Cualquier cristiano latinoamericano, desprevenido y creyente, relaciona la palabra limosna con "dar de lo que sobra" (Lc 11,41); esta concepción de la limosna la recibe de su cultura, donde lo religioso juega un papel importantísimo. Para entender qué significa la palabra limosna, debemos ver su sentido en los LXX, en el N.T. y en el Talmud; entonces podremos saber si hemos traducido bien en nuestras biblias, las que llegan a las manos de los sencillos, o si estamos cayendo en un error de anacronismo y falta de fidelidad a la traducción.
Este artículo se refiere, en línea de inculturación del evangelio, en concreto al caso de una institución del tiempo de Jesús: la limosna. Se debe tratar de inculturar el evangelio asumiendo, si aún tienen valor, instituciones de ese tiempo, p.ej., "el ministerio de la limosna".
Es una lástima que hoy estemos evangelizando las culturas en vez de inculturar el evangelio; no se trata de que una cultura sea absorbida por el evangelio sino de que el evangelio asimile, de la correspondiente cultura, aquello que ilumine el mensaje. El evangelio debe tomar la lengua, los signos, lo que caracteriza la correspondiente cultura dejando lo que la cultura de Jesús, la cultura judía, aporta al mensaje; la inculturación del mensaje no tiene que hacerse con categorías europeas; ellas no son, de ningún modo, categorías universalmente válidas; la tradición europea es determinante para el pensamiento europeo, no para Latinoamérica. Lástima que nos hayamos centrado en defender, o para utilizar un eufemismo, en hacer comprensible el evangelio; pero a nuestro amaño, claro está, sin respetar las otras culturas. Desde 1492 nuestra alma latinoamericana no tiene paz; aquello que en Europa se denomina "el descubrimiento" no es en realidad ningún descubrimiento, ni ningún encuentro sino por el contrario el cubrimiento de la cultura indígena, suplantada totalmente por la cultura occidental. El descubrimiento no es más que un eufemismo para designar la catástrofe más grande que haya registrado la historia. El exteminio más grande del que se tenga memoria, lo que seguramente Colón no quizo hacer, y seguramente hoy no querrá saber, comenzó cuando un judío convertido a la fuerza puso pie en las pacíficas playas de "Nuestra América" (José Martí); ese exterminio sigue hasta hoy. La "exterminación final" del pueblo americano sigue en marcha, "pasarán muy pocos meses de lluvias y nuestros antepasados serán sólo un recuerdo en nuestra memoria y en nuestros museos". Hace un par de años los conquistadores celebraron cinco siglos de evangelización; ¿qué habrán celebrado los Incas del Altiplano o los Mayas de Centroamérica? ¿Qué sienten los incas y aztecas cuando ven en los billetes de las pesetas los rostros de Pizarro y Cortés? Para que no nos equivoquemos olvidando esa catástrofe, dejemos hablar a los dueños de "Nuestra América" (América entendida también como la entienden los que no saben de Geografía, ya que el territorio de los EE.UU pertenece a América) a los que no vinieron de ninguna parte, a los que siempre estuvieron ahí. Los mayas claman al cielo gritando:
Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Religion |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.