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Sistema de convivencia en la consolidación de valores (página 2)

Enviado por norkalog Arellano



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CAPÍTULO I

EL PROBLEMA

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En el mundo entero, la convivencia es vista como un elemento indispensable en todas las sociedades humanas para que ésta alcance las metas que se han propuesto, en función de lo cual puede afirmarse que educar para y en convivencia, es educar en valores y vivir en valores. De allí que la posibilidad de ir construyendo una sociedad cada vez mejor se vincula fuertemente con lo que se puede adquirir dentro del ámbito escolar.

La solidaridad, la paz, la justicia, la responsabilidad individual y social y la defensa de los derechos humanos, constituyen valores a trabajar en la escuela y compromisos que los alumnos deben asumir con el resto de los miembros de la comunidad educativa.

En este sentido, desde hace algunos años, se ha hecho evidente, con más claridad que nunca, la interdependencia que existe entre educación y valores y es por esta razón que según Frontado (2003: 54-55), en la declaración de México (O.E.A México.), se hace especial énfasis en la "Urgente necesidad de intensificar la acción educativa como condición necesaria para lograr una autentica convivencia familiar basada en valores."

Enmarcado en lo planteado en los resultados de la investigación Problemas de Convivencia Escolar en la Educación Secundaria, realizada en la universidad de Almería, Madrid - España; Fajardo (2006), señala que los alumnos con mayor conducta antisocial son los que poseen menores valores sociopersonales para la convivencia. Este resultado ha permitido establecer el papel de los valores sociopersonales, como una variable explicativa implicada en el comportamiento antisocial, además de ser un problema de competencias o habilidades sociales, como se aborda desde numerosos modelos psicológicos. En definitiva, los resultados llevan a pensar que los problemas de convivencia escolar, amén de las competencias procedimentales, implica también un problema de inconsistencia en la construcción de valores sociopersonales para la convivencia (De la Fuente, 1999).

De igual modo, en cuanto a la estructura de valores sociopersonales construida por los alumnos adolescentes, la validez del constructo del análisis factorial de segundo orden de los Problemas de Convivencia Escolar en la investigación mencionada Fajardo (opcit) señala la existencia de diversas tendencias. En una primera tipología se halla un conjunto de valores que pueden considerarse genéricamente de tipo sociopersonal (que explican un 46%), entre los que se encuentran, por una parte, los valores sociopersonales de convivencia (43,6%), referidos a valores de autoexigencia, autovalía, respeto, protección, bondad, honradez, lucha, amistad, aprecio, amabilidad, prevención de injusticias, altruismo, esfuerzo, orden y hospitalidad; y por la otra, los valores sociopersonales que tienen que ver con la autorregulación de los mismos (11 %), tales como el valor, el equilibrio o la disciplina.

Estos resultados, para esta investigación son de gran importancia ya que a través de los mismos, se puede notar la magnitud en porcentaje de cada uno de los valores, demostrándose cuales son los que se encuentran más marcados en la sociedad, ayudando a determinar la importancia de un sistema de convivencia en la consolidación de los valores familiares.

Por otra parte el Ministerio de Educación de Chile refiriéndose a la convivencia escolar la concibe como:

"…. la interrelación entre los diferentes miembros de un establecimiento educacional, que tiene incidencia significativa en el desarrollo ético, socio-afectivo e intelectual de alumnos y alumnas. Esta concepción no se limita a la relación entre personas, sino que incluye las formas de interacción entre los diferentes estamentos que conforman una comunidad educativa, por lo que constituye una construcción colectiva y es responsabilidad de todos los actores educativos sin excepción" (Ministerio de Educación). Ferreira (2002: 8).

También en Argentina, Arcidiacono (2006) en su articulo titulado Sistemas de Convivencia / Reflexiones Previas, expresa:

Cuando en 1994 se incluye en la Constitución Nacional, la "Convención sobre los derechos del Niño" se inicia un nuevo camino en la visión de las concepciones sobre, conducta o pautas disciplinarias en la escuela. Se propone pues la elaboración de "Sistemas de Convivencia"- En la Ley Federal de Educación, en el art. 43º y en la resolución Nº62 del Consejo Federal se establecen "CRITERIOS BÁSICOS PARA EL DESARROLLO DE NORMAS DE CONVIVENCIA EN LAS INSTITUCIONES ESCOLARES", a las que, las Provincias que adhieren, se comprometen a implementar en sus respectivos territorios-

Cómo puede observarse, los sistemas de Convivencia se constituyen en una obligación que deben acatar las instituciones educativas, en la búsqueda de una educación que se encuadra en los derechos del niño y que persigue formar en valores para la paz, la convivencia y la solidaridad, lo cual debe enmarcase en normas que resalten no solo los derechos sino también los deberes que deben cumplirse para poder tener una sana convivencia dentro de valores ciudadanos.

De igual manera en Venezuela también emergen desde las instituciones lineamientos al respecto, así representantes de los Consejos de Derechos del Niño y del Adolescente, a nivel regional y nacional, directores de instituciones educativas y Secretaría de Educación, se reunieron en la 1° jornada regional sobre convivencia escolar, donde Juan Ollarves, en representación de las defensorías escolares de la Secretaría de Educación del Estado Yaracuy indico como política de la Secretaría de Educación, el llevar adelante lo que es la disciplina y el manual de convivencia con el propósito de fortalecer el eje transversal de los valores, principios, deberes y derechos de los niños, niñas y adolescentes, con la responsabilidad y el compromiso del sistema educativo en materia de atención.

En el marco de estas Jornadas, también Jaime Ledezma, funcionario del Consejo Nacional de los Derechos del Niño y del Adolescente, declaro que la finalidad de esta jornada es que los docentes conformen un reglamento disciplinario ajustado a la doctrina de la protección integral y a cada uno de los derechos de la infancia y la adolescencia.

De allí que, en un sistema de convivencia en la consolidación de los valores se debe promover: el respeto por la vida, la condena de la violencia y la defensa de la paz, la tolerancia, la solidaridad y el rechazo de todo tipo de discriminación por razones de raza, etnia, género, orientación sexual, edad, religión, ideología, opinión, nacionalidad, caracteres físicos, condición psicofísica, social o económica, etc.; la responsabilidad ciudadana y el compromiso social, y la responsabilidad individual. Infiriéndose de lo planteado que para crear un sistema de convivencia en la escuela es necesario trabajar en valores y normas para establecer los hábitos y compromisos que permitan trabajar en la escuela de manera armónica.

Insertado en esta problemática, Serrano. (2005: 66) expresa que en Venezuela a través del currículum intercultural, educación en valores, se ha querido implementar un sistema de convivencia donde todos los alumnos tienen derecho a aprender y descubrir las posibilidades que posee para el desarrollo de sus capacidades, habilidades, juicio crítico y sentidos de responsabilidad y solidaridad, donde sean respetados en su libertad de conciencia y no sea objeto de ningún tipo de discriminación para expresar su opinión libremente con el debido respeto al otro. También deben ser escuchados en todos los hechos que lo involucren, utilizando los canales y formas adecuadas, donde puedan ser evaluados en sus desempeños y logros conforme a criterios explicitados, y ser informados al respeto.

Por otro lado, Ferreira (2002: 8) afirma que para el Ministerio de Educación, la convivencia escolar es la interrelación entre los diferentes miembros de un establecimiento educacional, que tiene incidencia significativa en el desarrollo ético, socio-afectivo e intelectual de alumnos y alumnas. Esta concepción no se limita a la relación entre personas, sino que incluye las formas de interacción entre los diferentes estamentos que conforman una comunidad educativa, por lo que constituye una construcción colectiva y es responsabilidad de todos los actores educativos sin excepción"

Por ello se hace necesario considerar lo planteado por Prieto (2005: 96), quien citando a Kant, explica que la interacción del joven con sus compañeros contribuye a la reafirmación de valores, al compartir vivencias que van armonizando la integración social. Estas razones obligan a la escuela venezolana a hacer cumplir los fines supremos de formación del alumno, de acuerdo con la conjunción de tres elementos fundamentales: familia, padres y escuela los cuales le permiten a través de la interacción el conocimiento del mundo social, de los grupos y de las realidades humanas, insertándose en la realidad social y actuando en ella, forjando una personalidad que responda a las distintas experiencias de contenido del vivir actual, cualitativamente

Dentro del marco del Modelo Curricular Venezolano, en cuanto al tema Educación en Valores, el autor señalado afirma que se han realizado importantes esfuerzos para establecer qué se quiere hacer, a dónde se quiere llegar y cómo lograrlo. En este empeño se pretende dar a las nuevas generaciones los elementos necesarios para que aprendan a convivir, sabiendo que al hacerlo, tendrán que elegir; es decir, optar por unos valores, que les permita llevar una vida digna y consciente en una sociedad democrática y participativa.

Enmarcado en lo planteado en Venezuela Castañuela (2007: 33), plantea que se ha tratado de que en la escuela se privilegien valores relacionados con la convivencia, como el respeto al otro, la responsabilidad, la honradez, el cumplimiento del deber, la consideración del derecho ajeno, la solidaridad, ya que se tiene una sociedad con muchos problemas de convivencia, donde el comportamiento de muchas personas está lejos de reflejar valores

De lo planteado se puede afirmar que la falta de un sistema de convivencia por la no consolidación de los valores, pueden generar conflictos en el aula, ya que al no trabajar con los niños y niñas cosas tan simples como respetar, y respetarse pueden confundir su rol en la sociedad.

Después de todo lo anteriormente planteado los investigadores se formulan la siguiente interrogante: ¿Será importante un sistema de convivencia para la consolidación de valores en los alumnos del primero de ciencias de la U.E. Venezuela Heroica?

OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

Objetivo General

Determinar la importancia de un sistema de convivencia en la consolidación de los valores en los alumnos del primero de ciencias de la U.E. Venezuela Heroica.

Objetivos Específicos

  • Identificar cuales son las características de la convivencia escolar en la institución objeto de estudio.
  • Indagar si se contempla el desarrollo de valores en el sistema de convivencia en la institución objeto de estudio
  • Identificar las características a considerar en un sistema de convivencia para la escuela.
  • Establecer las actividades para promover un sistema de convivencia.

JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

El ser humano es social por naturaleza y necesita relacionarse con los demás, de ahí que la convivencia sea el medio natural para adquirir y poner en práctica los valores fundamentales que deben regir la vida entre las personas. Respetar a los demás, tener paciencia, ser responsables y constantes, saber dialogar, poseer un sentido de pertenencia, son valores que deben ser trasmitidos tanto por la familia como por la escuela. En función de lo cual la presente investigación adquiere una relevancia social en la medida que los resultados obtenidos puedan incidir en la formación de sujetos capaces de convivir con base a valores que formen parte de su modo natural de vida.

Los beneficios aportados por este trabajo se justifican también desde el punto de vista académico y metodológico; en cuanto a lo metodológico permitirá contar con una herramienta de consulta y como antecedente para las investigaciones de este tipo en el ámbito de la educación, puesto que observa todas las normas y características propias de los trabajos de tipo formal y aborda un tema que esta muy en boga en la actualidad.

Desde el punto de vista académico, permitirá a los docentes contar con unas herramientas debidamente diseñadas que les sirva de instrumento para la elaboración de los contenidos sobre sistema de convivencia y valores familiares y también en la planificación de contenidos a dictar por ellos, generando esto a su vez, múltiples beneficios para el logro de los objetivos y un consecuente aumento en los índices de rendimiento académico y la mejora de la convivencia y los valores familiares de los estudiantes.

ara las investigadoras, es importante ya que permite la aplicación de todos los conocimientos adquiridos durante el transcurso del periodo estudiantil, y por medio de esto lograr dar soluciones a los objetivos propuestos y planteados por las mismas.

Para la UNERMB, los resultados de la investigación, puede ofrecer para otros investigadores un excelente documento de consulta y podrán adquirir conocimientos sobre la importancia de un sistema de convivencia en la consolidación de los valores.

DELIMITACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

La siguiente investigación se realizó con estudiantes de educación básica en el Municipio Cabimas del Estado Zulia, durante el período escolar 2007-2008. La investigación tiene como base aspectos teóricos en relación a Sistema de convivencia y valores sustentados en los aportes de: Serrano (2005), Prieto (2005) y Ferreira (2002).

CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO

El mismo tiene el propósito de dar a la investigación un sistema coordinado y coherente de conceptos y proposiciones que permitan abordar el problema. Se pretende situar el problema dentro de un conjunto de conocimientos, que permita orientar la búsqueda y ofrecer una conceptualización adecuada de los términos que utilizaremos.

ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN

A continuación se presentan una serie de investigaciones, tomadas como antecedentes de la investigación, las cuales guardan relación con las variables objeto de estudio, ya que sirvieron para afianzar la investigación que se realiza.

Con respecto a la variable convivencia, en el área de la investigación educativa surgen experiencias como la de Álvarez J. (2005), que aun cuando no trata la convivencia escolar, su investigación es una referencia importante dado que la familia es el núcleo referencial más importante para el niño. El trabajo de Álvarez se titula "La convivencia familiar consolida los valores en los niños y niñas". Universidad Dr. José Gregorio Hernández. Venezuela. Maracaibo. La cual tuvo como objetivo general determinar lo que los niños preguntan sobre los valores. El tipo de investigación, fue descriptiva. El diseño fue no experimental transeccional. La población objeto de estudio fue finita y se utilizó el censo poblacional compuesto por 50 niños y niñas. Como instrumentos para la recolección de datos se utilizaron dos cuestionarios uno para las docentes de aula y otro para los padres y representantes. Para el análisis de los datos se utilizó estadística descriptiva: media, desviación típica y mediana.

Los resultados obtenidos a través de la aplicación fueron, que existe una correlación 0.76 es una relación positiva, altamente significativa, entre convivencia y lo que los niños preguntan sobre valores y se concluyó entre otras cosas que lo más importante radica en la educación y que los padres tienen la tremenda responsabilidad de enseñarle valores a sus hijos. Deben hablar con ellos, responder sus inquietudes y guiarlos. Si necesitan ayuda deben pedir información a los docentes o personas especializadas. La pertinencia con el presente estudio se centra en que todo individuo tiene un sentimiento íntimo y profundo, una convicción personal y particular acerca de pertenecer a un grupo social.

El aporte de esta investigación es determinante ya que hace referencia a la importancia de la familia en la educación en valores lo cual esta relacionado con los objetivos específicos de la presente investigación, especialmente el referido a "indagar sobre los valores que existen en los hogares de los niños y niñas de educación básica"

Otra de las investigaciones que resaltan la importancia de la convivencia en la consolidación de los valores familiares es la de Pérez, (2003), titulada "Convivir en sociedad consolida los valores familiares en la Infancia", realizada en el Instituto Politécnico Universitario Monseñor de Talavera.. Cabimas. Venezuela Esta investigación tuvo como propósito determinar la convivencia en sociedad en niños y niñas en edad preescolar. La metodología de la investigación fue de tipo descriptivo de campo, y aplicada; calificándose el diseño de la investigación como no experimental descriptivo transeccional. La población quedó conformada por 56 niños y niñas que estudiaban el segundo nivel de preescolar. La recolección de datos se llevó a cabo a través de: entrevistas cuestionarios, efectuadas a las docentes y los representantes de esos niños y niñas.

Se aplicó la validez a través de un juicio de expertos y su confiabilidad a través del método de estabilidad fue de 0,97. Los resultados de esta investigación fueron los siguientes: La convivencia en sociedad debería comenzar desde la más temprana niñez, especialmente cuando el niño comienza a desarrollar el lenguaje y puede realizar preguntas ya que si se escuchan sus inquietudes como cualquier otra persona este va adquiriendo valores.

Esta investigación, proporciona aportes ya que evidencia la importancia de convivir en sociedad para consolidar los valores, lo cual esta relacionado con la presente investigación que persigue como objetivo general: Determinar la importancia de un sistema de convivencia en la consolidación de los valores familiares en los alumnos de educación básica, aspecto éste relevante tomando como punto de partida lo expuesto por Da Costa, (2003: 25) quien señala que de la convivencia "… se aprenden contenidos actitudinales, disposiciones frente a la vida y al mundo que posibilitan el aprendizaje de otros contenidos conceptuales y procedimentales."

En este mismo orden de ideas se presenta el trabajo especial de grado realizado por Braco, (2002), titulado: "Diseño estratégico sobre como educar a los niños y niñas en edad de preescolar para que adquieran valores familiares. Universidad José Gregorio Hernández. Maracaibo. Venezuela.. En su investigación de tipo descriptiva y con una población de sesenta (60) niños y niñas. Se utilizó como instrumento de recolección de datos, la entrevista no estructurada y la observación directa. Se concluyo que si no se toman estrategias adecuadas de cómo educar a los niños y niñas esto entorpecer el buen desarrollo y entendimiento sobre lo que son los valores, pudiendo ser confundidos con antivalores.

Con el presente estudio tiene pertinencia ya que el niño en la medida en que crece y sus estructuras cognitivas se van tornando más complejas, permite que sus acciones también lo sean, lo cual le permite asimilan y diferencian y seleccionar los valores que van a guiar su accionar.

También es importante destacar la investigación de Moreno, (2004), titulada: "Implicaciones que tienen la Convivencia como factor determinante en la consolidación de valores en el niño y niña en edad de preescolar". Universidad Rafael Belloso Chacín, Maracaibo. Venezuela. El objeto de este estudio como investigación original, tuvo sus motivos en descubrir las implicaciones que tienen la convivencia como factor determinante en la consolidación de los valores en el niño y la niña y de cómo el docente propicia este aprendizaje a través de una enseñanza intencionada en los niños. La justificación del tema estuvo dada en la relevancia que tienen la convivencia como factor determinante en la consolidación de valores y el desafío del docente para propiciar el desarrollo de este tema, de la pertinencia social y cultural que tienen el aprendizaje de los mismos para la sociedad y de la relevancia de las teorías convivencia y valores.

Para lograr los objetivos establecidos en la investigación, el estudio se desarrolló mediante el área descriptiva y se llevó a cabo a través de la modalidad de la investigación de campo con la aplicación de técnicas de observación y entrevistas para la recolección de la información directa así como el análisis de datos a través de cuadros analíticos para la interpretación de los resultados obtenidos.

Los participantes de la investigación estuvo conformada por un grupo de 30 alumnos, 1 docente de la Unidad Educativa Colegio "Gabriela Mistral". Las conclusiones y recomendaciones apuntan hacia la necesidad de enfatizar la práctica pedagógica en cuanto a convivencia se refiere para que de esta manera ellos vayan adquiriendo valores.

El aporte de dicha investigación es relevante, ya que la misma presenta un modelo sobre implicaciones que tienen la convivencia como factor determinante en la consolidación de valores, contribuyendo de este modo a la investigación, porque servirá de soporte para la realización de la misma.

Los antecedentes que fueron tomados en consideración para formar parte de esta investigación poseen informaciones importantes relacionadas con los valores, como referentes de una convivencia sana, aspecto este íntimamente relacionado con las variables objeto del presente estudio.

FUNDAMENTOS TEÓRICOS

La Convivencia Escolar y sus Características

Lanni (2005: 22), manifiesta que la convivencia escolar, alude, fundamentalmente, a uno de los temas básicos de la pedagogía: el aprendizaje, es decir, "el proceso por el cual un sujeto adquiere o desarrolla una nueva conciencia y conocimiento, que le proporcionan nuevos significados. Para que el aprendizaje sea posible, los intercambios entre todos los actores de la institución (alumnos, docentes y padres) que comparten la actividad en la escuela y que conforman esa red de vínculos interpersonales que se denomina convivencia, deben construirse cotidianamente, mantenerse y renovarse cada día, según determinados valores. Sólo cuando en una institución escolar se privilegian los valores como el respeto mutuo, el diálogo, la participación, recién entonces se genera el clima adecuado para posibilitar el aprendizaje, es por eso que puede afirmarse que la convivencia se aprende.

Cada una de estos valores son importantes en este proceso, ya que el respeto mutuo, es el punto de encuentro positivo entre el individuo y la sociedad, donde se hace posible la convivencia en la diversidad, considerando que respetar a los otros significa aceptar la discrepancia en las opiniones, en los planteamientos y en la forma de vida. En la escuela, a través del dialogo, los estudiantes, pueden expresar libremente las ideas y los docentes pueden aclarar las mismas o aportar nuevas, es decir por medio del dialogo puede existir un entendimiento entre todos los actores que hacen vida diaria en la institución educativa, existiendo así un mayor entendimiento entre todos; la participación, tiene múltiples facetas: se puede y se debe participar en la gestión de la escuela, en el desarrollo de sus normas, en la selección de contenidos, en el establecimiento de la metodología, en el proceso de evaluación... La participación en las escuelas requiere tiempo, nuevas actitudes y transformación de las estructuras

Para Da Costa, (2003: 23), la convivencia se aprende, es más, es un duro y prolongado hasta podría decirse, interminable aprendizaje en la vida de todo sujeto", pues:

Sólo se aprende a partir de la experiencia.

Sólo se aprende si se convierte en una necesidad.

Sólo se aprende si se logran cambios duraderos en la conducta, que permitan hacer una adaptación activa al entorno personal y social de cada uno.

Los principales determinantes de las actitudes se entienden en términos de influencias sociales. Las actitudes se trasmiten a través de la expresión verbal y no verbal. La institución educativa, aún cuando no se lo proponga, no se limita a enseñar conocimientos, habilidades y métodos. Va más allá. La escuela contribuye a generar los valores básicos de la sociedad en la que está inserta. Los valores de la escuela influyen sobre los alumnos. Muchos de ellos están claramente explicitados en el ideario institucional, en tanto que otros están íntimamente ligados a la identidad institucional, y son los que vivencian diariamente; sobre estos principios se construye y consolida la convivencia.

Las Normas en el sistema de Convivencia Escolar:

La escuela espera de sus actores una serie de comportamientos adecuados a los valores que inspiran el proyecto educativo, pero para ello deben incorporarse normas, como reglas básicas del funcionamiento institucional, siendo la meta máxima que sean producto del consenso para que puedan ser aceptadas por todos los actores, y que se comprenda que son necesarias para organizar la vida colectiva. Si esto se logra, se logró la interiorización de las normas.

Es importante enfatizar que para desarrollar valores es necesario que se trabaje desde la escuela y familia normas de conducta, entendiéndose por estas aquellas reglas que establecen como comportarse en determinadas situaciones y las cuales se aceptan como validas al darle sentido a la vida, y permitiendo poder convivir en paz y armonía con los grupos a los que se pertenece.

Se puede concluir afirmando que las normas son aquellas reglas que orientan y regulan las relaciones en la búsqueda de alcanzar un fin determinado y están compuestas por limites que son los que regulan ese comportamiento, por lo tanto ayudan al niño y al adolescente, a controlar aquellos aspectos de su conducta que él no puede dominar por sí mismo.

Recomendaciones para el Establecimiento de Limites:

A través de los limites se ejerce un control sobre los actos de los niños y adolescentes, con ayuda de los adultos significativos, quienes son los responsables de guiar, de apoyar, para neutralizar las desviaciones que dificulten el crecimiento autónomo, hasta que puedan construir por sí mismos sus límites.

Los limites deben ser objetivos: "Pórtate bien", "Sé bueno", o "no hagas eso" son expresiones que significan diferentes cosas para diferentes personas. Un límite, dentro de una norma, bien especificado dice a un niño o adolescente, exactamente lo que debe estar hecho. "Habla bajito en una biblioteca "; "Da de comer al perro ahora": "Agarra mi mano para cruzar la calle".

Ofrecer opciones: La libertad de oportunidad hace que un niño o adolescente, sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: ¿Contestas el examen escrito? O ¿lo haces oral? Esta es una forma más fácil y rápida de decir a un niño o adolescente exactamente lo que hacer.

Ser firmes: Un límite firme dice a un niño o adolescente que él debe parar con dicho comportamiento y obedecer inmediatamente. Por ejemplo: ¡ve a tu puesto, ya¡. Los límites firmes son mejor aplicados con una voz segura, sin gritos, y una seria mirada en el rostro. Los límites más suaves suponen que se tiene una opción de obedecer o no.

Acentuar lo positivo: Decirle a un niño o adolescente lo que debe hacer , siempre en positivo ("habla bajo"), antes de lo que no debe hacer ("No grite").

Mantenerse al margen: Cuándo se dice "quiero que vayas a la dirección ahora mismo", se ésta creando una lucha de poder personal con el alumno. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: "Son las 8, hora de entrar a clase" y le enseña el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el joven y el reloj.

Explicar el por qué: Cuando una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla.

Sugerir alternativas: "No te puedo hacer el evaluativo que perdiste ahora, pero si presentas y apruebas el segundo evaluativo, te doy la oportunidad después". Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.

Ser seriamente consistente Rutinas y reglas importantes en la escuela, deben hacérsele seguimiento y cumplirse día tras día, aunque se esté cansado o indispuesto.

Desapruebe la conducta, no al alumno: Es necesario que se deje claro para los alumnos que la desaprobación está relacionada a su comportamiento y no directamente a ellos. No se les esta rechazando. Lejos de decir "Eres un alumno escandaloso" (desaprobación de el como persona), se debería decir "modera tu tono de voz", (desaprobación de accionar). En lugar de decir "realmente eres incontrolable cuando actúas de esta forma", debería decirse,¡ los MP4 son para escuchar música en tu casa, guárdalo en tu bolso¡.

Controlar las emociones: Cuando el docente está muy enojado puede ser propenso a ser verbalmente y/o físicamente abusivo con los alumnos, y si se considera que la disciplina es básicamente enseñar al niño y adolescente, cómo debe controlarse para mejorar su comportamiento, sería contradictorio si el docente es extremamente emocional y actúa o responde bajo cargas emocionales, se recomienda por lo tanto que delante de un mal comportamiento, lo mejor es darse un minuto de calma, y después preguntar, "¿que sucedió aquí?". Cuanto más expertos se hace el docente en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibirán de los alumnos y menor la necesidad de aplicar medidas disciplinarias para que se cumplan las normas.

Sistema de Convivencia

Si se parte de que vivir en convivencia es vivir en valores aceptados, compartidos, y puestos en práctica, para el obtención de objetivos comunes, sería pertinente la afirmación de Ferdinand de Saussure, cuando expresa que "Un sistema de convivencia "son elementos indispensables en todas las sociedades humanas para que éstas alcancen las metas que se han propuesto." (2003: 44).

Parte de lo expresado es resaltado por Serrano (2005: 22), quien manifiesta que la posibilidad de ir construyendo una sociedad cada vez mejor se vincula fuertemente con lo que se puede adquirir dentro del ámbito escolar. La solidaridad, la cooperación, el dialogo, la responsabilidad individual y social y la defensa de los derechos humanos, constituyen compromisos que los alumnos deben asumir con el resto de los miembros de la comunidad.

Plantea el autor que para ello se los debe vivir desde la práctica cotidiana y comprometerse con los valores propuestos, teniendo en cuenta que los conceptos de autoridad y libertad no se oponen sino se integran a través de límites claros, conocidos y razonables. Para producir un orden que regule la convivencia es necesario que se interese en coincidir en esos valores, tanto la escuela como la familia, porque se comparte la educación de quienes tendrán en sus manos la continuidad de esta sociedad.

En función de lo expuesto se puede afirmar que el de Sistema Convivencia, se fundamenta en la adquisición y desarrollo de valores, intentando desarrollar la autonomía de los alumnos y al ser los estudiantes parte de la comunidad educativa deben participar en su diseño y comprometerse a cumplir con las obligaciones que respondan al desarrollo armónico de las actividades de la Institución, pero como el respeto a los valores y a los principios que rigen la institución, no siempre se mantiene en la práctica, se necesitan normas y sanciones para recordar que existen límites a la conducta cuando se falta al compromiso que se ha asumido entre todos y/o cuando se pone en peligro la armonía en las relaciones de un grupo social.

Valores a Desarrollar en la Instauración de un Sistema de Convivencia Escolar

Martínez (2005) planteo que la educación y, en consecuencia, la educación en valores es una responsabilidad de la familia, de la escuela y de la sociedad en su conjunto. Hoy resultaría difícil e inoperante cargar la responsabilidad a una de dichas instituciones en exclusiva, sea la familia o la escuela. Incluso el trabajo colaborativo de ambas resultaría muy difícil si la sociedad en su conjunto (debido al gran influjo que ejercen la televisión, Internet, etc.) no colabora en dicha tarea.

Nadie pone en duda que los padres y las madres son los primeros y principales responsables directos de la educación de sus hijos y, por tanto, de transmitirles una educación en valores, sin embargo, la realidad social permite inferir que esto no se ésta cumpliendo y es así como se escucha desde distintos ámbitos, quejas sobre la falta de valores de las nuevas generaciones, sobre la impotencia de muchas familias para abordar una educación en valores, y sobre la dejadez o pasividad que muestran otras tantas familias al ceder esta responsabilidad a otras instituciones.

Igualmente la escuela tiene una gran responsabilidad en la enseñanza de los valores, en la medida que debe ser promotora de una ciudadanía activa y de la cohesión social, en función de lo cual se promueve la escuela en valores, y la educación para la paz, igualmente el ejercicio de los principios democráticos en función del desarrollo de una ciudadanía activa. Sin embargo, la escuela como institución no responde en la actualidad a este compromiso de articular, en su práctica diaria, la educación en valores, como parte fundamental de una educación integral. En la mayoría de las ocasiones, esto depende más del voluntarismo de determinados profesores, que de un proyecto asumido y desarrollado por la comunidad educativa.

La educación en valores, como sostiene Martínez (op cit), transciende el medio más inmediato, el de la formación, el del espacio de interacción entre iguales y el de la convivencia familiar, y se sitúa en el espacio de la construcción de la ciudadanía activa.

Educar en valores hoy supone desarrollar una capacidad crítica para ejercer la libertad, el respeto y la solidaridad en el contexto de una sociedad diversa e intercultural. Educar en valores es, también, formar personas con autonomía, responsables y capaces de tomar sus propias decisiones, capaces también de identificarse con el ideario de una institución, como es la escuela. Pero, junto a todos los valores que suponen la transformación de las personas, no es menos importante considerar aquellos valores que contribuyen a contrarrestar todas aquellas actuaciones que atentan contra la convivencia en la escuela.

Por otra parte, en la escuela, el mejor modelo a imitar es el docente, por tanto, es necesario que en el sistema de convivencia, deben tocarse los aspectos relacionados con las actitudes y comportamientos, de éstos, es oportuno, imaginarse si se quiere que los alumnos sean puntuales u obedientes, cabe preguntarse qué pautas de conducta y normas deben seguir los docentes para lograr que cambien su actitud.

Tipos de Valores de Convivencia

Según Medrano (2004: 22) Existen distintos tipos de valores. Entre otros destacan los siguientes:

Dialogo como valor

La manera en la que se comunican las personas, incide en la habilidad para pensar y aprender en conjunto, y para tomar las decisiones correctas.

El docente al comunicarse con sus alumnos debe para poder establecer un dialogo, escuchar comprensivamente al otro. Acompañar y escuchar, es presencia que implica, según el educador brasileño. Da Costa, (2003: 21):

  • Receptividad, apertura hacia el alumno, estar dispuesto a conocerlo y comprenderlo respetando su intimidad, su privacidad.
  • Reciprocidad no basta con estar expectante, sino también en responder con actitudes, con palabras, con gestos,
  • Compromiso que es la responsabilidad que se asume en relación con el otro, en este caso con el alumno.

El autor antes mencionado, hace referencia que la falta de dialogo provoca distanciamiento pues las personas existen en el ámbito de la comunicación. Nadie puede vivir, crecer, desarrollarse y amar sin comunicación, sin otros con los cuales dialogar, establecer relaciones y vínculos. El diálogo permite intercambiar ideas, opiniones y escuchar las razones del otro.  También, admite que no se posee toda la verdad y que no todos piensan lo mismo.

A través del diálogo, las personas se conocen mejor, conocen sobre todo sus respectivas opiniones y su capacidad de verbalizar sentimientos, por lo tanto el diálogo facilita acuerdos prácticos, elaboración conjunta de normas y proyectos, mejorar las relaciones, obtener mejores resultados en el trabajo común, evitar muchos malentendidos y conflictos y a resolver los problemas surgidos.

Dialogar es la solución para tener una comunidad bien constituida y cimentada en la palabra, pero la falta de dialogo o de comunicación en el aula de clase puede poner en riesgo su estabilidad, es por esto indispensable que los docentes tengan un dialogo muy fluido con sus alumnos, donde cada palabra sea para estimularlo, dar cariño, instruir con amor e inspirar confianza. 

Para mejorar la comunicación son esenciales  la voluntad, el interés, y la disponibilidad por parte de sus miembros. Además, para que sea posible fomentar la capacidad de diálogo, las personas deben poseer un nivel suficiente de confianza en sí mismas (autoestima); también tener un nivel mínimo de confianza en los demás; de lo contrario les será imposible escuchar, valorar sus ideas y puntos de vista y admitir parte de la verdad que contienen.

Amistad

Tiene su raíz en el amor, en la posibilidad de establecer lazos afectivos y sentimentales: una unión que se establece por un encuentro en común, interés por algún objeto, situación, sentimiento o ideal

El hombre, esencialmente, "forma alianzas o grupos con otros individuos", que se desarrollan desde la época de niño, producto de la reacción de actitudes hostiles y de rivalidad, mediante identificaciones con los otros.

La ligazón afectiva, se basa en un dar y recibir, en el reconocimiento, reciprocidad y en aceptar las diferencias. La colaboración, el intercambio, cierran el paso a la agresividad y a la desconfianza.  

Se puede afirmar que un amigo, se constituye en una especie "de refugio", de lugar donde alojar las penurias, los secretos y las confidencias, donde se facilita el hablar y el actuar como naturalmente se piensa y se es, minimizando los frenos sociales que normalmente se tienen, los vínculos que se desarrollan en la amistad, no se basan en la posesión o exigencia hacia el otro, sino en la libertad y apoyo mutuo. El valor asignado a las amistades es comúnmente el resultado de la presencia frecuente de: Confianza y sinceridad, interés sincero por el amigo, por su bienestar, por sus problemas y logros.

Cooperación

Consiste en el trabajo en común llevado a cabo por parte de un grupo de personas o entidades hacia un objetivo compartido, generalmente usando métodos también comunes, en lugar de trabajar de forma separada, en competición.

Plantea Marroquin (2005) que la cooperación es la antítesis de la competición; sin embargo, la necesidad o deseo de competir con otros es un impulso muy común, que motiva en muchas ocasiones a los individuos a organizarse en un grupo y cooperar entre ellos para poder formar un conjunto mucho más fuerte y competitivo.

Señala el autor que la cooperación, es un tema vital para las comunidades humanas, fluye a partir de la comunicación; la cual, si está bien planteada, lleva al "encuentro" como a manera de un juego cocreador. Los recientes avances en los campos de la investigación coinciden en consolidar un común denominador: todo está en interacción con todo. El todo es relacional. El todo emerge a partir de la mutua interacción de sus componentes y es mayor que la simple reunión de sus partes. Nada está aislado.

Cada componente existe en relación a otro, cada persona está en interacción y en conjunto tejen, en libertad, una urdiembre existencial. Todo está en comunicación, interacción, equilibrio dinámico, en evolución permanente. Hoy queda de manifiesto, cada vez con mayor insistencia, que el ser humano es un ser de encuentros, incluso nace prematuramente para que complete su desarrollo a partir de la relación con su entorno y fundar así, con la realidad presente, modos valiosos de unidad.

Manifiesta Marroquin (op cit), que tal "encuentro" no es posible entre meros objetos, sino entre personas con diversas realidades que les posibilitan entrar en una dinámica creadora.

Entonces, la cooperación humana madura cobra un valor muy importante desde un principio, porque si toda persona se forja a partir de encuentros que va fundando sobre la marcha, la calidad de éstos dependerá del valor que vaya descubriendo, voluntariamente, en el camino.

Ello quiere decir que la persona no es un mero individuo inerte o aislado del todo, sino que su existencia el llegar a alcanzar un desarrollo y una madurez- es el fruto de la calidad de los encuentros que, en libre y mutua cooperación, establece y [por decirlo así] crea con la realidad circundante. Es esta comunicación y cooperación la que permite predisponer el terreno para un crecimiento creativo en una armonía de la que todos puedan disfrutar, en vez de tratar de forjarlo cada uno por separado.

El Respeto

Significa valorar a los demás, acatar su autoridad y considerar su dignidad. El respeto se acoge siempre a la verdad; no tolera bajo ninguna circunstancia la mentira, y repugna la calumnia y el engaño.

 El respeto exige un trato amable y cortes, dado que es la esencia de las relaciones humanas, de la vida en comunidad, del trabajo en equipo, de la vida en familia, de cualquier relación interpersonal por lo tanto   crea un ambiente de seguridad y cordialidad; permite la aceptación de las limitaciones ajenas y el reconocimiento de las virtudes de los demás. Evita las ofensas y las ironías; no deja que la violencia se convierta en el medio para imponer criterios.  El respeto conoce la autonomía de cada ser humano y acepta complacido el derecho a ser diferente. (www.ciamariaz.com/milo/eso/boletin4.pdf)

 El respeto a las personas es una aceptación y valoración positiva del otro por ser persona. Lleva consigo una aceptación incondicional de la persona tal y como es. Es decir, una aceptación sincera de sus cualidades, actitudes y opiniones; una comprensión de sus defectos. En el plano humano, el respeto a las personas implica no considerarse superior a nadie.

Todos sentimos que tenemos el derecho a ser respetados por los demás en nuestro modo de ser, de actuar y de expresarnos. Esto exige de nosotros el deber de respetar igualmente a todas las personas.

El respeto a las cosas es una actividad de valoración de todos los seres animados o inanimados, naturales o elaborados por el hombre, como medios necesarios para la vida y la realización personal de los seres humanos, en diversos niveles. En efecto, el hombre necesita de las cosas para cubrir todas las necesidades vitales, desde las necesidades más primarias y básicas (comida, vestido, alojamiento) hasta las necesidades más elevadas (desarrollo intelectual, contemplación y creatividad artística, etc.).

El respeto, como valor que faculta al ser humano para el reconocimiento, aprecio y valoración de las cualidades de los demás y sus derechos, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas, es el reconocimiento del valor inherente y los derechos de los individuos y de la sociedad. Éstos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida.

El respeto hacia los demás miembros es otro de los valores que se fomentan dentro de la familia, no sólo respeto a la persona misma, sino también a sus opiniones y sentimientos. Respeto hacia las cosas de los demás miembros, respeto a su privacidad, respeto a sus decisiones, éstas, por supuesto, adecuadas a la edad de la persona. Es en la familia donde el niño aprende que tanto él o ella como sus ideas y sentimientos merecen respeto y son valorados.

El respeto comienza en la propia persona. El estado original del respeto está basado en el reconocimiento del propio ser como una entidad única, una fuerza vital interior, un ser espiritual, un alma. La conciencia elevada de saber "quién soy" surge desde un espacio auténtico de valor puro. Con esta perspectiva, hay fe en el propio ser así como entereza e integridad en el interior. Con la comprensión del propio ser se experimenta el verdadero autorrespeto.

El Respeto es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida.

En concreto el respeto a las cosas lleva consigo actitudes de:

Admiración y aprecio de la belleza de las cosas y de su utilidad, delicadeza en el uso y colaboración en el mantenimiento de las cosas que existen para el servicio y disfrute de todos.

La Responsabilidad

La responsabilidad supone asumir las consecuencias de los propios actos, no solo ante uno mismo sino ante los demás. Para que una persona pueda ser responsable tiene que ser consciente de sus deberes y obligaciones, es por ello, de gran importancia que los hijos tengan sus responsabilidades y obligaciones muy claras. Por ejemplo, el niño debe tener claro que es su responsabilidad la calidad y el esfuerzo en sus estudios, que debe poner el mayor trabajo y empeño en esta actividad, en beneficio propio y en respuesta a la oportunidad que le brindan sus padres.

El desarrollo de la responsabilidad de los niños, adolescentes es parte del proceso educativo, esto con vistas a la participación de estos en la vida escolar, y en la vida en sociedad después, de una manera responsable y autónoma.

Responsable es aquel que conscientemente es la causa directa o indirecta de un hecho y que, por lo tanto, es imputable por las consecuencias de ese hecho (es decir, una acumulación de significados previos de responsabilidad), termina por configurarse un significado complejo: el de responsabilidad como virtud por excelencia de los seres humanos libres. En la tradición kantiana, la responsabilidad es la virtud individual de concebir libre y conscientemente las máximas universalizables de nuestra conducta.

Para Hans Jonas, en cambio, la responsabilidad es una virtud social que se configura bajo la forma de un imperativo que, siguiendo formalmente al imperativo categórico kantiano, ordena: "obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra". Dicho imperativo se conoce como el "principio de responsabilidad".

Sentido de Pertenencia

El sentido de pertenencia, es la capacidad perdurable del sentimiento de compromiso grupal implicando un sentimiento de aceptación por parte de los demás y un compromiso frente a la institución sintiéndola como grupo de referencia. Parte del supuesto que cuando a las personas se les da la oportunidad de tomar parte en nuevas actividades, los individuos desarrollan un sentido de pertenencia. Según Barbarito M y Montero J. éste se define como un grado avanzado de filiación o de ligazón existente en el grupo o en (y con) la institución. Lo cual es fundamental para la organización y el desarrollo del grupo, y en lo personal es un sostén en cuanto atañe a la identidad del individuo. Ampliando este concepto, Vargas A plantea que cuando una serie de particularidades comunes a un colectivo, sirven para distinguirlos de los demás, creando premisas para el autorreconocimiento como parte integrante del mismo, los vínculos de interacción grupal entre los miembros se hacen más sólidos y coherentes, tanto dentro como fuera del contexto de referencia.

Existe un grado de disposición que toda persona tiene para seguir la lógica de convivencia o sentido común, mientras más segura se sienta esa persona dentro de un grupo, más elevado será su sentimiento comunitario y por lo tanto la persona estará más dispuesta a seguir normas. El sentido de pertenencia no es mas que la seguridad que la persona obtiene cuando se siente que ocupa un lugar dentro de un grupo; esto llevara a la misma a buscar conductas que permitan ocupar un sitio.

Es el sentimiento de aceptación por parte de los demás. El principal y más importante núcleo de configuración de este sentido es la escuela. Si se sienten aceptados y queridos tanto en casa como en la escuela, los niños y adolescentes adquieren mucha más facilidad para socializar e integrarse a otros grupos.

Un ambiente escolar donde se comparte, se participa, se juega y se trabaja juntos, refuerza el sentido de la familia como grupo. Los estudiantes se dan cuenta de que participar significa compartir lo bueno y lo menos bueno y que ésta es la base para la aceptación en cualquier contexto.

Un buen instrumento de cohesión y apoyo puede ser el nombrar cada semana uno de los miembros del salón de clase como foco central, muchas escuelas le dan inclusive una semana a cada estudiante, en esa semana el es el actor principal, dándole prioridad para que exprese sus experiencias y sus expectativas, reforzando sus logros y las competencias en que resalte.

En un ambiente de este tipo, los niños y adolescentes, aprenden a ser parte activa, a compartir, a apoyar, a contemplar sus deseos con el interés del grupo y a seguir las reglas o normas del grupo.

Se establece pues, una identidad colectiva que traza y norma los mecanismos internos para la acción, conservación y desarrollo grupal, así como para mediar las relaciones con otros grupos. Cada integrante entonces, se concientiza como sujeto de estos códigos intragrupales y se siente portador y representante del universo simbólico que recrean como grupo.

Esta peculiaridad relativa a la forma de adhesión a los rasgos distintivos de la identidad escolar, es el llamado sentido de pertenencia, que implica una actitud consciente y comprometida afectivamente ante el universo significativo que singulariza un determinado grupo , en cuyo seno, el sujeto participa activamente. Un ambiente donde se comparte, se participa, se juega y se trabaja juntos, refuerza el sentido como grupo.

Enmarcado en lo expuesto, los estudiantes, se dan cuenta de que participar significa compartir lo bueno y lo menos bueno y que ésta es la base para la aceptación en cualquier contexto. En un ambiente de este tipo, los niños y jóvenes, aprenden a ser parte activa, a compartir, a apoyar, a contemplar sus deseos con el interés del grupo y a seguir las reglas o normas que guían el trabajo grupal, pero no con un sentimiento de norma impuesta sino como un compromiso, producto de la aceptación de la norma, porque esta es entendida, aprobada al ser producto del consenso.

Los vínculos de pertenencia

Los vínculos de pertenencia pueden ser múltiples respecto a una misma persona, de acuerdo a la diversidad de roles e interacciones en que participe a la largo de su vida. Así pues la familia, las organizaciones sociales, la comunidad, pueden constituir simultáneamente medios a las que un mismo sujeto se sienta pertenecer.

El grado de compromiso individual y colectivo, así como los vínculos afectivos que se consolidan mediante el sentido de pertenencia son tales, que aún en los casos en que cesa la relación activa con el medio que lo origina, puede mantenerse la identificación con sus valores representativos, mientras estos no entren en conflicto con los valores más arraigados de la identidad personal. La duración de este lazo emotivo es, por tanto indeterminada, y sólo se extingue en la medida en que se transformen y construyan significados que enajenen la identificación del sujeto con los mismos.

No obstante, la fuerza del sentido de pertenencia en muchas ocasiones pervive, como una latencia emotiva, relacionada con aquellos rasgos distintivos de la identidad colectiva que todavía mantienen su sentido para el sujeto. Por tanto, el sentido de pertenencia es un elemento primario de arraigo e identificación personal y colectiva. Es expresión concreta de adhesión a rasgos específicos y característicos de la cultura que identifica la institución, familia o comunidad, y que sintetizan perfiles particularmente sentidos de identidad. Debe añadirse que en el estudio de los procesos de identidad y sentido de pertenencia, es necesario considerar las múltiples posibilidades de organización, clasificación y normación generadas en dichos procesos, que al conformar las prácticas intra y extragrupales, definen las posibilidades de acción colectiva Ramírez, (p:165 )

Cómo Fomentar el Sentido de Pertenencia

Siguiendo los planteamientos de Arellano N. (2007), se puede afirmar, que cada vez más, los educadores están poniendo mayor atención a la calidad de las relaciones que existe entre los miembros del personal y los estudiantes en las escuelas. Dado que una buena cantidad de evidencia indica que un fuerte sentido de pertenencia en las escuelas tiene beneficios tanto para los miembros del personal como para los estudiantes. Una de las maneras es a través del desarrollo de actividades, entre las cuales se pueden mencionar: divulgar los valores de la institución eventos como cumpleaños, día de la institución, experiencias positivas en la vida institucional, confeccionar artículos de uso personal con el logotipo de la institución, imprimir diplomas acreditando la pertenencia a la institución, participación en jornadas de conciliación, proyectos de convivencia. Para lo cual es necesario promover la participación y el espíritu de equipo.

Igualmente plantea la autora (op cit) que como base o sustentación de lo expuesto debe mantenerse una comunicación basada en el dialogo y la escucha activa, permitiendo esto potenciar las ideas y propuestas de los sujetos que interactúan en las organizaciones escolares. Estas ideas y propuestas, al trasladarse hacia el contexto permiten proyectar la institución e incrementar los sentimientos de "pertenencia", el cual se evidencia en las interacciones institucionales entre los miembros del personal y un rol mayor para los docentes, que implica más que una simple instrucción en una sala de clases.

La escuela con un alto sentido de pertenencia entre sus miembros se caracteriza por un sistema de valores compartidos, relacionados con la escuela y con la educación en general; con el desarrollo de actividades comunes que vinculan a los sujetos unos con otros, y con las tradiciones escolares; y un "sentido de dedicación" en las relaciones interpersonales.

Plantea Arellano N. (op cit) que entre los atributos comunes de estas escuelas, esta la comunicación basada en el dialogo, cohesión grupal, participación, respeto, dedicación, inclusividad, confianza, y compromiso. La comunicación es abierta, la participación es abarcante, el trabajo en equipo es predominante y la diversidad es incorporada. Los miembros del personal y los estudiantes comparten una visión común de la escuela para el futuro, un sentido comunitario de los propósitos y un conjunto de valores comunes. Ellos cuidan elementos como la confianza y el respeto entre unos y otros, y reconocen los esfuerzos y logros de los demás.

Se puede concluir afirmando que un fuerte sentido de pertenencia puede incidir en una moral del personal alta, el ausentismo del profesor es menor, y los profesores están más satisfechos con su trabajo, El sentido de pertenencia entre los miembros del personal, puede además ser un precursor importante para el desarrollo del sentido de pertenencia entre los estudiantes. En la medida que la misión y visión de la escuela sean adoptada por los miembros del personal, las conductas apropiadas y las actitudes serán modelos para los estudiantes, ayudándolos a madurar en su propia interrelación personal, incidiendo esto en menos problemas con la mala conducta de los estudiantes, mayor interés académico, una mayor consecución de logros y un menor abandono escolar.

Para crear ambientes más personales y de apoyo, muchos reformadores han abogado para dividir grandes colegios en varias unidades pequeñas y semiautónomas, dado que este tipo de organización escolar puede lograr incrementar un sentido de pertenencia tanto para los miembros del personal como para los alumnos

Para desarrollar el sentido de partencia en la escuela se requiere de Gerentes que lleven a cabo proyectos institucionales, les hagan seguimiento y se involucren en las actividades, que impulsen procesos de autogestión, respondan a las preocupaciones de los equipos de trabajos que se conformen tanto de alumnos como de docentes y muestren apoyo para la innovación y la creatividad

Características del Individuo con Sentido de Pertenencia

  • Es activo, comparte, apoya, y contemplar sus deseos considerando el interés del grupo.
  • Sigue las reglas o normas que guían el trabajo grupal, pero no con un sentimiento de norma impuesta sino como un compromiso, producto de la aceptación de la norma, porque esta es entendida y aprobada al ser producto del consenso.
  • Aún en los casos en que cesa la relación activa con el grupo o institución, puede mantenerse la identificación con sus valores representativos
  • Comparte el concepto de colaboración y amistad. Es capaz de iniciar los contactos interpersonales con las personas con las que desea relacionarse.
  • Demuestra sensibilidad y comprensión hacia los demás.
  • Demuestra habilidad para cooperar y compartir.
  • Se siente cómodo en los grupos. Consigue la aceptación de los demás y se le busca para formar parte de grupos.
  • Demuestra una actitud social positiva y abierta.
  • Se siente valorado por los demás.
  • Acepta a las personas como son, sin intentar controlarlas, aunque esté abierto a dar apoyo y retroalimentación para todo lo que haga falta.

Cómo Fomentar el Sentido de Pertenencia

  • Crear contextos para formar líderes, desactivando el miedo, y la falta de valoración personal.
  • Crear un ambiente generalizado de aceptación a través de mantener una comunicación basada en el dialogo y la escucha activa, para poder potenciar las ideas y propuestas de los sujetos que interactúan en el grupo, institución.
  • Promover Proyectos comunes que integren al grupo a través del:
    • Desarrollo de actividades, como cumpleaños, día de la institución, experiencias positivas en la vida institucional, familiar...
    • Metas grupales que generen la integración.
    • Intercambio de ideas, confrontación de puntos de vista, compartir experiencias.
    • Promover situaciones donde se pueda ayudar a los demás.
    • Realizar dinámicas para compartir las emociones y sentimientos en un clima de confianza y calidez.
  • Crear logotipos (emblemas) que le sirva a una entidad o al grupo para representarse e identificarse. Ej.: artículos de uso personal con el logotipo de la institución, diplomas acreditando la pertenencia a la institución.
  • Desarrollar un sistema de valores compartidos, a través del desarrollo de actividades comunes que vinculan a los sujetos unos con otros, y con las tradiciones, y valores.
  • Crear la misión y la visión común del grupo para impulsar un sentido comunitario de los propósitos y un conjunto de valores comunes.
  • Cuidar elementos como la confianza y el respeto entre unos y otros, y reconocer los esfuerzos y logros de los integrantes.

Características que deben considerarse en la construcción - diseño y funcionamiento - de un sistema de convivencia en la escuela:

Para promover un sistema de convivencia se debe tener una serie de criterios y normas muy claras para saber qué se puede y qué no se puede hacer, hasta dónde se puede llegar, qué es necesario consensuar o no, qué consecuencias conlleva su cumplimiento o incumplimiento. Igualmente debe estar claro el perfil de persona que se esta intentado formar.

Siguiendo a Arcidiacono (op cit) debe partirse primero por hacerse una serie de reflexiones, las cuales podrían partir de preguntarse, entre otras cosas: ¿cuál es el objetivo del Sistema de Convivencia? ¿quién debe establecer las normas ? ¿Será una propuesta cerrada a algún sector o abierta a todos los sectores? ¿cuál será el número de participantes por sector involucrado? ¿cuál es la concepción de la sanción? ... Teniendo clara las respuestas se debe considerar que se requiere de un trabajo compartido para elaborarlo y sostenerlo en su aplicación.

Según Da Costa, (2003: 28), la propuesta inicial de construir un sistema de convivencia en la escuela, puede surgir como iniciativa de cualquier actor y/o grupo institucional. Pero la responsabilidad de instaurarlo en primera instancia, es de la conducción (equipo directivo / consejo asesor / etc.). Seguidamente esta propuesta se comparte con el resto de los adultos - docentes - y posteriormente con los alumnos. Se podrá constituir una comisión o consejo - por elección y/o delegación - con representantes de los distintos sectores, que será el responsable de planificar las diferentes acciones.

Cuando en una escuela se convoca a participar a todos para mejorar los vínculos y la vida institucional en general, se produce una gran movilización que se expresa a través de proyectos, actividades, diálogo, que obligan a concretarlo. Es ésta, una responsabilidad de la conducción de la escuela si desea emprender la construcción de un sistema de convivencia institucional. Demanda tiempo para su diseño, para su aplicación, para pruebas y adecuaciones.

Para Costa, (2003: 28), esta tarea requiere de un plan previo, elaborado por el equipo directivo y el consejo asesor en primer lugar. Dicho plan debe dar respuesta a las necesidades institucionales. Habitualmente algunos actores institucionales (alumnos, docentes, auxiliares, padres) en forma individual o pequeños grupos, hacen propuestas o expresan inquietudes personales, aisladas. Estos "emergentes" pueden (en realidad deben) ser tomados en cuenta por las autoridades para realizar una consulta institucional y tener un diagnóstico de situación (expectativas, frustraciones, quejas, propuestas, etc.)

Realizado el diagnóstico situacional institucional, se elabora un plan de trabajo general (por período de uno o dos años). Para elaborar este plan se sugiere:

  • Convocar a quienes pueden, saben o desean aprender, y quieren trabajar en la construcción del sistema de convivencia.
  • Pensar y planificar las acciones con todos los actores que participarán en la tarea.

Siguiendo a Da Costa, (op cit), Para lograr una convivencia pacífica los miembros de un grupo, en este caso la escuela, acuerda una serie de normas que regularán la misma, corregirá o sancionará la conducta de aquellos que no sean respetuosos de éstas. Las normas de convivencia deben ser conocidas por todos y asumidas como un compromiso conjunto. La sanción será aplicada cuando se rompa la norma; es la consecuencia del incumplimiento de la misma. Las sanciones se aplican para evitar la injusticia y la impunidad.

Las sanciones, tenderán a promover mejoras de conducta, a producir cambios positivos en el alumno, acompañados por un espacio de reflexión y en estrecha relación con la filosofía del PEI (Proyecto Educativo Institucional). Las mismas tendrán por objeto regular las conductas y garantizar la convivencia sana, armónica y democrática dentro de la escuela.

La propuesta inicial de construir un sistema de convivencia en la escuela, puede surgir como iniciativa de cualquier actor y/o grupo institucional. Pero la responsabilidad de instaurarlo en primera instancia, es de la conducción (equipo directivo / consejo asesor / etc.). Seguidamente esta propuesta se comparte con el resto de los adultos - docentes - y posteriormente con los alumnos.

Cuando en una escuela se convoca a participar a todos para mejorar los vínculos y la vida institucional en general, se produce una gran movilización que se expresa a través de proyectos, actividades, diálogo, que obligan a concretarlo. Es ésta, una responsabilidad de la conducción de la escuela si desea emprender la construcción de un sistema de convivencia institucional.

Propósitos del Sistema de Convivencia y Valores

De acuerdo a Ferdinand de Saussure (2003: 49), los propósitos del sistema de convivencia y valores son los siguientes:

1. Promover conductas respetuosas hacia todos los que intervienen en el proceso educativo.

2. Favorecer la búsqueda permanente de instancias de diálogo y mediación.

3. Enfrentar las situaciones conflictivas buscando alternativas que intenten transformar la solución de los conflictos en actos educativos.

4. Promover conductas respetuosas hacia los símbolos patrios.

5. Promover actitudes de cuidado hacia el patrimonio escolar.

6. Destacar el concepto de compromiso como base de la convivencia y la responsabilidad compartida para su logro.

7. Procurar que los procesos de internalización de las normas se transformen en actos de reflexión y se relacionen las conductas actuales con las futuras como ciudadanos de una sociedad democrática.

8. Promover prácticas que sean preventivas para el bienestar físico y mental de las personas.

Derechos de los alumnos

Todos los alumnos tienen derecho a:

* Aprender y descubrir las posibilidades que posee para el desarrollo de sus capacidades, habilidades, juicio crítico y sentidos de responsabilidad y solidaridad.

* Ser respetados en su libertad de conciencia y no se objeto de ningún tipo de discriminación.

* Expresar su opinión libremente con el debido respeto al otro.

* Ser escuchados en todos los hechos que lo involucren, utilizando los canales y formas adecuadas.

* Ser evaluados en sus desempeños y logros conforme a criterios explicitados, y ser informados al respeto.

Deberes de los alumnos

* Tomar conciencia de que la conducta trae aparejada consecuencias inmediatas.

* Ser responsables de su accionar como integrantes de la escuela y la sociedad.

* Respetar los derechos de todos los miembros de la comunidad.

* Respetar el derecho al estudio de los demás alumnos.

* Respetar las pautas referidas al uso del uniforme.

* Respetar la higiene y prolijidad tanto personal como la del ámbito escolar.

* Fortalecer el hábito de la puntualidad y asistencia, que hace al respeto por el tiempo y el trabajo propio y ajeno.

* Respetar y hacer respetar los símbolos patrios.

Criterios en Relación con la Aplicación de las Sanciones

Igualmente para Ferdinand de Saussure (2003: 52), los criterios en relación a las sanciones son:

1. Carácter preventivo.

2. Valor formativo, educativo de la sanción que se adopte por transgredir las normas de convivencia.

3. Gradualidad y personalización de la sanción de acuerdo a la historia escolar individual.

4. Ecuanimidad, neutralidad en el juicio.

5. Lugar a la defensa, reconocimiento de la falta, reflexión sobre el daño ocasionado y el hacerse cargo de la reparación.

6. Estrategia para la resolución de conflictos y corrección de conductas a través del diálogo.

Actividades para promover un sistema de convivenciar

Para promover un sistema de convivencia deben cumplirse determinadas actividades, que por ser constitutivos de toda convivencia democrática, su ausencia dificulta (y obstruye) su construcción. Da Costa, (2003: 28)

  • Interactuar (intercambiar acciones con otro /s)),
  • Interrelacionarse; (establecer vínculos que implican reciprocidad)
  • Dialogar (fundamentalmente escuchar, también hablar con otro /s)
  • Participar (actuar con otro /s)
  • Comprometerse (asumir responsablemente las acciones con otro /s)
  • Compartir propuestas.
  • Discutir (intercambiar ideas y opiniones diferentes con otro /s)
  • Disentir (aceptar que mis ideas – o las del otro /s pueden ser diferentes)
  • Acordar (encontrar los aspectos comunes, implica pérdida y ganancia)
  • Reflexionar (volver sobre lo actuado, lo sucedido. "Producir Pensamiento" – conceptualizar sobre las acciones e ideas.)

Todas estas condiciones en la escuela se conjugan y se transforman en práctica cotidiana a través de proyectos institucionales que resulten convocantes y significativos para los actores institucionales, y también respondan a necesidades y demandas institucionales. Estos proyectos incluyen y exceden los contenidos singulares de las asignaturas, la tarea involucra a los distintos actores y como consecuencia de ello, las relaciones cotidianas y rutinarias se modifican, varían los roles y cada integrante asume nuevas responsabilidades, se incrementa el protagonismo de todos los participantes. Estas actividades impregnas a toda la institución que, sin "trabajar específicamente la convivencia", aprende "a convivir, conviviendo".

Para poner a funcionar un sistema de convivencias en valores que permita la consolidación de éstos, es necesario propiciar situaciones para el aprendizaje de dichos valores. Es necesario que los docentes busquen distintas situaciones y momentos, en los que pueda desarrollar actividades para consolidar esos valores que forman parte del proyecto de persona y escuela que se ha diseñado, es decir convertir la educación en valores en una práctica diaria, en todos los lugares y momentos.


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