Las competencias sociales (II)
En los estudios acerca de la temática de las competencias se invoca a diferentes tipos de competencias: bases, genéricas o básicas, técnicas/profesionales y transversales; generales o particulares, etc. Es común que se considere que las competencias básicas o generales (consideradas también como transversales por algunos autores y especialmente vistas en el ámbito profesional), se concretan en las específicas.
Por solo poner un ejemplo, una competencia muy connotada hoy en todos los ámbitos es la de resolución de problemas y toma de decisiones, en ocasiones considerada como dos competencias diferentes, aunque relacionadas entre sí. Tal competencia cabría dentro de la denominación de sociales o socioafectivas y en el campo del trabajo de un psicólogo, como profesional, se concretaría en otras microcompetencias, así:
En el desempeño de los docentes se han descrito algunas competencias importantes, a las que suele denominarse competencias profesionales de la formación docente. Entre ellas se mencionan la didáctica, la creativa y la comunicativa (Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2002). También se mencionan como competencias del profesional de la educación: la competencia para la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje (que se considera equivalente a la didáctica), la competencia para la orientación educativa, la competencia para la comunicación educativa, la competencia para la investigación educativa y la competencia para la dirección educacional (CEE, 2002). En la comunidad científica se habla de competencia didáctica (I. Parra); competencia investigativa (H. Fuentes y R. Dusú); competencia discursiva (E. Morgunova); competencia literaria (A. Cruzata Martínez); competencia lingüística (N. Chomsky) y la competencia comunicativa (A.M. Fernández González y otros).
Nelson Ernesto López (ICFES; Colombia) identifica las competencias cognitivas (pensamiento crítico) y socioafectivas (creatividad, responsabilidad, autonomía), colocando las comunicativas como puente de ambas.
Carlos González Díaz y Leonardo Sánchez Santos (2003), identifican 3 grupos de competencias: las básicas, las personales y las profesionales.
Requieren de instrumentaciones básicas como la idoneidad para la expresión oral y escrita y del manejo de las matemáticas aplicadas y ponen en movimiento diversos rasgos cognitivos, como la capacidad de situar y comprender de manera crítica, las imágenes y los datos que le llegan de fuentes múltiples; la observación, la voluntad de experimentación y la capacidad de tener criterio y tomar decisiones.
Entre las competencias básicas que suelen incluirse en los pensum se encuentran la comunicación verbal y escrita, la lectura y la escritura, las nociones de aritmética, el trabajo en equipo y la resolución de problemas, entre otras.
Constituyen un conjunto de difícil definición, pues están en función de las capacidades y potencialidades de expresión de un grupo de características que se manifiestan en dependencia del ambiente en que se desarrolle la actividad, tales como seguridad en sí mismo, capacidad para dominar los sentimientos y las tensiones emocionales, curiosidad, argumentación crítica y capacidad analítica.
Se reconoce que las cualidades de las personas para desempeñarse productivamente en una situación de trabajo, no sólo dependen de las situaciones de aprendizaje escolar formal, sino también del aprendizaje derivado de la experiencia en situaciones concretas de trabajo.
Es de señalar que la integración de todas las competencias expuestas representan los factores críticos de éxito profesional.
Según autores de la Escuela de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (Yacayra E. Matos Santana, et. al., 2005), las competencias constituyen tres grupos básicos, que en nuestra opinión se asemejan mucho a los antes mencionados:
En el contexto laboral, las competencias básicas permiten que un individuo entienda instrucciones escritas y verbales, produzca textos con distintos propósitos, interprete información registrada en cuadros y gráficos, analice problemas y sus posibles soluciones, comprenda y comunique sentidos diversos con otras personas.
Están referidas a la capacidad de ejercer la ciudadanía y de actuar con base en los principios concertados por una sociedad y validados universalmente. Además de relacionarse con la actuación de un individuo, las competencias ciudadanas implican la capacidad para efectuar juicios morales, conocer el funcionamiento del Estado y comportarse e interactuar con otros y consigo mismo.
Competencias laborales: Son el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que aplicadas o demostradas, en situaciones del ámbito productivo, tanto en un empleo como en una unidad para la generación de ingreso por cuenta propia, se traducen en resultados efectivos que constituyen al logro de los objetivos de la organización o negocio. En otras palabras, la competencia laboral es la que una persona posee para desempeñar una función productiva en escenarios laborales, usando diferentes recursos bajo ciertas condiciones, que aseguran la calidad en el logro de los resultados.
Existen varias sistematizaciones de las competencias, de acuerdo a diferentes autores, bajo criterios diferentes. Se citan, a continuación, algunas de estas taxonomías, recopiladas por Irigoín y Vargas (Irigoín M. y Vargas, F., 2002):
Así, suele entenderse como
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