Progreso en los trastornos de comer (2007): La neurociencia, la genética y la Clínica
Lo nuevo en el campo de nuestras ciencias.
Craig Venter está en el umbral de crear la primera vida humana en su laboratorio, un hecho que --- a pesar de sus críticos --- los inquisidores del siglo XXI, significa mucho para nuestro mundo --- víctima del despojo de sus recursos y de una explosión demográfica tan irresponsable como evitable.
Los mayores avances que se han logrado en los últimos años en el entendimiento de nuestros procesos fisiológicos y en la aplicación de esos conocimientos a nuestras enfermedades provienen de dos disciplinas interrelacionadas: La genética y la neurociencia.

Craig Venter
Debido a la enormidad que representaría una revisión de todos los avances este año que ahora concluye; nos limitaremos a los que, quienes leen nuestras columnas, buscan en las mismas.
Comencemos con las aplicaciones de algunos de los desarrollos recientes en el campo de la gordura y el sobrepeso --- que no son, exactamente, lo mismo.
Casi todos los procesos que regulan el funcionamiento del organismo están dirigidos por hormonas y neurotransmisores. Para el control de lo que comemos, la leptina, descubierta en 1994 y con propiedades supresoras del hambre, fue la primera que se aisló de estas sustancias. Cinco años después fue descrita la ghrelina, una hormona con efectos opuestos; ya que aumentaba el apetito y la acumulación de peso. Los trabajos más recientes están centrados en otra sustancia de aparición reciente; la melanocortina, cuya función es similar en acción a la leptina.

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