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Cuando el paciente sabe que está
enfermo del corazón, experimenta un duelo que puede
generar sensaciones de inseguridad,
miedo, ansiedad, desesperanza e incluso provocar un cuadro de
depresión mayor. Además, las
numerosas dudas que el paciente tiene acerca de su
pronóstico, su actividad física y sexual, la
capacidad para volver a conducir un automóvil, la factibilidad de
regresar a trabajar, entre otras, muchas veces no son resueltas,
lo que genera más inseguridad y pérdida de la
confianza en sí mismo.
Este sentimiento de fragilidad experimentado por el paciente y el exceso de cautela por parte del médico, se han reflejado en la historia desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, el miedo del médico a que el paciente tuviera una muerte súbita en los días que seguían a un infarto del miocardio, le obligaban a prescribirle reposo absoluto por largos periodos. En los años cincuenta se creía que el paciente debería guardar estricto reposo en cama durante las primeras 8 semanas. Incluso varios meses después de haber presentado un infarto agudo del miocardio, al paciente se le restringía importantemente la actividad física y a algunos no se les permitía subir un piso de escaleras hasta después de haber cumplido 1 año de haber sufrido el infarto agudo del miocardio. A otros pacientes no se les autorizaba a comer por sí solos o incluso voltearse de lado en la cama [1,3].
En no pocas ocasiones, el paciente tiene un deterioro importante no solamente en su estado de salud, sino que tiene problemas para su reincorporación laboral y para volver a tomar su papel familiar y social [4].
La primera inquietud de un paciente es en cuanto a su sobrevida. Se han realizado innumerables tipos de clasificaciones de riesgo CV en el paciente que ha sufrido un infarto del miocardio, con el afán de tratar de predecir el tiempo que tardará en presentar un nuevo evento CV o incluso la muerte. Para ello, es necesario realizar lo que se conoce como una estratificación del riesgo y se requiere una serie de estudios para evaluar las características de cada paciente.
El diagnóstico de cardiopatía isquémica también afecta de forma importante la vida sexual de los pacientes. En un 50% de los casos el paciente disminuye su actividad sexual después de haber sufrido un infarto agudo del miocardio y en un 25% la suspende totalmente [4,5]. Las causas son muy variadas, pero el común denominador es el miedo y la inseguridad tanto del paciente como de su pareja. En el 80% de los casos el paciente no recibe ninguna información acerca de su vida sexual por parte del médico [5,6].
Definición
"Los servicios de
rehabilitación cardiaca son programas a largo
plazo que comprenden una evaluación
médica, prescripción de ejercicio,
modificación de factores de riesgo, educación y
asesoría de los pacientes. Son diseñados para
limitar los efectos dañinos tanto fisiológicos como
psicológicos de las cardiopatías, reducir el riesgo
de muerte súbita o preinfarto, controlar la
sintomatología CV, estabilizar o revertir el proceso de
aterosclerosis y mejorar el estado
psicosocial y vocacional de los pacientes"[9].
Medicamento: ejercicio
físico
Una de las bases de la
rehabilitación cardiaca es la terapéutica mediante
el ejercicio físico. Debido a las características
del ejercicio físico, se considera a la par de cualquier
otro medicamento ya que tiene un efecto fisiológico muy
bien caracterizado y en muchas ocasiones estereotipado y este
efecto es claramente dosis-dependiente. El paciente que realiza
el ejercicio físico de forma exagerada puede presentar
datos de
"intoxicación" como son el sobreentrenamiento, ya sea
agudo o crónico. El ejercicio también ha mostrado
tener una vida media, algo que se ha visto en el estudio de su
acción
en el comportamiento
de la tensión arterial. Incluso aquel paciente que realiza
ejercicio físico de forma crónica, puede
desarrollar un tipo de síndrome de supresión al
abandonar su práctica y puede además generar una
dependencia física al mismo.
Estudios recientes realizados en Palo Alto, California, por el grupo de J. Myers y V. Froelicher, han demostrado que la realización de ejercicio físico puede incrementar la sobrevida del ser humano [10].
Objetivos
La realización de un
programa de
rehabilitación física inicialmente está
encaminada a aquellos pacientes que han presentado algún
evento CV como lo es un síndrome coronario agudo,
algún tipo de intervencionismo cardiaco o inclusive una
cirugía cardiaca. Este tipo de programas son
también recomendados a aquellos pacientes que tienen un
riesgo elevado de tener una enfermedad CV debido a que poseen
alguno o varios de los factores de riesgo CV conocidos. Debido a
que el principal objetivo de
este tipo de programas es el cambiar de forma positiva el
estilo de
vida, puede ser aplicado incluso a la población general bajo el nombre de
programas de prevención primaria.
Las metas a conseguir en este tipo de programas son las
siguientes:
- Lograr que el paciente se haga nuevamente cargo de su vida, que
sea autodependiente.
- Mejorar la sintomatología del paciente basado
principalmente en mejorar la tolerancia al
ejercicio.
- Reducir el riesgo CV y prevenir eventos
coronarios subsecuentes, hospitalizaciones y muerte CV [11].
- Fomentar el apego al tratamiento, así como a un nuevo
estilo de vida más saludable.
- Limitar la incapacidad, sobretodo en ancianos y en aquellos
pacientes cuyo trabajo
involucra ejercicio físico [11].
- Prevenir el síndrome de desacondicionamiento
físico [11].
- Alistar al paciente para que reinicie las actividades de su
vida diaria [12].
- Obtener una mejoría en el estado fisiológico,
psicológico, sexual y vocacional del paciente,
individualizado a sus propias necesidades y deseos
[13].
Una vez que se consiguen estos objetivos, se observa un impacto importante a nivel de la reintegración laboral, sexual, familiar y social del paciente, lo cual redunda en una mejoría de la calidad de vida [14].
Componentes, enfoque
multidisciplinario
Organización del
programa: La coordinación la llevará un
cardiólogo con experiencia en rehabilitación
cardiaca y prevención. Su papel es realizar la
evaluación de admisión de los pacientes y la
estratificación de riesgo CV.
La enfermera se encargará de la supervisión de los pacientes durante las sesiones de ergometría, además de su manejo paraclínico. Ayudará en la realización de pruebas de esfuerzo y asistirá en la consulta de los pacientes. Dará las charlas informativas a los pacientes.
El fisioterapeuta deberá establecer programas de kinesioterapia y supervisar a los pacientes cuando lo estén aplicando. Además, realizará la evaluación osteomioarticular con el fin de detectar estados particulares de los pacientes que cambien la estrategia del entrenamiento.
El personal debe estar familiarizado con la respuesta del paciente cardiópata durante el ejercicio. Es necesario que conozca los principios básicos de electrocardiografía, sobretodo para el reconocimiento de arritmias, y que realice un adiestramiento en reanimación cardiopulmonar.
El servicio de nutrición identificará los problemas dietéticos y nutricionales de los pacientes, les enseñará los conceptos básicos de una nutrición equilibrada y los orientará en la adquisición y elaboración de alimentos.
El equipo de psicología realizará un diagnóstico en cuanto a la percepción y la respuesta del paciente a su enfermedad y aplicará las maniobras necesarias para el manejo de alteraciones como ansiedad y depresión. Dará también las herramientas para que el paciente pueda detectar estados de tensión emotiva y aprenda a relajarse.
Trabajo social realizará un estudio socio-económico del paciente con el fin de encontrar y en su caso ayudar con los problemas que pudieran afectar el apego del paciente al programa.
Los participantes de un programa interdisciplinario de prevención y rehabilitación cardiaca deberán mantenerse siempre en comunicación y coordinación entre ellos. De eso depende la eficacia del programa.
La primera fase del programa comienza cuando el paciente se encuentra en el hospital. El principal objetivo es el prevenir o tratar el síndrome de reposo prolongado. Esto se hará básicamente con el cardiólogo y el fisioterapeuta.
La siguiente fase comprende el adiestramiento y acondicionamiento intensivos del paciente. Esto se hace en el hospital, pero el paciente ya está en calidad de "externo", es decir que de su domicilio se trasladará periódicamente al hospital. Esta fase podrá tener una duración de varias semanas o incluso algunos meses, dependiendo del caso. Inicialmente se realizará una estratificación del riesgo CV particular en cada caso, una evaluación del sistema osteomioarticular, una evaluación psicológica y nutricional con el fin de hacer un diagnóstico integral del paciente, y en primera instancia predecir la incidencia de posibles complicaciones durante las sesiones de ejercicio físico.
La segunda fase comprende el acondicionamiento físico, el cual provee al paciente de una mejor tolerancia al ejercicio y una mejoría de los síntomas. Las actividades serán llevadas por personal de fisioterapia, técnicos en rehabilitación cardiaca o personal de enfermería adiestrado en supervisión de sesiones de ejercicio físico y control mediante electrocardiografía por telemetría. Las dos actividades predominantes serán la kinesioterapia (gimnasia) y la ergometría (mediante equipos como ciclo ergómetros, bandas, etc.). El objetivo es acondicionar al paciente, pero también enseñarle el método para que pueda realizarlo en la siguiente fase de forma ambulatoria, lo que ha demostrado buenos resultados [15].
La asesoría nutricional trata de lograr que el paciente se involucre en la elección y elaboración de sus alimentos. Esto genera un cambio en el estilo de vida de él y de su familia. Uno de los aspectos más importantes es el psicológico, ya que se deben tratar los cuadros de depresión y ansiedad que frecuentemente aquejan al cardiópata. Además, el psicólogo es un pilar importante en el manejo del cambio de estilo de vida.
El identificar y controlar los factores de riesgo es parte importante de la prevención secundaria. Para ello se dan charlas informativas, detección de la percepción de riesgo que tienen los pacientes acerca de su enfermedad, y asesoría grupal e individual en el control de dichos factores predisponentes de enfermedad CV.
La tercera fase comprende la continuación de todo lo llevado a cabo de forma autónoma por el paciente en la fase II (terapia con ejercicio, dieta, control de estrés-depresión-ansiedad, etc.) pero asesorada periódicamente por el personal de salud. Estas medidas son necesarias para fomentar el apego al cambio de estilo de vida de los pacientes.
Aunque estén ampliamente
demostrados los beneficios de los programas de
rehabilitación y prevención CV en diversos rubros,
se ve que el porcentaje de referencia de pacientes candidatos a
estos programas por parte de sus médicos no es mayor del
30% en ninguna parte del mundo (Australia, EU, Canadá y
Reino Unido) [1]. Las principales causas son el desconocimiento
de las características y beneficios del programa y el
creer que se limita exclusivamente a pacientes gravemente
deteriorados.
El hecho de que los programas de rehabilitación cardiaca y prevención secundaria comprendan un enfoque multidisciplinario y con ello la participación de varios especialistas en materia de salud, no significa que sean más caros, sino que por el contrario, conllevan un importante ahorro en materia de salud pública.
Un concepto que se enseña cotidianamente en las diferentes escuelas de medicina es que la prevención de cualquier tipo de enfermedad es la maniobra médica más efectiva; y hace que el impacto de la enfermedad a niveles como el laboral, familiar, psicológico, económico, emotivo, etc., sea mucho menor. La incorporación de un paciente a los programas de rehabilitación y prevención CV, puede disminuir considerablemente los costos secundarios, principalmente las re-hospitalizaciones.
El ahorro que los programas de rehabilitación cardiaca pueden proveer se ha evaluado en US$8.800 [16], US$9.200 [17] hasta los US$12.000 en 5 años [16], y el ahorro estimado por cada año de vida salvada es de US$4.950 [11]. Un estudio británico (1992) mostró en la década de los ochenta que el costo anual del tratamiento con rehabilitación cardiaca era de £500 pero las pérdidas de trabajo anuales en pacientes que no recibieron rehabilitación fueron del orden de £1.800 [18].
Un estudio llevado por Ades y colaboradores comparó dos grupos de pacientes con infarto del miocardio o cirugía de revascularización miocárdica y observó que los que entraron a un programa de rehabilitación CV y prevención (40%) tuvieron un costo por rehospitalización de US$1.197 en comparación con US$1.936 del grupo que no tuvo rehabilitación cardiaca, con una media de 21 meses de seguimiento [20]. Maroto y colaboradores mostraron un ahorro en el grupo de rehabilitación cardiaca de poco más de 17 millones de pesetas a 6 años del evento CV en comparación con un grupo control (54’370.249 Ptas. vs. 36’918.339 Ptas.) [5].
El lugar de los programas de rehabilitación y prevención CV no es "sustituir" el trabajo del cardiólogo tratante, sino de complementarlo, mejorando de forma integral al paciente [1].
Aspectos físicos
Tipo de ejercicio: predominantemente
aeróbico, con ejercicios de estiramiento, flexibilidad y
potenciación suave y progresiva.
Intensidad: se determinará en relación a la
prueba de esfuerzo y se incrementará en función de
la respuesta del paciente al entrenamiento.
Se recomienda una frecuencia cardíaca de entrenamiento
(FCE) no inferior al 75% (75-85%) de la frecuencia
cardíaca máxima (FCM) alcanzada en la prueba de
esfuerzo.
En caso de ergometrías eléctricamente positivas la
FCE alcanzaba en el umbral de isquemia.
Frecuencia: 3-5 sesiones/semana.
Duración: 45-60 minutos/sesión.
Características de las sesiones
Calentamiento: acondicionamiento músculo
esquelético y cardiovascular.
Pauta de ejercicio: predominantemente dinámico.
Recuperación: ejercicio de estiramiento,
relajación y ejercicios respiratorios.
|
TABLA 1 |
TABLA 2 |
|
En cardiopatías Infarto agudo de miocardio Angina de esfuerzo estable Ejercicio físico de forma habitual Astenia neurocirculatoria |
Bajo riesgo Curso hospitalario sin complicaciones Riesgo medio
Alto riesgo Reinfarto |
Aspectos psicológicos
Aprendizaje de una técnica de
relajación.
Modificación de apoyo de grupo y/o individualizada.
Intervención psiquiátrica en los pacientes que lo
precisen.
Control de factores de riesgo
Sesiones informativas dirigidas a los pacientes y familiares sobre su enfermedad, factores de riesgo y su prevención.
Aspectos sociolaborales
Asesoramiento por personal cualificado sobre la reincorporación sociolaboral.
Fase I
Fase II
Fase III
a) Clubs coronarios; b) centros de salud de atención primaria, y e) polideportivos
municipales o gimnasios.
En los dos primeros se potenciarán las actuaciones sobre
factores de riesgo y las de carácter lúdico y
psicológico. En el tercero, se continuará el
entrenamiento de carácter físico.
Tanto en clubs coronarios como en centros de salud
deberá estar controlado por un cardiólogo o por
un médico general suficientemente preparado.
El lugar en que se practiquen las sesiones de entrenamiento
(polideportivo o similar) estará dotado de material y
espacio necesario. En su defecto, deberá reducirse el
espacio, adecuado al número de pacientes y el material
utilizado indispensable será un carro de parada con un
desfibrilador, electrocardiógrafo,
esfigmomanómetro y bicicletas de entrenamiento.
Ello obliga a una relación directa entre los servicios
de rehabilitación cardíaca de los hospitales, y
dichas sesiones de actuación no sanitaria. Las charlas
periódicas por parte de los profesionales médicos
y los cursillos de orientación a los entrenadores o
fisioterapeutas permitirán el que la mayor parte de los
enfermos continúen realizando las pautas aconsejadas
durante la segunda fase. Es necesario hacer hincapié en
el alto número de pacientes que abandonan los programas
y que se sitúan alrededor del 20% anual. Probablemente
con este sistema de actuación en fase III se
mejorarían los resultados.
El desarrollo y composición de los servicios de rehabilitación cardíaca dependerá de los hospitales de que se trate. En los hospitales de tipo terciario, la sección dependerá del servicio de cardiología y estará formada por los siguientes profesionales:
El número de profesionales estará en
función del número de pacientes tratados.
Es muy importante que el hospital permita, por sus
características, la disponibilidad de otros profesionales
(psiquiatra, asistentes sociales y dietista) que idealmente
podrían estar incluidos en los grupos de actuación
arriba indicados.
En hospitales más pequeños, la
rehabilitación cardíaca podría estar ubicada
dentro del área general de rehabilitación siempre
bajo la supervisión del cardiólogo y con la
necesidad de un fisioterapeuta y un ATS suficientemente
preparados en atención urgente de una parada
cardiorrespiratoria.
Material necesario
Los grupos de pacientes en rehabilitación
física no deberían ser superiores a 14 (10-14 como
cifra ideal).
En función de ello, las necesidades de espacio
serían las siguientes:
1. Gimnasios con unas medidas mínimas de 120
metros cuadrados, con amplios ventanales y altura suficiente
(idealmente 4-5 metros para la posible realización de
juegos de
pelota). Aire
acondicionado que permita una temperatura y
humedad adecuadas a la realización del ejercicio.
2. Zona anexa y no separada físicamente, con sistemas de
telemetría (4 o 5), carro de parada con desfibrilador,
electrocardiógrafo, camilla, mesas y sillas.
3. Bicicletas de entrenamiento.
4. Tensiómetros.
5. Cronómetros.
6. Útiles de gimnasia (halterios, remos, etc.).
7. Colchonetas (ejercicios de relajación).
8. Vestuarios con duchas.
9. Sala de consulta.
10. Idealmente, sala de reuniones, para charlas con los pacientes
y sus familiares.
Programas no supervisados, individuales o en grupo, en el domicilio del paciente o en gimnasios, con asesoramiento médico en cuanto a la programación de los ejercicios y consejos de prevención secundaria.
Indicaciones
Las mismas que para los programas hospitalarios, pero seleccionando a los pacientes de bajo riesgo y mejor pronóstico.
Contraindicaciones
Las mismas que en los programas hospitalarios. Los pacientes con problemas psicológicos del tipo negación o depresión, no deben incluirse en estos programas, ante la evidencia del mal resultado.
Inicio del programa
Lo más cercano posible al alta hospitalaria, no
obstante podrán ser útiles en períodos
más alejados de la fase aguda, en caso de necesitarlo.
El paciente debe haber sido valorado cardiológicamente de
forma previa, siendo imprescindible la realización de una
prueba de esfuerzo. La aparición en la ergometría
de signos de isquemia, arritmias o inadaptación
hemodinámica, contraindicará la inclusión
del paciente a estos programas.
Duración
Aproximadamente 2 meses.
Método
Los pacientes seleccionados efectuarán un programa corto (en hospital o centro de rehabilitación), de 3-4 sesiones de aprendizaje del programa. Recibirán información sobre:
Una vez completado el programa, acudirán a nuevo control
cardiológico, dándoselas de alta e
incorporándose a su actividad habitual o, si fuese
necesario, aconsejándoles exploraciones
complementarias.
¿Por qué debe usted hacer ejercicios?
Su corazón y su cuerpo necesitan ejercicios para mantenerse en forma. El ejercicio regular es una manera importante de reducir el riesgo de generar una insuficiencia cardiaca. También es un modo de mejorar la salud y el bienestar después de haber tenido una insuficiencia cardiaca.
Si usted tiene una insuficiencia cardiaca, un ejercicio liviano a moderado puede tener un efecto favorable para su salud. El ejercicio también aumenta el buen colesterol (HDL, por su sigla en inglés), baja la presión sanguínea, ayuda a controlar la diabetes, promueve la pérdida de peso y reduce el riesgo de los ataques cardiacos.
¿Qué debe hacer antes de comenzar a ejercitarse?
Antes de comenzar a hacer ejercicios, consulte con su médico. Éste podrá sugerirle que usted comience por una prueba de ejercicios, la cual controla su ritmo cardiaco y presión sanguínea durante el ejercicio y garantiza que éste es seguro para usted.
Su doctor también podrá sugerirle que empiece sus ejercicios con un programa hospitalario llamado "rehabilitación cardiaca". Ésta es muy útil si usted se siente muy débil o muy ansioso respecto de empezar una rutina de ejercicios.
Si tiene una incapacidad específica, por ejemplo, problemas en una rodilla, el ejercicio aún es valioso, pero es importante discutir el problema con su médico o un terapeuta para determinar los modos más seguros de hacer ejercicios para usted.
¿Qué tipos de ejercicios son útiles?
Muchos tipos de ejercicios pueden contribuir a mantener su corazón saludable. Usted puede caminar, nadar, bailar o participar en algún otro tipo de actividad física que le guste.
También puede usar bicicletas fijas, cintas sinfín y otros aparatos similares para que el ejercicio sea más fácil en varias sesiones cortas, lo cual a menudo es lo más seguro.
Si hace una variedad de actividades, el ejercicio puede ser menos monótono. Trate de encontrar un lugar y una actividad que le guste. Pocas personas siguen una rutina de ejercicios que no les gusta, no importa cuán beneficioso el ejercicio pueda ser para ellos.
Sea creativo. Haga ejercicios mientras mira su programa de televisión favorito o escucha música. ¡Encuentre una manera de disfrutarlo!
¿Qué debe hacer antes de los ejercicios?
Comience lentamente, y luego trate de aumentar gradualmente la duración de su tiempo de ejercicios. Siéntese y estírese antes de comenzar y cuando termine. Vea el folleto adjunto "Cómo hacer ejercicios con una insuficiencia cardiaca: estiramientos" para los ejercicios de estiramiento que puede hacer.
Comience con un ritmo fácil por cinco minutos, al menos tres veces por semana. Luego, aumente su tiempo en un minuto cada semana (6 minutos cada sesión en la segunda semana). Póngase un objetivo de al menos 20 minutos de ejercicios tres veces por semana. No se preocupe si pierde un día de vez en cuando.
¿Cuáles son algunas sugerencias útiles para los ejercicios?
He aquí algunas sugerencias para que pueda disfrutar sus ejercicios y para que éstos sean seguros y beneficiosos.
• Haga los ejercicios a un ritmo cómodo. Trabaje suficientemente rápido para sudar un poco, pero no tan rápido que no pueda hablar.
• Haga sus ejercicios con un compañero en un lugar fresco. Los centros comerciales son muy buenos en verano.
• Siempre espere una hora antes de comer o tomar sus medicamentos.
• Lleve un teléfono celular si hace ejercicios fuera de su casa.
• Si debe hacer ejercicios solo, considere llevar un sistema de alerta de emergencia (la mayoría de los hospitales le pueden decir dónde conseguir uno).
• Deje de hacer ejercicios y consulte a su medico si tiene falta de aliento, sudoración intensa, mareos, dolor de pecho o presión en el pecho, o si siente que el corazón le late muy fuerte.
• Vaya a una sala de emergencias si estos síntomas persisten.
¿Qué precauciones debe tomar?
No camine muy rápido ni se ejercite muy duro si tiene una insuficiencia cardiaca. En particular, para los pacientes con esta dolencia, la típica expresión usada en un entrenamiento: "si los músculos no duelen, el ejercicio no es bueno" no es cierta. Un ejercicio lento, cómodo y que usted pueda disfrutar es muy favorable.
Los beneficios del ejercicio aumentan con la cantidad de tiempo pasado en hacerlo. Recuerde, el tiempo pasado haciendo ejercicios es más importante que la distancia o la velocidad. ¡No se exceda!
A continuación, se indican algunos estiramientos que usted debe hacer antes de comenzar los ejercicios y cuando los termina.
Acostado
Movimientos de tobillos
Acuéstese en el suelo. Mueva su pie apuntando sus dedos hacia fuera y con la punta hacia el techo. Repita con el otro pie.
(Estos ejercicios se pueden hacer también cuando está sentado. Apunte sus dedos hacia el piso y luego hacia el techo)
Sentado
Levante los brazos
Levante un brazo por arriba de su cabeza tan alto como sea posible. Baje lentamente su brazo a su costado. Repita con el otro brazo.
Levante los brazos dos veces
Levante ambos brazos por encima de su cabeza. Baje lentamente sus brazos a sus costados.
Dése un abrazo
Extienda sus brazos hacia fuera, luego dese un abrazo. Repita.
Cruce los brazos
Cruce sus brazos en su regazo. Descrúcelos mientras los levanta y extiende. Baje los brazos lentamente y vuelva a cruzarlos.
Levante los brazos de costado
Comience con sus brazos extendidos a los costados, a la altura de los hombros. Levante sus brazos por encima de su cabeza y bájelos de nuevo.
Haga círculos con los brazos
Levante los brazos a sus costados a la altura de los hombros. Mantenga sus brazos a la altura de los hombros y haga un círculo con los brazos hacia delante y hacia atrás.
Elevaciones de piernas
Extienda una pierna derecha, y luego baje lentamente la pierna. Repita con la otra pierna.
Elevaciones de rodillas
Levante una rodilla hacia su pecho, y luego bájela al piso. Alterne las rodillas como si estuviera marchando en el lugar.
Autores:
Javier Rodríguez
Javier Fernández
Enrique Hernández
Ray Pinto
Instituto Superior de Cultura Física "Manuel Fajardo"
2005
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