Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Intentaremos ajustar lo que creemos ser como persona (nuestro ego ideal) a lo que realmente somos (el ego real). Es un ejercicio que puede parecer estúpido o innecesario porque "cada uno se conoce perfectamente a sí mismo" --- nada más lejos de la realidad --- No nos conocemos bien, al menos no lo suficiente. O de tanto mentirnos hemos acabado creyéndonos distintos de como en realidad somos. Construimos la imagen que tenemos de nosotros mismos a partir de esa imagen nuestra que los demás nos trasmiten, y de nuestras ilusiones, sueños o proyecciones idealistas, no de nuestra manera real de ser, de pensar, sentir y actuar.

¿Ayuda para mí? ¡NUNCA JAMÁS!
En otras palabras, que somos bien distintos de como nos vemos a nosotros mismos. Una prueba: propongamos a tres personas sinceras que nos conozcan bien que definan nuestro carácter, que nos digan, honestamente y sin pena alguna, cómo somos, cómo nos ven. Es casi seguro que esas tres versiones tendrán más en común entre ellas que con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Ello sucede así porque a la hora de pensarnos, de vernos y definirnos como personas hilamos muy poco fino, por no decir que lo hacemos con cuerda de amarrar barcos.
Cuando este acercamiento al ego real se produce (seamos honestos: para conseguirlo se requiere, además de mucho esfuerzo, un poco de introspección y un mucho de sinceridad y capacidad de autocrítica), se descubren esas debilidades que ya conocíamos, pero que nos costaba re-conocer y asumir porque, inevitablemente, hacerlo nos impone sufrimiento o, cuando menos, un reencuentro con lo que menos nos gusta acerca de nosotros.
La mayoría tendemos a pensar que somos mejores de lo que somos, e incluso quienes transitan preferentemente por caminos derrotistas o casi autodestructivos acarreando un concepto crítico y negativo de sí mismos, sufren cuando definen explícitamente sus limitaciones y han de asumirlas tal como son.
Una cosa es decir "me considero más o menos pesimista", con el barniz estético-ideológico que lleva impregnada esa afirmación, y otra bien distinta es reconocer como un defecto el hecho de que ante una determinada situación --- problemática o no ---, ese pesimismo frena, o directamente empeora, nuestra capacidad de reacción y de actuación.
Lo más conveniente, lo realmente saludable, es que el individuo reconozca sus limitaciones y las asuma con serenidad y espíritu de superación, entendiéndolas como un hecho incontestable y como parte irrenunciable de su peculiaridad como ser humano imperfecto, y de su propia historia personal.
De esa manera, puede que lamente haber cometido errores y experimentado fracasos, pero los integrará en su trayectoria vital, aprenderá de ellos y no se avergonzará porque al menos podrá decirse a sí mismo que ha intentado mejorar la situación.
Entendamos, que cuando estamos ante un determinado problema analizamos primero la coyuntura y actuamos después con decisión y empeño, y, por mucho que el éxito no corone nuestra actuación nos cabe la satisfacción de haber tratado de hacer lo posible.
Tratemos de disponer de información que nos permitirá mejorar en futuras circunstancias y nos ayudará a evitar la repetición de los errores cometidos.
La persona que actúa de este modo acaba concibiéndose como lo que es, un ser humano: un mosaico compuesto de piezas de todos los colores y texturas que forman un conjunto armónico, aunque algunas no sean muy adecuadas e incluso resulten contradictorias con el conjunto.
En este ejercicio de la auto-evaluación de las propias limitaciones se acepta la vulnerabilidad, la debilidad en algunos apartados como un componente imprescindible de la propia personalidad, que en ocasiones incluso la enriquece y la individualiza.
Algunas personas maduras, perciben esas flaquezas o "defectos" como rasgos personales que los convierten en seres más humanos, y que los hacen más accesibles.

Nací solo, sólo vivo, y sólo moriré…
La otra dimensión, la social, consiste en conseguir que no nos importe aparecer socialmente como seres vulnerables, como seres imperfectos y limitados. No se trata, sin embargo, de ser autocompasivo, de autoinmolarse ante los demás, de pregonar nuestras miserias o agrandar nuestras limitaciones --- No, eso no.
Hemos de medir dónde, ante quién, cómo y cuáles de nuestras menos lucidas características personales hemos de exponer. En nuestro entorno social hay personas que poco nos aportan o a las que importamos poco y, ¿por qué no decirlo?, otras que incluso se alegran de nuestros males.
Obviamente, éstas no constituyen el mejor terreno para sincerarnos, para desnudarnos psicológicamente. Hemos de seleccionar los ámbitos sociales merecedores de estos actos de franqueza y de comunicación de nuestras interioridades.
Por lo visto, en la República Dominicana, si uno no se desnuda frente a los demás, los demás lo hacen por uno, dando consejos, aunque éstos no se quieran ¿Por qué estás tan gorda? Dicen unos. Oí que tu hija está embarazada. Dicen otros --- y así…
Hay muchos ámbitos, como el de nuestros familiares adultos (con los hijos pequeños la sinceridad absoluta no siempre es conveniente), amigos íntimos o compañeros de trabajo con los que mantenemos una relación estrecha, en los que podemos, si somos locos, poner en práctica esta exhibición de nuestro ego más íntimo.
Admitir nuestras debilidades públicamente nos hace débiles. Seamos parcos para que los demás no sientan el Schadenfreude a nuestro costo.
El mundo está lleno de falsos líderes, que, además de equivocar y engañar a los demás, sufren desempeñando un papel que no es el suyo.

Al ser que es psicológicamente balanceado, le corresponde ser discreto y reservado. Porque hay muchos que confiesan sus "debilidades" para aprovecharse de las nuestras. No permitamos a ellos el gozo de aplaudir nuestras flaquezas, ya que este es un lujo que a nadie le toca.
En el mundo ficticio se vive de promesas nunca cumplidas y de falsas apariencias abultadas. Pero, ¿dónde está ese mundo ficticio? Está aquí, porque es el mismo mundo nuestro, donde las mentiras se proyectan y donde las falsedades reinan soberanas.
Seamos débiles, pero sólo en la medida en que nuestras debilidades se tornan en fortalezas.
Frank Bowe, Handicapping America: Barriers to disabled people, Harper & Row, 1978
Encyclopedia of disability, general ed. Gary L. Albrecht, Thousand Oaks, Calif. [u.a.]: SAGE Publ., 2005
David Johnstone, an Introduction to Disability Studies, 2001, 2nd edition,
Michael Oliver, the Politics of Disablement, St. Martin's Press 1997,
Tom Shakespeare, Genetic Politics: from Eugenics to Genome, with Anne Kerr, New Clarion Press, 1999
Kaushik, R., 1999, Access Denied: Can we overcome disabling attitudes, Museum International (UNESCO), Vol. 51, No. 3, p. 48-52.
Glenn, Eddie. March 20, 1997. African American Women with Disabilities: An Overview
Dr. Félix E. F. Larocca
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Politica |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.
Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.
Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com
|
|