Sus sentidos.

El caballo utiliza todos sus sentidos para llevar a cabo la comprensión de la información que le es proporcionada, ya sea por la naturaleza o por el hombre.

Los sentidos de audición y de olfato son asombrosos. Los olores pueden ser percibidos a través de las membranas sensitivas de los labios o de las narinas. Por otro lado, la visión posee escasa bifocalidad, lo que contribuye a que el animal se asuste con movimientos violentos y sombras.

Poseen cierta sensibilidad a la atmósfera que los rodea. Son capaces de valorar el estado de ánimo de su jinete, convirtiéndose en el espejo de la persona que los monta. También perciben aquellos sentimientos provenientes de su amo, tales como timidez, vacilación o miedo, así como la confianza y el valor que se deposite en él.

Anatomía.
El cuerpo de los equinos es un mecanismo complejo. Su estructura corporal está compuesta por: esqueleto, músculos, aparatos, sistemas y tegumentos. Por su morfología se los considera atletas naturales, y esa es la condición que les ha permitido sobrevivir, en su momento, como animal salvaje.

El esqueleto del caballo está compuesto por aproximadamente doscientos diez huesos individuales, excluyendo los de la cola. Se distinguen el esqueleto axial y el apendicular. El primero comprende los huesos de la cabeza, la columna vertebral, las costillas y el esternón, y el segundo los huesos de las extremidades anteriores y posteriores. Además se clasifican en largos, cortos, planos e irregulares.
Las funciones que posee el esqueleto son variadas, entre las propias de los huesos están: la formación de células sanguíneas y depósito de minerales; en conjunto proporcionan sostén a los músculos, protección a los órganos internos, apoyo a las partes blandas y la movilidad necesaria a sus piezas para que el caballo se desplace a varias velocidades, se acueste o paste. Los huesos que forman las articulaciones están recubiertos por cartílago, que es más blando que el hueso y puede compensar los efectos de desgaste en la superficie. La articulación, o empalme, es completada por una cápsula que produce el líquido articular, denominado sinovial, que lubrica las superficies articulares y refuerza los ligamentos. Estos últimos son bandas fibrosas que unen los huesos de ambos lados de la articulación.

Los huesos de la cabeza son largos. Los de la cara tienen el doble de longitud que los del cráneo, y la mandíbula inferior constituye un hueso largo de superficie ancha y aplomada en la parte inferior de la zona posterior.

La columna vertebral está compuesta por siete vértebras cervicales, dieciocho dorsales, seis lumbares, cinco sacras y quince caudales.

La característica anatómica más notable del caballo moderno es la pezuña con un único dedo en cada una de sus extremidades, ya que sus formaciones óseas que corresponden a los dedos laterales desaparecieron por la falta de uso, y hoy en día se pueden apreciar a los lados del hueso central. Por esta razón se lo considera del orden de los rinocerontes y los tapires. El dedo que posee el caballo corresponde al tercer dedo de la especie humana, y se ha alargado mucho con el paso del tiempo ya que sobre él recae todo el peso. Dicho dedo está rodeado por una sustancia similar a la uña del dedo del ser humano, este revestimiento córneo rodea sólo la parte frontal y lateral del pie. La función del casco o vaso, es la de reportar el peso del cuerpo. Posee una estructura extremadamente compleja, muy sensible a la presión y con un excelente aporte sanguíneo y nervioso. Consta de una capa externa protegida por la sustancia córnea, que crece hacia abajo, a razón de 0,5 cm. al mes aproximadamente, desde la banda coronaria. Esta última es un rodete carnoso ubicado en la parte superior del casco, equivalente a la cutícula de la uña humana. Dentro del casco están contenidos el hueso navicular y el bolillo, parte del segundo phalanx y el flexor digital del tendón. Contiene también la almohadilla digital, cartílagos laterales, articulación corono-pedal, vasos sanguíneos y nerviosos.

Como otras especies de mamíferos, los caballos, poseen cuatro clases de tejidos básicos. Cada uno de ellos tiene sus propias características especiales que contribuyen a la función de todo el cuerpo. El tejido conjuntivo cumple funciones como las de las estructuras óseas, que sostienen y dan forma al cuerpo y a sus estructuras blandas. Formas simples de este tejido son los tendones, ligamentos y vainas de material fibroso que protegen diversos órganos y músculos. Por último el tejido epitelial comprende la envoltura y tapizado del exterior del cuerpo y de los conductos internos y órganos huecos como el intestino y las vías biliares, la vejiga urinaria y el útero.

La estructura muscular es el tejido más abundante en la anatomía del equino. Los músculos permiten al caballo moverse y están insertos en el hueso por un extremo y en sus tendones por el otro. Existen dos tipos de músculos: voluntarios, estirados o esqueléticos, e involuntarios, que comprenden los lisos y el cardíaco. Las propiedades de los músculos son: elasticidad, contractilidad, tono muscular y exitobilidad. La primera es la capacidad que posee el músculo de retornar en su forma original después de su estiramiento. La contractibilidad es la capacidad de acostarse ante un estímulo adecuado. El tono muscular corresponde al estado sostenido de contracción de baja intensidad y por último la exitobilidad, es la capacidad de responder a los estímulos adecuados.

Por su acción los músculos se clasifican en extensores, que responden a la apertura de las articulaciones; los flexores, que cierran las articulaciones; los sinérgicos, que colaboran entre si en la realización de una acción; y los antagónicos, que se oponen a la contracción de otros músculos.

Los combustibles del entrenamiento muscular, son preferentemente los carbohidratos, pero el metabolismo aeróbico también consume ácidos grasas. Cuando se realizan ejercicios intensos y prolongados, disminuye a niveles muy bajos el glucógeno muscular total. Los ejercicios adecuados deben incluir los grupos musculares que se requieren en la prueba para la que se entrena. El ejercicio es de bajo duración pero con alta intensidad y frecuencia para lograr los mejores resultados; también es importante que la carga aplicada en el entrenamiento sea progresiva.

El sistema digestivo comprende los órganos que tratan la digestión, es decir que transforma la materia compleja en sustancia simple que, luego son utilizadas por el cuerpo. El órgano principal es el alimenticio, que consiste en un tubo que se extiende de la boca al anus; y los órganos accesorios son los dientes, la lengua, las glándulas salivales, el hígado y el páncreas. La boca del caballo tiene una pequeña entrada y los labios, altamente sensibles, sirven para recolectar el alimento. Este funciona en la conjunción de los dientes delanteros sostenidos al cosechar la hierba, y la lengua transporta el alimento a los dientes posteriores. La lengua es larga, pues concuerda con la forma de la cavidad y se ensancha y redondea en su punta. La superficie presenta abundante cantidad de papilas filiformes que le imparten una textura aterciopelada. Las papilas gustativas se hallan distribuidas con menos amplitud. Los conductores descargan en el digestivo los jugos de las glándulas salivales de la mandíbula y de la sublingual parótida, que se abren en la boca. La boca está formada por el paladar duro al frente y el paladar blando detrás. Éste último forma parte de la faringe donde pasa el aire. El alimento cruza la faringe y entra al esófago, donde se transforma al estómago y por lo tanto a los intestinos, a los dos puntos grandes, a los dos pequeños y el recto. La cavidad abdominal contiene la zona alimenticia desde el estómago hasta al recto y en la hembra también contendrá los ovarios y el útero. El estómago es relativamente pequeño y simple.

El caballo posee una dentadura grande y fuerte, con un total de cuarenta y cuatro dientes. Cada mandíbula está formada por tres dientes incisivos, un canino, cuatro premolares y tres molares. Tanto su alimento natural y como el doméstico, son duros ásperos y asombrosamente abrasivos, es por eso que necesita una buena masticación para partirlo y facilitar la penetración de los jugos digestivos que deben procesar los nutrientes para su posterior absorción. Los incisivos se utilizan para cortar la hierba y crecen formando un semicírculo. Entre los caninos y premolares hay un espacio bien diferenciado que se denomina diastema. Todos los dientes se caracterizan por tener coronas muy altas y raíces pequeñas en comparación

La acción de masticatoria se efectúa en forma oblicua, pues la mandíbula superior es más ancha que la inferior. Los cantos exteriores de los dientes superiores y de los bordes inferiores puedes hacerse muy puntiagudos y llegar a pinchar las encías o la lengua. Además se pueden formar cantos en la parte delantera o trasera de los molares, que si no se liman, pueden causar el mal cierre de la boca.

Los dientes de los equinos crecen continuamente durante toda su vida, por lo tanto la superficie de los incisivos, en particular, cambia gradualmente, ofreciendo una idea bastante segura acerca de la edad del animal. Para conocer la edad del caballo mediante la observación de los dientes, es indispensable explicar su posición y diferencias. Primero y principal, los colmillos y las muelas no sirven para determinar la edad. También conviene entender que el caballo nace ya con cuatro dientes mamones, dos en medio de las encías superiores y dos en medio de las inferiores. A los ocho, diez o doce días de nacido, el potro ya los posee fuera de las encías y al año tiene los doce dientes de leche que debe tener. A los dos años y medio, muda los cuatro primeros mamones y a los tres años y medio otros cuatro más. Luego de un año le crecen los llamados dientes extremos, que serán posteriormente incisivos. Cuando estos ya están en medio de su período de crecimiento se advierte que el animal ya cumplió los cinco años y al manifiesto parejo e igual de los mismos, ha de cumplir los seis años. Cuando el diente se nota rancio, ya cumplió los siete años. A medida que el caballo de hace mayor, los dientes se vuelven mas triangulares.

Etología y domesticación:

Etología
La personalidad de cada equino esta formada por una serie de rasgos de carácter. De este modo hay individuos que presentan actitudes apáticas, combativos, irritables o flemáticas, curiosas, indiferentes, obedientes o testarudas. Pero se advirtió que, generalmente, los caballos tienen un carácter tímido, perezoso, generoso y agradecido; que hay en ellos cierto espíritu de dignidad o de orgullo. No se los considera animales agresivos por naturaleza, lo que no resta la posibilidad de que exista un animal así.
Son amantes de la vida tranquila, e incluso en estado doméstico conserva toda su naturaleza innata y el sentido de libertad que está profundamente enraizada en su carácter. Su comportamiento verse afectado por alteraciones en su carácter o vicios que, frecuentemente, reducen su valor desde el punto de visto comercial.
Frente al peligro el caballo actúa su instinto de supervivencia. Los medios o métodos de defensa que utiliza, generalmente son los mordiscos, las coces o la huida. Pero este último es el principal como medio de conservación de la especie. Es desarrollada gracias a sus sentidos muy desarrollados que le obligan a alejarse velozmente ante la amenaza de un ataque, ya que prefieren huir a combatir.
El caballo necesita de compañía por ser un animal gregario, de este modo vive siempre en comunicación con otros miembros de la manada. Por seguridad siempre tratará de permanecer cerca de sus compañeros de especie y en caso de alejarse, volverá junto a la manada.
Se lo considera un ser sociable porque tiene un buen comportamiento con respecto a otros animales, especialmente con relación al perro y a la cabra, de cuya compañía gusta.

Forma de comunicarse:

Como ocurre con todos los animales, el caballo también tiene un carácter particular y diversas formas de comunicación que le son propias. El lenguaje de los equinos es muy extenso y específico, por lo tanto es necesario conocer a fondo las características del comportamiento para lograr una buena comunicación. Su sistema puede transmitir emociones básicas como el miedo y establecer una jerarquía de dominio sin violencia.

La forma de comunicarse es perfectamente visual y gestual por cuestión de protección, ya que cualquier tipo de comunicación sonora o auditiva puede advertir a posibles depredadores de la existencia de una manada o grupo de caballos. Sin embargo la emisión de sonidos como el gemido y el relincho es utilizada pero en menos proporción.

La cara es la que posee los indicadores básicos del estado de ánimo y comportamiento del equino. Por ejemplo si un caballo muestra sus dientes puede querer demostrar amor, deseo, apetito o enojo, dependiendo de la situación. Las orejas también son indicadores del estado de ánimo, según su posición. Siempre que el animal lleve hacia atrás ambas orejas a la vez replegándolas sobre el occipital, debe interpretarse que está en actitud de rebeldía o de agresión. Si lleva los pabellones auriculares alternativamente hacia adelante y hacia atrás puede deducirse un estado de cólera, en cambio si lleva una hacia delante y otra hacia atrás dejándolas inmóviles, es indicación de tensión y puede una reacción de defensa frente a quién lo monta o conduce. Si los pabellones se dejan colgar pasivamente, significa que el animal se desentiende de todo cuanto lo rodea, a pesar de que continúa percibiendo sonidos y rumores. Por último una postura que demuestra seguridad, es aquella en la que las orejas están hacia delante y ligeramente inclinadas.

Con respecto a la comunicación sonora, es imprescindible diferenciar el gemido y el relincho. El primero es corto y débil, de baja tonalidad y siempre expresa sensación de dolor. El relincho, en cambio, puede demostrarse en formas diversas que ponen de manifiesto situaciones y sentimientos diferentes. Si consiste en la emisión de sonidos agudos y prolongados, repetidos con cierta frecuencia, se entiende una expresión de alegría. Si son relinchos cortos y agudos se deduce un estado de cólera. Cuando el sonido es prolongado y termina con tonos bajos y frecuentes, expresan deseo. Una situación de temor es determinada cuando la tonalidad del relincho es baja y corta, casi penosa.

Descanso:

Al igual que el hombre el caballo necesita dormir, pero necesita sólo unas cuatro horas de sueño cada veinticuatro horas. Estas horas las duermen a ratos de media hora aproximadamente y en el momento en el que se encuentre muy fatigado o cansado, generalmente en la noche por ser la hora de menor actividad o después de haber comido. Es curioso pero cierto que los caballos capones duermen más veces y durante períodos más extensos de tiempo que los enteros; al igual que los potros, como cualquier recién nacido, requiere más horas de sueño.

Por su instinto de animal predado, que tan a menudo persiste en su domesticación, es difícil sorprenderlo mientras duerme, a menos que se sienta muy seguro. Si pasara muchas horas seguidas profundamente dormido, sería una presa fácil, es por eso que se ha acostumbrado a dormir por períodos cortos de tiempo.

Existe una falsa creencia de que los caballos duermen de pie y que nunca se hecha para dormir. La verdad es que el equino tiene diversos modos de descansar durante el día y la noche. Durante el día es más probable que dormite, esto puede verse en el campo cuando los caballos suelen tumbarse un rato.

Si se halla de pie puede estar dormitando o durante el sueño ligero. Al dormitar bajan la cabeza, relajan los músculos de la cara y los belfos quedan colgando, el cuello queda en posición horizontal al nivel del lomo, es común que descansen una extremidad anterior. Esto lo hacen liberando del peso a una de las patas y apoyando únicamente la parte delantera del casco de dicha extremidad, dejando los tendones y los músculos en estado de relajación. En el caso de que lo haga con una mano, no debe considerarse normal.

El dormitar de pie se debe al, ya nombrado, instinto de animal predado, que el caballo. Esto dos aspectos se ven relacionados porque, si el equino se halla en esta posición, le será más fácil salir al galope en caso de alerta, sólo eleva la cabeza y deriva el peso del cuerpo al tren posterior.

El descanso profundo lo realiza generalmente estando echado. Existen dos posiciones que son las más representativas en el comportamiento del caballo. En la primera posición se dice que el animal está aborregado, y se lo encuentra echado sobre su esternón, sus costillas y su abdomen, sin recargar ninguno de los lados en el piso; las manos quedan flexionados bajo el pecho y las patas dobladas bajo el abdomen y hacia un lado. En la segunda posición el caballo se acuesta sobre todo su costado apoyando en el suelo desde la cabeza hasta la grupa, descansando casi todos los músculos y permitiendo que el caballo duerma.

Si el animal no dispone de un recinto lo suficientemente amplio para tumbarse, queda privado de la fase profunda de sueño y puede manifestarse cansado, de mal humor e incluso neurótico, como consecuencia.

Relación con el hombre:

El ser humano es capaz de comprender al caballo y comunicarse con él a través de gestos o sonidos. Pero sólo si se tiene en cuenta que como seres humanos somos predadores, porque nuestro instinto nos mueve a acercarnos mucho más violentamente de lo que el caballo lo haría con nosotros. Un equino antes de arrimarse a otro animal lo mira, crea espacio y distancia; esta diferencia de acercamiento crea, a veces, el temor que el animal siente en presencia de un hombre.

Para entablar una buena relación desde un principio, la forma más efectiva supone mantener los hombros bajos y no mirar al animal a los ojos, es decir no demostrar la superioridad. También es necesario presentarnos antes de tocar a un caballo por primera vez, ya que por tener más sensibilidad que el ser humano, esta fase es de gran importancia y hay que crear un ambiente de confianza. Podemos presentarnos hablándoles, para estableciendo así el

Domesticación:

El caballo es un animal que, en vida salvaje, se encuentra adaptado al medio que lo rodea, y en él sobrevive adecuadamente; pero desde el momento en que es domesticado, ya no depende totalmente de sus capacidades naturales. Cuando el hombre decide tener al caballo bajo su cuidado, pone al animal casi por completo en sus manos. El equino está dispuesto a entregarse al cien por cien si el hombre le brinda a cambio todo su cariño y le proporciona un correcto entrenamiento.

Los caballos comenzaron a ser montados muy pronto, aunque en algunas civilizaciones antiguas, como la griega y la egipcia se los utilizaba para jalar carros. Los persas, en cambio, fueron excelentes jinetes y alrededor del quinientos antes de Cristo, poseían una poderosa caballería preparada para cargar armamento pesado. Con el paso del tiempo los griegos fueron buenos jinetes, pero los romanos, a pesar de su caballería montada, no se distinguieron de modo especial.

De este modo el caballo se convirtió en un compañero indispensable para el hombre, ya que fue el factor principal de las civilizaciones conquistadoras. En Europa y en América contribuyó también a la expansión de los pueblos y apenas hace un siglo y medio, era en tierra el único medio de locomoción y de transporte rápido.

Hoy el caballo ha tenido que multiplicarse para contribuir con la gran obra del progreso, pero eso se encuentra y se crían con esmero, multitud de razas, cada una de las cuales tiene su aplicación espacial.

Cuidados del animal

La cría de la especie caballar se ve afectada por numerosos agentes infecciosos, que pueden ser virales, bacterianos o micóticos. Estos pueden afectar a cualquier animal si no se toman las medidas necesarias para lograr un adecuado manejo dentro del recinto de crianza. La toma de medidas no sólo reduce la posibilidad de aparición de enfermedades infecciosas, sino que evita problemas como trastornos de crecimiento, abortos infecciosos, alteraciones nutricionales o de fertilidad, entre otros, que no son de carácter infeccioso.

Para explotar al máximo estos animales es necesario estar pendientes de las necesidades, tanto físicas como mentales, básicas y tomar medidas para satisfacerlas. El humano adquiere, desde el momento en que decide domesticar al caballo, la responsabilidad de cubrir todos sus requerimientos.

Las necesidades de las cuales hablamos pueden resumirse en: alimentación, alojamiento, personal idóneo, higiene, ejercicio, compañía y salud.

Alimentación:

El caballo necesita ser alimentado adecuadamente, pero la cantidad y la calidad de dicho alimento tienen efectos distintos en cada una de las categorías equinas. Esto se debe a que los requerimientos nutricionales varían de acuerdo a su especie, raza y grado de actividad. Es por eso que cada animal tiene un peso ideal determinado según su situación.

Si el caballo es alimentado correctamente, los problemas de salud serios como la anemia, la obesidad y la epifisitis, son prácticamente erradicados. Lo mismo sucede con las enfermedades infecciosas, las cuales tienen mayor injerencia en aquellos animales desnutridos o mal alimentados.

Los elementos fundamentales dentro de una buena dieta son: proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales, oligoelementos y agua. Las proteínas son adquiridas a través del pasto verde, del seco y de la soja; los carbohidratos son proporcionados al animal cuando se lo alimenta con avena; los aceites y vegetales constituyen el aporte de grasas; los minerales se encuentran en la alfalfa, el suelo de las pasturas y en las sales; y por último los oligoelementos como el magnesio, el potasio, el hierro, el cobre y el cinc, están contenidos en los suplementos alimenticios y en las denominadas "piedras de sal". El agua fresca y limpia es indispensable durante todas las etapas de la crianza del equino.

Alojamiento:

El caballo necesita de un espacio mínimo vital en el que se siente cómodo y de un predio con pastos naturales o sembrados al que tenga acceso. Esto le permite mejorar su estado físico, poder ejercitar sus músculos y articulaciones, y disminuir las condiciones de estrés que genera el hacinamiento en boxes. Ya sea que se quiera mantenerlo en un box o en una caballeriza, será ideal que estos cuenten con las dimensiones adecuadas para cada categoría, de piso absorbente, liso, antideslizante, con drenaje, bien ventilado e iluminado, corrales de encierro amplios, galpones de servicio de fácil acceso y de fácil limpieza.
Un espacio reducido puede ocasionar que el caballo se eche y quede entrampado, ocasionando que el animal se lastime e incluso llegue a fracturarse.

Una caballeriza sucia y con aire maloliente predispone a problemas digestivos y respiratorios entre otros.

Limpieza e higiene:

Los caballos en estado salvaje no necesitan que el hombre se ocupe de ellos, ya que se limpian entre sí de manera sencilla, frotándose mutuamente con los dientes, rascándose contra arbustos y troncos o revolcándose en la tierra.

Cuando el animal vive en un establecimiento especializado, debe ser cepillado para estimular la piel, limpiarla y proporcionar una mejor circulación sanguínea y calidad muscular. Una piel limpia puede excretar correctamente el sudor y los residuos del ejercicio y de una dieta concentrada.

Ejercicio y compañía:

Es importante para lograr la estabilidad fisicomental del caballo, que este tenga oportunidad de retozar y de contar con un ambiente agradable en compañía de su especie y bajo el cariño y la atención de su amo. Dicho ambiente es proporcionado a través de espacios verdes y pasturas, donde tiene el contacto natural con su especie.

El caballo es un animal rutinario y necesita de recreación para evitar vicios tales como la aerofobia. La mejor rutina a seguir es aquella que puede mantenerse los trescientos sesenta y cinco días del año.

Medicina preventiva:

Para que el animal goce de buena salud, es necesario llevar un buen control sanitario, que está a cargo del veterinario ayudado por el personal encargado. La función de este control es evitar una serie de problemas que se pueden entrar con la medicina preventiva. Los pilares del plan de manejo estarán dados por desparasitación interna y externa, cuidado dental, recorte de cascos y herrado, manejo adecuado de la dieta y vacunación. También existen controles completos realizados mediante métodos y técnicas, que tienen como objetivo determinar el estado de salud del caballo. Este largo examen, se denomina propedéutica y consta de diversas partes: anamnesis, examen físico, humectación, recreaciones, integridad, tiempo de llenado capilar, anillo tóxico, sonidos intestinales, temperatura y embrocado.

Enfermedades

Según las diferencias de cada raza y de cada individuo en particular, existen actitudes y temperamentos variables, pero hay señales o signos que el caballo da a conocer cuando se siente mal, incómodo o con dolor. Las enfermedades y los problemas más comunes ocurren hasta en los mejores sitios donde puede vivir un equino.

Conclusión

El equino es uno de los animales más complejos que existen sobre esta tierra, tanto por su morfología como por su comportamiento. Es este último punto el que más llamó mi atención, ya que por ser un animal gregario necesita de la constante compañía de sus semejantes y, en caso de estar domesticado, del cariño y cuidados del ser humano.

Otro tema que debo destacar es la importancia del caballo en las actividades hípicas. Hoy en día la equitación, las carreras, son los deportes que más se practican y que mayor repercusión tienen sobre el espectador, Pero su uso como animal de trabajo sigue siendo el más importante, en lo que se refiere a nuestro país.

El ser humano debe aprender a no abusar de lo que el equino le ofrece, pues a pesar de ser un animal excelente y compañero, jamás olvida los malos tratos

BIBLIOGRAFÍA

"Internet"
www.yegua.tripod.com- Página realizada por Daniela Ocejo.
www.hípico.net
www.elmundodelcaballo.com- Página realizada por Adrián Ruiz Uriarte- 1998.
www.acc.com.ar
www.equinos.com.ar/criollo
www.equinos.com.ar/cuartom
www.mascotaamigos.com

 

Autora

Xiomara Mejia

xiomypeace[arroba]hotmail.com

 



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