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Filósofos contemporáneos (página 2)

Enviado por Christian Lago



Partes: 1, 2


2. SÖREN KIERKEGAARD (1813- 1854)

Al igual que Marx y Nietzsche, Kierkegaard fue un crítico de la sociedad burguesa. Pero, a diferencia de Marx, sus argumentos no estaban relacionados con lo social o las masas sino con lo individual. Él percibió, como lo hizo después Nietzsche, que el individuo corría grave peligro. Pero mientras Nietzsche consideraba que para afirmar al hombre había que negar a Dios, Kierkegaard sostenía que viviendo de cara a Dios, en un diálogo personalísimo con él, el hombre accedía a una vida plenamente humana.

Kierkegaard nació en 1813 en Copenague, capital de Dinamarca. Fue el séptimo hijo de un campesino enriquecido por el comercio del lino, y ya retirado del negocio. Pasó su infancia en un ambiente de adultos. Su padre lo llevaba consigo a reuniones y paseos. Fue él quien transmitió a Sören la fe cristiana, interpretada desde una visión rigorista centrada en el pecado del hombre y en la justicia de Dios. En 1838, estando gravemente enfermo, confió a Sören su más íntimo secreto: en su juventud, había maldecido a Dios. Desde su visión escrupulosa de la fe cristiana, el padre había entendido que Dios castigaría su falta haciendo que fallecieran sus siete hijos antes que él mismo muriera. De hecho, para esa fecha, ya habían muerto cinco. Como al poco tiempo falleció su padre, Sören interpretó que aquel destino sombrío sería heredado por él. Por ello rompió la relación con su novia, a quien no quería embarcar en una vida desdichada.

Luego de ese hecho, en 1841, asistió a las lecciones de Shelling (uno de los más grandes representantes del idealismo alemán junto a Fichte y Hegel) en Berlín. De regreso en Copenague, se graduó y recibió la licencia de pastor, pero, después de pronunciar su primer sermón, comprendió que ésa no era su vocación y dedicó su vida a exhortar a sus contemporáneos por medio de escritos.

Kierkegaard tenía una gran sensibilidad religiosa y consideraba, como Nietzsche, que el alejamiento del hombre de Dios, la ruptura con la fe, era el acontecimiento más importante de su tiempo.

En defensa del individuo y su libertad, se opuso al sistema racionalista de Hegel, pues no admitía su reconciliación de los contrarios: lo sagrado y lo profano, lo espiritual y lo material, la Iglesia y el Estado. Defendió a su vez la trascendencia de Dios y de la fe, así como la libertad y la singularidad de la existencia frente a la necesidad y la universalidad del sistema.

Kierkegaard entendía que el cristianismo se había ido degradando de a poco y que hoy el mayor peligro residía en que todos nos llamáramos cristianos sin que ninguno lo fuera verdaderamente. A esta situación la veía llevada a su máxima expresión en su propio país, donde el estado sostenía económicamente a los predicadores. ¿Cómo podía ser que los predicadores de la palabra de Jesús (quien decía a sus discípulos: «Ustedes no son de este mundo»; quien fue perseguido y matado por las autoridades romanas y judías de su tiempo) vivieran del sueldo que les pagaba el gobierno? La indignación que este hecho generaba en la fina sensibilidad religiosa de Kierkegaard lo llevó a enfrentar a la Iglesia Luterana de Dinamarca. Este enfrentamiento, en el que las armas eran notas y escritos, lo desgastó y terminó con su frágil salud. Habiendo gastado toda su herencia en la publicación de sus obras, Sören Kierkegaard falleció en la pobreza cuando apenas tenía 41 años de edad, el 11 de noviembre de 1854.

B. FILÓSOFOS DE IZQUIERDA HEGELIANA (MATERIALISTAS)

1. LUDWIG ANDREAS FEUERBACH (1804-1872)

La filosofía de Feuerbach es el puente que comunica al idealismo absoluto de Hegel con el materialismo histórico de Marx. Feuerbach nació en Baviera en 1804. Luego de estudiar durante un año (1823) la teología luterana en Heidelberg, se trasladó a Berlín para estudiar Teología con Schleiermacher y Filosofía con Hegel. Un año más tarde optó por la Filosofía, disciplina en la que se doctoró en 1828 en la Universidad de Erlangen.

Ya había comenzado a trabajar como docente en Erlangen cuando el escándalo generado por una obra anónima suya (Pensamientos sobre la muerte y la inmortalidad) dio por tierra con su intención de lograr un nombramiento firme. Esta situación lo llevó a inclinarse por la escritura.

Entre sus obras se destacan: En torno a la crítica de la filosofía hegeliana (1839), La esencia del cristianismo (1841) y Principios fundamentales de la filosofía del futuro (1843).

Cerca de su muerte, se afilió al Partido Socialdemócrata alemán (1870). Esto favoreció que a su muerte, acaecida dos años después, la despedida de sus restos contara con una cantidad de asistentes ciertamente inusual. Feuerbach pretendía corregir a Hegel transformando su idealismo en materialismo. No es el pensamiento el que genera el ser sino el ser el que genera el pensamiento. El espíritu, que con sus decisiones determina al cuerpo, es previamente determinado por éste.

La filosofía de Hegel es fundamentalmente teológica. Cuando afirma que la realidad proviene de la idea no hace sino decir con otras palabras que el mundo ha sido creado por Dios. Y justamente Feuerbach entiende que Dios no es sino una proyección que el hombre hace de sí mismo. Por ello su materialismo se completa con su ateísmo.

Es el hombre quien, proyectando fuera de sí, en Dios, sus atributos más valiosos, ha generado a este ser que nos reduce a nuestra condición más miserable. La necesidad y el deseo de lo que no somos pero podemos ser nos ha llevado a generar esta idea. Comparados con ella sólo somos miseria y degradación. Pero si tomáramos conciencia de que no es el hombre el que ha sido hecho por Dios a su imagen, sino que es Dios quien ha sido hecho por el hombre a su imagen y semejanza, podríamos recuperar la conciencia de nuestra dignidad y de nuestras posibilidades.

Feuerbach consideraba que, cuando el hombre tomara conciencia de que aquello a lo que adoraba bajo el nombre de Dios no era sino su esencia, lo propio de la humanidad, podría construir una nueva religión, la Religión de la Humanidad. Esta religión se identificaría con la política: su providencia sería la previsión del hombre que se organiza para asistir a los hombres en dificultades; su culto, el ejercicio del amor al hombre por el hombre ("filantropía"): homo homini Deus.

2. KARL MARX (1818-1883)

Karl Marx se mostraba crítico de toda la filosofía anterior por considerarla meramente especulativa, teórica y desvinculada de la realidad. Él no pretendía construir otro sistema, otra escuela filosófica, su objetivo no era teórico sino práctico: transformar la realidad. La suya era una filosofía de la praxis, de la acción. Su pensamiento se nutría fundamentalmente del de Hegel, de quien tomó el método dialéctico, y de Feuerbach, de quien heredó el materialismo. Su filosofía, que recibió luego el nombre de "materialismo dialéctico" o "materialismo histórico", fue la fuente inspiradora de grandes luchas sociales en todo el mundo y el sustento filosófico-político-económico de experiencias revolucionarias como las de Rusia, China y Cuba. Marx nació en Tréveris (Renania, Alemania) en 1818. Si bien su familia era de origen judío, el padre se bautizó en la Iglesia Luterana e hizo bautizar a su esposa y a sus hijos, cuando Karl tenía seis años.

En 1835 comenzó sus estudios de Derecho en Bonn. Su comportamiento allí estuvo lejos de ser el que se esperaba de un estudiante, por lo que su padre decidió que prosiguiera sus estudios en Berlín. El padre no se equivocó: en Berlín, Karl pasó cinco años de formación intensa, tanto en Derecho como en Filosofía. Allí tomó contacto con la obra de Hegel en el ambiente en el cual el propio Hegel había enseñado hasta hacía pocos años. Asistió a los cursos de von Savigny, el famoso representante de la Escuela Histórica del Derecho y se integró al grupo de los "jóvenes hegelianos" de izquierda.

En 1841 obtuvo en Jena el título de Doctor con su tesis Diferencia entre la Filosofía de la Naturaleza de Demócrito y Epicuro. Pero vio cómo se le cerraban las puertas para dedicarse a la docencia: su amigo Bruno Bauer había sido expulsado de la cátedra en Bonn por su ateísmo. Ante esta dificultad decidió dedicarse al periodismo. Ingresó luego al Diario Renano en el que progresó rápidamente hasta transformarse en director. Pero el carácter crítico de sus escritos llevó a la clausura del periódico. Viajó a París para dirigir la publicación de los Anuarios germano-franceses. Allí conoció a Engels, su futuro amigo, compañero y, en alguna medida, "mecenas". En 1845, el gobierno francés lo expulsó del país y se refugió en Bélgica. Allí publicó con Engels el famoso Manifiesto del Partido Comunista. En 1848 Marx fue expulsado de Bélgica y recibido con honores por el nuevo gobierno francés. De Francia pasó a Alemania para fundar un nuevo diario en Colonia. Pero al poco tiempo el diario fue clausurado y Marx invitado a dejar el país. Así fue como, en agosto de 1849, Marx decidió trasladarse con su familia a Londres, donde pudo escribir, estudiar y reunirse con políticos revolucionarios sin ser perseguido por las autoridades. Murió el 14 de marzo de 1883.

Entre sus obras se destacan: Sobre la cuestión judía, Contribución a la crítica de la filosofía hegeliana del derecho, Manuscritos económico-filosóficos, La ideología alemana, La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Contribución a la crítica de la economía política y El capital.

Marx fue un durísimo crítico de la sociedad burguesa. Él entiendía que el hombre vive alienado, enajenado, y considera que la raíz de esta situación se encuentra en la injusta estructuración de la actividad económica. Si no se resuelve la injusticia en este plano básico o estructural, toda la vida social seguirá siendo injusta y alienante. Según él, la causa básica de la injusticia es la propiedad privada de los medios de producción, que genera la separación entre los propietarios (burgueses) y los no propietarios (proletarios, quienes sólo son dueños de su prole, de sus hijos). Los propietarios se valen de la fuerza de trabajo de los no propietarios (la fuerza de trabajo es el único generador de riqueza) para aumentar su capital y le dan al trabajador como pago lo mínimo necesario para que subsistan él y su familia. A la diferencia entre la riqueza que generan los trabajadores y lo que efectivamente reciben por su trabajo Marx la llama "plusvalía". En definitiva, se trata de un saqueo o robo que unos pocos, los burgueses, hacen a las grandes mayorías, los proletarios.

Marx creía que esa sociedad injusta sería suplantada por una "sociedad comunista", sin división de clases y sin propiedad privada de los medios de producción. Pero también creía que este cambio no se daría sino a través de una revolución violenta, generada por un movimiento que reuniera la inteligencia de los intelectuales revolucionarios y la fuerza de las masas proletarias

3. FRIEDRICH ENGELS (1820-1883)

Filósofo y revolucionario alemán. Amigo y colaborador de Karl Marx, fue coautor con él de obras fundamentales para el nacimiento del movimiento socialista y comunista, y dirigente político de la I Internacional y de la Segunda Internacional.

Paso por la Universidad de Berlín (1841-42) se interesó por los movimientos revolucionarios de la época: se relacionó con los hegelianos de izquierda (Hegel) y con el movimiento de la Joven Alemania. Su padre lo envió a Manchester a ocuparse de la fábrica de algodón de su propiedad, y de la experiencia de las penosas relaciones laborales vigentes surgió la obra titulada La situación de la clase obrera en Inglaterra ("¿Qué será de tantos millones de seres que no poseen absolutamente nada?"). Por los mismos años publicó en los Anales Franco-Alemanes, de los que Karl Marx era coeditor, un texto titulado Elementos de una crítica de la Economía Política. De esa época procede su amistad con Marx, al que reconocía una superior capacidad teórica y mayor originalidad en las ideas. En adelante Engels se convirtió en el sostén de Marx, al que mantuvo junto a su familia durante los años en que se dedicaba a elaborar El Capital. En esa primera estancia en Manchester, Engels se vinculó también al activismo político local, militando en el movimiento cartista y colaborando en El Nuevo Mundo Moral (The New Moral World), uno de los periódicos de Robert Owen.

En Londres, en 1850, contribuyó a la Nueva Gaceta Renana, editada por Marx y publicada en Hamburgo. También dio a la imprenta la primera edición de Las guerras campesinas en

Alemania. Engels volvió a Manchester, a la fábrica en la que había trabajado y de la que se convirtió en copropietario. Aunque Marx permaneció en Londres eso no les impidió mantener una estrecha colaboración, basada en una correspondencia casi diaria. Finalmente Engels se trasladó a Londres en 1870, haciendo aún más intensa la colaboración hasta la muerte de Marx en 1883. Engels publicó o preparó en esos años algunas de sus obras más notables, como Contribución sobre el problema de la vivienda', El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, La revolución de la ciencia de E. Dühring (más conocida como Anti-Dühring), Del socialismo utópico al socialismo científico o El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. En esos años Engels aparecía como un miembro más de la familia en casa de Marx, cuyas hijas le llamaban "El General".

Engels no tuvo sólo protagonismo propio como teórico del socialismo, a pesar de lo contradictoria que nos aparece su doble condición de empresario y revolucionario, sino que siguió participando activamente en el movimiento socialista y comunista. Fue secretario de la Primera Internacional obrera (la AIT) desde 1870, y participó también en la fundación de la Segunda Internacional. Intervino, por sus responsabilidades, en la vida política de los partidos afiliados a la Internacional en el Sur de Europa (España, Portugal e Italia) y en el Este (Rumania, Rusia,…) y escribió libros y artículos al respecto.

Tras la muerte de Marx en 1883, Engels se convirtió en el líder indiscutido de la socialdemocracia alemana, de la segunda Internacional y del socialismo mundial, salvaguardando lo esencial de la ideología marxista, a la que él mismo había aportado matices relativos a la desaparición futura del Estado, a la dialéctica y a las complejas relaciones entre la infraestructura económica y las superestructuras políticas, jurídicas y culturales. Engels se opusó al radicalismo izquierdista, pero tampoco concilió con la evolución reformista del movimiento revolucionario, reeditando la Crítica al programa de Gotha o Las guerras civiles en Francia y finalmente publicando la Crítica al programa socialdemócrata (alemán) de 1891. Dio lugar así a la revisión que condujo al Programa de Erfurt, con el que sí se identificaba. Su colaborador Eduard Bernstein y otros dirigentes condujeron a la socialdemocracia alemana hacia el reformismo parlamentarista, extrayendo del legado de Engels una legitimidad que es negada por otra parte del movimiento, la que condujo a la formación de los partidos comunistas y la III Internacional.

Engels no sólo aplicó el materialismo histórico en sus escritos, sino que desarrolló y aplicó también el materialismo dialéctico, que llegaría a ser la filosofía oficial del movimiento comunista después de la revolución rusa de 1917. Elementos importantes de sus últimas concepciones filosóficas se encuentran en Dialéctica de la Naturaleza, aunque muchos de sus análisis o ejemplos habían perdido ya valor cuando se publicaron en 1925, en un marco de crecimiento explosivo de la ciencia natural y de debate epistemológico.

4. VLADIMIR ILICH ULIANOV (1870-1924)

Nacido en Simbirsk, Rusia, Lenin era hijo de Ilya Nikolaevich Ulyanov (1831 - 1886), un funcionario civil ruso, director de escuelas, y más tarde Consejero de Estado del Zar Nicolas II, puesto en que trabajó para incrementar la democracia y extender la educación gratuita en Rusia, y su esposa Maria Alexandrovna Blank (1835 - 1916), de ideas liberales. Tenía muchos hermanos, entre ellos un hermano llamado Alexandr Ulyanov quien fue ejecutado más tarde por atentar contra el zar Alejandro III.

Como muchos rusos, fue una mezcla entre la etnia y las tradiciones religiosas. Tenía ancestros Kalmyk por ascendencia paterna, de alemanes del Volga por parte de su abuela materna que eran luteranos, y ascendencia judía por su abuelo materno. El mismo Vladimir Ulianov fue bautizado por el rito de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

De pequeño se le llamaba Volodia y mostró don de pensamiento elaborado y profundo, asertivo, poco afectivo y sarcástico. De mente muy lógica, se mostró excelente estudiante desde su más tierna infancia, sus profesores declararon sobre el:

-"Muy dotado, Siempre limpio y estudioso, primero en todas las materias, cierta tendencia a aislarse y a la reserva"- Firmado Fiodor Kerensky(1890).

Vladimir se distinguió en el estudio del latín y el griego. Pasó por dos tragedias en su juventud: en 1886, su padre murió de una hemorragia cerebral. Al año siguiente, en mayo de 1887, su hermano mayor, Alexander Ulianov, fue detenido y fusilado por su participación en un complot contra el Zar Alejandro III. Esto radicalizó las posturas de Vladimir (sus biógrafos oficiales consideran este evento como el principal motivo de la acción revolucionaria de Lenin), y él mismo fue arrestado al año siguiente y expulsado de la Universidad de Kazan por participar en protestas estudiantiles. Continuó estudiando de forma independiente y sobre 1891 obtuvo la licencia para la práctica de la abogacía.

En lugar de ejercer la carrera legal, Lenin fue implicándose en los esfuerzos de propaganda revolucionaria y en el estudio del marxismo, en gran parte en San Petersburgo. El 7 de diciembre de 1895 fue arrestado y encarcelado por las autoridades durante todo un año, y posteriormente exiliado al pueblo de Shushenskoye, en Siberia.

En 1893, Lenin a la sazón de 23 años, se unió a un grupo de activistas y conoció en una cena a Nadezhda Krupskaya, un año mayor que él. En 1895, conoció a Plejánov en Ginebra, Suiza, quien era padre del marxismo y un ideario para Lenin y permaneció allá hasta diciembre, donde volvió a San Petersburgo y fue arrestado y deportado a Siberia, ahí comenzó su primer libro llamado " El desarrollo del capitalismo en Rusia".

En julio de 1898 se casó con Nadezhda Krupskaya, una activista del socialismo. En abril de 1899 publicó el libro El Desarrollo del Capitalismo en Rusia. En 1900 terminó su exilio. Terminado el exilio viajó a Europa y desde Suiza, envió una serie de folletos de marcado sesgo antizarista, firmando por primera vez como Lenin.

Viajó desde Rusia y hacia Rusia desde otros lugares de Europa y publico el periódico Iskra, así como otros tratados y libros relativos al movimiento revolucionario. Fue muy activo en el Partido Obrero Social Demócrata de Rusia (POSDR), y en 1903 lideró la facción bolchevique tras escindirse ésta de los mencheviques, parcialmente inspirados por su panfleto ¿Qué hacer?

El 16 de abril de 1917 volvió a Petrogrado desde Suiza, persiguiendo el derrocamiento del Zar Nicolás II, y tuvo un papel relevante dentro del movimiento bolchevique publicando las Tesis de Abril. Tras una sublevación fallida de obreros en julio, Lenin huyó a Finlandia por seguridad. Volvió en octubre, inspirando una revolución armada con el eslogan "Todo el poder para los soviets" contra el gobierno provisional Ruso. Sus ideas sobre el gobierno se expresan en su ensayo Estado y Revolución, que llamaba a una nueva forma de gobierno basada en los consejos de obreros (soviets).

Se ha sugerido que Lenin llegó a Petrogrado desde Suiza con la ayuda del Imperio Alemán. Testigos oculares aseguran que Lenin fue transportado en un vagón de tren sellado y escoltado por alemanes. Se piensa que el mismo Kaiser Guillermo II esperaba paralizar de esta forma al ejército ruso y conseguir de esta forma el fin de la guerra en el frente oriental, y que vio a Lenin como un personaje que pronto perdería influencia. En efecto, Guillermo II dijo al respecto: "-Introduzco en Rusia el germen del virus para su destrucción-".

C. FILÓSOFO DE DERECHA HEGELIANA (MATERIALISTAS)

1. BRUNO BAUER (1809 - 1882)

Nació en Eisenberg, Sajonia-Altenburg, el 6 de septiembre de 1809 y murió en Rixdorf, Berlín, el 13 de abril de 1882. Fue un filósofo y teólogo alemán.

Bauer fue hijo de un pintor en una fábrica de porcelana. Estudió filosofía y teología en la Universidad de Berlín. Estudio directamente con Hegel hasta que este murió en 1831. Hegel una ocasión premio al joven Bruno Bauer con un premio académico por un ensayo filosófico criticando a Kant.

Tras obtener la licenciatura en teología, se ocupó sobre todo de crítica bíblica. Próximo a las posiciones de la derecha hegeliana, liderada por Philip Marheineke, criticó la Vida de Jesús de David Strauss, afirmando la autoridad indiscutible de la revelación. En 1834 comenzó a enseñar en Berlín.En 1836, durante sus primeros días como tutor, Bruno Bauer impartió clases a un todavía adolescente Karl Marx. Marx después se tornó contra Bauer en dos libros, La sagrada familia y La ideología alemana. Una generación después, fue mentor de un adolescente: Friedrich Nietzsche, pero cuando Nietzsche abrazo la filosofía de Schopenhauer, el tan bien conocido anti-hegeliano, también abandono a Bruno Bauer.

En 1838 publico su Kritische Darstellung der Religion des Alten Testaments(2 volúmenes), los cuales muestran que a esa fecha seguía fiel a la derecha hegeliana. Muy pronto su opinión sufrió un gran cambio, y en dos trabajos, uno sobre el cuarto evangelio, y otro sobre los sinópticos, como también en Herr Hengstenberg, kritische briefe ubre den Gegensatz des Gesetzes und des Evangeliums, anuncio su completo rechazo de su temprana ortodoxia.

Algunos trabajos de critica que escribió son: una critica de los evangelios y la historia de su origen, un libro sobre las acciones de los apóstoles, y una critica de las cartas de [Pablo de Tarso|Pablo]]. Dentro de las aportaciones de Bruno Bauer, se encuentra un profundo análisis de la literatura europea del siglo I. Él creía que muchos temas centrales del Nuevo Testamento, especialmente los que eran opuestos al Antiguo Testamento, podían ser encontrados con una relativa facilidad en la literatura greco-romana del siglo I.

En 1839 se trasladó a la universidad de Bonn. En 1842 fue suspendido de su cátedra debido a sus tesis religiosas radicales. Bauer se retiró por el resto de su vida a Rixford, cerca de Berlín, donde se ocupó sobre todo de la historia y la política. Su último libro de Bauer, Cristo y los césares (1877), muestra como el judaísmo de introdujo en Roma durante la época de los Macabeos, e incremento su población e influencia en Roma desde entonces. Asegura que la influencia judía en Roma es mucho más grande de lo que los historiadores creen. De acuerdo con Bauer, Julio César buscó interpretar su propia vida como una historia de milagro oriental, y Augusto completó este trabajo comisionando a Virgilio para escribir La Eneida, haciendo de César el descendiente de Venus y pariente de los troyanos, para justificar de esta forma la conquista romana de Grecia y dar a Roma una historia más antigua y prestigiosa.

Bauer fue un hombre de una creatividad sin descanso, impetuosa actividad y juicio independiente. Es sorprendente que un autor tan influyente en el siglo XIX, tenga tan pocos de sus escritos más importantes traducidos.

Sus principales obras fueron:

  • Kritik der evangelischen Geschichte des Johannes (1840)
  • Kritik der evangelischen Geschichte der Synoptiker (1841)
  • Die Posaune des jungsten Gerichts uber Hegel, den Atheisten und Antichristen (1841)
  • Die gute Sache der Freiheit und meine eigene Angelegenheit (1842)
  • Hegels Lehre von der Religion und Kunst von dem Standpunkte des Glaubens aus beurteilt (1843)
  • Das Entdeckte Christentum im Vormärz (prohibida, 1843)
  • Die Geschichte des Lebens Jesu mit steter Rücksicht auf die vorhandenen Quellen (1843)
  • Christus und die Caesaren (1877)

D. FILÓSOFOS POSITIVISTAS

1. AUGUSTE COMTE (1789 - 1857)

Nació en Montpellier (Francia) en 1789. Fue discípulo y secretario del Conde de Saint-Simon. Estudió en la Escuela Politécnica de París.

En 1822 terminó de definir el proyecto de una gran reforma universal inspirada en su "Ley de los Tres Estadios". Según esta ley, tanto la humanidad cuanto cada individuo atraviesan a lo largo de su existencia tres estadios diferentes, los cuales se alcanzan progresivamente: el teológico, el metafísico y el positivo. En su Curso de Filosofía Positiva, el propio Comte lo explica de esta manera: "Estudiando el desarrollo de la inteligencia humana […] creo haber descubierto una gran ley básica, a la que se halla sometida la inteligencia con una necesidad imposible de variar […]: cada una de nuestras principales concepciones, cada rama de nuestros conocimientos, pasa necesariamente por tres estadios teóricos diferentes: el estadio teológico (o ficticio); el estadio metafísico (o abstracto); y el estadIo científico, o positivo […]"

En los estadios teológico y metafísico, el hombre se hace las grandes preguntas a las cuales no tiene manera de dar una respuesta fundada: ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Por qué existe el mundo? En el estadio científico, el hombre se limita a plantear las preguntas que pueden ser respondidas a partir de la experiencia, por ejemplo: ¿A qué temperatura hierve el agua? Sobre las afirmaciones basadas en la experiencia externa el hombre puede hacer Ciencia y el conocimiento así surgido puede progresar y ser acumulativo. El hombre de Ciencia busca las leyes que rigen la Naturaleza.

Comte quería devolverle a Occidente la unidad y armonía que le había dado la fe en la Edad Media. Pero como entendía que ese fundamento ya no era viable, pensó en la Ciencia como nuevo polo de atracción y factor de unidad. Sin embargo, con el tiempo vio la necesidad de recurrir a la Filosofía (fundó la Filosofía Positiva) y a la Religión (fundó la Religión Positiva, de la que se declaró Papa). Su Religión de la Humanidad sustituye el amor a Dios por el amor a la Humanidad, que incluye a los ya fallecidos, los vivos y los que nacerán.

2. JOHN STUART MILL (1806 - 1873)

John Stuart Mill nació en Pentonville (Londres). Fue el mayor de los hijos del filósofo e historiador escocés James Mill. Mill fue educado por su padre, con el consejo y la ayuda de Jeremy Bentham y Francis Place. Le dieron una educación extremadamente rigurosa y fue deliberadamente apartado de los chicos de su misma edad. Su padre, un seguidor de Bentham y un adherente del asociacionismo, tenía como objetivo explícito el crear un genio intelectual que pudiera continuar la causa del utilitarismo y su puesta en práctica tras la muerte de Bentham y la suya propia.

A la edad de tres años le enseñaron el alfabeto griego y largas listas de palabras griegas con sus correspondientes traducciones al inglés. Alrededor de los ocho años ya había leído las Fábulas de Esopo, la Anabasis de Jenofonte y todas las obras de Herodoto, en su idioma original; al mismo tiempo ya conocía a Luciano, Diógenes, Isócrates y seis diálogos de Platón. Para entonces ya había leído mucha Historia en inglés.

Pero a los 20 años, en 1826, sufrió una "crisis mental", descrita en su Autobiografía (1873). Se rebeló contra su estricta educación, contra el utilitarismo (aunque sin romper con él), y se abrió a nuevas corrientes intelectuales como Comte, al pensamiento romántico y al socialismo.

Un libro fundamental sobre el concepto de libertad fue Sobre la libertad, acerca de la naturaleza y los límites del poder que puede ser legítimamente ejercido por la sociedad sobre el individuo. Un argumento que Mill desarrolló más que cualquier otro filósofo previo fue el Principio de indemnidad, esto es, que toda persona debería ser libre para comprometerse a realizar las conductas que desee siempre y cuando no dañe a los demás.

Mill habla solamente de la libertad negativa en Sobre la libertad, un concepto formado y bautizado por Isaiah Berlin (1909-1997). Isaiah Berlin sugiere que la libertad negativa es la ausencia o carencia de impedimentos, obstáculos o coerción. Esto contrasta con su otra idea de libertad positiva, la capacidad de comportarse, y la presencia de condiciones para ejercer tal libertad: sea mediante recursos materiales, cierto nivel de ilustración o la oportunidad para la participación política.

Otra obra importante de Mill fue Utilitarismo, que razona sobre la filosofía del Utilitarismo, creada principalmente por Jeremy Bentham, aunque el padre de Stuart, James Mill, también fue partidario de la misma. El Utilitarismo sostiene que las acciones son buenas en proporción a la cantidad de felicidad producida y al número de personas afectadas por la felicidad. La principal innovación al Utilitarismo es la idea de la jerarquía de placeres. Bentham consideró todas las formas de felicidad al mismo nivel, mientras que Mill arguyó que los placeres y desarrollos morales e intelectuales eran superiores a otras formas de placer más físico.

La obra maestra de Mill fue Sistema de la lógica inductiva y deductiva, revisada y editada en numerosas ocasiones. Una influencia primordial para esta obra fue la Historia de las ciencias inductivas (1837) de William Whewell. La reputación de la obra de Mill estriba principalmente en el análisis de la prueba inductiva, que se contrapone a los silogismos aristotélicos, de naturaleza deductiva. Mill formula cinco métodos de inducción que han pasado a conocerse como los Métodos de Mill: el método del acuerdo, el método de la diferencia, el método común o doble método de acuerdo y diferencia, el método de residuos y el de variaciones concominantes. La característica común de estos métodos, el verdadero método de la investigación científica, es el de la eliminación. El resto de métodos están, subordinados al método de la diferencia. Otro intento de Mill fue postular una teoría del conocimiento del estilo de John Locke.

Sus obras más importantes son:

1843: A system of Logic

1844: Ensayos sobre algunas cuestiones disputadas en economía política.

1848: Principios de economía política; con algunas de sus aplicaciones a la

filosofía social.

1859: Sobre la libertad.

1860: Considerations on Reoresentative Government.

1863: El utilitarismo.

1869: The Subjection of Women.

1873: Autobiografía

3. HERBERT SPENCER (1820 - 1903)

Nació en Derby el 27 de abril de 1820. Murió en Brighton el 8 de diciembre de 1903. Fue filósofo, psicólogo y sociólogo británico.

Fundador de la filosofía evolucionista en Gran Bretaña y uno de los más ilustres positivistas de su país. Ingeniero civil y de formación autodidacta, se interesó tanto por la ciencia como por las letras. En el año 1848 asumió la dirección de la revista The Economist, órgano del liberalismo radical de la época. Desde el punto de vista sociológico cabe considerarle como primer autor que utilizó de forma sistemática los conceptos de estructura y función.

De otro lado, concibió la sociología como un instrumento dinámico al servicio de la reforma social. Dedicó su vida a elaborar su sistema de filosofía evolucionista, en la que considera la evolución natural como clave de toda la realidad, a partir de cuya ley mecánico-materialista cabe explicar cualquier nivel progresivo: la materia, lo biológico, lo psíquico, lo social, etc. En sus lecturas conoció la teoría de la evolución expuesta a finales del siglo XVIII por el naturalista francés Jean Lamarck. Su teoría, hoy desacreditada, sostenía que los rasgos adquiridos de un organismo eran hereditarios. Las teorías de Lamarck sobre la evolución influyeron profundamente en la obra de Spencer.

Aplicó la teoría de la evolución a las manifestaciones del espíritu y a los problemas sociales, entre ellos el de la educación, con su obra Educación: intelectual, moral, física. Su doctrina quedó principalmente expuesta en su Sistema de filosofía sintética.

Entre sus obras tenemos: La estática social (1850), Principios de psicología (1855), Primeros principios (1862), Principios de biología (1864), La clasificación de las ciencias (1864), La sociología descriptiva (1873), Principios de sociología (1877-1896) y El individuo contra el Estado (1884).

E. FILÓSOFO DE LA VIDA

1. FRIEDRICH NIETZSCHE (1844 - 1900)

Nietzsche fue un apasionado defensor de la individualidad. Ello lo diferencia de Marx, quien criticaba a la sociedad moderna pero desde una visión colectivista. Su método genealógico, y su psicología del resentimiento y la sospecha, hicieron de él un precursor de los psicoanalistas del siglo XX.

Nietzsche nació en 1844 en la casa parroquial de Röcken (Alemania). Su padre, sus abuelos y sus bisabuelos eran pastores protestantes. Su padre falleció cuando el pequeño Friedrich tenía cuatro años de edad. Era un niño ensimismado y de extrema rectitud de conciencia, al punto que sus amigos lo apodaban "Pequeño Pastor".

Al ingresar a la escuela secundaria, estudió piano y comenzó a componer pequeñas obras musicales. A partir de los catorce años, prosiguió sus estudios como interno en la prestigiosa escuela de Pforta, donde recibió una sólida formación científica, literaria y religiosa, aprendiendo griego y latín y leyendo a los clásicos en su lengua original.

A los diecisiete años comenzó a sentir dudas de fe. Al salir de Pforta, se inscribió en la carrera de Teología, por insistencia de su madre, pero al mismo tiempo se anotó en Filología. Concluido el primer semestre, dejó definitivamente la Teología para dedicarse a la Filología. En 1865 leyó a Schopenhauer, cuyas afirmaciones lo conmovieron. Para ese entonces ya había dejado atrás la fe cristiana.

En 1867 ingresó en la Caballería para participar en la guerra entre Prusia y Austria, y en 1869 fue nombrado Profesor de Filología de la Universidad de Basilea (Suiza). En 1870 dejó por poco tiempo la universidad para ejercer como voluntario en los cuerpos de sanidad durante la Guerra Franco-Prusiana. A su regreso, en Basilea, conoció al famoso músico Wagner, con quien estableció una amistad que duraría varios años.

Sin embargo, su promisoria carrera universitaria se vio truncada por problemas de salud. Sufrió migrañas recurrentes y vómitos, que se hicieron cada vez más frecuentes, impidiéndole realizar su labor. En 1879 solicitó ser relevado de su cargo y se le asignó una pensión, lo que le permitió vivir dedicado exclusivamente a la escritura. Nietzsche viajó entonces por el sur de Alemania, Suiza y el norte de Italia, buscando un clima más favorable para sobrellevar sus dolencias.

A principios de 1889, en Turín, sufrió un ataque del que ya no pudo reponerse. Vivió sus últimos años atendido primero por su madre y, luego del fallecimiento de ésta, por su hermana, hasta su muerte en el año 1900.

Entre sus obras se destacan El origen de la tragedia en el espíritu de la música, Aurora, La gaya ciencia, Así habló Zaratustra, El anticristo, Más allá del bien y del mal, Ecce homo y La voluntad de poder.

Nietzsche sostenía que las creencias en Dios, la Moral y la Metafísica se han revelado inconsistentes; que su origen no se encuentra sino en el hombre, en el hombre débil y sufriente que no puede superar por sí mismo su dolor y busca consuelo en el más allá. Por eso habla de la "muerte de Dios" y propone un nuevo tipo de hombre: el súper-hombre. Paralelamente, advierte sobre el peligro de que nuestro tiempo dé a luz al más bajo de los hombres, al "último hombre", que no vive ya la grandeza alienada del hombre clásico pero tampoco llega a la propia del súper-hombre. El "último hombre" es aquel que se conforma con lo superficial, que no se conmueve ni por la "muerte de Dios". A este tipo de hombre Nietzsche lo considera despreciable. En cambio, en varios pasajes muestra admiración por los santos y los miembros del alto clero de la Iglesia Católica, no por su fe sino por su autoexigencia. Nietzsche fue, indudablemente, una persona de espíritu aristocrático.

«Dios ha muerto», dicía Nietzsche. La concepción según la cual el mundo tiene un orden y sentido, ya sea éste inmanente o trascendente, ha sido superada. El hombre ha tomado conciencia de que todo lo que consideraba como sagrado, santo, bello y bueno, no lo era en sí mismo sino porque él lo valoraba así. El hombre se descubre como aquel que valora, aquel que da sentido. La vida tiene el sentido que nosotros le damos y en ello reside la grandeza del hombre. Ya no podemos hablar de un bien y un mal objetivos. Por eso, en Así habló Zaratustra, su obra más famosa, el personaje central es el predicador persa que siete siglos antes de Cristo enseñó que había un Principio del Bien y un Principio del Mal. En la obra, Zaratustra viene a enmendar su error, a decirnos que no hay un bien y un mal en sí mismos. El bien y el mal son lo que nosotros hacemos que sean, pero nosotros estamos "más allá del bien y del mal".

2. MARTIN HEIDEGGER (1889 – 1976)

Nació en Alemania en 1889. Cuando era estudiante secundario en Constanza, el párroco le regaló la obra de Brentano Sobre los diversos sentidos del ente en Aristóteles, hecho que el propio Heidegger consideraba como el punto de partida de su camino filosófico. A los veinte años ingresó en el seminario de los jesuitas en Friburgo, pero a las dos semanas el maestro de novicios le pidió que abandonara la congregación, según parece porque su salud era endeble. Ingresó entonces al seminario diocesano de la misma ciudad y estudió Teología en la universidad. Allí cursó los dos primeros años hasta que, en 1911, dejó la Teología por la Filosofía. Durante la Primera Guerra se ofreció como voluntario, pero, por problemas de salud, en vez de enviarlo al frente lo asignaron a la censura de la correspondencia. Entre 1919 y 1923 fue asistente de Husserl en la Universidad de Friburgo, con quien se inició en el método fenomenológico, que luego haría suyo.

Desde un principio su tarea docente llamó la atención y su fama se extendió por toda Alemania. Lo que atraía era su afán por replantear todo desde el comienzo. En su esquema cobraban vida los autores antiguos, desgastados y repetidos mecánicamente en la cotidianeidad de las aulas. En 1927 publicó su obra más famosa, Ser y Tiempo, la cual desde un comienzo causó sensación. Al retirarse de la Cátedra de Filosofía de la Universidad de Friburgo, por lo avanzado de su edad, Husserl recomendó a Heidegger para el cargo y éste asumió así la titularidad.

Hitler tomó el poder en Alemania en 1933. Su gobierno nombró a Heidegger Rector de la Universidad de Friburgo y éste aceptó el cargo. En su discurso inaugural utilizó un lenguaje muy cercano al del nazismo de la época, hablando del "destino de la nación" y de "la misión espiritual del pueblo alemán". Al poco tiempo, Heidegger comprendió que, con la nueva estructura política, el control de la universidad no recaía ya sobre el rector sino sobre los estudiantes afiliados al partido nazi, por lo que, al año siguiente de haber asumido, presentó su renuncia, continuando con la tarea docente. Este paso por el nacional socialismo (los rectores debían ser afiliados al partido) le valió el rechazo de muchos al término de la Segunda Guerra Mundial, en especial en Francia (el otro gran centro filosófico junto a Alemania), donde su filosofía era muy poco difundida. Sin embargo, con el paso de los años se comenzó a distinguir su actuación política de su filosofía, siendo ésta revalorizada y admirada por su profundidad.

Falleció en 1976 y, por pedido suyo, fue enterrado según el rito de la Iglesia Católica junto al campanario de la iglesia de su ciudad natal. Uno de sus sobrinos, sacerdote, presidió el oficio.

El tema en torno al cual gira su pensamiento es el ser. Por ello, quienes lo escuchaban sentían revivir a los clásicos, ya que a comienzos del siglo XX parecía imposible oír hablar del "ser" fuera de los círculos neoescolásticos. Pero Heidegger no olía a viejo porque su método era contemporáneo: el fenomenológico. Él denunció "el olvido del ser" en el que había incurrido la Metafísica al dejar de pensar la "diferencia ontológica", la diferencia entre el ente y el ser. Él descubrió en este olvido la raíz de la actitud que el hombre occidental había adoptado frente a la Naturaleza en la Modernidad. Por ello entiende que la Ciencia y la Técnica no son lo opuesto de la Metafísica, sino más bien su continuidad histórica, así como el nihilismo es su consecuencia última. En los escritos posteriores a Ser y Tiempo, Heidegger asigna mayor protagonismo al ser que al hombre, y no plantea tanto la necesidad de generar un cambio de actitud frente al ser sino la esperanza de que sea el propio ser el que se nos muestre de un modo diferente y nos permita establecer con él una relación más rica.

Los estudiosos suelen dividir el itinerario filosófico de Heidegger en dos etapas: "El Primer Heidegger", el de Ser y tiempo, que estudiaba al ser en el horizonte humano y profundizaba la reflexión sobre el hombre en cuanto ser capaz de plantearse la pregunta por el ser; y "El Segundo", que en las obras posteriores seguirá reflexionando el ser pero de un modo más directo, abordando otras temáticas, como la Poesía y la Técnica.

F. FILÓSOFO DE LA FENOMENOLOGÍA

1. MAX SCHELER (1874 - 1928)

Nació en Múnich en 1874. Su madre era judía. Su padre, alemán, se convirtió al judaísmo al contraer matrimonio. Max se bautizó como católico en el secundario. Estudió en las universidades de Berlín, Heidelberg y Jena, obteniendo el grado de Doctor en 1897.

En su formación se vio influido por el pensamiento de Dilthey (vitalismo historicista), Nietzsche (vitalismo irracional) y Eucken (vitalismo espiritualista). Pero la figura decisiva en su formación fue su maestro, Husserl, con quien trabajó en Göttingen entre los años 1909 y 1913. De Husserl tomó Scheler la pasión por salir al encuentro de "las cosas mismas" y el método para hacerlo, la descripción fenomenológica. Scheler aplicó el método a áreas todavía no exploradas por los fenomenólogos como la vida ética, la vida emocional (sentimientos de simpatía, amor y odio), la religión, etc.

Si bien estuvo durante muchos años alejado de la Iglesia, en 1916 volvió públicamente a ella. En 1919 fue convocado para asumir la Cátedra de Filosofía de la Universidad de Colonia. En 1921 se enamoró de una de sus alumnas y pidió que la Iglesia declarara nulo su matrimonio. La Iglesia se lo denegó y él se casó con su alumna por civil. A partir de allí comenzó a alejarse del catolicismo e incluso del teísmo y comenzó a acercarse a una concepción panteísta y evolucionista. En 1928, mientras dejaba Colonia para tomar una cátedra en Frankfurt, un ataque cardíaco terminó con su vida.

Entre sus obras se destacan: Esencia y forma de la simpatía, El formalismo en la Ética y la ética material de los valores, De la revolución de los valores, De lo eterno en el hombre, Escritos sobre Sociología y Teoría de la Cosmovisión, Las formas del saber y la formación, Las formas del saber y la sociedad, El lugar del hombre en el Cosmos.

De los distintos temas que abordó en sus obras la mayor trascendencia la ha adquirido su reflexión sobre los valores ("axiología"). Husserl había puesto énfasis en la intencionalidad de la conciencia. La conciencia es siempre conciencia de algo. Pero en la práctica, se había limitado a reflexionar sobre los objetos intencionales de la razón (las ideas). Scheler reflexionó sobre la intencionalidad de las emociones y sus objetos intencionales (los valores). Hay un cosmos objetivo de valores al que sólo se puede acceder por la intuición emocional. La razón es ciega para el valor. Scheler se opone firmemente a la pretensión nietzscheana de crear valores. Los valores son siempre los mismos, no cambian. Lo que cambia es nuestra percepción de ellos. Cada época, cada cultura, descubre distintos valores e ignora otros.

Los valores se encuentran ordenados jerárquicamente. Primero están los valores religiosos (sagrado/profano), luego los espirituales (bello/feo, justo/injusto, verdadero/erróneo), luego los valores de la afectividad vital (bienestar/malestar, noble/innoble) y por último los valores de la afectividad sensible (agradable/desagradable, útil/dañino). De lo que se trata es de vivir en armonía. No hay que optar por unos valores y renunciar a otros. Para ello hay que vivir los valores inferiores de un modo tal que se encuentren ordenados a los superiores. De esta manera, cada vez que obremos bien en lo más simple y cotidiano estaremos alabando a Dios, ya que los valores religiosos se encuentran en la cúspide de la pirámide. Scheler intentó superar así el dualismo y la ruptura generados por la falsa opción entre vitalismo y racionalismo.

G. FILÓSOFO DEL VITALISMO

1. JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1833 – 1955)

Uno de los filósofos españoles de la primera mitad del siglo XX que más influencia ha ejercido en España y fuera de ella. Con un estilo literario, lleno de metáforas y frases ingeniosas, pretendió hacer filosofía en un lenguaje próximo al del Quijote, lo que le permitió llegar al público en general. Nació en Madrid en 1883 en el seno de una familia acomodada de la alta burguesía madrileña vinculada al periodismo y a la política. Su vida está profundamente ligada al periodismo, a la política, a las actividades editoriales, y ocupó un lugar muy destacado en la vida intelectual española durante la primera mitad del siglo XX. Estudió en el Colegio Jesuita de San Estanislao en Miraflores del Palo (Málaga); inició sus estudios superiores en la jesuita Universidad de Deusto (Bilbao), y los continuó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central (Madrid), donde se licenció en 1902.

Doctor en Filosofía en 1904 por la Universidad de Madrid, con la tesis Los terrores del año mil. Crítica de una leyenda (58 págs.) Entre 1905 y hasta 1907 estudia en Alemania: Leipzig, Nuremberg, Colonia, Berlín y, sobre todo, en Marburgo, en donde tomó contacto con las «musas alemanas» que tanto impresionaron a Ortega, hasta el punto de que llegó a estar toda su vida obsesionado por la grandeza de la filosofía, la ciencia y la técnica alemanas.

En 1936 se va de España iniciando un periplo (París, Holanda, Argentina, Portugal) que no terminará hasta su muerte, aunque, a partir de 1945, pasará temporadas en España. En 1948 funda, junto a su discípulo Julián Marías, el Instituto de Humanidades, pronuncia varias conferencias en EEUU, Alemania y Suiza, y el 18 de octubre de 1955 fallece en su domicilio madrileño, Monte Esquinza 28.

Las líneas maestras de la filosofía orteguiana pueden trazarse a partir de la crítica de una serie de Ideas que giran todas ellas en torno a la oposición Realismo/Idealismo en sus diferentes variantes y en un intento por superar su mutua reducción–practicada, según Ortega, en la Antigüedad y en la Edad Moderna o mediante su fusión en una única idea: la Idea de Vida. La vida concebida como principio ontológico fundamental, implica, por un lado, la negación de la independencia absoluta del mundo respecto del pensamiento y, por otro lado, la afirmación de su conjugación: «lo que hay pura y primariamente es la coexistencia del hombre y el mundo...; lo que hay es el mutuo existir del hombre y el mundo... mutuo serse.» La realidad radical es, en consecuencia, la suma de la existencia humana individual y la circunstancia, concebida como el ámbito de los problemas a los que tiene que enfrentarse el Yo. Por ejemplo: La esencia de la Tierra –dice Ortega– no nos viene dada ni a través de la Astronomía, ni de la mitología, sino sencillamente consiste en una serie de dificultades y facilidades para los individuos: es lo que nos sostiene porque hacemos pie en ella, es aquello que a veces tiembla y nos aterra, aquello que nos aparta de nuestros seres queridos, lo que nos permite huir.

Los primeros escritos orteguianos, digamos hasta 1913, están profundamente marcados por el par de conceptos Subjetivismo/Objetismo. El objetivismo (el racionalismo) caracterizaría a esta primera fase o etapa de su pensamiento que se articula en torno a dos grandes Ideas: las Ideas de Ciencia y de Cultura. Una etapa que Ortega quiso dar por terminada en 1916 con la publicación de Personas, Obras, Cosas (volumen que recoge muchos de los artículos y escritos de juventud hasta 1912) y en cuyo prólogo puede leerse: «Para mover guerra al subjetivismo negaba al sujeto, a lo personal, a lo individual todos sus derechos. Hoy me parecería más ajustado a la verdad... dotar a lo subjetivo de un puesto y una tarea en la colmena universal.» Un puesto que ya empezó a ocupar en su primer gran libro: Meditaciones del Quijote (1914). El objetivismo inicial, por tanto, se matiza y corrige a partir de esta fecha con el par de conceptos Yo-Circunstancia y, sobre todo, con el concepto de «perspectivismo», introducido a partir de 1913 y formulado explícitamente en el ilustrativo título de una de sus publicaciones más emblemáticas: El Espectador.

Sus principales obras son:

  1. 1914 Meditaciones del QuijoteVieja y nueva política
  2. 1915 Investigaciones psicológicas (Curso explicado entre 1915-16 y publicado en 1982)
  3. 1916-1934 El Espectador (8 tomos publicados entre 1916 y 1934)
  4. 1924 Las Atlántidas
  5. 1939 Ensimismamiento y alteración. Meditación de la técnica
  6. 1940 Ideas y Crencias,Sobre la razón histórica (curso explicado en Buenos Aires y publicado en 1979 junto a otro dado en Lisboa sobre el mismo asunto.)
  7. 1949 Meditación de Europa (conferencia pronunciada en Berlín en
  8. 1949-1950 El hombre y la gente (curso explicado en 1949-1950 en el Instituto de Humanidades; se publica en 1957)

1. JEAN-PAUL SARTRE

Jean-Paul Sartre fue el principal representante del existencialismo francés. Nació en París en 1905. En 1924 ingresó en la Escuela Normal Superior. Allí entabló relación con Aron, Hyppolite, Merleau-Ponty y Paul Nizan, y se graduó en Filosofía en 1927. Ejerció como docente de nivel medio en Le Havre y en París. Entre 1933 y 1934 se estableció en Berlín, con el fin de estudiar la fenomenología de Husserl. Durante la Segunda Guerra Mundial se enroló en el ejército y cayó prisionero de los alemanes (1940 y 1941). Luego de recuperar la libertad, colaboró activamente con la resistencia francesa, mientras retomaba la labor docente y comenzaba a publicar sus obras literarias y filosóficas.

Sartre fue un pensador comprometido con las cuestiones sociales y políticas de su tiempo, desde una postura socialista crítica del sistema soviético (al comienzo de los cincuenta adhería públicamente al marxismo, pero luego de la invasión de Rusia a Hungría, en 1956, rompió relaciones con el Partido Comunista). Esta participación lo convirtió en un hombre público, conocido mundialmente.

En 1964 ganó el premio Nobel de literatura, aunque se negó a recibirlo. En 1973, ya casi ciego, se retiró de la vida pública. Murió en París el 15 de abril de 1980.

Luego de su estancia en Berlín publicó sus primeras obras, marcadas por el método husserliano: La trascendencia del ego (1936), La imaginación (1936), Bosquejo de una teoría de las emociones (1939) y Lo imaginario: Psicología fenomenológica de la imaginación (1940). Mientras tanto, con su novela La náusea (1938), comenzó a crecer su fama de escritor. En 1945 salió de imprenta su obra filosófica principal, El ser y la nada. A ella le seguirían El existencialismo es un humanismo (1946) y La razón dialéctica (1960). Su obra como novelista continuó con la publicación de La edad de la razón (1945), El aplazamiento (1945) y La muerte en el alma (1949). Publicó además varias obras de teatro: Las moscas (1943), A puerta cerrada (1945), La mujerzuela respetuosa (1946), Las manos sucias (1948), El Diablo y el Buen Dios (1951), Nekrassov (1956) y Los secuestrados de Altona (1960). Otras obras suyas son: Cuestiones de método (1957), donde expresa una crítica al marxismo; Las palabras, que evoca su infancia; y los tres tomos de El idiota de la familia.

Sartre tomó de la Fenomenología su principio básico, la intencionalidad de la conciencia ("la conciencia es siempre conciencia de algo"); pero criticó el idealismo y el subjetivismo de Husserl. Según Sartre el "yo" no es la conciencia trascendental, sino el conjunto unitario de la intencionalidad de la conciencia que está "fuera, en el mundo", porque "es un ente del mundo, igual que el ‘yo’ de otro". Las cosas no están en la conciencia, como imagen o como representación, las cosas están en el mundo. "La conciencia es conciencia posicional del mundo", es apertura al mundo, no es el mundo. Mediante este giro reintrodujo a la conciencia en el mundo de la existencia, permitiendo que los sufrimientos y las angustias de los hombres reales recuperaran todo su peso.

La experiencia nos muestra que la conciencia, que es conciencia del mundo, es al mismo tiempo distinta del mundo. La ontología sartreana distingue dos tipos de ser: en sí y para sí. Las cosas son "en sí", idénticas a sí mismas (cada una es "lo que es"). Lo "en sí" es absolutamente contingente y gratuito. Por su parte, la conciencia, que es "para sí", es "una nada de ser y, al mismo tiempo, un poder anonadador, la nada"; es "el ser para el cual en su ser está en cuestión su ser"; es "carencia de ser", que se evidencia en el deseo.

La conciencia, que está en el mundo, siendo esencialmente diferente de él, no se halla vinculada al mundo y por lo tanto es absolutamente libre. Las cosas son lo que son; la conciencia, por el contrario, no es nada, está vacía de ser, es posibilidad, es libertad. El hombre está obligado a hacerse, no tiene alternativa, está "condenado a ser libre". El ser del hombre es su "hacerse" a sí mismo. Por ello nadie llega a ser nada que no haya elegido ser. No valen las excusas, recurrir a ellas es de mala fe, es presentar lo querido como inevitable, es pretender acomodarse al modo de ser propio de las cosas y no al de las conciencias. Siempre queda una opción, aunque más no sea el suicidio.

En su relación con el otro, el hombre busca siempre imponer su voluntad, su proyecto. Por ello las relaciones siempre son conflictivas, tanto las de amor como las de odio. Amar es intentar dominar la voluntad del otro. Odiar es reconocer la libertad del otro como opuesta a la propia y tratar de anularla. El amor conduce al fracaso, porque sólo se logra la posesión del otro siendo uno a su vez poseído por él. Y el odio también conduce al fracaso, porque se expresión extrema, el homicidio, degrada al homicida a asesino. No podemos vivir sin relaciones humanas y no podemos evitar que éstas sean conflictivas y ambivalentes. Desde esta perspectiva no debe extrañarnos que Sartre termine una de sus obras literarias afirmando que «El infierno son los otros».

Enviado por:

Christian Lago


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