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¿Cómo afectan los celos patológicos la relación de pareja? (página 2)




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Que estas conductas se presentan y varían en el ser humano , de acuerdo al entorno cultural y el concepto de propiedad que se maneje, de igual forma son poco comunes las sociedades en las que no se presenten celos y paradójicamente son las más subdesarrolladas y lejanas de los centros civilizados".

La sociedad capitalista, por ejemplo, da lugar a este fenómeno por su carácter de posesión y exclusividad. Estos efectos se ven claramente plasmados en instituciones como el matrimonio, las relaciones de noviazgo y unión libre, entre otros. Planteando los celos en este contexto se evidencia la manera en que la pareja se siente dueño de los pensamientos, sentimientos y acciones del otro, llegando así a concebirlo como una posesión y adquisición.

Se dan, entonces, variables como el machismo, que socioculturalmente es evidente a la hora de describir una situación en la que se presenten los celos, debido al papel que desempeña la mujer en la pareja: debe ser fiel y leal a su compañero sentimental, para no dar lugar a burlas ni poner en duda su virilidad; sin embargo existe la aceptación de la infidelidad masculina considerándola incluso inevitable, dada la insaciable naturaleza sexual del varón. De esta forma los valores de la mujer se ven pisoteados antes de poderlos manifestar ante la sociedad, debido a las actitudes de sumisión que tienen dentro de la pareja, a la permisividad, la inasertividad y a las propias ideologías que las ubican en un papel pasivo ante situaciones que ameritan ser tomadas en cuenta como el maltrato físico y psicológico por parte de su pareja.

"Jeff Bryson, un pionero de la investigación en esta área, registro en los hombres una tendencia más activa a expresar sus celos: dicen más a menudo que quisieran forzar una discusión, atacar a su rival o a su mujer. Las cifras referidas a golpes y homicidios por celos indican que cumplen su palabra: suelen atacar a su mujer antes que al rival, dado que ella es mujer y es accesible. Mientras que el rival es hombre y esta distante."

En el contexto Colombiano, las principales víctimas de los celos son las mujeres, un hecho que según la antropóloga Myriam Jimeno, autora del libro "Crimen Pasional" , tiene que ver con "las jerarquías de género que implican una relación de dominación y subordinación que desde el punto de vista social es inequitativa".

Esto se debe a que muchas mujeres no denuncian porque temen que al hacerlo se agrave su situación o las deje expuestas a posibles venganzas o a ser abandonadas y así quedar privadas de recursos económicos que afectarían su estabilidad y la de sus hijos. "Prefieren aguantar con sumisión el problema antes que hacerlo público -asegura la psiquiatra María Clara Sánchez-. Y lo peor es que no creen que las leyes las protejan".

El problema no sólo tiene profundas repercusiones sociales, también afecta la economía. Cada año, según estadísticas, se pierden en el país más de 51.914 años de vida saludable (Avisa) por cuenta de la violencia de pareja. 

Según Medicina Legal, en domingos y días festivos, las denuncias se duplican y las horas más críticas son entre las 6:00 y las 12:00 p.m. Por otra parte, las agresiones y maltratos ocurren con más frecuencia en las ciudades que en las zonas rurales: de cada 10 casos denunciados, nueve son en la ciudad.

Según las estadísticas del primer semestre de este año, Bogotá ocupa el primer puesto en violencia por celos con 1.352 casos, seguida de Cali con 290 y de Medellín con 225. "Hay más casos en las ciudades porque el país es más urbano y la mujer ha cambiado su rol social  -señala el Director de Medicina Legal-. Pero hay hombres que se resisten a aceptar que ellas son ahora más independientes y actúan en consecuencia".

Luego de realizar esta breve descripción de la concepción sociocultural de la problemática, es necesario articular y diferenciar los diferentes tipos de celos, las características de las personas que los padecen, la relación entre su definición y el concepto de salud mental; para orientar la respuesta que surge a partir del siguiente interrogante: ¿Cómo afectan los celos patológicos la relación de pareja?

DESCRIPCIÓN DEL FENÓMENO DE ESTUDIO

Desde el punto de vista psicológico, los celos son considerados como un "conjunto de sentimientos relacionados con una situación de rivalidad en la que el individuo siente amenazada la posesión de algo psicológicamente esencial para conservar la confianza y la seguridad en sí mismo, especialmente en las relaciones con las personas afectivamente más próximas".

Estos son aceptados en algunas culturas como algo "normal", aunque en ocasiones pueden convertirse en una amenaza para quien los padece y para quien los soporta. Pueden dar lugar a alteraciones, desestabilización de la pareja, divorcios, conflictos, dificultades en la comunicación, agresiones verbales y físicas, incluso provocar homicidios o suicidios.

Se podrían catalogar, entonces, como una enfermedad mental, de acuerdo a la definición de la OMS, pues quienes los sufren viven una existencia desgraciada, porque no solo con ello siembran su propia desdicha y tormento, sino la del ser amado y las personas del entorno familiar. Esto a su vez afectaría el normal funcionamiento de su vida impidiendo realizar los ideales, resolver problemas de forma adecuada y tomar decisiones acertadas.

Los celos sanos consisten en una preocupación por la posible pérdida de la persona amada o malestar por la relación real o imaginada que esa persona tiene con alguien más. Esto a veces causa algunos problemas en la pareja pero no son demasiado serios ni producen un malestar intenso a ninguno de sus miembros.

Por el contrario, los celos patológicos están acompañados de intensos sentimientos de inseguridad, auto-compasión, hostilidad y depresión, y suelen ser destructivos para la relación. Las personas que los sufren están exigiendo o demandando que su pareja no debe, bajo ningún concepto, implicarse emocional o sexualmente con otras personas. Algunas características de estas son los temores obsesivos, y ansiosos; tienden a buscar las pruebas de la existencia de un posible engaño y rechazan todos los argumentos racionales de todas las personas cercanas, la ansiedad puede aparecer por miedo ante la posibilidad de perder lo deseado. Otra característica fundamental se presenta en cuanto a su forma de pensar, es la amenaza e inseguridad constantes en sus propios atributos. Generalmente tiene sentimientos de ira, mal humor, temor, baja autoestima e inestabilidad. En cuanto a su forma de actuar es impulsiva y envidiosa, padecen irritabilidad e intolerancia por la incapacidad de frenar los pensamientos negativos que pueden llegar a ocasionarle perturbaciones, no sólo psicológicas sino fisiológicas como alteraciones en el sueño.

LOS CELOS PATOLÓGICOS

Nos encontramos, en esta oportunidad, hablando sobre los celos.

Ese "Conjunto de sentimientos relacionados con una situación de rivalidad en la que el individuo siente amenazada la posesión de algo psicológicamente esencial, para conservar la confianza y la seguridad en sí mismo, especialmente en las relaciones con las personas afectivamente más próximas".

Esos celos que en ocasiones se convierten en amenaza para quien los padece y para quien los soporta y, que además, se pueden tornar patológicos, cuando están acompañados de intensos sentimientos de inseguridad, auto-compasión, hostilidad y depresión. Los mismos que pueden dar lugar a alteraciones, desestabilización de la pareja, divorcios, conflictos, dificultades en la comunicación, agresiones verbales y físicas e incluso provocar homicidios o suicidios.

Abordar este tema desde distintos ámbitos, es importante para discriminar hasta qué punto son normales y cuándo inicia una patología a causa de éstos.

Por otra parte, es necesario para distinguir el tipo de tratamiento a seguir y así lograr cambios en la relación de pareja, desarrollar la autoestima y seguridad, crear autonomía, evitar pensamientos irracionales y fortalecer el diálogo, la confianza y el contacto con el otro, en fin, para hacer nuestra vida más funcional.

Con este propósito se realiza el presente informe, en el cual se tiene en cuenta el seguimiento de una ruta epistemológica que incluye el abordaje de diversas psicopatologías relacionadas con los celos, desde las cuales se establecen bases argumentativas que dan cuenta de la problemática que ocasiona el padecerlos. Gracias a esta ruta de conocimiento se establecerá de principio a fin cuáles son los elementos tomados en cuenta para resolver el siguiente interrogante:

¿Cómo afectan los celos patológicos la relación de pareja?

Se utilizan recursos lógicos para dar orden a los hechos, datos y proposiciones acerca del fenómeno de estudio, estos recursos son la comparación de diferentes psicopatologías que llevan a padecerlos, la descripción de una relación de pareja y de los celos, desde la cual se realiza una distinción de lo normal y lo patológico en ellos.

Así mismo, se utilizarán algunos instrumentos como el análisis de datos estadísticos sobre los celos en Colombia y sus implicaciones en la relación de pareja, lo cual permite realizar un sondeo de las principales consecuencias de éstos, establecer quién ejerce más control sobre la pareja, distinguir cuáles son los comportamientos celosos de los cuales las mujeres se quejan, determinar las causales de crímenes pasionales, darnos cuenta de las ciudades de Colombia en las que se presenta con mayor frecuencia esta psicopatología, también a dar una mirada de cómo se dan éstos a nivel mundial y de observar qué cantidad de los asesinos que hay en algunos países presentan celos patológicos, finalmente se destacará el porcentaje de individuos que sienten mayor agravio ante la infidelidad sexual, para ello se utilizan gráficas que permiten observar detalladamente los datos.

Para terminar se propondrán ciertos elementos que permiten al terapeuta determinar las características que predisponen a que una persona presente un cuadro celotípico y algunas herramientas para evaluarlos.

En este orden de ideas, se da inicio al desarrollo de este segundo informe, teniendo en cuenta los aspectos más importantes de dicho fenómeno de acuerdo con los datos encontrados en una primera entrega, que sirvieron como insumo para direccionar este proyecto.

Los celos existen entre amigos, familiares, conocidos y en pareja, por ello al hablar de éstos es necesario hablar de la relación en pareja, ya que es en ella donde se presentan con mayor fuerza.

Existen diferentes tipos de relaciones de pareja, entre las que se encuentran el noviazgo, la convivencia, el matrimonio y las parejas de hecho; todas éstas, con peculiaridades que las diferencian, esencialmente en lo relacionado a la imagen que proyectan en la sociedad. Éstas a su vez, adoptan muchos matices, pueden ser pasionales, por compañía, por atracción y frías. Pero en todas, en primera instancia existe un factor decisivo y es la atracción hacia el otro, la cual es punto clave para el desarrollo de la misma. Para iniciar una descripción de cómo se dan este tipo de relaciones, es importante, exponer algunas teorías referidas al tema.

La mayoría de los estudios psicosociales*, se han centrado en explicar los factores que influyen en la atracción, concluyendo que ésta se encuentra mediatizada por la proximidad, el aspecto físico, la estima , la similitud y la complementariedad personal .

Existen también teorías como la de la recompensa, basada en la noción de que las personas que están asociadas con recompensas o sentimientos agradables son queridas y el modelo de la equidad, el cual propone que el grado de satisfacción en la relación de pareja se da mejor cuando las razones son iguales, es decir los costos y beneficios están equilibrados.

Teniendo claro, este primer paso en la construcción de una relación, se procede al inicio de ésta, en el cual se define el mantener un compromiso de amor, respeto, permanencia, fidelidad, sexualidad, convivencia, conveniencia, así como otros aspectos que pueden ser los causantes de establecerla, para ello se debe tener presente que estas referencias están marcadas por el tipo de sociedad y familia de la que proviene cada miembro.

Por lo general, las personas deciden iniciar una relación de pareja después de compartir cierto periodo de tiempo, durante el cual fue naciendo un sentimiento de compatibilidad entre ambos. Esta percepción se fundamenta principalmente en el trato recibido que tiende a ser agradable, considerado, delicado y afectuoso. A medida que la relación avanza y conocemos más de la otra persona nos da la impresión que algo ha cambiado en él o ella. Es aquí cuando comienzan a ponerse en evidencia los factores que influyen en los supuestos cambios que se reflejan. Es importante considerar que normalmente la primera atracción que sentimos por otra persona es a nivel físico, y a medida que esta atracción disminuye podría comenzar a sentir que hay algo diferente. Obviamente al atravesar etapas, una relación se va modificando y el trato entre sus miembros también y a medida que transcurre el tiempo es natural que sucedan ciertas situaciones que de alguna manera nos incomoden, esto puede ser algo que nuestra pareja haga, diga o sienta.

Con todo lo anterior, es importante establecer que en estas relaciones se juegan un sin fin de situaciones actitudinales, que día a día hay que salvaguardar para que evolucionen. Dichas actitudes pueden ser favorables o desfavorables para el crecimiento o deterioro de la relación, lo cual depende en gran medida de cada uno de los integrantes de la misma, así como de sus propias estructuras emocionales. Por esto, mantener una relación de pareja se torna difícil, puesto que estamos hablando de sensaciones, pensamientos, emociones, que se pueden dar desde los

opuestos tales como: confianza/desconfianza; respeto/ irrespeto comunicación/olvido; compañía/soledadဦ

Asimismo, se ven involucradas distorsiones del amor como puede ser el caso de la celotipia, la cual muchas personas la consideran justificada a través de decir que "es producto del amor lo que hace que se encuentren en una posición de celos; incluso en algunas ocasiones hay individuos que llegan a considerarse así mismos víctimas de una falta de amor por parte de su pareja".

Con el propósito de reseñar con mayor profundidad aspectos relacionados con la problemática de los celos en pareja, se procede, ahora a realizar una distinción entre lo normal y lo patológico de éstos y a describir algunas psicopatologías que conllevan a un cuadro celotípico.

Tratadistas como Mira y López y Di Tullio, están de acuerdo en que a veces resulta muy difícil establecer límites entre los celos normales y los celos patológicos. Sin embargo, realizar una distinción entre estos tipos es necesario para dar una descripción de los mismos y hacer una caracterización de las personas que los padecen.

Los celos sanos consisten en una preocupación por la posible pérdida de una persona amada o malestar por la relación real o imaginada que esa persona tiene con alguien más, pueden considerárseles normales, ya que son frecuentes entre la población y no constituyen un trastorno psicopatológico. Quienes sienten este tipo de celos prefieren que sus parejas permanezcan con ellos y no desean que tengan una relación demasiado íntima con nadie. Esto a veces causa algunos problemas en la pareja pero no son demasiado serios ni producen un malestar intenso a ninguno de los miembros. Los celos son no patológicos, cuando existiendo motivo racional para sentirlos, la reacción emocional no hace perder la capacidad de entender y dirigir acciones.

Los celos patológicos se pueden considerar como una enfermedad porque son aquellos que, siendo infundados o incluso fundados, obsesionan de tal manera al que los padece, que repercuten negativamente en sus sentimientos y en su comportamiento. Están acompañados de intensos sentimientos de inseguridad, auto-compasión, hostilidad y depresión, y suelen ser destructivos para la relación.

Algunas características de éstas son los temores obsesivos, y ansiosos; tienden a buscar las pruebas de la existencia de un posible engaño y rechazan todos los argumentos racionales de todas las personas cercanas, la ansiedad puede aparecer por miedo ante la posibilidad de perder lo deseado.

Otra característica fundamental se presenta en cuanto a su forma de pensar, es la amenaza e inseguridad constantes en sus propios atributos. Generalmente tiene sentimientos de ira, mal humor, temor, baja autoestima e inestabilidad. En cuanto a su forma de actuar son impulsivas y envidiosas, padecen irritabilidad e intolerancia por la incapacidad de frenar los pensamientos negativos que pueden llegar a ocasionarle perturbaciones, no sólo psicológicas sino fisiológicas como alteraciones en el sueño.

La diferencia entre ambos tipos de celos está en que en vez de preferir y desear que su pareja esté sólo con él o ella, las personas con celos patológicos, están exigiendo o demandando que su pareja no debe, bajo ningún concepto, implicarse emocional o sexualmente con otras personas.

Otra diferenciación respecto a los celos patológicos se da en cuanto a su manifestación; "Los estudios realizados prueban que la forma de reaccionar, es en general distinta en hombres y en mujeres. Según ciertos autores los celos siguen un patrón universal: los hombres sufren de celos sexuales y las mujeres celos emocionales. Es decir, para ellos lo más duro es que su pareja se acueste con otras personas. Para ellas, sin embargo, la idea insoportable es la de que su pareja se enamore de alguien".

En las mujeres, se manifiestan mediante un comportamiento histérico y depresivo (amenazas de suicidio), con un componente de culpabilidad intenso (debido a que se trata de comprender dónde han fallado, qué han hecho mal, atribuyéndose a ella misma, buena parte de la culpa de lo que sucedió), mientras que los hombres reaccionan a través de síntomas paranoicos y obsesivos (actitudes agresivas).

Según autores como Altavilla y Mellusi, se puede dar cuenta que, a parte de la diferenciación de género y de la tipología de los celos, hay que tener presente que éstos también pueden ir acompañados o están predispuestos por algunos trastornos y que, dependiendo de éstos, se darán los diversos rasgos de personalidad característicos en los individuos que los padecen.

Mellusi plantea que éstos se manifiestan bajo forma obsesiva, y bajo forma de accesos de ansia en los epilépticos, los alcohólicos, los neuropáticos, las enfermedades orgánicas del cerebro, la demencia senil, la menopausia, la parálisis progresiva, el alcoholismo crónico, en los paranoicos y en la herencia patológica.

Entre las causas patológicas de los celos, Altavilla, comparte con otros autores, el alcoholismo, la paranoia y las formas esquizofrénicas que se revelan mediante la disociación. Pellegrini anota, que se presentan cuando el sujeto activo los manifiesta de modo psicopático o de perversión sexual.

El delirio de los celos del paranoico, talvez sea el aspecto psiquiátrico más estudiado; Noyes, en su tratado de Psiquiatría Clínica Moderna describe la paranoia alcohólica como falsas percepciones de celos e infidelidad.

El síndrome paranoico es muy característico de las personas que interpretan gestos, palabras, actitudes de las personas con quienes se relaciona, como referidas a él y en el significado preconcebido por él mismo.

"Se ha dicho que el afectado de un delirio de los celos en forma obsesiva, es un paranoico del honor sexual, lo que significa que por fuera de su delirio es una persona normal, ya que su psiquis esta alterada en su integridad pero solo en la producción de manifestaciones psíquicas morbosas y que según Mellusi pueden manifestarse en tres distintos modos: obsesivos, afectivos e impulsivos." Los celos que surgen como consecuencia de un estado psíquico de naturaleza paranoide tienen como característica, al igual que las demás enfermedades que los predisponen, cuando se trata de la obsesión de la infidelidad, lo absurdo de la acusación, la temeridad de las pruebas aducidas, lo fantasioso de las conductas censuradas y que le sirven al paranoico para tratar de justificar sus reacciones contra la persona celada.

Los celos patológicos se pueden dar en algunas formas de neurosis, especialmente en la neurastenia y la sicastenia, se presentan cuadros de depresión, trastornos sexuales, temor que posibilita la irrupción de los celos infundados.

En la histeria se presenta como síntoma psíquico la seudología fantástica, o tendencia a deformar y a la discrepancia con la verdad, pues se traman historias fantásticas y tragedias en las cuales el que los padece, actúa como protagonista. Se presentan también en el intoxicado crónico, en el alcoholismo crónico es muy frecuente el delirio de infidelidad conyugal.

En los alcoholizados, el delirio celoso es típico, puesto que en las ilusiones y alucinaciones refuerzan el delirio de interpretación. En la esquizofrenia, también existen alucinaciones afectivas, con representaciones de adulterio. El esquizofrénico deduce presagios de traición amorosa y se puede llegar a representar falsas percepciones o completarlas con elementos imaginados. Interpreta errónea y paradójicamente lo que ha visto, las ideas delirantes de persecución se convierten en celos y ello conduce a experimentar cólera y agresión.

Las personalidades sicopáticas, especialmente los inseguros se consideran incapaces, para ocultar su sentimiento de inferioridad ostentan superioridad y mortifican con una constante actitud celosa; en ellos predomina el odio y el resentimiento, antes que el amor herido.

Los celos patológicos, a su vez, están ligados a diferentes trastornos de la personalidad, en este caso se profundizará en el paranoide, por dependencia y el esquizoide que dan al individuo una percepción diferente y guían su forma de comportarse.

La celotipia o pasión de los celos; según Alain Krotenberg (2001), tiene su origen en la misma personalidad del celoso. Según éste, en toda enfermedad de celos se produce una especie de paranoia, la cual determina una fijación de ciertas ideas, que quedan como ancladas en lo profundo de la personalidad, y nada las remueve de ahí.

El trastorno paranoide de la personalidad se caracteriza principalmente por la presencia, de un modo generalizado y permanente, de una desconfianza excesiva e injustificada hacia los demás.

Las personas con este trastorno son mal pensadas, recelosas, siempre piensan que los demás les están intentando engañar o perjudicar de algún modo. Por esto suelen estar alerta de todo lo que los otros dicen o hacen, interpretando, muchas veces sin motivo, que están tramando algo contra ellos. No creen en la lealtad de los otros y siempre piensan mal de los desconocidos, incluso de sus personas más allegadas. Esta falta de confianza la transmiten a los demás, de tal modo que se crea una mutua sensación de desconfianza, generada por ellos, que sirve para reforzarles en su actitud inicial. Difícilmente son capaces de lograr lazos verdaderamente sanos, sencillos, abiertos, naturales, espontáneos y sinceros.

En este tipo de personalidad, los celos suelen ser frecuentes. La desconfianza se extiende también a esta faceta en un sentido amplio. Suelen tener siempre en la cabeza la posibilidad que su pareja les pueda engañar en todos los planos, no solamente en el afectivo o sexual, sino también en el económico, con los hijos, etc. Tienen ideas delirantes y se convencen de que su pareja es infiel (trastorno delirante paranoide, tipo celotípico), pero otras veces, el delirio tiene otros contenidos. Pueden creer que alguien les está persiguiendo, vigilando o perjudicando (tipo persecutorio), que alguna persona muy importante está muy enamorada de ellos (tipo erotomaniatico), que tienen algún defecto físico o enfermedad corporal (tipo somático), o que poseen una capacidad peculiar, mágica, paranormal (tipo grandioso).

Además de estar relacionados con este tipo de personalidad, los celos patológicos también están ligados a otros trastornos como lo son el trastorno por dependencia y el esquizoide.

El trastorno por dependencia es la necesidad clara de que se ocupen de uno, lo que ocasiona un comportamiento de adhesión y temores a la separación. Los sujetos con este trastorno tienen a menudo grandes dificultades para tomar decisiones cotidianas, si éstas no se ven apoyadas por los demás, suelen ser pasivos, les es difícil iniciar proyectos o hacer las cosas independientemente. Creen que necesitan ayuda para comenzar y seguir con la tarea.

Tienen miedo de valerse por ellos mismos o hacerse más competentes por miedo a que los demás les abandonen. Esta necesidad de vínculo suele ocasionar relaciones desequilibradas. Los sujetos con trastorno de la personalidad por dependencia suelen sentirse incómodos cuando se encuentran solos, debido a sus temores, desproporcionados, de ser incapaces de cuidar de ellos mismos.

Una característica primordial de este trastorno, es que estos sujetos son pesimistas e inseguros, además de tender a minimizar sus capacidades. Todos tienden a buscar la sobreprotección y a ser dominados por los demás. Como podría intuirse, sus relaciones sociales tienden a limitarse a pocas personas y además, de las que el sujeto depende.

Por eso el celoso es una persona posesiva, que quiere disponer de su pareja como si fuera objeto. Existe una dependencia afectiva muy profunda: el celoso no se imagina solo; necesita del otro para vivir, y de tal manera esta necesidad se le vuelve obsesiva y la idea de abandono o de verse en soledad llega a convertirse para él en una pesadilla que no le deja vivir, es una idea tan repetitiva y sumamente disfuncional que puede llevar al extremo a la persona que al ver su relación en peligro puede llegar a cometer actos tan desesperados como el homicidio.

Por último y no menos importante tenemos el trastorno de la personalidad esquizoide, en el cual, de acuerdo con Gunderson los individuos que lo padecen, se encuentran perdidos sin las personas que normalmente se encuentra a su alrededor porque necesitan de una sensación de seguridad y estabilidad.

Sin embargo, cuando el espacio personal vital es invadido, se encuentran ahogados y sienten la necesidad de liberarse y ser independientes. Las personas con personalidad esquizoide son más felices cuando se encuentran en relaciones en las que el compañero demanda pocas exigencias emocionales o íntimas. La mayor parte de estos individuos tienen dificultades estableciendo relaciones personales o expresando sus sentimientos de una manera significativa, y pueden permanecer pasivos en situaciones desfavorables. Un rasgo fundamental en esta patología radica en que priman las ideas irracionales, demandan una sensación de seguridad que solo puede darles la otra persona, pues centran su "mundo", decisiones, actos en su compañero. La intensidad desaforada de la reacción emocional y por ende, el gran sufrimiento personal derivado de ellos y la notable interferencia en la vida cotidiana. El sentimiento de humillación y frustración lleva a experimentar un estado severo de irritabilidad, que pocas veces deriva en comportamientos de pérdida de control, como conductas agresivas hacia uno mismo y hacia los demás, principalmente la pareja, tanto de tipo verbal como físico.

No obstante, es posible que los celos patológicos se presenten dentro de una pareja que no presente ningún trastorno de los ya mencionados. Según los especialistas, cuando se trata de alguien con un trastorno de personalidad, no le será fácil reconocer que tienen un problema.

Cabe señalar como parte del desarrollo de este trabajo la incidencia que presentan los celos anormales en el contexto actual, con relación al incremento de los delitos pasionales tanto en nuestra ciudad como a nivel del país. De igual manera retomar el contexto jurídico y observar desde allí como es tratado y judicializado éste acto.

El delincuente pasional por celos experimenta gradualmente una especial exaltación, la cual toma cuerpo según su temperamento y su carácter, de acuerdo con las circunstancias que van surgiendo en el desarrollo de la pasión celosa y llega al delito por causa de los celos, por el impacto que le produce una traición, de igual forma en este estado existe un grado de impunibilidad disminuida merecedora de atenuantes con base en los estados de ira o intenso dolor, aunque de igual forma en los estrados judiciales se ha abusado en la defensa de los homicidas pasionales hasta convertirlos en una especie de dementes a quienes se deben absolver, lo que lleva a que verdaderos delincuentes no sean juzgados con todas las implicaciones jurídicas.

En Colombia no son muy claras las leyes creadas con respecto a los celos, sobretodo cuando un delito es cometido bajo un fuerte estado emocional de este tipo. Cuando un hecho es cometido en estado de ira e intenso dolor, "incurrirá en pena no mayor de la mitad del máximo ni menor de la tercera parte del mínimo de lo señalado en la respectiva disposición".

Los sucesos ocurridos por adulterio, dado el caso, serán atenuados o agravados según circunstancias. Como se puede observar, los criterios para el enjuiciamiento de un delito de tales características, dejan entrever un desfase por el desconocimiento que los jueces tienen sobre los trastornos emocionales, en tanto que estos merecen un tratamiento casi individualizado.

Lo anteriormente presentado, muestra como los celos han sido un problema jurídico, no solo por los delitos cometidos bajo sus efectos, sino también por la concepción errónea que se tiene de las características de personalidad de los sujetos celosos, de ahí que resulte tan difícil la creación de leyes apropiadas y justas.

Para terminar, se expone desde el área de evaluación y diagnóstico, algunas formas en que se pueden evaluar los celos, de acuerdo a las psicopatologías expuestas, teniendo en cuenta que esto es una tarea compleja, pues aún no se cuenta con una prueba estandarizada que determine cuando son normales y cuando patológicos.

Sin embargo, se proponen algunas formas de evaluarlos, que si bien, no justifican como tal esta patología, pueden llevar al terapeuta o evaluador a determinar que características predisponen a que una persona presente un cuadro celotípico.

Inicialmente se propone la escala de Likert, la cual mide actitudes o predisposiciones individuales en contextos sociales particulares. Se le conoce como escala sumada debido a que la puntuación de cada unidad de análisis se obtiene mediante la sumatoria de las respuestas obtenidas en cada ítem. Se construye en función de una serie de ítems que reflejan una actitud positiva o negativa acerca de un estímulo o referente. Cada ítem esta estructurado con cinco alternativas de respuesta y por lo general tienen implícita una dirección positiva o negativa. En el caso de que el ítem posea una dirección negativa, la calificación se invierte. Los ítems se presentan en forma de enunciados cuyo grado de acuerdo o desacuerdo se solicita a la unidad de análisis. La cantidad de enunciados que integra una escala Likert varía de acuerdo a la naturaleza de la variable operacionalizada. La unidad de análisis que responde a la escala marcará su grado de aceptación o rechazo hacia la proposición expresada en el ítem. Esta escala, tiene la ventaja de que es fácil de construir y de aplicar, además, proporciona una buena base para una primera ordenación de los individuos en la característica que se mide.

Para evaluar los celos a partir de esta escala , se debe partir de una definición de esta variable, seguidamente se determina como se va a medir y se señalan los indicadores, luego se diseñan una cantidad suficiente de ítems favorables y desfavorables a la variable que se pretende medir, después se ha de realizar un estudio piloto con el propósito de seleccionar los ítems que habrán de integrarse a la versión final de la escala, posteriormente se administrará la versión final de la escala a las unidades de análisis que integran la unidad muestral del estudio y se puntuará cada ítem para obtener finalmente la puntuación total de cada unidad muestral, reflejando la actitud global hacia la variable medida. Las preguntas para este cuestionario se pueden direccionar estableciendo las diferencias que se puedan presentar entre celos normales y celos patológicos, y en relación con los trastornos relacionados a una patología de los celos, igualmente se puede hacer este cuestionario para evaluar la relación de pareja.

Se proponen también otras técnicas en pro de evaluar los trastornos asociados a los celos patológicos y a la relación de pareja. Se tienen instrumentos cualitativos como la entrevista y la observación.

La entrevista se debe iniciar con la presentación del investigador, al cual le corresponde explicar el objetivo de la misma y dar a conocer los temas a tratar en ella, así mismo debe crear un clima tranquilo para que se de un nivel satisfactorio de comunicación. Se puede realizar una entrevista individual, en la cual se entabla una conversación verbal, cara a cara, teniendo como propósito conocer lo que piensa o siente una persona con respecto al tema. Esta clase de entrevista permite preguntar sobre cuestiones más complejas con mayor detenimiento, produce por parte del entrevistado mayor participación.

Se puede realizar también una entrevista estructurada, la cual procura un marco de referencia a partir del cual se plantean los temas pertinentes al estudio y posibilita un proceso de recolección, y facilita un mejor manejo de la información. Los temas que se pueden indagar para determinar el tipo de celos que tiene una persona se diseccionarán en preguntas sobre las experiencias o comportamientos, los sentimientos, las respuestas emocionales, la opinión, para saber que piensan acerca de determinados temas, sobre sensaciones: lo que ven, oyen, tocan, etc.

En la observación se presentan un conjunto de técnicas que permiten al investigador adquirir conocimientos por medio de la observación directa y el registro de fenómenos. Se pueden observar, en este caso, actitudes de las personas, que denotan delirios, inseguridad y desconfianza para con sus parejas, y hacia cualquier persona que la rodee como amigos, hermanos incluso hasta los padres. También se pueden realizar autoobservaciones y autoreportes en los que el individuo se de cuenta de sus acciones y desde allí se proponen unas técnicas en pro de combatir algunas actitudes que predisponen a las características de esta psicopatología. En este caso, se propone desarrollar una especie de diario de campo donde el sujeto puede plantear en que situación se siente amenazado, o con que frecuencia entre otros aspectos, lo cual nos lleva a adoptar otra estrategia para su tratamiento o indicar que tan patológico es el problema.

Otra opción es realizar un juego de rol, éste es un juego interpretativo-narrativo en el cual los jugadores asumen "el rol" de los personajes a lo largo de una historia o trama, para lo cual interpretan sus diálogos y describen sus acciones.

No hay un guión a seguir, ya que el desarrollo de la historia queda por completo sujeto a las decisiones y acciones de los jugadores. Mediante este juego se aprende a meterse en la piel de "otro" y empezar a plantearse qué sienten los demás en situaciones que pueden ser ajenas en un principio, se potencian habilidades y se comprenden aspectos no desarrollados de la personalidad.

Esto es importante para crear en el individuo una consciencia más amplia de sus actos, igualmente este tipo de metodología obliga a que la otra persona entienda o represente lo que su pareja en este caso siente, con este método y una buena compañía se puede lograr que la otra persona mire desde una perspectiva diferente su comportamiento hacia su pareja y a la vez cómo su pareja lo percibe y vive en su compañía.

Se pueden emplear para el tratamiento de los celos patológicos terapias conductuales y cognitivas. Las principales técnicas utilizadas en la terapia de los celos patológicos no-psicóticos han sido La parada de pensamiento (Marks, 1976; Rosen y Schnapp, 1974), Exposición in vivo más prevención de respuesta (Albuquerque y Soares, 1992; Cobb y Marks, 1979) y Terapia Cognitiva (Bishay et al., 1989; Dolan y Bishay, 1966; Ellis, 1996) .

"En general y después de haber valorado los estudios correspondientes, podemos aseverar que, según se trate de celos patológicos, la estrategia terapéutica será muy distinta".

Para dar fin a este sondeo de técnicas que evalúan celos patológicos, se propone una que mida las creencias irracionales , en este caso, el I. B. T modificado, este inventario mide cómo nos sentimos y que creemos acerca de varias situaciones.

ANEXOS

ANÁLISIS DE DATOS ESTADÍSTICOS SOBRE LOS CELOS EN COLOMBIA Y SUS IMPLICACIONES EN LA RELACION DE PAREJA

Haciendo una revisión bibliográfica sobre los celos en Colombia se encontraron datos obtenidos de diversas investigaciones, que reconocen los celos patológicos como un problema creciente en especial cuando se trata de las implicaciones y consecuencias que éstos traen para la relación de pareja y para la cultura misma. Esto día a día se esta viendo más reflejado en nuestra cotidianidad, puesto que estas agresiones se van incrementando y saliendo a la luz pública cada vez con mayor intensidad.

Es interesante analizar como los datos estadísticos muestran claramente que los varones están presentando celos enfermizos, más notorios y con peores consecuencias que por parte de las mujeres. Y que esto a su vez, está generando mayor violencia intrafamiliar, y puede llegar hasta el punto de conducir a juicios penales, por homicidios u otros delitos que esta persona realiza a causa de sus celos patológicos.

En las gráficas que se anexan, se pueden observar algunos datos arrojados por los estudios realizados a nivel nacional, e internacional y que son de gran importancia debido a que se han convertido en un problema primordial a tratar en las familias. También se realizará una comparación pertinente entre Colombia y otros países que lanzan datos importantes sobre los celos patológicos.

 

GRAFICA No.1

En este gráfico se puede evidenciar como los varones todavía están teniendo cierto dominio sobre algunas mujeres en Colombia, tomándolas como posesiones y siguiendo aun con un pensamiento machista. El 65% de las parejas encuestadas dieron a conocer que el que tenia que tener el control de la relación era el varón, mientras que un 35% respondió que eran las mujeres, como se puede observar es un valor muy predominante debido a su enorme diferencia, más de la mitad de la población encuestada aceptaron el dominio del varón en la pareja, es muy significativo este valor puesto que demuestra que aún en Colombia hay una gran desigualdad de género a nivel familiar, donde se le otorga al varón más poder y responsabilidades que a la mujer.

GRÁFICA No. 2.

En secuencia con la gráfica No. 1 en donde podemos ver como las mujeres están siendo más presionadas y controladas por los varones, en esta gráfica se evidencian aquellos comportamientos que utilizan los varones colombianos para controlar a su pareja. Como se evidencia en la gráfica, el 46% de las mujeres expresan que su pareja constantemente quieren saber en dónde se encuentran, queriendo así dominarlas y tenerlas vigiladas. En ésta también se puede observar como hay una preocupación frecuente de que su pareja no les sea fiel que hasta se llegan al punto de prohibirle la relación con sus amigos (30%) y aún más grave con sus familiares (19%). El porcentaje menor que se muestra en la gráfica, pero no menos importante, consiste en que el varón toma decisiones sobre ella y sin su consentimiento (14%), lo cual es un porcentaje alto para este tipo de situación, que está demostrando el control que posee el varón en la pareja sin respetar los derechos que la mujer tiene y pasando sobre los intereses personales de ella. Vigilando y controlando todas sus acciones, tales como la utilización de su dinero (24%).

GRAFICO No.3

Cada vez se ve más, como los varones, dejándose llevar por sus celos enfermizos toman medidas violentas contra su pareja, que en el caso de Colombia se ve más por parte de los varones que de las mujeres, y como se observa en la gráfica la mayoría de las mujeres que fueron víctimas de maltrato físico debido a la violencia intrafamiliar por parte de su pareja presentaban principalmente moretones y dolores (53%), pero habían otras cifras más graves como heridas y fracturas en los huesos (10%), abortos (2%) y pérdida de órganos (2%), las cuales aunque representan un pequeño porcentaje de la población estudiada son de gran valor debido a la magnitud de las consecuencias que traen consigo, tanto psicológica como físicamente.

GRÁFICA No. 4.

A causa de la violencia intrafamiliar dada por los celos enfermizos del miembro de la pareja, se han llegado a terribles extremos como lo son el homicidio, el secuestro, violaciones carnales y psicológicas a la integridad del otro, convirtiendo este problema ya no en una simple discusión de pareja, sino en un problema legal con consecuencias graves. En la gráfica se puede observar que el 75% de los crímenes pasionales que se cometen en Colombia son provocados por el varón, y el 25% de estos casos por la mujer.

GRAFICA No. 5

En Colombia se presentan muchos casos de victimas de los celos patológicos que no son reconocidos, ni publicados por los medios de comunicación. Un estudio realizado por Medicina Legal detectó 8.139 casos de victimas mujeres y 890 en donde las víctimas eran varones, es un valor muy alto en ambos casos, aunque se puede observar una notoria diferencia entre victimas mujeres y varones, siendo las mujeres las más perjudicadas. Este valor pone en manifiesto la magnitud del problema en Colombia, también atentando contra los derechos mismos de la mujer, y la dignidad de ésta. "También se detectó que de cada 10 mujeres agredidas hay un hombre agredido, pero quizás la cifra más preocupante es la de homicidios, por cada 4 mujeres muertas hay un hombre asesinado". Lo que corrobora lo anteriormente dicho.

GRÁFICA No. 6.

Visto desde las ciudades que más presentan casos de celos, podemos encontrar que son las ciudades de mayor importancia en Colombia, las más desarrolladas, y con mayores facilidades económicas. Como se observa en la gráfica, es desbordante el número de casos que se dan en Bogotá en comparación con las otras 2 ciudades, mostrando que en el caso de Colombia los celos patológicos se dan más en ciudades con cierto avance cultural y económico, y donde mayor número de población se encuentra. Sin dejar de reconocer que en otras ciudades del país se presentan y con gran intensidad, pero éstos fueron los datos con mayor cantidad encontrados de todas las ciudades.

GRÁFICA No 7

En esta gráfica se puede hacer la comparación entre algunos países, y ver el número de casos de asesinatos teniendo en cuenta el género y si la persona es celosa o no. Como se muestra la mayoría de los asesinos en los diferentes países son varones no celosos seguido de mujeres no celosas, pero igualmente los celos marcan un nivel importante para ser considerados, además los asesinos varones celosos muestran cifras muy semejantes al de las mujeres no celosas, lo cual es importante. Los datos más sobresalientes de asesinos celosos se mostraron en Canadá donde los varones celosos están muy cerca de los 200, casi igualando a las mujeres asesinas no celosas. En el caso de las mujeres asesinas celosas se puede observar un mayor nivel en Alabama EEUU donde se sobrepasa los 50. Se puede notar que al igual que en Colombia los varones presentan mayores índices de asesinatos por celos y que son muy pocas las mujeres celosas que cometen asesinatos y crímenes pasionales.

Para concluir se puede decir que los varones son los principales sujetos que padecen este trastorno, que en las mujeres se da pero no es tan frecuente, también que se ve un claro dominio del varón en la pareja, haciendo de la mujer un objeto, privándola de su libertad y de derechos que tiene al igual que el varón, se ve como se viola en grandes medidas la integridad de la mujer. Lo cual es preocupante y delicado de tratar. Podemos decir que se afecta la relación de pareja en la medida en que se controla a la otra persona, se le violenta o amenaza psicológica y físicamente y que puede hasta atentar contra su vida y la de los demás. A parte de esto, según los estudios a nivel internacional se observa que no hay mucha variación entre un país y otro, igual

Se están viendo afectados del mismo modo y varían con muy pocas diferencias.

TRATAMIENTO CONDUCTUAL DE UN TRASTORNO DE CELOS

El presente trabajo ilustra la aplicación de un programa conductual para el tratamiento

de los celos patológicos. La terapia, un programa multimodal incluía exposición y terapia cognitiva. Los resultados muestran una mejoría substancial al final de la intervención y en los consiguientes controles de seguimiento, al mes, a los tres meses, a los seis meses y al año, en los que se constató el mantenimiento de los resultados terapéuticos.

MÉTODO

Sujeto A, que así denominaremos en lo sucesivo a nuestra paciente, era una mujer de 29 años, profesional liberal, de clase socioeconómica media alta, que acudió a consulta debido a lo que denominó un estado constante de angustia y de descontrol, que se había agudizado en los últimos meses. Dos meses antes tuvo un intento de suicidio, lo cual confesó haber intentado en varias ocasiones en los últimos años. Reconoció que en esta última ocasión el hecho no había estado motivado por desesperanza sino por llamar la atención, principalmente de su novio. Relacionó buena parte de su malestar actual con unos celos que consideraba excesivos, que la desbordaban y la mantenían insomne y en un estado constante de nerviosismo. Cuando el estado ansioso la desbordaba, eran frecuentes conductas autopunitivas (como arrancarse el cabello, morderse o arañarse), escapadas imprevisibles con el coche a alta velocidad o un intento de defenestración, que la madre logró evitar. La agresividad también era proyectada hacia el exterior, sobre la figura de su novio, la cual era principalmente verbal pero, en los últimos meses, había existido alguna agresión de carácter físico. Llevaba varios años con tratamiento farmacológico, pero no había dado buenos resultados y, aunque en la actualidad estaba fuertemente medicada, no lograda disminuir su severo estado de tensión emocional. Reconoció ser, desde siempre, una persona insegura, tímida, muy posesiva y desconfiada, con profundos sentimientos de inferioridad, los cuales ocultaba al exterior bajo una fachada de seguridad y fortaleza. También se reconoció rígida, muy obsesiva, perfeccionista, manifestando un profundo sentimiento de fracaso vital debido a que el trabajo la disgustaba, la estresaba notablemente y, sobre todo, a causa de su desconfianza tanto hacia sí misma como a la relación con su actual pareja. Así mismo informó de constantes discusiones con el novio, debido a sospechas de infidelidad, a una desconfianza básica al respecto y a la creencia de que, para sentirse segura, él debía sentir y pensar en cada momento como ella. Ejercía constantemente conductas de control, como llamadas al móvil, preguntas constantes, inspecciones regulares de la agenda y de la americana, llegando incluso a vigilar sus llegadas por la noche después del trabajo, desde el parque cercano a la finca donde él vivía, oculta entre la arboleda. También comunicó constantes jaquecas, insomnio, y fuerte dolor fibrosítico en cuello y espalda y un estado depresivo que se estaba agravando en los últimos meses y que la empujaba a pasar bastantes horas al día en la cama. Había abandonado recientemente un buen trabajo debido a su incapacidad para relacionarse con los desconocidos o con las figuras de autoridad, a sus importantes problemas de atención y concentración, y a un intenso temor a cometer algún error que pudiera merecer la devaluación de parte de sus compañeros y superiores y el consecuente despido. Tenía en perspectivas un trabajo en una empresa de un primo suyo, acorde con su formación académica, pero lo había postergado debido a su actual estado. En cuanto a su desarrollo personal, se valoraba como tímida, rara y retraída desde sus primeros recuerdos y haberse criado en un ambiente familiar conservador y exigente, en el cual nunca se la valoró, sino que fue objeto constante de comparaciones y de críticas. No podía enfrentarse a las mismas debido a su temor a la crítica, a los sentimientos de culpabilidad y a la, para ella, contingencia aterrorizante de perder el afecto de los seres queridos. Según A, era de las que tragaba constantemente, tanto en la familia, como con los amigos o en el trabajo y solamente explotaba con su novio, el cual, visto también en consulta, mostró un estado de alteración notorio debido a las presiones a que era sometido. Reconoció que sus creencias eran exageradas y asumió la posibilidad de que fuese todo producto de sus problemas de celos mórbidos y que, a decir verdad, más allá de su vulnerabilidad emocional, no existían motivos reales para desconfiar de su actual pareja. Mencionó también sufrir frecuentes pesadillas sobre infidelidades de su novio y sobre agresiones sexuales o actos de este tipo que ella consideraba inadecuados. Investigado el asunto más a fondo reconoció una experiencia traumática de violación con su primer novio, a los dieciocho años, en la terraza de una conocida discoteca, cuando se había pasado de copas. Ella trató de negarse las implicaciones de este hecho y se auto culpó siempre por haber permitido la situación, pero la realidad consistía en que, ocasionalmente revivía el acontecimiento, no soportaba ningún tipo de violencia sexual ni siquiera escenas explícitas de material pornográfico. Paralelamente disfrutaba poco de sus relaciones sexuales, aunque reconoció haber mejorado un tanto en los últimos años, debido a una mayor frecuencia de contactos íntimos con su pareja. En la actualidad, según propias palabras, se encontraba al límite, la atemoriza enormemente la posibilidad de perder el control y que los celos que experimentaba acarreasen la ruptura con su novio. Como vemos, el caso presentaba una problematicidad múltiple y plural, y también fue la estrategia de intervención que aplicamos para la solución del caso, si bien en las páginas siguientes nos centraremos especialmente en el trastorno de celos patológicos no-psicóticos. Pese a la cronicidad del caso y una disforia cada vez más destacable, la disposición de A hacia el tratamiento era buena y recibió durante el mismo un buen apoyo por parte de su pareja y de los familiares cercanos.

PROCEDIMIENTO

Empleamos un diseño de replicación intrasujeto con más de un componente: A-B,C,D... (N=1). Ulteriormente a la fase de evaluación, con dos semanas de duración con fin de determinar la línea base, se aplicó una estrategia de intervención conductual-cognitiva de doce meses de duración, con dos sesiones semanales de 60 minutos los cuatro primeros meses, las cuales se fueron espaciando a medida que se obtenían las metas fijadas de antemano, todo ello unido a pautas de actuación en la realidad. Las evaluaciones de seguimiento fueron llevadas a cabo al mes, a los tres meses, a los seis meses y al año de haber finalizado el tratamiento.

EVALUACIÓN

Además del trastorno de celos patológicos, A manifestaba otros trastornos claramente definidos en sus criterios diagnósticos, como una fobia social generalizada, varias fobias específicas y una trastorno por estrés postraumático (consecuente a una violación), de los cuales poco hablaremos en este escrito, debido a que centraremos el interés en los celos mórbidos. Por lo demás, en lo relativo a la evaluación conductual, se emplearon los instrumentos siguientes: Entrevista. Autoinformes (Inventario autobiográfico de cautela (1977).Inventario de personalidad de Willougby (v., Wolpe, 1958).Inventario de miedos de Wolpe y Lang (v., Wolpe, 1958).Inventario de depresión de Beck, según la versión castellana de Conde y colaboradores (Conde et al., 1976).Escala breve de fobia social (Davidson et al., 1991).Escala de autoestima (Rosemberg, 1965).Escala de Inadaptación de Echeburúa et al. (2000). Escala de gravedad de síntomas del trastorno de estrés postraumático (Echeburúa et al., 1997).

Estas medidas de autoinforme, junto con las entrevistas sucesivas, brindaron información complementaria y relevante con la que llevar a cabo el análisis funcional y topográfico de las conductas problemáticas, con la determinación de los antecedentes y de los consecuentes (v., Alario, 1993). Para concretar la línea base, se utilizó la entrevista y el autorregistro (autoobservación). A pesar de que los celos patológicos son un problema difícil de tratar y de las características inherentes al caso, A se mostró altamente paciente y colaboradora desde el principio, concurriendo positivamente las condiciones personales, clínicas y ambientales para desarrollar la intervención con sólida esperanza de alcanzar los objetivos esbozados. La cadena conductal desadaptativa genérica, a partir de la cual se interpretaban las constantes manifestaciones clínicas del problema consistía en presencia de pensamientos o situaciones (antecedentes) que evocaban ansiedad en la sujeto (respuesta), junto con una interpretación altamente sesgada de los hechos o de los indicios (interpretación distorsionada) y la realización de rituales compulsivos para ejercer control y obtener una liviana y poco duradera tranquilidad, en la forma de un breve reforzamiento negativo y de la atención por parte de la pareja (preguntar constantemente sobre sus idas y venidas, sobre lo que había hecho durante el día, investigar la agenda, etc.) junto a explosiones fuertes y frecuentes de agresividad verbal, principalmente, todo lo cual constituye la pauta genérica desadaptativa característica de los celos patológicos. Durante un tiempo A estuvo manteniendo la idea de que, quizás en el fondo fuera mejor dejar la relación con B, ya que no estaba segura de sus sentimientos. Esta justificación la empleó en el pasado en varias ocasiones, para no comprometerse y siempre que sus sentimientos se alzaprimaban, lo cual la llevaba a acabar pronto su relación debido al malestar desencadenado por los celos y, en definitiva, al temor al fracaso sentimental.

Con el control de la problemática presente, esta idea fue cambiando y A, por primera vez en su vida, se comprometió sentimentalmente, presentando al novio a sus familiares y haciendo serios planes de futuro. A evitaba de manera activa y sistemática cualquier situación que pudiera avivar sus celos, tanto mediante conductas compulsivas de control နde las cuales ya hemos habladoန como mediante el escape o la evitación de situaciones perturbadoras (como irse con su novio de salas de fiesta donde hubiesen chicas atractivas o no ir a unas vacaciones porque lo hacían en grupo y en ese grupo estaba tal muchacha, etc); por todo ello, genéricamente, el trastorno era mantenido en virtud de un proceso de reforzamiento negativo.

INTERVENCIÓN CONDUCTUAL

Para la solución del caso, elaboramos una estrategia de intervención multimodal (exposición, prevención de respuesta, reestructuración cognitiva, control de la ira, etc), con la que pretendíamos conseguir unos objetivos específicos, múltiples y esenciales para la reversión del trastorno.

A saber:

1. Eliminación de los rituales de control y cualquier conducta de evitación/escape.

2. Eliminación de la ansiedad ante la pérdida de la relación o el engaño.

3. Eliminación de la agresividad (concretada en reducción total de las discusiones, de las agresiones y de la ruptura de objetos de B, como agendas, móviles, corbatas, así como en la autoinducida en las formas indicadas al principio de este trabajo).

4. Control de la creencia sobre la infidelidad (convicción).

5. Reducción significativa de los pensamientos intrusivos referentes a la posible infidelidad de B.

6. Eliminación de las pesadillas.

7. Obtención de un nuevo modo de vida, especificado en una mejora de las relaciones sexuales, de la habilidades de comunicación, del disfrute del tiempo sin la presencia de la pareja mediante actividades gratificantes, ampliación de las relaciones sociales, en vista todo ello de la prevención de recidivas o recaídas futuras.

El primer objetivo consistió en cercenar los rituales compulsivos de control sobre el comportamiento de B, por lo cual la pareja acordó con el terapeuta no realizar las conductas habituales que llevaban a dicho objetivo (como preguntar, llamar al móvil, inspeccionar la agenda de B, preguntar a ciertas personas para obtener información relativa, etc.). Por su parte, bajo imperativo terapéutico, B se oponía con rotundidad, no contestando a las demandas de tranquilización de A.

Con ello se eliminaba el refuerzo social y el negativo derivados de estos rituales. Paralelamente se fueron utilizando técnicas básicas como relajación, programación de actividades gratificantes, reestructuración cognitiva, etc., a fin de romper con la apatía y aliviar lo máximo posible la ansiedad general o derivada de sus problemas específicos. Mediante la exposición in vivo (también se empleó la variante imaginada) A tenía que afrontar toda una gama de situaciones evocadoras que, hasta el momento eran palmariamente evitadas, siguiendo la pauta habitual en esta técnica (vbgr., Alario, 1996). Con ello se trataba de conseguir una neta disminución de la ansiedad y, paralelamente, una modificación de los pensamientos o de las creencias distorsionadas asociadas con los temores fundamentales en los celos patológicos.

Para este fin, se construyó una jerarquía de situaciones evocadoras de ansiedad que presentamos seguidamente en orden creciente (entre paréntesis me ofrece la ansiedad subjetiva para cada situación, en la escala habitual de 0 a 100):

1. Pasear con A por una calle donde no hay gente joven (10).

2. Mirar un programa de televisión con B en el que salgan chicas atractivas (20).

3. B come con un compañero de trabajo (30).

4. Ver con B fotografías de chicas en bañador (30).

5. Idem, 3 pero en biquini (40).

6. Cenar con los amigos (50).

7. Cenar con las compañeras de trabajo de B (60).

8. Pasear por una calle en la cual haya gente joven (60).

9. No preguntar a B lo que ha hecho durante el día (60).

10. No llamarle por el móvil (70).

11. No inspeccionarle la agenda (70).

12. Pasear por la playa (70).

13. Que B mire a las chicas atractivas en la piscina y haga, intencionadamente, comentarios favorables hacia ellas (80). C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 - 2002 91

14. Quedar con B solamente los martes, jueves y fines de semana (90).

15. B queda a cenar con los amigos (90).

16. Ver fotografías de chicas desnudas con B (90).

17. B sale de copas después de cenar con los amigos (95).

18. B habla en una cena largamente con C (a la cual asoció con posible romance e infidelidad) (90).

19. B se va un fin de semana de viaje con los amigos (100).

20. Ir con B, mirando intencionadamente, por la zona donde están las prostitutas africanas (siempre creyó que recurría a sus servicios habitualmente) (100).

Había una amplia serie de situaciones de este tipo a las cuales A se fue exponiendo sin evitar la ansiedad, hasta que esta fue disminuyendo. Evidentemente no debía llevar a cabo ninguna conducta de evitación o escape de las que anteriormente realizaba, como abandonar el restaurante, discutir abiertamente con B o no permitirle ciertas actividades normales que aparecen reflejadas en la lista anterior.

A la par que A se exponía a las distintas situaciones evocadoras, tanto in vivo, como en fantasía, aprendió una estrategia para ejercer control sobre las conductas violentas. Esta queda explícita en el programa de control de la ira de Echeburúa y Corral (1998), el cual se le explicó ampliamente y se fue poniendo en práctica gradualmente (explicación de la ira, reconocimiento de las señales desencadenantes de la ira, detención de la escalada de la ira, exposición a las situaciones evocadoras, modificación de las cogniciones violentas y mejora de las habilidades de comunicación) (v., Echeburúa y Corral, 1998). Siguiendo una pauta establecida, A fue afrontando y superando todas y cada una de las situaciones descritas arriba, más otras muchas atingentes a sus ansiedades y a su agresividad y solamente se afrontaron las situaciones superiores cuando la paciente se exponía sin ansiedad a las situaciones evocadoras antecedentes. En la figura 1, se muestra un diseño de línea base múltiple, entre situaciones, para las tres primeras situaciones de la jerarquía de exposición; hay que agregar que, conjuntamente con esta técnica, se iban aplicando las demás que conformaban la estrategia de intervención, por lo cual no se puede afirmar que el decremento de la ansiedad se deba solamente a la exposición más prevención de respuesta, pese a ser una técnica de utilidad clínica probada. Así mismo, como corolario de lo anterior, tampoco puede aseverarse el grado que corresponde a cada técnica en el cambio final obtenido, dado que el

diseño no lo permite, como tampoco lo posibilita la actuación clínica, donde principalmente se pretende la mejoría del paciente. El tratamiento para la totalidad de la amplia problemática emocional de A tuvo una duración de doce meses, en los cuales se trabajó con tesón y aguante, dado que las características de los problemas y la terapéutica utilizadas requieren una alta motivación por parte de sujeto, a pesar de 92 C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 - 2002

Figura 1

Decremento de la ansiedad en las tres primeras situaciones de exposición in vivo. que, en algunos casos, los resultados no tardan en ser detectables.

RESULTADOS

Los resultados fueron muy satisfactorios y se consiguieron en un plazo muy razonable, dado el conjunto de trastornos que A presentaba (más tiempo también hubiera sido plausible). En el resultado creemos que tuvo que ver su implicación personal, su buen nivel intelectual y el apoyo social recibido (familia y novio). En otros casos, quizás por el perfil de personalidad, la presencia de ideas sobrevaloradas que uno se niega a abandonar y, sobre todo, la falta de motivación, se produce rápidamente al abandono. Lo anterior puede resultar obvio, dado que la feliz aplicación de una intervención requiere, como quedó dicho, la presencia de los necesarios y suficientes recursos personales, clínicos y ambientales.

En suma, con la aplicación del programa conductual- cognitivo, se lograron las metas terapéuticas determinadas de antemano de manera plural y específica.

CONCLUSIONES

Lo primero que se ha de decir, en relación con la solución del caso expuesto es que, pese a los resultados, no se puede concluir la eficacia de una técnica en particular ni el grado que le corresponde en la tasa total de cambio, tanto por las características del diseño como por la complejidad terapéutica del programa de intervención plurimodal.

Ya se indicó la poca investigación controlada disponible sobre los celos patológicos "neuróticos", los cuales no encuentran una ubicación precisa en las nosologías psiquiátricas al uso. Esto ocurre así porque los celos secundarios a otras condiciones psicopatológicas han recibido mayor atención por parte de los especialistas.

A los celos patológicos no delirantes ni secundarios a otro cuadro psicopatológico, quizás la mejor manera de encuadrarlos sea como una variante atípica del trastorno obsesivo-compulsivo.

Existe, por ello, en los pacientes una preocupación desmedida hacia la infidelidad de la pareja, aunque no de carácter delirante. Así mismo, estos pacientes dudan, a la postre sobre la exactitud de sus creencias porque no poseen pruebas confirmatorias objetivas. Dicha preocupación se conceptualiza mejor como una obsesión o una idea sobrevalorada que, internamente, el sujeto siente que escapa a su control, que él mismo la entiende como desproporcionada y no completamente basada en la racionalidad y de la que derivan conductas recurrentes (preguntas constantes, llamadas repetitivas, registro de pertenencias personales del otro, etc.) dirigidas a aminorar las dudas lo que, en definitiva, no constituye otra cosa que rituales compulsivos de demandas de seguridad o tranquilización.

Terapéuticamente, los celos de origen psicótico suelen responder bien al tratamiento farmacológico, especialmente con neurolépticos o antipsicóticos, a la par que los celos no psicóticos suelen reducirse mejor, en sus manifestaciones conductuales, con técnicas de terapia de conducta, mientras que el fondo ilógico de las creencias, el componente cognitivo, sería modificado más adecuadamente mediante terapia cognitiva (especialmente reestructuración cognitiva); esto último tendría un peso importante en el mantenimiento de los resultados terapéuticos. De cualquier forma, esta última distinción no ha sido demostrada palmariamente, como queda por averiguar si la farmacoterapia (con fluoxetina u otros antidepresivos inhibidores de la recaptación de la serotonina) coadyuda a potenciar los resultados de una intervención conductual y cognitiva.

Escala utilizada en la práctica clínica para valorar los celos.

Instrucciones: A continuación se muestra un test con 20 apartados. En cada pregunta ha de elegir una sola . Cada respuesta puntúa de 0 a 3 puntos, que coincide con el número que hay delante de cada contestación. Mientras realiza el test, ha de sumar los puntos que obtiene al contestar cada respuesta elegida. La suma final es el resultado que ha obtenido en el test y se corrige al final de la página.

Intente responder el test de forma sincera, es a usted mismo a quien ayuda con su propia sinceridad.

Si él/ella recibe una llamada de alguien que no conoces, ¿intentas saber inmediatamente de quién se trata? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 
 
2) Si te das cuenta que tu pareja tiene amigos/as que no te ha presentado ¿Te pones de mal humor?
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 

 
3) ¿Te irrita que la gente sea excesivamente amable con él/ella? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 


4) ¿Crees que una verdadera amistad es imposible entre un hombre y una mujer? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 
 
5) ¿Has pensado alguna vez que no eres lo suficientemente bueno para él/ella, que cualquiera puede ser mejor que tú y que eres fácilmente reemplazable?
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 
 
6) ¿Crees que en una relación, tarde o temprano, es inevitable la infidelidad? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 
 
7) ¿Crees que si tu pareja te dejara, encontraría rápidamente a alguien que te sustituyera? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 


8) Si un día se viste especialmente bien para salir, ¿piensas que es para impresionar a alguien? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 


9) ¿Te consideras único/a e irrepetible? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 
 
10) ¿Crees que él/ella es incapaz de resistir las tentaciones? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 
 
11) ¿Te pone nervioso/a ver que mira insistentemente a otra persona? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante   


12) ¿Se te ha ocurrido la idea de seguirle o revisar su agenda, sus bolsillos, los teléfonos marcados y recibidos en su celular?

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante 
 
13) ¿Te molesta que salga alguna noche por ahí con sus amigos/as ? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante  
  
14) ¿Has pensado alguna vez "que alguien te quiere robar tu pareja"? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante  

 
15) ¿A menudo deseas parecerte a alguien a quien que él/ella admira? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante    
 
16) ¿Te angustia separarte de él/ella durante cortos períodos? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante    
 
17) ¿Aunque él/ella te quiera mucho, crees que él/ella podría tener una aventura sexual eventual? 


0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante    
  
18) ¿Te molesta que sea afectuoso/a con otra persona? 
 

0 No

1 Regular

2 Sí 

3 Bastante    
 
19) Cuándo viaja sin ti... ¿Piensas que te va a ser infiel?

3 No

2 Regular

1 Sí 

0 Bastante  
 
20) ¿Confías en él/ella? 

3 No

2 Regular

1 Sí 

0 Bastante   


SOLUCIONES AL TEST:


Una vez sumados el total de puntos que ha obtenido en el test, verá que su resultado se encuentra dentro de alguno de los siguientes apartados:


Puntuación total de 0-20 puntos: Normalmente no se comporta de una manera celosa o esto no es un motivo que interfiera en su relaciones de forma significativa. Aunque en alguna ocasión es posible que le surjan dudas sobre su pareja, es normal en cualquier relación sentir en alguna ocasión cierta desconfianza que no tiene porqué tener mayor importancia. Los celos son un sentimiento "casi normal" sobretodo en una aventura amorosa, en el comienzo de una relación de pareja, en una relación a distancia o en integrantes de una pareja que aún no se conocen lo suficiente.

Puntuación total de 20-40- puntos: Su resultado indica que es una persona que tiende a sufrir celos en ocasiones, aunque hay que tener en cuenta que se mantiene dentro los límites razonables. Aunque a algunas personas les gusta que su compañero/a sentimental sienta celos por él/ella, los celos pueden tener un efecto pernicioso en cualquier relación si son demasiado intensos o se traducen en continuas demandas, recriminaciones o discusiones. Si éste es el caso, podría ser aconsejable iniciar una terapia de pareja con el fin de intentar erradicar éste problema de su forma de querer a otra persona.   

Puntuación total de 40-60 puntos: Su resultado indica que es una persona especialmente celosa en sus relaciones de pareja y esto sin duda es una fuente continua de sufrimiento innecesario. Puesto que el test no valora si sus celos son fundados o infundados, puede ser interesante para usted analizar más a fondo las causas de éste sentimiento y contrastarlo con la opinión de un terapeuta de su confianza, con el fin de conseguir vivir su relación de pareja con mayor tranquilidad y menos malestar. En general, el problema de los celos será tanto más serio cuanto más le aleje de la realidad, más influya en el deterioro de su relación de pareja y mayores sean las repercusiones sobre su trabajo y vida social.


Recuerde que los resultados del test tienen un valor orientativo y no pueden reemplazar una valoración completa realizada por un psiquiatra o psicólogo en una entrevista clínica convencional. Si quiere tener una mayor certeza sobre el resultado, consúltenos por e-mail o acuda a su psiquiatra de referencia.

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  • VILLA, Héctor Luis. Introducción a la metodología de la Investigación: Construcción de escalas. [En línea] < http://www.eumed.net/libros/2006c/203/2k.htm>
  • WORCHEL, Stephen y Otros. Psicología Social. México: Thomson, 2002. 494 p.
  • Celosos. [En línea] < http://sentado-frente-al-mundo.blogspot.com/2008/04/celosos.html> Recuperado mayo de 2008
  • Colombia: En seis meses mueren 41 personas por peleas conyugales. 2003. [En Línea]. <http://www.mujereshoy.com/ secciones/1306.shtml.> Recuperado Abril de 2008

 

Autoras:

Magda Carolina Duque Castaño

Eliana Gallo Múnera

Tatiana Monsalve Heredia

Maria Teresa Ramírez Mejía

EQUIPO DOCENTE QUINTO NIVEL

Liliam Blair David

Análida Estrada Bedoya

Darío Ernesto Jaén Navarro

Pablo Panta Atocha

Rodrigo Lopera Isaza

ASIGNATURAS DEL NIVEL

Psicologia Social I

Psicopatológia II

Paradigmas Epistemológicos y psicología II

Estadística II

Evaluación y Diagnostico II

UNIVERSIDAD DE SAN BUENAVENTURA

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

SEDE MEDELLÍN

Marzo 6 de 2008


Partes: 1, 2


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