantía" de los valores supremos de la nacionalidad
y debían obrar cuando se vieran amenazadas por la subversión
comunista.
"Fronteras ideológicas": que en cada país dividía
a los partidarios de los valores occidentales y cristianos de quienes
querían subvertílos.
Estados Unidos comenzaba su intervención política y los
militares (de cada país estimulados y apoyados discretamente por
EEUU) comenzaron a derrocar gobiernos democráticos. Para la FFAA
la democracia era un obstáculo sobretodo para la seguridad y finalmente
para la modernización económica que necesitaba de eficacia
y autoridad.
La economía entre la modernización y la crisis
E1 programa que en 1958 sintetizó
de manera convincente Arturo Frondizi expresaba una sensibilidad
colectiva y un conjunto de convicciones compartidas acerca de la modernización
económica, En parte debía surgir de la promoción
planificada por el Estado, y de una renovación técnica
y científica hacia la cual de 1955 en adelante se volcaron muchos
esfuerzos. Así surgieron el Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA), de incidencia importantísima en su campo,
y el menos influyente Instituto Nacional de Tecnología Industrial
(INTI). La investigación básica y la tecnológica
fueron promovidas desde el Consejo Nacional de investigaciones Científicas
y Técnicas, creado en 1957, o desde Comisión nacional de
Energía Atómica, que frecuentemente actuaron asociados a
las universidades. El Consejo Federal de Inversiones debía regular
las desigualdades regionales mientras que el Consejo Nacional de
Desarrollo creado en 1963, asumiría la planificación global
y la elaboración de planes de desarrollo. En suma, un conjunto
de instituciones debían poner en movimiento, planificadamente,
la palanca de la inversión pública la ciencia y la técnica.
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