La investigación sobre la estructura, la economía
y la política de la información, la comunicación, la cultura
y el conocimiento en Chile, durante las últimas tres décadas (1970-2003),
está definida por variables políticas, económicas y sociales;
en cuyo caso observamos precisamente una producción motivada sociopolítica
y económicamente, lo cual ha determinado las agendas y el financiamiento.
Considerando este mismo período, desde la perspectiva
de la estructura económica y política de los medios en
las tres áreas mediáticas tradicionales, podemos señalar
algunas situaciones generales:
- En el caso de la prensa, nuestro "medianálisis"
da cuenta de una concentración mediática que se ha acentuado
durante los últimos 30 años. En efecto, la prensa chilena ha
pasado del control de no más de diez consorcios empresariales ligados
a la agricultura, la minería, la industria y la banca (durante los
años 70): (1) El Mercurio/Lord Cochrane; (2) Empresa Editora Zigzag;
(3) Radio Minería; (4) Radio Portales; (5) Consorcio Periodístico
de Chile – COPESA; (6) Compañía Chilena de Comunicaciones; (7)
Emisora Presidente Balmaceda; (8) Sociedad Periodística del Sur, SOPESUR;
(9) Sociedad Nacional de Agricultura; y (10) Radioemisoras Unidas.
- En el caso de la radio, "la creciente concentración de
las señales y la irrupción en Chile -donde la radio ha estado
tradicionalmente repartida en muchas manos- de importantes grupos comunicacionales
extranjeros. Sin mencionar al empresario nacional Ricardo Bezanilla, dueño
de las radios Infinita, Tiempo, Classica y Romántica, los casos más
notorios de adquisición radial han estado a cargo de Radio Caracol,
de Colombia, y del consorcio venezolano-estadounidense Iberoamerican Media
Partners. Este último, con la compra de Andrés Bello, suma siete
emisoras en la FM santiaguina, entre ellas las dos que lideran las encuestas:
Rock&Pop y Corazón".
- En el caso de la televisión, las transformaciones durante
el gobierno militar (intervención, ocupación y cambios jurídicos),
no sólo afectan al canal estatal, sino también a toda una lógica
de una televisión participativa, nacional y de servicio público,
profundizando, por el contrario, una excesiva, pero coherente, dependencia
comercial externa (mercado publicitario y mercado de las audiencias, Rating).
El escenario de falta de concurrencia, que ya hemos descrito,
sumado a las profundas desigualdades en el acceso de la información,
la comunicación y la cultura, con la consiguiente distribución
del poder y control social, hacen necesario pensar la información y la
comunicación, en términos de nuevas formas de mediación.
I. Introducción
Para desarrollar el presente trabajo, se contempla la siguiente
periodización histórica, de acuerdo a variables principalmente
económicas y políticas:
- Período 1970 - 1973,
- Período 1973 - 1983(84),
- Período 1983(84) - 1988(90),
- Período 1988(90) - 1994,
- Período 1994 – 2003.
Y con el propósito de abordar cada período se
seguirá los siguientes ámbitos de análisis:
- La estructura económica y política de la información,
la comunicación, la cultura y el conocimiento,
- El rol del Estado nación,
- La presencia/ausencia de políticas de información, comunicación
y cultura; particularmente estas últimas, por dos razones:
iii.a. Las otras tienden a integrarse a ella, y
iii.b. Es posible encontrar en los diferentes períodos,
cierta explicitación de ésta.
- La configuración de agendas de investigación y/o la producción
de conocimiento (bibliografía).