Página anterior Volver al principio del trabajoPágina siguiente 

El fenómeno de violencia más devastador que existe en la actualidad: la agresión humana hacia los animales (página 2)

Enviado por Fiorella Lizeth

Partes: 1, 2, 3


3. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Entendemos por Problemática Animal el conjunto de situaciones en las que la comunidad humana inflige daños injustificados y conscientes al grupo biológico que conocemos popularmente por "animales". No pertenecerían a la categoría de Problemática Animal aquellas situaciones derivadas de accidentes, u otras perpetradas por agentes éticamente no activos (discapacitados humanos y la mayoría de los individuos pertenecientes a otras especies). Sobre la base de este precepto, atropellar con el coche (sin desearlo) a un conejo puede ser un auténtico "problema" para el animal, pero no se trata de una situación que merezca ser incluida en el epígrafe mencionado.

Requiere una reflexión somera el término "injustificados" (o "gratuitos") aplicado a los malos tratos hacia los animales, dado que su aparente ambigüedad semántica podría ser utilizada por quienes legitiman muchas de las formas de violencia que hoy se ejercen sobre los mismos. A efectos prácticos, considero aquí como injustificada todas aquellas situaciones agresivas que podríamos evitar sin que ello afectase a nuestros intereses básicos y/o primarios, siendo estos, fundamentalmente, la integridad física y la propia vida. En realidad, únicamente deberíamos aceptar la violencia hacia los animales en casos de legítima defensa o en aquellos en los que se persiga evitar un mal mayor.

Por otra parte, no se necesita hacer grandes esfuerzos para concluir que la misma legitimación adquiere sentido en situaciones análogas que puedan darse en el ámbito humano.

Las áreas de agresión gratuita que sufren los animales son muy numerosas. No se trata solamente de las denostadas fiestas populares o la caza de ballenas, sino otras menos conocidas por la opinión pública y que, comparativamente, resultan mucho más devastadoras que las anteriores, teniendo en cuenta sobre todo factores como el número de individuos implicados o el grado de violencia que se ejerce sobre ellos. Hablamos de formas de abuso como la ganadería, la vivisección o la explotación de animales para el entretenimiento humano.

Es importante resaltar que, cuando analizamos una forma de abuso específica, no estamos tratando un hecho aislado, sino una manifestación más del fenómeno homocéntrico-especista, fundamentado en la creencia de que el mero hecho de pertenecer a una especie biológica concreta (la humana) es suficiente para tratar a los individuos de las demás especies como meros enseres que están "destinados" a satisfacer no ya nuestras necesidades, sino nuestros caprichos más frívolos.

La mayoría de la gente no percibe que nuestra relación con los animales esté basada por lo general en la agresión. Identifica ésta con algunos casos extraordinarios y puntuales: algunos tipos de agresión pública, al abandono de perros, y tal vez la caza comercial de animales emblemáticos como las focas o los tigres de Bengala. La opinión pública tiende a pensar que, salvo este tipo de situaciones, los animales supeditados al hombre viven bien "hasta que les llega la hora". Preferimos imaginar a los cerdos correteando por el encinar en busca de sabrosas bellotas, a las gallinas picoteando tierno maíz en el prado, o a las ratas de laboratorio encantadas de prestar sus servicios al bienestar humano. Esta incomprensible desinformación masiva sólo es posible si la gente no desea saber lo que de verdad sucede. Conocer la cruda realidad de los animales implica muchas veces vernos a nosotros mismos como colaboradores activos de fenómenos de violencia institucionalizada, lo cual no hace que nos sintamos muy cómodos. Sin embargo, y por simple decencia ética, deberíamos permitir al menos que se nos ofreciera información veraz al respecto

LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES

Está en la naturaleza de los animales el imponerse en el mundo animal pero esto en sí mismo no tiene nada que ver con tener derechos. Hasta cierto punto en el tiempo el hombre concebía la noción de 'derechos' y es sólo el hombre quien emplea tal concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es muy sencilla: los derechos de los animales tienen como meta poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, será imposible iniciar procesos legales contra aquellos que excedan estos límites. Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente en el poder de los hombres. Las personas que pasan por alto el bienestar de los animales deben ser llevados a la corte y hacerlos responsables por violar los derechos de los animales.

Aproximarnos a la cuestión de "los derechos de los animales" no requiere en sí mismo herramientas analíticas diferentes a las empleadas para abordar el tema de "los derechos humanos". Ambas expresiones conjugan dos términos. Y uno de ellos, además, compartido. Ya hemos expuesto algo sobre el confuso término "animal", que en este contexto nos remite a los ya conocidos "animales no humanos", por lo que parece apropiado enjuiciar la palabra clave en este debate: los derechos.

Lo primero que cabe decir al respecto es qué el término "derecho" es en realidad la representación lingüística de una intuición moral. El derecho no es algo físico, como no lo es el amor, la solidaridad o el deseo. La realidad fáctica del derecho surge de la propia naturaleza humana. Es incuestionable que todas las sociedades se organizan social y políticamente de alguna manera, y es un común denominador establecer normas de relación, como pueden ser determinadas obligaciones, permisos o prohibiciones.

Como seres morales, tendemos a clasificar nuestros actos fundamentalmente en dos categorías: buenos y malos. O, expresado en otras palabras, deseables e indeseables, siempre en función de las consecuencias que se deriven de ellos para los miembros de la comunidad. Estos valores son un elemento constante en todas las sociedades humanas, y su vida cotidiana gira en torno a ellos.

Es imprescindible resaltar el hecho de que, casi sin excepciones, se asocie lo bueno (deseable o digno de ser potenciado) con el placer, con las sensaciones agradables, con aquello que hemos calificado como "bienestar", en definitiva. Por el contrario, lo malo (indeseable) va parejo al sufrimiento en cualquiera de sus formas o grados. Como quiera que los seres humanos hemos desarrollado la misma facilidad para establecer normas de conducta que para transgredirlas, la sociedad trata de disuadir a sus miembros de cometer actos indeseables, estableciendo una serie de penas y castigos, advirtiendo por tanto a quien corresponda de los riesgos que asume si viola las leyes vigentes. Éste es uno de los pilares en los que se asienta el fundamento del derecho: la prohibición. El otro, más importante si cabe, lo encontramos en la protección. Si tuviéramos que aportar una equivalencia simbólica a la idea del derecho, con toda seguridad la hallaríamos en estos dos vocablos. Siempre que se asume la concesión o posesión de derechos, se está implícitamente prohibiendo a alguien que los viole, y es así porque entendemos que determinadas cosas, situaciones o individuos deben ser protegidos.
La idea básica del significado y propósito del derecho apenas necesita unas líneas. Cuando consideramos que está mal causar daño corporal a una persona determinada, lo resumimos diciendo que esa persona "tiene derecho a la integridad física". Es decir, asumimos como justo que su bienestar "debe ser protegido", para lo cual establecemos una serie de garantías, prohibiciones e imposiciones de penas para los infractores. De forma paralela, cuando los animalistas afirmamos que deberían ser reconocidos los derechos de los loros, estamos pidiendo sencillamente que se les proteja de posibles agresiones humanas, mediante la prohibición en el ordenamiento jurídico de cualquier acto que atente contra su bienestar, su vida o su libertad, dado que, en caso contrario, permitiendo su captura y comercio, tal y como se hace en la actualidad, estaremos causándoles estados severos de sufrimiento gratuito. A primera vista, es tan simple como parece.

Pero hablar de derechos implica descender a casos concretos y aceptar determinadas premisas. Los derechos sólo adquieren significado práctico en un marco referencial adecuado. Así, hablar de derechos sólo adquiere sentido cuando existe una clara diferencia entre tenerlos y no tenerlos. El derecho a la integridad física es importante para una mujer o para un ave, porque son seres sensibles, pero a una caja de cartón "le da igual" la forma en que la tratemos, pues no es capaz de sufrir.

A pesar de que muchos de aquellos que se muestran reacios a la idea de conceder derechos oficiales a los animales no humanos basan sus tesis en la idea de que quien no tiene obligaciones no puede tener derechos, se trata de una suposición absurda, como lo demuestra el hecho de que a sectores sociales importantes, como los niños pequeños o las personas afectadas de minusvalías psíquicas severas no se les exigen obligaciones, lo que no impide que, afortunadamente, gocen de una amplia gama de derechos básicos.

Otros profesionales del pensamiento apoyan su reticencia al reconocimiento de derechos más allá de la humanidad en un hecho meramente lingüístico. En efecto, no son pocos los teóricos que admiten sin titubeos ciertos deberes humanos para con los animales. Aceptan como virtuosa una cierta obligación moral a tratarlos correctamente, no causarles daño o quitarles la vida de forma gratuita, pero a continuación se resisten a admitir que de ello se derive la posesión de derechos. Entonces, ¿qué se deriva? Tal vez nos incomode ceder privilegios a seres no humanos, pero eso sólo demuestra que nos incomoda, no que debamos negárselos. Reconocer derechos a humanos negros, hembras u homosexuales fue (y aún hoy sigue siendo) una idea turbadora en multitud de sociedades a lo largo de generaciones. El mero hecho de que utilicemos con absoluta comodidad el vocablo derechos en el área humana y nos lo quitemos de encima de un manotazo tan sólo con traspasar la barrera virtual de la especie, resulta, cuando menos, sospechoso.

Es interesante recordar que el fundamento práctico de los derechos tiene sobre todo un carácter previsor. La idea del derecho adquiere sentido en la medida en que contemplemos la posibilidad de que alguien se beneficie de él. En definitiva, de que pueda ser de aplicación en un momento dado para salvaguardar algo valioso.

Al final, que concedamos o no ciertos derechos básicos a comunidades zoológicas que hasta ahora carecían de ellos, depende en buena medida de la aplicación de virtudes como el sentido común y sobre todo la generosidad. Un adecuado equilibrio entre ambas no nos puede dejar muy lejos de la justicia.

4. OBJETIVOS:

A) OBJETIVOS GENERALES:

  1. Concienciar a la sociedad sobre las tremendas injusticias que se comete hacia los animales

B) OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Fomentar la intercomunicación, coordinación y colaboración de los animalistas con acceso a Internet; para llegar a todas las personas y conseguir crear un clima pacifico con respeto hacia la vida de los animales por parte de éstas.

5. HIPÓTESIS

HIPÓTESIS GENERAL: Indudable es la influencia cristiana en el mundo occidental y occidentalizado. Los valores católicos apostólicos romanos tienen peso, incluso de ley, como es el caso de los Derechos Humanos que son universales. Con este mismo carácter se presentan sus normas religiosas; simplificando, en ellas se encuentran las reglas morales y rituales, de las primeras las más importantes se transforman en jurídicas, es decir, en algo similar a normas morales limitadas y coercitivas.
Cuando Dios ya había creado la Tierra y a los animales no humanos, se le ocurrió concebir a quien dominaría a la naturaleza.

"Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra". (Génesis, capítulo 1- versículo 26).

Este escrito no pretende discutirles su verdad a los creyentes, sino establecer que a partir de dicho versículo bíblico -y otros- el hombre occidental quedó situado como amo y señor de lo hecho anteriormente por su Creador.

Inconsciente y conscientemente en el pensar y el actuar occidental, la realidad se fue dando y se fueron justificando siglos de maltrato animal no condenado -como las peleas de canes, seguramente tan antiguas (historiadores han encontrado pruebas de ellas desde tiempos del Imperio Romano) como las alianzas entre el perro y el humano y practicadas en distintas partes del mundo; la caza deportiva, en especial la caza mayor; las corridas de toros; los rodeos; las peleas de gallos; los circos y zoológicos en pésimas condiciones; la búsqueda de trofeos y recuerdos animales; la persecución de los lobos en toda Europa que en muchas partes nunca cesó, hasta su extinción; la quema de gatos en la inquisición; la experimentación con animales; la caza de pieles, que afectó, y aún afecta en algunos lugares a focas, grandes felinos, chinchillas, visones, zorros y, en general, a cualquier animal con buen pelaje, etc.- pues era el humano quien decidía sobre las demás especies y lo hacía según el mandato de Dios. Poco o nada importaba que su Mesías hubiera nacido sólo frente a su padre adoptivo y a animales de rebaño.

Desde el punto de las ciencias humanas, la sociabilidad y la comunicación no son exclusividad nuestra, pero sí lo es el siquismo en alto grado. Éste consiste en la razón y la voluntad que participan en las acciones del individuo y que le permite una mayor adaptación en la naturaleza y, posteriormente, su dominio; pues al prever el resultado de sus actos -gracias a su inteligencia- puede provocar o evitar las consecuencias, llevándolo a la libertad de acción y conocimiento.

El humano pronostica el desenlace de lo que hace, pero la culpabilidad que debería existir -según la ética, las reglas religiosas y las morales, y las normas de derecho natural (alcanzar lo bueno en sociedad)- al dañar su ambiente y a otras especies -o a la propia- no es un obstáculo.

Con el intento de dar una explicación o una respuesta a este cruel fenómeno es planteando la falta de conciencia de aquellas personas que sin ser dueños de la vida de los animales; maltratan y abusan de ellos sin explicación alguna.

HIPÓTESIS ESPECÍFICA: El abuso hacia los animales no es simplemente un "detalle más" en la personalidad del individuo, sino un gran síntoma de desorden mental. Los individuos que cometen este tipo de abusos con los animales no se detienen allí, continúan con sus congéneres humanos.

El abuso a los animales es una señal de alerta que indica maltrato infantil. Los niños que maltratan animales están repitiendo una lección aprendida en casa, reaccionan al enojo o a la frustración con violencia, que recae en el miembro de la familia más vulnerable: la mascota.

Aquellos que no dan importancia al abuso animal y que lo califican como un "crimen menor", no están concientes de que es una bomba de tiempo. Debemos aprender a reconocer que el maltrato hacia cualquier ser vivo es inaceptable y pone en peligro a todos.

Las víctimas más comunes de maltrato son los animales de compañía o mascotas, usualmente perros y gatos. La maldad a seres capaces de experimentar dolor y estrés es inaceptable en una sociedad civilizada."Un asesino, inicialmente comienza matando y torturando animales cuando es menor de edad". Las ofensas más comunes incluyen balear, pegar, patear, acuchillar, tirar, quemar, ahogar, colgar, envenenar, abusar sexualmente y/o mutilar a los animales. El niño que golpea o tortura un animal podría crecer y herir y hasta matar un ser humano. El padre que le mete una patada al perro podría estar golpeando a su esposa e hijos. El niño que lastima un animal posiblemente ya es testigo de actos de violencia en su familia. ¿Por qué se es cruel con los animales? Hay muchas razones.

El maltrato hacia los animales es comúnmente cometido por personas inseguras con baja autoestima. Estas se sienten sin poder y bajo el control de otros. El motivo podría ser para intimidar, amenazar, asustar, ofender o rechazar las reglas de la sociedad.

En resumen; la crueldad intencional (a propósito) contra los animales es motivo de preocupación porque es una señal de "serios problemas psicológicos".

6. VARIABLES

VARIABLE DEPENDIENTE: Conociendo el problema de la violencia mas devastadora de nuestros tiempos que es la violencia hacia los animales de parte de personas sin conciencia acerca de la vida , sin ningún conocimiento y respeto hacia la vida de otros seres vivos que sienten los golpes, caricias y demás, aquellos que son indefensos e inocentes. Es cruda esta realidad y a la ves dolora pensar que ahora que escribo estas líneas hay animales que están siendo asesinados y despojados de sus habitats sin ninguna piedad como LA CAZERIA INDISCRIMINADA Y LA DEVASTADORA VIOLENCIA HACIA LOS ANIMALES; una muestra más de lo que puede hacer el hombre llevado por su impulsos agresivos que fusionada con maldad y odio llega a crear al tirano mas cruel que ha creado el mundo: EL HOMBRE , aquel que fue un animal y que gracias a la evolución consiguió un estatus en la pirámide de la vida, rehúsa conocer y aceptar los derechos de sus semejantes Los animales. Y que el hombre llevado por su afán egoísta ve los medios de destrucción de sus semejantes con el lucro de sus pieles para traficar y venderlos para el gusto de unos y el padecimiento de muchos.

VARIABLE INDEPENDIENTE: Todo ello es debido a la DESHUMANIZACIÓN DEL HOMBRE CON DIAGNÓSTICOS DE PSICOPATA Y DESORDENES MENTALES, reflejado en el acto cruel de experimentar con animales para obtener medicamentos para obtener el secreto de la buena salud ,pero no está tanto en los asépticos laboratorios, sino en aplicar un elemental sentido común y utilizar de forma eficaz toda la información obtenida de la observación y la experiencia de siglos, y que no requieren el sufrimiento de seres inocentes. Tan sólo una pequeña parte de los medicamentos son realmente importantes para nosotros. Y la realidad es tozuda respecto a las causas de la mayoría de nuestros problemas de salud: unos hábitos de vida incorrectos, que además, sabemos como corregir. Una alimentación equilibrada, hacer ejercicio, evitar el estrés, no ingerir sustancias nocivas conscientemente y otros pequeños secretos por todos conocidos son mas efectivos que cualquier otra cosa.

7. POBLACIÓN DE ESTUDIO Y SELECCIÓN DE LA MUESTRA

En el caso de la afirmación "todos los hombres no están de acuerdo que se maltrate a los animales", tenemos una declaración que se refiere a cierta unidad de análisis o de observación en particular -hombre-. De todo lo que existe, la afirmación se refiere a quienes comparten las características propias de un hombre. Una vez que determinamos la unidad de observación, estamos en condiciones de identificar la población o universo al cual nos referimos: a todas las posibles unidades de observación.

En el caso de una buena parte de las investigaciones, no es posible tener contacto y observar a todas las unidades de análisis posibles, por lo que es necesario seleccionar un subconjunto de la misma que en efecto represente de manera apropiada a toda la población. Este subconjunto es conocido con el nombre de muestra. El proceso mediante el cual este subconjunto es seleccionado se denomina muestreo.

Necesitáramos hacer un promedio de todas las opiniones de los habitantes de un país de 27`219,264 de habitantes (esta sería la población estadística), es lógico suponer lo engorroso que sería medir la opinión de todos. Esto se realiza obteniendo la opinión de una muestra de esta población, por ejemplo 1000 habitantes. Este procedimiento es inductivo ya que el investigador saca conclusiones acerca de la población basándose en el análisis de una muestra de esa población; esto es hacer una inferencia acerca de una población partiendo de una muestra.

8. TIPOS DE INVESTIGACIÓN

Mi tesis comprende el tipo de investigación descriptiva por la descripción, registro, análisis e interpretación de la naturaleza actual, y la composición o procesos de los fenómenos.

El tipo de investigación es Descriptiva porque interpreta lo que es, he trabajado sobre realidades de hecho y ha presentado una interpretación correcta, gracias a los tipos de estudio que he realizado tales como: Encuestas, Casos, Exploratorios, Causales, De Desarrollo, Predictivos, De Conjuntos, De Correlación. También tiene un poco de investigación documental porque lo realicé a través de la consulta de documentos (libros, revistas, periódicos, memorias, anuarios, registros, códices, constituciones, etc.).

9. PRESUPUESTO

A. REQUERIMIENTOS PARA LA REALIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

  1. CATEGORÍA DE PRESUPUESTO

MONTO SOLICITADO

RECURSO DISPONIBLE

FINANCIAMIENTO

A. CAPACITACIÓN:

-taller /intercambio

S/.10

S/.----

S/.10

B. MATERIALES:

  • Fotografías/ Revelados
  • Rollos
  • Fotocopias
  • Suministros
  • Papelería
  • casette

 

S/.5

S/.10

S/.5

S/.5

S/.2

S/.10

 

 

 

 

 

 

S/.----

 

 

 

 

 

 

S/.20

  1. EQUIPOS:
  • Baterías
  • Cámara fotográfica
  • Cámara de video
  • Computadora
  • Tintas de Impresora

 

S/10

S/.----

S/.----

S/.----

S/.30

 

 

 

 

 

S/.----

 

 

 

 

 

S/.20

  1. SERVICIOS NO PERSONALES:
  • Transporte Colectivo
  • Mototaxi
  • Menú

 

S/.10

S/10

S/15

 

 

 

S/.----

 

 

 

S/.20

  1. GASTOS OPERATIVOS:
  • Teléfono
  • Celular Movistar
  • Speedy

 

S/.5

S/.5

S/.10

 

 

 

S/.----

 

 

 

S/.20

  1. CONTINGENCIAS

S/.10

S/.----

S/.10

  1. TOTAL

S/.152

S/.----

S/.100

B. CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES

MES DE ACTIVIDAD

ACTIVIDAD

LUGAR

 

JULIO

Domingo 29 De Julio Del 2007

Hora: 2.30pm.

Encuentro:

Cuadra 8 de tomas valle, frente al serpost.

PROTESTA CONTRA LOS CIRCOS

Como voluntaria apoyo en la organización, protestas en contra de los espectáculos crueles que utilizan animales para divertir a la concurrencia

AGOSTO

APOYEMOS AL EQUIPO DE RESCATE EN ICA, PISCO Y CHINCHA

Sitio de acopio: Av. Eduardo Villarán 375, La Aurora- Miraflores a la altura de la 21 de la Av. Benavides

SETIEMBRE

Soy voluntaria de UPA (Unidos por los animales) y nos encontramos implementando un botiquín de emergencia con la finalidad de socorrer animales en mal estado.

ATE VITARTE

OCTUBRE

Impulsaremos también la adopción de animales en los albergues existentes y realizaremos distintas actividades a fin de promover el cariño y el respeto entre las personas y sus mascotas

Realizar Campañas de Educación sobre tenencia responsable de animales de compañía en colegios, locales comunales e instituciones diversas.

 

 

 

ATE VITARTE

NOVIEMBRE

Como voluntaria de UPA tengo la labor de informar los beneficios de la esterilización para perros y gatos (rompamos los mitos!)

• Promocionar las adopciones de los albergues locales.

• Exigir campañas de esterilización a las autoridades de mi distrito.

 

 

 

ATE VITARTE

Reporte final

Haber conseguido ser voluntaria de UPA Y ALCOPERU, para apoyar las campañas a favor de los animales e ir en contra del maltrato que sufren estos animales inocentes e indefensos

CAPÍTULO II: - MARCO TEÓRICO

  1. Antecedentes en el estudio

1.- "Fenómeno de Violencia hacia los animales"

Obviamente, los humanos y los otros animales no somos iguales en todo. Los animales no dominan la física cuántica (bueno, muchos de nosotros tampoco...) y no parece que puedan disfrutar de la literatura (hay gente que tampoco lo hace aunque tenga esa capacidad...), aunque hay evidencias de que sí reaccionan positivamente ante otras artes como la música, pero lo que es innegable es que, al igual que los humanos, los animales son capaces de sentir placer y dolor, tienen conciencia de su propio bienestar y huyen de lo que les puede hacer daño, viven en comunidad y no solamente por un sentido práctico de alianza en pos a una mejor caza o defensa y con fines de procreación, sino que van más allá, y en ellos se observan relaciones que tienen que ver mucho con la amistad, con la solidaridad desinteresada, con las simpatías entre individuos y con la fidelidad y el agradecimiento. Nos empeñamos en comprender todo comportamiento animal como fruto del "instinto" y eso nos vale como cajón de sastre dónde encontrar todas las explicaciones a sus comportamientos

Últimamente ha habido mucho revuelo con respecto a una supuestamente "amenazadora" equiparación entre los derechos humanos y los derechos que se piden para los animales. Este revuelo no soporta el más mínimo análisis racional. Obviamente los derechos que se reclaman son los más básicos derechos que todo ser viviente debería disfrutar. Derechos naturales que no tienen otra contrapartida que la propia existencia como seres vivos y sintientes, y que se resumen en el derecho a ser tratados con respeto y dignidad (respeto en bien de ellos, dignidad en bien de nosotros). Pero se alzan voces clamando "antes los humanos que los animales". Esas voces realmente deberían decir "antes los otros humanos que los animales, pero sobre todo antes de todos yo, después yo, y después de mí el diluvio...". La hipocresía es infinita, y la venganza escalonada es sabiamente enseñada y torpemente aprendida en un círculo infinito de ignorancia interesada que justifica y toma consuelo de las miserias de los más débiles e inocentes. Que nadie se permita el engaño, no se pide el derecho a voto de los animales, ni el derecho a casarse ni a que adopten niños. Por otro lado, tampoco la conmiseración, la piedad, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, ni siquiera la limosna son bienes tan escasos como para no poder llegar a todos, animales y personas, sin detrimento de nadie. Hablamos de derechos que no son susceptibles de concesión sino de reconocimiento puesto que son intrínsecos a todos los seres sintientes. Los impulsos en pro de los derechos de los animales se constituyen como parte de, no a parte de, los impulsos en pro de los derechos humanos. Se trata de la misma filosofía, de las mismas razones, de la misma lucha, del mismo problema en definitiva, del abuso de los más fuertes hacia los más vulnerables o indefensos.

Una existencia humana plena implica sentimientos de empatía y compasión hacia las víctimas de injusticia, ya sean éstas humanas o animales. La defensa de los derechos de los animales fomenta el desarrollo de la compasión como virtud, que será puesta en práctica en todos los ámbitos de la vida. En el delito de maltrato animal deberíamos atender al bien jurídico lesionado y no tanto al sujeto pasivo u objeto material del delito en cuestión.

El análisis minucioso de esta forma de violencia proporciona muchas oportunidades de estudio sobre la etiogénesis y gestación de otros tipos de violencia en los que el resultado que el violento busca es la obtención de sensaciones de control y poder.

La comisión de actos de crueldad contra los animales está fuertemente influenciada por la cultura o pseudoculturas en las que se manifiesta. Pero esto, lejos de ser impedimento en la investigación de sus orígenes, causas y consecuencias, es una oportunidad de desentrañar las muchas influencias que pueden incidir en la formación de un comportamiento violento.

Según Darwin, los humanos se diferencian del resto de animales en grado, no en esencia. Los "racistas" son personas que afirman que los miembros de una raza son superiores a los miembros del resto de razas dando siempre la casualidad de que la raza superior en cuestión es la suya propia, aunque dialécticamente argumentaran mil y una razones irrefutables que les avalan y justifican en sus ideas, razones que obviamente son puramente subjetivas, en muchas ocasiones alejadas de la realidad e incluso desprovistas en su mayor parte del más mínimo atisbo de coherencia. Los sexistas, (aunque más correcto sería decir "machistas" puesto que su figura contraria, el "feminismo" nace, se desarrolla y permanece en tanto en cuanto respuesta reactiva al abuso de poder del estamento masculino sobre las mujeres a lo largo de la historia), creen que los miembros de su sexo son superiores a los miembros del sexo opuesto, y si no lo creen, quieren creerlo, y aún si no quieren creerlo, se verán obligados a comportarse como si realmente lo creyeran (a riesgo de ser tachados de traidores y ser relegados al ostracismo de los seres mentalmente divergentes). Lo cierto es que la raza y el sexo son diferencias biológicas, no morales. Lo mismo ocurre con el "especismo" (la creencia de que los miembros de la especie Homo Sapiens son superiores a los miembros de las demás especies, basando en esa sola creencia aprendida (que no comprendida), la justificación al abuso amoral al que los animales son sometidos.

Los actos violentos contra los animales siempre han sido reconocidos como indicadores de una psicopatología violenta que no se limita a los animales. Muy a menudo, los asesinos, comienzan matando y torturando animales de jóvenes, según Robert K. Ressler, que desarrolló perfiles de criminales en serie para el FBI. Los estudios han convencido a los sociólogos, legisladores y tribunales de que los actos de crueldad contra los animales merecen nuestra atención, ya que pueden ser el primer signo de una personalidad violenta que también devendría en violencia contra las personas.

La violencia contra los animales no es simplemente el resultado de un defecto de baja importancia en la personalidad del maltratador, sino un síntoma de un profundo disturbio comportamental. Extensas investigaciones de psicología y criminología y la historia del crimen demuestran que las personas que cometen actos de crueldad contra los animales no se detienen ahí.

El FBI ha descubierto que los antecedentes de maltrato animal son de los que de forma más regular aparecen en los historiales de asesinos y violadores y los manuales de diagnóstico y tratamiento psiquiátrico recogen la crueldad contra los animales como un criterio diagnóstico de los desórdenes graves de la conducta. Los estudios han también han confirmado que los criminales violentos y agresivos son más propensos a maltratar a animales y a niños que los criminales considerados menos agresivos. Los actos de abuso se basan en los sentimientos de poder y control obtenidos por el maltratador, sentimientos que obtiene con independencia de cuál sea la especie a la que pertenezca la víctima. Cuando la ira del maltratador se desata, cualquiera puede convertirse en víctima, y puede dejar de importarle si su presa tiene cuatro o dos patas.

Las escuelas, los padres, la comunidad y los tribunales que se encogen de hombros ante el maltrato animal contemplándolo como un delito menor están ignorando una futura bomba virtual. Todos los estamentos sociales deberían fiscalizar y reprobar de forma pública el maltrato animal, examinando cada uno de los casos a la búsqueda de otras manifestaciones de violencia en las familias y su entorno, a fin de detener el ciclo de violencia. Una sociedad sana debería, de forma inmediata, postular que el maltrato o abuso de un animal, al igual que el de una persona, es inaceptable y pone en serio peligro a todos y cada uno de sus miembros. Los niños deberían ser instruidos en el cuidado y el respeto hacia los animales como medida preventiva frente a futuros comportamientos desviados. La crueldad hacia los animales por parte de los seres humanos es una de las contaminaciones más serias: la contaminación moral.

******************

ASOCIACIÓN PARA UN TRATO ETICO CON LOS ANIMALES- ( ATEA )

2. - "Respeto a la vida de los animales"

Aproximarnos a la cuestión de "los derechos de los animales" no requiere en sí mismo herramientas analíticas diferentes a las empleadas para abordar el tema de "los derechos humanos". Ambas expresiones conjugan dos términos. Y uno de ellos, además, compartido. Ya hemos expuesto algo sobre el confuso término "animal", que en este contexto nos remite a los ya conocidos "animales no humanos", por lo que parece apropiado enjuiciar la palabra clave en este debate: los derechos.

Lo primero que cabe decir al respecto es qué el término "derecho" es en realidad la representación lingüística de una intuición moral. El derecho no es algo físico, como no lo es el amor, la solidaridad o el deseo. La realidad fáctica del derecho surge de la propia naturaleza humana. Es incuestionable que todas las sociedades se organizan social y políticamente de alguna manera, y es un común denominador establecer normas de relación, como pueden ser determinadas obligaciones, permisos o prohibiciones.

Como seres morales, tendemos a clasificar nuestros actos fundamentalmente en dos categorías: buenos y malos. O, expresado en otras palabras, deseables e indeseables, siempre en función de las consecuencias que se deriven de ellos para los miembros de la comunidad. Estos valores son un elemento constante en todas las sociedades humanas, y su vida cotidiana gira en torno a ellos.

Es imprescindible resaltar el hecho de que, casi sin excepciones, se asocie lo bueno (deseable o digno de ser potenciado) con el placer, con las sensaciones agradables, con aquello que hemos calificado como "bienestar", en definitiva. Por el contrario, lo malo (indeseable) va parejo al sufrimiento en cualquiera de sus formas o grados.

Como quiera que los seres humanos hemos desarrollado la misma facilidad para establecer normas de conducta que para transgredirlas, la sociedad trata de disuadir a sus miembros de cometer actos indeseables, estableciendo una serie de penas y castigos, advirtiendo por tanto a quien corresponda de los riesgos que asume si viola las leyes vigentes. Éste es uno de los pilares en los que se asienta el fundamento del derecho: la prohibición. El otro, más importante si cabe, lo encontramos en la protección. Si tuviéramos que aportar una equivalencia simbólica a la idea del derecho, con toda seguridad la hallaríamos en estos dos vocablos. Siempre que se asume la concesión o posesión de derechos, se está implícitamente prohibiendo a alguien que los viole, y es así porque entendemos que determinadas cosas, situaciones o individuos deben ser protegidos.

La idea básica del significado y propósito del derecho apenas necesita unas líneas. Cuando consideramos que está mal causar daño corporal a una persona determinada, lo resumimos diciendo que esa persona "tiene derecho a la integridad física". Es decir, asumimos como justo que su bienestar "debe ser protegido", para lo cual establecemos una serie de garantías, prohibiciones e imposiciones de penas para los infractores. De forma paralela, cuando los animalistas afirmamos que deberían ser reconocidos los derechos de los loros, estamos pidiendo sencillamente que se les proteja de posibles agresiones humanas, mediante la prohibición en el ordenamiento jurídico de cualquier acto que atente contra su bienestar, su vida o su libertad, dado que, en caso contrario, permitiendo su captura y comercio, tal y como se hace en la actualidad, estaremos causándoles estados severos de sufrimiento gratuito. A primera vista, es tan simple como parece.

Pero hablar de derechos implica descender a casos concretos y aceptar determinadas premisas. Los derechos sólo adquieren significado práctico en un marco referencial adecuado. Así, hablar de derechos sólo adquiere sentido cuando existe una clara diferencia entre tenerlos y no tenerlos. El derecho a la integridad física es importante para una mujer o para un ave, porque son seres sensibles, pero a una caja de cartón "le da igual" la forma en que la tratemos, pues no es capaz de sufrir.

A pesar de que muchos de aquellos que se muestran reacios a la idea de conceder derechos oficiales a los animales no humanos basan sus tesis en la idea de que quien no tiene obligaciones no puede tener derechos, se trata de una suposición absurda, como lo demuestra el hecho de que a sectores sociales importantes, como los niños pequeños o las personas afectadas de minusvalías psíquicas severas no se les exigen obligaciones, lo que no impide que, afortunadamente, gocen de una amplia gama de derechos básicos.

Otros profesionales del pensamiento apoyan su reticencia al reconocimiento de derechos más allá de la humanidad en un hecho meramente lingüístico. En efecto, no son pocos los teóricos que admiten sin titubeos ciertos deberes humanos para con los animales. Aceptan como virtuosa una cierta obligación moral a tratarlos correctamente, no causarles daño o quitarles la vida de forma gratuita, pero a continuación se resisten a admitir que de ello se derive la posesión de derechos. Entonces, ¿qué se deriva? Tal vez nos incomode ceder privilegios a seres no humanos, pero eso sólo demuestra que nos incomoda, no que debamos negárselos. Reconocer derechos a humanos negros, hembras u homosexuales fue (y aún hoy sigue siendo) una idea turbadora en multitud de sociedades a lo largo de generaciones. El mero hecho de que utilicemos con absoluta comodidad el vocablo derechos en el área humana y nos lo quitemos de encima de un manotazo tan sólo con traspasar la barrera virtual de la especie, resulta, cuando menos, sospechoso.

Es interesante recordar que el fundamento práctico de los derechos tiene sobre todo un carácter previsor. La idea del derecho adquiere sentido en la medida en que contemplemos la posibilidad de que alguien se beneficie de él. En definitiva, de que pueda ser de aplicación en un momento dado para salvaguardar algo valioso.

Al final, que concedamos o no ciertos derechos básicos a comunidades zoológicas que hasta ahora carecían de ellos, depende en buena medida de la aplicación de virtudes como el sentido común y sobre todo la generosidad. Un adecuado equilibrio entre ambas no nos puede dejar muy lejos de la justicia.

****************

ASOCIACIÓN UNIDOS POR LOS ANIMALES- ( UPA )

3.- ¿Qué entendemos por animales?

Ésta puede parecer una pregunta estúpida, pero, a poco que reflexionemos sobre ella, comprobaremos que no lo es tanto.

En realidad, cuando utilizamos genéricamente el término "animales", podemos estar refiriéndonos a, al menos, dos grupos zoológicos bien distintos, por las acotaciones que hacemos del mismo. En un sentido biológico, nosotros (los humanos) somos animales, tanto como puedan serlo las hormigas, los orangutanes o los peces. En un plano cultural, utilizamos el vocablo "animales" tan solo para designar a los animales no humanos. Esta realidad puede no parecer más que un capricho lingüístico, pero lo cierto es que refleja como pocas la actitud "distante" que inconscientemente tratamos de mantener con el colectivo referido. La acepción cultural del término "animales" no tienen entidad alguna, pues carece de todo sentido que nos empeñemos en mantener cohesionado a un grupo en el que lo mismo caben los insectos (de los que nos separa una gran barrera, filogenéticamente hablando) que los chimpancés, cuyo material genético es idéntico al nuestro en un 98%.

Lo cierto es que podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que, en tal sentido, los animales "no existen", al menos no como grupo natural y homogéneo. Estaríamos, por lo tanto, ante un colectivo ficticio por absurdo. Y ello no tendría mayor importancia si no fuera porque le aplicamos connotaciones morales, reduciendo a quienes lo componen al estatuto de mera "mercancía", con los devastadores resultados que todos conocemos.

Al filo de toda la reflexión anterior, y a modo de refuerzo argumental, cabe destacar que no podemos establecer una sola afirmación moralmente relevante que sea aplicable a todos y cada uno de los animales no humanos, y que al mismo tiempo no pueda servir para, al menos, algunos seres humanos. Si conoces alguna, háznoslo saber.

Hablar acríticamente de "animales" implica, además de prostituir el lenguaje, perpetuar la condición a la que han sido condenados por nuestra cultura. Por ello, desde el Movimiento Animalista, y a falta de un término sencillo para designarlos, introducimos ocasionalmente expresiones que se adecuan con mayor precisión a la realidad, como pueden ser la de "animales no humanos", que compaginamos con la tradicional por cuestiones de tipo práctico.

************************

ASOCIACIÓN AMOANIMAL.ORG

B.- Bases Teóricas

El Especismo

Estamos ante uno de los vocablos menos conocidos por el gran público y que, sin embargo, esconde tras de sí la forma de discriminación más extendida y devastadora que existe.

La mayoría de la gente tiene una noción aproximada de lo que significa ser racista, clasista o machista: discriminar injustamente a otros (seres humanos en este caso) apelando a la raza, clase social o género. Salvo quienes asumen como justificadas estas formas de discriminación arbitraria, lo normal es que tales actitudes sean duramente criticadas por la sociedad en general, sobre la base de que el mero hecho de ser negro, pobre o mujer no es motivo suficiente para negar derechos fundamentales, como el derecho a la vida o a no ser agredido.

Sin embargo, se da la circunstancia de que la práctica discriminatoria más extendida entre los seres humanos es asumida por la ciudadanía en pleno, incluida la inmensa mayoría de quienes se oponen con vehemencia a actitudes como las antes mencionadas. Somos especistas cuando justificamos e incluso defendemos formas de agresión en animales que condenaríamos si las víctimas fueran hombre o mujeres, o cuando hacemos lo propio con unos animales respecto a otros, posicionándonos a favor de las corridas de toros pero criticando que alguien propine una patada a un perro.

La peregrina idea de que "no son humanos" suele presentarse como suficiente a la hora de legitimar las más atroces torturas a millones de animales, en muchos casos hasta la muerte, para satisfacer nuestro capricho por un determinado sabor, una determinada estética o una determinada forma de ocio.

El especismo es hoy la base ideológica sobre la que se sustenta el fenómeno de violencia organizada más devastador que jamás haya existido en la historia de la humanidad. Mientras las sociedades esclavistas o el Holocausto nazi pertenecen afortunadamente a un oscuro pasado, la mayoría de nosotros seguimos participando y/o justificando el crimen cotidiano y masivo de los mataderos, de los hipódromos, de los circos, de las granjas peleteras, de los zoológicos, de las perreras, de los laboratorios, de las plazas de toros, de las tiendas de mascotas, de la caza, de la pesca o de las naves de engorde rápido.

Sabía usted que la crueldad hacia los animales y la violencia humana tienen una relación directa? Que el niño que golpea o tortura un animal podría crecer y herir y hasta matar un ser humano. Que el padre que le mete una patada al perro podría estar golpeando a su esposa e hijos. Que el niño que lastima un animal posiblemente ya es testigo de actos de violencia y maltrato en su familia.

El número de criminales con historial de maltrato de animales es tan alto que el Negociado de Investigaciones Federales (FBI, por sus siglas en inglés) señala la crueldad contra los animales como una característica típica para identificar jóvenes sospechosos con potencial en convertirse en criminales en un futuro. La crueldad intencional (a propósito) contra los animales es motivo de preocupación porque es una señal de problemas psicológicos.

La Asociación Psiquiatrica Americana considera el maltrato de animales como uno de los diagnósticos para determinar desordenes de conducta. También nos indica que la persona ya ha estado expuesta a cometer actos de violencia. Durante los últimos 25 años, estudios en psicología, sociología, y criminología han demostrado que criminales frecuentemente en su niñez y adolescencia tienen serios y repetidos historiales de maltrato hacia los animales.

¿Por qué sería alguien cruel con los animales? Hay muchas razones. El maltrato hacia los animales es comúnmente cometido por personas inseguras con el auto estima bajo. Estas se sienten sin poder y bajo el control de otros. El motivo podría ser para intimidar, amenazar, asustar, ofender o rechazar las reglas de la sociedad. Algunas personas que son crueles con los animales están copiando acciones que han visto y aprendido de niños o están siendo abusados por algún familiar. La mayoría de las personas que abusan de los animales son adolescentes o jóvenes adultos masculinos con un autoestima bajo, con pocas amistades y con malas notas académicas, aunque niños tan jóvenes como de 4 años también han maltratado animales.

Con todo esto presente es hora de tomar en serio la crueldad contra los animales. Es nuestra responsabilidad enseñar a los niños que el maltrato hacia los animales es incorrecto y que debemos respetar todo lo que posea vida. Si usted permite que su niño maltrate a un animal, mate un lagartijo o pajarito, por ejemplo, le enseñará que matar está bien y, por consiguiente, que es valido faltar el respeto a la vida, desarrollándose en tendencias agresivas hacia los seres vivientes indefensos. Es importante que con mucha ternura ayude a desarrollar la sensibilidad en los niños y que los corrija cuando intenten maltratar a un animal, enseñándoles así que tal comportamiento nunca es aceptable. Recuerde el viejo refrán "Más vale prevenir que tener que remediar" cuando eduque a su niño y enséñele la regla de oro "Nunca le hagas algo ha alguien que no quisieras que te hicieran a ti".

*********************

Partes: 1, 2, 3


 Página anterior Volver al principio del trabajoPágina siguiente 

Comentarios


Trabajos relacionados

  • Hidrocarburos "El petróleo"

    Es posible reparar los daños que causa el petróleo de forma natural? ¿o son irreversibles? ¿necesita el hombre interveni...

  • Cambio climático

    Definición del problema, Calentamiento global, Agua, Clima, Movimientos de la Tierra, Lluvia, Inundaciones, El ser humano, Conclusión, Plan de trabajo ...

  • Efecto invernadero

    Nuestra Tierra. El efecto invernadero. La capa de ozono. Calentamiento del planeta. Las consecuencias del Calentamiento ...

Ver mas trabajos de Ecologia

 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.