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Dentro del pensamiento de Amin también pueden encontrarse fuertes críticas al comunismo de tipo soviético. La principal es precisamente que no llegó a ser socialista. Muy por el contrario lo que hizo fue establecer un nuevo tipo de burguesía (la Nomenklatura) que se miraba, en todas sus aspiraciones, en el
espejo de Occidente cuyo modelo ansiaba reproducir. Amin planteará que el socialismo significa no sólo la abolición de la propiedad privada sino también (e incluso más) otras relaciones con respecto al trabajo que las que definen el estatuto del asalariado y la construcción de un sistema que permita a la sociedad en su conjunto (y no a un aparato que opere en su nombre) dominar su devenir social, lo que a su vez implica la construcción de una democracia avanzada, más avanzada que la burguesa. Sin embargo la sociedad soviética no sólo no se diferenciaba de la burguesa en estos puntos sino que cuando se diferenciaba era para peor.
El nacimiento de un estado líder.
Luchar contra el hegemonismo no significa renunciar a luchar por ganar la hegemonía. Y para ganar la hegemonía no se requiere inicialmente de muchos, basta con la unión de unos cuantos, siempre y cuando se tenga presente que en lugar de imponer, hay que convencer. Sólo así podemos hablar de un verdadero poder, contrariamente al concepto hegemónico que ha creado el país más poderoso de nuestros días: EEUU.
Los Estados Unidos de Norteamérica comenzaron como cualquier otro país, con ventajas, desventajas, puntos a favor, puntos en contra, etc; sin embargo poco a poco supieron darle a la vuelta a esas desventajas absorbiendo las ventajas de otros países; un ejemplo claro es el caso del petróleo, el cual es un recurso que Estados Unidos no puede producir por sí mismo, pero que lejos de resignarse a esta situación desventajosa, buscó presionar a México para situarlo como su proveedor permanente.
Se dice que la carencia origina las mejores ideas, y de hecho es así como Estados Unidos ha sido lo suficientemente hábil como para envolver a cada país, diciéndole lo que éste quiere escuchar y quitándole lo que él quiere tener. Por eso podemos decir que hoy en día Estados Unidos es lo que es, gracias al resto del mundo; es correcto llamarlo así "Estados Unidos", ya que precisamente es la unión de muchos otros estados-países lo que ha conformado el poder de los yankees.
Bien lo decía Georges Balandier o Sun Tzu en sus teorías del caos y del conflicto,"el hombre no es conflictivo por naturaleza"; son los aspectos socio-culturales y el desequilibrio entre la estructura social y cultural quienes causan los conflictos bélicos. Y de hecho el origen de la agresión es la frustración, la escasez, la carencia de territorios, de recursos naturales, de poder, de liderazgo, etc.
Estados Unidos supo además utilizar las estrategias adecuadas: unírsele al enemigo, manipulación de ideologías, etc. Supo, como dijo Sun Tzu, ser lúcido, es decir, combinar las armas (puesto que nadie duda del calibre de la tecnología en armamento que posee Estados Unidos) y la información (información que, bien guiada, es capaz de transformar).
La forma de atacar de los EEUU es parecida a la del águila, la cual antes que nada identifica plenamente a su presa, la analiza, la mira con detenimiento, y después ¡boom! la come, destruyendo de manera planificada sus capacidades militares, industriales, y políticas.
Hoy en día, Estados Unidos pretende impedir que surga otro país como su competidor en el terreno económico y militar, por ello están entre sus proyectos: desmantelar grandes naciones como Rusia, mantener a Europa como una dimensión dentro de ese continente, luchar en tecnología contra los asiáticos, etc, y "entre sus prioridades de agresión están el Medio Oriente y América Latina" (Samir Amir, 1999). ¿La razón? "oro negro". Todos sabemos que en México, Venezuela, y otros países de Latinoamérica, como en el Medio Oriente abundan los recursos petrolíferos, los cuales traducidos al inglés norteamericano significan "money" (dinero, dinero que es poder, poder que no quiere perder el estado imperial).
La política de defensa de EEUU, redefinida en enero del 2002, apunta a 6 objetivos: la protección del territorio nacional y de las bases estadounidenses en el exterior; la proyección de potencia hacia teatros de operaciones lejanos; la destrucción de santuarios enemigos; la seguridad de los sistemas de información y de comunicación; el desarrollo de la utilización de las técnicas necesarias para las operaciones combinadas en el terreno; y la protección del acceso al espacio y del potencial espacial estadounidense.
La formación del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), es un instrumento que busca apalancar el control hegemónico de Estados Unidos y apropiarse de las fuentes excedentes de las actividades primarias de América Latina.
Por medio de este acuerdo EEUU pretende institucionalizar los instrumentos de control de corte policiaco y militar en la región; acentuar el saqueo de los recursos naturales (minerales) del continente, regulando de manera racista los flujos de migración; extender el libre flujo de capitales, pero impidiendo el libre mercado laboral; destruir la incipiente cadena industrial y productiva de los países de la región, privatizar el petróleo, el agua y la biodiversidad; mantener el control de la inversión científica de la región, etc.
Con el ALCA se pretende dar a las compañías multinacionales y a los bancos estadounidenses un acceso incontrolado a los mercados, las materias primas y a la mano de obra, mientras que se limita la penetración europea y japonesa, protegiendo los mercados de EEUU.
En síntesis, el área de libre comercio, como bien decía el escritor y analista Andrés Barreda, lejos de impulsar el desarrollo de los países latinoamericanos, representa un asalto a su economía.
Debido a los tantos compromisos que los regímenes en América Latina tienen con EEUU, usualmente se siguen de manera servil sus posiciones en los foros internacionales, proporcionando fuerzas militares nominales para sus excursiones intervencionistas, y suministrando así una hoja de parra para lo que en realidad son acciones unilaterales. Ya lo explicaba en una anécdota el que fuera entonces Secretario de Relaciones Exteriores de México, el Lic. José Ángel Gurría: "nos encontramos limitados en las decisiones que se tienen que tomar en el ámbito mundial, por lo que tenemos que acatar la voluntad de nuestro vecino o bien atenernos a las consecuencias; y como nuestra economía depende en alto grado de éste, no podemos estar en contra ahora y pedirles un favor después.
El sistema imperialista neomercantilista que coadyuva a la formación del ALCA, constituye una de tantas iniciativas unilaterales tomadas de acuerdo con los regímenes satélites de la región, sin la consulta popular. Considerando los altos niveles de descontento en la región bajo los regímenes neoliberales, la imposición de este imperialismo neomercantilista llevaría probablemente a condiciones sociales explosivas y a la reemergencia de alternativas nacionalistas y socialistas; y la doctrina militar antiterrorista de Washington, con sus amenazas de intervenciones violentas y su presencia militar activa y directa, serviría de arma ideológica útil para imponer dicho imperio.
Sin embargo; creemos que la estrategia imperial de militarización de EEUU requiere, para imponer un imperio neomercantilista, de mayor capacidad para incorporar a nuevos aliados y hacer necesaria la preparación para diversas formas de lucha.
Actualmente EEUU no tiene aliados fuertes, ya que los grupos que están tomando más fuerza son precisamente los que compiten contra él, como la Unión Europea. Y cabe resaltar que América Latina ha reforzado en los últimos años sus relaciones socio-comerciales y diplomáticas con la Unión Europea, por lo que ésta representaría para México (y para el resto de Latinoamérica) una vía de salida del régimen que nos han impuesto los Estados Unidos; situación que se convertiría en una amenaza, competitivamente hablando, para el estado hegemónico.

Según cálculos de la ONU, cerca de
1000 millones de personas no tienen acceso a agua potable
segura; 2,5 mil millones carecen de sistemas
sanitarios adecuados, y más de 5 millones de personas
fallecen anualmente a causa de enfermedades relacionadas
con el agua, diez
veces más de quienes mueren en conflictos armados cada
año.
Pero si la lógica
del capitalismo neoliberal y la globalización imperialista siguen reinando,
en unos años la gente morirá no solo por falta de
agua, sino también por las guerras y
conflictos violentos que se generarán entre países
y bloques de países por el dominio de los recursos
acuíferos.
Se ha dicho incluso, con razones evidentes, que las guerras del
futuro ya no serán más por el petróleo,
sino por el agua.
Observando la crisis del agua que avanza a pasos
agigantados, como parte de la degradación general que el
actual sistema capitalista le crea al medio ambiente
planetario, se alcanza otro punto de vista para comprender la
importancia y la urgencia que Estados Unidos le concede a su
actual proyecto recolonizador de América Latina y
el Caribe.
América Latina y el Caribe, con 12 % del área
terrestre total y 6 % de la población mundial, poseen alrededor de 27 %
del agua dulce del planeta, aunque, no obstante, casi un tercio
de los habitantes de la región carece de acceso al
agua potable y
una proporción similar no cuenta con servicios de
alcantarillado y acueductos.
Para el eminente economista y politólogo Samir
Amin, la estrategia de expansión hegemónica de
los Estados Unidos ahora se concentra en el petróleo, pero
mañana el objetivo
será el agua. "Ahora quieren invadir a Iraq,
advirtió Samir Amin en el III Foro Social Mundial de Porto
Alegre, pero no se sorprendan si después decidieran
invadir a la Amazonia."
Si la predicción del célebre académico
resulta demasiado apocalíptica es algo que solo el
tiempo
dirá, pero desde ya podemos estar seguros de una
cosa: si el ALCA, el Plan Puebla Panamá, el
Plan Colombia y los Tratados de Libre Comercio con
nuestros países, se consolidaran definitivamente, ello
propiciaría la privatización y extranjerización de
los más valiosos recursos de América Latina y el
Caribe, entre ellos el agua.
Si ese futuro infernal se diera, si los pueblos latinoamericanos
y caribeños no pudiéramos detener la avalancha de
dominación imperialista que se nos viene encima,
acrecentada y violenta como nunca antes, se habrá de ver
cómo se vende por todo el mundo nuestra riqueza
hídrica, a precios
fabulosos, bajo el rótulo de firmas norteamericanas,
mientras que en la región la gente se morirá de sed
si no tuviera para comprar lo que siempre fue suyo, un don de
la tierra y de
la vida.
Estados Unidos ha escogido la militarización de
la globalización porque no puede actuar de otro modo.
El aserto del profesor Samir
Amin, destacado pensador social de Egipto,
describe fácilmente el comportamiento
de las clases dominantes estadounidenses en los últimos
años, incluso antes del 11 de septiembre, aunque los
atentados terroristas potenciaron la actitud
fascista del grupo que hoy
detenta el poder en Estados Unidos y lo llevaron a aventuras de
prepotencia nunca vistas.
Samir Amin tiene dos conclusiones: una, el imperialismo global ya
es obsoleto (y tal vez por eso más salvaje); dos, la tarea
principal de la humanidad es derrotarlo para evitar que convierta
al mundo en una especie de apartheid global.
Si el imperialismo precisa llegar al extremo de la
militarización de la globalización, se debe, sin
duda, a que la aplicación del neoliberalismo
a escala planetaria
está sufriendo reveses que lo inducen al empleo de su
enorme aparato de guerra para
lograr sus objetivos económicos y políticos.
No se trata solamente de las agresiones y la ocupación de
Afganistán e Irak.
Habría que incluir en esta política la
aplicación de un Plan Colombia que se
quiere extender a por lo menos toda el área andina de
América del Sur, ya que, hasta ahora, no tiene un
contrapeso que le haga peligrar el dominio de
América Central, bien sujeta gracias a los gobiernos
incondicionales de Washington. Hay que añadir la
extensión de las bases militares por el Medio Oriente y
Asia e,
incluso, al reforzamiento militar de un Israel nuclear
con una furia antipalestina y criminalidad sin precedentes.
Los obstáculos que tiene la aplicación del
neoliberalismo y la agresividad de Washington son una respuesta a
la toma de conciencia de las
grandes masas que se ven perjudicadas por la aplicación de
la doctrina de la libertad
absoluta de mercado.
En los mismos países desarrollados se calcula en 1 500
millones de personas que se encuentran por debajo de la clase media y
que están viendo crecer sus diferencias con los sectores
que más riquezas acumulan, digamos, en las naciones de
la
Organización de Cooperación y Desarrollo, que
agrupa a cerca de los 30 países de mayor desarrollo
económico.
Esas masas tienen un sentimiento antiglobalización
neoliberal cada vez más acentuado y no se puede olvidar
que las grandes manifestaciones alrededor de las reuniones de la
Organización Mundial de Comercio, del Fondo
Monetario Internacional, el Banco Mundial
o el Grupo de los Siete, se produjeron en los países de
mayor desarrollo, no en el Tercer Mundo, aunque las masivas
protestas luego se extendieron a la parte pobre del planeta, y en
América Latina se han expresado como un fuerte movimiento
contra el Área de Libre Comercio de las Américas,
como indican los bien frescos ejemplos de Venezuela, Brasil,
Argentina, Ecuador y
Bolivia.
Toda la política de Washington se aplica mediante
agresiones, amenazas y chantajes, con empleo del FMI como
instrumento de coerción económica, y, aunque
cacaree más que nunca sobre la democracia, la realidad
demuestra que el capitalismo es más incompatible con ella
a medida que pasa el tiempo.
Estas son algunas de las ideas que se manejan de forma
teórica en el encuentro del Consejo Latinoamericano de
Ciencias
Sociales (CLACSO) que tiene lugar en La Habana y cuyos
miembros demuestran de paso el comprometimiento de este
destacamento intelectual en la lucha de los pueblos por derrotar
lo que el imperialismo global considera su destino de
dominación. Las ciencias
sociales forman parte de la Batalla de Ideas y sus pensadores
están conscientes de su papel y su compromiso con una
humanidad en peligro por las agresiones militares imperiales y
por la destrucción del entorno mundial acelerado por el
neoliberalismo.
El doctor Francisco de Oliveira, de la Universidad de
Sao Paulo, Brasil, destacaba cómo en América Latina
el salvajismo de los ajustes estructurales, recetas neoliberales
o economía de mercado —comoquiera que se le
llame— ha hecho insostenibles las estructuras
tradicionales de la democracia representativa que durante tanto
tiempo se proclamó en el continente.
Las instituciones
"democráticas", que se basaron en los partidos
tradicionales para implantar las líneas diseñadas
por Washington, no han aguantado el empuje de las masas
hambreadas y saltan con frecuencia en pedazos ante la
sublevación de esos indígenas tan secularmente
despreciados.

El petróleo ha sido y será tal vez
por más tiempo de lo humanamente razonable, el centro del
sistema económico mundial y el motor principal
de los conflictos entre las grandes potencias y los
países pobres y entre las propias potencias mismas.
Quien detente el control de la producción, la circulación y los
precios del petróleo tiene en sus manos el mayor poder
dentro del sistema imperialista.
Por eso Estados Unidos está en el centro de todas las
redes de
dominación del oro negro e implicado a sangre y fuego en
la lucha por la dominación y control sobre los
países productores del combustible desde los albores del
pasado siglo.
El Medio Oriente, el Magreb, Irán y diversos países
del Asia musulmana concentran ellos solos la mayor parte de las
reservas petrolíferas y de gas. Esa ha sido
la causa que ha puesto durante muchos años a esa
región en el punto de mira de las grandes potencias que
buscan espacio en el sistema de dominación planetaria.
Hoy Estados Unidos, basado sobre todo en su poderío
militar, que supera con creces a cualquiera de sus competidores
imperiales, lleva claramente la ofensiva por apoderarse del
petróleo mundial.
Las genocidas invasiones de Afganistán y de Irak, el
sostenimiento de Israel y su guerra contra Palestina, la
satanización de Sudán, Siria e Irán y la
conversión en vasallos a otros países del
área, es el espejo en que pudiéramos vernos los
latinoamericanos y caribeños.
La vida ha demostrado que el orden mundial que ha creado el
capitalismo no posee realmente ningún contrapeso efectivo
al criminal poder desatado por Estados Unidos.
La operación colonialista de captación de los
recursos energéticos del mundo árabe y
musulmán se desarrollaría apenas sin tropiezos si
no fuera por la resistencia de
los pueblos que tienen que pagar el terrible precio de
miles y miles de víctimas por enfrentarse a la
dominación del ejército imperial.
También la recolonización de América Latina
y el Caribe es un objetivo estratégico para Estados Unidos
que cuenta para ello con los exacerbados mecanismos de dominio y
superexplotación económica que propone el ALCA y
los TLC; con la
creciente e intensa militarización regional; y con el
omnipresente poder del FMI y del Banco Mundial,
agentes del interés
imperial sobre la multitud de países entrampados por la
deuda
externa.
Detrás de cualquiera de esos proyectos de
dominación está el afán de apropiarse y
controlar en el máximo grado los potenciales
energéticos del continente.
En América Latina y el Caribe se localiza el 11 por
ciento de las reservas mundiales de petróleo y se produce
cerca del 15 por ciento del crudo que se extrae en el
planeta.
Además, América Latina cuenta con cerca del 6 por
ciento de las reservas internacionales de gas natural,
grandes reservas de carbón mineral --suficientes para unos
288 años de explotación--
y abundantes recursos hidro-energéticos, calculados en
más del 20 por ciento del potencial mundial.
Parecería poco si se compara con el Medio Oriente, donde
se ubican dos terceras partes de las reservas petroleras
mundiales, pero esa es un zona de interés para todos los
países industrializados e históricamente
conflictiva, mientras el área de América Latina y
el Caribe continúa viéndose como el patio trasero
de los Estados Unidos y su riqueza energética está
mucho más cerca geográficamente y es supuestamente
más segura.
Por todo lo anterior, el interés por la energía
latinoamericana no puede ser menospreciado, porque las menguadas
reservas petroleras de EE.UU. apenas alcanzarían para diez
años más, y porque es evidente la intención
imperial de controlar al mundo a través de la total
monopolización de las fuentes energéticas.
Es obvio que uno de los pilares del "área de libre
comercio" promovida por los EE.UU., aunque se oculte en las
negociaciones, es el avance sin límite alguno en la
privatización y desregulación de los sectores
energéticos, y en el desplazamiento total de los Estados
nacionales en el manejo de ese sector.
Con el ALCA habría que olvidar cualquier proyecto de
cooperación energética regional, que ayude a paliar
los agudos problemas
socioeconómicos que se relacionan con el encarecimiento
del petróleo, como por ejemplo el hecho de que el 30 por
ciento de la población carezca de servicios de electricidad.
Si el proceso privatizador, que el ALCA llevará a
sus extremos, concentrara al máximo, en manos
norteamericanas, el control de la exploración,
explotación y distribución de la energía
latinoamericana y caribeña, la vulnerabilidad
energética se convertiría por sí misma en
otro instrumento decisivo para que el imperio asegure la
recolonización de toda la región.
Pero así como la
administración norteamericana está precipitando
la institucionalización del ALCA y la concertación
de Tratados
bilaterales de Libre Comercio, los pueblos deben apurarse para
impedir que los gobiernos eternicen mediante acuerdos y
componendas los deseos del verdugo, quien pretende ejecutar
una sentencia terrible: la extinción de nuestras naciones
y sus humanos sueños de progreso.

El Comando Sur de Estados Unidos ha
venido realizando el entrenamiento de
tropas sudamericanas y mesoamericanas mediante más de una
docena de ejercicios militares multilaterales cada
año.
Las transferencias de equipamiento bélico se han
incrementado también, encabezados en los últimos
tiempos por los armamentos que se destinan a Colombia y
Chile.
El Comando Sur se ha esforzado por preparar a los
ejércitos sudamericanos para futuros
combates "contra el terrorismo",
según la conocida y maldecida política del gobierno de W.
Bush.
Para poner un ejemplo, en el 2001, con el más absoluto
sigilo, tropas rangers de Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Paraguay y
Perú realizaron, en la provincia argentina de Salta,
ejercicios contrainsurgentes y ensayaron nuevas tácticas
antiterroristas con instructores norteamericanos.
Lo reseñado anteriormente se completa con el
establecimiento de nuevas bases militares, o la
recuperación de otras en desuso, y la realización
de todo tipo de convenios que persiguen "insertar" las fuerzas
armadas norteamericanas en territorios latinoamericanos y
caribeños.
El plan de dominación económica y política,
que tiene como punta de lanza el dominio militar de Estados
Unidos, se dirige igualmente a vigilar y controlar la dinámica de los movimientos populares de la
región o, como lo llama la profesora mexicana Ana Esther
Ceceña, "disuadir", "impedir que el enemigo se forme".
Las bases militares norteamericanas se hacen cada vez más
conocidas a través de la prensa
alternativa que las denuncia.
Para los latinoamericanos y caribeños son ya tristemente
familiares nombres que designan bases militares yanquis como,
entre otras, las de Tres Esquinas, en Colombia;
Iquitos, en Perú; Manta,
en Ecuador; Palmerola, en Honduras;
Comalapa, en El Salvador; Reina
Beatriz, en la Isla de Aruba;
Libería, en Costa Rica.
Y a la vez muchos latinoamericanos conocen de la resistencia que
han podido hacer hasta ahora los pueblos de Brasil y Argentina,
para no entregarle a los yanquis la base de
Alcántara, instalada en un lugar
estratégico del territorio brasileño; y no permitir
al Comando Sur que instale una base en Misiones, en la llamada
Triple Frontera, el vértice donde
Argentina se toca con Paraguay y Brasil.
La lucha heroica del pueblo de Puerto Rico
contra la base norteamericana en la Isla de
Vieques, que terminó con el triunfo
popular, es un ejemplo de lo que es posible hacer para defender
la soberanía de las naciones latinoamericanas
y caribeñas.
Cada base militar estadounidense en tierras de Nuestra
América, no es solo una amenaza terrible, es por sí
misma un atentado a la dignidad de
los pueblos y una humillación insoportable.

La palabra "biodiversidad" significa variedad de
vida. Millones de especies de plantas, animales y
microorganismos sobre la Tierra
constituyen la "diversidad de especies". Pero hay también
biodiversidad dentro de una misma especie. Los perros, por
ejemplo, tienen formas, tamaños, colores e incluso
temperamentos diferentes. A esto se llama "diversidad genética".
Otra forma de biodiversidad es la "diversidad de ecosistemas".
Las praderas, los bosques y los pantanos ilustran las distintas
clases de ecosistemas, que son el hábitat
natural de los organismos.
Desgraciadamente el sistema capitalista en su fase actual de
globalización neoliberal imperialista, movido por su
insaciable afán de ganancias, está creando en todas
partes las peores condiciones para el sostenimiento y
desarrollo de la vida en el planeta.
La biodiversidad está amenazada en todas partes y en todas
sus variedades. El ser humano mismo es una víctima
principal no solo por el azote creciente de los conflictos
bélicos, casi siempre instigados o protagonizado por
potencias imperiales, o de pandemias como el SIDA, que
diezma principalmente las poblaciones de los países
subdesarrollados, sino también por enfermedades que con un
mínimo gasto pudieran evitarse sino fuera porque medio
mundo está sumido en una pobreza
atroz.
La variedad de culturas humanas sobre el planeta, parte
también de nuestra biodiversidad, está
amenazada por el interés hegemónico de las
potencias imperiales. La actual administración norteamericana, con su
ofensiva recolonizadora típicamente fascista, no
disimula su repudio por los pueblos que hablan otros idiomas,
tienen otras creencias religiosas y se diferencian en muchos
otros aspectos de la vida humana, de acuerdo con sus propias
tradiciones y culturas.
Los primeros humanos sin duda vivieron más o menos en
armonía con el medio ambiente, pero
en la medida que crecieron las poblaciones y avanzaron las
tecnologías para satisfacer las necesidades de consumo
--reales o creadas artificialmente— el hombre
comenzó a ser un depredador de la naturaleza.
El rápido avance tecnológico producido tras la
Edad Media
culminó en la Revolución
Industrial, que trajo consigo el descubrimiento, uso y
explotación de los combustibles fósiles, así
como la explotación intensiva de los recursos minerales de
la Tierra. Fue con la Revolución
Industrial cuando los seres humanos empezaron realmente a cambiar
la faz del planeta, la naturaleza de su atmósfera y la
calidad de su
agua.
Hoy se ve claro que el peligroso enfrentamiento entre la
humanidad y su medio natural no se debe al crecimiento de la
población mundial, sino a un desarrollo tecnológico
sin precedente, privilegio exclusivo de los centros de poder
económico, que está principalmente al servicio del
consumo irracional de una minoría de sociedades, y
que polariza cada vez más la distribución de la
riqueza y amplía las zonas de pobreza extrema, con su
secuelas de destrucción del hábitat.
La región de América Latina y el Caribe, una de las
áreas geográficas más cercanas a la
línea ecuatorial, es por ese hecho una de las más
abundantes en biodiversidad, una riqueza que se localiza sobre
todo en los bosques tropicales húmedos y en los arrecifes
de coral.
En conjunto, las regiones más ricas en biodiversidad
son África, Asia y el Pacífico, y América
Latina y el Caribe. Según la FAO, la región
contiene un 40 por ciento de las especies vegetales y animales
del planeta, y se considera poseedora de la más alta
diversidad florísitca en el mundo.
Los cálidos valles amazónicos, las altas y
frías montañas andinas, el bosque atlántico
brasileño y los bosques secos de Mesoamérica
albergan algunos de los ecosistemas más ricos del mundo.
La vegetación árida y semiárida
se presenta en las zonas montañosas que van del sur de
Ecuador a Chile, en el norte de Colombia, Venezuela, Argentina y
el nordeste brasileño. Brasil, Paraguay y Bolivia
comparten algunos de los más importantes humedales
continentales del mundo, incluyendo 400.000 kilómetros
cuadrados de pantanos (el pantanal y el chaco), renombrados por
su diversidad.
El plan estratégico del imperialismo norteamericano
para América Latina y el Caribe persigue garantizar el
acceso ilimitado de los inversionistas estadounidenses a los
Recursos Estratégicos del hemisferio especialmente en la
Región Andino Amazónica (petróleo, gas,
minerales y maderas) y a los recursos de la vida (biodiversidad
genética, agua, oxígeno) convertidos estos últimos
en una mercancía más.
Si la geoestrategia imperial para nuestro Continente llega
a triunfar, mediante la instrumentación cabal del ALCA y/o los
Tratados Bilaterales de Libre Comercio, el Plan Puebla Panamá, el
Plan Colombia y la militarización norteamericana de la
región, los pueblos latinoamericanos y caribeños,
secularmente saqueados perderíamos no solo el presente,
sino también el futuro.
Nuestros descendientes empobrecidos y humillados perderían
su alma con la
extinción impuesta de sus propias culturas y
saberes, perderían el agua y la sal, el aire y la tierra,
los pájaros, los bosques, la semilla de nuestros cultivos,
los peces y el
mar, el cielo mismo que también sería de los
colonizadores.
La hegemonía norteamericana ya no puede ejercerse en el seno del sistema de modo pacífico y la guerra empieza a ser necesaria para mantener tal hegemonía. Guerras locales, bombardeos masivos, policía mundial norteamericana (y de sus comparsas), pero sigue estando ausente la regulación mundial de la base económica. Los pueblos deberían reaccionar construyendo agrupaciones regionales que se enfrenten a la globalización encabezada por el Centro y que respeten la etnicidad, con la intención de dar una respuesta humanista a la crisis del sistema y al caos que engendra la globalización.
CONCLUSIÓN GENERAL
El capitalismo es un sistema mundial y la ofensiva del capitalismo salvaje también lo es. La respuesta a esto, la solución del problema por tanto debe serlo también. Pero el socialismo mundial - la única respuesta humana al desafío- no es para mañana, hay que actuar desde ahora mismo en un sentido que favorezca una evolución favorable a más largo plazo, saber insertarse en los márgenes de acción posibles - por tenues que sean- para reforzar las capacidades de elección en un futuro.
Sin duda estas posibilidades son diferentes en cada país, pero se inscriben en una misma perspectiva
porque, en definitiva, las políticas del capital son las mismas al Norte que al Sur, en todas parten producen el paro, la pobreza y la exclusión, incluso si la herencia histórica y la posición ocupada en la jerarquía mundial dan dimensiones más o menos dramáticas a la catástrofe social.
Existe pues una base objetiva sobre la cual puede y debe erigirse el internacionalismo de los pueblos, frente al del capital.
Si el mundo no puede gestionarse como un "mercado mundial", el hecho de lo que la mundialización representa no puede ya ser rechazado y negado. Nunca es posible "remontar hacia atrás" el curso de la historia. Volver a los modelos de la expansión de posguerra implicaría regresiones económicas y de otros tipos insostenibles. Es por lo que las ideologías del pasado que niegan el carácter irreversible de la evolución recorrida, necesariamente son llamadas a funcionar como fascismos, es decir, a someterse de hecho a las exigencias de las nuevas condiciones impuestas por la mundialización mientras que se pretende liberarse de las mismas. Están pues fundadas sobre el engaño y la mentira, y es por lo que únicamente pueden funcionar mediante la negación de la democracia. Por lo tanto, ellas están abocadas a movilizar a las sociedades sobre falsos problemas - la emigración, la pureza étnica, la sumisión a leyes supuestamente religiosas - y a instrumentalizar estos métodos para imponer sus dictaduras mediante el terror o la manipulación del chovinismo.
Por tanto, ahora el reto consiste en conciliar la interdependencia que la mundialización implica y las desigualdades de poder frente a esta mundialización que, como se dice, caracterizan los diferentes "compañeros sociales" y los diferentes "compañeros nacionales". Hay que partir de esta evidencia banal: el mundo es a la vez único y diverso. Pero cuidado, la diversidad no es únicamente - o incluso
principalmente- cultural. El acento puesto sobre esta última relega a un segundo plano la diversidad mayor, la de las posiciones ocupadas en la jerarquía económica del capitalismo mundializado. Es a esta última a la que hay que combatir en primer lugar.
No solamente ésta se manifiesta en las desigualdades entre los pueblos sino también en las desigualdades sociales internas. No habrá solución a la crisis en tanto que no sean reforzadas las posiciones de todos los "débiles" del sistema: los pueblos de las periferias, las clases sociales dominadas en todos los países de los centros y de las periferias. Dicho de otra manera, salir del "colonialismo global" y de los mitos liberales,
rechazar los repliegues neo-fascistas ilusorios. Tales son los grandes principios a partir de los cuales se puede desarrollar una reflexión util para la construcción de un contra proyecto humanista, universalista y preocupado por respetar las diversidades (pero no las desigualdades), democrático.
La realización de un proyecto tal implica la construcción de un sistema político mundial, no "al servicio" del mercado mundial sino definiendo el marco de operación de éste, como el Estado nacional a representado históricamente no el campo de despliegue del mercado nacional sino el marco social de este despliegue. Un sistema político mundial que tendría pues mayores responsabilidades en cada uno de los cuatro dominios siguientes:
Resulta más que evidente que los objetivos del proyecto humanista evocado no constituye el centro inmediato de los conflictos en curso. No nos asombra e incluso nos sorprendería si fuera así.
La erosión del antiguo sistema de la mundialización no prepara por sí misma su propia superación y no puede desembocar en lo inmediata más que en el caos. Las fuerzas dominantes inscriben su acción en este caos, buscando únicamente obtener la cobertura para su beneficio a corto plazo, agravando por eso mismo el caos. Las respuestas inmediatas de los pueblos a la degradación de sus condiciones no son ya necesariamente positivas; en el desconcierto de las respuestas ilusorias, como son los repliegues fundamentalistas o chovinistas, pueden movilizar fuerzas importantes. Nos toca construir en la teoría y en la práctica las condiciones de la respuesta humanista al desafío. A falta de ello y hasta que sea así,
involuciones regresivas - y criminales- seguirán estando dentro de lo posible.
SAMIR AMIN HABLA DE AMERICA LATINA
Entrevistado por Jorge Lora
En el FSM de Porto Alegre después de una conferencia en la que estaba presente Samir Amin, mientras esperábamos que nos conceda la entrevista escuchamos y grabamos esta breve conversación en la que Amin habla de Egipto y compara su evolución política con la de América Latina, articulando el análisis del nacional populismo al neoliberalismo en ambas regiones y como esas distintas políticas afectan a las clases medias y populares.
(Samir Amin)......Con la apertura en los años 1975 se ha tenido un dominio del neoliberalismo. En la primera fase de la apertura militar, hasta mediados de los años 1980 el tipo de crecimiento que se ha tenido, engrandeció las bases de la clase media, existen cifras sorprendentes si se toma en proporción a los ingresos nacionales: La clase media que era 5 por ciento en 1950 en el fin del régimen de la monarquía es de 30 por ciento. Es enorme no es más el mismo país En tanto esta base creció con el nacional populismo, partió de una base de ascenso de las clases populares, esto permitió cierta neutralización del potencial revolucionario de esas clases. que se han agitado dentro de la atracción política que significó el comunismo o el nasserismo. El sistema ha funcionado perfectamente en tanto ha tenido este ritmo de expansión de las clases medias. Enseguida en la época nasseriana se hacia sin el desvanecimiento de las clases medias.
Entonces en la segunda fase 1975-1985 el proceso continuó en provecho de las clases medias, a la brasileña. En la época de la dictadura, contra la deteriorización de las clases populares, el sistema tuvo que hacer un contrapeso contra la política, lo hizo de una forma muy hábil, con el apoyo de los americanos sosteniendo y desarrollando el Islam político como una especie de "impasse" que neutraliza el potencial de revuelta, de una revolución de las clases populares Después a partir de 1990 disminuirán las clases medias, entonces, es una situación…
J. Lora -Queríamos saber que opina sobre la situación política de América Latina, especialmente estamos hablando de la resistencia al imperialismo por los zapatistas, el movimiento en Ecuador, el movimiento actual en Argentina, ¿cree que vivimos en una situación de avance de la resistencia antiimperialista?
Samir Amin: Es muy difícil responder a su pregunta, porque yo no creo que se pueda responder a la pregunta, hablando de América Latina en general. La situación es muy diferente incluso de un país a otro. Incluso si hay situaciones que son mas o menos similares y que son el producto de la aplicación de políticas neoliberales mundializadas, tal como es el plan de ajuste estructural, a través de la política liberal puesta en marcha por los gobiernos. En general son las mismas consecuencias, es decir desigualdad social creciente, etc. sobre un contexto donde eran ya particularmente escandalosas; desmoronamiento de la capacidad de la sociedad de hacer frente al desafió de los efectos de la mundialización capitalista. Sus efectos comunes repercuten en las sociedades que tienen-me parece-una coyuntura política diferente de un país al otro.
Para simplificar, en el caso de Brasil hay, con raíces fuertes, una recomposición hacia la izquierda. Con todos estos problemas, quizá sus límites, quizá sus contradicciones, pero una reorientación a la izquierda.
De suerte que se puede ver como una posibilidad una salida de la crisis actual en el fondo, a la vez democrática y social, no quiero decir socialista, quiero decir social con una política al servicio de una redistribución de la riqueza, de los ingresos, de una regulación del capitalismo ahí comprendidas sus relaciones con el exterior; no es fácil pero quizás posible, y yo creo que eso es lo que está en la mente de una gran parte de la corriente de izquierdista brasileña, ya sea al interior del PT, al interior del PC de Brasil, para hablar de un partido político, o de la CUT, el MST y muchas otras formas de organización social.
Argentina es otro caso, es la cumbre de un neoliberalismo llevado hasta sus consecuencias extremas, últimas, el país estaba derrumbado. Entonces -como lo decía hace un momento con Héctor- estaba derrumbado porque el neoliberalismo ha sido llevado en su lógica hasta las clases medias, no solamente a las clases populares y a partir de ese momento ha perdido su base social que permitía el funcionamiento de un sistema, de esta asociación no durable, entre una democracia que era un respiro, se comprende que las personas estuvieran entusiasmadas con este respiro después de la dictadura horrible de la Argentina, pero asociada al neoliberalismo. La asociación democracia y liberalismo no es durable porque es contradictoria, el neoliberalismo conduce a catástrofes sociales tales que ponen en cuestionamiento la democracia. Entonces en la coyuntura de crisis violenta y profunda de desmoronamiento, en el caso de Argentina hay dos salidas posibles: una mala y una buena. La mala es una dictadura no necesariamente militar sino una dictadura policíaca para imponer la prosecución de un liberalismo no solamente contra las clases populares sino también contra las clases medias. Es probablemente la estrategia escogida a la vez por las fuerzas exteriores dominantes, los Estados Unidos y así mismo Europa. Y ciertamente las clases dominantes argentinas, el gran capital etc etc.
La otra salida es la de la izquierda, es justamente una asociación democrática pero no neoliberal sino anti-neoliberal, es decir de democracia política a democracia social. Es decir, yo creo que un país como Argentina ha llegado a ver una salida de este género, que es la salida deseable y que está obligada a desconectarse, no quiero decir partir a la Luna. Es decir arrancar la maquina productiva anterior orientarla sobre el mercado interior, sobre el mercado de las clases populares y medias. Pero también controlar muy seriamente las relaciones exteriores esto será posible o no? No lo sé yo, lo deseo, es una carrera contra el reloj. La dictadura que destruyó totalmente a 30,000 militantes, ha asesinado a las clases medias. Se habían hecho tantas ilusiones en el periodo neoliberal que puede ser que las fuerzas políticas capaces de construir, hay que construir una alianza popular de las clases medias, están en estado de gran fragilidad todavía. Yo he escuchado decir por camaradas argentinos que ha habido manifestaciones de piqueteros con cacerolas que son indicativos, pero es necesario que se cristalicen en organizaciones políticas, en un proyecto político.
Bueno si se toma país por país la situación es muy diferente Héctor decía que la situación en Chile evolucionaba en el mismo sentido Argentino pero perfeccionada, afortunadamente no bajo forma catastrófica, es decir una evolución en la misma dirección pero perfeccionada por el poder dominante
J. Lora: Usted siempre ha sido muy claro y muy profundo en sus reflexiones, usted cree que la experiencia zapatista y la experiencia de la FARC son complementarias o contrapuestas.
Samir Amin: Es muy difícil de decir porque se desarrollan también dentro de condiciones muy diferentes. El lado muy, muy positivo dentro de la experiencia zapatista es haber puesto primero la tentativa de democratización interna del movimiento, en segundo lugar el recurso de haberse aislado en un movimiento regional e indigenista para llegar a ser un factor de democratización de toda la sociedad mexicana. Esto yo creo que es el lado inteligente y positivo. Pero yo tengo el mismo temor que Francois Houtart formuló hace un momento. Es que el movimiento vive en este momento un cierto "impasse". La situación y las reacciones en la actualidad para intentar aislarlo o disolverlo dentro de una tentativa de democratización son los mismos desafíos a los cuales se han enfrentado otros movimientos.
La situación en Colombia es muy diferente. Bueno yo no quiero aportar juicios ni positivos ni negativos porque yo no me permito eso sin conocer sobre la lucha armada que es conducida por las FARC. No quiero aportar un juicio así nada mas… yo comprendo muy bien la elección de la lucha armada pero la lucha armada también confrontada por las mismas razones que Francois ha dicho….. frente a una dinámica interna que corre el riego de ponerla en un "impasse"; por otra parte, además, lo que uno ve o no son las relaciones que hay con la droga, con el tráfico de drogas. Los Estados Unidos en mi opinión están desde hace mucho tiempo fabricando un adversario en Colombia, como ellos han fabricado un adversario con los talibanes en Afganistán; han sido fabricados por los norteamericanos, ellos han sido subsidiados entrenados armados por los Estados Unidos. Bueno fabricar un adversario, lograrlo justamente porque el adversario sería el villano, puede ser acusado de ser el controlador del tráfico de droga, y entonces aislarlo moralmente, políticamente al interior de la opinión pública panamericana, pero también mundialmente y regionalmente porque la región que les interesa como región estratégica que vislumbra el verdadero potencial de los Estados Unidos, es Brasil. El Brasil actual no es el enemigo de los Estados Unidos, ni el poder las clases dirigentes ni el de las clases populares, pero como es un país capaz de salir del neoliberalismo es un enemigo potencial como China como India e incluso Rusia y yo creo que al Estado americano no les gustan los grandes Estados potencialmente poderosos. Si el pudiera derrumbar Brasil él lo haría. Además la Amazonía es una región de recursos naturales fabulosos notoriamente el agua y mucha otras cosas Es que los Estados Unidos van a poner el ALCA en marcha mañana o pasado mañana o ¿hay otras regiones en el mundo en las cuales los Estados Unidos se van a expandir? Yo no sé nada, pero hay que estar conscientes de esto, tenerlo presente...
Entrevista de Jorge Lora, investigador y docenter mexicano, Universidad de Puebla. Enviada en exclusividad para Globalización América Latina
Amin, Samir (en prensa) "Regionalization in the ThirdWorld, in response to the
polarization in the Global System", en Hettne, Bjorn (editor) The New Regiona -
lism (Mac Millan).
WIKIPEDIA
Apuntes de Filosofía y Ética ambiental. Año 2007.
ANEXO.Entrevista de Jorge Lora, investigador y docenter mexicano, Universidad de Puebla. Enviada en exclusividad para Globalización América Latina
BIBLIOGRAFÍA VIRTUAL
DATOS DEL AUTOR:
Damián Esteban Tosoni
ESTUDIANTE DE RECURSOS NATURALES RENOVABLES-FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS-MENDOZA-ARGENTINA
COMENTARIO: PERDÓN, PERO HAY BIBLIOGRAFÍA NO CITADA PORQUE LA FUENTE SE ME EXTRAVIÓ DURANTE PASOS PREVIOS REALIZADOS PARA EL TRABAJO
Damián Esteban Tosoni
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