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Rodolfo Walsh: La producción literaria como sinónimo de militancia política (página 2)

Enviado por Antonela Scocco



Partes: 1, 2


1. Walsh: el escritor militante

"Las narraciones de Walsh derivan se eficacia política de su maestría literaria. Walsh puso su experiencia cultural y todo su talento individual en el servicio al pueblo argentino. Hizo que los actos de su vida coincidieran con la palabra de su prosa."

José Emilio Pacheco

Es imprescindible, para comenzar a hablar de la obra de Rodolfo Walsh, relatar brevemente su vida. El género policial será su "primer amor" y, de cierta manera, se hará presente en todos sus relatos. Su fascinación por los cuentos policiales comenzará en 1944, debido a su trabajo como corrector de pruebas y traductor de escritos de este tipo en la editorial Hachette de Buenos Aires. Luego publicará Diez cuentos policiales argentinos y más tarde Variaciones en rojo (1953) que reúne tres cuentos policiales fundamentales de la literatura argentina. Esto vaticinará a lo que se dedicará el resto de su vida: la investigación del crimen. En este caso, se trata del crimen individual, pero más adelante se dedicará al crimen social, donde el principal culpable es el Estado. Así dará paso a la creación de un nuevo género: la novela de no ficción. Género que consagrará Truman Capote con A sangre fría (1959), tres años después de la publicación de Operación Masacre, la primer novela de Walsh basada en hechos reales.

Hasta 1956, la vida del escritor argentino estaba marcada por la tranquilidad y transcurría dentro de la normalidad cotidiana. Jugaba al ajedrez -juego aristocrático si los hay-, se dedicaba a la literatura convencional y a su vida familiar. Pero el año 1956 abrirá un camino en su vida que, de cierta manera, lo llevará hasta la muerte. Esto se encuentra reflejado en el Prólogo de Operación Masacre:

"La primera noticia que tuve de los fusilamientos clandestinos de junio de 1956 me llegó en forma casual, a fines de ese año, ene un café de La Plata donde jugaba ajedrez, se hablaba más de Keres o Nimzovitch que de Aramburu y Rojas, y la única maniobra militar que gozaba de algún renombre era el ataque a la bayoneta de Schlechter en la apertura siciliana"

A partir de ese momento, nacerá Operación Masacre y el género de no ficción.

Los fusilamientos de José León Suárez relatados allí suceden en el marco de la llamada Revolución Libertadora, que derrocó al gobierno de Perón, comandada por el General Aramburu. Los hechos surgen como consecuencia de un intento de resurrección del General Valle, adepto al peronismo, en contra del gobierno de facto. En ese momento, el propio Walsh sentía cierta indiferencia ante los sucesos y dejará en claro que se encontraba allí solo por casualidad:

"(...) Valle no me interesa. Perón no me interesa, la revolución no me interesa. ¿Puedo volver al ajedrez?

Puedo. Al ajedrez y a la literatura fantástica que leo, a los cuentos policiales que escribo, a la novela seria que planeo para dentro de algunos años, y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que llamo periodismo, aunque no es periodismo. (...) Es solamente el azar lo que me ha puesto eso ante los ojos. Pudo ocurrir a cien kilómetros, pudo ocurrir cuando yo no estaba."

Cuando Walsh se entera que allí hubo sobrevivientes se dedicará a seguir las pistas que le revelen las entrañas de esa historia inexplicable y su vida cambiará abruptamente, teniendo que cambiar su identidad y recluirse en una casa en una isla del Tigre. También lo expresará en el Prólogo:

"(...) durante casi un año no pensaré en otra cosa, abandonaré mi casa y mi trabajo, me llamaré Francisco Freire, tendré una cédula falsa con ese nombre, un amigo me prestará una casa en el tigre, durante dos meses viviré en un helado rancho de Merlo, llevaré conmigo un revolver, y a cada momento las figuras del drama volverán obsesivamente (...)"

A diferencia de Capote, quien en seguida pudo publicar su libro, a Walsh no le será tan fácil. Deberá publicarla en partes y adaptándose a los tiempos en que vivía: con la Revolución Libertadora como amenaza permanente. Durante más de un año, los artículos sobre los fusilamientos de José León Suárez fueron publicándose en periódicos como Propósitos, Revolución Nacional, Azul y Blanco y Mayoría.

Bajo el mismo método de investigación, años mas tarde publicaría ¿Quien mató a Rosendo García? que también comienza con una serie de notas, presentadas por primera vez en el Semanario de la CGT -del cual será director luego de su viaje a Madrid donde se entrevistó con Perón, encuentro donde nace el cuento Ese hombre. Luego se publicará la novela completa, en 1968, y El caso Satanowsky, en 1973.

En 1959 viajará a Cuba donde funda, junto a Jorge Masetti, la agencia de noticias Prensa Latina. Allí surge el criptógrafo, con pocos conocimientos del oficio, y con el instinto y su habilidad de develador de enigmas como únicas armas. Entonces logrará descifrar un cable de noticias, dirigido al gobierno de Estados Unidos, de agentes de la CIA en Guatemala que rebelaban detalles de lo que sería el desembarco de Playa Girón. Su relación con el gobierno cubano quedará plasmada como por "casualidad" en Ese Hombre:

"(...) El Viejo desliza sobre el vidrio una caja terciada de tabacos. Tomo uno, lo hago girar entre los dedos, aspiro su lejano aroma. 

‘Me los manda Fidel’ dice el Viejo. ‘Cómo están por allá’.

‘Siempre preguntan por usted.

Es cierto: siempre preguntan por él. 

‘Esperaban su visita’ digo (...)"

Dos años después regresará a Buenos Aires donde publicará obras de teatro y Los Oficios terrestres (1967), en el cual figura Esa mujer y Fotos.

En esos días, el país estaba sumido bajo la dictadura de Onganía, luego vendrá la presidencia de Campora (1973) y la vuelta de Perón. Entonces, comenzará la militancia de Walsh. Entre 1970 y 1973 militará en el peronismo de base, y después en la agrupación Montoneros. Tiempos en que enseñará periodismo en las villas miseria y surgirá la edición Semanario Villero.

El gobierno de Isabel Perón (1974) y la Triple A marcarán el principio del fin. Marzo de 1976 será el inicio del calvario de muchos, también el de Walsh. Vendrá la clandestinidad, la vida del intelectual comprometido con una causa, las cartas y los cables de la Agencia de Noticias Clandestinas (ANCLA) como única manera de comunicar. ANCLA será un órgano dependiente de Montoneros y representará la posibilidad de la prensa como factor de organización y lucha política. Las características de la agencia serán las mismas que marcaron la obra de Walsh: rigurosa información, fomento de la participación popular en la producción de la noticia e instrumento de contrainformación y de militancia política.

La última carta será el motivo de su muerte. Carta abierta de un escritor a la Junta Militar es una obra maestra del periodismo y una expresión de su tremendo coraje:

"La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años"

"El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, lo que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades".

Iniciada tres meses antes, el 24 de marzo de 1977 envía diez copias a diferentes medios y organismos nacionales e internacionales. No fue publicada por ningún medio local, pero poco a poco se difundió en el extranjero. El 25 de marzo, el Grupo de Tareas 3 de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) lo estaba esperando. Alfredo Astiz era el encargado del operativo. Rodolfo pasa frente al grupo con su disfraz de jubilado, uno de ellos lo reconoce y grita: ¡Alto policía! Walsh comienzan a correr. Él sabía lo que sucedería si lo agarraban con vida, entonces decidió que esto no ocurra. Viendo que las posibilidades de escapar eran nulas, saca una pistola calibre 22 y se une al fuego hasta que cae derrotado. Su final será similar al de su hija Victoria que, en septiembre de 1976, al sentirse acorralada frente a un tiroteo grita: "Ustedes no nos matan, nosotros decidimos morir" y se quita la vida con un balazo en la cien.

Rodolfo Walsh llegó muerto a la ESMA y, al igual que el resto de los 30 mil desaparecidos, aún no se sabe que sucedió con su cuerpo. Las últimas palabras de su carta a la Junta Militar resumen la actitud militante de sus escritos:

"Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles".

Rodolfo Walsh murió de la misma forma en que vivió y escribió. El periodismo y la literatura eran concebidos por él como una herramienta para la lucha:

"Mi relación con la literatura se da en dos etapas: de sobrevaloración y mitificación hasta 1967, cuando ya tengo publicados dos libros de cuentos y empezada una novela; de desvalorización y paulatino rechazo a partir de 1968, cuando la tarea política se vuelve una alternativa. La línea de Operación Masacre era una excepción: no estaba concebida como literatura, ni fue recibida como tal, sino como periodismo, testimonio. Volví a eso con Rosendo, porque encajaba en mi nueva militancia política".

"La desvalorización de la literatura tenía elementos sumamente positivos: no era posible seguir escribiendo obras altamente refinadas que únicamente podía consumir la intelligentzia burguesa, cuando el país empezaba a sacudirse por todas partes. Todo lo que escribiera debía sumergirse en el nuevo proceso, y sería útil, contribuir a su avance. Una vez mas, el periodismo era aquí el arma adecuada..."

2. La Historia como ficción

Como ya lo decíamos, Operación Masacre será la obra de Rodolfo Walsh que, de cierta manera, cambiará su vida. Pero no solo eso, sino que modificará la manera de hacer periodismo, provocará un cruce entre la novela y los hechos verídicos y llevará al surgimiento de nuevo género literario: la novela de no ficción. Con esta novela, el escritor argentino será pionero en aquel género que, tres años más tarde, consagrará Truman Capote.

Amar Sánchez en El relato de los hechos marca cuales son las características del discurso narrativo de no ficción que, a mi consideración, pueden resumirse en tres: la relación del género con los métodos empleados por el periodismo –aunque presenta determinadas diferencias-, la subjetivación de los personajes y su cercanía con el género policial.

Con el surgimiento de la no ficción se produce una ruptura con la narrativa anterior. Este discurso aparece en un momento de renovación debido a las "circunstancias históricas en las que los acontecimientos no precisan de lo imaginario para constituirse en relatos, como si pertenecieran a una realidad lo suficientemente literaria". Hasta tal punto los hechos parecen pertenecer a otra realidad que ni el propio Walsh, investigando y comprobando lo que fue capaz de hacer la Revolución Libertadora, pudo imaginar que esto hechos alcanzarían un nivel de cinismo mucho mayor en los años posteriores a 1976.

Lo que plantea Amar Sánchez es que hay una adopción de formas no canonizadas que implican de por sí una toma de posición, una postura política. Se puede pensar al género como político, no sólo por el tema que trata, sino por el tipo de relato, que se construye siempre en los márgenes de diversos géneros y distanciándose uno de otros. La no ficción tomara algunas formas narrativas de la novela, de la alta literatura y, a su vez, expondrá los caracteres del periodismo, la baja literatura.

  1. Una de las similitudes del género de no ficción con el periodismo es que los documentos, testimonios, noticias de la prensa, etc., son un polo de referencia externo que constantemente se hace presente en el texto. En el caso de Operación Masacre, Walsh expone como se sucedieron los hechos y, a su vez, nos va diciendo como llegó a esas conclusiones, por medio de que "pruebas", e inclusive mencionará aquellas que no pudo conseguir, aquellos hechos que no pudo probar lo suficientemente.

    "(...) Interrogando a un numero bastante grande de testigos secundarios, deduje que efectivamente existió un sargento Díaz. Curiosamente, nadie recordaba su nombre de pila y casi todos lo daban por muerto" (aunque no lo estaba)

    Como en el caso de la cita anterior, una de las formas que utilizará para introducir dentro de sus escritos las pruebas que los sustentan será por medio de las llamadas al pie de página, recurso no utilizado en la novela convencional.

    Otro punto de conexión con el periodismo es que los relatos de Walsh –ya sean de ficción o no ficción- requieren de un lector informado que conozca el contexto histórico y social que rodeó los acontecimientos que se están narrando. Esto sucede en Operación Masacre, donde no se explicita con claridad el proceso político que rodeaba al país por aquellos años. También sucede en los tres cuentos que analizamos: en Esa mujer nunca se menciona a Eva ni se especifica que su cuerpo se encontraba desaparecido; en Ese hombre sólo da pistas que nos permiten pensar que ese hombre es Perón y esas pistas requieren de determinados conocimientos:

    "El guardia civil pregunta el nombre, consulta su lista, abre la puerta del parque. El tenue sol madrileño quita de las rodillas la lluvia de París, funde la nieve de Praga. 
        En la casa me recibe el secretario discreto, urgido por irradiación cotidiana. (...) no veo más que la alfombra, el artesonado, la penumbra de la sala donde enseguida aparece el Viejo, su voz tranquila.

    Me estaba esperando. 
       Sigue alto y erguido, indestructible." (El subrayado es mío)

    Y en Fotos, a pesar de ser ficción, también hará referencia al General, sin mencionarlo, y al proceso histórico social de la época peronista:

    "(...) Ahora nos insulta por radio, pero tiene que comprar el trigo afuera, porque este año nadie va a sembrar. Levanta la gente, pero no levanta las vacas. Las vacas no entienden de discursos. Llegará el día de la razón y del castigo, y entonces muchos van a sufrir. Hay que prepararse para ese día".

    "(...) lástima que no se consigue quien trabaje. Le quisieron meter el sindicato y los sacó carpiendo."

    Pero a pesar de esta cercanía con el periodismo, derivada de la necesidad de que el lector conozca el contexto que rodea los sucesos narrados, la estructura del relato que Walsh emplea para lograr la complicidad de su público es muy diferente a la utilizada por el periodismo convencional. De esto hablaremos más en profundidad cuando se mencionen los mecanismos de presupuesto y sobrentendido.

    Ahora es necesario marcar lo que distancia al género del periodismo que le da sustento. Todo discurso argumentativo surge de una selección previa del material ha exhibirse y requiere una manera particular de exposición. Esto hace que el discurso, a pesar de pretender ser objetivo, siempre presente una postura subjetiva. El genero de no ficción no intentará ocultar esto, sino que destruirá los dispositivos periodísticos que producen "efectos de verdad y objetividad" y pondrá "el acento en el montaje y el modo de organización del material". Lo que allí se presenta es sólo una versión de los hechos, nunca oculta el montaje y la selección de los testimonios y esta narrativización a la que los somete señala el abandono de todo intento de neutralidad. Acabará con los cánones establecidos por la retórica periodística para tomar una postura subjetiva ante la situación y expresar su opinión respecto a la misma. Además, manifestará explícitamente sus diferencias con los artículos de los periódicos: los relatos no ficcionales denuncian errores y omisiones de la prensa, entonces la verdad de los hechos está en la reconstrucción no ficcional.

    El autor expone su investigación, demuestra como a llegado a la verdad de los hechos que está relatando, presenta su versión para polemizar y la confronta con otra:

    "Aquí quiero pedirle al lector que descrea de lo que yo he narrado, que desconfíe (...) de los posibles trucos verbales a los que acude cualquier periodista cuando quiere probar algo, y que crea solamente en aquello que, coincidiendo conmigo, dijo Fernández Suárez" (Operación Masacre)

    Y unas líneas mas abajo de este párrafo, enfrentará su versión de los hechos con la del juez de la causa, y si bien coinciden en rasgos generales -inclusive describe al magistrado como "un ejemplo de decisión, rapidez y eficacia"- la suya es más completa y minuciosa: la verdad está únicamente en la reconstrucción del escritor investigador.

  2. Relaciones y diferencias con el periodismo

    Hayden White expresa que "(...) ha habido un rechazo a considerar las narraciones históricas como lo que manifiestamente son: ficciones verbales cuyos contenidos son tanto inventados como encontrados y formas que tienen más en común con su contrafigura la literatura que las que tiene la ciencia". Plantea que "la historia pertenece a la categoría del ‘escrito discursivo’, de manera que el elemento ficticio está siempre presente en ella". Según él, las historias causan el efecto explicativo al convertirse en relatos, los que se construyen gracias a ciertos encadenamientos, a elementos ficcionales que permiten unir los testimonios aislados y reconstruir los hechos. Todo discurso histórico es un texto que propone una verdad y una realidad basada en "pruebas" que son encadenadas ficcionalmente por el historiador.

    Eso es lo que hará Rodolfo Walsh. Contará la historia mediante la subjetivización de las figuras provenientes de lo real, es decir, que pasarán a constituirse en personajes y narradores, pero siempre respetando los registros.

    El periodismo, como ya decíamos, supone cierta imparcialidad, hace desaparecer la figura del sujeto narrador y los protagonistas son vistos desde una perspectiva alejada, reducidos a nombre y privados de palabras. En cambio, la no ficción, enfoca muy de cerca a los personajes, los narradores y las situaciones narradas. "Narrar es convertir en sujetos a los que permanecen desdibujados en las notas de la prensa".

    Este procedimiento, Walsh lo llevará a cabo tanto en Operación Masacre como en los cuentos Ese Hombre y Esa Mujer. Él mismo método utilizará para reconstruir la muerte de su hija Victoria -buscará testimonios, el tipo de relato de los hechos, la ficcionalización- y aparecerá reflejado en Carta a mis amigos:

    "He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella (...). Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda, era nuevo y sorprendente que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que, ante esa ráfaga, 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines empezando por el coronel Raualdes, jefe del operativo.

    A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego. –De pronto –dice el soldado- hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. (...): Empezó a hablarnos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo, pero recuerdo la última frase; en realidad no me deja dormir. Ustedes no nos matan, dijo, nosotros elegimos morir. Entonces ella y el hombre se llevaron una pistola a la sien y se mataron frente a nosotros."

    En su primera novela, todos los protagonista de la historia se convertirán en personajes de su relato, allí tendrán voz y sus movimientos serán seguidos desde cerca, incluso se relatarán sus historias de vida anteriores a la trágica noche del 9 de junio de 1956.

    "Era peronista Nicolás Carranza. Y estaba prófugo.

    Por eso, cuando en furtivos regresos como éste algún chico del barrio le gritaba al encontrarlo: ‘¡Adiós, don Carranza!’, él apresuraba el paso y no contestaba.

    -¡Eh, don Carranza!- lo seguía al curiosidad.

    Pero don Carranza -silueta baja y maciza en la noche- se alejaba rápidamente por la calle de tierra, levantando hasta los ojos las solapas del sobretodo." (Operación Masacre)

    Esa Mujer será producto de una entrevista mantenida con el Coronel Moori Koening, quien se hizo cargo del cuerpo de Eva Perón cuando fuera "secuestrado" por el Ejército luego del derrocamiento de su marido. Allí se ficcioalizará tanto Walsh como el Coronel, ambos se convertirán en protagonistas de un cuento que difícilmente alguna ficción pudiese haber imaginado. Lo mismo sucede con Ese Hombre que surge luego de un viaje realizado por Rodolfo a Madrid en el cual se reúne con Perón.

    Como decíamos, no sólo se ficcionalizan los protagonistas de la historia, sino que el cronista también lo hace y todo el relato pasa por él, por su posición de sujeto que escribe. El texto, donde el verdadero protagonista termina siendo el periodista investigador, le permite al lector acompañar a éste que ve de cerca a todos los implicados en los acontecimientos. A cada instante, el escritor aparece como sujeto de la historia:

    "Incidentalmente, el detalle probó a quien esto escribe –por si alguna duda me quedaba- que don Horacio había estado allí. El único sitio desde donde se observa ese extraño espejismo, es el escenario del fusilamiento" (Operación Masacre)

    "- Yo le mande a decir que tuviera cuidado, que desconfiara de esa gente. No era tiempo.

    - Cuando entonces, digo.

    - Yo he esperado mucho

    Tal vez lo estoy fastidiando, acaso va a mirar el reloj, usar un pretexto que no necesita (...)" (Ese Hombre)

    "Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra." (Esa mujer)

    Osvaldo Bayer dejará bien en claro que Walsh es el verdadero protagonista de sus propios escritos y que no podemos comprender su escritura sin tener en cuenta su vida: "Operación Masacre es el prologo de la tragedia que vendrá después. Aramburu y Rojas serán el prólogo de Videla y Massera. Walsh se convertirá de testigo en protagonista. Será asesinado a balazos, como sus personajes de José León Suárez (...) Rodolfo Walsh no existe. Es sólo un personaje de ficción. El mejor personaje de la literatura argentina. Apenas un detective policial de una novela para pobres. Que no va a morir nunca."

    La cercanía con el género policial.

    "Un relato es policial cuando en él ocurre un crimen y en torno a este delito se plantea un misterio; un detective lleva adelante la investigación, cuyo desarrollo implica siempre algún tipo de suspenso", explica Amar Sánchez. El canon del género policial domina en la mayor parte de la producción literaria de Walsh, pero plantea ciertas variaciones.

    En cualquier escrito policial, el lector es una pieza clave, ya que no sólo entra en conocimiento de la historia, sino que forma parte del relato y gracias a su complicidad la historia avanza hacia el desenlace. "La presencia del suspenso en los textos no ficcionales de Walsh contradice esta teoría: el suspenso no depende de la ignorancia sobre los acontecimientos, sino de un modo de organización narrativa" , plantea Amar Sánchez. El lector es tomado en cuenta, no para descifrar aquello que el relato no menciona, sino porque se da por supuesto que se conoce eso que se omite: el contexto histórico de aquellos acontecimientos que nos están siendo narrados. Este mecanismo no es utilizado únicamente en los texto de no ficción, sino que en los tres cuentos que venimos analizando sucede lo mismo. No menciona a Perón, no menciona a Eva, no explica que es el peronismo, no da demasiados detalles de lo que fue la Revolución Libertadora –y los que da, lo hace ya avanzada la historia*.

    Se puede hablar de dos tipos de novela policial. Por un lado, la policial inglesa clásica que gira en torno al enigma, el delito es un acertijo que hay que descifrar y aparece separado de la motivación social. Expone un enfoque estético del delito y lo considera como un entretenimiento. Es literatura socialmente tranquilizadora, porque los valores burgueses al final siempre triunfan y el crimen es resuelto. Aquí, el detective no se involucra, mira las situaciones desde afuera y las descifra como un problema matemático. Por otro lado, se encuentra la serie negra norteamericana donde ya no hay misterio alguno, sino que el centro es el crimen y su fundamento socioeconómico. No tiene en cuenta el enigma, la prioridad son las relaciones entre delito y sociedad. El detective sigue muy de cerca los hechos y los personajes, está involucrado y realiza juicios de valor respecto a las situaciones planteadas.

    Es indudable que el género de no ficción, y los textos de Walsh, se encuentran mas cercanos a la novela norteamericana que a la inglesa, ya que allí nos encontramos con un periodista-investigador-detective que sigue los sucesos de cerca, el Estado aparece como el culpable del crimen, nunca se hace justicia, está ausente el enigma y cuenta con un lector que conoce las circunstancias coyunturales en las que suceden los hechos. Veamos como se involucra el autor detective y expresa la falta de justicia:

    "Parece mentira que se puedan cometer tantos errores en una lista de apenas cinco nombres, que además correspondían a cinco personas oficialmente ajusticiadas por el gobierno. Lo curioso es que ninguno de estos macabros errores han sido rectificado, aún después de que yo los denunciara. Oficialmente, pues, Benavídez sigue estando muerto. Oficialmente, el gobierno nunca ha tenido nada que ver con Mario Brión. " (Operación Masacre)

    3. Relatos con presencias y ausencias

    La escritura de Rodolfo Walsh escapa a los cánones establecidos por la literatura convencional, en ella se reconocen procedimientos particulares -como ya hemos visto a lo largo de todo el presente trabajo- que marcarán todos sus relatos, ya sean cuentos o no ficción. Una de esas características que, de cierta manera, enlazan los diversos géneros por los que transita Walsh es la omisión.

    Lo presupuesto aparece inscripto de diferentes formas en el discurso, ya sea por la construcción gramatical o por determinadas palabras que funcionan como puntos de anclaje. Omitir supone aceptar que ciertos contenidos no necesitan ser explicados porque están lo suficientemente claros; se da por sentado una cantidad de información que el texto comparte con el lector, estableciendo una complicidad con el mismo, como ya lo decíamos más arriba. Es decir, requiere de un consenso interlocutivo donde interviene el reconocimiento mutuo de los sujetos como remitentes y destinatarios. Así las operaciones presupositivas son también operaciones de mutua calificación de los sujetos del enunciado. Esto se da en Walsh, quien parece conocer al lector de sus escritos, mientras que el lector comprende este juego e interactúa permanentemente con la obra y la realidad histórica que la rodea.

    Por lo general, se omite lo accesorio, lo que ya es sabido y no es necesario repetir, pero en los textos de Walsh lo silenciado es lo que tiene mayor importancia, allí se juega la significación del relato, nunca es un sentido obvio y fijado con anterioridad.

    Este procedimiento obliga al lector a estar permanentemente alerta, a tener una posición activa ante el texto. Se libera de los estereotipos y construye un tipo de relato que pareciera tener una estructura algo desordenada y desconectada. Esto se ve reflejado claramente en los tres cuentos cortos que venimos trabajando, en los cuales nos encontramos con fragmentos de discurso que parecen no tener anclaje alguno con el resto del texto.

    En Ese hombre introduce un chiste contado por Perón que, a primera instancia, resulta difícil de comprender la función que cumple dentro del relato:

    " ‘Es un buen muchacho’ sugiere. ‘Le voy a contar un chiste’ sugiere. 
        Las once de la mañana entran por el ventanal, aclarando la sonrisa. 
        Un empresario americano fue a Brasil, donde querían comprar petróleo; fue a Kuwait: querían vender petróleo; a Grecia: les propone transportar petróleo. Armó el negocio, se quedó con la mitad. Los otros le preguntaron: ¿Pero usted qué pone? 

    ‘¿Cómo qué pongo?, dijo el empresario’, dice el Viejo. ‘Yo pongo el Atlántico. Con este muchacho pasa lo mismo. El ejército pone las armas. Nosotros ponemos la gente. ¿Y él qué pone? ¿La patria?’
        Risas. Imposible no reír cuando el Viejo cuenta un chiste, porque lo cuenta muy bien (...)"

    En Fotos, en el apartado N° 21 responderá al apartado anterior sin hacer demasiadas aclaraciones:

    Mauricio:

    Me cago en Croche.

    Mauricio:

    No, viejo, si ya caigo. El arte es para ustedes.

    Mauricio:

    Si lo puede hacer cualquiera ya no es arte.

    Mauricio:

    Cómo querés que lo tome, negro.

    Mauricio:

    No te preocupes si yo ahora lo hago por morfar nada más. Y por tenerlo contento al viejo.

    Lo omitido abre diversas alternativas de lectura, lo silenciado preserva toda discusión al respecto, no es casual que lo que se silencia sea Eva y Juan Domingo Perón. Pero dará pistas suficientes para que su público comprenda de quien se está hablando. Esta estrategia discursiva es utilizada al máximo en los cuentos mencionados, donde en ningún momento se menciona el nombre del General y su esposa:

    "(...) no quiere prender la radio para no escuchar al que te dije." (Fotos)

     "Estaba esperando este día. A veces pensé que me iba a morir sin verlo. Ahora habrá que poner un poco de orden. Ese hombre echó a perder a la gente, ya no hay moral, ni respeto, ni nada (...) empezá a fijarte en esos contratos de arrendamiento que les dio el tipo (...)"(Fotos)

    "-La impresión digital no agarra si el dedo está muerto. Hay que hidratarlo. Más tarde se lo pegamos.
        ¿Y?
        Era ella. Esa mujer era ella (...)" (Esa Mujer

    " ‘Y los otros muertos’ quiero saber. ‘Los fusilados, los torturados’. 

    (...) ‘El pueblo pedirá cuentas’. 
        ‘¿Cuándo? 
        ‘Algún día. Saldrá a la calle, como el 56, el 57. 
        ‘¿Por qué no ha vuelto a salir? 
        ‘Porque yo no he querido’ dice. 
        ‘¿Cuándo, general, cuándo?" (Ese Hombre

    En Operación Masacre, el mecanismo utilizado para omitir será diferente. No evitando nombrar a los personajes de la historia, sino al no dar demasiadas explicaciones respecto a la coyuntura histórica que rodea los acontecimientos. Como se dijo más arriba, si bien se lo mencionada, no explica quien fue Perón, ni qué es el peronismo, tampoco qué fue la Revolución Libertadora -a lo que le dedica un capítulo breve al final del libro- y en qué consistió el levantamiento de Valle recién lo explicará ya avanzada la historia, en la pagina número 66. Esto se debe a que la novela no fue pensada para editarse como libro, sino que, a pesar de las diferencias marcadas con el periodismo, fue hecha para publicare en periódicos.

    Conclusión

  3. La narrativización de los hechos

"(...) Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad.

El verdadero cementerio es la memoria".

Rodolfo Walsh

Desde el inicio de este trabajo nos planteamos tres objetivos: demostrar que podemos leer la obra de Rodolfo Walsh como autobiográfica, evidenciar las relaciones entre algunos de sus cuentos y cartas con Operación Masacre y analizar los diferentes mecanismos que el autor utiliza para omitir lo que él cree conocido por sus lectores.

Considero que estos objetivos han sido cumplidos y explicados debidamente. Respecto al primero, pudimos ver como los textos analizados plantean una clara postura política ante la terrible situación que por aquellos años azotaba al país, postura política que marcará a fuego su vida y lo llevará a formar parte de la lista de los 30.000 desaparecidos por la última dictadura.

El segundo objetivo, referido a las relaciones que se desarrollan entre sus escritos, lo dejamos en claro demostrando las similitudes narrativas, a pesar de tratarse de géneros discursivos distintos (novela de no ficción, cuentos y cartas); el similar proceso de recopilación de datos (testimonios, documentos, noticias de prensa); la constante referencia a la historia; y la presencia de Walsh no sólo como escritor sino como protagonista del relato.

Por ultimo, destacamos los mecanismos que emplea para omitir aquello que puede resultar polémico o demasiado conocido por todos. Vimos como la coyuntura histórica juega un papel importantísimo en la obra de Walsh y que siempre los presupuestos y sobreentendidos están relacionados con esto.

Rodolfo Walsh debió ser estudiado primero en los Estados Unidos para que sus compatriotas sepan de la grandeza de su prosa. Paradoja si las hay, ya que comienza a ser reconocido por aquellos que impulsaron la Doctrina de Seguridad Nacional que lo llevaría hasta la muerte.

Mas allá de lo novedoso de sus métodos literarios y de haber marcado un hito en la historia del periodismo, Rodolfo Walsh es un ejemplo de vida. Rodolfo Walsh murió de la misma forma en que vivió y escribió: luchando por sus ideales. Seguramente alguien argumentará que Rodolfo Walsh no podría ser ejemplo de nada, ya que perteneció a Montoneros, y que la lógica de la organización era la violencia. Lo cual es verdad. Pero debemos tener en cuenta que hay muchos Marianos Grondonas, que tal vez no empuñaron armas, pero que alentaron regímenes sangrientos como la brutal dictadura que asesinó a Walsh. Marianos Grondonas que nunca morirían por sus ideas, porque no los rige ninguna ética, solamente la de servir a los intereses del dinero.

No creo necesario decir algo más, pero quisiera terminar con las últimas palabras de la Carta a mis amigos, donde Walsh deja en claro qué significaba para él la vida, una vida que incluye también la muerte:

"(...) Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota desde lo más profundo de mi corazón (...). Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, su hermosa vida.

No vivió para ella, vivió para otros, y esos otros son millones.

Su muerte, sí su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy quien renace en ella (...)".

Rosario, Noviembre de 2005

Textos fuente:

  • Operación Masacre. Ediciones de la Flor. Buenos Aires 2001.
  • Esa mujer. "Los oficios terrestres". Ediciones de la Flor. Buenos Aires. Enero 2005.
  • Fotos. "Los oficios terrestres". Ediciones de la Flor. Buenos Aires. Enero 2005.
  • Ese hombre. "Ese Hombre y otros papeles personales". Compilador Daniel Link. Seix Barral. 1996.
  • Carta abierta de un escritor a la Junta Militar. 24 de marzo de 1977. En Operación Masacre. Ediciones de la Flor. Buenos Aires 2001.
  • Carta a mis amigos. 1° de enero de 1977.
  • Querida Vicki. Carta dirigida a su hija el día de su muerte. 1° de octubre de 1976.

Bibliografía:

  • Amar Sánchez, A. M.: "El relato de los hechos. Rodolfo Walsh: testimonio escritura." Beatriz Viterbo Editora.
  • Barthes, R.: "El discurso de la historia". Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires.
  • Ducrot, O.: "El decir y lo dicho" "Presupuesto y sobreentendido"
  • Gutierrez, Rosana: "Rodolfo Walsh: El violento oficio de escribir". Revista Babab N°6. Enero de 2001. Htpp: www.babab.com
  • Lozano, J.; Peña Marín, C.; Abril, G.: "Análisis del discurso. Hacia una semiótica de la interacción textual". Cap. IV: "La acción discursiva". Ediciones Cátedra. Madrid. 1982.
  • Meingueneau, D.: "Términos claves del análisis del discurso."
  • Perelman, Ch.: "El imperio retórico"
  • Retamosso, R.. Apuntes de la cátedra "Periodismo y Literatura". Facultad de Ciencia Política y RR. II. UNR. Ciclo lectivo 2005.
  • Vitelli, N.: "ANCLA". Buenos Aires 2002. Htpp:
  • White, H: "El texto histórico como artefacto literario". Cuadernos de Historia y crítica. Fac. de Humanidades y Artes. UNR. Rosario. 1999.
  • White, H: "El contenido de la forma". Ediciones Paidos. Barcelona. 1992

 

Antonela Scocco

Biografía del Autor:

Antonela Scocco nació en Rosario, el 22 de enero de 1983. En febrero de 2001, ingresó en la Facultad de Ciencia Política y RR. II. de la Universidad Nacional de Rosario, en la Licenciatura en Comunicación Social, de la que aún adeuda la Tesis. Trabajó como periodista en radio y gráfica, y en publicidad y comunicación en el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, Argentina.


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