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Qué son los instintos y cómo se manifiestan




Enviado por Pedro Sandrea



Partes: 1, 2

    1. Instinto de
      conservación (vegetativos)
    2. Instintos
      violentos (alimentividad)
    3. Instintos
      de adquisividad
    4. Orden en que
      aparecen generalmente los instintos
    5. ¿Cómo
      actúan los instintos y producen las
      pasiones?

    Estos se manifiestan en tendencias primitivas y
    específicas, cuyo fin es la conservación y
    protección inmediata del individuo y de
    la especie. Por lo cual, los movimientos instintivos defensivos
    se manifiestan desde la primera edad y aun desde el momento del
    nacimiento, cuando en el individuo aun no se puede apreciar
    conciencia.

    El lloro del infante no es más que la
    demostración de su instinto de conservación,
    pidiendo el alimento y también la defensa, a sus padres o
    a quien lo oiga.

    Los movimientos constitutivos de dichos actos, se
    denominan instintivos; y los respectivos impulsos son los
    instintos y aunque se manifiesten aparentemente inconscientes,
    radican por siempre en la conciencia; por lo cual, jamás
    son desapercibidos esos movimientos por el ser conciente, nuestro
    yo inteligente, que es quien constantemente hace moverse cada
    instinto y en plena conciencia, aunque parezca rutinaria,
    mecánica.

    Por esto, cuando Hartmann define estos movimientos "Sin
    conciencia" aumenta el error del estudio de los instintos. Pero
    ya no han podido menos sino de afirmar, de pararse y reconocer,
    que "esos movimientos llamados inconscientes, se realizan
    en todos los casos en forma de actos conformes a un
    fin, que no admite dudas de que son movimientos de la
    consciencia.

    Pero no han querido reconocer la conciencia al
    espíritu que es el único conciente y es su
    archivo
    eterno, y por fuerza
    únicamente formado por los instintos de los que, cada ser
    de la naturaleza
    tiene uno: pero el hombre
    tiene todos los instintos de todos los seres.

    Aquí es forzoso exponer la aparición del
    hombre en
    la tierra pero
    no cabe en los cursos de filosofía: pertenece a una
    exposición más completa y
    probatoria. Pero algo hay que decir de este punto, del que debe
    partir todo estudio de la naturaleza
    humana, sin errores ni prejuicios; pero lo haremos en el
    párrafo
    5º, para no salir de la pauta; pero es necesario sentar bien
    en la mente, que El hombre tiene en sí todos los
    instintos de los tres reinos, por lo
    cual, su evolución es más lenta; porque esa
    evolución representa la evolución total de todas
    las cosas.

    Sí en el hombre están todos los instintos
    de todo lo que alienta, que anda, vuela o se arrastra, y cuando
    cualquier especie cumple el instinto propio, en el hombre
    repercute, porque en el hombre viven todos, en su alma y cuerpo,
    los que se componen de las esencias de todos los tres reinos.
    ¿Qué algarabía habrá en el hombre,
    hasta que el espíritu logra dominar la mayoría de
    los instintos, formando de ellos un rico archivo, que es su
    consciencia? Muy lejos se encuentran las ciencias y aun
    casi todas las filosofías, de este tópico. Por esto
    no han podido tampoco ver, (ni aun los Teólogos)
    dónde se forman las pasiones, las que sólo tienen
    principio en el antagonismo de unos y otros instintos, cuando aun
    no se han satisfecho de su ley; porque
    sólo cuando un instinto se ha saciado, se deja dominar y
    corregir; antes de saciarse, ni la pena de muerte
    creada en los códigos, (para vergüenza de los jueces
    y legisladores) logra corregir a nadie; y la prueba es que se han
    ajusticiado millones de hombre por asesinato y otras causa
    más triviales y sin embargo, los hombres comenten en aquel
    mismo instante los mismos delitos. Todo
    lo cual confirma esta doctrina de que sólo la hartura, el
    saciamiento cesa el instinto en su antagonismo con los otros
    instintos y las pasiones se convierten en virtudes.

    INSTINTO DE
    CONSERVACIÓN (VEGETATIVOS)

    Estos, son los primeros instintos que tocan a la
    conservación de la vida, cuyo avisador o centinela
    constante del miedo, el que en sí, no es otra cosa que la
    ley de conservación o de defensa.

    Efectivamente, el miedo a la muerte por
    inanición, que el instinto trae a la mente da la
    voluntad de comer a la que ayuda el gusto y el
    olfato
    que, antes de probar el alimento no da la percepción.

    Pero de este párrafo, lo más esencial es
    la procreación, cuyo instinto innato se impone en
    todos los seres con tal fuerza irresistible, que es el instinto
    que más crímenes ha cometido, por innumeras causas
    de oposición y atracción.

    La oposición es siempre por una educación errada en
    la mujer, por el
    egoísmo máximo de los hombres y por una falsa
    virtud religiosa, que ningún religioso puede cumplir a
    pesar del voto irracional, el que significa renegar de la ley de
    la vida.

    La atracción es de dos índoles,
    imperativas e indomables: 1º por la afinidad y la justicia de la
    compensación; y 2º por el mandato inflexible de la
    ley de "Creced y multiplicaos" cuyo cumplimiento trae el equilibrio de
    la humanidad.

    Pero la ley manda las cosas en medida justa y se falta a
    la ley por demás y por de menos, para cuya medida
    está la razón y sobre todo la moral y la
    salud.

    Cuando se han organizado bien los instintos, la medida
    es fácil de llenarla; mientras los instintos viven
    revueltos, sin entrar a formar la consciencia, las pasiones se
    desatan y la medida rebosa o no se llena, y en cualquiera de los
    dos casos, no se cumple la ley. Pero en nuestro "Código
    de Amor
    Universal" se señala la edad y cantidad del uso y el
    tiempo, un
    tanto más claros y avanzados que las leyes de
    Manú o Sánscrito, también ley de
    Seth.

    Los demás instintos conservadores de la ley
    orgánica, son tan necesarios como el señalado de la
    procreación; pues tiene por objeto la vida sana, como la
    nutrición
    moral e
    intelectual, digestión, secreción, etc., y tiene su
    gran influencia los contagios, como se pueden observar, que si
    uno como al otro le abre el apetito; si uno ríe los
    demás ríen y así sucesivamente.

    En la escala animal, no
    es el hombre el más fuerte físicamente o
    materialmente; y aun además se puede asegurar que sus
    órganos y fisiología, son materialmente más
    pobres y débiles que los de todos los animales, al
    menos considerados por la finura y delicadeza de su constitución y substancias más
    puras.

    Sin embargo, los animales, aun los más
    corpulentos, viviendo en su libertad del
    bosque, sólo sienten el "celo" en una época del
    año, y entre todos, cubren la ley de la reproducción de las especies en todo el
    año, y el hombre, siendo mucho más débil en
    materia,
    siente el "celo" en todos los instantes del año, aun sin
    provocación visual. ¿Cuál es la causa? La
    apuntada ya en el párrafo I, de este capítulo:
    que el hombre tiene en sí todos los instintos de los
    tres reinos de la naturaleza.
    Y como el instinto de
    procreación y conservación de la especie lo tienen
    todos los seres y todos conviven con el hombre en su cuerpo y
    alma, estando en el hombre tan vivo y activo los instintos del
    caballo, del león, el pez y el ave, etc., tan pronto entra
    en el celo una especie, en el hombre repercute en el instinto del
    animal celoso. Y como no pasa un instante del tiempo sin que una
    especie o más esté en el celo de su
    conservación, el hombre siente el celo y deseo en todos
    los instantes también, y es en rigor de ley, porque el
    caballo, el león, etc., sólo son un ser del
    universo, pero
    el hombre es el universo
    entero y completo. Y basta de este punto, aun no expuesto ni
    abordado por nadie, porque no había sido hora hasta
    hoy.

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