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Desarrollo de ciencia y tecnología en Venezuela y América latina (página 2)

Enviado por Hernndez Leonervis



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RELACIÓN UNIVERSIDAD- ESTADO- INVESTIGACIÓN- APLICACIONES

La Universidad Venezolana Hoy

La universidad venezolana de finales del siglo XX y comienzo del XXI, enfrenta dos tipos de situaciones que están íntimamente relacionadas; en primer lugar, están los problemas internos tradicionales, asociados con la gobernabilidad institucional, la democratización del acceso a la universidad, el desempeño del profesorado, la calidad y pertinencia del egresado, el desarrollo de la investigación, la pertinencia de la extensión y la eficiencia administrativa. En segundo término, están un conjunto de factores externos que plantean nuevos retos a la universidad; ellos son: la globalización económica, la sociedad del conocimiento y la revolución de la información y la comunicación.

Los Problemas Tradicionales de la Universidad

La Gobernabilidad Universitaria

La gobernabilidad en la universidad puede ser entendida como la percepción que tiene el colectivo sobre la pertinencia y convergencia de las acciones y decisiones instrumentadas por los sectores de poder, legítimamente constituidos, en dirección al logro de la misión institucional, de acuerdo con las expectativas de la comunidad interna y de la sociedad en general. Algunos autores han identificado las siguientes dimensiones de este constructo: eficiencia, co-gobierno, eficacia y autonomía (ver Pérez de Roberti, 2001).

La gobernabilidad es una variable discreta que puede ser expresada en tres niveles o categorías (bajo, moderado y alto). Un nivel bajo de gobernabilidad supondría una gran anarquía entre los actores institucionales para la toma de decisiones, desobediencia a la normativa legal vigente, logro parcial de la misión y con bajo nivel de calidad e insatisfacción de las expectativas por parte de la comunidad. Por el contrario, un alto nivel de gobernabilidad implicaría consenso entre los actores para instrumentar las acciones y decisiones, respeto a la normativa vigente, logro de la misión institucional con calidad y alta satisfacción de las expectativas de la comunidad. Finalmente un nivel moderado de gobernabilidad implicaría situaciones intermedias entre los dos extremos antes mencionados.

Pérez de Roberti considera que existen tres tipos de factores asociados con los conflictos de gobernabilidad en las universidades nacionales, a saber: (a) factores intra-universitarios, representados por los grupos de poder, de presión o de interés interno, redefinición del marco legal de la autonomía y adecuación de la normativa legal a los tiempos actuales; (b) factores derivados de la relación interinstitucional, tales como los conflictos de carácter sindical de alcance nacional; y (c) factores externos, como son: los conflictos con el gobierno central, en relación con los ajustes salariales. Ella encontró en su estudio que, en el caso particular de la UCLA, existe un nivel de gobernabilidad moderada o aceptable.

No existen datos evaluativos confiables que nos permitan clasificar las universidades nacionales en función de sus niveles de gobernabilidad; no obstante, apreciamos bastante heterogeneidad al respecto. Es posible que la situación de la UCLA represente un caso modal en el contexto de las universidades nacionales, ya que se sabe que muchos de los factores asociados con los conflictos de gobernabilidad que se presentan en esta institución, también están presentes, en mayor o menor grado, en el resto de las universidades nacionales.

Democratización del Acceso a la Universidad

A partir de la década de los años 60, se observa un acentuado crecimiento de la matrícula universitaria, en el contexto de una política de ampliación de oportunidades educativas extensivas a todos los estratos de la población, lo cual respondía, por una parte, a la exigencias de consolidación de un nuevo proyecto político de carácter democrático representativo y, por la otra, a la reorientación de la estrategia económica en el marco del proceso de modernización del país (Hung y Gamus, 1988). Sin embargo, se observa, especialmente, a partir de la década de los años 70, que esta tendencia creciente de la demanda de educación superior ha continuado aumentado considerablemente, muy por encima de la oferta, hasta llegar a generar la crisis recurrente del cupo universitario que se aprecia anualmente en el país. Da la impresión que ha existido poco interés en los gobiernos de turno y en el sistema universitario mismo para ofrecer una solución adecuada y definitiva al problema.

Desempeño Docente del Profesorado

Como se desprende de la evolución histórica de la universidad venezolana, el énfasis fundamental de la acción universitaria ha estado primordialmente centrado en la actividad docente orientada hacia la formación de recursos humanos profesionales, cuyos niveles de calidad y pertinencia social son variables, de acuerdo con el tipo de universidad y carrera.

Algunos de los problemas que se observan en el desarrollo de la función docente, en la mayoría de las universidades públicas, son: (a) en el ingreso del personal: no siempre seleccionan los mejores profesionales para el ejercicio de la docencia, ya que en muchos casos los criterios no-académicos pesan más, en el momento de la decisión del jurado, que los requerimientos formales exigidos por la normativa universitaria; (b) la falta de programas de formación continua, especialmente en campo pedagógico, lo que trae como consecuencia un exagerado énfasis en la enseñanza tradicional, centrada en el profesor como fuente del conocimiento; también ello se refleja en los métodos de evaluación, los cuales parecieran estar más orientados a aplazar al estudiante que a determinar lo que éste realmente ha aprendido y a identificar sus posibles problemas en el proceso de aprendizaje; (c) falta de transparencia en el proceso de ascenso del personal docente: en muchos casos este proceso es viciado y de antemano se sabe si el postulante ascenderá o no, dependiendo de sus conexiones con los grupos de poder en la universidad; y (d) falta de un programa de evaluación, que permita determinar la calidad del desempeño del profesor, así como sus necesidades de capacitación. El resultado de la evaluación docente podría servir como criterio para tomar decisiones sobre la remuneración diferencial del profesorado, diseñar programas de capacitación, para el mejoramiento continuo del personal docente o para excluir de la universidad a aquellos docentes incompetentes.

Calidad y Pertinencia del Egresado

El perfil del egresado de la universidad venezolana varía en calidad y pertinencia dependiendo del tipo de universidad y del área del conocimiento del que se trate. Hay universidades cuyos egresados son altamente demandados en el contexto nacional e internacional en carreras de corte tecnológico (ingeniería electrónica, de computación, de telecomunicaciones), lo cual habla por sí mismo de los niveles de calidad y pertinencia del egresado. No obstante, esa no pareciera ser la situación en que están la mayoría de las universidades. Antes, por el contrario, la impresión que se tiene es que el nivel de calidad es moderado con tendencia a deficiente y en muchas oportunidades con limitada o ninguna pertinencia social. En el caso de los egresados en Educación, por ejemplo, se sabe que un alto porcentaje de ellos tienen serias deficiencias en el dominio de las herramientas básicas de la cultura, como son la comprensión de lectura y expresión oral y escrita. Esta situación reviste una altísima gravedad, por el efecto exponencial que tiene, si tomamos en cuenta que son estos profesionales quienes tendrán en sus manos la formación básica de los niños venezolanos del presente.

El Desarrollo de la Investigación

La incorporación de la investigación en la universidad venezolana se desarrolla, de maneara progresiva, a partir del año de 1936, cuando se inicia un proceso de creación de centros e instituciones de investigación especializados, particularmente en la Universidad Central de Venezuela, y se formaliza la actividad de investigación mediante el establecimiento de normativas específicas que rigen esta función universitaria.

La concepción de la investigación en la universidad, está orientada por un doble propósito: (a) mejorar de la calidad académica global, por la vía de la auto-evaluación institucional, en la cual la universidad se investiga a sí misma; y (b) crear nuevos conocimientos que serán enseñados, divulgados o utilizados en la resolución de problemas de las propias instituciones o de otros sectores de la sociedad.

La instrumentación y logro de los anteriores propósitos investigativos genéricos de la universidad, presenta limitaciones importantes en el contexto de la universidad latinoamericana, entre otras razones, por la ausencia de una cultura investigativa, apoyada en una visión compartida del valor estratégico de la investigación científica para el desarrollo sustentable del país.

La falta de consenso, entre los miembros de la comunidad académica, acerca de la orientación que debe tener la actividad investigativa en la universidad genera dos tipos de problemas:

1. En relación con los criterios para establecer las prioridades de investigación. Al respecto, se pueden apreciar dos tendencias claramente definidas: (a) de orientación academicista, según la cual la investigación debe responder a los genuinos valores e intereses de la comunidad científica, representada por los profesores; y (b) de orientación utilitarista, la cual plantea que la investigación debe responder a las necesidades del entorno regional y nacional.

2. En relación con los criterios para asignar los recursos financieros para la actividad de investigación. En este caso, también se pueden apreciar diferentes posiciones en conflicto. Para algunos, la asignación de recursos a la investigación debe ser mínima y su acción fundamental debe estar referida a la docencia (pregrado y postgrado) y al cumplimiento de los ascensos que exige el escalafón. Para otros, la asignación de recursos a la investigación debe ser paritaria con la de docencia y su acción se concibe tan trascendental que se la confunde con la razón que justifica la existencia misma de la universidad.

Con respecto a lo anterior, se observan variantes en cuanto a la localización de la investigación en la estructura académica y el grado de su especialización; por ejemplo, algunos consideran que la función de investigación es inherente a la naturaleza del cargo de profesor universitario, en consecuencia, todos los docentes deben distribuir su tiempo de trabajo de tal manera que puedan atender, por igual, desde su Departamento o Cátedra, todas las funciones académicas (docencia, investigación y extensión). Otros piensan que la investigación es una función altamente especializada que requiere de un entrenamiento especial y una dedicación casi exclusiva de los docentes en los centros e institutos creados para tal fin.

En el caso venezolano, los dos enfoques anteriores coexisten por separado o de manera combinada. No obstante, se observa la presencia de dificultades ideológicas, conceptuales y de tipo metodológico que impiden o hacen más laboriosa la planificación de una política de investigación, particularmente en lo que se refiere a la definición y al establecimiento de un orden de prioridades para la asignación de los recursos. Por otra parte, se aprecian, también, posiciones divergentes en torno a la intensidad, localización y grado de especialización de la actividad investigativa, entre las diferentes instancias involucradas en el proceso de investigación universitaria, como son: la dirección del subsistema de educación superior, los Consejos Universitarios, los investigadores y la comunidad de profesores.

Los planteamientos anteriores nos permiten enfatizar la obligación que tiene la universidad de desarrollar la actividad investigativa en equilibrio e interacción con las demás funciones académicas que están establecidas en el Artículo 3 de la Ley de Universidades (1970). Dicha actividad debe estar orientada tanto en función de las necesidades internas de la institución como en consideración a las necesidades del desarrollo económico-social, científico-tecnológico y ecológicamente sustentable del país. Ello justifica la asignación de suficientes recursos, por parte del Estado, para el fortalecimiento y consolidación de dicha actividad. Esto debe ir acompañado de un programa de supervisión y evaluación permanente de la calidad, productividad y pertinencia de la investigación, a fin de tomar decisiones oportunas en relación con su mejoramiento continuo.

La Productividad Investigativa en la Universidad (PIU)

Esta puede ser entendida como la relación existente entre los productos de investigación obtenidos, en una unidad de tiempo determinada, sobre los insumos utilizados para lograrlo. Un criterio tradicionalmente utilizado para estimar la PIU consiste en relacionar el número de artículos publicados en revistas arbitradas divididos por el total de profesores que conforman la comunidad académica.

Aun cuando las universidades concentran la mayor proporción de investigadores del país, internamente representan una minoría de la planta académica. En el año de 1995, cuatro universidades nacionales concentraban más del 69 % de los investigadores del subsistema de educación superior. El número de investigadores acreditados en el PPI en estas universidades era el siguiente: UCV: 244; USB: 200; ULA: 164 y LUZ: 126 (Machado-Allison, 1996). Den tro de las universidades nacionales, la mayoría de los investigadores (37,4%) pertenece al área de Ciencias Médicas, Biológicas y del Agro; le siguen los que están en Ciencias Físicas, Químicas y Matemática con un 24%; Ciencias Sociales con un 20%; e Ingeniería, Tecnología y Ciencias de la Tierra, con un 18,6% (Vessuri, 1996). Esta tendencia se mantiene, aun cuando el número de investigadores acreditados ante el PPI pasó de 1.218, en 1995, a 1.880 en 1998.

Pertinencia de la Extensión Universitaria

La función de extensión universitaria, es tan importante, en el marco global de la misión de la universidad de hoy, como lo son la producción de conocimientos, a través de la investigación, y la formación de profesionales competentes mediante la acción docente. Así lo consagra la Ley de Universidades vigente. Las actividades de extensión que se realizan actualmente en la universidad venezolana lucen rutinarias y descontextualizadas, con poco impacto real en la necesidades que los nuevos tiempos le plantean tanto a la comunidad interna como externa. En un entorno poco estable, de grandes transformaciones científico-tecnológicas y socio-culturales, como ocurre en el presente, se hace indispensable el rol mediador que debe jugar la extensión universitaria como factor de vinculación entre la universidad, los cambios del entorno y viceversa. Al respecto, Canestrari (2001) ha señalado que "la universidad actual debe ser ventana abierta para recoger del entorno sus diversas manifestaciones, inquietudes y problemática y puente de salida de la cultura y de la ciencia para la transformación de la realidad circundante (p. 55).

Eficiencia Administrativa

La universidad pública ha sido objeto de muchas críticas, durante las últimas décadas, por parte de diversos sectores de la sociedad venezolana, en relación con su eficiencia administrativa; algunas de ellas se describen a continuación:

1. La rigidez de la organización académico-administrativa, lo cual impide tener una más alta capacidad de respuesta para adaptarse a los nuevos cambios que plantea el entorno; por ejemplo, eliminación de carreras que ya no se justifican, incorporación de nuevos programas de formación profesional, tener un intercambio más fluido y cooperativo con el entorno (sector productivo, gobierno, organizaciones no-gubernamentales), lograr una mayor integración en el trabajo interdisciplinario intra e ínter facultades, decanatos o departamentos.

2. La excesiva burocracia institucional. Existe consenso entre los planificadores universitarios en cuanto a que existe más personal del que se necesita para atender las diferentes funciones (académicas, administrativas, servicios) de la universidad, lo cual produce un sesgo en la distribución del presupuesto institucional, toda vez que la partida de recursos humanos, en la mayoría de las universidades consume más del 80 % de los recursos financieros asignados por el Estado.

3. La preeminencia de los criterios político-gremiales en la toma de decisiones universitarias. Tradicionalmente, las toma de decisiones en la universidad venezolana ha estado influenciada por los grupos políticos y organizaciones gremiales que hacen vida en estas instituciones. A partir de la década de los años 60, el liderazgo universitario estuvo bajo la hegemonía de los grupos izquierdistas en las universidades autónomas; mientras que en las experimentales han prevalecido los grupos políticos afectos al gobierno de turno.

Esta práctica ha tenido una marcada influencia, por ejemplo, en la elección y/o designación de las autoridades universitarias, en las políticas de ingreso del personal docente, y en los procesos de admisión estudiantil. En la toma de decisiones en cada una de estas situaciones, por lo general, priva más el respaldo político y/o los convencimientos gremiales que la trayectoria académica del profesor o la calidad del estudiante. Ello ha hecho que no siempre se pueda contar con los mejores en el desempeño de las diferentes funciones de la universidad. Al respecto, resulta realmente caricaturesco, por ejemplo, observar actos en los que se gradúan doctores, pero quienes confieren los títulos no ha logrado estas altas distinciones académicas.

4. El manejo de los recursos financieros. Como se sabe, el presupuesto de las universidades públicas es aportado, en más de un 95 %, por el Estado, de acuerdo con la formulación presupuestaria que cada una de estas instituciones hace anualmente y la metodología diseñada, a tales fines, por la Oficina de Planificación del Sector Universitario. Sin embargo, a pesar de los controles administrativos que se ejercen, por Ley, mediante las Oficinas de Contralorías Internas y demás organismos de control administrativos que hay en las universidades, no existe un sistema de evaluación financiera que permita determinar la eficiencia de los aportes presupuestarios.

Lo único que se sabe es que las universidades, en la mayoría de los casos, están insolventes con su personal, con los proveedores de los servicios de apoyo y con la dotación de materiales y equipos actualizados para el desempeño eficiente de las diferentes actividades académicas. Es necesario y conveniente, para las propias universidades, aclarar esta situación mediante el establecimiento de sistemas de rendición de cuentas a la comunidad universitaria y la sociedad en general.

Este sistema de rendición de cuenta debería formar parte de un proceso de evaluación institucional que permitiera, a partir de un registro permanente de información relevante, monitorear su desempeño sectorial y global, a fin de tomar decisiones fundamentadas oportunamente y rendir cuenta de su gestión ante la sociedad. Un sistema de evaluación universitaria debería dar cuenta de aspectos tales como: la calidad y pertinencia del egresado, la obsolescencia del currículo, la calidad del desempeño docente, la calidad de la investigación, la pertinencia de la extensión, la necesidad de formación académica en el personal, la calidad de gestión, la eficiencia en el uso de los recursos financieros y la calidad de los servicios de apoyo. Actualmente, el énfasis fundamental de las universidades, en cuanto a evaluación, está referido al rendimiento estudiantil.

Los Nuevos Retos De La Universidad

Las nuevas realidades asociadas a la transición hacia el tercer milenio en el que se debe desempeñar la Universidad, se caracteriza por procesos de cambios acelerados e incertidumbre en todos los órdenes del acontecer humano. En esta etapa de transición la universidad debe atender tres retos fundamentales, a saber: frente al fenómeno mundial de la globalización, ante la preeminencia del conocimiento como recurso fundamental para impulsar el desarrollo y frente a la revolución de la información y la comunicación.

El Fenómeno de la Globalización

La globalización (o mundialización, como prefieren decir los franceses) puede ser entendida como un proceso particular de interrelación e integración progresiva de los países, a nivel planetario, producto del nuevo orden económico internacional y de la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación, con el propósito de intercambiar bienes y servicios.

La globalización es una manifestación, en grado sumo, del principio del libre comercio de la teoría económica del neoliberalismo, según la cual las relaciones comerciales, expresadas mediante la relación de la oferta y la demanda de bienes y servicios, sólo las regulas el mercado. Se asume que todos los países pueden competir en igualdad de condiciones. Al respecto, existen dos posiciones contrapuestas. En primer lugar, están los optimistas, quienes tienden a acreditar la idea de que la desregulación de los intercambios comerciales y la total libertad de mercado, producirán, inevitablemente, un mejoramiento universal del nivel de vida y darán lugar a sociedades más justas para todos. Esta es la visión de los países industrializados, tales como: USA, Unión Europea y Japón.

Por otro lado están quienes tienen serias dudas sobre las supuestas bondades de la economía globalizada. Al respecto, Cassen (1997) señala que lejos de reducir las desigualdades, la globalización de los intercambios las acrecienta, tanto entre naciones, como dentro de ellas. El agrega que en los llamados países ricos, nadie discute la cada vez mayor polarización de los ingresos y de la riqueza, la cual se produce incluso dentro de los mismos países.

Pese a que de la globalización se ha destacado fundamentalmente su dimensión económica, dicho fenómeno no se agota en las relaciones comerciales abiertas, sin fronteras entre los países, sino que trasciende a lo político, social y cultural entre los mismos. Mato (1995) considera que la globalización contribuye al aumento y diversificación de los flujos migratorios; difusión del uso de nuevas tecnologías de procesamiento de textos, imágenes visuales y sonidos; densificación de las redes de comunicación de datos y de los medios de difusión masiva de información; nuevas redes mundiales de relaciones gubernamentales y no-gubernamentales; mercantilización de símbolos étnicos; politización global de la etnicidades y del ecosistema.

Pese a lo evidentemente controversial del fenómeno de la globalización, ella está en proceso y, todo parece indicar que, no se trata de una moda o de un hecho pasajero. Ella existe y es independiente de que nos guste o no. Es necesario concientizarnos de su presencia, aprovecharnos de sus ventajas para avanzar en nuestro proceso de desarrollo y anticipar las soluciones adecuadas a los aspectos indeseables de la misma, los cuales no se pueden obviar.

La Sociedad del Conocimiento

La etapa de transición que hemos estado vivenciado desde finales del siglo pasado ha sido percibida por distintos autores desde diferentes ángulos, lo cual ha llevado a identificarla con diferentes denominaciones, Así, en el aspecto filosófico-cultural, ha recibido el nombre de postmodernidad (Lyotard, 1984), en cuanto a la evolución de la sociedad mundial y el desarrollo tecnológico, Toffler (1995) la ha llamado la época de la Tercera Ola; mientras que otros han enfatizado el aspecto productivo, como es el caso de Drucker (1994), quien ha bautizado este período histórico de la humanidad como sociedad postcapitalista o sociedad del conocimiento.

Con la denominación de sociedad del conocimiento se quiere reconocer, en esta época, la importancia de desarrollar la habilidad de poder procesar información, integrarla significativamente a la estructura previa de conocimiento a fin de generar nueva información y resolver problemas de diferente naturaleza. Los expertos en planificación económica, consideran que el desarrollo económico está cada vez más asociado a la habilidad de un país para adquirir y aplicar conocimientos técnicos y socioeconómicos. En tal sentido, consideran que las ventajas comparativas de los países cada vez provienen menos de la disponibilidad de recursos naturales en abundancia y de la mano de obra barata, y cada día más de las innovaciones tecnológicas y del uso competitivo del conocimiento. En este sentido, Samil (2001) considera que "hoy en día, el desarrollo económico es tanto un proceso de acumulación de conocimientos, como de acumulación de capital. Se estima que las compañías dedican un tercio de sus inversiones a intangibles basados en conocimiento, como capacitación, investigación y desarrollo, patentes, licencias, diseño y mercadería" (p. 3).

Drucker (1999) ha insistido en la necesidad de prestar atención a la productividad del conocimiento, llegando a considerar que éste constituye la única ventaja competitiva real de las empresas. De allí que sostenga que "el aporte más importante que la gerencia necesita hacer en el siglo XXI es, análogamente, elevar la productividad del trabajo del conocimiento y de quien trabaja con él" (p. 191)

La Revolución de la Información y la Comunicación

El desarrollo alcanzado, en las últimas décadas, en los campos de la electrónica, telecomunicaciones, las tecnologías de satélites y la informática han hecho posible la interconexión de los países a nivel planetario. Prácticamente se han eliminado las barreras logísticas a la accesibilidad a la información y la comunicación entre las personas, las instituciones y los países. Hoy día se ha llegado a considerar que la revolución de la información y la comunicación es comparable a la invención de la imprenta en el siglo XV, en el sentido de que nuevamente está cambiando la capacidad de acumular, transmitir y aplicar información.

El alto desarrollo logrado en las tecnologías de la información y la comunicación ha impacto de tal forma a la sociedad contemporánea que está transformando de manera acelerada la forma en que la gente trabaja, vive y se relacionan. Al respecto, Fernández-Aballí (2000) ha expresado que:

La revolución de la información, va a modificar de forma permanente la educación, el trabajo, el gobierno, los servicios públicos, el mercado, las formas de participación ciudadana, la organización de la sociedad y las relaciones humanas, entre otras cosas. El panorama tecnológico y, consecuentemente, industrial, social, económico y cultural de la "Era de la Información " será cada vez más sustentado por el conocimiento intensivo, asociado a las tecnologías de información. Y es muy posible que, bajo esta matriz, se encuentre la mayor parte de los productos y servicios del futuro capaces de producir riquezas y empleos (p. 253).

Todo lo anterior pone de manifiesto la importancia y trascendencia que la revolución de la información y la comunicación tiene actualmente y en el futuro previsible para el desarrollo de la nueva sociedad, en la cual se espera que la universidad juegue un rol protagónico, de liderazgo proactivo, que contribuya a crear los mecanismos y herramientas para la sobrevivencia en esta época de grandes transformaciones sociales de la humanidad.

El cambio paradigmático a que conlleva el proceso de transformaciones en las que nos encontramos inmersos actualmente, tiene importantes implicaciones que deben ser consideradas por la universidad en su proceso de reforma. Estas son de cuatro tipos:

1. Axiológicas, en tanto que supone el surgimiento de una nueva escala de valores que reivindique la necesidad de la convivencia humana en un mundo de solidaridad, bienestar social y paz.

2. Epistemológicas, en el sentido de la consideración de nuevas formas de producir el conocimiento, distintas a las del modelo clásico legado por la modernidad.

3. Ontológicas, en cuanto a la concepción del tipo de hombre que demandan los nuevos tiempos, el cual debería tener algunas de las siguientes características: una visión sistémica de la realidad (todo está relacionado con todo), la posibilidad de pensar globalmente y actuar localmente, capacidad autocrítica, autogestionario, con habilidad para aprender permanentemente, posibilidad de combinar el pensamiento lógico con la creatividad, capacidad para transferir lo aprendido, pensamiento imaginativo y visualización, control emocional y comunicación generativa.

4. Gerenciales, en el sentido del desarrollo de un nuevo paradigma empresarial fundamentado en el aprendizaje organizacional, el conocimiento como el principal recurso que agrega valor al sistema productivo, la competitividad y la cooperación mutua. Estos cambios exigen no sólo adaptarse a una nueva situación, sino prepararse para vivir en un equilibrio inestable; es decir, en un proceso de adaptación permanente a las exigencias de un entorno cambiante y caótico (ver Ruiz Bolívar, 2000).

Necesidad De Una Transformación Universitaria

Ante la situación que hemos venido describiendo en este trabajo, la pregunta obligada es ¿Qué debería hacer la universidad para enfrentar con éxito los nuevos retos que plantea la realidad económica, social, política y científico-tecnológica del siglo XXI? Y la respuesta, casi obligada es: la universidad debe cambiar, si quiere sobrevivir. Sobre esta aseveración existe un consenso casi universal, como se desprende de las diferentes consultas internacionales realizadas por la UNESCO (1998) con relación a este tema. Pero, cuál es el tipo de cambio que debería adoptar la universidad. Al respecto, se podrían analizar dos posibles escenarios: uno, referido a cambios, simples y superficiales (o cosméticos), donde se mueven cosas para que todo quede igual; y dos, cambios sustantivos y profundos, conducentes a una verdadera transformación de las estructuras universitarias, en función de una revisión actualizada y actualizable de la visión y la misión institucional.

Escenario 1:

Cambios superficiales.

En esta perspectiva se podría anticipar que la universidad adoptaría algunos de los siguientes procedimientos, decisiones y acciones: se sometería a un largo proceso de auto-evaluación para tomar decisiones sobre cambios que son obvios, por ejemplo, mejorar la planta física, actualizar los planes de estudio de las carreras, diseñar nuevas carreras, mejorar el desempeño de los docentes, mejorar la infraestructura académica, actualizar la normativa interna, mejorar la gestión gerencial y la eficiencia del gasto, entre otros.

Escenario 2:

Cambios estructurales.

En esta segunda hipótesis se aspira que la universidad se someterá a un proceso de cambio planeado, con una visión de largo aliento, pero con objetivos y metas de corto y mediano plazo. Esto supone poner en marcha un verdadero proceso de reingeniería, en procura de: (a) transformar su cultura organizacional (valores, creencias, actitudes, comportamientos); (b) incorporar progresivamente el recurso de las NTIC a las diferentes actividades de la universidad (docencia de pre y postgrado, investigación, extensión y educación continua, gestión administrativa); (c) adoptar enfoques instruccionales novedosos, con énfasis en el desarrollo de competencias profesionales, habilidades para la resolución de problemas y para el aprendizaje permanente; (d) utilizar el enfoque de programas y proyectos, como estrategia de desarrollo organizacional; (e) enfatizar el desarrollo de la función de la investigación en áreas estratégicas para el desarrollo regional y nacional con un enfoque multidisciplinario y en cooperación con otras instituciones académicas y del sector productivo; (f) mantener un programa de mejoramiento permanente de la calidad del personal académico; (g) implantar un sistema de evaluación institucional que permita monitorear y controlar la calidad de los procesos académico-administrativos a fin de tomar decisiones pertinentes y oportunas.

En este segundo escenario se espera que la universidad haga un gran esfuerzo por apoyar su gestión al máximo en el uso de las NTIC en un enfoque virtual. En el contexto de la educación superior, Silvio (2000) considera que la virtualización puede ser entendida como la representación de procesos y objetos asociados a actividades de enseñanza y aprendizaje, investigación, extensión y gestión, así como objetos cuya manipulación permite al usuario realizar diversas operaciones a través de INTERNET, tales como aprender mediante la interacción con cursos electrónicos, inscribirse en un curso, consultar documentos en una biblioteca electrónica, comunicarse con estudiantes, profesores y otros.

No obstante lo anterior, es importante tener presente que, más allá del aspecto tecnológico, la fundamentación de la transformación universitaria, depende básicamente de: (a) la visión compartida que tengan los miembros de la comunidad académica acerca de un nuevo modelo universitario que responda a las expectativas de cambio a que aspira dicha comunicad, así como la sociedad global; (b) el compromiso para su instrumentación, asumido por los diferentes actores institucionales, orientados por genuinos valores académicos; y (c) las acciones estratégicas emprendidas por el liderazgo universitario, como responsable de guiar el proceso de transformación.

Investigaciones En Venezuela

A través del análisis de algunos aspectos generales del Programa de Promoción del Investigador (PPI) de Venezuela, y tomando en cuenta la teoría del principal-agente, se propone que revisando la estructura y cultura de prácticas evaluativas es posible especificar las condiciones necesarias para que la evaluación funcione sin sobresaltos. Con análisis de este tipo, se argumenta, los actores pueden tener más elementos para diseñar nuevas prácticas evaluativas y al mismo tiempo reducir a un nivel razonable las expectativas que los principales tienen de los agentes evaluadores. En particular se considera el tema de la población atendida por el PPI, la situación de las comisiones evaluadores en una configuración compleja de principales-agentes y la evaluación como eje central del programa. PALABRAS CLAVE / PPI / Venezuela / Investigación Científica /

En la interfase de la ciencia con la educación superior en Venezuela, entre los principales esfuerzos para mejorar las condiciones de la comunidad de investigadores a través de un reconocimiento público explícito en su rol como tales, está el Programa de Promoción del Investigador (PPI), creado en 1990, después de prácticamente una década de esfuerzos de miembros de la comunidad científica para lograr su implantación. Surgió como una estructura nacional representativa para acreditar a los investigadores a través de los mecanismos usuales de la propia comunidad científica y darles, por tanto, visibilidad en el medio nacional. Se esperaba que este mecanismo sirviera, de paso, de estímulo a los jóvenes con vocación de investigadores quienes podrían así reconocer que el rol del investigador científico también tenía vigencia en Venezuela y que era posible concebir una carrera de investigación en el país. En las páginas que siguen, me referiré a algunos aspectos generales del Programa, vinculados a la práctica de la evaluación tal como se la ha entendido en el PPI y como ha ido evolucionando en el tiempo.

Características de la organización del estado

En general, existen tres elementos comunes en la organización estatal. Así usualmente encontramos:

a.- Un organismo central de política que elabora las directrices generales y planes de desarrollo científico y tecnológico. Ese organismo asume tres modalidades:

Un Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Un Consejo Nacional (tipo CONICIT venezolano).

Una dependencia del máximo organismo de planificación.

b.- Un organismo central de promoción, dirigido a elaborar programas y financiar proyectos y formar recursos humanos. La mayoría de las veces se trata de un Consejo Nacional integrado por investigadores, empresarios y funcionarios públicos en proporciones variadas.

c.- Algunos organismos sectoriales que se encargan de particularizar la política científica y tecnológica. Algunos son importantes centros de investigación ubicados en áreas específicas (agricultura, salud, defensa) que ejercen funciones de coordinación y orientación. En el área industrial es donde la sectorización está más desarrollada y existe, o está en vías de formación, un aparato institucional específico que desvincula de alguna manera la política tecnológica de la científica. Este organismo suele estar ubicado en el ministerio encargado del desarrollo industrial y elabora planes o políticas para el sector, además de contar con instrumentos básicos como registros de la propiedad industrial, oficinas de normalización y metrología, regulación de la inversión extranjera, programas de productividad, etc.

El papel de las empresas

En general, muy débil en todos los países de América Latina y su participación en las inversiones no alcanza al 10% del total. Existen excepciones en países con mayor grado de industrialización como Brasil, Argentina, México, Chile, Colombia y Venezuela, pero se trata de ejemplos puntuales de iniciativas poco vinculadas a los esfuerzos formales y a las políticas. El mayor desarrollo se observa en algunas empresas estatales como la del petróleo, siderúrgica, agroindustria y pesca..

Situación Actual de la Ciencia y la Tecnología en Venezuela, su relación con América Latina

Impacto de los avances tecnológicos en el medio social (mundial y América latina)

Desde los primeros tiempos de la agricultura o desde fines de la Edad del Hierro, la cultura humana ha tenido una tecnología, es decir, la capacidad de modificar la naturaleza en un grado u otro. Se considera que la tecnología proporciona estimables beneficios a corto plazo, aunque a largo plazo han engendrado graves problemas sociales. Algunos autores consideran que los problemas que ha generado la tecnología son indirectamente provocados por la ciencia, ya que si no contáramos con los avanzados conocimientos científicos, no tendríamos una tecnología tan adelantada.

Los beneficios que trae consigo la tecnología moderna son muy numerosos y ampliamente conocidos. Una mayor productividad proporciona a la sociedad unos excedentes que permiten disponer de más tiempo libre, dispensar la educación y, de hecho, proseguir la propia labor científica. Todos nosotros necesitamos alimentos, vivienda, ropa, etc. Cuando quedan satisfechas esas necesidades básicas y la tecnología empieza a proporcionar beneficios cada vez más triviales, es cuando surgen esencialmente los problemas.

Si consideramos la situación actual de los países desarrollados, vemos que la gente o parece más feliz que en el pasado, y a menudo tampoco tiene mejor salud. Los desechos ambientales que produce la tecnología han creado nuevas formas de enfermedades y fomentado otras. El propio trabajo es hoy más monótono y decepcionante. El ser humano necesita realizar algo que estimule su cerebro, su capacidad manual y también necesita variedad.

La industria de base tecnológica ha dislocado la familia. Por ejemplo, el hecho de tener que dedicar mucho tiempo al transporte separa a menudo a un padre de sus hijos. La sociedad tecnológica tiende también a separar a la madre del niño pequeño. La facilidad de las comunicaciones incita a los hijos a irse muy lejos, y la familia ampliada a dispersarse más. Además de todo esto, a consecuencia de todo esto, se debilita la transmisión cultural de las técnicas (por ejemplo, la cocina, la educación de los niños, etc.) y los pedagogos tienen que intentar colmar esta laguna.

Normalmente, las sociedades están integradas por grupos coherentes en las cuales se reconoce la identidad personal y se ejercen presiones para coartar los actos antisociales. Si están demasiado aislados, estos grupos se vuelven opresivos. En un primer momento, los efectos de la facilidad de las comunicaciones parecen beneficiosos, porque liberan a la gente de las presiones locales, pero al persistir esta tendencia, se quedan a menudo aislados.

Es indudable que la tecnología ha servido para que las guerras sean mucho más calamitosas todavía, ya que afectan a todo el mundo, y no solamente a los civiles sino también a los neutrales y a los pueblos primitivos. La violencia y la delincuencia también se deben simplemente a la tecnología; por lo que podríamos considerar la tecnología como uno de los problemas mas grandes de la sociedad actual, ya que la delincuencia es uno de los problemas mas abrumadores y que mas afecta a la sociedad actual.

Johannes Von Neumann, preguntó en un artículo de la revista Fortune:

"¿Podremos sobrevivir a la tecnología?"

En los últimos veinte años, la mayor parte de los países latinoamericanos concentraron esfuerzos en el desarrollo de instituciones y creación de mecanismos financieros, principalmente subsidios, para estimular la actividad científica. Asimismo se hicieron esfuerzos para la formación de recursos humanos, menos énfasis fue puesto en el desarrollo de áreas como la consultoría y las ingenierías.

En relación con la importación de tecnologías, las políticas se basaron en la identificación de los efectos negativos (costos, selección inadecuada, des-estímulo de capacidades locales) asociados a la adquisición de tecnología extranjera. En consecuencia, prevalecieron medidas para el control sobre la inversión, el registro de los contratos de tecnología y el régimen de patentes y marcas.

Hoy en día, la tecnología es parte del sistema de vida de todas las sociedades. La ciencia y la tecnología se están sumando a la voluntad social y política de las sociedades de controlar sus propios destinos, sus medios y el poder de hacerlo. La ciencia y la tecnología están proporcionando a la sociedad una amplia variedad de opciones en cuanto a lo que podría ser el destino de la humanidad.

Ciencia y tecnología en Venezuela.

Uno de los problemas centrales, frecuentemente soslayado en el debate, es el obvio desideratum que deben enfrentar los países que han llegado tarde al siglo XX. Por dos o tres décadas nos inscribimos, como otras naciones latinoamericanas, en un modelo "lineal" que postulaba que para lograr el desarrollo de capacidades tecnológicas era menester alcanzar primero un cierto grado de dominio sobre la ciencia. Una "masa crítica" de investigadores básicos sería el motor fundamental que nos llevaría a la generación de tecnologías propias que a su vez impulsarían un desarrollo económico autónomo y sostenido.

La importancia del papel que deben desempeñar la ciencia y la tecnología es cada vez mayor. La evolución de las sociedades modernas requiere, de manera fundamental, la incorporación de los resultados obtenidos por la investigación científico-tecnológica. Es posible observar, en este sentido, como dentro del pensamiento económico contemporáneo hay una señalada tendencia que asimila el crecimiento a un proceso de constante transformación de las tecnologías disponibles y usadas en la actividad productiva. Igualmente, la importancia que las teorías tradicionales concedían a la acumulación del capital ha ido cediendo su lugar, poco a poco, al énfasis puesto en el cambio tecnológico. Diversos estudios llevados a efecto en distintos países industrializados permiten concluir que la influencia causal de la acumulación de capital y del aumento de la fuerza de trabajo en el crecimiento económico de esas naciones, no ha sido tan determinante como la influencia de las transformaciones experimentales a nivel de la productividad debido a la continua incorporación de innovaciones tecnológicas.

La sociedad venezolana se desenvuelve ligada en determinado grado a la evolución de la ciencia y la tecnología, esto es, requiere de la incorporación de los resultados obtenidos por la investigación científico-tecnológica a fin de poder marchar dentro del tipo de desarrollo que tiene trazado. Nuestro problema de estudio es determinar cuál es el papel que juegan la ciencia y la tecnología nacionales en relación con otras actividades socio-económicas y a la sociedad global. Para llegar a ciertas conclusiones se parte de la idea de que la ciencia y la tecnología nacionales tienen una posición, una función y una significación, derivadas de la situación global del país. Es decir, se piensa que el tipo de relaciones que se establecen entre la actividad científica y otras actividades sociales impiden o limitan el desarrollo de la ciencia y su incorporación en la sociedad.

Para poder conocer esta relación entre la actividad de investigación y otras actividades socio-económicas comenzaremos por:

a.- Describirla (fase descriptiva) a fin de mostrarla en términos de su constitución, de las funciones que cumple y de los recursos de que dispone y luego someter a prueba el conjunto de hipótesis sobre la posición, la función y la significación de la investigación científica y tecnológica en relación a la sociedad venezolana y con algunas de sus actividades y procesos, (la situación de la actividad de investigación en relación a la actividad socio-económica).

b.- Estudiarla en función de algunos aspectos y procesos particulares que han intervenido en la situación descrita.

Los grupos protagonistas

El grupo de los Científicos

Está formado por aquellas personas que han venido dedicándose, total o parcialmente a la investigación científica y tecnológica de una manera profesional. En muchos casos comparten su tiempo entre estas actividades y la labor educativa a nivel superior. Las instituciones en las cuales trabajan son las universidades u otros institutos de investigación no universitaria.

El grupo de Ingenieros

Está en principio, conformado por todas las personas que ejercen esta profesión. Sin embargo, para este caso, interesa especialmente la fracción del grupo que se ha mostrado un interés más especial por la creación de tecnologías y la prestación de servicios tecnológicos, tal como los ingenieros que han promovido centros de investigación y servicios industriales.

El grupo de los Productores

Constituido por aquellos que directamente forman parte del sector productivo, bien como propietarios, bien como ejecutivos y empleados de empresas. En un sentido más estrecho comprende un grupo relativamente pequeño de industriales, especialmente manufactureros del sector privado, que desempeñan funciones de liderazgos empresarial y gremial.

El grupo de los planificadores

Comprende a todos aquellos que pasan a ser especialistas de la planificación en general o en alguno de sus campos y, aun cuando puedan tener una formación básica muy variable, suelen ser asimilables a las ciencias sociales, por cuanto son los modelos, los esquemas y la terminología provenientes de tales ciencias las que suelen manejar, con cierto predominio de la visión.

Los burócratas

Constituyen un grupo que existe en toda institución. Está representado por el funcionario, no importa su formación o esfera de actividad, responsable de los procedimientos y sistemas relativamente rutinarios y normalizados. Para nuestros análisis, no incluye en esta categoría a los directivos superiores de la institución, los cuales son más bien asimilables a otras categorías.

Los políticos

Es un grupo altamente heterogéneo, formado por aquellos que tienen en la política su profesión, o que momentáneamente se encuentran en cargos de alto nivel gubernamental con mayor o menor grado de decisión. Cada uno de estos grupos tiene un conjunto de rasgos típicos que los caracterizan, lo que no significa que en la práctica exista una frontera rígida entre los grupos, antes bien, esos rasgos se entrecruzan y superponen dando lugar a una variada gama de combinaciones.

Venezuela y sus realidades económicas

Con la debida licencia de Kjun, la economía venezolana tiene frente un "paradigma" diferente a aquel del cual derivó los objetivos y reglas de comportamiento a lo largo de los últimos treinta años.

Obviamente, la industria nacional debe acoplarse al cambio de fines y reglas. La industria sobreprotegida por la ayuda pública, la de mercado cerrado, la ineficiente, debe darle paso a la industria que se vale por sí misma, que puede producir para un mercado abierto, que puede exportar. Esto es lo que en los círculos oficiales se llama reconversión, suerte de "perestroica", que apunta hacia la transformación, desde sus bases, de la estructura industrial venezolana y que envuelve, desde luego, cambios esenciales en la concepción y conducción tanto del gobierno, como de la empresa. La competitividad es la desideratum tanto de la nueva industria nacional como de la Administración Pública. Pero estamos hablando de la verdadera competitividad, no la que se esconde tras falsas ventajas, mano de obra barata y moneda blanca, sino de aquella soportada por la creación de ventajas competitivas fundamentadas en la capacidad innovadora.

Hasta ahora, la preocupación del país por el desarrollo de su capacidad de innovación ha estado, por decir lo menos, en un segundo plano. Si es cierto que esto debe cambiar, vale la pena hacer algunas consideraciones teóricas que nos permiten establecer que significa disponer de capacidad para innovar y cual es el papel de la empresa y cual el del sector público en el desarrollo de tal capacidad.

La ciencia y la tecnología en Latinoamérica

En los últimos veinte años, la mayor parte de los países latinoamericanos concentraron esfuerzos en el desarrollo de instituciones y creación de mecanismos financieros, principalmente subsidios, para estimular la actividad científica. Asimismo se hicieron esfuerzos para la formación de recursos humanos, menos énfasis fue puesto en el desarrollo de áreas como la consultoría y las ingenierías.

En relación con la importación de tecnologías, las políticas se basaron en la identificación de los efectos negativos (costos, selección inadecuada, des-estímulo de capacidades locales) asociados a la adquisición de tecnología extranjera. En consecuencia, prevalecieron medidas para el control sobre la inversión, el registro de los contratos de tecnología y el régimen de patentes y marcas.

El pasado inmediato

A través del prisma derivado del concepto de "marginalidad", buen número de países concibió y aplicó, con un saldo no muy favorable, medidas que intentaban orientar la demanda hacia la oferta nacional de conocimientos científicos y tecnológicos.

En este particular, se utilizaron instrumentos como la exoneración de impuestos, la programación industrial, el uso de la capacidad de compra del Estado, financiamiento industrial, etc. En las empresas también se ensayaron, con intensidad variable, esquemas de financiamiento e incentivos fiscales orientados a "premiar" a las organizaciones que realizaran esfuerzos tecnológicos.

Una rápida evaluación del impacto causado por las políticas científicas y tecnológicas anteriormente descritas, arrojaría con claridad dos logros:

La creación y fortalecimiento de un aparato de investigación y

Cierto control sobre el flujo de tecnología foráneo en función de su asimilación local.

También una evaluación rápida de las limitaciones señala:

a.- El predominio neto de las políticas implícitas sobre las explícitas, es decir, de las políticas sectoriales (economía, agricultura, industria) sobre las políticas científicas y tecnológicas;

b.- Un desarrollo industrial sobre la base de la importación de maquinaria, equipos y conocimientos y,

c.- Escasa relación entre el desarrollo industrial y los esfuerzos locales en ciencia y tecnología.

Tendencias recientes

Junto al propósito de fortalecer el aparato de investigación científica corre paralelo, ahora, el crear y consolidar una infraestructura para el desarrollo tecnológico. Resaltan, en particular, esfuerzos por crear centros de investigación industrial con objetivos, organización y funciones distintas a los centros académicos y cuyo cometido es asistir a las empresas.

De igual modo se debe mencionar la creación de nuevos mecanismos financieros que van más allá de los subsidios a la investigación. Aquí han surgido mecanismos muy diversos que sin duda están llamados a jugar un papel importante dado el viraje que han dado varios países latinoamericanos en relación a sus políticas económicas. Finalmente, vale la pena destacar el desarrollo de registros, información, mecanismos que intentan conciliar la oferta y la demanda de servicios tecnológicos, líneas de crédito, capital de riesgo, etc.

Como es de esperar, el grado de desarrollo, intensidad de las acciones e inversiones son muy variables en un área geopolítica muy heterogénea en relación al desarrollo de la ciencia, la tecnología, la industria o la agricultura.

Participación de las Comunidades Científicas frente a las alternativas de desarrollo

Comunidad científica

La comunidad científica consta del cuerpo total de científicos, sus relaciones e interacciones. Se divide normalmente en dos "subcomunidades", cada una trabajando en un campo particular de la ciencia (por ejemplo existe una comunidad de robótica dentro del campo de las ciencias de la computación).

Miembros de la misma comunidad no necesitan trabajar en conjunto. La comunicación entre miembros es establecida por la diseminación de trabajos de investigación e hipótesis a través de artículos en revistas científicas revisadas por pares o asistiendo a conferencias donde nuevas investigaciones son presentadas e ideas intercambiadas y debatidas. Existen también muchos métodos informales de comunicación de trabajos científicos así como resultados.

La "membresía" a la comunidad es generalmente una función de la educación, estado laboral y afiliación institucional. Sociólogos que han estudiado comunidades científicas han a menudo hallado que el género, raza y clase social pueden ser factores influyentes para el ingreso a la comunidad. Histórica y actualmente los científicos han usado una variedad de métodos para determinar quién pertenece o no a la comunidad científica, lo cual es generalmente requerido para determinar qué campos de investigación pueden ser marcados como "ciencia". Campos de conocimiento que aparentan ser científicos, pero son juzgados como fuera de las normas de la comunidad científica, son marcados como "pseudociencia".

El método científico implícitamente requiere la existencia de la comunidad científica, donde los procesos de revisión por pares y reproducibilidad son llevados a cabo. Es la comunidad científica la que reconoce y soporta el actual consenso dentro de un campo: el paradigma reinante, el cual resiste el cambio hasta que evidencia sustancial y repetida demande un cambio de paradigma, de acuerdo a la teoría de cambio científico llevada adelante por Thomas Kuhn. De acuerdo a Kuhn, nuevas comunidades son establecidas alrededor de nuevos paradigmas al desarrollar su propia terminología, sentido histórico y sentido de problemas a resolver (y aquellos a ignorar).

Las alternativas de desarrollo de las regiones de América Latina y el Caribe, es un tema que concita la atención de los científicos, planificadores, políticos, gobernantes y, en general, de la comunidad internacional. Existe una marcada preocupación por la tala y quema anual en la región de 7,3 millones de hectáreas de bosques tropicales y su incidencia en los cambios climáticos del planeta a través del "efecto invernadero", la degradación de los suelos y la pérdida de flora y fauna silvestres de importancia económica, sociocultural y científica.

Frente a esta situación, la comunidad internacional viene revisando y reorientando los esquemas tradicionales de gestión y desarrollo en las áreas tropicales. En las dos últimas décadas se han impulsado programas y propuestas con acciones de cobertura mundial orientados, en gran medida, al trópico húmedo. Entre los más importantes tenemos el Programa el Hombre y la Biosfera de la UNESCO, los estudios y programas de monitoreo de la degradación de los ecosistemas tropicales del PNUMA, la Estrategia Mundial para la Conservación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y el Programa de Acción Forestal en los Trópicos coordinado por la FAO. Por otro lado, la cooperación técnica internacional, las entidades financieras y, en general, las organizaciones multilaterales vienen adoptando políticas similares en relación a la conservación y al aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, entre los cuales destaca por su abundancia y diversidad en las regiones tropicales, el recurso forestal.

Políticas Científico- Tecnológicas del estado venezolano. C.O.N.I.C.I.T.

El estado actual de la información y la política científico-tecnológica en Venezuela

A pesar de los valiosos esfuerzos realizados en Venezuela durante los últimos 40 años en materia de cienciometría y en el diseño de políticas públicas en C-T-I, se aprecia un déficit en ambas áreas que debe ser visto como una debilidad a la hora de sopesar lo hecho en ese ámbito. Al examinar el proceso de lo realizado en ambos frentes, queda claro que hay tangibles que mostrar, pero con poco peso específico y muchos de ellos sin continuidad, con altas y bajas, sin establecer compromisos reales de mediano y largo plazo por parte de los gestionadores de la CyT, y sin el respaldo y monitoreo correspondiente para que hayan tenido un impacto adecuado. El tipo de información a la que nos referimos es la estadística que se construye mayoritariamente a partir de los datos administrativos que se generan en las instituciones y que además debería formar parte de la elaboración de indicadores, del diseño de las políticas públicas y en general de la toma de decisiones.

Al revisar la historia de la producción, análisis y uso de indicadores de ciencia, tecnología e innovación en Venezuela, vemos que han sufrido importantes transformaciones desde los primeros intentos de medición de las actividades científicas hace casi cuarenta años (Testa, 2002). Igualmente sucede con las políticas públicas en esta materia que no han cuajado adecuadamente y eso se aprecia al revisar los indicadores que se utilizan para revisar las tendencias macro de los países, y que en el caso de Venezuela están por debajo de lo esperado.

El ámbito de la ciencia y la tecnología en países periféricos como Venezuela está asociado irremediablemente al mundo globalizado de hoy. El desarrollo del capitalismo a nivel mundial ha amenazado crecientemente la independencia de estas naciones exponiéndolas a las fuerzas que han desarticulado a la sociedad, debido a que se encuentran prisioneras de múltiples restricciones impuestas por un sistema de poder diseñado para mediar entre los intereses diversos y contradictorios de sociedades que deben manejar al mismo tiempo el orden macroeconómico, la escasez económica y la desigualdad social (Vessuri, 2000). Esta dinámica no ha permitido el desmontaje del círculo vicioso que ha caracterizado al país y que lo mantiene rezagado; además las políticas públicas que se aplicaron fueron insuficientes o inadecuadas para construir un verdadero sistema nacional de innovación en el mediano plazo, a pesar de los recursos económicos que han ingresado al fisco nacional en los últimos 40 años, básicamente por concepto de petróleo, que superan a los ingresos per cápita de todos los países de la región, y el potencial que sigue teniendo Venezuela en cuanto a recursos naturales y talento humano.

En cuanto a la información organizada para la toma de decisiones, en las instituciones venezolanas se puede indicar que en general no se discute su utilidad y en muchos casos se subvalora su construcción; esto se refleja incluso en el ámbito de la C-T-I. Un ejemplo palpable se aprecia en las publicaciones realizadas por el ONCyT venezolano en materia de estadísticas e indicadores sobre la capacidad nacional, debido a que presentan graves inconvenientes para ser recolectados los datos, la información es muy general, desarticulada, no sistemática y los métodos utilizados no han evolucionado al ritmo de los países desarrollados respecto a las nuevas formas de medición, haciendo obviamente los ajustes necesarios a la especificidad de Venezuela (De la Vega, 2002). Estas condiciones encontradas están vinculadas con la cultura que existe en las organizaciones venezolanas en cuanto al manejo de la información, la cual se entiende como el conjunto de valores, prácticas y modos de comportamiento prevalecientes en una institución respecto a su uso como guía en los procesos de toma de decisiones (Testa, 1998).

Otra pieza en la incomprensión de la cienciometría como instrumento de la política científica en Venezuela, se refiere a la diferencia entre el trabajo técnico y la toma de decisiones políticas. El trabajo técnico se fundamenta en la obtención de información que permita realizar diagnósticos y evaluaciones, diseño de políticas, planificación, prospectiva, entre otros métodos dirigidos a la búsqueda del conocimiento necesario para orientar, de la forma más certera posible, la toma de decisiones. Pero en el plano político, normalmente se utilizan las estadísticas y los indicadores para la consecución de objetivos dirigidos a mantener el poder o subvertirlo (De la Vega, 2001b).

El CONICIT venezolano como efecto demostración

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), hoy FONACIT, fue creado por decreto en el año 1967 e inició sus actividades en 1969. En su primer año de funcionamiento ya se habían organizado equipos de trabajo para culminar el proceso de concepción, diseño, e implantación de programas de financiamiento orientados a la conformación de una comunidad de científicos y tecnólogos que estuviera en capacidad de aportar conocimientos para ayudar al desarrollo del país y tuvo como antecedente inmediato el trabajo que había iniciado la Comisión mixta preparatoria integrada por "científicos" e "ingenieros" en el año 1962, con la finalidad de crear un Consejo Nacional de Investigaciones (CONICIT, 1970; Avalos y Antonorsi, 1980).

En los lineamientos del primer documento de política científica del CONICIT se aprecia el estado que tenía la ciencia hace apenas tres décadas. En un extracto del mismo se señala lo siguiente: "con el objeto de superar el período de desarrollo espontáneo de nuestra incipiente ciencia, se hace notorio comenzar a hacer explícito cuáles pueden ser las medidas para aumentar racionalmente la calidad y cantidad de nuestro potencial científico y tecnológico y para llegar a hacer un uso óptimo de ese potencial de acuerdo con objetivos de desarrollo integral, tanto social como económico y cultural; en una palabra, se debe establecer una política científica" (Conicit: 13, 1970). Queda claro que las actividades de CyT desde el punto de vista organizado y planificado en Venezuela son de reciente data y que por ello no existe una tradición y cultura en ese ámbito. Eso explica en parte el atraso del país.

Si se utiliza la guía teórica y se revisa el glosario de ciencia, tecnología y desarrollo de la UNESCO, donde se define a la "Política de Ciencia y Tecnología como un conjunto de instrumentos, mecanismos y normas, lineamientos y decisiones públicas, que persiguen el desarrollo científico y tecnológico en el mediano y largo plazos (normalmente dentro del marco de objetivos globales de desarrollo socioeconómico)" (UNESCO, 1998), y se vincula ese enunciado con la realidad de un país como Venezuela, apreciamos una distancia significativa entre uno y otra, a pesar de los esfuerzos realizados específicamente por el Estado en las últimas décadas para avanzar en el desarrollo del país al intentar consolidar las actividades de CyT. Esta aseveración se comprueba al examinar el funcionamiento del CONICIT puertas adentro en materia de información y de diseño y construcción de políticas.

Al examinar los diversos planes nacionales, documentos de política y las disposiciones legales, encontramos que no ha habido ni comprensión ni apoyo por parte del Estado venezolano en cuanto a mantener un crecimiento sostenido de las actividades de CyT y menos aún en lo referente a suministrar los datos requeridos para construir y mantener el mapa de información actualizado de las actividades de ese ámbito. Comenzamos revisando las disposiciones legales enmarcadas en el primer Reglamento del CONICIT, específicamente en sus artículos 7° y 8°, donde se indicaba que las instituciones públicas y privadas del país estaban en la obligación de suministrar la información necesaria para que ese Consejo estructurase sus políticas con base en datos organizados (CONICIT, 1984), cuestión que no se cumplió. El Consejo no logró ese objetivo ni siquiera con relación a su propia información, y, por tanto, no ha existido el llamado efecto demostración para las otras instituciones, que fuera ayudando a crear la llamada cultura del dato. Esas disposiciones nunca fueran plasmadas y aún hoy se intenta organizar la información creando un nuevo ente denominado Observatorio Venezolano de Ciencia, Tecnología e Innovación (OCTI), que aspira cumplir con esa tarea pendiente. En consecuencia el país no cuenta con un sistema de información nacional y esto afecta particularmente a los actores que deben realizar evaluaciones, diagnósticos, diseño e implantación de políticas y análisis sectoriales, por lo que en muchos casos se trabaja con información limitada, incompleta, desactualizada o bajo supuestos no probados.

El trabajo de recolección de información estadística que realizó el CONICIT puertas afuera por más de 15 años a través de las encuestas de potencial científico y tecnológico fue sin duda un esfuerzo significativo, incluso en el ámbito regional. Esos inventarios utilizaron como guía un manual diseñado por la UNESCO y el mismo fue empleado en varios países de América Latina, material que consideraba únicamente indicadores de insumos (Recursos humanos y financieros). La severa crisis económica del país en los años ochenta redujo aun más los recursos financieros destinados a la CyT, afectando significativamente el trabajo que se venía realizando en materia de estadísticas e indicadores (Testa, 2002), pero es importante aclarar que hubo, además, aspectos organizacionales que afectaron el desempeño específico de los equipos de trabajo de esa área y que culminaron con el cierre de la unidad de estadística de ese Consejo. Irónicamente, en esos años en los países centrales se estaba avanzando en nuevos métodos de obtención de indicadores (procesos, resultados, innovación tecnológica) dirigidos a comprender los cambios vertiginosos que se venían dando en el mundo.

Durante la década de los noventa se retomó el trabajo en materia de indicadores en el CONICIT. Esos esfuerzos originados desde la Dirección de Políticas y Estrategias culminaron en varios productos, pero que debido a los acontecimientos de orden socioeconómico y político vividos en el país y los cambios en la reorganización del Consejo a partir del año 1994 con el repensar de la institución, los mismos no tuvieron un peso importante a la hora de hacer los diagnósticos y análisis que son necesarios para tomar decisiones eficientes. La evolución de ese proceso culminó en la creación del Observatorio de C-T-I, idea que circulaba también en otros países y que finalmente se implantaron en Colombia, España y Portugal. En Venezuela, dicho ente debería mejorar todo lo hecho hasta el momento, pues esa es su misión.

MISION / FILOSOFIA DE GESTIÓN DEL FONACIT

Financiar la ejecución de planes, programas y proyectos definidos por el MPPCT, que fomenten el conocimiento científico, tecnológico e innovador, que contribuya al desarrollo social del país.

"Financiar la capacidad científica, tecnológica y de innovación para el desarrollo."

VISION / FILOSOFIA DE GESTIÓN DEL FONACIT

Ser una Institución líder en el financiamiento de planes, programas y proyectos de ciencia, tecnología e innovación, reconocida nacional e internacionalmente, impulsando el desarrollo tecnológico integral y la construcción de redes para contribuir al bienestar de la sociedad venezolana.

"Ser líder en el financiamiento que fomente el desarrollo científico, tecnológico y de la innovación."

ORGANIGRAMA ESTRUCTURAL

VALORES

RESPONSABILIDAD INSTITUCIONAL

El FONACIT ejercerá una gestión responsable orientada al cumplimiento de sus compromisos institucionales con el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y con el país.

COMPROMISO

El FONACIT estará comprometido con el país, con el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y con su organización interna, de forma que garantice la culminación exitosa y eficiente de todos los programas y proyectos y la consolidación y desarrollo del sector ciencia y tecnología.

EXCELENCIA

El FONACIT favorecerá la participación y desarrollo del talento dentro y fuera del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación

PARTICIPACIÓN Y TRABAJO EN EQUIPO

El FONACIT propiciará la participación de todos los actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en los procesos de ejecución de proyectos y programas, mediante la aplicación de estilos gerenciales y de gestión ajustados a situaciones y problemas específicos.

EFICIENCIA

La organización del FONACIT estará orientada hacia la optimización y máximo aprovechamiento de los recursos disponibles.

CALIDAD

El FONACIT alcanzará sus metas y objetivos atendiendo al cumplimiento de estándares de calidad.

CONCLUSIÓN

Se ha observado la actuación e interacción de los grupos protagonistas (venezolanos y latinoamericanos) en el entorno de la ciencia y la tecnología. La falta de criterios unificadores y motivaciones de tipo circunstancial, ideológicas y personales, que conciben una política científica y tecnológica como agentes del crecimiento económico y el desarrollo social.

La economía venezolana se desenvuelve dentro de un marco estructural que simultáneamente des-estimula toda actividad de investigación y propicia la utilización de opciones tecnológicas extranjeras, igualmente sucede con algunos países latinos anteriormente nombrados.

Para concluir tenemos la satisfacción de saber que existe un ente de investigación científico más que tecnológico; que fija como prioridad atender los requerimientos y fomentar el desarrollo de la comunidad científica. Ese ente oficial es el CONICIT. También existen unos similares en los demás países latinos.

BIBLIOGRAFÍA

 

 

Autor:

Leonervis Hernández


Partes: 1, 2


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