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El potencial neto
estará dado por la sumatoria de todos los
potenciales de enésimo orden hasta el infinito, es
decir
[8]
Desarrollando la serie tendremos:
![]()
![]()
Reagrupando términos:
![]()
![]()
Factorizando:
![]()
Sumando y restando 1 en el factor entre paréntesis:
![]()
Es decir:
[9]
siendo e la base de los logaritmos neperianos.
La energía potencial electrostática respecto a una carga
q es el producto de
esta carga por
.
Ahora bien, la ecuación [8] nos da la diferencia de
potencial entre dos puntos situados a distancias a y
b del electrón. Podemos asignar un valor al
potencial en un punto a una distancia r de la
partícula, para lo cual es necesario elegir otro punto de
referencia arbitrario al que se le asigna el llamado potencial
cero. Esta elección es posible tratándose de
fuerzas conservativas como el caso de la fuerza
electrostática. Para satisfacer esta condición,
dicho punto debe hallarse a una distancia infinita. Si asignamos
el punto r en a y el infinito en b
obtendremos el potencial
o simplemente
, que nos dará
[10]
O bien
[11]
Cuando r es mucho mayor que
, entonces los
términos de la sucesión dentro del
paréntesis a partir del segundo término pueden
despreciarse, con lo cual tenemos
[12]
resultado que coincide con el de la física clásica para distancias relativamente grandes, como caso particular. Si en la ecuación [10], r ® 0, tendremos
[13]
Este resultado nos conduce a un valor finito para el
potencial a una distancia casi nula del electrón, a
diferencia de la física clásica que arroja un valor
infinito. El potencial
es precisamente el mismo que genera por
integraciones sucesivas el potencial del electrón y de los
positrones y electrones virtuales, invariante respecto a la
distancia r. La figura 1 muestra la
gráfica del potencial
según la ecuación [10].

Fig.1 – Gráfica del potencial electrostático Fig. 2 – Gráfica de los potenciales electrostáticos
según el modelo propuesto según el modelo clásico y el propuesto
La figura 2 muestra las gráficas de los potenciales según el modelo clásico y el propuesto por nosotros. Obsérvese que a distancias relativamente grandes, los potenciales en ambos modelos tienden a igualarse, pero a medida que se aproximan del electrón, el del modelo propuesto tiende a un valor finito a una distancia casi nula de la partícula, en cuanto el del modelo clásico se dispara al infinito.
Derivando la ecuación [10] con respecto a r, obtenemos la intensidad E del campo electrostático en r:
[14]
Desarrollando en serie tenemos
[15]
Si r es mucho mayor que
, podemos despreciar los términos
dentro del paréntesis a partir del segundo término,
obteniéndose
[16]
resultado que coincide con el modelo clásico como
caso particular. Cuando la distancia es casi nula, la intensidad
también
se anula. La figura 3 representa la gráfica de la
ecuación [14].

Fig. 3 – Gráfica de la intensidad del campo . . . . .. .Fig. 4 – Gráfica de las intensidades según el
electrostático según modelo propuesto . . . . . .modelo clásico y el propuesto
Este resultado es consecuente con el hecho de que el electrón no estalle bajo los efectos de su propia carga repulsiva, al neutralizarse la intensidad del campo electrostático a una distancia casi nula de la partícula. Cabe señalar que para superar este inconveniente, los físicos propusieron que el electrón es una partícula puntual sin estructura interna. Pero esta hipótesis implica que la energía potencial electrostática se torna infinita (7) .
La figura 4 nos muestra la gráfica de las intensidades del campo electrostático según el modelo clásico y el modelo propuesto. Nótese que a distancias relativamente grandes, las intensidades en ambos modelos tienden a igualarse, pero a medida que se aproximan del electrón, la del modelo propuesto se neutraliza a una distancia casi nula de la partícula, en cuanto la del modelo clásico se dispara al infinito.
En la figura 3 se observa que la intensidad E
alcanza un punto máximo y comienza a decrecer. Para
determinar a qué distancia se alcanza la intensidad
máxima, derivamos la ecuación [13] con respecto a
r e igualamos a cero, lo que nos da como solución
una distancia equivalente a
.
El teorema de Gauss establece que
[17]
siendo
el flujo de la intensidad E a través de una
superficie cerrada cualquiera, por consiguiente también
esférica, alrededor de la carga
del electrón, es decir, el
producto de la intensidad del campo en r por la superficie
esférica de radio r es
constante. Según el modelo propuesto, el flujo
estaría dado por
[18]
La figura 5 muestra las gráficas del flujo
según el
teorema de Gauss y el modelo propuesto.

Fig. 5 – Gráficas del flujo electrostático según el Fig. 6 – Gráfica del laplaciano del potencial
modelo clásico y el propuesto electrostático según modelo propuesto
El primero está representado por una línea horizontal continua, mientras que el segundo es una curva donde el flujo se anula a una distancia casi nula del electrón, y se acerca asintóticamente a la línea horizontal cuando la distancia tiende a infinito.
La divergencia del gradiente, o el laplaciano
del potencial
está dado
por
19]
La figura 6 muestra la gráfica del laplaciano de
.
Obsérvese que el laplaciano tiende a cero cuando la
distancia tiende a infinito, resultado que coincide con el modelo
clásico. Según el modelo propuesto, a medida que la
distancia se aproxima a la partícula, el laplaciano
aumenta hasta alcanzar un punto máximo, para luego
descender a cero. Derivando e igualando a cero el laplaciano,
obtenemos el punto máximo que es
. En las ecuaciones de
Maxwell debe asimismo introducirse el factor
en el laplaciano y
rotacional de los potenciales. El significado físico de
este resultado es que existe un sumidero en el fluido
electrostático en las proximidades del electrón,
como consecuencia de la polarización cuántica, a
diferencia del modelo clásico donde no hay ni fuentes ni
sumideros. La existencia de un sumidero en el flujo
eléctrico implica que la parte casi infinita de la
energía de la partícula se estaría
canalizando hacia otra región como fuente de
energía, presumiblemente el vacío cuántico
de las partículas virtuales. La energía de las
partículas reales contribuiría al caudal
energético del vacío cuántico y posiblemente
explicaría la presencia de la energía oscura en
el universo
(8) . En un modelo propuesto por nosotros, esta energía
daría origen a la gravedad, con valores
finitos para la intensidad y energía del campo
gravitatorios en masas de extrema densidad.
Podemos seguir el razonamiento inverso, partiendo de la intensidad E en lugar del potencial V, de la siguiente manera: representemos la intensidad E por medio de un polinomio de grado n infinito
[20]
en el que
representa una función
adimensional de r, los signos
positivos el efecto del electrón en el primer
término y los virtuales en los términos sucesivos,
y los signos negativos el efecto de los positrones virtuales. Los
experimentos
demuestran que la ecuación [20] tiende a cero cuando
r tiende a infinito. Sabemos asimismo que el
electrón no estalla bajo los efectos de su propia carga
repulsiva y además, su masa observada es finita, y en
consecuencia también su energía potencial y el
potencial electrostático, representado por el área
encerrada dentro de la curva de intensidad del campo, dentro de
un rango comprendido entre cero e infinito y un punto de
inflexión de la curva en el que la intensidad E
comienza a decrecer. Por consiguiente, podemos asumir que la
intensidad del campo a una distancia casi nula de la
partícula debe ser también nula, en concordancia
con la observación experimental. Para que la
ecuación [20] satisfaga esa condición, la serie
polinomial debe converger en cero. Ahora bien, la única
función que satisface esta condición está
dada por
[21]
Cabe destacar que la ecuación [20] es una función analítica. Estas funciones son útiles para describir una amplia gama de procesos físicos y químicos y en diversas áreas de la ciencia y la tecnología, en los que interviene el número e (9) .
El potencial
entre un punto situado a una distancia r de
la partícula y el infinito está dado por
[22]
donde
es una magnitud expresada en unidades de longitud, cuya introducción se hace necesaria al ser
una
función adimensional. Desarrollando la ecuación
[22] tenemos
[23]
Ahora bien, sabemos que como primera
aproximación, para distancias relativamente grandes, el
potencial
está dado por
. Para que la ecuación [23] se aproxime a
este resultado como caso particular, los sucesivos
términos de la serie a partir del segundo término
deben ser prácticamente despreciables, con lo cual
, de
donde
.
De esta manera, llegamos a los mismos resultados que los
obtenidos inicialmente a partir del potencial.
Ahora bien, no conocemos el valor de
, pero como mencionamos
anteriormente, se trataría de una longitud asociada al
electrón, a una característica propia de la
partícula, que podría estar en función de su
masa o su equivalente en energía. De acuerdo a la teoría
relativista, la energía del electrón está
dada por
, siendo
su masa observada en reposo y c la velocidad de
la luz en el
vacío. A distancias muy pequeñas, los efectos
cuánticos se ponen de manifiesto, por lo que es pertinente
la siguiente relación para la energía: E =
hv, siendo h la constante de Planck y v una
frecuencia de onda igual a
, donde
es una longitud de onda vinculada al
electrón. Igualando ambas expresiones para la
energía obtenemos
, que es la longitud de onda Compton del
electrón (10) . Consideramos, como segunda
hipótesis, que una
expresión análoga determinaría la magnitud
de
, ya que se
trataría de un valor característico de la
partícula. La naturaleza de
la carga electrostática estaría
intrínsecamente vinculada a la masa del electrón.
Pero la masa del electrón observada es la masa del
electrón desnudo más la masa generada por la
energía eléctrica. En consecuencia, podemos asumir
que la energía
eléctrica está vinculada a la masa desnuda, lo
que justificaremos más adelante, que designaremos por
, magnitud que
determinaremos posteriormente, y no a la masa observada
, de modo que
. Reemplazando este valor
en las ecuaciones y sustituyendo el valor de k por su
equivalente
, donde
es la constante de permitividad en el vacío,
tendremos
[24]
[25]
[26]
[27]
[28]
[29]
[30]
[31]
Una de las conclusiones que se desprende de estas ecuaciones es que el campo electrostático depende de la masa de la partícula. Si ésta fuera nula, el campo no existiría. En las ecuaciones [1] y [2] de la física clásica, si bien se refieren al electrón y se asume implícitamente el vínculo entre el campo y la partícula, no está incluida la masa. Por tanto, de estas ecuaciones no se deduce la inexistencia del campo por ausencia de la masa, como ocurre en el modelo propuesto.
Ahora bien, matemáticamente la expresión
no está
definida para r = 0. Físicamente, debe
interpretarse que r = 0 implicaría la inexistencia
de volumen y por
consiguiente de materia,
energía y tiempo, es
decir, la inexistencia misma de la partícula. Si r
> 0, la partícula
ocuparía un volumen indefinidamente pequeño de
topología esférica, en el cual
estaría contenido su masa. No se trataría, en
sentido estricto, de una partícula puntual de radio nulo.
No obstante, en el límite, las ecuaciones nos conducen a
un resultado nulo para la intensidad y finito para el potencial
del campo electrostático del electrón. Es probable
que físicamente este límite esté definido
por la longitud de Planck
, con distancias comprendidas en un rango
delimitado por
.
Dentro de esta región la intensidad del campo
electrostático sería nula, manteniendo la
cohesión interna del electrón. Siendo así,
podemos imaginar al electrón dividido en un número
indefinidamente grande de partes y calcular su energía
potencial electrostática o energía eléctrica
intrínseca
. Cuando r ® 0, la
distancia entre dos puntos cualesquiera de la esfera es
prácticamente nula. Podemos asimismo, imaginar un volumen
de topología esférica n–dimensional
extremadamente pequeño, en el que la distancia entre dos
puntos es la misma. Según el modelo clásico,
teniendo en cuenta que la trayectoria va dirigida hacia la
partícula, es decir, en sentido opuesto, siendo en este
caso de signo positivo, esta energía estaría dada
por
![]()
[32]
siendo n (n – 1) / 2 la sumatoria de la
energía potencial de n divisiones de la
partícula agrupadas de dos en dos y sus respectivas cargas
. En el
límite, cuando n ®
¥ , a ® 0 y b ® ¥ , la
energía tiende a infinito, lo que implicaría una
masa infinita, según el equivalente relativista entre masa
y energía. A la masa desnuda del electrón,
habría que sumarle la masa proveniente de su
energía eléctrica, que es infinita. Pero las
observaciones experimentales demuestran que la masa del
electrón no sólo no es infinita, sino sumamente
pequeña. Este resultado contradictorio obligó a los
físicos a renormalizar la teoría, modificando la
escala de medida
de la masa, adecuándola al valor medido experimentalmente,
eliminando de esta manera el infinito.
En el modelo propuesto, la energía estaría dada por
![]()
[33]
teniendo en cuenta que la masa desnuda del
electrón, como señalamos anteriormente,
determinaría la intensidad de la carga
electrostática y en consecuencia la expresión
permanecería constante, no obstante consideremos pares de
partículas de masas
. En el límite, cuando n ® ¥ , a
® 0 y b ® ¥ , la
ecuación [33] se reduce a
![]()
[34]
La gráfica de las energías según el
modelo clásico y el propuesto es semejante a la de la
figura 2 con el signo positivo. A este valor hay que agregarle la
energía del electrón desnudo en reposo dado por
, con lo que
tendremos
[35]
donde
es, como señalamos anteriormente, la masa del
electrón observable en reposo. Despejando
en la ecuación
[35] tendremos
[36]
lo que nos da un valor aproximado de
. Esta magnitud
pequeña, nos conduce a la hipótesis de que el
electrón desnudo podría ser precisamente el
neutrino electrónico, siendo el electrón un
neutrino con carga eléctrica o electroneutrino, es decir,
, donde
es la masa del
neutrino electrónico. Si la masa del electrón
observable en reposo es aproximadamente
, la diferencia entre las masas de ambas
partículas se debería al aporte de la
energía eléctrica de la carga dada por la
ecuación [34]. Por lo demás, el neutrino
conservaría las mismas propiedades del electrón, es
decir, se trataría de un fermión de spin
½. La desintegración beta del neutrón
por efecto de la fuerza nuclear débil, en un
protón, un electrón y un antineutrino, sería
en este caso la desintegración del neutrón en un
protón, un neutrino y un antineutrino, donde el neutrino
conservaría la carga eléctrica negativa,
convirtiéndose en un electrón, a fin de compensar
la carga positiva del protón, manteniéndose los
principios de
conservación de la energía, la carga y los momentos
cinético y angular . Del mismo modo, la conversión
de un protón en un neutrón generaría un
neutrino y un antineutrino que conservaría la carga
positiva del protón, convirtiéndose en un
positrón. De esta manera se conservaría
además, como sucede en otros procesos, la paridad
simétrica, al crearse una partícula y su
correspondiente antipartícula y no dos partículas
distintas. Dado que las ecuaciones del modelo propuesto no
admiten, como mencionamos anteriormente, la existencia de cargas
sin masa, en la desintegración beta la carga negativa no
sería posible sin la creación de una
partícula portadora de la carga, en este caso el neutrino,
y su antipartícula el antineutrino sin carga
eléctrica.
Según el modelo estándar, la fuerza
débil tiene la propiedad de
cambiar la identidad de
las partículas. Así por ejemplo, en la
desintegración beta, un neutrón encuentra a un
neutrino y las dos partículas sufren cambios de identidad
que dan como resultado la producción de un protón y un
electrón. En términos de intercambio de
partículas mensajeras, un quark d del
neutrón se transforma en un quark u y el
neutrón pasa a protón, emitiendo un mensajero que
es posteriormente absorbido por el neutrino,
transformándolo en un electrón. Dado que el
protón tiene carga eléctrica positiva, la
partícula mensajera debe poseer una carga negativa, a
causa de la ley de la
conservación de la carga, la cual es asimilada por el
electrón (11). De esta manera, un electrón puede
transformarse en un neutrino o viceversa. La partícula
mensajera cargada negativamente es el bosón vectorial
, mucho
más masivo que el protón, cuya masa creada por el
principio de incertidumbre de Heisenberg, es devuelta a su lugar
de origen, mientras su carga es asimilada por el neutrino,
convirtiéndolo en electrón. Esto es exactamente lo
que ocurre cuando actúa la fuerza débil, lo que
constituye un fuerte argumento a favor de la identidad entre el
electrón y el neutrino.
Cabe señalar que, si en el primer término de la ecuación [35] hubiésemos asumido la masa del electrón observado en reposo en lugar de la masa del electrón desnudo, habríamos obtenido un valor muy elevado para la masa del electrón desnudo, muy próxima a la del electrón observado, lo cual excluiría la posibilidad de que pudiera tratarse de un neutrino electrónico, razón por la cual consideramos justificada la elección de la masa del electrón desnudo que hicimos anteriormente, en concordancia con los argumentos expuestos en el párrafo anterior.
Ahora bien, según la ecuación [36], la
masa del neutrino en reposo sería unas
veces más liviana
que el electrón. Este resultado es más elevado que
los valores
observados en los experimentos del Superkamiokande y del
Observatorio de Neutrinos Sudbury. Sin embargo, experimentos
anteriores realizados por científicos rusos asignan un
valor de
para
la masa del neutrino (12) . Se especuló entonces que una
magnitud diez veces mayor, como la de la ecuación [36],
habría ocasionado una implosión del universo
prematura por el efecto gravitatorio de los neutrinos. No
obstante en aquella época, no se había descubierto
la expansión acelerada del universo (propuesta por
nosotros varios años antes de su descubrimiento en un
modelo gravitatorio en el que la gravedad tendría su
origen en la expansión acelerada del universo) debido a la
presencia de energía oscura que impediría el
colapso gravitatorio. Por otro lado, una masa mayor del neutrino
podría explicar el origen de la materia oscura
fría, es decir, no relativista, del universo. Se
trataría de neutrinos que no pudieron escapar a la
atracción gravitatoria del centro de su galaxia,
presumiblemente debido a la presencia de un agujero negro,
quedando atrapados y girando alrededor de ella. Con
relación a los mencionados experimentos más
recientes, físicos del Instituto de Física
Corpuscular de Valencia, advierten que son el resultado de una
detección indirecta y, en consecuencia, susceptibles a
posibles efectos desconocidos.
La ecuación [36] tiene a su favor el hecho de que establece una relación teórica entre la masa de un leptón cargado y su masa desnuda, sugiriendo la posibilidad de que se trate de sus correspondientes neutrinos. El modelo explicaría por qué en la desintegración beta del neutrón se genera siempre un neutrino electrónico y no otro tipo de neutrino, precisamente porque se trataría de la misma partícula, una con carga eléctrica y la otra sin carga. Por otro lado, una masa mayor del neutrino podría explicar la presencia de materia oscura en el universo, con consecuencias en la cosmología y la revisión del modelo estándar de la física de partículas. Al igual que el neutrino electrónico, los neutrinos muónico y tauónico serían muones y tauones sin carga eléctrica respectivamente. Observaciones experimentales demostrarían que estos tres tipos de neutrinos son intercambiables entre sí, lo que llevó a la conclusión de que poseen masa. La ecuación [36] sería aplicable no sólo a los leptones, sino también a los quarks y sus cargas de color y electrostática. Los leptones y quarks desprovistos de sus respectivas cargas, darían lugar a las mismas partículas con masas mucho más livianas.
Si consideramos el efecto relativista, deberá
incrementarse en las ecuaciones la masa del electrón en
reposo por el factor
, siendo v la velocidad de la
partícula, que se traduciría en un incremento en la
intensidad y en el potencial del campo electrostático en
la dirección del movimiento.
Asimismo, el radio del electrón, que como señalamos
anteriormente no es nulo, deberá contraerse por el factor
. Si se
ha comprobado experimentalmente el incremento de la masa del
electrón en los aceleradores de partículas,
deberá igualmente producirse una contracción
longitudinal del electrón, lo que implica que el
electrón no es una partícula puntual sin
extensión, como se desprende del modelo propuesto. De la
ecuación [35], se concluye que el incremento relativista
de la masa observada del electrón, implicaría el
respectivo incremento de la masa generada por la energía
eléctrica.
El problema del infinito se presenta no sólo por
el incremento de la energía eléctrica en el modelo
clásico, sino también por el fenómeno de la
autoinducción del electrón, representado en los
diagramas de
Feynman, que produce un efecto multiplicador energético
debido a los fotones virtuales o partículas mensajeras que
envuelven al electrón, incrementando su energía en
las capas más próximas de la partícula. A
una distancia casi nula del electrón, la energía
tiende a infinito, debido al aporte energético del
vacío cuántico determinado por el principio de
incertidumbre de Heisenberg, en el que
. Cuando
,
. En el modelo
propuesto, debemos tener en cuenta también la
autoinducción generada por las partículas
virtuales, cuyos aportes energéticos se neutralizan del
mismo modo que la intensidad y el potencial del campo
electrostático, cancelándose así los
infinitos.
Los quarks, al igual que los electrones, son consideradas partículas fundamentales. Además de poseer carga eléctrica, tienen también cargas de color (o cargas vectoriales simétricas según modelo propuesto por nosotros), rojo, azul y verde (o rojo, azul y amarillo), con sus respectivos anticolores. Sus partículas mensajeras, los gluones, poseen cargas compuestas de un color y un anticolor. Del mismo modo que los electrones, presentan la misma dificultad de conducirnos a resultados que contienen cantidades infinitas, que no obstante son eliminadas mediante la renormalización. El éxito de la cromodinámica cuántica, al igual que la electrodinámica cuántica, se debe a que son teorías renormalizables.
Podemos aplicar también el modelo propuesto para
el quark, considerando el efecto en la polarización
cuántica con su respectivo antiquark. En este caso el
potencial
y la
intensidad
del
campo del quark en r estaría dada por
![]()
[37]
[38]
siendo
una constante cromodinámica de proporcionalidad,
la carga de color del
quark y
la masa
del quark desnudo. La ecuación [35] difiere
sustancialmente del potencial de Yukawa asignado al
quark.
La fuerza fuerte de atracción
entre dos quarks
separados por una distancia r y su energía
potencial intrínseca
estaría dada por
[39]
[40]
Todas las ecuaciones obtenidas para el caso del electrón serían válidas para el quark, con su respectiva constante de proporcionalidad, carga y masa. Por ejemplo, la intensidad neta del quark u, considerando su carga electrostática, estaría dada por
[41]
y del quark d por
[42]
El protón está conformado por dos quarks u y un quark d, por tanto su intensidad estaría dada por
[43]
En el caso de los protones y neutrones tendríamos
la fuerza residual interquark que tiende a unirlos, y la fuerza
de repulsión electrostática en el caso de los
protones que tiende a separarlos. La fuerza neta
entre dos protones,
considerando que las fuerzas fuerte y electrostática no
interactúan entre sí y su producto es nulo,
estaría dada por
[44]
Dependiendo de los valores de
,
y
, la fuerza de
atracción nuclear sería mucho más intensa y
descendería rápidamente a una corta distancia (13)
, mientras que la de la repulsión electrostática
sería de menor intensidad y disminuiría lentamente
a larga distancia. La figura 7 muestra un símil de las
gráficas de ambas fuerzas antagónicas.

Fig. 7 – Gráficas de las fuerzas nuclear (-) Fig. 8 – Gráfica de la resultante de las fuerzas
y electrostática (+) nuclear y electrostática de la Fig. 7
La figura 8 muestra la resultante de la suma de las
fuerzas nuclear fuerte y electrostática entre dos
protones. Obsérvese que a partir de cierta distancia,
experimentalmente algo menor que aquella que separa los protones
o aproximadamente el diámetro del protón,
equivalente a la longitud de onda Compton del protón,
, la
repulsión electrostática vence a la fuerza nuclear.
De allí el corto alcance de la fuerza de atracción
nuclear y el motivo por el que dos protones no pueden mantenerse
unidos. En el caso del neutrón, al no poseer carga
eléctrica, puede mantenerse unido a otro barión, lo
que hace posible la existencia del núcleo. No obstante la
fuerza de atracción nuclear aumenta a medida que disminuye
la distancia entre los bariones, ellos no colapsan debido al
principio de incertidumbre de Heisenberg, que impide localizar un
barión en una región espacial menor que
(14) . El mismo
fenómeno se presenta al interior de los hadrones, donde el
principio de conservación del momento angular
podría impedir el colapso de los quarks.
Ahora bien, a una distancia
, la fuerza electrostática de los
protones vence a la fuerza de atracción nuclear, en
consecuencia, de la ecuación [44] se desprende
que
[45]
Partiendo de las hipótesis introducidas en el modelo propuesto, hemos llegado a los siguientes resultados:
1- Davis P., Superfuerza (pp 135-136), Barcelona, Salvat Editores, S.A., 1985
2- Feynman R., QED: La teoría extraña de la luz y de la materia. Princeton: Prensa De la Universidad
de Princeton, 1988
3- Hawking E., Historia del Tiempo (p 203), Bogotá, Editorial Grijalbo, S.A., 1989
4- Davis P., Superfuerza (pp 112-113), op. cit
5- Miró Quesada F., Las Supercuerdas (p 39), Lima, Empresa Editora El Comercio S.A., 1992
6- Davis P., Superfuerza (pp 112-116), op. cit
7- Davis P., La Frontera del Infinito (p 43), Barcelona, Salvat Editores, S.A., 1985
8- Calle C., Einstein para Dummies (pp 356-359), Bogotá, Grupo Editorial Norma, S.A., 2006
9- Alexandrov A.D. Kolmogorov A.N., Laurentiev M.A. y otros, La Matemática: su contenido, métodos
y significado, tomo I (pp 161-163), Madrid, Alianza Editorial, S.A., 1981
10- Davis P., El Universo Accidental (pp 20-25) , Barcelona, Salvat Editores, S.A., 1986
11- Davis P., Superfuerza (p 126), op. cit
12- Davis P., El Universo Accidental (p 82), op. cit
13- Davis P., El Universo Accidental (p17), op. cit
14- Davis P., El Universo Accidental (p 55), op. cit
Alexandrov A.D. Kolmogorov A.N., Laurentiev M.A. y otros, La Matemática: su contenido, métodos y significado, tomos I, II y III, Madrid, Alianza Editorial, S.A., 1981
BBC News Science, 31/03/2006
Calle C., Einstein para Dummies, Bogotá, Grupo Editorial Norma, S.A., 2006
Davis P., Superfuerza, Barcelona , Salvat Editores, S.A., 1985
Davis P., La Frontera del Infinito, Barcelona, Salvat Editores, S.A., 1985
Davis P., El Universo Accidental, Barcelona, Salvat Editores, S.A., 1986
Feynman R., QED: La teoría extraña de la luz y de la materia. Princeton: Prensa de la Universidad de Princeton, 1988
Physical Review Letters, 18/06/2001
Haaser N., La Salle J., Sullivan J., Análisis Matemático, tomos I y II, México, Editorial Trillas S.A., 1972
Hawking E., Historia del Tiempo, Bogotá, Editorial Grijalbo, S.A., 1989
Hawking E., Brevísima Historia del Tiempo, Barcelona, Editorial Crítica, S.L., 2005
Miró Quesada F., Las Supercuerdas, Lima, Empresa Editora El Comercio S.A., 1992
Resnick R., Holliday D., Física, tomos l y ll, México, Compañía Editorial Continental, S.A., 1979
Santaló L.A., Vectores y Tensores, Buenos Aires, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1964
Sears F., Zemansky M., Física, Madrid, Aguilar S.A. Ediciones, 1972
Spiegel M.R., Análisis Vectorial, México, Serie Schaum, McGraw – Hill, 1979
Enrique Álvarez Vita
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