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El golpe de Estado de 1930 en Argentina

Enviado por Romina Soledad Bada



Partes: 1, 2

  1. Resumen
  2. Consideraciones Previas
  3. Diferentes conceptualizaciones del Golpe de Estado de 1930
  4. Orden, Vigilancia y Represión
  5. Efectos del Golpe de Estado en la Sociedad riocuartense
  6. Reflexiones Finales
  7. Notas de Referencias

Poder y control: una alternativa en tiempos difíciles

Resumen

Este trabajo tiene la intención de analizar algunos aspectos de la dictadura del General Uriburu y cómo la misma impactó en la sociedad riocuartense.

Introducción

El propósito de este trabajo fue tratar de comprender algunos aspectos fundamentales de la dictadura del General Uriburu en la Argentina, que se caracterizó por la ruptura del orden constitucional. Se buscó analizar aspectos tales como su constante necesidad e interés de buscar un orden y control en la sociedad argentina, utilizando la represión como instrumento para lograr dicho objetivo.

Esta investigación tuvo como objetivo general conocer como repercutió este hecho histórico en el ámbito de una ciudad del interior, Río Cuarto, provincia de Córdoba. De igual manera se pretendió determinar las características de esta revolución y especificar los conflictos generados a partir de la misma.

La revolución del 6 de Septiembre de 1930 que llevó al gobierno al General Uriburu fue, como tantas otras revoluciones, bicéfala. El ejército y los apoyos políticos de la revolución estaban divididos entre partidarios de un régimen corporativo que urgía una reforma constitucional y aquellos que sólo querían restaurar el orden plesbicitario, herido por las prácticas yrigoyenistas y llamar a elecciones lo antes posible. Asimismo, fue un gobierno en donde se ejerció una dura represión, con torturas sistemáticas a obreros, estudiantes y aún militares jóvenes opositores, pero, sobre todo, fue un gobierno atacado por una profunda crisis económica que generó un incremento de la prostitución, de la desocupación, de las villas miserias en donde los pobres eran cada vez más pobres y en donde la delincuencia y las ilusiones colectivas se intensificaron.

De esta manera nombrar al régimen de facto presidido por el General José Félix Uriburu como dictadura, no es peyorativo. Implica simplemente definirlo tal como fue, un poder surgido de un hecho revolucionario, carente de control constitucional y en consecuencia, arbitrario. Era la primera vez que existía en la Argentina un sistema de tales características desde la época de la organización constitucional y la conciencia de esta situación fue una experiencia traumática para la mayoría de la población. No obstante ello, la sucesión del gobierno de facto constituyó la demostración de que la Argentina no era propicia a ensayos de tipo fascista como lo que soñaba el jefe de la Revolución.

En cuanto al método utilizado para esta investigación fue el hipotético-deductivo y las técnicas a disponer más confiables y adecuadas para con esta fueron las cualitativas de observación documental como el análisis de prensas y de textos bibliográficos.

Con respecto a las fuentes se utilizó los diarios de la época: como el diario El Pueblo y el diario Justicia, conociendo desde un inicio las dificultades que este tipo de documento presenta para su análisis y por su alto nivel de posicionamiento se intentó, mediante la comparación de los diferentes matutinos, depurar los datos extraídos.

Dicha investigación se dividió en tres capítulos: en el primer capitulo se trató de exponer diferentes conceptualizaciones y descripciones sobre el Golpe de Estado del ‘30; en el segundo capitulo se especificó sobre algunos de los objetivos propuestos por el General Uriburu: orden, vigilancia y represión y en el tercer capítulo se realizó un análisis sobre los efectos de esta dictadura en la sociedad riocuartense a través de la lectura de las fuentes como el diario El Pueblo y el diario Justicia.

Consideraciones Previas

Una vez Tulio Halperín Donghi dijo: "Alguien decía que los hombres hacen la historia pero no saben qué historia están haciendo [...] habitualmente creen saber qué consecuencias tienen las acciones que ejecutan. Lo característico de la revolución del 30 fue que quienes la realizaron no sabían de antemano cuál iba a ser el resultado (...)". [1]

Según Halperín, la situación en ese entonces debe haber sido muy peculiar para que figuras influyentes del ejercicio en la política hicieran una cosa tan alocada como era interrumpir la continuidad constitucional de la Argentina (mantenida desde 1862) sin saber qué rumbo podía tomar el destino. Generalmente, las revoluciones suelen ser trágicas para algunos y buenas para otros, pero la revolución argentina de 1930 tuvo un curso decepcionante para todos.

En cuanto a las causas de la revolución no fueron pocas expresó el autor. En primer lugar, a partir de 1916, con la primera victoria de Yrigoyen, lo que había vivido la Argentina era la consolidación acumulativa e irreversible de la hegemonía radical. El resto de los partidos asistían a una gradual decadencia y a una ausencia en el obrar público que parecía no tener vuelta atrás. Esa situación se agravó en 1928 cuando el ritmo de avance radical sufrió una intensificación formidable por el famoso plebiscito de Yrigoyen.

Otra causa fue la segunda presidencia de Yrigoyen que no era más que un vacío de poder. El presidente, en su estado de beatitud, era el blanco de los ataques más fuertes ya que en ese entonces el país gozaba de una libertad de prensa que hasta hoy no se ha vuelto a ver. Al mismo tiempo se decía que Yrigoyen era un tirano y que su indiferencia ante las críticas era una forma particularmente cruel de ejercer la tiranía.

Y por último, antes de la crisis de 1929, la Argentina sólo pudo cerrar sus cuentas recurriendo al crédito externo, descubría también que el crédito era mucho más difícil. La crisis del `29 no encontró respuesta en el gobierno y halló en la oposición explicaciones muy sencillas como por ejemplo que las consecuencias de la crisis no eran las consecuencias de la crisis sino de la perversidad del doctor Yrigoyen.

A comienzos de 1930 el radicalismo se deshonraba porque perdía su justificación más legítima, la honestidad y también la hegemonía conquistada por la clase fundamental de la Argentina moderna empezaba a ser cuestionada y el ejercicio de la pura coacción continuaba conviviendo con el consenso. Según Ansaldi, esta peculiar relación direccióndominio signó la experiencia gubernamental desembocando en 1930 en la interrupción de la experiencia democrática y en la instauración de la dictadura. De esta manera, el autor concluye diciendo que "la Argentina moderna muere con el golpe del 6 de Septiembre de 1930, pero la Argentina contemporánea que nace en la década infame prácticamente está en la misma condición que en la anterior ya que no da respuesta a los nuevos problemas". [2]

Lo que Ansaldi quiso demostrar es que a pesar de que el radicalismo poseía un cierto control y dominio en la sociedad argentina, su gran heterogeneidad hizo que este grupo dominante se tornara incapaz de dirigir al país, sumado a la incapacidad de las clases subalternas para construir un sistema hegemónico alternativo.

De hecho la cuestión de la democracia implicaba convocar a una construcción de un nuevo orden social y político más justo, más racional, en donde estuviesen ausentes la arbitrariedad, el miedo y la inseguridad, en el que la libertad y la igualdad no fuesen meras formalidades legales y en que la participación de las clases populares fuese decisiva en el plano de resoluciones fundamentales. Pero esto no sucedió porque la burguesía argentina no quiso construir un partido político orgánico que expresase sus intereses en el sistema de articulación entre la sociedad civil y la sociedad política. Y no quiso por varias razones: por ser antidemocrática, por delegar esa función a las instituciones corporativas y fuerzas armadas y por tornarse paternalista y elitista cuya expresión se reflejó en el fraude y las restricciones electorales.

Con respecto a las ideas de Tulio Halperín Donghi, básicamente lo que quiso demostrar es que cuando se emprende una revolución sin saber que va a pasar, probablemente las consecuencias decepcionan a todos los que participan de ella y permite, a su vez, observar que la revolución puesta en marcha por el General Uriburu no era necesaria.

La finalidad de exponer estas consideraciones previas es simplemente brindarle al lector algunas de las posibles causas que permitieron que la revolución del 6 de Septiembre de 1930 fuese posible y se convirtiese en una realidad.


Partes: 1, 2

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