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San Martín (página 2)




Partes: 1, 2


Su obra y legado ético y moral

El 14 de septiembre de 1811 parte San Martín desde el puerto de Cádiz hacia Inglaterra con destino oficial Lima, pero con el oculto propósito de recalar finalmente en Buenos Aires.

¨Apenas llegado a la capital británica, encontróse allí con muchos criollos que conspiraban como él y que, como él, tenían clavados sus ojos en el Nuevo Mundo. Entre los argentinos encontrábanse don Manuel Moreno y don Tomás Guido. El primero reemplazaba a aquel hermano infortunado, Mariano Moreno, el numen de la revolución, y el otro ejercía los oficios de Secretario en la misión diplomática que aquél se le había confiado por la Junta de Buenos Aires. Por la presencia de estos connaturales y de otros más que en aquel momento tenían su residencia en Londres, se puso San Martín al corriente de los acontecimientos que se desarrollaban en el Plata y ratificó su voluntad de dejar Lima por Buenos Aires. La tierra en que iniciaría su campaña continental, por aquella otra que elegiría luego para coronarla.¨(5)

En enero de 1812 partió en la fragata Canning y tras tres meses de navegación llegó al puerto de Buenos Aires, el 9 de marzo, acompañado por Francisco Vera, Francisco Chilavert, Carlos de Alvear, Antonio Orellano y Eduardo Holmberg. ¨El 9 del corriente ha llegado a este puerto la fragata George Canning, procedente de Londres, en 50 días de navegación; […] ¨A este puerto han llegado, entre otros particulares que conducía la fragata inglesa, el Teniente Coronel de caballería Don José de San Martín, primer ayudante de campo del General en jefe del ejército de la isla Marqués de Coupigny, el Capitán de infantería Francisco Vera, el Alférez de carabineros reales Don Carlos de Alvear y Balbastro, el Subteniente de infantería Don Antonio Orellano y el Primer Teniente de Guardias Valonas Barón de Holmberg. Estos individuos han venido a ofrecer sus servicios al gobierno y han sido recibidos con la consideración que ofrecen por los sentimientos que protestan en obsequio de los intereses de la patria¨(6)

Apenas llegado San Martín a Buenos Aires, el Triunvirato lo nombró Comandante del Escuadrón de Granaderos a Caballo, el cual estaba en formación, labor que realizó con dedicación espartana, logrando hacer de los Granaderos un cuerpo ejemplar, con normas rígidas de disciplina volcadas en el Código de Honor de los oficiales, cosechando con él grandiosas victorias.

En septiembre de ese año contrajo matrimonio con doña Remedios de Escalada, con la que estando en Cuyo tendría una hija, Merceditas.

Veinte días después se produjo el levantamiento en contra del Triunvirato, logrando su posterior renuncia. Fueron las cabezas visibles de esta asonada Bernardo de Monteagudo, dirigente de la ¨Sociedad Patriótica¨ y San Martín junto con Alvear y Zapiola como representantes de una sociedad secreta, la ¨Logia Lautaro¨. Esta, sucursal de la de Cádiz, se encargaba de la incorporación de ciudadanos para tender los hilos políticos que llevarían a buen término a la gesta independentista. Esta logia fue acusada de masónica, pero a mi modesto entender fue una sociedad con fines políticos que se mantuvo en secreto para poder evitar represalias debido al contexto en el cual se estaban desarrollando los acontecimientos.

El nuevo Triunvirato significó el asentamiento de las ideas liberales, soplando nuevos aires que alentaron los planes libertarios de San Martín y sus aliados.

El 3 de febrero de 1813 los Granaderos tuvieron su bautismo de fuego, en la batalla de San Lorenzo, contra los realistas. Se destacan en esa ocasión las actuaciones de Baigorria y Cabral, que salvan la vida de San Martín en la famosa caída, donde Don José resulta herido en la cabeza por obra de Zavala, un jefe español, y la del capitán Justo Bermúdez, quien al haber alterado las órdenes de su jefe y debido a esto permite al enemigo evadirse, se quita el torniquete que le habían aplicado en un amputación que sufrió en combate, muriendo desangrado en una lenta agonía. San Martín sabía reconocer los actos de valor de sus subordinados que, a su vez, generaban y mantenían el espíritu de disciplina y sacrificio. Como consecuencia, se dirige al gobierno después de haber enviado el parte de combate expresando: ¨Como sé la satisfacción que tendrá V.E. en recompensar las familias de los individuos del regimiento, muertos en la acción de San Lorenzo o de sus reclutas, tengo el honor de incluir a V.E. la adjunta relación de su número, país de nacimiento, y estado.¨(7) Recomendó especialmente la ayuda a las familias del capitán Bermúdez y a la del sargento Cabral.

Así como reconocía el valor de sus hombres, también es de destacar la hidalguía con que trataba a los vencidos, humanizó la lucha, no tomando venganzas y sin abusar del poder, incluso logra persuadir ideológicamente al jefe militar español vencido, a tal punto que tiempo después Zavala se incorpora al Ejército de los Andes.

Este combate, aunque de poca importancia militar, tuvo gran importancia para la revolución, permitió el control de la navegación de lo ríos Paraná y Uruguay, puso en jaque a las fuerzas realistas que sitiaban a Montevideo y logró que San Martín sea reconocido como el gran estratega que era. ¨El entusiasmo con que fue festejado su triunfo en la Capital, lo vengó de las calumnias que ya empezaban a amargar su vida, presentándolo como un espía de los españoles¨… ¨…Su nombre se inscribía por la primera vez en el catálogo de los guerreros argentinos y su primer laurel simbolizaba no sólo una hazaña militar, sino también un gran servicio prestado a la tranquilidad pública…¨(8)

A fines de 1813 las derrotas del Ejército del Norte comandado por Belgrano, las diferencias con Artigas y la reinstauración de la monarquía absolutista en España, generó un clima de inestabilidad en el Río de la Plata, decretándose la creación de un Directorio con la cara visible de Gervasio Posadas, pero bajo las directivas de Alvear. En este contexto de incertidumbre, San Martín es enviado a hacerse cargo del Ejército del Norte el cual estaba al mando del General Manuel Belgrano. ¨Es un espectáculo digno de la atención de la posteridad, el momento en que dos hombres eminentes se encuentran a la sombra de una misma bandera y si ambos llegan a comprenderse y estimarse, haciéndose superiores a las innobles pasiones que les impiden hacerse recíproca justicia, entonces la escena es tan interesante como moral. Tal sucedió con San Martín y Belgrano, los dos hombres verdaderamente grandes de la revolución Argentina, y que merecen el título de fundadores de la Independencia.¨(9). Deseamos destacar aquí que durante mucho tiempo se habló de rivalidad entre estos dos grandes hombres, cuestión que es desmentida por el propio San Martín, intercediendo en defensa de Belgrano frente al gobierno y pidiendo especialmente que no sea separado de ese ejército, quedando, además, bastante correspondencia epistolar que demuestra el mutuo afecto y admiración entre ambos.

Cuando tomó el mando del Ejército del Norte, éste era un grupo de indisciplinados y mal pertrechados seres, a los que convirtió en poco tiempo en un ejemplo de profesionalismo, valor, moral y disciplina con los cuales lograría a posterior grandes victorias.

Ya en el teatro de operaciones se dio cuenta de que por allí sería imposible vencer al ejército español. Se puso en contacto con Martín Miguel de Güemes y aceptó la lucha de guerrillas que éste plantea pues ya las había conocido y apreciado en España.

En 1814 se retiró con licencia a la Provincia de Córdoba para recuperarse de sus enfermedades, es allí donde comienza a tomar fuerza la idea de cruzar los Andes, tomar Chile y desde allí, por mar, llegar a Lima.

Quisiéramos destacar que es aquí donde San Martín se pone en contacto con un libro que marcó alguna de sus posturas ideológicas, Comentarios reales de los Incas, escrito en España por el Inca Garcilaso de la Vega, donde está descripta con detalle la organización Inca y su destrucción por parte de los españoles. Tanto lo afectó esta lectura, que encabezó una colecta voluntaria para poder publicarlo, tarea que nunca pudo concluir.

Desde Córdoba solicitó a Posadas, Director Supremo, el empleo de Gobernador Intendente de Cuyo. Alvear, con el cual San Martín estaba irremediablemente enfrentado, influye para que se le conceda esa petición, pues deseaba tenerlo lo más alejado posible de la metrópoli, intentando con esto que desaparezca de la escena política y militar. En septiembre llega San Martín a Mendoza, asumiendo su cargo el día 6 de ese mes. No sabían sus adversarios en Buenos Aires, que al intentar anularlo políticamente en esas lejanas tierras, le estaban entregando las llaves para desarrollar el plan que tan secretamente guardaba.

La labor titánica que tuvo que enfrentar El Libertador en esas tierras fueron muy bien descriptas por Domingo Faustino Sarmiento, ¨Treinta y seis años cumplía el guerrero que debiera subordinar una juventud indisciplinada y turbulenta, contener caudillos hostiles entre sí, escapados de los últimos descalabros de Chile, iniciar masas bisoñas en las artes y disciplinas de la guerra europea, improvisar recursos en el corazón de América, burlar la vigilancia y la estrategia española, y con los Andes nevados y casi inaccesibles por delante, y los recuerdos de la guerra de titanes en que anduvo confundido entre las legiones de Napoleón y de Wellington, trazarse campos de batalla en Chile […] San Martín en Mendoza es el genio creador, el Hermes trismegisto de los antiguos, político, guerrero, diplomático¨(10)

Explicar como organizó política, económica y militarmente la región de Cuyo sería muy extenso para este trabajo en particular pero como lo expresara Sarmiento, fue una labor titánica a la que San Martín se entregó con el cuerpo enfermo, pero con un fervor patriótico y una lucidez mental encomiables.

Para poder concentrar tropas y recursos con la intención de cruzar a Chile, y desde allí por mar al Perú, solicitó apoyo al Director Supremo. Éste se las negó arguyendo que no era prioritario para la revolución tomar Chile, que todos sus esfuerzos estaban volcados en la lucha en la Banda Oriental contra las fuerzas de Artigas, y que una vez lograda la victoria iniciarían una ofensiva contra el Alto Perú. Estaba todavía tratando de asimilar esta negativa, cuando llegan de Chile malas noticias. Las tropas españolas habían vencido en Rancagua y el gobierno revolucionario había caído. Esta situación hace cambiar los planes de Don José, pues no estaba en ellos liberar Chile, el contaba con que la revolución había triunfado allí, y solo utilizaría el territorio como base para su destino final, el cual era liberar Lima, baluarte español em América. San Martín asumió la responsabilidad de atender a los fugitivos que cruzaban desde Chile, los proveyó de alimentos, remedios, vestimenta y vivienda.

Poco después Alvear intentó reemplazar a San Martín, enviando como reemplazante al Coronel Perdriel. Ante esta situación, los cabildantes y vecinos partidarios de San Martín, se presentaron frente a Pedriel no permitiéndole asumir su cargo y obligándolo a volver a Buenos Aires. Mientras tanto, Alvarez Thomas, que había sido enviado a combatir a Artigas, se sublevó, reclamó y logró la renuncia de Alvear. Acontecimiento que apoyó de hecho y de palabra San Martín pues consideraba que quedaban liberados de trabas sus proyectos libertadores.

Con la colaboración de su amigo, Tomás Guido, que fue nombrado Oficial Mayor de la Secretaría de Guerra, y con las circunstancias nacionales propicias (la Logia Lautaro se había reorganizado y el Congreso De diputados de las provincias había comenzado a sesionar en Tucumán). La declaración de la independencia, el apoyo entusiasta de Pueyrredón y el nacimiento de su hija, Mercedes Tomasa, le dieron nuevos aires a su vida y proyectos.

Desde ese momento San Martín se dedicó a adiestrar y disciplinar en el campamento de el Plumerillo a los hombres que utilizaría para cruzar lo Andes y de ésta manera hacer realidad los sueños de libertar a la patria grande del yugo realista.

Muchas intrigas afrontó San Martín, se lo acusaba de espía español y se rumoreaba que el ejército que estaba formando era para controlar Cuyo y desde allí someter a las regiones vecinas. También tuvo reconocimientos como el del Cabildo de Mendoza que solicitó en total secreto al gobierno central se nombre al general con el grado de Brigadier General a lo que San Martín respondió con las siguientes palabras: ¨Protesto a nombre de la Independencia de mi patria no admitir jamás más graduación que la que tengo, no obtener empleo público, y el militar que poseo, renunciarlo en el momento en que los americanos no tengan enemigos. No atribuya usted a virtud esta exposición y sí al deseo que me asiste de gozar de tranquilidad el resto de mis días¨(11)

Durante toda su vida San Martín fue un ejemplo de virtuoso sacrificio, donando parte de su sueldo, con lo que apenas le alcanzaba para sobrevivir, jamás aceptando favores personales ni de privados ni de políticos, y cuando el gobierno de Mendoza le dona unos terrenos, por el solicitados como única retribución por los servicios prestados, de 250 cuadras recibidas (50 que pidió el y 200 que le concedía el gobierno para su hija Mercedes) 200 las cede a favor de los soldados que se destaquen en la campaña que estaban por emprender y de los productos que generase su finca , un tercio ¨…se aplique al colegio: pero con calidad que sea para la dotación de una cátedra de matemática y geografía[…] (12)

Estando el General en campaña, recibe noticias del encargado de su chacra notificándole que la villa y sus vecinos estaban pasando por una situación de necesidad extrema, a lo que le responde: […]¨Nada me importa el que a nuestros potreros sean en donde todos concurren por su seguridad. Auxilie Ud a los pobres con ellos y con granos y herramientas que pueda […] Los Barriales tiene que ser el paraíso de Mendoza y el auxilio de todos los infelices…¨(13)

Cuando San Martín consideró que tenía todos los detalles de su plan libertador terminados, reunió a todos sus generales y jefes de cuerpo y, mapa mediante, se los presentó, dejando bien claro que la campaña tenia como objetivo la libertad de América del yugo español, y bajo ningún concepto se permitiría el saqueo, la opresión o conquista de los territorios a los que ayudarían y que no se conservaría la posesión de ninguno de los países auxiliados.

El movimiento de tropas hacia Chile comenzó con una pequeña avanzada en septiembre de 1816. Previamente San Martín había aplicado la famosa guerra de zapa, haciéndole llegar falsa información a los realistas, creando temor entre ellos y desviando su atención de los puntos reales por donde pasaría el grueso del Ejército de los Andes. Aquí deseamos hacer un alto en el relato y destacar el coraje de estos hombres. Cuando se habla del cruce de los Andes parece como si hubiese sido algo sin demasiada relevancia, pero con sólo pararse uno al pie de la cordillera no puede sino sentirse abrumado por el espectáculo, hoy en día parece una empresa imposible de realizar, que decir de aquellos días donde los pasos en algunos lados no tenían más de treinta centímetros de ancho y en otros tuvieron que abrirlos por ser estos inexistentes o intransitables, subiendo hasta los 5000 metros en algunos casos, arrastrando artillería y pertrechos necesarios para la campaña emprendida.

Para tener una mínima idea de la titánica misión que cumplieron los ejércitos al mando de San Martín, transcribiré a continuación unas cifras que publicó el coronel Ornstein en la revista del Círculo Militar haciendo una comparación con el cruce de los Alpes por parte de Napoleón y sus tropas.

(14)

Con un ejército mal pertrechado, mal vestido, mal alimentado, sin experiencia militar y estando el general San Martín con su salud muy precaria, cruzó los Andes, liberó Chile y pudiendo reclamar glorias y fortunas para si, jamás aceptó recompensas, es más estando ya en Chile el único gasto que hizo fue para remendar sus botas, su chaqueta y su famoso sombrero falucho. Además viendo que su secretario José Ignacio Centeno tenía los zapatos rotos, le mandó comprar un par de botas, y a su escribiente Uriarte, el cual estaba casi desnudo, dio orden de comprarle ropa.

En esos momentos le llegó desde Buenos Aires la noticia de que el gobierno decretó una pensión vitalicia a favor de su hija y el grado de Brigadier General para él, lo que rechaza argumentando que ¨Me considero sobradamente recompensado con haber merecido la aprobación por el servicio que he hecho. Es el único premio capaz de satisfacer el corazón de un hombre que no aspira a otra cosa¨(15)

Con respecto a sus campañas militares no me explayaré más pues no es éste el tema central del trabajo, pero no puedo dejar de destacar que cada vez que se lo quiso hacer partícipe de las luchas intestinas de las provincias unidas, se negó diciendo que ¨Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas¨ y que ¨cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón…¨

Otra faceta importante para destacar, es su aporte a la cultura de los pueblos con los que se relacionó. El cabildo de Chile decretó se le entregue al general diez mil pesos para gastos de viaje, convengamos que la cifra debería ser elevada para la época y era una oferta tentadora, pues San Martín dejó asentado que entró a Santiago de Chile con lo puesto. Sin embargo rechazó la oferta, pero para que ese dinero no tenga un final alejado de los preceptos que él siempre mantuvo, solicitó se destinen ésos fondos a la creación de una biblioteca nacional. Luego solicitó a Pueyrredón el envío de una imprenta con la que se comienza a editar la ¨La Gaceta de Santiago de Chile¨.

Creó la Biblioteca de Mendoza en 1818. En 1821 creó la tercera biblioteca en Lima con la donación de sus libros, sus palabras al inaugurarla fueron: ¨Señores, La Biblioteca es destinada a la ilustración universal, más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la independencia¨ Lamentablemente la biblioteca se incendió en 1943, pudiéndose rescatar sólo siete libros de la colección de San Martín. En 1822 decretó la creación de escuelas gratuitas de primeras letras en los conventos religiosos, la creación de una escuela normal de maestros, la reforma de los métodos de enseñanza primaria y la creación de una escuela de niñas.

Su obra continuó hasta aquel famoso renunciamiento de Guayaquil que muchos tildaron de cobardía frente a la presencia de Bolívar. Siempre estuvo San Martín acosado por confabulaciones y habladurías, sufriendo la presión de lejanos políticos que sólo buscaban su eternización en el poder, sumándole a esto, su cuerpo cansado, agredido por mil batallas y enfermedades. Estas y otras deben haber sido las causas más probables de su alejamiento del protectorado de Lima y su posterior exilio en Francia. Pero aquí no acabaron sus padecimientos mucho tuvo que luchar para que se le reconozcan los dineros que se le debían y que más de una vez se los negaron. Como hombre de honor y de temple sin igual jamás suplicó por lo que se le debía, dando como única respuesta un silencio cargado de resignación.

En su exilio llegó a un nivel de pobreza angustiante, situación que pudo sobrepasar gracias a la ayuda de Aguado, un ex compañero de armas en el regimiento de Murcia y de su amigo incondicional O´ Higgins que le envió unos dineros desde el Perú, con lo que solventó los gastos que tuvo al contraer en el año 1832, él y su hija el cólera. Mientras tanto, en América, se lo acusaba de enriquecerse ilícitamente con el oro de Lima. Mucho tuvo que recurrir a sus conocimientos de Filosofía para poder sobrellevar esos malos tiempos. ¨Si hablan mal de ti y eso es verdad, corrígete. Si son mentiras, ríete¨, ¨…porque al fin la calumnia, como todos los crímenes, no es sino obra de la ignorancia y del discernimiento pervertido¨. Estas frases dichas miles de años atrás por filósofos como Epicteto, lo acompañaron siempre, y fueron las bases en que se apoyó para redactar las Máximas para su hija, ese gran legado que resume todo su pensamiento.

En esas Máximas encontramos resumida toda su ideología, basada en el amor, el honor, el respeto, la disciplina, la honestidad, la indulgencia, la caridad y las buenas costumbres. Encontramos allí resumida toda una vida de sacrificios y entrega por valores tan sublimes como lo son la libertad, la igualdad y la fraternidad, valores que dejó como único legado a su más preciado tesoro, su hija Mercedes, los cuales siguen teniendo en nuestros días la actualidad de entonces.

Las doce Máximas que escribió el General don José de San Martín para su hija Mercedes:

1ª- Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana para que saliese: ¨Anda, pobre animal; el mundo esd emasiado grande para nosotros dos¨.

2ª- Amor a la verdad y odio a la mentira.

3- Confianza y amistad, pero uniendo el respeto.

4ª- Estimular la caridad con los pobres.

5ª- Respeto sobre la propiedad ajena:

6ª- Acostumbrarse a guardar un secreto.

7ª- Tener sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.

8ª- Dulzura con los criados, los pobres y los viejos.

9ª- Hablar poco y lo preciso.

10ª- Acostumbrarse a estar formal en la mesa.

11ª- Tener amor al aseo y desprecio al lujo.

12ª- Tener amor por la patria y por la libertad.

Lamentablemente, como suele suceder con los grandes hombres, su vida se apagó en una tierra lejana, casi olvidadas sus hazañas y difamado hasta el hartazgo en aquellas tierras que gracias a su entrega tenían la posibilidad de comenzar a transitar un camino libre de las cadenas que hasta hacía un cuarto de siglo las tenían sometidas al más indigno vasallaje. Pero como dijera Mitre: ¨En la vida como después de su muerte, no faltaron apedreadores tras su carro de triunfo o sacerdotes egipcios que en su apoteosis póstuma le hicieran su proceso. Pero el juicio definitivo de la posteridad ha sido pronunciado al fin y podemos asegurar que él será confirmado por los venideros¨ (16)

Conclusiones

Siempre hemos creído que detrás de cada ¨gran hombre¨ hay y hubo ¨grandes intereses¨, generalmente sometidos y manipulados por los poderes hegemónicos, políticos y económicos de turno. Pero a medida que fuimos contactándonos con diferentes textos comenzamos a conocer a un personaje que difería totalmente del ¨normal¨ héroe al que hemos estado acostumbrados en nuestra corta historia como país.

El General Don José San Martín no respondió a esos parámetros, llevó una vida austera, ejemplificadora, con aciertos y equívocos como cualquier ser humano, pero con una gran diferencia, valores éticos y morales que si se hubiesen tomado como guía por parte de los que estuvieron posteriormente encargados de los destinos de esta bendita nación, otro sería nuestro presente.

Encontramos en él la sumatoria de ser un gran político, un gran estratega, pero por sobre todo un gran ser humano, el cual llegó a los más grandes sacrificios, no por la gloria personal, sino imbuido de los valores como la libertad, la igualdad y la fraternidad. Valores que se encuentran actualmente perimidos, en una sociedad que lleva como estandarte al individualismo, al egocentrismo y a la apatía. Él fue y es un personaje que no puede despertar sino sentimientos de admiración por su legado de valores éticos y morales, dejando bien en claro que no fueron discursos demagógicos por parte de el General Don José de San Martín, sino que fueron éstos los que guiaron su existencia, haciendo de el un ser humano digno de ser imitado.

Notamos mientras haciamos la recopilación de textos, que al investigar a la vida y obra del Libertador , no podemos quedarnos imparciales, él es un personaje que despierta pasiones, admiración en muchos y rechazo en algunos pocos.fue un defensor de la libertad de los hombres en general, más allá de cualquier bandería, un hombre fiel a sus principios, que no se perdió en los oscuros caminos de las intrigas políticas de su época, que respetó a aliados y enemigos y que por sobre todo jamás apuntó sus armas hacia un hermano americano. Ejemplos que las generaciones posteriores no supieron imitar, llevándonos a luchas intestinas que más que fortalecernos como nación lo único que lograron fue disgregarnos y hacernos débiles y por lo tanto dependientes de los poderes hegemónicos de turno.

No queremos dejar de resaltar las aberraciones históricas que se han cometido por parte de historiadores como Mitre, el cual solicitó los archivos personales que el General había dejado encargados a su yerno Balcarce con la orden específica de entregárselas a su amigo Guido en persona. Balcarce finalmente entregó esos documentos a Mitre sin previa copia o detalle alguno de lo que fue entregado. Bien es sabido que para realizar la historia oficial, Mitre tomaba los documentos que más favorecían a entronizar héroes de bronce, y los que le disgustaban los destruía. Con esta censura oficialista se han perdido documentos que quizás nos darían una visión más enviciada de nuestros ¨héroes¨ pero a la vez más humana y más cercana a nosotros, héroes más imitables, sin esa cáscara de bronce que los hace tan fríos y distantes, en definitiva héroes de carne y hueso, con sus miedos, angustias, miserias, sus alegrías, sus aciertos, sus errores, sus vicios o acaso la historia oficial no omite que San Martín era adicto al opio, el cual debía utilizar como remedio para sus afecciones, ¿hace esto sus actos menos nobles? Es necesario dejar de lado los prejuicios y rescatar las actitudes de grandes hombres que fueron forjando esta Latinoamérica tan sufrida, Latinoamérica que lamentablemente nunca llegó a ser lo que Don José pretendió, una patria grande desde Venezuela hasta el Cabo de Hornos, y no este mozaico de repúblicas que se han formado por las luchas fraticidas fomentadas desde Inglaterra y que para lo único que han servido es para que sigamos sometidos a los poderes hegemónicos de turno. Lamentablemente pese a que la historia oficial lo niegue, San Martín fracasó en sus planes libertarios, y esta es una deuda pendiente que queda para las generaciones venideras. Separados seguiremos sometidos, unidos podremos resistirnos y soñar con un mañana distinto para las generaciones venideras. Estas conclusiones suenan a utopía, pero hay algo que no nos pueden sacar y son los sueños y las esperanzas,pues con la mixtura de esas dos ¨variables¨ es posible que las utopías se realicen.

Bibliografía

  1. Moreno, C. Galván, San Martín, el libertador, Editorial Claridad, Buenos Aires, 2da edición, 1944, pág. 27.
  2. Ibidem, pág. 29.
  3. García Hamilton, José Ignacio, Don José, La vida de San Martín, Editorial Sudamericana, Buenos aires, 3ra edición, julio de 2000, pág. 19.
  4. Rojas, Ricardo, San Martín, Manifiesto al pueblo peruano, 1821, en El santo de la espada, Editorial Losada, 1948, pág. 329.
  5. Otero, José Pacífico, Historia del Libertador Don José de San Martín, Biblioteca del Oficial, Círculo Militar, Tomo Primero, Buenos Aires, año 1978, pág, 201-202.
  6. Galasso, Norberto, San Martín y la emancipación hispanoamericana,Centro Cultural ¨Enrique Santos Discépolo¨, Cuadernos para la Otra Historia, Buenos Aires, 1998, pág. 13.
  7. Favaloro, G. René, ¿Conoce usted a San Martín?, Editorial Torres Agüero, Buenos Aires, 1986, pág. 41.
  8. Raffo de La Reta, Julio César, Antología Sanmartiniana, Editorial Angel Estrada, Buenos Aires, 1950, pág. 31.
  9. Ibidem, pág. 37.
  10. Sarmiento, Domingo Faustino, Escritos sobre San Martín, Estudio preliminar, selección y notas de Pérez Aubone, Rosauro, Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1966, pág. 121-122
  11. Favaloro, G. René, ¿Conoce usted a San Martín?, Editorial Torres Agüero, Buenos Aires, 1986, pág. 62.
  12. Ibidem, pág. 64.
  13. Ibidem, pág. 65.
  14. Ornstein, Leopoldo R., Revista del Círculo Militar, Buenos Aires, 1960, N°656.
  15. Favaloro, G. René, ¿Conoce usted a San Martín?, Editorial Torres Agüero, Buenos Aires, 1986, pág. 79.
  16. Otero, José Pacífico, Historia del Libertador Don José de San Martín, Biblioteca del Oficial, Círculo Militar, Tomo VIII, Buenos Aires, año 1978, pág, 282.

Bibliografía comentada

Como expuse al comienzo de este trabajo, estudio, comparto y transmito a la Historia con pasión y fervor, es por eso que para este humilde trabajo en el cual debo rescatar valores morales y éticos del General don José de San Martín utilicé bibliografia de autores varios con distintas tendencias, tratando de ser lo más abarcativo y objetivo posible. Meta difícil de lograr, pues la bibliografía concerniente al tema es muy amplia, obligándome a seleccionar entre tanta oferta.

Como obra principal utilice a la Historia del Libertador Don José de San Martín, de José Pacífico Otero, un autor imposible de evitar, pues fue un ferviente admirador del general y dedicó gran parte de su existencia a recopilar información y objetos pertenecientes al Libertador. En el año 1933 fundó el Instituto Sanmartiniano a fin de promover y fomentar el estudio del prócer. Su obra abarca con objetividad admirable todos los aspectos de la vida y obra de San Martín, con una visión amplia y bien documentada de los hechos que investigó.

El libro de C. Galván Moreno, San Martín, el Libertador, lo utilicé pues me pareció que el autor supo resumir con gran habilidad en un solo tomo todos los aspectos de la vida del general, haciendo siempre incapié en sus condiciones éticas y morales. Utiliza en el un lenguaje poético, casi romántico, una forma de expresarse que luego de más de sesenta años es muy difícil o imposible encontrar. Quizás la nueva literatura sea más gráfica y entendible para las nuevas generaciones, pero personalmente me dió mucho placer leer hechos históricos expresados de una manera que parecen escritos desde el alma y no desde la mente de un historiador.

La obra de Julio César Raffo de la Reta, Antología Sanmartiniana, me pareció otra obra imposible de evitar. En ella se puede apreciar la intimidad del general, se puede destacar el contenido moral de sus acciones, acciones que no fueron simples discursos demagógicos, sino que fueron ejemplos de vida reales. San Martín durante toda su existencia fue un hombre reservado, y en esta obra se aprecia como sus palabras siempre fueron el prólogo de una acción más que una arenga vacía y sin sentido. Esta obra es producto de una recopilación de escritos, discursos, legajos, registros oficiales y de periódicos, lo que hace de esta obra una fuente de información muy rica donde se pueden apreciar dichos de San Martín, lo que de el opinaban sus contemporáneos y lo que se decia de el al cumplirse los cien años de su fallecimiento.

Escritos sobre San Martín, de Domigo Faustino Sarmiento, selección hecha por Rosauro Pérez Aubone. Este libro lo utilicé pues me pareció importante volcar en mi trabajo la opinión de un contemporáneo de San Martín, que además se entrevistó con él en su exilio. En mis investigaciones encontré una relación entre la familia de Sarmiento y San Martín anterior a los encuentros ya mencionados. La familia Sarmiento participó de la recaudación de fondos para la campaña de Belgrano. José Clemente el padre de Domingo Faustino tuvo participación en las campañas libertadoras, en 1815, su nombre figuró entre los que pidieron que San Martín siguiera al frente de la Intendencia de Cuyo y que quedara sin efecto la designación del coronel Perdriel. Fue protagonista de algunos incidentes que oscurecieron su nombre; sin embargo, San Martín lo confirmó en su grado de capitán, con noventa milicianos de San Juan cruzó los Andes y participó en Chacabuco, cuyo parte de victoria llevó a San Juan con trescientos prisioneros. Domingo Faustino Sarmiento fue un gran admirador y defensor de San Martín, mientras muchos trataban de enlodar su nombre y sumirlo en el más oscuro de los olvidos, el, desde Chile, se esforzaba por no dejar que triunfen esas mal intencionadas tendencias intentando reivindicar la figura y la gesta sanmartinianas. Su admiración por San Martín fue enorme y esto se puede apreciar en el discurso que brindó al recibir los restos repatriados del general: "A nombre de la presente generación, recibimos estas cenizas del hombre ilustre, como expiación que la historia nos impone de los errores de la que nos precedió... Que otra generación que en pos de nosotros venga, no se reúna un día en este mismo muelle, a recibir los restos de los profetas, de los salvadores que nos fueron preparados por el Genio de la Patria y habremos enviado al ostracismo, al destierro, al desaliento y a la desesperación. Conduzcamos, señores, este depósito al lugar que la gratitud pública tiene deparado."

José Ignacio García Hamilton con su libro Don José, La vida de San Martín, nos presenta una visión más humana del general, más alejada del héroe al que nos han acostumbrado desde los claustros y el poder. Presenta a un San Martín con algunos ¨vicios¨, frecuentador de la noche y de algunas mujeres de vida alegre, cansado de las monarquías e influenciado por el liberalismo, amado por pocos, despreciado y temido por muchos, en suma, nos muestra a un hombre como cualquiera, apasionado pero a la vez temeroso, capaz de vencer sus limitaciones para llevar a cabo una gesta que se aprecia mucho más titánica vista desde ésta óptica de hombre ¨normal¨ que observada desde la postura de superhombre que muchos autores intentan imponer, ignorando quizás que necesitamos ejemplos de carne y hueso con los cuales identificarnos, y no héroes de bronce que se encuentran muy alejados de nuestra realidad, imposibles de comprender y por ende imposibles de imitar.

El Dr. René Favaloro en su libro ¿Conoce usted a San Martín? nos presenta un acabado bosquejo histórico del general, basado en la "Historia de San Martín y de la emancipación Sud-Americana", de Bartolomé Mitre, y en la "Historia del Libertador Don José de San Martín", de José Pacífico Otero, y en otras fuentes históricas. En el último capítulo intenta destacar la necesidad de rescatar los valores éticos y morales de San Martín en la actualidad, frente al ostracismo que ha comenzado a deteriorar a la sociedad y a la juventud, San Martín opone el ejemplo de un "esfuerzo honesto en aras de grandes ideales". Ante el afán generalizado de gloria y de acumular riquezas, San Martín contrapone una gran modestia, que lo lleva a renunciar a las manifestaciones de admiración, luego de sus triunfos militares. Cuando a diario se revelan casos de corrupción en las clases dirigentes, San Martín ofrece el ejemplo de una honestidad transparente. Esta visión que tenía el doctor Favaloro condice bastante con su actitud de vida, un hombre honesto, educador incansable, amaba a la humanidad a la cual legó sus descubrimientos que tranquilamente lo podrían haber hecho rico en esta sociedad donde todo tiene precio. Un hombre que terminó en la ruina como muchos de nuestros héroes, perseguido, humillado al reclamar lo que le correspondía, tomando ante una sociedad que prefería ir al rescate de un club de fútbol antes que apoyar a su fundación la determinación desesperada de quitarse la vida. No creo que su libro aporte mucho más que cualquiera de los otros autores, pues en ellos se basó al escribirlos, pero me pareció al leerlo encontrar un paralelismo entre sus vidas que me llevaron a incluirlo dentro de la bibliografía como tributo a otro gran argentino que vergonzosamente la historia trata de olvidar.

También consulté para este trabajo a las obras de los siguientes autores:

Haig, Samuel ¨Bosquejos de Buenos Aires, Chile y Perú¨, Editorial Yapeyú, Buenos Aires, 1949.

Hall Basilio, ¨Con el general San Martín en el Perú¨ Editorial Yapeyú, Buenos Aires, 1949.

Coronel Manuel de Olazabal, ¨Episodios de la Guerra de la Independebcia¨ Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1972.

Recopilación, ¨Pequeña antología de Maipú¨ Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1969.

Arriola Manuel Nicandro, ¨Máximas comentadas¨ Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1979.

¨Renunciamientos del capitán general don José de San Martín¨ Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1971.

Todos de inestimable ayuda en sus aportes.

 

Gerardo Claudio Finke

Argentina

Buenos aires

21/12/2007


Partes: 1, 2


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