Profundizando en el mapa actual de los multimedios en la Argentina, consideramos al Grupo Clarín como uno de los más importantes de la historia de las empresas comunicacionales de nuestro país. Es por eso que la elección del tema y la elaboración de nuestro trabajo de investigación van a ser las mismas. Consideramos, también, que existen una serie de irregularidades que no son conocidas por la mayoría de la sociedad. Por esta razón, este trabajo de investigación está abocado a ello, a reabrir un marco de duda acerca de la verdad de la obtención de tanto prestigio.
Al ser estudiantes de esta carrera, estaremos íntimamente relacionados con los multimedios y queremos investigar acerca de los mismos. Nos referimos a este multimedio en particular ya que, aparentemente, es el más poderoso e influyente del país. Además queremos dejar en evidencia el efecto que esto causa en el consumidor, es decir, los medios que consuma, ya sea radio, TV o tecnología, están en manos de un solo dueño. Esto provoca una situación nueva desde el punto de vista de la comunicación; hace que el público, lejos de tener libertad de elección, se encuentre ante una gran cantidad de medios que ofrecen el mismo producto comunicativo, poniendo de manifiesto la ausencia de alternativas. Además, no sólo otorga a sus dueños la facultad de decidir sobre la conveniencia de los contenidos a difundir (manipulación de la opinión pública), sino que, ante la ausencia de competencia, les permite también establecer los términos económicos de sus propios productos.
Creemos, también, que a partir de este trabajo se puede elaborar una política y una legislación que asegure el acceso a la información y el pluralismo para cualquier habitante del suelo argentino.
En la década del 90 se legalizó el fenómeno extendido en otros países, el de los multimedios, es decir, diversos medios de características diferentes, en manos de pocas empresas. A fines de 1989 se derogó el art. 45 inciso "e" de la Ley de Radiodifusión 22.285 que prohibía a las empresas periodísticas gráficas el acceso a la Radio y a la TV. En este punto la norma era estricta.
En cambio, en otros aspectos dejaba la puerta abierta para
que, mediante subterfugios, se violara lo que el mismo texto indicaba en el
artículo 45. Es que, a diferencia de lo que prescribía la ley
de Radiodifusión del año 1972, la ley de 1980 admitió
que en los directorios o en el cargo de director general de los medios electrónicos
puedan figurar personas ajenas a la condición de radiodifusor. Vale
decir, la propiedad de un medio estaba dada por tendencia accionaria y sólo
bastaba lograr que no se descubriera una violación al artículo
45, inc. e para acumular medios escritos y de onda. Esa mayor liberalidad
de la ley 22.285 hizo que la estructura propietaria de los medios de difusión
se escondiera, en algunos casos, en el secreto de escribanías, que
resguardaban el pase de acciones. En general, los medios respetaban lo que
la ley marcaba. Pero no todos.
En mayo de 1989, a cuarenta días de abandonar la presidencia, el ex
presidente Raúl Alfonsín se dio tiempo para pasar al Congreso
de la Nación el proyecto de ley modificando el artículo 45 inc.
e de la ley 22.285 de Radiodifusión. Clarín logró influir
en el gobierno saliente, y el entrante del Dr. Menem, para eludir la traba
de Ley del artículo mencionado. Tanta fue la presión de Clarín
que un gobierno que estaba acosado por problemas de todo tipo, por saqueos
a supermercados y por una hiperinflación, que logró que con
la firma del Ministro del Interior, Juan Carlos Pugliese, Gabriel Dumán
como ministro de Educación y Jesús Rodríguez como Ministro
de Economía, rubricaran el proyecto de Ley.
Se trata de una norma en verdad extraña al régimen
de radiodifusión, contraria al principio de garantías institucionales,
cuya subsistencia afectaría a la legitimidad de cualquier proceso de
privatización de licencias. Era necesario porque Alfonsín acortó
su mandato en seis meses y el Congreso no había tratado la modificación.
No bien accedió Menem al poder, envió al Parlamento la Ley de
Reforma del Estado que modificó las pautas de Radiodifusión
derogando el artículo que inhibía a los propietarios de medios
gráficos volcarse a los medios electrónicos. Con mucha habilidad,
Clarín -se dice que principalmente por intermedio del diputado José
Luis Manzano-, logró su objetivo, Carlos Menem lo consintió,
y sus ministros también, sin que fuese neutral ni objetivo.
Con relación a las excepciones efectuadas durante el gobierno del ex
presidente Carlos Menem, hoy nos encontramos con que la Oficina Anticorrupción
puso la lupa sobre la relación especial entre su gobierno y los multimedios
de comunicación más poderosos del país. Se investiga
que fueron otorgados beneficios ilegales, concedidos en forma discrecional.
Algunos de los beneficiados, mayoritariamente vinculados con el gobierno,
fueron: Cablevisión, Canal 2, FM Aspen, y radio América, Telearte,
VCC y TELEFE. Asimismo, otra de las observaciones alcanzó al alto grado
de concentración económica en el sector y la penetración
que distintos medios internacionales han tenido en el mercado local en los
últimos años.
El ex presidente Carlos Menem reconoció públicamente que haber
permitido la conformación legal de multimedios fue un error de su gobierno.
Tal vez imaginó que favoreciendo a los medios de comunicación,
viviría más tranquilo su prolongada estadía en la presidencia.
Finalmente, como marco de antecedentes, es de destacar que con la entrada
en vigencia del Tratado de Promoción y Protección Recíproca
de Inversiones, firmado con EE.UU. en 1991, los capitales norteamericanos
que no habían participado en las privatizaciones de los servicios públicos
en el país (luz, agua, gas y telefonía básica), se interesaron
por los medios de comunicación, teniendo en cuenta la sinergia de tecnologías
que provocó la revolución informática, con Internet y
la fibra óptica. Y, al revés, los capitales franceses y españoles
que habían desembarcado en las privatizaciones de telefonía
básica también se interesaron por este negocio porque sabían
que luego vendría la etapa de las grandes compras, fusiones y adquisiciones
para ampliar las redes.
La privatización de los canales de televisión de la Capital
Federal y algunos del interior del país, así como la licitación
de emisoras radiales, permitieron que los dueños de medios gráficos
pudieran acceder a los medios audiovisuales. Este fenómeno, según
los expertos, tendió a profundizarse con el correr de los años,
de manera que es muy difícil actualmente que los medios puedan sobrevivir
individualmente.
Se puede afirmar entonces que el hecho de que los monopolios de medios o multimedios
estén ejerciendo su poder para realizar una imposición en los
órganos del Estado así como en sus receptores, de las cuestiones
o asuntos que deben considerarse como públicos, constituye la manifestación
más clara de que es el mercado y con él los capitales los que
están definiendo el ámbito de lo público.
El fenómeno globalizador incide de manera decisiva en la realidad económica,
política y social de las naciones, pertenezcan éstas al grupo
minoritario de las del Primer Mundo o al grueso de los países que sufren
el atraso y la insatisfacción de sus necesidades.
Los medios masivos de comunicación tienden cada vez
más a agruparse en el seno de inmensas estructuras para conformar grupos
mediáticos con vocación mundial. Así se conformaron poderosos
conglomerados como News Corporation, que controla la cadena Fox y numerosos
medios en diferentes países, y AOL Time Warner, propietaria de CNN,
America Online, la revista Time y los estudios cinematográficos Warner.
Esta tendencia se agudizó en América latina, donde un puñado
de compañías se extendió acelerada y notablemente, provocando,
a su entender, un efecto negativo. Este proceso introduce el cruzamiento de
diversos intereses que contradice la idea de la prensa independiente.
Ignacio Ramonet, especialista en teoría de la comunicación y
semiólogo, en un análisis publicado en Le Monde Diplomatique,
en octubre de 2003, remarca: "Preocupados sobre todo por la preservación
de su gigantismo, que los obliga a cortejar a los otros poderes, estos grandes
grupos ya no se proponen, como objetivo cívico, ser un ‘cuarto poder’
ni denunciar los abusos contra el derecho, ni corregir las disfunciones de
la democracia para pulir y perfeccionar el sistema político. Tampoco
desean ya erigirse en ‘cuarto poder’ y, menos aún, actuar como un contrapoder".
Los medios masivos de comunicación tienen cada vez
mayor poder y tienen una influencia creciente en la vida política nacional.
Generan opinión y marcan tendencias, que muchas veces imponen los temas
de la agenda política e inciden en el funcionamiento de las instituciones.
El principal problema que plantea la globalización se relaciona directamente
con los monopolios y oligopolios informativos. La concentración mediática
provoca una merma en las programaciones locales, en detrimento de la difusión
de la cultura y las tradiciones de cada comunidad. Por otra parte, el avance
de la centralización ha puesto en riesgo numerosas fuentes de trabajo
de técnicos, empleados y profesionales de los medios de esas poblaciones,
fundamentalmente del interior del país.
El espíritu democrático que lleva a defender la libertad de
información, debe llevar a la defensa de la libertad de constituir
empresas periodísticas, como garantía de pluralismo. El tema
pasa, entonces, por encontrar ese delicado equilibrio que debe existir entre
el pleno ejercicio de ambas libertades; uno de los caminos que conduce en
ese sentido, es sin dudas, que el Estado no se desentienda de su rol de permanente
guardián del respeto por los derechos de los ciudadanos, planteándose
así la necesidad de modificar las leyes que así lo garanticen.
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