Dentro del pensamiento de Amin también pueden encontrarse fuertes críticas al comunismo de tipo soviético. La principal es precisamente que no llegó a ser socialista. Muy por el contrario lo que hizo fue establecer un nuevo tipo de burguesía (la Nomenklatura) que se miraba, en todas sus aspiraciones, en el
espejo de Occidente cuyo modelo ansiaba reproducir. Amin planteará que el socialismo significa no sólo la abolición de la propiedad privada sino también (e incluso más) otras relaciones con respecto al trabajo que las que definen el estatuto del asalariado y la construcción de un sistema que permita a la sociedad en su conjunto (y no a un aparato que opere en su nombre) dominar su devenir social, lo que a su vez implica la construcción de una democracia avanzada, más avanzada que la burguesa. Sin embargo la sociedad soviética no sólo no se diferenciaba de la burguesa en estos puntos sino que cuando se diferenciaba era para peor.
El nacimiento de un estado líder.
Luchar contra el hegemonismo no significa renunciar a luchar por ganar la hegemonía. Y para ganar la hegemonía no se requiere inicialmente de muchos, basta con la unión de unos cuantos, siempre y cuando se tenga presente que en lugar de imponer, hay que convencer. Sólo así podemos hablar de un verdadero poder, contrariamente al concepto hegemónico que ha creado el país más poderoso de nuestros días: EEUU.
Los Estados Unidos de Norteamérica comenzaron como cualquier otro país, con ventajas, desventajas, puntos a favor, puntos en contra, etc; sin embargo poco a poco supieron darle a la vuelta a esas desventajas absorbiendo las ventajas de otros países; un ejemplo claro es el caso del petróleo, el cual es un recurso que Estados Unidos no puede producir por sí mismo, pero que lejos de resignarse a esta situación desventajosa, buscó presionar a México para situarlo como su proveedor permanente.
Se dice que la carencia origina las mejores ideas, y de hecho es así como Estados Unidos ha sido lo suficientemente hábil como para envolver a cada país, diciéndole lo que éste quiere escuchar y quitándole lo que él quiere tener. Por eso podemos decir que hoy en día Estados Unidos es lo que es, gracias al resto del mundo; es correcto llamarlo así "Estados Unidos", ya que precisamente es la unión de muchos otros estados-países lo que ha conformado el poder de los yankees.
Bien lo decía Georges Balandier o Sun Tzu en sus teorías del caos y del conflicto,"el hombre no es conflictivo por naturaleza"; son los aspectos socio-culturales y el desequilibrio entre la estructura social y cultural quienes causan los conflictos bélicos. Y de hecho el origen de la agresión es la frustración, la escasez, la carencia de territorios, de recursos naturales, de poder, de liderazgo, etc.
Estados Unidos supo además utilizar las estrategias adecuadas: unírsele al enemigo, manipulación de ideologías, etc. Supo, como dijo Sun Tzu, ser lúcido, es decir, combinar las armas (puesto que nadie duda del calibre de la tecnología en armamento que posee Estados Unidos) y la información (información que, bien guiada, es capaz de transformar).
La forma de atacar de los EEUU es parecida a la del águila, la cual antes que nada identifica plenamente a su presa, la analiza, la mira con detenimiento, y después ¡boom! la come, destruyendo de manera planificada sus capacidades militares, industriales, y políticas.
Hoy en día, Estados Unidos pretende impedir que surga otro país como su competidor en el terreno económico y militar, por ello están entre sus proyectos: desmantelar grandes naciones como Rusia, mantener a Europa como una dimensión dentro de ese continente, luchar en tecnología contra los asiáticos, etc, y "entre sus prioridades de agresión están el Medio Oriente y América Latina" (Samir Amir, 1999). ¿La razón? "oro negro". Todos sabemos que en México, Venezuela, y otros países de Latinoamérica, como en el Medio Oriente abundan los recursos petrolíferos, los cuales traducidos al inglés norteamericano significan "money" (dinero, dinero que es poder, poder que no quiere perder el estado imperial).
La política de defensa de EEUU, redefinida en enero del 2002, apunta a 6 objetivos: la protección del territorio nacional y de las bases estadounidenses en el exterior; la proyección de potencia hacia teatros de operaciones lejanos; la destrucción de santuarios enemigos; la seguridad de los sistemas de información y de comunicación; el desarrollo de la utilización de las técnicas necesarias para las operaciones combinadas en el terreno; y la protección del acceso al espacio y del potencial espacial estadounidense.
La formación del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), es un instrumento que busca apalancar el control hegemónico de Estados Unidos y apropiarse de las fuentes excedentes de las actividades primarias de América Latina.
Por medio de este acuerdo EEUU pretende institucionalizar los instrumentos de control de corte policiaco y militar en la región; acentuar el saqueo de los recursos naturales (minerales) del continente, regulando de manera racista los flujos de migración; extender el libre flujo de capitales, pero impidiendo el libre mercado laboral; destruir la incipiente cadena industrial y productiva de los países de la región, privatizar el petróleo, el agua y la biodiversidad; mantener el control de la inversión científica de la región, etc.
Con el ALCA se pretende dar a las compañías multinacionales y a los bancos estadounidenses un acceso incontrolado a los mercados, las materias primas y a la mano de obra, mientras que se limita la penetración europea y japonesa, protegiendo los mercados de EEUU.
En síntesis, el área de libre comercio, como bien decía el escritor y analista Andrés Barreda, lejos de impulsar el desarrollo de los países latinoamericanos, representa un asalto a su economía.
Debido a los tantos compromisos que los regímenes en América Latina tienen con EEUU, usualmente se siguen de manera servil sus posiciones en los foros internacionales, proporcionando fuerzas militares nominales para sus excursiones intervencionistas, y suministrando así una hoja de parra para lo que en realidad son acciones unilaterales. Ya lo explicaba en una anécdota el que fuera entonces Secretario de Relaciones Exteriores de México, el Lic. José Ángel Gurría: "nos encontramos limitados en las decisiones que se tienen que tomar en el ámbito mundial, por lo que tenemos que acatar la voluntad de nuestro vecino o bien atenernos a las consecuencias; y como nuestra economía depende en alto grado de éste, no podemos estar en contra ahora y pedirles un favor después.
El sistema imperialista neomercantilista que coadyuva a la formación del ALCA, constituye una de tantas iniciativas unilaterales tomadas de acuerdo con los regímenes satélites de la región, sin la consulta popular. Considerando los altos niveles de descontento en la región bajo los regímenes neoliberales, la imposición de este imperialismo neomercantilista llevaría probablemente a condiciones sociales explosivas y a la reemergencia de alternativas nacionalistas y socialistas; y la doctrina militar antiterrorista de Washington, con sus amenazas de intervenciones violentas y su presencia militar activa y directa, serviría de arma ideológica útil para imponer dicho imperio.
Sin embargo; creemos que la estrategia imperial de militarización de EEUU requiere, para imponer un imperio neomercantilista, de mayor capacidad para incorporar a nuevos aliados y hacer necesaria la preparación para diversas formas de lucha.
Actualmente EEUU no tiene aliados fuertes, ya que los grupos que están tomando más fuerza son precisamente los que compiten contra él, como la Unión Europea. Y cabe resaltar que América Latina ha reforzado en los últimos años sus relaciones socio-comerciales y diplomáticas con la Unión Europea, por lo que ésta representaría para México (y para el resto de Latinoamérica) una vía de salida del régimen que nos han impuesto los Estados Unidos; situación que se convertiría en una amenaza, competitivamente hablando, para el estado hegemónico.

Según cálculos de la ONU, cerca de 1000 millones de personas
no tienen acceso a agua potable segura; 2,5 mil millones carecen de sistemas
sanitarios adecuados, y más de 5 millones de personas fallecen anualmente
a causa de enfermedades relacionadas con el agua, diez veces más de quienes
mueren en conflictos armados cada año.
Pero si la lógica del capitalismo neoliberal y la globalización
imperialista siguen reinando, en unos años la gente morirá no
solo por falta de agua, sino también por las guerras y conflictos violentos
que se generarán entre países y bloques de países por el
dominio de los recursos acuíferos.
Se ha dicho incluso, con razones evidentes, que las guerras del futuro ya no
serán más por el petróleo, sino por el agua.
Observando la crisis del agua que avanza a pasos agigantados, como parte
de la degradación general que el actual sistema capitalista le crea al
medio ambiente planetario, se alcanza otro punto de vista para comprender la
importancia y la urgencia que Estados Unidos le concede a su actual proyecto
recolonizador de América Latina y el Caribe.
América Latina y el Caribe, con 12 % del área terrestre total
y 6 % de la población mundial, poseen alrededor de 27 % del agua dulce
del planeta, aunque, no obstante, casi un tercio de los habitantes de la región
carece de acceso al agua potable y una proporción similar no cuenta con
servicios de alcantarillado y acueductos.
Para el eminente economista y politólogo Samir Amin, la estrategia
de expansión hegemónica de los Estados Unidos ahora se concentra
en el petróleo, pero mañana el objetivo será el agua. "Ahora
quieren invadir a Iraq, advirtió Samir Amin en el III Foro Social Mundial
de Porto Alegre, pero no se sorprendan si después decidieran invadir
a la Amazonia."
Si la predicción del célebre académico resulta demasiado
apocalíptica es algo que solo el tiempo dirá, pero desde ya podemos
estar seguros de una cosa: si el ALCA, el Plan Puebla Panamá,
el Plan Colombia y los Tratados de Libre Comercio con nuestros
países, se consolidaran definitivamente, ello propiciaría la privatización
y extranjerización de los más valiosos recursos de América
Latina y el Caribe, entre ellos el agua.
Si ese futuro infernal se diera, si los pueblos latinoamericanos y caribeños
no pudiéramos detener la avalancha de dominación imperialista
que se nos viene encima, acrecentada y violenta como nunca antes, se habrá
de ver cómo se vende por todo el mundo nuestra riqueza hídrica,
a precios fabulosos, bajo el rótulo de firmas norteamericanas, mientras
que en la región la gente se morirá de sed si no tuviera para
comprar lo que siempre fue suyo, un don de la tierra y de la vida.
Estados Unidos ha escogido la militarización de la globalización
porque no puede actuar de otro modo.
El aserto del profesor Samir Amin, destacado pensador social de Egipto, describe
fácilmente el comportamiento de las clases dominantes estadounidenses
en los últimos años, incluso antes del 11 de septiembre, aunque
los atentados terroristas potenciaron la actitud fascista del grupo que hoy
detenta el poder en Estados Unidos y lo llevaron a aventuras de prepotencia
nunca vistas.
Samir Amin tiene dos conclusiones: una, el imperialismo global ya es obsoleto
(y tal vez por eso más salvaje); dos, la tarea principal de la humanidad
es derrotarlo para evitar que convierta al mundo en una especie de apartheid
global.
Si el imperialismo precisa llegar al extremo de la militarización de
la globalización, se debe, sin duda, a que la aplicación del neoliberalismo
a escala planetaria está sufriendo reveses que lo inducen al empleo de
su enorme aparato de guerra para lograr sus objetivos económicos y políticos.
No se trata solamente de las agresiones y la ocupación de Afganistán
e Irak. Habría que incluir en esta política la aplicación
de un Plan Colombia que se quiere extender a por lo menos toda el área
andina de América del Sur, ya que, hasta ahora, no tiene un contrapeso
que le haga peligrar el dominio de América Central, bien sujeta gracias
a los gobiernos incondicionales de Washington. Hay que añadir la extensión
de las bases militares por el Medio Oriente y Asia e, incluso, al reforzamiento
militar de un Israel nuclear con una furia antipalestina y criminalidad sin
precedentes.
Los obstáculos que tiene la aplicación del neoliberalismo y la
agresividad de Washington son una respuesta a la toma de conciencia de las grandes
masas que se ven perjudicadas por la aplicación de la doctrina de la
libertad absoluta de mercado.
En los mismos países desarrollados se calcula en 1 500 millones de personas
que se encuentran por debajo de la clase media y que están viendo crecer
sus diferencias con los sectores que más riquezas acumulan, digamos,
en las naciones de la Organización de Cooperación y Desarrollo,
que agrupa a cerca de los 30 países de mayor desarrollo económico.
Esas masas tienen un sentimiento antiglobalización neoliberal cada vez
más acentuado y no se puede olvidar que las grandes manifestaciones alrededor
de las reuniones de la Organización Mundial de Comercio, del Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial o el Grupo de los Siete, se produjeron en los
países de mayor desarrollo, no en el Tercer Mundo, aunque las masivas
protestas luego se extendieron a la parte pobre del planeta, y en América
Latina se han expresado como un fuerte movimiento contra el Área de Libre
Comercio de las Américas, como indican los bien frescos ejemplos de Venezuela,
Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia.
Toda la política de Washington se aplica mediante agresiones, amenazas
y chantajes, con empleo del FMI como instrumento de coerción económica,
y, aunque cacaree más que nunca sobre la democracia, la realidad demuestra
que el capitalismo es más incompatible con ella a medida que pasa el
tiempo.
Estas son algunas de las ideas que se manejan de forma teórica en el
encuentro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) que tiene
lugar en La Habana y cuyos miembros demuestran de paso el comprometimiento de
este destacamento intelectual en la lucha de los pueblos por derrotar lo que
el imperialismo global considera su destino de dominación. Las ciencias
sociales forman parte de la Batalla de Ideas y sus pensadores están conscientes
de su papel y su compromiso con una humanidad en peligro por las agresiones
militares imperiales y por la destrucción del entorno mundial acelerado
por el neoliberalismo.
El doctor Francisco de Oliveira, de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, destacaba
cómo en América Latina el salvajismo de los ajustes estructurales,
recetas neoliberales o economía de mercado —comoquiera que se le llame—
ha hecho insostenibles las estructuras tradicionales de la democracia representativa
que durante tanto tiempo se proclamó en el continente.
Las instituciones "democráticas", que se basaron en los partidos tradicionales
para implantar las líneas diseñadas por Washington, no han aguantado
el empuje de las masas hambreadas y saltan con frecuencia en pedazos ante la
sublevación de esos indígenas tan secularmente despreciados.

El petróleo ha sido y será tal vez por más tiempo
de lo humanamente razonable, el centro del sistema económico mundial
y el motor principal de los conflictos entre las grandes potencias y
los países pobres y entre las propias potencias mismas.
Quien detente el control de la producción, la circulación y los
precios del petróleo tiene en sus manos el mayor poder dentro del sistema
imperialista.
Por eso Estados Unidos está en el centro de todas las redes de dominación
del oro negro e implicado a sangre y fuego en la lucha por la dominación
y control sobre los países productores del combustible desde los albores
del pasado siglo.
El Medio Oriente, el Magreb, Irán y diversos países del Asia musulmana
concentran ellos solos la mayor parte de las reservas petrolíferas y
de gas. Esa ha sido la causa que ha puesto durante muchos años a esa
región en el punto de mira de las grandes potencias que buscan espacio
en el sistema de dominación planetaria.
Hoy Estados Unidos, basado sobre todo en su poderío militar, que supera
con creces a cualquiera de sus competidores imperiales, lleva claramente la
ofensiva por apoderarse del petróleo mundial.
Las genocidas invasiones de Afganistán y de Irak, el sostenimiento de
Israel y su guerra contra Palestina, la satanización de Sudán,
Siria e Irán y la conversión en vasallos a otros países
del área, es el espejo en que pudiéramos vernos los latinoamericanos
y caribeños.
La vida ha demostrado que el orden mundial que ha creado el capitalismo no posee
realmente ningún contrapeso efectivo al criminal poder desatado por Estados
Unidos.
La operación colonialista de captación de los recursos energéticos
del mundo árabe y musulmán se desarrollaría apenas sin
tropiezos si no fuera por la resistencia de los pueblos que tienen que pagar
el terrible precio de miles y miles de víctimas por enfrentarse a la
dominación del ejército imperial.
También la recolonización de América Latina y el Caribe
es un objetivo estratégico para Estados Unidos que cuenta para ello con
los exacerbados mecanismos de dominio y superexplotación económica
que propone el ALCA y los TLC; con la creciente e intensa militarización
regional; y con el omnipresente poder del FMI y del Banco Mundial, agentes del
interés imperial sobre la multitud de países entrampados por la
deuda externa.
Detrás de cualquiera de esos proyectos de dominación está
el afán de apropiarse y controlar en el máximo grado los potenciales
energéticos del continente.
En América Latina y el Caribe se localiza el 11 por ciento de las
reservas mundiales de petróleo y se produce cerca del 15 por ciento del
crudo que se extrae en el planeta.
Además, América Latina cuenta con cerca del 6 por ciento de las
reservas internacionales de gas natural, grandes reservas de carbón mineral
--suficientes para unos 288 años de explotación--
y abundantes recursos hidro-energéticos, calculados en más del
20 por ciento del potencial mundial.
Parecería poco si se compara con el Medio Oriente, donde se ubican dos
terceras partes de las reservas petroleras mundiales, pero esa es un zona de
interés para todos los países industrializados e históricamente
conflictiva, mientras el área de América Latina y el Caribe continúa
viéndose como el patio trasero de los Estados Unidos y su riqueza energética
está mucho más cerca geográficamente y es supuestamente
más segura.
Por todo lo anterior, el interés por la energía latinoamericana
no puede ser menospreciado, porque las menguadas reservas petroleras de EE.UU.
apenas alcanzarían para diez años más, y porque es evidente
la intención imperial de controlar al mundo a través de la total
monopolización de las fuentes energéticas.
Es obvio que uno de los pilares del "área de libre comercio"
promovida por los EE.UU., aunque se oculte en las negociaciones, es el avance
sin límite alguno en la privatización y desregulación de
los sectores energéticos, y en el desplazamiento total de los Estados
nacionales en el manejo de ese sector.
Con el ALCA habría que olvidar cualquier proyecto de cooperación
energética regional, que ayude a paliar los agudos problemas socioeconómicos
que se relacionan con el encarecimiento del petróleo, como por ejemplo
el hecho de que el 30 por ciento de la población carezca de servicios
de electricidad.
Si el proceso privatizador, que el ALCA llevará a sus extremos,
concentrara al máximo, en manos norteamericanas, el control de la exploración,
explotación y distribución de la energía latinoamericana
y caribeña, la vulnerabilidad energética se convertiría
por sí misma en otro instrumento decisivo para que el imperio asegure
la recolonización de toda la región.
Pero así como la administración norteamericana está precipitando
la institucionalización del ALCA y la concertación de Tratados
bilaterales de Libre Comercio, los pueblos deben apurarse para impedir que
los gobiernos eternicen mediante acuerdos y componendas los deseos del verdugo,
quien pretende ejecutar una sentencia terrible: la extinción de nuestras
naciones y sus humanos sueños de progreso.

El Comando Sur de Estados Unidos ha venido realizando el entrenamiento
de tropas sudamericanas y mesoamericanas mediante más de una docena de
ejercicios militares multilaterales cada año.
Las transferencias de equipamiento bélico se han incrementado también,
encabezados en los últimos tiempos por los armamentos que se destinan
a Colombia y Chile.
El Comando Sur se ha esforzado por preparar a los ejércitos sudamericanos
para futuros combates "contra el terrorismo", según la conocida y maldecida
política del gobierno de W. Bush.
Para poner un ejemplo, en el 2001, con el más absoluto sigilo, tropas
rangers de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Perú
realizaron, en la provincia argentina de Salta, ejercicios contrainsurgentes
y ensayaron nuevas tácticas antiterroristas con instructores norteamericanos.
Lo reseñado anteriormente se completa con el establecimiento de nuevas
bases militares, o la recuperación de otras en desuso, y la
realización de todo tipo de convenios que persiguen "insertar"
las fuerzas armadas norteamericanas en territorios latinoamericanos y caribeños.
El plan de dominación económica y política, que tiene como
punta de lanza el dominio militar de Estados Unidos, se dirige igualmente a
vigilar y controlar la dinámica de los movimientos populares de la región
o, como lo llama la profesora mexicana Ana Esther Ceceña, "disuadir",
"impedir que el enemigo se forme".
Las bases militares norteamericanas se hacen cada vez más conocidas a
través de la prensa alternativa que las denuncia.
Para los latinoamericanos y caribeños son ya tristemente familiares nombres
que designan bases militares yanquis como, entre otras, las de Tres
Esquinas, en Colombia; Iquitos, en Perú; Manta,
en Ecuador; Palmerola, en Honduras; Comalapa,
en El Salvador; Reina Beatriz, en la Isla de Aruba; Libería,
en Costa Rica.
Y a la vez muchos latinoamericanos conocen de la resistencia que han podido
hacer hasta ahora los pueblos de Brasil y Argentina, para no entregarle a los
yanquis la base de Alcántara, instalada en un lugar
estratégico del territorio brasileño; y no permitir al Comando
Sur que instale una base en Misiones, en la llamada Triple Frontera,
el vértice donde Argentina se toca con Paraguay y Brasil.
La lucha heroica del pueblo de Puerto Rico contra la base norteamericana en
la Isla de Vieques, que terminó con el triunfo popular,
es un ejemplo de lo que es posible hacer para defender la soberanía de
las naciones latinoamericanas y caribeñas.
Cada base militar estadounidense en tierras de Nuestra América, no es
solo una amenaza terrible, es por sí misma un atentado a la dignidad
de los pueblos y una humillación insoportable.

La palabra "biodiversidad" significa variedad de vida. Millones de especies
de plantas, animales y microorganismos sobre la Tierra constituyen la "diversidad
de especies". Pero hay también biodiversidad dentro de una misma especie.
Los perros, por ejemplo, tienen formas, tamaños, colores e incluso temperamentos
diferentes. A esto se llama "diversidad genética".
Otra forma de biodiversidad es la "diversidad de ecosistemas". Las praderas,
los bosques y los pantanos ilustran las distintas clases de ecosistemas, que
son el hábitat natural de los organismos.
Desgraciadamente el sistema capitalista en su fase actual de globalización
neoliberal imperialista, movido por su insaciable afán de ganancias,
está creando en todas partes las peores condiciones para el sostenimiento
y desarrollo de la vida en el planeta.
La biodiversidad está amenazada en todas partes y en todas sus variedades.
El ser humano mismo es una víctima principal no solo por el azote creciente
de los conflictos bélicos, casi siempre instigados o protagonizado por
potencias imperiales, o de pandemias como el SIDA, que diezma principalmente
las poblaciones de los países subdesarrollados, sino también por
enfermedades que con un mínimo gasto pudieran evitarse sino fuera porque
medio mundo está sumido en una pobreza atroz.
La variedad de culturas humanas sobre el planeta, parte también
de nuestra biodiversidad, está amenazada por el interés
hegemónico de las potencias imperiales. La actual administración
norteamericana, con su ofensiva recolonizadora típicamente fascista,
no disimula su repudio por los pueblos que hablan otros idiomas, tienen otras
creencias religiosas y se diferencian en muchos otros aspectos de la vida humana,
de acuerdo con sus propias tradiciones y culturas.
Los primeros humanos sin duda vivieron más o menos en armonía
con el medio ambiente, pero en la medida que crecieron las poblaciones y avanzaron
las tecnologías para satisfacer las necesidades de consumo --reales o
creadas artificialmente— el hombre comenzó a ser un depredador de la
naturaleza.
El rápido avance tecnológico producido tras la Edad Media culminó
en la Revolución Industrial, que trajo consigo el descubrimiento, uso
y explotación de los combustibles fósiles, así como la
explotación intensiva de los recursos minerales de la Tierra. Fue con
la Revolución Industrial cuando los seres humanos empezaron realmente
a cambiar la faz del planeta, la naturaleza de su atmósfera y la calidad
de su agua.
Hoy se ve claro que el peligroso enfrentamiento entre la humanidad y su medio
natural no se debe al crecimiento de la población mundial, sino a
un desarrollo tecnológico sin precedente, privilegio exclusivo de los
centros de poder económico, que está principalmente al servicio
del consumo irracional de una minoría de sociedades, y que polariza cada
vez más la distribución de la riqueza y amplía las zonas
de pobreza extrema, con su secuelas de destrucción del hábitat.
La región de América Latina y el Caribe, una de las áreas
geográficas más cercanas a la línea ecuatorial, es por
ese hecho una de las más abundantes en biodiversidad, una riqueza que
se localiza sobre todo en los bosques tropicales húmedos y en los arrecifes
de coral.
En conjunto, las regiones más ricas en biodiversidad son África,
Asia y el Pacífico, y América Latina y el Caribe. Según
la FAO, la región contiene un 40 por ciento de las especies vegetales
y animales del planeta, y se considera poseedora de la más alta diversidad
florísitca en el mundo.
Los cálidos valles amazónicos, las altas y frías montañas
andinas, el bosque atlántico brasileño y los bosques secos de
Mesoamérica albergan algunos de los ecosistemas más ricos del
mundo. La vegetación árida y semiárida se presenta en las
zonas montañosas que van del sur de Ecuador a Chile, en el norte de Colombia,
Venezuela, Argentina y el nordeste brasileño. Brasil, Paraguay y Bolivia
comparten algunos de los más importantes humedales continentales del
mundo, incluyendo 400.000 kilómetros cuadrados de pantanos (el pantanal
y el chaco), renombrados por su diversidad.
El plan estratégico del imperialismo norteamericano para América
Latina y el Caribe persigue garantizar el acceso ilimitado de los inversionistas
estadounidenses a los Recursos Estratégicos del hemisferio especialmente
en la Región Andino Amazónica (petróleo, gas, minerales
y maderas) y a los recursos de la vida (biodiversidad genética, agua,
oxígeno) convertidos estos últimos en una mercancía más.
Si la geoestrategia imperial para nuestro Continente llega a triunfar,
mediante la instrumentación cabal del ALCA y/o los Tratados Bilaterales
de Libre Comercio, el Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y la militarización
norteamericana de la región, los pueblos latinoamericanos y caribeños,
secularmente saqueados perderíamos no solo el presente, sino también
el futuro.
Nuestros descendientes empobrecidos y humillados perderían su alma con
la extinción impuesta de sus propias culturas y saberes, perderían
el agua y la sal, el aire y la tierra, los pájaros, los bosques, la semilla
de nuestros cultivos, los peces y el mar, el cielo mismo que también
sería de los colonizadores.
La hegemonía norteamericana ya no puede ejercerse en el seno del sistema de modo pacífico y la guerra empieza a ser necesaria para mantener tal hegemonía. Guerras locales, bombardeos masivos, policía mundial norteamericana (y de sus comparsas), pero sigue estando ausente la regulación mundial de la base económica. Los pueblos deberían reaccionar construyendo agrupaciones regionales que se enfrenten a la globalización encabezada por el Centro y que respeten la etnicidad, con la intención de dar una respuesta humanista a la crisis del sistema y al caos que engendra la globalización.
CONCLUSIÓN GENERAL
El capitalismo es un sistema mundial y la ofensiva del capitalismo salvaje también lo es. La respuesta a esto, la solución del problema por tanto debe serlo también. Pero el socialismo mundial - la única respuesta humana al desafío- no es para mañana, hay que actuar desde ahora mismo en un sentido que favorezca una evolución favorable a más largo plazo, saber insertarse en los márgenes de acción posibles - por tenues que sean- para reforzar las capacidades de elección en un futuro.
Sin duda estas posibilidades son diferentes en cada país, pero se inscriben en una misma perspectiva
porque, en definitiva, las políticas del capital son las mismas al Norte que al Sur, en todas parten producen el paro, la pobreza y la exclusión, incluso si la herencia histórica y la posición ocupada en la jerarquía mundial dan dimensiones más o menos dramáticas a la catástrofe social.
Existe pues una base objetiva sobre la cual puede y debe erigirse el internacionalismo de los pueblos, frente al del capital.
Si el mundo no puede gestionarse como un "mercado mundial", el hecho de lo que la mundialización representa no puede ya ser rechazado y negado. Nunca es posible "remontar hacia atrás" el curso de la historia. Volver a los modelos de la expansión de posguerra implicaría regresiones económicas y de otros tipos insostenibles. Es por lo que las ideologías del pasado que niegan el carácter irreversible de la evolución recorrida, necesariamente son llamadas a funcionar como fascismos, es decir, a someterse de hecho a las exigencias de las nuevas condiciones impuestas por la mundialización mientras que se pretende liberarse de las mismas. Están pues fundadas sobre el engaño y la mentira, y es por lo que únicamente pueden funcionar mediante la negación de la democracia. Por lo tanto, ellas están abocadas a movilizar a las sociedades sobre falsos problemas - la emigración, la pureza étnica, la sumisión a leyes supuestamente religiosas - y a instrumentalizar estos métodos para imponer sus dictaduras mediante el terror o la manipulación del chovinismo.
Por tanto, ahora el reto consiste en conciliar la interdependencia que la mundialización implica y las desigualdades de poder frente a esta mundialización que, como se dice, caracterizan los diferentes "compañeros sociales" y los diferentes "compañeros nacionales". Hay que partir de esta evidencia banal: el mundo es a la vez único y diverso. Pero cuidado, la diversidad no es únicamente - o incluso
principalmente- cultural. El acento puesto sobre esta última relega a un segundo plano la diversidad mayor, la de las posiciones ocupadas en la jerarquía económica del capitalismo mundializado. Es a esta última a la que hay que combatir en primer lugar.
No solamente ésta se manifiesta en las desigualdades entre los pueblos sino también en las desigualdades sociales internas. No habrá solución a la crisis en tanto que no sean reforzadas las posiciones de todos los "débiles" del sistema: los pueblos de las periferias, las clases sociales dominadas en todos los países de los centros y de las periferias. Dicho de otra manera, salir del "colonialismo global" y de los mitos liberales,
rechazar los repliegues neo-fascistas ilusorios. Tales son los grandes principios a partir de los cuales se puede desarrollar una reflexión util para la construcción de un contra proyecto humanista, universalista y preocupado por respetar las diversidades (pero no las desigualdades), democrático.
La realización de un proyecto tal implica la construcción de un sistema político mundial, no "al servicio" del mercado mundial sino definiendo el marco de operación de éste, como el Estado nacional a representado históricamente no el campo de despliegue del mercado nacional sino el marco social de este despliegue. Un sistema político mundial que tendría pues mayores responsabilidades en cada uno de los cuatro dominios siguientes:
Resulta más que evidente que los objetivos del proyecto humanista evocado no constituye el centro inmediato de los conflictos en curso. No nos asombra e incluso nos sorprendería si fuera así.
La erosión del antiguo sistema de la mundialización no prepara por sí misma su propia superación y no puede desembocar en lo inmediata más que en el caos. Las fuerzas dominantes inscriben su acción en este caos, buscando únicamente obtener la cobertura para su beneficio a corto plazo, agravando por eso mismo el caos. Las respuestas inmediatas de los pueblos a la degradación de sus condiciones no son ya necesariamente positivas; en el desconcierto de las respuestas ilusorias, como son los repliegues fundamentalistas o chovinistas, pueden movilizar fuerzas importantes. Nos toca construir en la teoría y en la práctica las condiciones de la respuesta humanista al desafío. A falta de ello y hasta que sea así,
involuciones regresivas - y criminales- seguirán estando dentro de lo posible.
SAMIR AMIN HABLA DE AMERICA LATINA
Entrevistado por Jorge Lora
En el FSM de Porto Alegre después de una conferencia en la que estaba presente Samir Amin, mientras esperábamos que nos conceda la entrevista escuchamos y grabamos esta breve conversación en la que Amin habla de Egipto y compara su evolución política con la de América Latina, articulando el análisis del nacional populismo al neoliberalismo en ambas regiones y como esas distintas políticas afectan a las clases medias y populares.
(Samir Amin)......Con la apertura en los años 1975 se ha tenido un dominio del neoliberalismo. En la primera fase de la apertura militar, hasta mediados de los años 1980 el tipo de crecimiento que se ha tenido, engrandeció las bases de la clase media, existen cifras sorprendentes si se toma en proporción a los ingresos nacionales: La clase media que era 5 por ciento en 1950 en el fin del régimen de la monarquía es de 30 por ciento. Es enorme no es más el mismo país En tanto esta base creció con el nacional populismo, partió de una base de ascenso de las clases populares, esto permitió cierta neutralización del potencial revolucionario de esas clases. que se han agitado dentro de la atracción política que significó el comunismo o el nasserismo. El sistema ha funcionado perfectamente en tanto ha tenido este ritmo de expansión de las clases medias. Enseguida en la época nasseriana se hacia sin el desvanecimiento de las clases medias.
Entonces en la segunda fase 1975-1985 el proceso continuó en provecho de las clases medias, a la brasileña. En la época de la dictadura, contra la deteriorización de las clases populares, el sistema tuvo que hacer un contrapeso contra la política, lo hizo de una forma muy hábil, con el apoyo de los americanos sosteniendo y desarrollando el Islam político como una especie de "impasse" que neutraliza el potencial de revuelta, de una revolución de las clases populares Después a partir de 1990 disminuirán las clases medias, entonces, es una situación…
J. Lora -Queríamos saber que opina sobre la situación política de América Latina, especialmente estamos hablando de la resistencia al imperialismo por los zapatistas, el movimiento en Ecuador, el movimiento actual en Argentina, ¿cree que vivimos en una situación de avance de la resistencia antiimperialista?
Samir Amin: Es muy difícil responder a su pregunta, porque yo no creo que se pueda responder a la pregunta, hablando de América Latina en general. La situación es muy diferente incluso de un país a otro. Incluso si hay situaciones que son mas o menos similares y que son el producto de la aplicación de políticas neoliberales mundializadas, tal como es el plan de ajuste estructural, a través de la política liberal puesta en marcha por los gobiernos. En general son las mismas consecuencias, es decir desigualdad social creciente, etc. sobre un contexto donde eran ya particularmente escandalosas; desmoronamiento de la capacidad de la sociedad de hacer frente al desafió de los efectos de la mundialización capitalista. Sus efectos comunes repercuten en las sociedades que tienen-me parece-una coyuntura política diferente de un país al otro.
Para simplificar, en el caso de Brasil hay, con raíces fuertes, una recomposición hacia la izquierda. Con todos estos problemas, quizá sus límites, quizá sus contradicciones, pero una reorientación a la izquierda.
De suerte que se puede ver como una posibilidad una salida de la crisis actual en el fondo, a la vez democrática y social, no quiero decir socialista, quiero decir social con una política al servicio de una redistribución de la riqueza, de los ingresos, de una regulación del capitalismo ahí comprendidas sus relaciones con el exterior; no es fácil pero quizás posible, y yo creo que eso es lo que está en la mente de una gran parte de la corriente de izquierdista brasileña, ya sea al interior del PT, al interior del PC de Brasil, para hablar de un partido político, o de la CUT, el MST y muchas otras formas de organización social.
Argentina es otro caso, es la cumbre de un neoliberalismo llevado hasta sus consecuencias extremas, últimas, el país estaba derrumbado. Entonces -como lo decía hace un momento con Héctor- estaba derrumbado porque el neoliberalismo ha sido llevado en su lógica hasta las clases medias, no solamente a las clases populares y a partir de ese momento ha perdido su base social que permitía el funcionamiento de un sistema, de esta asociación no durable, entre una democracia que era un respiro, se comprende que las personas estuvieran entusiasmadas con este respiro después de la dictadura horrible de la Argentina, pero asociada al neoliberalismo. La asociación democracia y liberalismo no es durable porque es contradictoria, el neoliberalismo conduce a catástrofes sociales tales que ponen en cuestionamiento la democracia. Entonces en la coyuntura de crisis violenta y profunda de desmoronamiento, en el caso de Argentina hay dos salidas posibles: una mala y una buena. La mala es una dictadura no necesariamente militar sino una dictadura policíaca para imponer la prosecución de un liberalismo no solamente contra las clases populares sino también contra las clases medias. Es probablemente la estrategia escogida a la vez por las fuerzas exteriores dominantes, los Estados Unidos y así mismo Europa. Y ciertamente las clases dominantes argentinas, el gran capital etc etc.
La otra salida es la de la izquierda, es justamente una asociación democrática pero no neoliberal sino anti-neoliberal, es decir de democracia política a democracia social. Es decir, yo creo que un país como Argentina ha llegado a ver una salida de este género, que es la salida deseable y que está obligada a desconectarse, no quiero decir partir a la Luna. Es decir arrancar la maquina productiva anterior orientarla sobre el mercado interior, sobre el mercado de las clases populares y medias. Pero también controlar muy seriamente las relaciones exteriores esto será posible o no? No lo sé yo, lo deseo, es una carrera contra el reloj. La dictadura que destruyó totalmente a 30,000 militantes, ha asesinado a las clases medias. Se habían hecho tantas ilusiones en el periodo neoliberal que puede ser que las fuerzas políticas capaces de construir, hay que construir una alianza popular de las clases medias, están en estado de gran fragilidad todavía. Yo he escuchado decir por camaradas argentinos que ha habido manifestaciones de piqueteros con cacerolas que son indicativos, pero es necesario que se cristalicen en organizaciones políticas, en un proyecto político.
Bueno si se toma país por país la situación es muy diferente Héctor decía que la situación en Chile evolucionaba en el mismo sentido Argentino pero perfeccionada, afortunadamente no bajo forma catastrófica, es decir una evolución en la misma dirección pero perfeccionada por el poder dominante
J. Lora: Usted siempre ha sido muy claro y muy profundo en sus reflexiones, usted cree que la experiencia zapatista y la experiencia de la FARC son complementarias o contrapuestas.
Samir Amin: Es muy difícil de decir porque se desarrollan también dentro de condiciones muy diferentes. El lado muy, muy positivo dentro de la experiencia zapatista es haber puesto primero la tentativa de democratización interna del movimiento, en segundo lugar el recurso de haberse aislado en un movimiento regional e indigenista para llegar a ser un factor de democratización de toda la sociedad mexicana. Esto yo creo que es el lado inteligente y positivo. Pero yo tengo el mismo temor que Francois Houtart formuló hace un momento. Es que el movimiento vive en este momento un cierto "impasse". La situación y las reacciones en la actualidad para intentar aislarlo o disolverlo dentro de una tentativa de democratización son los mismos desafíos a los cuales se han enfrentado otros movimientos.
La situación en Colombia es muy diferente. Bueno yo no quiero aportar juicios ni positivos ni negativos porque yo no me permito eso sin conocer sobre la lucha armada que es conducida por las FARC. No quiero aportar un juicio así nada mas… yo comprendo muy bien la elección de la lucha armada pero la lucha armada también confrontada por las mismas razones que Francois ha dicho….. frente a una dinámica interna que corre el riego de ponerla en un "impasse"; por otra parte, además, lo que uno ve o no son las relaciones que hay con la droga, con el tráfico de drogas. Los Estados Unidos en mi opinión están desde hace mucho tiempo fabricando un adversario en Colombia, como ellos han fabricado un adversario con los talibanes en Afganistán; han sido fabricados por los norteamericanos, ellos han sido subsidiados entrenados armados por los Estados Unidos. Bueno fabricar un adversario, lograrlo justamente porque el adversario sería el villano, puede ser acusado de ser el controlador del tráfico de droga, y entonces aislarlo moralmente, políticamente al interior de la opinión pública panamericana, pero también mundialmente y regionalmente porque la región que les interesa como región estratégica que vislumbra el verdadero potencial de los Estados Unidos, es Brasil. El Brasil actual no es el enemigo de los Estados Unidos, ni el poder las clases dirigentes ni el de las clases populares, pero como es un país capaz de salir del neoliberalismo es un enemigo potencial como China como India e incluso Rusia y yo creo que al Estado americano no les gustan los grandes Estados potencialmente poderosos. Si el pudiera derrumbar Brasil él lo haría. Además la Amazonía es una región de recursos naturales fabulosos notoriamente el agua y mucha otras cosas Es que los Estados Unidos van a poner el ALCA en marcha mañana o pasado mañana o ¿hay otras regiones en el mundo en las cuales los Estados Unidos se van a expandir? Yo no sé nada, pero hay que estar conscientes de esto, tenerlo presente...
Entrevista de Jorge Lora, investigador y docenter mexicano, Universidad de Puebla. Enviada en exclusividad para Globalización América Latina
Amin, Samir (en prensa) "Regionalization in the ThirdWorld, in response to the
polarization in the Global System", en Hettne, Bjorn (editor) The New Regiona -
lism (Mac Millan).
WIKIPEDIA
Apuntes de Filosofía y Ética ambiental. Año 2007.
ANEXO.Entrevista de Jorge Lora, investigador y docenter mexicano, Universidad de Puebla. Enviada en exclusividad para Globalización América Latina
BIBLIOGRAFÍA VIRTUAL
DATOS DEL AUTOR:
Damián Esteban Tosoni
ESTUDIANTE DE RECURSOS NATURALES RENOVABLES-FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS-MENDOZA-ARGENTINA
COMENTARIO: PERDÓN, PERO HAY BIBLIOGRAFÍA NO CITADA PORQUE LA FUENTE SE ME EXTRAVIÓ DURANTE PASOS PREVIOS REALIZADOS PARA EL TRABAJO
Damián Esteban Tosoni
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