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Aportes del liderazgo relacional al crecimiento de la iglesia en Guatemala (página 3)

Enviado por joel ching Meletz



Partes: 1, 2, 3, 4


 

"Lo que has oído de mi ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros" 2 Tim. 2:2

La siguiente grafica muestra lo que sucedería si usted tomara a otro hombre fiel y empleara un año entrenándolo (discipulandolo). El segundo año, usted y el que entrenó se dedicarían a entrenar otros dos: Veamos que sucedería durante treinta y tres años. (Cf. El cayado del Pastor Ralph Mahoney, World Map, 2006). Si la Iglesia aplicara este principio, triplicaría su membresía en 15 años.

Al final del

Entrenadas

Año 01

2

Año 02

4

Año 03

8

Año 04

16

Año 05

32

Año 06

64

Año 07

128

Año 08

256

Año 09

512

Año 10

1,024

Año 11

2,048

Año 12

4,096

Año 13

8,192

Año 14

16,384

Año 15

32,768

Año 16

65,536

Año 17

131,072

Año 18

262,144

Año 19

524,288

Año 20

1,048,576

Año 21

2,097,152

Año 22

4,194,304

Año 23

8,388,608

Año 24

16,777,216

Año 25

33,554,432

Año 26

67,108,864

Año 27

134,217,728

Año 28

268,435,456

Año 29

536,870,912

Año 30

1.073,741,824

Año 31

2,147,483,648

Año 32

4,294,967,296

Año 33

8,589,934,592

2.3 EXÉGESIS BÍBLICA. (Efesios 4:1-26)

El desafío principal de efesios. Esta carta es un desafío al individualismo pietista y su correspondiente doctrina débil de la iglesia que tantas veces encontramos en el ámbito evangélico. En el caso de la Iglesia de Dios de la Profecia, no es la excepción. "¡No mires a la iglesia!", decimos; "¡mira a Cristo!" Pero Pablo espera que el que viene de afuera vea el propósito unificador de Cristo y Dios para el mundo precisamente en la iglesia. El desafío puesto delante de un protestantismo actual fragmentado y en permanente división difícilmente podría ser más punzante: Efesios nos llama a construir puentes, no campos minados. ()

También es un desafío a quienes proponen iglesias para blancos e iglesias para negros, iglesias para ricos, clase media y "trabajadores", etc. Tales grupos homogéneos naturalmente pueden llevarse mejor entre sí, pero ¿cómo reflejarán el evangelio de la reconciliación? Efesios nos desafía a todos a encontrar mejores formas de convertir a nuestras iglesias en comunidades reales de personas, cuyas vidas y experiencias de adoración en unidad como iglesia, sean testimonios de la unidad cósmica iniciada en Cristo, y que estén profundamente imbuidas de su presencia.

2.3.1. Introducción

La epístola a los Efesios es conmovedora por la forma en que capta teológicamente el alcance de los propósitos de Dios en Cristo para la iglesia. En Efesios., lo que por lo normal sería la parte de la "enseñanza" está, en gran parte, dedicada a la alabanza a Dios.

(1:3–14) e incluye un comentario de Pablo sobre su oración por los lectores (1:15–3:21, con importantes digresiones en 2:11–22 y 3:2–13). Esto lleva de inmediatamente a la exhortación (caps. 4–6). En toda la carta la construcción de las oraciones se destaca por su extensión, a la vez que estas tienen un tinte un tanto litúrgico.

2.3.2. Paternidad literaria

Aunque la iglesia primitiva apoyó en forma unánime la autoría paulina de Ef., muchos eruditos modernos la han discutido. En cambio, han tratado de explicar la carta como la obra de un alumno y admirador de Pablo, que presentaba el evangelio a su propia generación posterior.

Nuestra posición es que Pablo es verdaderamente el autor, y que las supuestas diferencias con el Pablo que escribió las otras cartas son, o bien malas interpretaciones de Ef., o que deben ser explicadas en términos de la naturaleza y circunstancias especiales en que fue escrita la carta.

2.3.3. Circunstancias

Mientras estaba prisionero en Roma (en algún momento entre los años 61 y 62 d. de J.C.), Pablo tuvo la ocasión de devolver un esclavo convertido al cristianismo, Onésimo, a su amo cristiano, Filemón, quien vivía en (o cerca de) Colosas. Para referirse a esta delicada situación, Pablo le escribió a Filemón. Envió tanto la carta como al esclavo, con uno de sus colaboradores, Tíquico (Col. 4:7–9), utilizando la ocasión para escribir también a toda la iglesia en Colosas, advirtiéndoles sobre las falsas enseñanzas que se avecinaban. Para llegar a Colosas, Tíquico y Onésimo naturalmente hubieran debido navegar hacia Efeso y luego dirigirse al este por el valle de Lico por la ruta principal romana hacia el Eufrates. Pablo mismo había basado su misión a la provincia de Asia (52–55 d. de J.C.) en la ciudad de Efeso, grande y pujante (Hech. 18:19–20:17; 1 Cor. 15:32; 16:8, 19; 2 Cor. 1:8–11). Por lo tanto sería natural que le escribiera una carta a la iglesia en esa ciudad y que también la enviara con Tíquico (cf. Ef. 6:21, 22 y Col. 4:7–9). ()

Sin embargo, la carta que tenemos con el nombre de "Efesios" no fue escrita primordialmente para los "santos… en Efeso" (1:1). En realidad, las palabras "en Efeso" no se encuentran en este versículo en los manuscritos más antiguos, y 1:15 y 3:1–3 hacen suponer que Pablo y la mayoría de sus lectores habían oído informes los unos de los otros, pero nada más. Además, la carta termina sin los acostumbrados saludos personales que uno esperaría en una carta dirigida a Efeso (cf. Rom. 16; Col. 4:10–17).

Estas características han sugerido a muchos que la epístola, en realidad, fue escrito como carta circular para las iglesias de toda la provincia romana de Asia (incluyendo las siete iglesias que se mencionan en Apocalipsis (1–3). Quizá lo más plausible sea que haya sido escrita para las iglesias situadas a lo largo o cerca de la ruta que Tíquico habría tomado desde Efeso a Colosas, incluyendo Magnesia, Tralles, Hierápolis y Laodicea. En ese sentido, Efesios, podría ser la carta a la cual Col. 4:16 se refiere como "la carta de Laodicea.

2.3.4. Naturaleza y propósito

La mayoría de las características poco comunes de esta carta pueden explicarse mejor si comprendemos sus circunstancias. Su propósito es alentar a todas las iglesias (de mayoría gentil) de la zona por la que Tíquico pasaría. No es muy realista argumentar que la carta no sea paulina porque pone a la oración en el lugar en que Pablo generalmente pone a la enseñanza; la verdad es que la carta enseña el corazón mismo del evangelio de Pablo en la forma de un llamado a la adoración y un informe sobre la oración (y las digresiones de 2:11–22 y 3:2–13, explican más en detalle la enseñanza implícita en éstas).

La elección de un formato de adoración y oración para la mayor parte de la primera sección de la carta en sí determina el estilo más "elevado" y litúrgico, que luego se extiende de manera natural a toda la carta (y es similar al estilo de las oraciones de Pablo en otras cartas). Y si Pablo acabara de escribir la carta a los colosenses, y la tuviese aún a mano, ¿es de sorprenderse tanto que la reformara para hacerla apta para una lectura más general?

2.3.5. El mensaje central de la carta

Efesios, hace que se destaque un tema que ya era importante en Colosenses.: la reconciliación cósmica en Cristo (cf. Ef. 1:9, 10, 20–23; 2:10–22 y 3:6 con Col. 1:19, 20). El AT sostenía que el universo era creación de Dios, quien era uno, sin par ni rival, y que en el principio todo estaba en armonía con él (cf. Deut. 6:4, que los judíos recitaban diariamente, y Gén. 1). Según el entendimiento judío, sin embargo, la sujeción voluntaria de todas las cosas a Dios se disolvió en una rebelión de reclamos de competencia. Las personas se fueron separando cada vez más de Dios y luego entre sí, lo cual era simboliza do por la exclusión del huerto del Edén, el asesinato de Abel y el fiasco de Babel.

Dios seguía siendo el Señor del universo (como lo afirman todos desde Josué 3:11 hasta Josefo [Ant. 14:24]), aún le daba unidad, y ella se expresaba en su forma más clara en la obediencia de Israel al único Dios, siguiendo una ley y adorando en un solo templo. "Las naciones", sin embargo, estaban separadas de Dios, y de Israel, por su adoración a los ídolos. Y aún Israel, llamada a expresar dentro de sí la unidad de la creación, estaba desfigurado por las facciones. Estaba dividido en sí misma. En la raíz de todo esto, en lo que al judaísmo concierne, estaba el conflicto entre el Señor Dios y los poderes de Satanás.

Todo esto podría llamarse "reconciliación cósmica". Ef. enseña que este propósito ha sido comenzado en Cristo y será consumado en él. En él ha sido destruida la separación y ha comenzado la reunificación: la vieja división de la humanidad en judíos y gentiles ha sido superada (2:10–16); y la otra separación más antigua existente entre la humanidad y Dios también fue vencida (2:17, 18). Cristo ha comenzado a "llenar" y a unir el universo (4:10), trayendo paz. Pero decir que estas cosas han comenzado en él es también decir que son experimentadas por quienes están unidos a él, es decir, los creyentes.

Esto lleva a una visión sobrecogedora y majestuosa de la iglesia. La iglesia universal de judíos y gentiles es el lugar que Jesús llena (1:23); es el lugar donde el mundo y los poderes verán la reconciliación cósmica que ya ha comenzado (3:6–10). Por su unión con Cristo, la iglesia ya es ese templo celestial único (2:19–21), y debe, por sobre todo, luchar para mantener esa unidad que es testimonio del propósito de Dios (4:1–6). El ruego de Pablo en los caps. 4–6 permite descubrir cómo vivir de un modo que refleje la nueva creación de Dios, una creación de unidad, armonía y paz.

Escritores posteriores, como Ignacio e Ireneo, dieron énfasis a la unidad institucional de la iglesia católica en la tierra, bajo un régimen de obispos, ancianos y diáconos. En contraste los énfasis que encontramos aquí son los paulinos comunes en una iglesia única, universal, de judíos y gentiles, como manifestación histórica del templo celestial, y la reunificación mundial (como veremos en el Comentario). Pablo estaba en prisión precisamente por haber intentado fortalecer la unidad entre las iglesias judías y gentiles (ver sobre 3:13).

Dos características de la carta, relacionadas con esto, resultan especialmente importantes: el énfasis en "los gobernantes de estas tinieblas" (6:12), y el hincapié en la salvación actual. Colosenses fue escrita en parte para contrarrestar tales temores (Col. 1:13, 16; 2:8, 15, 18, 20), por lo que no es de sorprenderse que Ef. contemple nuevamente el tema. Muchos eruditos creen que Efesios distorsiona la tensión genuinamente paulina entre lo que recibiremos y seremos cuando se concrete la nueva era o la nueva creación, y lo que ya experimentamos de ella en Cristo. Efesios, se dice, tiene demasiado poco sobre la salvación futura, quizá presumiendo que ya está virtualmente cumplida en forma total en Cristo.

El hecho, sin embargo, es que los énfasis de Pablo difieren según el contexto. Para los corintios, demasiado seguros de sí mismos, subrayó el "todavía no"; para los gálatas, que dudaban sobre si adoptar la ley para asegurarse la salvación, subrayó el "ya". Tanto Colosenses como Efesios subrayan el "ya" para alentar a los creyentes que tienden a temer a los poderes espirituales del universo. Si ya han sido salvos de esos poderes, es en el sentido limitado de que han sido unidos al victorioso Cristo en los lugares celestiales y, por lo tanto, están por cierto bajo la influencia de él (2:1–9).

Los creyentes ahora son libres para contraatacar desde una posición segura. La batalla, no obstante, no ha terminado (6:10–20), aunque el resultado esté asegurado por nuestra unión con Cristo (cf. Col. 3:1–4). El presente es el día malo (6:12, 13, 16), y nuestra verdadera redención está en el futuro (4:30; cf. 1:14, 4:13); de allí el énfasis en que comprendamos ("conozcamos") nuestra esperanza (1:18).

2.3.6. Destinatarios y saludo (1:1, 2)

Esta parte sigue básicamente la forma de la introducción y los saludos de otras cartas paulinas. Las palabras en Efeso no aparecen en los mss. más antiguos, pero la construcción gramatical que quedó en ellos sugiere que mss. aun más antiguos incluían dos nombres de lugares. A. Van Room sugiere que el texto decía: "A los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Hierápolis y Laodicea", pero es más posible que la inclusión de los nombres Efeso y Laodicea (los dos extremos del viaje que realizaría Tíquico) sean la causa por la que la carta llegó a ser conocida como Ef.

2.3.7. Comentario y Aplicación

Vivir en la practica el evangelio de la reconciliación y unidad en Cristo (4:1-6:20) La segunda parte de la carta explora la aplicación del evangelio de reconciliación y unidad en la vida de la iglesia. Gran parte de ella toma la forma de una apelación directa, pero está construida sobre la base de lo que se ha dicho en los capítulos anteriores, y el contenido se refiere constantemente a lo que Pablo dijera en las secciones iniciales de acción de gracias, oración y enseñanza. El tema recurrente de cómo "vivir" (en realidad, Pablo usa la metáfora heb. de "andar") a la luz del evangelio es el hilo conductor de 4:1 en adelante (4:17; 5:2; 8, 15). Vivir una vida que evidencie la armonía de la nueva creación. (4:1-6) Aquí Pablo habla de nuestro llamado como un llamado a vivir juntos en una forma que encarna la unidad cósmica que Dios ha introducido. De esta forma el pasaje dicta el tono del resto de la carta y sirve de vínculo con lo dicho anteriormente. Ese vínculo no sólo se materializa en el tema abarcador de la unidad en estos versículos, sino específicamente en el por eso del v. 1, el cual (como en Rom. 12:1) establece el fundamento para la apelación en las enseñanzas ya dadas. El pasaje consiste de dos partes: un llamado a la unidad (vv. 1–3, una ampliación parcial de Col. 3:12–15), y una confesión en siete partes que le agrega énfasis (4–6).

1–3 Presentándose aquí, una vez más, como prisionero en el Señor, Pablo apunta implícitamente al nivel de compromiso que espera de sí mismo y de otros. Sus lectores no habrán dejado de observar que él estaba en prisión precisamente por su celo en procurar esa clase de unidad que ahora pide de ellos (ver 3:13). Pero primero su llamado es ese llamado más general a vivir en una forma que sea digna del llamado de Dios (ver 1 Tes. 2:12; Rom. 12:1; Col. 1:10). Es un llamado a participar del gobierno de Cristo sobre la nueva creación (1:20–22; 2:6), y a ser parte del templo celestial (2:19–22).

Tal llamado conlleva sus propias responsabilidades. Barth lo resume así: "Los príncipes de la realeza son tratados por sus educadores no con la vara, sino apelando a su rango y posición." Quizá tenga razón, pero la apelación aquí no es a las cualidades aristocráticas de resolución imperiosa, tenacidad y autoridad. Es, más bien, un llamado a esa expresión corporativa de la humildad, la mansedumbre y el amor paciente y perdonador ("longanimidad") que ejemplifica la reconciliación (2; cf. Col. 3:12, 13). 3 (Cf. Col. 3:14, 15) clarifica luego que ésta es una apelación a vivir una vida que promueva la unidad.

La apelación está formulada en palabras que indican urgencia y que no son de fácil traducción al castellano: "El imperativo… excluye la pasividad, el quietismo, la actitud de "esperar a ver qué sucede" No es un llamado a hombres y mujeres para que construyan el reino de Dios; es una advertencia para guardar, permanecer dentro de (¡mantener!) la unidad que Dios ya ha comenzado en Cristo (por los eventos de 2:11–22) y a la cual nos hace ingresar el Espíritu Santo que nos trae a Cristo y sus beneficios. El Espíritu nos da la paz mesiánica de la armonía dada por Dios como lazo de unión. Pero es un lazo que el autor sabe muy bien que puede ser cortado por la arrogancia, la falsedad, el orgullo y el dogmatismo egoísta de los que hablará en 4:17–5:14.

4–6 Nos recuerdan de la importancia central del llamado a la unidad con siete repeticiones de las palabras "un, una". El v. 4 tiene reminiscencias de Col. 3:15b, pero expresado de acuerdo con los temas más importantes de Ef. 2:14–17 (un cuerpo); 2:18–22 (un Espíritu) y 1:11–14; 18–23 (una esperanza). Esta tríada de unidades parece ir en progreso desde el "cuerpo" visible (la iglesia única y universal que es la reconciliación de judíos y gentiles) al Espíritu invisible que le da armonía y paz en Cristo (3), y de allí a la futura esperanza de plena armonía cósmica, de la cual el Espíritu se recibe ahora apenas como "la primera cuota" (1:13, 14). La segunda tríada (5) bien podría ser una declaración bautismal traída a colación por el pensamiento anterior.

La fe en Jesús como el único Señor era, generalmente, el énfasis principal de la confesión bautismal (p. ej. Hech. 2:34–39; 19:5), aunque no hay razón para pensar que estuviera limitada a esa ocasión. Para un judío el confesar que Jesús era el único Señor era equivalente a confesar que era uno con el Padre, ya que los judíos oraban diariamente el Shema (Deut. 6:4; cf. Rom. 10:9–12; 1 Cor. 8:4–6). El v. 6 llega naturalmente al clímax con la afirmación judeocristiana del Dios único totalmente soberano por sobre y en toda la creación. Sobre esta suposición se edifica toda esperanza de la unidad cósmica final (cf. Rom. 11:36; 1 Cor. 8:4b–6; Col. 1:15–20), y señala al Dios de 1:3–10.

Es importante destacar que todas estas palabras se refieren a la unidad tanto dentro de la congregación local como, más específicamente, de la iglesia universal. Muchos cristianos frecuentemente han estado más interesados en promover la armonía en amor de una sola congregación (¡y algunas veces, ay, de pequeñas camarillas dentro de ella!), que en enfrentar las divisiones entre iglesias.

Los dones de la victoria de Cristo y el crecimiento hacia Cristo. (4:7-16)

En esta bella sección la apelación es implícita más que explícita. Básicamente se presentan tres conceptos;

Primero, la iglesia universal es llamada a crecer como cuerpo unificado (15, 16) a partir de la unión que ya ha sido dada en Cristo (2:11–22) hacia la unión total con Cristo, en armonía cósmica que caracterizará la finalización de esta era, y la aparición de la nueva creación (13, 15).

Segundo, cada cristiano tiene una parte vital en esto (7, 16b), según la gracia que le ha sido otorgada por el Cristo ascendido y liberador (8–10).

Tercero, Cristo ha dado ciertas clases de líderes (fundamentalmente aquellos que tienen diversos tipos de dones de enseñanza) para promover y dirigir tal crecimiento, y para asegurar que exista una unidad cohesiva (11–13; 16a). El flujo de pensamiento en los vv. 11–16 (en gr. forman una sola frase) es especialmente delicado.

7–10 El lenguaje y el concepto aquí son similares a los de 1 Cor. 12 y Rom. 12:1–8 (el v. 7 es especialmente cercano a 1 Cor. 12:4–7 y Rom. 12:6). Cuando Pablo habla de la gracia de Dios que ha sido conferida en diversas expresiones a cada uno de nosotros ("todos los creyentes"; de la misma forma que utiliza el "nosotros" y "nos" en otras partes de la carta), no está restringiendo el alcance de lo que dice a los ministros del v. 11. Esto lo lleva a dar una descripción de Cristo como el dador de todas esas gracias. El presenta la resurrección-exaltación de Cristo como un nuevo y mayor cumplimiento del Sal. 68:18. Jesús llevó cautivo precisamente al poder que nos ataba (cf. Col. 2:15) y ahora derrama generosamente sobre nosotros los dones o regalos del vencedor (en vez de recibir dones, como dice el Salmo 68). ()

9, 10 Podrían interpretarse en una de tres maneras. Puede ser que el que ascendió a lo alto también descendiera al Hades; o que quien ascendió es aquel que anteriormente había descendido en la encarnación y la humillación de la cruz; o que quien ascendió volvió a descender luego (en el Espíritu) para traer sus dones a la humanidad. ¿Cómo saber cuál es la correcta?

La expresión las partes más bajas de la tierra probablemente esté bien interpretada por "esta tierra", por lo que deberíamos descartar la primera alternativa. La tercera alternativa es posible, pero el v. 10 sugiere que Cristo asciende y llena el universo desde el cielo (ver sobre 1:23), en lugar de descender nuevamente desde allí para traer dones. La segunda opción es probablemente la que debamos elegir; el concepto sería que aquel que ascendió y ahora llena la tierra (y nos otorga las diferentes gracias), no es otro que aquel que primero descendió en humildad para encarnarse y morir por nosotros (cf. 2:14–17). Su venida (2:17) en la cruz y la resurrección nos trajo la paz, las bendiciones y las gracias mesiánicas que disfrutamos. ()

En tanto que el Sal. 68:18 dice del que ascendió: "Tomaste tributos de los hombres", Pablo cambia esta expresión por dio dones a los hombres y hay diferentes explicaciones para el porqué de este cambio. ¿Conocía Pablo una tradición textual que interpretaba chalaq (compartir, dividir) en lugar de laqach (recibir), una transposición de sólo una consonante en heb.? ¿Leyó laqach con el (plausible) significado de "llevar, o recibir para una persona", ya sea en términos generales o porque creía que el Sal. 68:18 era una referencia metafórica a los levitas, recibidos por Dios del pueblo (ver Núm. 18:6, 19)? ¿O refleja Pablo la interpretación rabínica y targúmica de Sal. 68:18, que dice que Moisés ascendió a lo alto (al cielo) para aprender las palabras de la ley que luego dio como dones a los hombres? ()

No podemos estar seguros, pero es evidente que "dio" era una interpretación tradicional, ya fuera del sentido del versículo en sí o al menos de las implicaciones de la acción de "recibir" por parte de quien ascendió, que el versículo describe; y esta última es lo único que se requiere, ya que debemos recordar que el énfasis de Pablo no está en la referencia histórica al Salmo, sino en su cumplimiento tipológico en Cristo y sus dones a la iglesia.

11–16 El v. 11 ejemplifica los dones de la victoria de Cristo, señalando ciertos tipos de líderes en la iglesia. Pablo no está restringiendo el cumplimiento del Sal. 68:18 a estos dones: el y con que se inicia la cita muestra que Pablo también considera a la totalidad de las diferentes gracias mencionadas en el v. 7 como dones de la victoria de Cristo. Pero el Apóstol los enfatiza deliberadamente por la forma en que éstos controlan y modelan el crecimiento unificado de la iglesia (12, 16).

Esta selección de líderes destaca particularmente a aquellos que revelan, declaran y enseñan el evangelio. La mención específica, primero, de que Cristo dio apóstoles y profetas se corresponde con la función reveladora fundacional de los "apóstoles y profetas" en 2:20 y 3:5 (cf. 1 Cor. 12:28, también con "maestros", como aquí). Pablo desea que sus lectores comprendan que la revelación que han recibido del evangelio de la reconciliación cósmica es la que debe continuar unificando y modelando a la iglesia y a su enseñanza. Pero no estamos en libertad de deducir que Ef. enseñe que siempre se darán apóstoles y profetas a la iglesia (como sostienen las iglesias Neopentecostales), ni que el escritor los considere meramente como figuras del pasado, a las que reemplazan los pastores y maestros.

Estos últimos se mencionan, porque son la forma de obreros cristianos que conocen los lectores. Fue principalmente a través de los evangelistas colaboradores de Pablo, no del Apóstol mismo, que el evangelio les fue revelado a los lectores de fuera de Efeso. Y hacia el fin del ministerio de Pablo, la palabra "pastor" se usaba, junto con "sobreveedor/obispo/presbítero/supervisor" y "anciano" como equivalentes aproximados de "líder de la iglesia" (cf. Hech. 20:17, 28 donde los "ancianos" son llamados "obispos" que "pastorean" al rebaño. Los "pastores" y "maestros" comparten aquí un mismo artículo definido en gr., y esto sugiere que son un mismo grupo ("pastores que son también maestros"); pero en esta lista más extensa de diferentes ministerios, es más probable que Pablo tenga en vista dos grupos con funciones que se superponen (p. ej. la enseñanza; y los "maestros" eran un grupo distinto; 1 Cor. 12:28, 29; Gál. 6:6).

Poco después de la época de Pablo el liderazgo de la iglesia se cristalizó en tres grupos: supervisor o sobreveedor/obispo, ancianos y diáconos. La ausencia de estos términos en Ef. 4:11 sigue siendo una clara evidencia de que la carta fue escrita en vida de Pablo, no más tarde.

12 Se dice que estos líderes han sido dados para cumplir tres propósitos coordinados. Cristo los dio para capacitar o completar a los santos, para servir a las necesidades de la iglesia y para edificar el cuerpo de Cristo. La interpretación protestante tradicional (ahora reflejada en todas las traducciones modernas) ha limitado la función de los líderes a la primera de estas tres, argumentando que los santos capacitados son quienes luego ministran a la iglesia y la edifican, no los líderes. Proponer que estos últimos son el sujeto de las tres frases, es visto como una interpretación "católica" y "clericalista". Pero aunque cualquier interpretación "clericalista" queda claramente excluida por los vv. 7 y 16 (donde los santos tienen, claramente, su parte en la edificación de la iglesia), es más probable que sean las funciones de los líderes aquellas de las que se habla en todo el v. 12.

Según el v. 13, los líderes son dados para lograr los objetivos detallados en el v. 12 "hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios". Pablo no está describiendo algún período futuro en que la iglesia gradualmente alcance unidad de creencias y de organización, como parecerían sugerir casi todas las versiones españolas. En cambio, anticipa la venida de Cristo que consumará la unidad cósmica iniciada en la cruz (2:11–22). Por fe, y en nuestro conocimiento del Hijo, ya participamos en esta unidad (por cierto, se nos da para que la "guardemos" [4:2]), pero aún seguimos esperando para ver su realización completa. A la venida de Cristo, y sólo entonces, nosotros, la iglesia total universal, llegaremos "al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo, o mejor aun, un hombre de plena madurez, hasta la medida de la plenitud de Cristo.

El concepto aquí es esencialmente el mismo de Col. 3:4, pero con un mayor énfasis en la existencia corporativa de la iglesia universal como un cuerpo único. Los líderes son dados para cumplir las funciones del v. 12 "hasta" que la venida de Cristo lleve a su iglesia a la madurez completa. Pero ese "hasta" también tiene la implicación de "hacia". Lo que Cristo logrará plenamente al final es la meta hacia la cual, por la gracia de Dios, se ha dado a los líderes para que trabajen.

Los vv. 14–16 son aún parte de la oración comenzada en el v. 11, y la línea del pensamiento es más sutil. Es que Cristo dio a los líderes durante este tiempo para brindar la dirección en que apuntan nuestra esperanza y el evangelio. Los dio para que ya no tengamos que estar atrapados por la inmadurez de la infancia (presa de toda presión), sino que comencemos a crecer hacia la madurez prevista, es decir, a la semejanza misma de Cristo. Mientras que los símbolos, hasta ahora, podrían casi sugerir que la iglesia crece hacia una adultez independiente como la de Cristo, el cambio de símbolos al final del v. 15 le recuerda al lector que Jesús es Señor (cabeza) de todo el proceso, y que el propósito para la iglesia es que crezca hacia una unión más íntima con él. Pablo cierra el párrafo con una forma revisada de Col. 2:19, que intenta resumir la totalidad de lo dicho hasta ahora.

Todo el crecimiento del cuerpo proviene finalmente de Cristo, pero el cuerpo crece a medida que cada uno de los miembros cumple con la tarea de crecimiento que le corresponde en amor (reafirmando el v. 7, y aclarando que no son sólo los líderes quienes edifican la iglesia). Durante todo el proceso esa edificación y crecimiento se mantienen en unidad y cohesión por medio de todas las coyunturas (haciendo eco del papél de los líderes que enseñan). Todo esto presenta un desafío para el día de hoy: ¿Están nuestros líderes tratando de promover esta clase de crecimiento unido de la totalidad de la iglesia de Dios en conjunto? y, ¿queremos seguirlos?

Abandonar la vida de la vieja humanidad y vivir según la nueva creación (4:17-6:9) El material que sigue utiliza la apelación de Col. 3:5–4:2. En Col., Pablo redactó su descripción de la vida cristiana, principalmente en términos de un contraste entre buscar las cosas de arriba, y hacer morir la naturaleza terrenal (Col. 3:1–6: para corregir un interés diferente y enfermizo por las cosas celestiales). En Efesios, el contraste dominante es el de 2:1–22, es decir, el "entonces-ahora" de la separación anterior y la actual unidad y armonía de la nueva creación. Aunque el lenguaje utilizado aquí en el encabezamiento se encuentra únicamente en 2:15 y 4:22–24, nos brinda una metáfora principal muy apropiada para toda la sección.

Pero las secciones subordinadas destacan diferentes énfasis dentro del tema de la vida en la nueva creación: 4:25–5:2 trata principalmente sobre pecados como el enojo y la mentira que podrían causar disensión y separación en la iglesia; 5:3–14 advierte a los creyentes sobre no dejarse atrapar por las tinieblas del mundo que los rodea (particularmente en el comportamiento sexual) que alguna vez los envolvieron; 5:15–20 hace un contraste entre la insensatez del mundo y la sabiduría de la nueva vida orientada hacia Dios; mientras que 5:21–6:9 examina la manera en que las relaciones esposo-esposa, padres-hijos y esclavo-amo, pueden reflejar la unidad cósmica que Dios ha iniciado en Cristo.

4:17–24 ¡Despojaos del viejo hombre y vestíos del nuevo! Luego de insistir en el comienzo en que los lectores dejen su anterior forma de vida como gentiles (17), ésta se describe en colores oscuros (18, 19; cf. Col. 1:21; 3:7) a fin de ofrecer un agudo contraste con lo que han conocido de Cristo en el evangelio (20, 21). El es el modelo para la humanidad de la nueva creación, y Pablo recuerda a sus lectores que el evangelio, por esa razón, incluye la enseñanza sobre la necesidad de despojarse de la vieja humanidad pecaminosa, y vestirse de la nueva (22–24; cf. Col. 3:8–10). ()

17–19 Comparemos estos versículos con aquellos muy similares en Rom. 1:18–32 (especialmente 1:21, 24). Podemos observar que aquí, como corresponde a una apelación o ruego, hay mayor énfasis en la responsabilidad humana de abandonar el pecado (cf. Rom. 1:24, 26, 28: "Dios los entregó… " Con el v. 19: se entregaron). Como en Rom., el problema se origina en el pensamiento idolátrico (la palabra vanidad en el v. 17 sugeriría inmediatamente esto a un lector judío), en la ignorancia consciente y culpable referente a Dios, y en la "dureza de corazón". En las Escrituras esta expresión significa franca rebeldía, no insensibilidad emocional. Esto lleva a que el entendimiento se entenebrezca aun más, ya que Dios es desplazado de la posición central que debería ocupar. Esto, a su vez, lleva a que la conciencia humana falle, y hace caer a la persona en la espiral descendente del pecado (19). Todo se resume en una de las palabras clave de la carta: alejados (18; cf. 2:12 y Col. 1:21).

20–24 Contraste entre la vida anterior de los lectores, como gentiles, con todo lo que se les ha enseñado acerca de Cristo, tanto en la proclamación inicial como en las enseñanzas posteriores. Nótese la manera en que los vv. 20 y 21 reflejan a Col. 2:6, 7, que aquí brinda el sentido básico. Lo que aprendieron sobre Cristo fue que él encarna la verdad en contraste con el "engaño" que caracterizaba su existencia anterior (21, 22). El gr. que Pablo usa aquí no es fácil de seguir, y literalmente dice: "Vosotros habéis sido enseñados en él, como [la] verdad está en Jesús, a despojaros del viejo hombre/la vieja humanidad correspondiente a vuestra anterior manera de vivir… y a vestiros del nuevo hombre/la nueva humanidad."

En otras palabras, a los lectores se les había enseñado que Jesús encarna la verdad, y que si deseaban vivir en ella, debían despojarse de su vida anterior y adoptar una como la de él. Este "viejo hombre" del que deben despojarse es Adán, y el "nuevo hombre" del que deben vestirse es Cristo. Hay un importante elemento de verdad aquí, pero tanto el pasaje paralelo en Col. (3:1–4 y 8–10) como 4:24b–32 sugieren algo diferente. Aquí, Pablo está pensando en la distinta clase de naturaleza humana que caracteriza a cada creación. El Apóstol alienta a sus lectores a renovarse en su mente, y a vivir según la naturaleza de la nueva creación que Dios ya está haciendo en ellos. Según el v. 24, esa "nueva naturaleza" es "creada a semejanza de Dios".

La enseñanza original de Pablo probablemente estaba expresada en el modo indicativo: en unión con Cristo vuestra vieja naturaleza pecaminosa fue crucificada, y fuisteis levantados para la vida en la nueva creación (cf. Rom. 6; 2 Cor. 5:17; Col. 2:11, 12, y más obviamente aun, Col. 3:9, 10, el paralelo directo); pero tales indicativos implican correspondientes imperativos (como aquí; cf. Rom. 6): somos responsables de vivir con toda seriedad y energía lo que Dios está haciendo en nosotros (cf. Fil. 2:12, 13). El no hacerlo, sería precisamente vivir en el "engaño" (22) de la vieja creación, en lugar de vivir en la "verdad" de la nueva (24; cf. 21).

4:25—5:2 ¡Vivid en la verdad cuyo modelo es Cristo Jesús! Si la humanidad de la nueva creación refleja "la verdad" revelada en Jesús (21, 24), en lugar del "engaño" de la antigua, inevitablemente requerirá que los cristianos hablen la verdad, y no engaño. Pero la verdad revelada se centra en la reconciliación y unidad cósmicas, y por ello Pablo agrega que debemos abstenernos de mentir, porque somos miembros los unos de los otros. Es decir, que ya no somos seres apartados e independientes, sino gente que ahora tiene un sentido de pertenencia, en unidad con otros a quienes no debemos robarles la verdad según la cual ellos habrán de decidir y actuar.

La enseñanza que sigue en esta sección se concentra especialmente en el pecado del enojo y su efecto separador (26), y los pecados relacionados con él (29–31). En lugar de éstos, los creyentes son llamados a seguir el modelo de la verdad de Dios revelada en Jesús (4:32–5:2). Toda la sección es, en esencia, una reescritura de Col. 3:8–12.

26 Introduce el tema principal del pasaje: el enojo. La traducción que encontramos en la mayoría de las versiones castellanas, enojaos, pero no pequéis pierde por completo la fuerza del original. No es un estímulo para la ira justificada (por cierto, toda clase de ira es condenada en 4:31); es una advertencia: "Si te enojas, ¡ten cuidado! ¡Estás a las puertas del pecado!" En Occidente el enojo es considerado señal de masculinidad, pero la tradición judía era más consciente de su poder divisivo, satánico y corruptor.

El enojo y los pecados relacionados con él, mencionados en los vv. 29 y 31, son el epítome de los pecados socialmente destructivos y alienantes, tan característicos de la antigua creación. El robo (28) es otro de ellos; ya que se lo experimenta no sólo como la privación de la propiedad (que es similar a la pérdida accidental), sino como un ataque que mancha la esfera privada personal, y como un destructor de la confianza en el seno de la comunidad. Estas cosas y otras similares "entristecen" al Espíritu Santo en el sentido de que se oponen a la dirección misma del Espíritu en su obra reconciliadora, unificadora y de llevar a cabo la nueva creación en el creyente.

En lugar de estas actividades socialmente destructivas, Pablo aboga por otras correspondientes que son cohesivas, edificantes y marcan las características de la existencia de la nueva creación, resumida y hecha realidad en Cristo: el que antes robaba, debe volverse filántropo (28); la capacidad de hablar no debe usarse para destruir y maldecir, sino para el bien (29); en lugar de ira, el creyente debe mostrar el carácter perdonador de Dios (32)

2.4 PROPUESTA, HACIA UN IGLECRECIMIENTO BIBLICO

Finalmente, mi propuesta se basa en el estudio hecho, y coincido con el pensamiento del teólogo Latinoamericano Miguel Ángel García Sarceño, una autoridad dentro de la Iglesia.Director e Instructor del CLB para México, Centro América y el Caribe Hispano. A continuación parte de su estudio.

2.4.1 Restaurando el paradigma bíblico del iglecrecimiento

Desde hace más de una década, nuestra Iglesia inició un proceso de cambios y reformas organizacionales y operacionales. Este proceso incluyó las iniciativas de crear un nuevo paradigma de liderazgo y nuevas estructuras en los tres grandes niveles de la organización de la iglesia, con el objeto de eficientizar su trabajo en el cumplimiento de la Gran Comisión.

Como resultado de estas reformas, la iglesia cambió su hiper-énfasis en el crecimiento cualitativo por un exagerado énfasis en el crecimiento cuantitativo, dentro de lo cual, lo cualitativo ha perdido un lugar de importancia. Obviamente, nuestro pasado énfasis en lo cualitativo, tenía muchos errores conceptuales y era usado mas como mecanismo de racionalización para justificar la falta de crecimiento cuantitativo. No obstante, el nuevo enfoque adoptado de iglecrecimiento, no ha logrado restaurar el equilibrio bíblico del crecimiento de la iglesia, pues un crecimiento cuantitativo con menoscabo de lo cualitativo, o que no converge con éste, no es bíblico.

Bajo el nuevo enfoque de iglecrecimiento, la iglesia a través de su liderazgo, con una actitud acrítica, a incorporado o adoptado paradigmas de crecimiento (), que no solo son antibiblicos, sino también ineficientes.() La razón por la que el liderazgo se ha adherido a estos paradigmas, según ellos, es porque creen que el iglecrecimiento, como movimiento, es ateológico.() ¡He aquí el error fundamental! () El verdadero iglecrecimiento tiene que partir de una concepción bíblica y correcta de la eclesiología del Nuevo Testamento. ¿Cuáles son los paradigmas antibíblicos de iglecrecimiento que han sido abrazados por la mayoría de nuestros líderes? Estos paradigmas los podemos clasificar en dos categorías.

2.4.2 Paradigmas antibiblicos de iglecrecimiento

2.4.2.1 Paradigma institucionalista ()

Este paradigma se edifica sobre una seudo-concepción del binomio organismo-organización de la Iglesia Neo-Testamentaria. Según este paradigma, todo lo que la Iglesia es está contenido en la institución u organización eclesiástica. Por lo tanto, no solo es legítimo el empleo de métodos manipuladores tipo marketing, sino que son imprescindibles si se quiere que la iglesia crezca cuantitativamente. Por lo tanto, desde la perspectiva de este paradigma, el liderazgo (lo humano) puede hacer crecer la Iglesia, y tal crecimiento dependerá de la copia de iglesias-modelos, de la implementación de programas, de métodos pragmáticos, etc. En conclusión, este paradigma hierra en dos cosas:

  • Reduce la Iglesia a una mera organización o institución. Como tal, podemos hacer crecer la iglesia como cualquier empresa secular.
  • La atribución exclusiva que la Biblia le da a Dios, como el único que causa el crecimiento en la iglesia, es transferida al hombre, según este paradigma.

2.4.2.2 Paradigma espiritualista

Es importante aclarar que el adjetivo "espiritualista" no debe ser confundido con espiritualidad, pues hace referencia mas a una actitud espiritualista, que a la acción del Espíritu Santo. Se refiere mas a una visión filosófica dualística de la realidad, según la cual no puede interrelacionarse el espíritu con la materia. Este paradigma, igual que el anterior, se edifica sobre una concepción errónea del binomio organismo-organización de la Iglesia Neo-Testamentaria. No obstante, se diferencia del paradigma institucionalista en que, cree que la iglesia esta constituida solo por el elemento organismo, sin incluir la organización. Para este paradigma, () el organismo y la organización constituyen dos principios opuestos, que se excluyen entre sí. Por esta razón, este paradigma desvalora todo lo institucional u organizacional, devalúa todo proceso racional y toda investigación empírica sobre el crecimiento de la Iglesia.

Bajo esa concepción, muchas iglesias que han abrazado este paradigma, procuran hacer crecer la Iglesia con programas de ayunos, oración y guerra espiritual, etc. () Es decir, limitan la acción de Dios, en función del crecimiento de la iglesia, a las iniciativas espirituales previamente mencionadas. No obstante, a pesar de la diferencia conceptual con el paradigma institucionalista, este paradigma viene a coincidir en la práctica en una cosa con tal paradigma: el crecimiento de la iglesia queda determinado por la iniciativa del hombre. () Si el hombre no ayuna, no ora ni hace guerra espiritual, entonces la iglesia no crecerá. Las investigaciones empíricas y serias que se han hecho alrededor del mundo por investigadores del crecimiento de iglesias, ponen de manifiesto que muchas iglesia que siguen estas prácticas, no están en crecimiento. Poniendo así de manifiesto que tales práctica, con la visión y actitud con que la hacen, no pasan de ser un activismo religioso sin fruto. Con plena razón Christian A. Schwarz, dice de este movimiento:

"me refiero a los cristianos que al querer trabajar conscientemente en la fuerza del Espíritu Santo, a nivel práctico anteponen la suya a la acción divina. " () En conclusión, este paradigma también falla en dos cosas:

  • Aborda el binomio organismo-organización de la Iglesia, con una visión dualística, es decir contradictorios, por lo que no pueden cooperar el uno con el otro.
  • Desvalora toda estructura organizacional, proceso racional, y toda investigación empírica, por considerarlos como no espirituales.

Cualquiera de estos dos paradigmas que se hayan adoptado, consciente o inconscientemente, ponen de manifiesto que algo anda mal, pues no estamos teniendo un crecimiento que se adecue al perfil de crecimiento que nos presentan las Escrituras. Esto nos debe de hacer reflexionar sobre la pregunta: ¿Por qué la iglesia no está obteniendo el crecimiento tal como esta diseñado en la Biblia? Para encontrar la respuesta correcta, necesitamos despojarnos de los paradigmas de crecimiento antropológicos, y buscar el paradigma divino en Las Escrituras.

2.4.3. El Paradigma bíblico del iglecrecimiento

2.4.3.1 Enseñanza general sobre el crecimiento

El Nuevo Testamento tiene dos pasajes que son claves para entender los principios que Dios utiliza, no solo para producir crecimiento en el mundo biológico, sino también para hacer crecer su Reino, y por ende, Su Iglesia.

  • San Mateo 6:28.

Para tener una idea exacta y provechosa de esta escritura, es necesario analizarlo en su contexto general y específico. Es importante notar que el tema general hilador en que se encuentra esta escritura, es El Reino de Dios. Por lo tanto, el objetivo primario de Cristo no es darnos una lección de biología o botánica, sino una de naturaleza espiritual. En este contexto Jesús nos dice:

"Mirad los lirios del campo, Cómo crecen."

El término "mirad", es una traducción del griego katamáthete, que podría ser traducido "aprended atentamente o cuidadosamente". El término está en imperativo, lo cual implica que reviste el mandato: aprended cuidadosamente. ¿Sobre qué debemos aprender? Sobre los lirios del campo. Luego, para evitar toda elucubración, Jesús orienta el elemento específico que debemos de aprender de los lirios: cómo crecen.

Esto significa que la forma de cómo los lirios crecen, contiene una lección de la naturaleza, que ilustra muy bien un principio del Reino de Dios. La ansiedad y el afán no forman parte en la existencia de los lirios en su desarrollo o crecimiento, pues la sobrevivencia y crecimiento dependen de una causa providencial independiente de ellos, es decir, Dios. Ese principio debe de cobrar vigencia en el estilo de vida de aquellos que vivimos bajo el poder redentor del Reino de Dios.

¿Qué implicación tiene esta verdad para el crecimiento de la Iglesia? Que su crecimiento no depende del mero esfuerzo humano, sino de Dios. Así como él tiene mecanismos bióticos para hacer crecer los lirios, también tiene mecanismos energizados por El Espíritu para hacer crecer Su Iglesia. Cuáles son esos mecanismo es nuestra tarea de descubrir mediante el aprendizaje cuidadoso de Las Escrituras, y por ende de la naturaleza, que según La Biblia, ilustran muy bien una serie de principios del reino y la iglesia.

  • San Marcos 4:26-29.

Este pasaje nos traslada a un peldaño mas en la comprensión de cómo Dios lleva a cabo el crecimiento en la naturaleza y en Su reino, y porque no decirlo, también en Su Iglesia. El pasaje en estudio, dice:

Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra. Duerma y vele, de noche y de día, la semilla brota y crece sin que él sepa cómo, porque de por sí lleva fruto la tierra: primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto esta maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

Hay tres verdades esenciales contenidas en este pasaje. La Primer verdad, lo que el hombre debe hacer y lo que no puede hacer para que se produzca el crecimiento. Segunda verdad, las cualidades del crecimiento. Y tercera y última verdad, quien es la causa eficiente del crecimiento.

  • El Rol del hombre en el crecimiento.

Según esta parábola, aunque el hombre no puede producir ni entender cómo se produce el crecimiento, eso no significa que debe asumir un rol pasivo, sino uno activo. Su responsabilidad es la de sembrar la semilla, y recoger la cosecha.

  • Las cualidades del crecimiento.

Según las escritura en estudio, el crecimiento es:

a) Espontáneo e inherente a la naturaleza de los seres vivos. Una vez la semilla germina, su crecimiento es espontáneo como resultado del curso de la naturaleza. El término que utiliza la Biblia para designar esta cualidad es aujtomavth (automáte), de donde proceden los términos españoles de autómata y automático. "Porque de por sí lleva fruto".

b) Secreto y misterioso. Los mecanismos que activan el crecimiento espontáneo en los seres vivos, escapan de la percepción y comprensión del hombre. "Duerma y vele, de noche y de día, la semilla brota y crece sin que él sepa cómo".

c) Pequeño en la etapa inicial. El verdadero crecimiento no es abrumador en su etapa inicial. Su volumen es pequeño, pero sólido, estable, excepto si es enfermizo. Un crecimiento acelerado o demasiado lento en el mundo de la biología y la medicina, con sus raras excepciones, siempre es patológico. "…primero hierba, luego espiga…"

d) Gradual y continuo. La afirmación del escritor sagrado: "primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga…", pone en evidencia el carácter gradual del crecimiento. Mientras que la expresión: "Duerma y vele, de noche y de día, la semilla brota y crece", no enseña que el crecimiento, además de ser progresivo, es continuo. Una vez la semilla germina, comienza a crecer de día y de noche, sin que el hombre pueda percibir su crecimiento.

d) Grande al final del desarrollo. El crecimiento, tal como lo determinado el Creador, tiene una etapa de esplendor; pero es digno de notar que su crecimiento no ocurre de manera ilimitada. Tiene una etapa de madurez, en la que ocurre su mayor capacidad de desarrollo y multiplicación. Esta son las ideas predominantes cuando el escritor sagrado dice: "después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto esta maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado".

2.4.3.2 Enseñanza del nuevo testamento sobre el iglecrecimiento

A. Enseñanza explicita.

A.1. San Mateo 16:18.

No nos dedicaremos a los aspectos hermenéuticos controversiales de esta Escritura, sino solo en aquello que esta relacionado con el tema que nos ocupa. Este texto bíblico, dice:

Mas yo también te digo que Tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no Prevalecerán contra ella.

El término griego que traduce el verbo edificar es "oikodoméso". El término esta en modo indicativo y en tiempo futuro. La afirmación que contiene este verbo, no se refiere a un acto que se agotaría en el Pentecostés, () ó a un acto previo a dicho evento. La indicación de edificar se refiere a una acción que Jesús ejecutaría desde el inicio de la iglesia testamentaria, y que continuaría a través del tiempo y se consumaría hasta el momento que él se la presenta a Sí mismo.

Por lo tanto, la edificación (desarrollo y crecimiento) de la Iglesia es un rol fundamental de Cristo. Por supuesto, el no trabaja en el vacío, por ello se dice que los líderes y miembros de todo el Cuerpo de Cristo, también son edificadores, es decir, obreros auxiliares al Gran Edificador. I Corintios 3:9-10; Efesios 4:11-12.

Por lo tanto, según esta Escritura, el crecimiento de la iglesia siempre será iniciativa y fruto del Gran Edificador, Jesucristo. No obstante, como lo veremos a continuación, tal verdad en ningún momento asigna ni justifica una actitud pasiva de los líderes y miembros de la iglesia. Sin embargo, las iniciativas, planes, estrategias y programas de estos, tienen que surgir de la acción que el Cristo resucitado ejerce sobre aquellos que se mueven no "meramente" por una visión antropocéntrica o movidos por el espíritu de la tecnología o numerología, sino por el Espíritu vivificante y energizante, que provee la vitalidad, sabiduría y el poder necesario para emprender y terminar la Gran obra edificadora de Cristo.

La afirmación del Salmista es muy ilustrativa al respecto cuando dice:

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. Salmo 127:1.

A.2. Hechos 2:47.

Esta es otra escritura bastante iluminadora sobre la perspectiva bíblica del crecimiento de la iglesia del Nuevo Testamento. Esta dice:

"…alabando a Dios y teniendo el favor de todo el pueblo. Y el Señor Añadía cada día a la iglesia los que iban siendo salvos."

El contexto anterior de este pasaje, nos habla del testimonio presentado por Pedro, junto con los otros apóstoles (v.14). Como resultado de ello, Lucas registra, en el versículo 41: y fueron añadidas en aquel Día como tres mil personas. Luego, en el versículo 47 concluye: Y el Señor Añadía cada día a la iglesia los que iban siendo salvos. ¿Quién asumía el rol principal en el crecimiento de la iglesia primitiva? Obviamente que el Señor. El era y es el Gran Edificador de la iglesia. No obstante, es digno de notas que dicha obra estuvo íntimamente ligada al testimonio que los apóstoles daban de Cristo.

A.3. I Corintios 3:5,6.

De todas las Escrituras que tratan sobre el crecimiento de la iglesia, creo que este es la más contundente. Este dice:

¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolo? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo Planté, Apolo regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Esta escritura es bien clara sobre la imposibilidad de que los líderes produzcan el crecimiento en la iglesia. ¿Significa esto que no incide lo que hagamos o dejemos de hacer con el crecimiento de la iglesia, pues al fin de cuenta, Dios es el que da el crecimiento? ¡Por supuesto que incide! Un agricultor no puede hacer crecer su cultivo. Eso es una obra de Dios a través de las leyes de la naturaleza. Pero nunca podrá cosechar lo que no haya sembrado. De igual manera, nuestro rol es sembrar y regar la semilla del reino. Luego Dios se encargará de hacerla germinar y crecer.

2.4.3.3 El crecimiento cuantitativo es fruto del crecimiento cualitativo

Desde la perspectiva de los paradigmas de crecimiento antropológicos, el crecimiento cuantitativo no siempre guarda relación con el crecimiento cualitativo. Es decir, divorcian por completo el crecimiento cuantitativo del cualitativo. Esto no esta de acuerdo con lo que la Biblia enseña acerca del crecimiento integral de la iglesia. En el Nuevo Testamento, el crecimiento cuantitativo no solo converge con el crecimiento cualitativo, sino que este último se vuelve la causa del primero. Un Análisis cuidadoso del libro de los Hechos pone de manifiesto esa verdad.

Las investigaciones realizadas cómo iniciativa de Cristian Schwarz, con quien comparto enormemente la visión del iglecrecimiento Neo-Testamentario, ponen de manifiesto que el crecimiento cuantitativo es el resultado del crecimiento cualitativo de una iglesia. Teniendo como campo de investigación unas 1000 iglesias en los cinco continentes de mundo, ya fueran estas grandes o pequeñas, en crecimiento o en decrecimiento, se descubrió que el nivel del crecimiento cuantitativo de las iglesias estaba determinado por su nivel de crecimiento cualitativo.

Esa investigación me ayudó a entender los principios de crecimiento que operaron en las diferentes iglesias que pastoreé por muchos años, unas eran rurales y otras urbanas. Me ha ayudado a entender el por qué algunas cosas no me funcionaban en unas iglesias, y en otras sí.

El crecimiento cualitativo que caracteriza a una iglesia en crecimiento, está determinado por las siguientes características:

  • Liderazgo centrado en el Katartismo.
  • Incorporación de la membresía al ministerio, según sus dones.
  • Vivencia de la fe con entrega y entusiasmo.
  • Estructura organizacional funcional.
  • Cultos que profundizan la fe y la experiencia en Dios.
  • Multiplicación de grupos celulares de discipulado.
  • Evangelismo contextualizado a la situación existencial del inconverso.

Relaciones interpersonales de calidad.

2.4.3.1 Liderazgo centrado en el katartismo

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,…Efesios 4:11,12.

El término "katartismo", es el vocablo griego que Pablo usa, y el cual los traductores hispanos de nuestras Biblias traducen como "perfeccionar". Dicho término se usa en varios contextos en el Nuevo Testamento. Puede significar "remendar", "restaurar", "equipar"-en el sentido de hacer apto a una persona para el desempeño eficiente de una obra. Es este último significado el que Pablo tiene en mente, cuando dice que la finalidad de los pastores-maestros por la que han sido puestos en la iglesia, es la de equipar o hacer apto a cada santo para que realicen con eficiencia el ministerio que se les ha asignado en el Cuerpo de Cristo, que es la iglesia.

Las iglesias que están en crecimiento son aquellas, según las investigaciones hechas, que poseen pastores equipadores, que ayudan a cada cristiano a desarrollar sus dones potenciales, dados por Dios, y permiten que éstos los ejerzan para la edificación y desarrollo de la iglesia.

Esto demanda el que muchos de nuestros pastores de América Latina reformen y cambien sus estilos de liderazgo y la manera de llevar acabo su obra pastoral. Requiere que rompamos con tanto activismo religioso, roles tradicionales, y visiones tecnocráticas. Es un imperativo que saquemos del centro de atención y de actividad los programas, () las cosas eclesiásticas, los intereses personales, la mediocridad, la comodidad, etc., y pongamos en su lugar a las personas con todo el potencial que Dios les ha dado, orientando hacia ellos toda nuestra energía pedagógica, atención y recursos, hasta verlos convertidos en lo que Dios quiere que sean según su plan Divino.

2.4.3.2 Incorporación de la membresía al ministerio, según sus dones

"Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios." (1 Pedro 4:10)

La teología de los dones pone al descubierto nuestra necedad e ineficacia presente. Luchamos, buscamos métodos, nos entregamos con toda nuestra alma y cuerpo en busca del crecimiento, y al final terminamos agotados, frustrados, con una profunda sensación de fracaso. Y lo peor, creemos que en todo lo que hemos hecho, hemos estado caminando bajo la guianza del Espíritu. No somos conscientes de que hemos buscado el crecimiento en nuestras propias fuerzas, métodos, y sabiduría propia. Pues mientras nos desgastamos física, emocional y sicológicamente, los recursos de Dios, latentes en cada miembro que se reúnen en nuestros templos, permanecen inactivos, ignorados, y pasivos.

Pues según nuestra pobre visión, ellos están solo para ser ministrados y no para ministrar, para recibir lo que sumamos con nuestros pobres esfuerzos, y no para multiplicar cuantitativa y cualitativamente la membresía de la iglesia, están allí para recibir y no para dar, sus roles se limitan a ser espectadores y no protagonistas del crecimiento integral de la iglesia. ¡Que visión mas ajena y extraña a las Escrituras! mentales y laborales adquiridos a los largo de nuestra historia. También tiene una causa cultural.

La antropología cultural latinoamericana nos enseña que nuestra conducta esta determinada más por factores emotivos que racionales. Culturalmente sólo hay lugar .para un crecimiento efervescente y precoz. Es mas, nos gozamos sólo por lo cuantitativo, pues lo cualitativo no constituye un valor elevado en nuestra jerarquía de valores. Por supuesto, todos estos errores tienen un origen multicausal. No sólo se debe a nuestra ignorancia de las Escrituras, sino también a condicionamiento.

Una mirada general pero cuidadosa de I Corintios 12:1-12, nos enseñan varias verdades fundamentales sobre el tema que nos ocupa: a) todo lo que la iglesia necesita para su crecimiento, es provisto por el Dios Trino; b) Dios le ha dado, no sólo al ministerio profesional, sino también al ministerio laico, capacidades especiales, áreas de servicio y grados de poder para que desarrollen el Cuerpo de Cristo; c) Dios no espera que cada miembro sea fuerte ó hábil en cada área de servicio, por lo tanto, no es su voluntad que nosotros sirvamos en determinadas áreas para lo cual no estamos calificados por él.

Dios nos ha creado con fortalezas y debilidades para las diferentes áreas del servicio, y él espera que con mi fortaleza compense tu debilidad, y con tu fortaleza compensen mi debilidad, y hacer crecer así el Cuerpo de Cristo.

Si cada pastor entendiera este principio de crecimiento y comenzara a desmontar una estructura parecida a la de un vehículo cuyo motor sirve de asiento, las llantas de volantes, y los asientos de motor, etc., y comenzara a descubrir los dones de cada miembro, e implementar las acciones pertinentes para desarrollarlos, y los incorporara en sus respectivo ministerio de acuerdo a sus dones, entonces, y solo entonces, la iglesia estaría en el camino del crecimiento bíblico. ()

2.4.3.3 Vivencia de la fe con entrega y entusiasmo

"En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación, constantes en la oración." (Romanos12:11-12)

Este versículo de la Escritura resume muy bien cómo viven la fe cristiana los miembros de las iglesias que están en crecimiento. Hagamos un breve análisis de estos versículos. Según estos, los cristianos deben vivir la fe:

  • Con diligencia, no perezosos: es importante notar que ókneros que se traduce por perezosos, no se refiere al haragán que no hace nada, sino al negligente o moroso, que por su falta de entrega diligente siempre no concluye lo que tiene que hacer, por ello siempre deja algo para mañana. La exhortación es el de vivir la fe con entrega y entera dedicación a fin de cumplir cada momento lo que el Señor espera de nosotros.
  • Fervientes en el espíritu: el término que se traduce ferviente es zeo y significa literalmente caliente o hervir. Pablo utiliza aquí ese término en el sentido metafórico para hablar de fervor de espíritu, o entusiasmo. Su exhortación es que debemos vivir la fe con entusiasmo, no dando cabida al desanimo o al desmayo espiritual.
  • Con gozo en la esperanza: Pablo dice que la fe debe vivirse con la fortaleza del gozo que se deriva de la esperanza en la segunda venida de Cristo y en el cumplimiento de todas sus promesas.
  • Con paciencia en la tribulación: esta es la mejor traducción, pues la idea original de Pablo es que el cristiano enfrente la aflicción con paciencia, es decir, con valentía y fuerza perseverante.
  • Con constancia en la oración: la fe, dice Pablo, se vive con perseverancia en la oración.

Estas cualidades o actitudes son las que caracterizan a los miembros de las iglesias en crecimiento cuantitativo, no importante si son pentecostales o no. Viven la fe con entrega y dedicación al servicio del Señor, no hay lugar para el desánimo, para la pasividad en el servicio o el lamento o la conmiseración. Viven la fe con un profundo sentido de certeza sobre el futuro, es decir, sobre lo que Dios les ha prometido, y especialmente, sobre la venida del Señor.

2.4.3.4 Estructura organizacional funcional

…todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. Efesios 4:16.

Según la eclesiología bíblica, cada iglesia contiene la plenitud de los recursos de la iglesia universal. Un solo versículo comprueba esto: Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular. I Corintios 12:27. Note que esta afirmación se hace en aplicación a una iglesia local, no a la iglesia universal. Lo que significa que la iglesia local que estaba en Corinto, eran allí el Cuerpo de Cristo, no una parte del mismo. Por lo tanto, la iglesia en Corinto tenía la plenitud de los recursos que existían en la iglesia universal. El espacio no nos permite desarrollar todas las implicaciones que esto tiene para el crecimiento. No obstante desarrollaremos sólo una de las ideas importantes.

La iglesia como un organismo necesita una estructura organizacional que sea funcional en su respectiva localidad, a fin de liberar todo el potencial de crecimiento que existe en ella como cuerpo de Cristo. La estructura organizacional impedirá o propiciará el crecimiento en esa localidad. He aquí la importancia de las estructuras organizacionales, por lo que no deben verse con mediocridad o pasarlas desapercibidas. Las investigaciones realizadas nos dicen que las iglesias que no crecen son aquellas que han adoptado estructuras organizacionales no funcionales, tales como: estructuras de gobierno desalentador, horas de culto inadecuadas, sistemas financieros desmotivadotes, etc.

2.4.3.5 Cultos que profundizan la fe y la experiencia con Dios

"Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis el Espíritu Santo." (1 Tesalonicenses 5:16-19)

Las investigaciones arrojan importantes revelaciones en relación a lo cultos que contribuyen para el crecimiento. Una de ellas es que la naturaleza de la liturgia, el uso de determinado lenguaje, personalidades eclesiásisticas importantes etc., no es lo que incide para el crecimiento. Lo que sí incide, prescindiendo del tipo de liturgia, es que esta produzca en cada participante una experiencia inspiradora, conduciéndolos a un contacto y a una experiencia fresca con Dios.

Obviamente, esto no se logra con cultos rutinarios o improvisados, lo cual solo es una manifestación más del activismo religioso que esta agobiando la vida de cientos de cristianos alrededor de América Latina. Debo reiterar la advertencia que para que se dé el crecimiento cuantitativo a través del crecimiento cualitativo, es necesario que todas las cualidades del crecimiento cualitativo deben converger simultáneamente en su desarrollo.

2.4.3.6 Multiplicación de grupos celulares de discipulado

Hay dos pasajes de las Escrituras que ilustran muy bien este principio. Ambos se encuentran en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. (Hechos 2:41,42)

Este primer pasaje pone de manifiesto el cumplimiento de la Gran Comisión por parte de los Apóstoles, la cual dice:

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;… Mateo 28:19,20.

La expresión "Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles", según el texto en griego, no significa "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles", como lo traducen algunas versiones de la Biblia. Esta última traducción conlleva la idea de que los recién conversos, como fruto del sermón de Pedro, mantenían una conducta constante de observación del contenido de lo que los apóstoles les enseñaban, idea muy ajena a lo que el texto esta enseñando. Lo que el texto sí nos esta diciendo es que, los recién convertidos se mantenían diligentes y constantes en la asistencia a las enseñanzas discipuladoras de los apóstoles.

Su perseverancia era en el discipulado apostólico. He aquí uno de los grandes secretos apostólicos para el crecimiento, no solo cuantitativo sino cualitativo. Bajo el ministerio apostólico, no se trabajaban a las personas sólo a nivel de su conversión inicial, no las dejaban en el altar de la profesión de fe, como ocurre en la mayoría de nuestras iglesias de hoy. Restaurar el discipulado en cada iglesia local es un imperativo para su crecimiento integral.

Las investigaciones de campo que se han hecho, revelan que las iglesias que crecen son aquellas que mantienen vigente grupos de discipulado multiplicadores, es decir, grupos de discipulado que producen otros grupos de discipulado. Es la restauración de las iglesias apostólicas de las casas que se multiplicaban en todas las ciudades y provincias romanas.

Pero la eficacia de este principio de crecimiento no solo consiste en establecer grupos de discipulado que se multiplican. Consiste en lograr desarrollar un estilo de vida comunitaria en los grupos en donde las necesidades integrales de cada persona son satisfechas. El segundo pasaje del libro de los Hechos, ilustra muy bien como funcionaba esto en la iglesia primitiva.

"Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo." (Hechos 2:46-47)

2.4.3.7 Evangelismo contextualizado a la situación existencial del inconverso

"Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos... a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley... a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos." (1 Corintios 9:20-22)

Si queremos tener éxito en nuestra evangelización, tenemos que producir cambios radicales de cómo hacer el evangelismo. El primer cambio que tenemos que hacer, según la Escrituras y las investigaciones de campo que se han hecho, es lograr incorporar a cada creyente según su don, en la tarea de que cada inconverso se exponga para escuchar el "evangelio", sí, eso, el evangelio, no la doctrina de la iglesia, no nuestros sistemas religiosos, legales o moralistas.

En segundo lugar, necesitamos desarrollar la capacidad de contextualizar el evangelio, sin alteración, a la situación existencial de cada persona, es decir, tenemos que ser capaces de contextualizar el evangelio a cada situación problemática del hombre post-moderno, a fin de que éste pueda ver en el evangelio la alternativa de Dios para cada problema de su vida, y romper así el prejuicio que el evangelio nada tiene que ver con la problemática del hombre en su existencia presente.

2.4.3.8 Relaciones interpersonales de calidad

"Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." (Juan 13:34-35)

Con respecto a esta cualidad que deben desarrollar las iglesias que quieren crecer, Christian A. Schuwarz, nos dice:

"Nuestras investigaciones... han demostrado que hay una relación muy significativa entre la capacidad de amar de una iglesia y su potencial de crecimiento. Las iglesias en crecimiento poseen, por lo general, un ‘coeficiente afectivo’ considerablemente superior al de las iglesias estancadas o en decrecimiento." "...Al ser obra de Dios, el auténtico amor vivido por los creyentes confiere a la iglesia una fuerza de atracción mucho más efectiva que cualquier programa evangelístico basado casi exclusivamente en la comunicación verbal." (DNI, 36).

Por lo antes dicho, son vitales los aportes que el liderazgo relacional da al crecimiento cualitativo y cuantitativo de la iglesia de Dios de la profecia. Vale la pena fomentarlo a través de un proyecto aceptable para toda la comunidad que integra ésta Iglesia. De lo contrario, como dice el teólogo Guatemalteco José Antonio Romero: "Desde el punto de vista de la sociología, dejaría de ser una Iglesia para convertirse como otra secta mas en el país." Deseo finalizar con la oración del primer Supervisor General de la Iglesia de Dios de la Profecia, Obispo Ambrosio Joseph Tomlinson:

"Oh Dios, danos un ejercito de hombres y mujeres que no teman nada mas que a Dios. Hazlos arder con un celo tal que ningún grito de fanatismo, engaño del diablo, manifestación de la carne, o cualquier otra cosa refrene el fervor o impida el progreso hasta que este glorioso evangelio sea publicado hasta lo ultimo de la tierra y la llama completa pentecostal, con todas sus señales, maravillas, y diversos milagros y dones del Espíritu Santo estén ardiendo para la gloria de Dios, como al comienzo de la bendita era del evangelio".

CAPÍTULO 3

MARCO METODOLÓGICO

3.1 OBJETIVO GENERAL:

Establecer los aportes del liderazgo relacional al crecimiento cualitativo y cuantitativo de la Iglesia de Dios de la Profecia en la ciudad capital de Guatemala.

3.2 OBJETIVOS ESPECIFICOS:

3.2.1. Identificar la relación entre liderazgo relacional y el crecimiento cualitativo y cuantitativo de la iglesias, causas que influyen en el desconocimiento del liderazgo de los principios de la Identidad de la Iglesia.

3.2.2. Reconocer la importancia de utilizar variedad de estrategias para enriquecer las relaciones del liderazgo y la membresía de la Iglesia.

3.2.3 Analizar la necesidad de que en la Iglesia local se enseñe lo que es el liderazgo relacional como opción clave para el crecimiento de la Iglesia.

3.3 VARIABLES

3.3. 1. INDEPENDIENTE.

El Liderazgo Relacional

3.3.2. DEPENDIENTE

Crecimiento de la Iglesia

3.3.4 DEFINICIION CONCEPTUAL DE LAS VARIABLES:

3.3.4.1 El Liderazgo Relacional,

Es el término que se utiliza para describir la relación que se forma entre el líder y el liderado. Es el Proceso de influir en las personas para que vean lo que nosotros vemos y enseñarles el como hacerlo, el cuándo y el por qué de las metas. En este trabajo se introduce desde una perspectiva bíblica teológica y eclesiológico. En los últimos años se le ha conocido también como relación de influencia. Donde la relación y el amor van de la mano. Se centra en el valor dinámico de la relación para las personas involucradas. En este trabajo se trata del liderazgo relacional trascendental. Un liderazgo donde las relaciones se enriquecen en toda la jerarquía de la iglesia. La base es el amor ágape de Dios. Un amor que se da, que se sacrifica (1Co. 13. y 1Jn. 4:8). A este liderazgo se le llama también de influencia. Se Identifica la relación entre liderazgo relacional y el crecimiento cualitativo y cuantitativo de la iglesia y las causas que influyen en el desconocimiento del liderazgo de los principios de la Identidad de la Iglesia, Se da al analizar la exégesis presentada en este trabajo. Efesios 4:11 ejemplifica los dones de la victoria de Cristo, señalando ciertos tipos de líderes en la iglesia.

3.3.4.2. Crecimiento de la Iglesia,

El verdadero iglecrecimiento tiene que partir de una concepción bíblica y correcta de la eclesiología del Nuevo Testamento. ¿Cuáles son los paradigmas antibíblicos de iglecrecimiento que han sido abrazados por la mayoría de nuestros líderes? Estos paradigmas los podemos clasificar en dos categorías: antibiblicos y bíblico. Por lo tanto, la edificación (desarrollo y crecimiento) de la Iglesia es un rol fundamental de Cristo. Por supuesto, el no trabaja en el vacío, por ello se dice que los líderes y miembros de todo el Cuerpo de Cristo, también son edificadores, es decir, obreros auxiliares al Gran Edificador. I Corintios 3:9-10; Efesios 4:11-12. Una correcta propuesta, hacia un iglecrecimiento bíblico. Siguiendo el Liderazgo centrado en el katartismo. Efesios 4:11,12. El término "katartismo", es el vocablo griego que Pablo usa, como "perfeccionar" o capacitar. Dicho término se usa en varios contextos en el Nuevo Testamento. Puede significar "remendar", "restaurar", "equipar"-en el sentido de hacer apto a una persona para el desempeño eficiente de una obra. Es este último significado el que Pablo tiene en mente, cuando dice que la finalidad de los pastores-maestros por la que han sido puestos en la iglesia, es la de equipar o hacer apto a cada santo para que realicen con eficiencia el ministerio que se les ha asignado en el Cuerpo de Cristo, que es la iglesia. Las iglesias que están en crecimiento son aquellas, según las investigaciones hechas, que poseen pastores equipadores, que ayudan a cada cristiano a desarrollar sus dones potenciales, dados por Dios, y permiten que éstos los ejerzan para la edificación y desarrollo de la iglesia.

 


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