"San José Manuel Rodríguez, confesor", valedor "honesto y desinteresado" de Don Gustavo Bueno

En su libro La fe del ateo el señor Gustavo Bueno criticó de modo incomprensible a una organización como es la FIdA, cuyos ideales y metas –al menos, eso creía yo- podían ser coherentes o complementarios con los del señor Bueno. Esta crítica motivó mi decisión de escribir un comentario a los párrafos en los que aparecía en la medida en que me parecieron desacertados e incluso ofensivos.

Posteriormente, hace ya semanas, recibí un correo de Paco Miñarro, director de la FIdA, en el que me adjuntó un artículo del señor José Manuel Rodríguez Pardo en el que pretendía ayudar honesta (?), objetiva (?) y desinteresadamente (?) al señor Bueno, criticando mi artículo "Gustavo Bueno o ‘la exclusiva del ateísmo’ ".

En este escrito presento una réplica a algunas de la serie de mentiras sin escrúpulos de este señor que actúa como un "trepa" que pretende ascender en su carrera profesional a base de acciones como la representada por su artículo como valedor del señor Bueno, tal vez en espera de futuras recompensas por sus "desinteresados servicios".

No quisiera extenderme demasiado porque, si ya me ha resultado muy cansino leer el artículo del señor Rodríguez, me sería mucho más penoso y aburrido comentar cada una de las idioteces y falsedades que hay en él.

En primer lugar, el señor Rodríguez malinterpreta mi artículo cuando coloca como subtítulo del suyo: "Acerca de un comentario de Antonio García Ninet al reciente libro de Gustavo Bueno, La fe del ateo", pues es sencillamente falso que yo haya realizado un comentario al libro del señor Gustavo Bueno, ya que para eso debería haberlo leído, cosa que no he hecho. Sólo me he referido a aquellos párrafos en los que el señor Bueno critica a la FIdA, considerando al parecer que sólo se puede hablar de ateísmo a partir de la nomenclatura y de las distinciones por él empleadas.

En segundo lugar, el señor Rodríguez parece querer escribir mi "currículo profesional", pero lo hace de un modo totalmente sesgado e indigno de una persona que parece tan ligada a la Filosofía como las sepias al desierto cuando hace referencia a mis publicaciones en dos revistas religiosas sin aclarar de qué trataban tales artículos, desconociendo los motivos de tales publicaciones y no haciendo referencia a toda una serie de publicaciones en la prensa y en universidades españolas que igualmente podría haber mencionado.

Me crítica por el sacrilegio de no haber leído una obra del señor Bueno del año 1985, aunque igualmente podría criticar yo al señor Bueno por no haber leído mi libro Determinismo y Ética, del año 1981. Pero, sin duda alguna, sería cometer la misma estupidez del señor Rodríguez criticar al señor Bueno por tal omisión. Estoy seguro de que ni me conocía entonces ni creo que me conozca ahora, al margen del interés que pueda tener mi libro en sí mismo y no porque sea yo quien lo haya escrito. En mi caso hubo en aquel tiempo una serie de motivos que me impidieron leer la obra del señor Bueno, con cuyo pensamiento simpatizaba tanto como ahora. Sucedió también que yo no estaba especialmente interesado en el tema de la Religión y –como ya escribí en mi anterior artículo- sólo conocía al señor Bueno por las ocasiones en que había aparecido en programas televisivos de un modo muy ameno por la pasión que ponía en sus intervenciones y porque sus puntos de vista me parecían muy acertados. Y, como consecuencia de esa simpatía, hubiera querido escribir un artículo para manifestar mi simpatía y mi afinidad con las líneas generales de su pensamiento, a pesar de sus críticas a la FIdA, que sigo sin comprender.

Y así, por lo que se refiere al señor Bueno, después de haber releído parte de mi anterior escrito y a pesar de mi desacuerdo con sus puntos de vista acerca de FIdA en su libro La fe del ateo, no tengo inconveniente en pedirle disculpas por todo lo que pueda haberle resultado ofensivo en mi escrito, sobre todo después de haber vuelto a ver ese antiguo vídeo que no recordaba, en el que manifiesta sus puntos de vista sobre la religión con valiente sinceridad y haciendo referencia a esa clasificación de las religiones que yo había olvidado seguramente porque ya en su momento no debió de parecerme especialmente importante para el análisis de las cuestiones religiosas en sí mismas sino sólo para la comprensión de la evolución de esta serie de mitos.

Debo añadir, sin embargo, que, aunque el señor Bueno tiene todo el derecho a realizar sus trabajos filosóficos como mejor considere, el mismo derecho tenemos los demás a asumirlos o a ignorarlos, no sólo por considerarlos más o menos adecuados sino simplemente porque estemos centrados en problemas para cuyo tratamiento no consideremos necesario utilizar tales trabajos.

Por lo que se refiere al escrito del señor Rodríguez Pardo debo decir que lo encuentro realmente patético y lleno de falsedades conscientes, lo cual resulta vergonzoso no sólo para quien lo ha escrito sino también para quienes se dedican a la Filosofía, por contar a este señor entre sus miembros, a pesar de que tenga de filósofo lo mismo que yo de obispo. Y precisamente da la impresión de que esta basura la haya escrito un secretario episcopal de la Secta Católica y no un defensor de la racionalidad y de la verdad.

El señor Rodríguez, cual teólogo cristiano católico de ultraderecha especialmente vinculado a la rama dura del Opus Dei, parece escandalizarse por mi referencia al emperador Tiberio en lugar de haberme referido a Cristo. Y lo parece más todavía cuando habla de modo algo equívoco del Dios del cristianismo, "aquel que se encarnó en Cristo y murió crucificado". ¿Por qué debería haberme referido a Cristo? Cada uno es libre para establecer su referencia a un determinado momento de la historia como instante a partir del cual referirse a otros acontecimientos pasados, contemporáneos de aquel momento o posteriores. Igual hubiera podido referirme al año de la fundación de Roma. Pero, aunque no sé si el señor Rodríguez me entenderá, le digo que no se por ningún "tabú" por lo que no me refiera al tiempo anterior o posterior a Cristo para referirme al tiempo de cualquier otro suceso, como él sugiere, sino por una total repugnancia a la tradición de contar la historia partiendo de la supuesta fecha del nacimiento de una persona que habló mucho de amor, pero que condenó ya de antemano al Infierno a la mayoría de la humanidad y que sirvió de punto de partida para que Pablo de Tarso comenzase a montar el gran negocio del cristianismo, caracterizado, entre otras cosas, por sus bárbaros crímenes contra la Humanidad mediante la institución de su "Santa Inquisición", mediante su lavado de cerebro sin escrúpulos de las mentes de los niños y mediante sus continuos chantajes políticos y alianza con las diversas dictaduras con las que podía obtener su correspondiente tajada económica. Ya sé que mi referencia a Tiberio, contemporáneo de Cristo, no va a generalizarse, pero quizá sí podría triunfar con el tiempo y con la decisión de auténticos humanistas una referencia al año de la fundación de Roma, cuyo imperio fue la base principal de nuestra civilización europea, o a otra fecha auténticamente representativa de una época como la del nacimiento de la Filosofía y de la racionalidad como método de análisis y de construcción del pensamiento y de la Ciencia que derivaron de aquel siglo VI antes de Tiberio. Pero desde luego es triste y sintomático del enorme poder pasado y presente de la Secta Cristiana el hecho de que en Europa se cuente el tiempo haciendo referencia al supuesto año del nacimiento de Cristo. Con el mantenimiento de ese calendario, se contribuye a consolidar la fuerza de la Secta Católica y la de las demás sectas cristianas, aunque estoy convencido de que el señor Rodríguez no será capaz de comprender esta afirmación.

Refiriéndose a mi escrito, este señor habla de "la vaguedad con la que [hablo] de los filósofos", así como a mi vaguedad cuando hablo de "la humanidad" sin especificar a qué clase de humanidad me refiero, así que intentaré aclararle este punto tan complicado: Cuando hablo de "los filósofos" me refiero a "los filósofos en general" y cuando hablo de "la humanidad" me refiero al "conjunto de los seres humanos". Si sigue teniendo alguna dificultad para entender estas expresiones, el señor Rodríguez puede consultar su significado en cualquier diccionario escolar donde quizá encuentre una ayuda especialmente útil.

Se queja el señor Rodríguez de que "no profundizo en la religión", pero igualmente podría haberse quejado de que no hablo de la estructura de los cromosomas de los gusanos ni de la composición del núcleo del átomo de plomo. Lo que quiero decir es que no tiene sentido centrar la crítica de un artículo sobre lo que el artículo no pretende decir más que sobre lo que dice. Y, si mi artículo lo centré en determinados puntos y no en otros, fue porque me pareció conveniente hacerlo así.


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