La presente investigación se refiere al tema de la agresión humana hacia los animales, que se puede definir como una respuesta emocional de indiferencia o la obtención de placer en el sufrimiento y dolor de otros o la acción que innecesariamente causa tal sufrimiento o dolor, ha sido considerada desde hace mucho tiempo como un signo de disturbio psicológico. La crueldad hacia los animales se define como un comportamiento socialmente inaceptable que intencionalmente causa dolor innecesario, sufrimiento, o distress hacia y/o muerte de un animal.
La característica principal de este fenómeno del maltrato hacia los animales que cometen las personas; es que es devastador, cruel y sin ningún apoyo legal que proteja a los animales.
Para analizar esta problemática es necesario mencionar sus causas. Una de ellas son los desórdenes de conducta y diagnósticos de psicopatía de las personas que maltratan a los animales. Se entiende por desordenes de conducta al desorden del comportamiento y emocional de las personas. Las personas con acto del desorden de la conducta inadecuado, infringen en las derechas de otras, y violan las expectativas del comportamiento de otras.
El desorden de la conducta es el desorden psiquiátrico más serio que se da en la niñez y en la adolescencia.
También se entiende por diagnósticos de psicopatía al trastorno psíquico caracterizado por deficiencia de control de las emociones e impulsos, impulsividad, insuficiencia de adaptación a las normas morales o sociales, asociabilidad y tendencia a la actuación y conductas antisociales.
La investigación de esta problemática social se realizó por el interés de conocer por qué ha crecido el número de personas, instituciones, empresas y eventos que maltratan a los animales. Y tratar de concienciar a la sociedad; donde se tortura a animales por diversión y no sólo el Gobierno no lo prohíbe si no que participa en su promoción.
Es triste comprobar cómo nuestra sociedad, ha sido incapaz hasta el momento de poner freno a la continua costumbre de descargar sus vilezas sobre los animales.
Por otra parte educar a las personas que los animales son seres capaces de sentir dolor y de experimentar un sufrimiento intenso, y, en la medida en que los seres humanos éticamente activos podemos hacer juicios de valor sobre nuestros actos, estamos moralmente obligados a tratar de evitar el padecimiento ajeno, sea este "humano" o "animal".
Profundizar la indagación desde la perspectiva de la violencia hacia los animales, fue un interés académico. Asimismo, me interesa aportar estadísticas recientes sobre este problema.
Para todo esto, he trabajado con el método descriptivo, donde están los hechos que deseo investigar. Durante esta investigación no tuve ningún obstáculo para realizarlo; ya que había mucha información de este problema.
El objetivo del desarrollo de este trabajo es concienciar a las personas a respetar la vida de los animales.
Finalmente en el trabajo se presentan:
1.- Planteamiento Metodológico
2.-Marco teórico
3.-Resultados de la Investigación
4.-Análisis e interpretación de los resultados.
CAPÍTULO I:
Los animales suponen para el humano un recurso, un ser que ni siente ni padece o, al menos, que si lo hace no nos afecta de forma suficiente como para compensarnos el dejar de explotarlos. Tienen la ventaja de que se reproducen solos, que necesitan poca inversión para su mantenimiento y que se rentabilizan en poco tiempo. Así, los utilizamos como comida, material para vestirnos, elemento de diversión, base biológica para probar sustancias, saco de arena donde volcar nuestras frustraciones, máquina de sacar dinero, etc.
Pero se nos olvida que esos animales no humanos sí que sienten y padecen. Sí que les afecta que les privemos de su libertad, que los estabulemos, que los torturemos y que los asesinemos. No son meros recursos a nuestra disposición, son compañeros de planeta con tanto derecho a la vida y a su disfrute como nosotros. Son seres independientes, autosuficientes y únicos, con derecho (por encima de todas las otras consideraciones) a la vida y a la libertad.
La crueldad que se comete continuamente con los animales es atroz. Millones de ellos son sacrificados en las granjas intensivas, tras llevar una vida miserable. Son objeto de diversiones crueles, que nublan la razón. Son arrancados de sus hábitats naturales y objetos de un tráfico comercial degradante a través del cual la mayor parte de ellos muere. Son utilizados en los laboratorios en pruebas de experimentación hasta extremos inimaginables. A su costa, por diversión, es permitida la caza. No existe paz para ellos, ni tan siquiera para innumerables animales de compañía, nuestros amigos los perros y los gatos. Y todavía hay políticos, personas que se consideran inteligentes que ríen estúpidamente cuando pedimos se le reconozcan derechos: el derecho a la vida, el derecho a la integridad física, el derecho a la libertad, porque ellos, como nosotros, tienen capacidad de sufrir.
2. JUSTIFICACIÓN DEL PROBLEMA
Millones de animales mueren diariamente víctimas de los hábitos de nuestra sociedad. Muchos morirán solos, asustados, esperando su turno en el matadero mientras ven morir a los que estaban por delante en la fila. Otros muchos morirán en laboratorios, víctimas de una ciencia mal entendida que antepone los beneficios económicos al interés por los experimentos alternativos. Millones más serán asesinados y despojados de su piel, que acabará convertida en prendas de vestir innecesarias, para las que existen alternativas sintéticas o vegetales. Para nuestro entretenimiento morirán más y más animales: en ruedos de plazas todavía no abolidas; en fiestas que en nombre de la cultura y la tradición creen tener carta blanca para torturar a inocentes animales indefensos; en circos, zoos y aquariums, donde morirán tras una vida en reclusión, condenados por el delito de no pertenecer a nuestra especie humana.
Su muerte será el punto y final a unas vidas cuyo valor será medido por la cantidad de beneficios que generen: vivirán hasta que valgan más muertos que vivos. Una vida en la que sus necesidades no contarán. No contará ni siquiera la necesidad de crecer con sus familias o de ver la luz del sol.
¿POR QUÉ ESTA MAL CAUSAR DAÑO A LOS ANIMALES?
La mayoría de las personas que consideran necesario y urgente conceder derechos a los animales no humanos (al menos a algunos de ellos) para garantizar su integridad física y emocional, adoptan esta postura desde un plano intuitivo. El grueso de la sociedad considera que "está mal" causar daño a los animales, pero no se trata de una afirmación fundada en argumentos razonados. Si asumimos que es incorrecto actuar de forma violenta contra otros (en este caso contra los animales) deberíamos fundamentar nuestra postura con unas bases argumentales sólidas y coherentes. La pregunta directa debería ser del tipo "¿Cuál es la razón exacta por la que está mal dañar a los animales?"
Existen tres razones de base a partir de las cuales la defensa de víctimas inocentes (independientemente de su especie biológica, pero aquí referidas a los animales no humanos) adquiriría pleno sentido. Son las siguientes:
1. Existen numerosas situaciones de resultados de las cuales se produce una violencia de dimensiones extraordinarias hacia los animales. Las áreas de explotación son muy diversas, y van desde aquellas familiares para el gran público (corridas de toros, abandonos), hasta otras más sutiles, como la publicidad o el espectáculo del circo.
2. Los animales no humanos son seres vivos dotados de sensibilidad, y por tanto son capaces de experimentar dolor físico y de sufrir intensamente. Todos los indicios que tenemos desde el conocimiento humano apuntan en este sentido, y nadie (excepto alguien interesado en negar la evidencia) puede obviar esta realidad.
3. Lo seres humanos adultos racionales somos individuos éticos. Ésto implica que poseemos una capacidad para hacer juicios de valor sobre nuestros actos, que clasificamos, a grandes rasgos, en "buenos" o "malos". Esto nos obliga de alguna manera a procurar evitar el daño innecesario causado a los demás.
A poco que se reflexione sobre estos tres preceptos básicos, se concluye que son igualmente aplicables a las situaciones violencia entre humanos. Pero, no obstante, podemos hacer un ejercicio de razonamiento práctico. Ante la mera hipótesis de que uno sólo de los citados puntos no existiera, carecería de sentido hablar en términos de "injusticia", "mal" o "bien". Si, pongamos por caso, dándose los puntos 2 y 3, no se diera ninguna circunstancia en la que maltratáramos a los animales, ¿cuál sería el problema? Si son los puntos 1 y 3 los que tenemos pero desaparece el 2, no sería peor darle una patada a un perro que a una piedra, puesto que los perros no tendrían sensibilidad alguna (como de hecho les sucede a las piedras). Si es el 3 el punto que hacemos desaparecer, ¿quién podría reprochar su "mal comportamiento" con un animal a alguien que no posee conciencia moral? Si una persona de estas características maltrata a un ser sensible, podríamos calificar tal acto de indeseable, pero no se lo reprocharíamos a quien lo lleva a cabo, por su incapacidad para comprender la naturaleza de sus actos.
De todo ello se deduce que las razones por las que consideramos condenable causar daño gratuito a un hombre o a una mujer son exactamente las mismas que nos llevan a rechazar la agresión hacia el resto de los animales.
Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Ecologia |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.