Berger y Luckman (1984), señalan que la institucionalización aparece cada vez que se da una tipificación reciproca de acciones habitualizadas por tipos de actores.
Asimismo Goffman en 1984 aduce que las niñas y niños institucionalizados permanecen en hogares convivenciales, lugares de residencia, donde una gran cantidad de individuos en igual situación, comparten una rutina diaria administrada de manera formal. La institucionalización instaura modos de actuar y de vincularse, diferentes a los practicados fuera de la institución (Garbi, Grasso, Moure, 2004).
Por otra parte, Foucault señala que en las instituciones, los procedimientos habituales son la distribución, clasificación, codificación, repartición de los cuerpos de quienes allí viven. El autor menciona varias características, tales como: mantenerlos en una visibilidad sin lagunas, formar en torno a ellos todo un aparato de observación, de registro y de anotaciones, construir sobre ellos un saber que se acumula y centraliza (Foucault, 1989 citado en Garbi, Grasso & Moure, 2004).
Nordys (2006), señala que la institucionalización es un estímulo altamente desencadenante de estrés y enfermedades que termina por somatizarse, ya que el niño no entiende por qué fue separado de sus padres o sólo interpreta el hecho como abandono y no acepta su ingreso a un ambiente extraño.
A partir de las diversas investigaciones que se han realizado en los últimos años, sobre los efectos de la institucionalización, se ha concluido que la vida en las instituciones y la deprivación intelectual, física, social y emocional que conlleva, se convierten en un factor de riesgo para el desarrollo del niño.
La institucionalización a pesar de no condenar a los niños hacia la psicopatología, los deja vulnerables en su desarrollo intelectual y físico, sus problemas conductuales, y sus relaciones de apego con sus cuidadores y pares.
Las modalidades asistenciales de protección se centran en la superación de la carencia o alteración de la tuición, con el fin de alcanzar lo antes posible la reinserción social de los niños. Su propósito principal es procurar la integración del niño a un medio familiar, ya sea el propio o uno sustituto y, en los casos que corresponda, apoyarlos hasta que pueda valerse por sí mismo (SENAME, 1990).
En el Servicio Nacional de Menores (SENAME), se considera como sujeto de atención a aquellos niños que carecen de tuición, o que si teniéndola, su ejercicio constituye un peligro para su desarrollo moral integral; son niños que presentan desajustes en su conducta o que se encuentran en conflicto con la justicia.
La línea de Protección tiene como objetivo modificar o superar las situaciones familiares y del entorno que determinan la vulneración grave de los derechos de niños, niñas y jóvenes que han sido vulnerados gravemente en sus derechos, con sus familias ausentes o inhabilitadas para su cuidado.
Las edades de los niños atendidos en los sistemas de protección fluctúan entre los 6 y 15 años, concentrándose la mayor población entre los 11 y 15 años (40%).
Las principales causas de ingreso a estos hogares son abandono paterno o materno y la orfandad materna, lo cual suma el 50%. El peligro físico y moral y el problema socioeconómico constituyen e 14%. Asimismo, el 35% de lo menores han ingresados por abandono paterno o problema socioeconómico. Los casos de orfandad total son mínimos en el sistema (SENAME, 1990).
La familia es quien decide frecuentemente el ingreso de los menores a los hogares, además un alto porcentaje de los ingresos es por orden judicial, mediante el Tribunal.
A partir de un estudio realizado por el SENAME en el año1998, se ha demostrado que la permanencia de los niños, niñas o jóvenes en las diferentes instituciones de protección simple, es mayor a lo esperado. El 38% de los niños permanece en el sistema más de dos años y casi el 70% de ellos lo hace por más de cinco años.
Con respecto al egreso, cabe señalar que, más de dos tercios de los niños internos lo hacen por interrupción del tratamiento, determinación del tribunal o fuga. Por lo cual, se hace menos frecuente un egreso con el problema inicial solucionado. A partir de otras investigaciones realizadas por el SENAME, se obtuvo que el 87% de los menores que han egresado de los sistemas de protección simple regresa a su familia (SENAME, 1988).
Los principales objetivos del SENAME son: garantizar el bienestar y protección de los derechos fundamentales de los niños, niñas y jóvenes atendidos y restablecer el derecho del niño a crecer y desarrollarse en familia, cuando por acción u omisión de esta o de los adultos responsables, han sufrido la vulneración de sus otros derechos. A partir de estos surgen los siguientes objetivos específicos:
Por lo general, las instituciones se centran en la atención del niño, dejando de lado el trabajo social con la familia, fundamentalmente por la falta de recursos humanos y materiales, y debido a que la subvención es entregada por un periodo ilimitado de tiempo. Dicha situación genera desajustes y desarraigo en el niño.
Existen cuatro principios fundamentales que deben considerar las instituciones en su proceso de atención e intervención:
El ambiente institucional de los Hogares de Protección Simple, presentan características que pueden afectar el desarrollo normal del niño, niña o joven atendido (SENAME, 1997), entre ellos encontramos:
A) Uniformación o masificación: El niño no es percibido como un individuo distinto del resto, y el ambiente no le ofrece un real reflejo de lo que él es. Esta característica puede afectar el desarrollo de las habilidades sociales, lo cual implicaría la perpetuación de las características presentadas por el niño al ingresar a la institución.
J) Manejo de conductas dependiendo del estado emocional: Las medidas que se toman son aplicadas cuando la emoción está presente, con lo cual se dificulta que el niño asimile su contenido. Esto afecta el modelado y las habilidades de asertividad, empatía y comunicación.
Ferrandis (1993), señala que el niño al ingresar en una institución pasa por varios momentos críticos, los cuales se refieren a aquellas circunstancias en la que el niño está obligado a realizar un esfuerzo de adaptación, es decir debe lograr recomponer el equilibrio personal alterado por alguna situación nueva y/o amenazante. En estas circunstancias se ponen en juego varios procesos, tales como:
Los momentos críticos más comunes que sufren los niños al ingresar en una institución, son los siguientes:
Los niños pueden manifestar dichos procesos, mediante:
Los procesos psíquicos involucrados son:
Son manifestados mediante:
Los procesos psíquicos involucrados son:
Se pueden manifestar mediante:
4. Los cambios durante el internamiento: Dicha situación obliga al niño a reconsiderar el papel que juega, la posición que ocupa y lo que se espera de él, lo cual evoca la separación afectiva vivida.
En este momento se involucran los siguientes procesos psíquicos:
Se manifiestan mediante:
5. Visitas familiares: En una situación ideal se intenta mantener la relación entre el niño y su familia, para su posterior inserción familiar. La institución debe supervisarlas.
Los procesos involucrados son:
Estos se manifiestan en:
6. Fines de semana: En esta situación es posible conservar y construir la propia identidad con sus raíces familiares y sociales, y realizar un proceso de socialización aceptable.
Los procesos involucrados son:
Los procesos que se ponen en juego son:
Estos son manifestados en:
Los procesos implicados son:
Nordys (2006), señala que como consecuencia de la institucionalización puede aparecer lo siguiente:
Los efectos a mediano y largo plazo, mencionados por Nordys (2006) son:
Algunas de las consecuencias para lo menores institucionalizados, pueden ser conductas de agresividad, frustración y hostilidad; sentimientos de inseguridad, baja autoestima y fuerte alteración emocional. Algunos autores mencionan que el abandono y rechazo infantil son precursores esenciales del abuso sexual.
Gonzalez, Miranda, Lagos & Vargas (2001), son de opinión que los niños institucionalizados carecen de una adecuada estimulación social, lo cual implica que se altere su vida afectiva y se manifieste en:
El impacto más importante de la institucionalización es en el ámbito emocional, puesto que un desarrollo normal requiere de un vínculo afectivo y cercano a las figuras parentales. Los niños necesitan formar un vínculo seguro hacia la madre, el padre u otro miembro de la familia o cuidador cercano; el adulto debe brindar una relación cálida, cariñosa y estable, debe ser responsable y estar atento a todas las necesidades del niño, incluso la subsistencia, protección, bienestar y afecto.
Los niños institucionalizados presentan fuertes sentimientos de angustia, soledad y tristeza en la situación de abandono. Lo cual se agudiza cuando se encuentran en una situación de contacto con algunas cuidadoras, que por la cantidad de menores recluidos, no prestan la atención necesaria para atenderlos efectivamente y afectivamente. Esta carencia afectiva es la que genera los sentimientos de ansiedad.
Con respecto a la autoimagen de estos niños, cabe señalar que se encuentra distorsionada o empobrecida, además se encuentra teñida de características negativas, asociadas a un sentimiento de minusvalía personal, lo que les impide emprender acciones encaminadas al éxito y la resolución de problemas. Se observa la predominancia de vivencia, como: conformismo, resignación y fatalismo (Cortes, 1988).
Además, presentan una gran incapacidad para elaborar una imagen coherente de sí mismo, debido a que se encuentran muy implicados en la acción y en el aquí y ahora, lo cual dificulta abstraerse de esa situación y reflexionar acerca de su propia identidad. Por otra parte, presentan un profundo vacío de sí mismo, lo que se traduce en la incapacidad de asumir su propia historia, de vincularse con el pasado, enraizarse en el presente y proyectarse al futuro.
Valverde (1986), desglosa el problema de autocontrol de estos niños en tres aspectos fundamentales:
A pesar de que se ha observado que estos niños son incapaces de controlar su comportamiento, las situaciones y la adecuación entre una a otra, a largo plazo. Presentan la capacidad de ejercer un gran control sobre determinadas situaciones concretas a las que se ven enfrentados. (Cortes, 1988).
Nordys (2006), señala que la inclusión de niños y niñas en instituciones que fungen como casa-hogar, genera consecuencias negativas en la formación psicológica y social de los mismos, lo cual se ha calificado como "síndrome de carencia afectiva". La Organización Mundial de la Salud clasifica este trastorno como parte del comportamiento social, cuyo comienzo habitual es en la infancia. Estos trastornos se aceptan como la consecuencia directa en los infantes de la carencia de parientes, principalmente las figuras paternales, los abusos emocionales continuos y el maltrato grave. Aparecen con los cuidados inadecuados para el niño y la niña y sobre todo aquellos relacionados con una respuesta pobre y carente de calidad antes las demandas del niño o niña y la incapacidad de los padres para llevar a cabo su función, por abandono físico o emocional.
En el ámbito familiar son niños pasivos con una gran carencia de afecto, debido a la falta de relaciones afectivas propias de una familia. Estos niños observan un gran contraste entre el bienestar que poseen en el hogar y la pobreza que hay en sus familias de origen, esto los desorienta, por lo cual muchos de ellos prefieren permanecer en el establecimiento (SENAME, 1990).
Un trastorno que puede darse en estos niños es el llamado trastorno reactivo emocional, el cual es un estado que se presenta en la lactancia y en la primera infancia y se caracteriza por anormalidades persistentes en la forma de relación social del niño, acompañada de alteraciones emocionales que son reactivas a cambios en circunstancias ambientales en la vida del niño. Sus características principales son:
El desarrollo emocional de estos niños en situación irregular, es disarmónico y se encuentra constituido principalmente por una gran carencia de estimulación afectiva (Sepúlveda & Contreras, 1985 citado en Cortes, 1988), lo cual se puede deber a la incapacidad de los padres para satisfacer las necesidades afectivas del niño en forma adecuada. Dicha carencia influye en su desarrollo biológico, psicológico y social.
La afectividad alterada se manifiesta en el plano conductual, mediante alteraciones en la capacidad de relacionarse afectivamente con otros, se observa a través de la desconfianza, indiferencia afectiva, labilidad emocional y dificultad para la expresión de las emociones (Valverde, 1986, citado en Cortes, 1988)
La contribución de los animales para la calidad de vida de los seres humanos ha sido registrada de manera formal e informal a lo largo de la historia.
El primer registro que se tiene respecto de este tema, ocurre en Inglaterra en el año 1792. El médico William Tuke, fue el primero en emplear a los animales domésticos como coterapeutas en una institución que atendía a individuos con deficiencias mentales. Su objetivo era mejorar las condiciones infrahumanas que había en los manicomios de dicha época y enseñar a los pacientes a autocontrolarse, por lo cual les permitía cuidar de los animales como reforzamiento positivo (Jofre, 2005; Prado, 2005). Además creía que la mayoría de las enfermedades mentales podían ser curadas. Por esta razón integraba a los pacientes en diversas actividades, dentro de las cuales, se incluía el cuidado de animales de compañía como parte de la terapia (Arnaiz, 2005).
Posteriormente en el año 1867 los animales se emplearon en Bethel, un centro para epilépticos ubicado en Alemania. Hoy en día, es un sanatorio que atiende a 5.000 pacientes aquejados de trastornos físicos y mentales, en el que varios tipos de animales forman parte activa del tratamiento, y su cuidado es una parte importante del programa (Zamarra, 2002).
Desde principios del siglo XX, se comienza a utilizar animales con un propósito terapéutico, en diversas instituciones, tales como: hospitales psiquiátricos, centros de recuperación de soldados heridos, hospitales de epilépticos, etc. (Arnaiz, 2005).
En Estados Unidos, la US Army Veterinary Medicine Branch of the Health Services Command, desde la segunda guerra mundial ha usado animales "terapeutas" para el confort del personal hospitalizado y sus familias (Zamarra, M. 2002).
En 1942 los terapeutas perciben los beneficios de la Terapia Facilitada por Animales (TFA) en disturbios mentales o físicos. En un hospital de la Fuerza Aérea de Nueva York, soldados con estrés postraumático ayudaban a cuidar animales de hacienda como parte del tratamiento, y podían ocupar perros de compañía durante su recuperación (Triverdi e Perl, 1995; George, 1988 citado en Prado, 2005). Sin embargo los progresos alcanzados en estas actividades, no fueron consignados por escrito.
En 1948 el Dr. Samuel B. Ross fundó en las cercanías de Nueva York el centro Green Chimneys, una granja para la reeducación de niños y jóvenes con trastornos del comportamiento mediante el trabajo con los animales (Zamarra, M. 2002).
En 1953 el psiquiatra estadounidense Boris Levinson, es el primero en usar a los animales en psicoterapia y en terapia facilitada por caninos (TFC). (Prado, 2005). Asimismo, demostró los beneficios de tener un animal en la consulta mientras se atiende a niños mediante el relato de sus experiencias junto a su perro Gingles y sus pacientes introvertidos, los cuales se desinhibían y superaban sus miedos frente a la presencia del perro. A partir de esto, señaló que el animal actúa como catalizador, facilitando la comunicación entre el psiquiatra y los niños (Shapiro & Rapkin, 1989). Ésta fue la primera iniciativa en pesquisa científica con animales como agentes terapéuticos (Mallon, 1992 citado en Prado, 2005).
A partir de los años 60 comienzan a efectuarse numerosas investigaciones acerca de la influencia de los animales de compañía en la salud humana. Desde entonces, se han encontrado beneficios en el aspecto físico, mental y social (Shapiro & Rapkin, 1989; Katcher & Beck, 1983)
En 1966 el músico ciego Erling Stordahl fundó en Noruega el Centro Beitostolen, destinado para la rehabilitación de invidentes y personas con discapacidad física, en el cual perros y caballos intervenían en el programa, con el fin de animar a los pacientes a hacer ejercicio. Muchos de los pacientes de aquella institución aprendieron a esquiar, montar a caballo y a disfrutar de una vida más normalizada que incluyera una cierta actividad deportiva (Zamarra, 2002).
En el año 1969 Levinson publica su libro titulado "Psicoterapia Infantil Asistida por Animales de Compañía". En el que señala que los animales pueden ser considerados mágicos, ya que son capaces de estimular a los niños (Levinson, 1969)
En 1974 Samuel y Elizabeth Corson realizaron un programa para evaluar la viabilidad de la Terapia Asistida con Animales de Compañía en un hospital psiquiátrico, obteniendo excelentes resultados. Emplearon perros con 50 pacientes que no respondían al tratamiento tradicional, obteniendo un aumento en la comunicación, autoestima, independencia y capacidad de asumir responsabilidad para el cuidado de los animales (Zamarra, 2002).
En 1977 se funda en Estados Unidos la institución Delta Society, dedicada a realizar investigaciones para fundamentar la importancia de los animales en las personas y el impacto que presentan en la salud y el bienestar humano. (Rodríguez, 2005).
En el año 1980 Friedman, Lynch y Thomas, publican un estudio realizado con 92 pacientes, llamado "Animales de compañía y supervivencia en pacientes un año después de salir de una unidad de cuidados coronarios" (Public Health Rep 95: 307-312 citado en Zamarra, 2002).
En 1981 se comienza el entrenamiento de perros en la prisión de mujeres de Purdy, en Washington. Su finalidad era realizar TAAC con personas discapacitadas, lo cual permitía a las reclusas cuidar un ser vivo, aumentar su autoestima, aprender un oficio y sentirse reinsertadas socialmente al ofrecer estos perros a personas con minusvalía (Zamarra, 2002).
En 1982 Earl Strimple, comenzó a implementar un programa llamado PAL, en la prisión de Lorton (Washington).
En el año 1987 se crea la Fundación Purina que promueve el papel de los animales de compañía en la sociedad, mediante la campaña antiabandono de animales y el apoyo para implementar programas de TAAC, dirigidos a persona marginadas, ya sea por edad, delincuencia, capacidades o enfermedad. A cambio de la ayuda que brinda esta institución, se solicita a los centros beneficiados que evalúen los resultados de las intervenciones con animales y que compartan sus descubrimientos en los Congresos realizados por la fundación. Las personas que componen su Comité Organizador son Catedráticos de Psiquiatría, Psicología y Veterinaria de las Universidades de Barcelona, Madrid, Navarra, Sevilla y Valencia. Además, la Fundación dispone de un fondo editorial distribuido en las Bibliotecas de Facultades de diversas Universidades y en la del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Dicha fundación publica una revista llamada Amigos (Zamarra, 2002).
En 1990 se creó La Fundación ONCE del perro-guía, la cual pertenece a la Federación Internacional de Escuelas de Perros Guía (Zamarra, 2002).
En 1991 Anderson y col, publica "Propietarios de mascotas y factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares" (Medical Journal of Australia 157 (5): 298-301 citado en Zamarra, 2002). Dicho estudio se realizó con 6.000 pacientes y se observó que los que tenían mascotas mostraban menores cifras de tensión arterial, colesterol y triglicéridos (sobre todo en mujeres de más de 40 años).
Además en el año 1991 se evidenciaba que hay menos problemas de salud en el primer mes después de adquirir una mascota, lo cual se mantiene hasta 10 meses, según el estudio de James Serpell en el Reino Unido "Efectos beneficiosos en los propietarios de mascotas en varios aspectos de la salud y comportamientos humanos" (Journal of the Royal Society of Medicine 84 (12): 717-720 citado en Zamarra, 2002). Entre otras cosas, aumenta la autoestima y se realiza más ejercicio.
En ese mismo año en el primer congreso internacional: El hombre y los animales de compañía, beneficios para la salud; laurel Redefer, presentó los resultados de una investigación con niños autistas acompañados de un perro.
La Sociedad para la Prevención de la Crueldad en Animales de EE.UU., continúa realizando un programa de Terapia Asistida con Animales que comienza en el año 1981 y visita 20.000 pacientes al año. Se realiza con entrenadores voluntarios que realizan en promedio de una a tres visitas al mes y tienen lista de espera. En 1993 ya había 7.000 perros terapeutas en el Reino Unido (Zamarra, 2002)
En 1993 en el segundo congreso internacional: El hombre y los animales de compañía, beneficios para la salud, se presentaron los resultados de una investigación con niños con problemas de conducta, hiperactividad y DDH.
Ese mismo año la Fundación Purina fundó el primer programa con animales de compañía para la rehabilitación y la integración de internos en varias prisiones españolas.
En el año 1995 Ian Robinson señala que la compañía de mascotas presenta beneficios en los indicadores psíquicos de estrés, como la HTA o la ansiedad, disminuyéndolos significativamente (Zamarra, 2002). Además se establece el primer programa de terapia con animales para personas de la tercera edad de la Residencia Gent de Reus, en Tarragona.
En el año 1998 se lleva a cabo la 8ª Conferencia Internacional de Interacción entre Hombre y Animales en Praga, en la cual interviene la Dra. Karen Allen, de la Universidad de Nueva York. En este año el 32% de los psiquiatras de Estados Unidos, emplean animales de compañía como complemento en sus terapias psicológicas. (Zamarra, 2002).
En 1999 se inauguró la escuela de perros-guía de la ONCE en Boadilla del Monte. Este es un centro de adiestramiento de perros para personas ciegas en Europa, con una capacidad de adiestramiento de más de un centenar de perros al año (Zamarra, 2002).
En el 2004 se celebró en Barcelona el VI Congreso Internacional "Animales de compañía, fuente de salud" de la Fundación Affinity. En las diferentes conferencias y mesas redondas participaron prestigiosos profesionales de España y de otros lugares del mundo.
En la actualidad la Fundación Purina realiza diversos programas de Terapia Asistida con Animales, dirigidos principalmente a personas con dificultades en las relaciones, con cuadros confusionales (alzheimer, demencias, esclerosis múltiple), con alteraciones del desarrollo, discapacitados físicos y psíquicos, entre otros (Arnaiz, 2005).
3.2 Conceptos relevantes
Es necesario aclarar los conceptos involucrados en la Zooterapia, ya que se tienden a confundir.
Rodríguez (2005), las define como procesos con un objetivo establecido en el que un animal especialmente entrenado es parte integral del tratamiento.
Por otra parte Jofré (2005), la define como un programa de intervención, dirigido por un miembro del equipo de salud especialmente capacitado, donde un animal que reúne condiciones físicas y sociales, forma parte integral de un proceso de rehabilitación o tratamiento.
Asimismo Rodríguez (2005), la define como una técnica por medio de la cual se busca lograr un bienestar en el paciente mediante el contacto con delfines.
3.3 Descripción
La Zooterapia permite elaborar un dispositivo terapéutico específico, que se basa en la interacción entre los seres humanos y los animales, la cual ayuda en la rehabilitación y a mejorar la calidad de vida, ya que el contacto con los animales provee de una fuente inagotable de estímulos.
Funciona a base de la interacción entre el paciente y el animal elegido. La constancia, la presencia de un terapeuta y el acercamiento a la naturaleza y el instinto animal, permite que el ser humano se reconcilie con su propio instinto y despierte su propia intuición. A partir de señales producidas entre el animal, el paciente y el terapeuta se produce una mejora en las relaciones de las personas, tanto consigo mismas, como con los demás.
Cientos de estudios en todo el mundo están utilizando metodológicamente las terapias facilitadas con animales para mejorar la conducta y los problemas emocionales en personas deprimidas, ancianos, esquizofrénicos, epilépticos, ciegos, sordos y pacientes en rehabilitación. Todo esto debido a que la interacción entre los animales y los humanos ayuda al proceso de rehabilitación y mejora la calidad de vida de los pacientes.
Isabel Salama (profesora Honoraria del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en Terapia Asistida con Animales), señala que los animales permiten tranquilizar el inconsciente del paciente, evitando que se ponga en contra de su sistema intelectual. Es decir, debido a que gran parte de la neurosis, se relaciona con el confrontamiento entre el sistema emocional e intelectual de los seres humanos, la zooterapia elude que los deseos e impulsos del paciente entren en conflicto con la racionalidad, y por lo tanto se generen sentimientos de culpa, depresiones, ansiedad y dolencias graves.
Los animales que intervienen en un proceso terapéutico son denominados coterapeutas. Estos coterapeutas forman parte importante en las sesiones, ya que facilitan la obtención de información necesaria del paciente.
El cambio terapéutico se produce a través de señales subliminales de los animales que se comunican directamente con nuestro inconsciente, además inducen un estado alterado de conciencia curativo y sano. Los animales trasmiten su sensibilidad hacia el estado de ánimo del paciente, ayudan a destruir las corazas defensivas y a conocerse mejor a sí mismos (Estivill, 1999).
La zooterapia es considerada un eficiente complemento de los tratamientos médicos o psicológicos tradicionales, puesto que los efectos se obtienen en un menor tiempo que en una terapia o tratamiento convencional. Es un tipo de estimulación distinta y más natural, donde el trabajo con el lenguaje no verbal es importante, al igual que el trabajo con la postura del cuerpo.
En la actualidad, los animales que se pueden integrar en las diversas modalidades de Zooterapia son perros, caballos, delfines, animales de granja y todas las especies que se encuentran en los zoológicos.
La Zooterapia es realizada por un equipo multidisciplinario, en que se integran profesionales de la salud, tales como: Psicólogos, kinesiólogos, médicos, entre otros. Además de Veterinarios, adiestradores profesionales y auxiliares.
El profesional de la salud debe dirigir las diversas actividades que se despliegan durante las sesiones del tratamiento, de acuerdo a las características de los pacientes y a las demandas que surjan. Dichas actividades, se desarrollan en un tiempo limitado y se basan mayormente en el juego, complementadas con caminatas junto al animal.
Este tipo de terapia no produce efectos secundarios indeseables, siempre y cuando el animal sea sano, tanto física como psíquicamente y salvo accidentes, que siempre pueden ocurrir. Además, permite abordar diversas patologías y problemáticas, ya que se trabajan con pacientes de todas las edades. Puede usarse para el tratamiento de niños con retraso mental o trastornos generalizados del desarrollo, tales como: el autismo.
Los objetivos o fines que se establecen en Zooterapia, son traducidos en efectos terapéuticos positivos y son clasificados de la siguiente manera:
1. - En el aspecto físico:
2. - En el aspecto psíquico:
3. - En el aspecto educativo:
4. - En el aspecto social:
5. - En el aspecto emocional:
- Facilitar la expresión y el control de los sentimientos.
Desde el aspecto científico se explica el fenómeno de la Zooterapia como un tratamiento que induce la liberación de endorfinas, lo cual genera sensaciones de tranquilidad que distencionan y gratifican los procesos mentales del ser humano.
Dichos efectos se presentan con mayor intensidad en los niños, puesto que predomina en ellos el pensamiento afectivo por sobre la racionalización y el control de los impulsos instintivos primarios, propios de los adultos. No obstante, tanto niños, como jóvenes, adultos y ancianos pueden beneficiarse de este tipo de terapia.
Además, se ha señalado que las funciones corporales y el estado psíquico se encuentran estrechamente vinculados, por lo que diversas enfermedades orgánicas y la resolución de las mismas, son consecuencia de múltiples procesos mentales. El sistema inmune modula el accionar de la mayoría de las patologías, según el estado mental del paciente. Por lo tanto, el principal beneficio de la interacción entre las personas y los animales, radica en los estados de alegría, tranquilidad y optimismo que esta puede provocar, lo cual facilita la recuperación orgánica de cualquier enfermedad.
Los principales efectos orgánicos que provoca la Zooterapia son:
3.4. Beneficios de la Zooterapia
Los beneficios de la Zooterapia o Terapia Asistida por animales han sido evidenciados por diversos estudios científicos.
En pacientes pediátricos la presencia de mascotas reduce los niveles de ansiedad y estrés durante los procedimientos dolorosos, desvía la atención de los niños y los padres hacia los animales, mejora las relaciones interpersonales con el equipo de salud y promueve el autocuidado (Jofré, 2005).
En personas mayores permite protegerlas de estados de soledad, les proporcionan risa e incrementan la actividad física y el desarrollo muscular. Les permite sentirse útiles por tener a alguien a quien cuidar, ser independientes, optimizar su atención y la percepción y mejorar su comunicación verbal (Zamarra, 2002).
Los estudios demuestran que en hogares de ancianos, mejora la depresión, disminuye el sentimiento de soledad y caminar junto a la mascota estimula la actividad física ( Jofré, 2005).
En la salud mental, la Zooterapia presenta beneficios importantes, por ejemplo en las unidades psiquiátricas con adultos depresivos permite disminuir las tasas de suicidios y el tiempo de ingreso en hospitales psiquiátricos. En las personas adultas con retraso mental se ha observado un aumento del vocabulario oral comprensible, en la comunicación no verbal y en la motivación (Zamarra, 2002).
En los minusválidos físicos, es importante el papel que cumplen los animales, ya que los acompañan y les facilita las relaciones sociales.
En centros penitenciarios se ha observado que reduce la violencia y los comportamientos antisociales, suicidios y adicción a las drogas. Además mejora la relación entre los internos y con los funcionarios de la prisión. Mejora la autoestima, permite desarrollar sentimientos de compasión, paciencia y confianza y facilita la reinserción, mediante cursos de formación ocupacional para internos.
En casos de víctimas de abusos y maltrato, y en el caso de jóvenes que maltratan animales se trabaja Terapia Asistida por Animales de Compañía para frenar el aumento de generación de la violencia (Zamarra, 2002).
Jofré (2005) señala que la interacción mascota-paciente puede incidir en la salud psíquica y cardiovascular, en el apoyo e independencia de discapacitados (animales de servicio) en el desarrollo psicomotor del niño, y en la autovalía, mejoría del ánimo y estimulación motora de los ancianos. Además aumenta la concentración plasmática de endorfinas, ocitocina, prolactina, dopamina y disminuye la concentración plasmática de cortisol (sustancias que influyen en el estado de ánimo y conducta).
Rodríguez (2005), señala que la Zooterapia produce los siguientes beneficios, tanto para niños como para adultos:
Por otra parte, cabe señalar que los beneficios de la zooterapia, han sido clasificados de la siguiente forma:
- Reducción de la presión arterial.
- Fortalecimiento de los músculos.
- Recuperación de los enfermos cardíacos.
Los beneficios indirectos de la Zooterapia son:
Indicaciones
La Zooterapia puede beneficiar a cualquier tipo de persona, no obstante es indicada en personas que presenten alguno de los siguientes trastornos o enfermedades:
3.5 Modalidades Principales
Por lo general, se describen tres modalidades importantes para trabajar con animales: La Hipoterapia, Delfinoterapia y las visitas programas con animales de compañía.
En dichas terapias se trabaja normalmente con personas enfermas o discapacitadas. No obstante, se han realizado trabajos con animales de tipo preventivo, dirigiéndolas a personas sanas, con estrés o sometidos a labores rutinarias.
Antecedentes Históricos
El ser humano desde siempre ha tenido una relación muy estrecha con los caballos. Desde su domesticación en el año 3000 a. C., ha sido útil como alimento, animal de carga, medio de transporte, herramienta de trabajo, arma de guerra en batallas, e incluso se ha utilizado para practicar deportes.
En tiempos remotos, los griegos aconsejaban practicar equitación para mejorar el estado anímico de los enfermos incurables. Incluso Hipócrates, el padre de la medicina, hablaba del saludable trote de los caballos en el año 460 a. de C.
En el siglo XVII, la medicina empleaba la equitación como método para combatir la gota, enfermedad importante de aquella época.
En 1875 el neurólogo francés Chassaignac descubrió que el movimiento del caballo puede mejorar el equilibrio, el funcionamiento de las articulaciones y el control muscular de los pacientes. Además se descubrió que montar un caballo mejoraba el estado de ánimo y beneficiaba a los pacientes parapléjicos y con trastornos neurológicos (Rodríguez, 2005).
Posteriormente, en la década de 1960 se desarrolla la terapia Asistida por Caballos en Alemania, la cual se extiende por toda Europa hasta los Estados Unidos.
Urra (2003), señala que la "Hipoterapia Clásica" de Europa es un reflejo del modelo alemán, el cual se constituye fundamentalmente por el movimiento del caballo y la respuesta del paciente.
En Chile, en el año 1986 la kinesióloga alemana Renate Bender comienza a aplicar la terapia asistida con caballos en instalaciones del Ejército de Chile (San Bernardo) y en los campos deportivos de la Universidad Católica de Chile.
En el año 1988 se realiza en Toronto el Congreso Internacional de monta Terapéutica, en el que se propone dividir la Equinoterapia en las siguientes tres áreas:
a) Hipoterapia.
b) Monta Terapéutica.
Posteriormente en 1992 se funda la Sociedad Chilena de Kinesiterapia e Hipoterapia por Renate Bender y Ronald Wilins que al trasladarse a la Comuna de Las Condes, pasó a llamarse Corral Benedictinos.
En 1995 el Fondo Nacional de la Discapacidad (FONADIS), aprueba en Chile el primer proyecto de Hipoterapia para beneficiar a 40 niños y jóvenes con discapacidad.
En 1996 la Municipalidad de las Condes (Chile), comienza a implementar el primer proyecto de Hipoterapia en la comuna. Posteriormente y debido a los buenos resultados obtenidos en dichos programas realizados se decide la creación de un programa permanente a desarrollar en todo el país, en los diferentes Centros Ecuestres del Ejército o de Carabineros de Chile, con el fin de ampliar la posibilidad de rehabilitación de la mayor cantidad de personas discapacitadas.
En el 2001 se realiza en la comuna de la Reina, el primer Congreso de Hipoterapia por el Club Ecuestre La Reina.
En el año 2002 se realiza en Talca (Chile), la primera actividad de Capacitación en Equinoterapia reconocida por el Ministerio de Educación a través del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) por intermedio del Organismo Técnico especializado en Capacitación (OTEC), Capeduc Ltda.
Descripción
La diferencia fundamental entre Equinoterapia e Hipoterapia, radica en la autonomía que pueda tener el paciente con relación al caballo. En la Equinoterapia el paciente presenta autonomía, ya que se busca controlar al caballo, guiarlo independientemente, hacer ejercicios y competir. Esta terapia ayuda en varios tipos de discapacidades especialmente en lo psicológico y emocional.
En la Hipoterapia, en cambio, el paciente no puede realizar la terapia sin el apoyo de otras personas, ya sea por incapacidad física o mental. Consiste en un tratamiento médico para ayudar a resolver problemas físicos y emocionales de cada paciente.
Cada una de las áreas se dirige a diferentes formas de discapacidad y emplean estrategias terapéuticas y pedagógicas. Además implican la integración de cuatro ámbitos profesionales: la medicina, la pedagogía, la psicología y el deporte. Por lo tanto, la Hipoterapia es considerada un conjunto de métodos mediante los cuales se logra rehabilitar a personas discapacitadas, empleando al caballo como terapeuta (Urra, 2003).
La Hipoterapia puede ser pasiva o activa. La pasiva se refiere al trabajo con patologías muy severas, tales como: pos-coma, parálisis cerebral severa, esclerosis múltiple avanzada, accidentes cerebro vascular severo, y por lo tanto no se cuenta con una respuesta evidente de parte del paciente.
El movimiento del andar en caballo es rítmico, variable y repetitivo y provoca oscilaciones de avance, retroceso, elevación, descenso, desplazamiento y rotación. Dichos movimientos tienen un impacto en el cuerpo sin movimiento del paciente, similar a la cantidad de movimientos que realiza una persona al caminar, lo cual varía de acuerdo a la intensidad del paso del caballo (Rodríguez, 2005). Dichos movimientos son un instrumento útil para la rehabilitación neuromotora, por su desplazamiento dentro del hábito adecuado y el impacto emocional que produce montarlo.
Antes de comenzar el tratamiento de Hipoterapia se realiza una evaluación de la afección del paciente, con el fin de conocer su grado de lesión y sus antecedentes médicos. Posteriormente, el equipo encargado de la terapia debe asegurarse de que el paciente pueda montar el caballo, prever los posibles efectos secundarios, escoger el caballo a montar y las actividades a realizar para establecer un plan de trabajo.
Al comenzar el tratamiento se requiere que el paciente se familiarice con el caballo y se contacte con él, ya que deben empezar un proceso de reconocimiento mutuo, lo cual puede durar una o dos sesiones. Además se incluyen actividades del cuidado del caballo, tales como: alimentación, cepillado o limpieza del establo.
El profesional encargado debe ubicar al paciente sobre el caballo y ponerlo en diferentes posiciones para que se active la circulación sanguínea, se mejore el equilibrio y el sentido espacial. El cuerpo del paciente recibe todos los movimientos de los músculos anteriores y posteriores, lo cual estimula su organismo.
Las primeras sesiones tendrán una duración desde 15 a 30 minutos, dos o tres veces por semana. A medida que el paciente mejora, los tiempos se ampliarán, llegando a sesiones de una hora.
Los pacientes que se pueden beneficiar de este tipo de terapia, son aquellos niños, jóvenes y adultos que presenten alguna de las siguientes enfermedades o trastornos:
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