Página anterior Volver al principio del trabajoPágina siguiente 

¿Limosna? ¡Justicia! (página 2)


Partes: 1, 2


"Nos cristianizaron,

pero nos hacen pasar de unos a otros como animales.

Y Dios está ofendido de los chupadores.

Solamente por el tiempo loco,

por los sacerdotes locos,

fue que entró a nosotros la tristeza,

que entró a nosotros el cristianismo.

Fue el principio de la miseria,

fue el principio del tributo,

fue el principio de la limosna.

Se necesita ser ciego para no entender cuál fue el concepto de limosna que los indios recibieron de parte del cristianismo real (del rey). ¿Qué celebrarán los desposeídos de su tierra?, ¿no elevarán más bien un lugubre canto de una quena a su Dios Inti? El pobre Colón, no supo donde llegó, donde estuvo, murió sin saber que lo que descubrió no estaba cubierto; "ni siquiera cubren sus cuerpos" (carta de Colón los reyes de España).

Nuestra alma latinoamericana no tiene paz debido a uno de los elementos que, entre muchos, recibió en 1492: el elemento judío. Los muy católicos reyes de España, haciendo alarde de su catolicismo, expulsaron de su reino a los judíos en el año 1492.

Muchos de los judíos se convirtieron, ya que la vida vale más que la religión, pero en su corazón permanecieron fieles a la religión de sus padres: de Abraham, Isaac y Jacob; sin el decreto de expulsión y sin ser católicos no hubieran podido embarcarse en las carabelas que partían para la denominada India.

Los marranos, aquellos judíos que se hicieron bautizar pro forma pero que siguieron guardando el sábado, adorando un sólo Dios, suspirando por el regreso, el próximo añ o, a la tierra de Israel, esperando al Mesías que vendría a liberarlos de sus opresores, protegiendo al huérfano, a la viuda, al pobre, porque su Dios así lo había hecho, esos marranos también llegaron a "Nuestra América".

Es increible cuantos de nosotros somos "Marranos", o mejor, parodiando a Rahner, somos "judíos anónimos", descendientes de Benjamín y Judá; nuestra alma latinoamericana está plagada de semitismo, muchos de los elementos de la teología de la liberación son de atribuirse a esa influencia, o al menos, al Antiguo Testamento, que no es ningún libro cristiano sino, nada más y nada menos, que las escrituras de los judíos; el Antiguo Testamento narra el Exodo, el Exilio, habla del Dios que lucha mano a mano con su pueblo, lo libera, le da una tierra que mana leche y miel; claro está que el Nuevo Testamento deja entrever esos mismos temas, pero de una forma diferente. Cuando el judío piadoso en la celebración de la Pascua pronuncia su "hoy acá, el próximo año en la tierra de Israel", no está pensando precisamente en una tierra con coca-cola y aspirina de Bayern, sino en el muro de las lamentaciones y en el valle de Josafat.

Nuestra alma latinoamericana muestra, aún en los apellidos, una conversión forzada de algún antepasado nuestro.

Entre las muchas cosas buenas que tiene el Judaísmo está la preocupación por los pobres -que de todos modos viene de parte de Yahvé antes que de parte de cualquier pueblo, tema fundamental de la teología de la liberación-, por eso trataremos de centrar este artículo en el papel que desempeñó la "limosna como institución" en Israel, el Nuevo Testamento, y la literatura rabínica, para concluir dando, más o menos, una equivalencia de una institución actual que se le asemeja. Esperemos que ningún Vicente Ferrer aparezca para liberar la teología de la liberación de lo que podríamos llamar el "marranismo" en la Teología de la liberación; los primeros síntomas contra ese marranismo ya se han dado en algunos documentos, fuera del documento de Santa fe, que han declarado la teología de la liberación como una cosa eminentemente marxista. Ya es hora que la iglesia le pida perdón a los judíos por la persecusión injusta y el holocausto a que fueron sometidos en España. Es hora tambien de admitir los errores y des-canonizar a santos mata-judíos como Vicente Ferrer. El progrom de 1391 en España fue alentado por las predicaciónes de Ferrer. Ferrer se ufana de haber bautizado 10.000 judíos.

La Biblia pone como deber el actuar con la posesión como quien tiene una hipoteca social; es por esto que el pueblo judío había comprendido la necesidad de organizar esa nivelación social necesaria; "ya desde los primeros tiempos, en el pueblo judío estaba organizada la asistencia a los pobres y sufrientes".

El tema se tratará independiente de si funcionó o no, si se aplicó o no, si fue un ideal, un "desideratum" irrealizable, una simple formulación teológica fruto de las tantas liberaciones por parte de Dios en el Antiguo Testamento partiendo del presupuesto de que en el tiempo de Jesús esa institución todavía existía; nada prueba lo contrario. Si encontramos en el N.T pasajes que hablan de mendigos, eso no prueba que no recibieran ayuda. Todavía hoy, en los países más desarrollados, EE.UU, Alemania y otros encontramos gentes que piden dinero en las calles o que mueren de frío en los inviernos porque no tienen para pagar la calefacción porque la jubilación no les alcanza.

Hay temas que aparecen en las escrituras pero que no resisten un análisis de laboratorio al estilo de una reacción química. Algunos de esos temas resisten un análisis de fe, es decir, un análisis que se sitúa en el plano de las personas que tienen fe. Si pretendemos "probar" todo aquello que la Biblia nos ofrece, tenemos que sacar por la fuerza textos como la primitiva comunidad que describe Lucas (Act 2,42), la resurrección de Jesús y la de Lázaro, la ascensión, etc., porque no tenemos las "pruebas de ello".

Todo el anterior discurso pretende justificar la razón por la cual trataremos un tema tan actual para América, como es el de la limosna, tema que refleja lo que Lucas quizo expresar al hablar en el libro de los Hechos de la "comunidad, en la cual no había pobres". El tema tiene sólo un fín: buscar el equivalente actual de la "limosna como institución en el judaísmo antiguo". Si el ideal de la "limosna como institución" se cumplió o no, como está descrito en la literatura que analizaremos, no anula su intención, no cancela los textos que se escribieron al respecto en el judaísmo antiguo, no cambia la intentio auctoris; no sólo los cristianos pueden hablar de intentio auctoris. El hecho que el judaísmo trate el tema, así ampliamente como lo hace, refleja un trasfondo social, una realidad que inquieta al Dios de Israel.

Cuatro preguntas serán tratadas en este artículo:

1- ¿Qué relación de contenido hay entre el término eleemosyne, usado en los LXX, y el término Sedaqah de la biblia hebraica?

2- ¿Equivale la expresión dóte eleemosyne en el Nuevo Testamento a nuestra expresión: dar una limosna a un limosnero?

3- ¿Cuál era el "ministerio de la limosna" según las enseñanzas del Talmud y los Midrashim?

4- La última moda: limosnas o ayudas al Tercer Mundo, ¿se dan de lo que les hace falta para vivir a los del "Primer Mundo" (Lc 21,1-4)? ¿Son limosnas?, ¿en qué sentido? ¿Cuál sería una inculturación más o menos adecuada de la limosna (Sedaqah) en "Nuestra América"?

Sería muy curioso que la institución de la limosna se hubiera evaporado sin más ni menos de la faz de la tierra. Los judíos que, por lo menos, desde el tiempo de Cristo ya habitaban en España (Pablo quería ir para convertirlos al cristianismo) han debido influir mucho en esa cultura, han debido influir en la fundación de instituciones que se le asemejaran a la asistencia a los pobres. Hoy en día el ministerio de la limosna subsiste en algunos países desarrollados; el caso más patente es lo que en esos países se denomina el seguro de desempleo.

"Sería una aplicación injustificada del pensamiento social moderno a circunstancias antiguas, si uno quisiera hacer derivar el significado de "caridad" de justicia/justicia social y combinara sedaqah "caridad, limosnas", con el derecho de condividir, al cual el pobre tenía derecho como parte del bienestar general". La sedaqah no es la justicia moderna, aquella, en su significado, contiene un equilibrio social en cuanto a las posesiones; un deber de contribuir con ayudas para los necesitados. Aquí se combinan los elementos posesión, deber, necesitado, relación entre los medios con que cada uno cuenta. Probablemente tras la terminología eleemosyne se esconde una concepción e intención religiosa. Uno quiere actuar religiosamente y por eso quiere actuar caritativamente; la concepción religiosa conduce así pues a abogar por la justicia, no por caridad meramente. La sedaqah, que en hebreo está ligada al concepto de comodidad, bienestar económico, ya en la literatura extrabíblica tiene esa connotación. En la leyenda de Keret, la tsdq "corresponde sobre todo a una idea de plenitud y abundancia, de vida feliz donde todo está en su lugar y donde no falta nada; ella traduce sobre todo un ideal de concordia, de bienestar social". En general podemos decir que "los textos bíblicos sobre la limosna están en el ámbito de la justicia y connotan una obligación grave, no de supererogación sino de justicia". Esto se ve en cuanto eleemosyne (LXX), la mayoría de veces, está ocupando el puesto de sedaqah (TM).

¿Qué relación hay entre eleemosyne y el concepto dikaiosyne? En la época nomádica migratoria de Israel con sus rebaños (Gen 12,1ss) la manuntención de la gente estaba asegurada por la tribu y por el clan. Cada uno prestaba sus servicios a la comunidad. Uno poseía pocas cosas de las que se pudieran denominar "propiedad privada". El patriarca (la matriarca) junto con los jefes de las familias dirigía las relaciones sociales. Al principio, cuando tomaron la tierra, las diferencias sociales siguieron siendo pocas ya que la tierra fue dividida y dada como herencia a cada familia, de acuerdo al número de miembros y a sus capacidades. Los israelitas vivían como minifundistas. En caso de emergencia, eran uno. La asistencia social viene pues ejercida por la familia y por medio de la parentela. En el tiempo del reinado, bajo Saúl, viene una tropa de mercenarios, la cual tiene que ser pagada con impuestos exigidos al pueblo. Bajo Salomón se empieza a reservar tierra como posesión real. Una gran parte de la población se debilitó económicamente, cayendo en dependencia socio-económica de los terratenientes, quienes empezaron a adquirir las propiedades de aquellos. El comercio exterior sólo benefició a la corte y a un par de ricos. El ejercicio del derecho se limitó a los que poseían tierra, así, los socio-económicamente débiles: viudas, huérfanos, forasteros, se encontraron sin uno que intercediera por ellos, se vieron en desventaja frente a los demás miembros de la familia y de la parentela.

En las primeras estipulaciones de la ley, desde el libro del Dt, y posteriormente aplicado a toda la obra deuteronomista, se encuentran determinaciones legales que velan por la asistencia social de los débiles. Todavía hoy se discute en qué medida se llevaron a la práctica esas leyes, y si es que fueron obedecidas. En las primeras legislaciones ya se encuentran numerosas leyes que mandan apoyar efectivamente a los que se encuentran en situaciones calamitosas o de sufrimiento. El dejar descansar el campo en el año séptimo, año jubilar (Ex 23,10-11), tenía como finalidad consagrar la fertilidad del suelo a Dios; para que cada israelita reconociera que Dios era verdaderamente el que la había confiado al pueblo como fuente de sustento: "será un año de descanso para la tierra, como comida para tí, tu esclavo, tu esclava, tu jornalero, para el forastero que vive junto a tí; para tu ganado y los animales salvajes que habitan en ella, sus productos les servirán también igualmente de comida" (Lev 25,6-7; Ex 23,11). El año sabático se coliga con el perdón de las deudas de aquellos que se endeudaron (Dt 15,2; Neh 10,32). La recuperación de la tierra vendida por necesidad, de parte de los parientes; el "rescatador" es descrito en Lev 25,24-34. La ley de santidad manda dejar libre, en el año jubilar, a aquel que se haya tenido que vender por premura económica (Lev 25,39-41). La ¡prohibición de cobrar intereses! (Ex 22,24; Lev 25,36-38; Dt 23,20ss), las limitaciones a la toma de prendas (Ex 22,25; Dt 24,6.10-13), la concesión de préstamos (Lev 25,35 Dt 15,7-11) tienen todas el mismo fin: el contribuir de forma que los israelitas que están en necesidad, por medio del apoyo de los demás, permanezcan como miembros del mismo pueblo de cuya tierra son copropietarios.

En los LXX eleemosyne traduce 15 o 16x sedaqah, 1 sedeq (Sal 34,24), 1x sidqah (Dan 4,24), 8x hesed, de esas, la pareja hesed weemeth aparece 7x, sola aparece 2x, la sospechosa pareja sedaqah wahased aparece una vez (Prov 21,21), donde hesed ocupa el puesto de eleemosyne y sedaqah el de dikaiosyne; y 1x emeth (Is 38,18). Se deberían agregar al menos Tob 4,10; 12,9, que repiten la máxima de Prov 10,2 usando eleemosyne mientras los Proverbios escriben dikaiosyne -recordemos que donde el griego usa dikaiosyne se debe entender que se trata del ejercicio de la beneficencia en sentido amplio. Una pareja especial formada por dikaiosyne kai eleemosyne (sedaqah weemeth) la encontramos en Prov 21,21, donde podríamos incluir Tob 7,6 (dikaios kai.eleemosynas). Encontramos una íntima relación entre dikaiosyne y eleemosyne en Tob 1,3; 2,14; 4,7; 7,6 (S); 12,8.9; 14,7.11; Prov 20,28; Ba 5,9 (divinas); Eclo 35,2. La cercanía en el sentido que eleemosyne y sedaqah tienen se nota también en la Hexapla, donde eleemosyne de los LXX a veces aparece con dikaiosyne (Dt 24,13 Aquil); Sal 32,5 (Aquil. Int. Quint); Is 1,27; 28,17 (Aquil, Symm, Theod); 59,16 (Theod) O viceversa: Exod 15,13 (Aquil); 1 Sam 12,7 (Symm); también Sal 30,2; 35,11; 105,3; Dan 9,16 (Theod). En las mismas variantes de los LXX se nota esta cavilación entre eleemosyne y dikaiosyne, así, p. ej., Sal 34,24, donde todos los MSS (excepto uno cursivo que lee eleos) leen dikaiosyne, S lee eleemosyne. El contexto de muchos pasajes muestra que el significado de las dos palabras eleemosyne y dikaiosyne se ha compenetrado el uno al otro, así, Dt 6,25; 24,13 se refieren a Justicia. La pareja eleemosyne kai pistéis (pistesin) (hesed weemeth) aparece 3x (Prov 3,3; 14,22; 15,27). La pareja eleemosyne kai aletheia (hesed weemeth) aparece 3x (Gen 47,29; Tob 3,2; Prov 20,28). Eclo 31,11 trae una palabra desconocida wthltw. La afirmación sedaqah mesalath =eleemosyne ruetai aparece 4x (Eclo 40,24; Tob 4,10; 12,9; 14,11; Prov 10,2 expresa la misma idea, pero con justicia); otras expresiones se asemejan, pero tienen distintas connotaciones, p.ej., Tob 14,10; Is 1,27; Eclo 3,30; 29,12; Dan 4,24. El trono de un rey (los gobiernos) se debe fundamentar en limosna (justicia) (Dan 4,24 Prov 20,28; Is 28,17). Cuando se haga (de) limosna uno no debe ser estricto con el pobre (Tob 4,7.16; Eclo 29,8) (en sentido amplio Ex 15,99), si bien hay que poner cuidado al que desagradece la limosna Eclo 12,3. Esa idea es retomada por la Didaché, cuando dice "sude en tus manos tu limosna, hasta que sepas a quien la das", palabras que atribuye a Jesús (Didaché I,6). La Didaché sabe bien por que esa desprevención cuando se da limosna I,5 "el que recibe sin tener necesidad tendrá que dar cuenta porqué recibió y para qué, será puesto en prisión...etc.

"El término hesed (amor, ternura), el cual es usado ámpliamente en la Biblia, ha sido tomado con el significado de ayuda física o préstamo sin interés. En el AT por medio de hesed se describe un comportamiento (de Dios y del hombre) que surge de un comportamiento recíproco; es el comportamiento que se debe esperar en tal relación y al cual están obligados el uno al otro... La hesed no es primeramente un sentimiento sino el acto correspondiente a una relación fiel y la fidelidad es el comportamiento correspondiente a esa relación; de ahí la frecuente combinación hesed weemeth. Así "en los LXX eleemosyne casi siempre se debe traducir como misericordia".

En el Antiguo Testamento, -eleemosyne- proviene de:

a)Acción de Dios, 12x: Sal 23,5; 33,5; 35,24; 103,6; Is 38,18; 59,16; Dan 9,16; Eclo 17,29; Bar 4,22; 5,9; Tob 3,2; 13,6.

b) Actuar del hombre, 38x: Gen 47,29; Dt 6,25; 24,13; Prov 3,3; 14,22; 15,27; 19,22; 20,28; 21,21; 31,28; Is 1,27; 28,17; Da 4,24; Tob 1,3.16; 2,14; 4,7(2x).8(2x).10.11.16(2x); 7,6; 12,8(2x).9; 14,2.7(la variante S).10.11.Eclo 3,14.30; 7,10; 12,3; 16,14; 17,22; 29,8.12; 31,11; 35,2; 40,17.24. En Eclo 3,14 misericordia con el padre - eleemosyne Patpós-, Sidqat ab; habla de una obra de piedad; confr. Eclo 7,10.

Digamos algo en particular sobre algunos pasajes citados anteriormente:

Dt 24,13: "le has de devolver sin falta la prenda al ponerse el sol para que pueda acostarse en su manto y te bendiga, y se te reputará como justicia (sedaqah, eleemosyne). Sal 35,24: "líbrame de acuerdo con tu justicia" (sedeq, LXX eleemosyne). Sal 103,6."el Señor hace obras de liberación (sedaqah: liberación de los oprimidos, LXX eleemosyne) y a los oprimidos les restituye sus derechos (los LXX a la restitución de los derechos robados la llama ¡limosna!, no es difícil entonces entender el mandato de Jesús en Lc 16,9 „haceos amigos por medio de la riqueza injusta...).

"La traducción con eleemosyne se comprende si la referencia a sedaqah está motivada por una petición de liberación (Dan 9,16)".

Sal 33,5: "Yahvé ama la justicia y derecho" que los hombres actúan (sedaqah=término técnico para expresar el derecho de los necesitados. Los LXX traducen eleemosyne kai krisin).

Prov 16,6 (LXX 15,27) expresa una idea que se repetirá muchas veces en la Biblia; dice en hebreo: "por la compasión (hesed weemeth) se purifican los pecados". hesed weemeth es la actitud del que se compadece actívamente de los necesitados. Los LXX dicen: "con las limosnas (eleemosynas) y la fidelidad purifican los pecados" (Dan 4,27).

Prov 3,3 HB (hesed weemeth) "piedad y fidelidad no te abandona (en singular como si fueran una sola expresión), átalas a tu garganta, escríbelas en la tablilla de tu corazón",

LXX: (eleemosyne kai pisteis) "limosna y fidelidad no te abandonarán cuélgalas en tu garganta y encontrarás gracia". Vemos que la pareja limosna y fidelidad no cuadra tan bien como la pareja justicia y fidelidad. Se está hablando de facultades, de actitudes de la mente y del corazón, no se está hablando de acciones, sino de aquellas que precisamente hacen que se actúe de una u otra forma.

La anotación anterior vale también para Prov 14,22, donde el contexto se refiere a disposiciones del alma: 14,1 sabiduría, rectitud 14,2, orgullo 14,3, necedad 14,8, piedad y fidelidad 14,22. Acá tenemos en TM (hesed weemeth) "¿no andan extraviados los que planean el mal?, pero en amor y verdad los que planean el bien"; LXX (eleemosyne de kai pisteis) "andan extraviados los que planean el mal pero en piedad y en verdad los que planean el bien, no se mantiene la piedad y fidelidad en los que planean el mal, pero la limosna y fidelidad en los que planean el bien".

Prov 20,28: „limosna (amor) y verdad (hesed weemeth) (Dan 4,27 también toca el tema del rey al cual se le pide ser justo) aseguran el trono en bondad"; así como el hesed del rey asegura su reinado, así mismo el hesed es lo que asegura el trato de los hombres entre sí"(Prov 14,22); 20,28 hesed traducido con dikaiosyne.

Prov 31,28 en los LXX (¨31,26 en TM?). TM 31,26 dice : "abre su boca con sabiduría, en su lengua hay instrucciones de amor"; LXX leen: "abre su boca sabiamente y de acuerdo a la ley, su limosna hace nacer sus hijos, y son numerosos, su esposo la alaba".

El libro del Eclesiástico, (Ben-Sira), en su versión hebrea, descubierta no hace muchos años, como los demás libros, trae al puesto de -Sedaqah- la palabra -eleemosyne- (3,14; 7,10; 12,3; 16,14; 40,17.24) (si el texto de Prov 10,2 y Eclo 40,24 están relacionados, entonces también debemos incluir acá Tob 4,10; 12,9; 14,11).

"El judaísmo grecoparlante puede usar dikaiosyne en sentido de beneficencia (Tob 2,14; 12,9; 14,11 Bar 5,9) (siempre ligada con eleemosyne)". Tob 12,8 pone la limosna como una cosa mayor al ayuno y a la oración, y lo pone en paralelo con dikaiosyne; así como Prov 15,27 pone en paralelo: temor de Dios -limosna (confr. también Hec 10,2.4); Dan 4,24 (27) pone como pareja la oración por los pecados y las limosnas por las justicias.

Tob 4,10: "la limosna libera de la muerte" nos sería incomprensible si no tuvieramos el texto de Prov 10,2: "La justicia libera de la muerte", ocupando este texto un lugar especial, donde nos queda difícil no comprender que antes que un simple "dar limosna" se habla de una actitud de vida; confrontar también Tob 12,9; 12,8; 14,10; Eclo 3,14; 3,30; 12,3 (en Eclo 12,1 tenemos una advertencia contra la limosna que se da sin poner atención (Tob 1,3.16; 2,14). Tobías puede ser llamado el libro de la limosna, cosa que no debe maravillarnos; la disputa si se está dando limosna o haciendo justicia, en una situación de emergencia nacional (exilio), no tiene cabida, lo menos que se debe hacer ante una catástrofe es dar limosna. En circunstancias normales se clama por la justicia; Tob 1,3 y 14,2 resumen la vida de Tobías, quien era justo y amigo de la limosna 14,9.

Limosna en el sentido en que se entiende hoy aparece sólo 6x: Tob 1,16; 4,7.8; Eclo 7,10; 12,3; 29,8.

La limosna aparece pues como ejercicio de la justicia, algo que tiene que ver con la justicia, y ya sabemos que la justicia viene de Dios.

Las obras de beneficencia, de caridad, -Sedaqah- en hebreo o -Sidqah- en arameo, aparecen mencionadas antes del Cristianismo.

Seccombe trata de probar que "la institución de la limosna no está fundamentada firmemente antes del cristianismo, aunque -dice él- tampoco quiere demostrar que los cristianos lo hicieron primero que todos". Acá tenemos que citar pasajes como "Dt 14,28-29; 26,12; los diezmos (impuestos eclesiásticos) cada tres años se reservaban para los pobres; Tob 1,6 habla del tercer diezmo (debe entenderse tercer añ o) que entregaba a los huérfanos, viudas, prosélitos; Jos A.J IV 8,8 y Jub 32,2.9ss"; así mismo textos como Am 4,5; Mt 6,2; 23,18; Lc 21,1-2; Mc 12,41 no tienen que referirse a dineros que se destinaban sólamente para el templo. Tratan de beneficencia en general: Eclo 3,30; 7,10; 16,14: "el que ejercita la beneficencia (Haosah Sedaqah) recibirá su recompensa y lo que le ocurre es de acuerdo a sus obras". Dan 4,24 (LXX 4,27) en arameo dice: "por esto oh rey, te sea agradable mi consejo y redime tus pecados (hatai) con justicia (sedaqah) y tus injusticias con misericordia para con los pobres, para que tu tranquilidad sea larga". Los LXX en Dan 4,27 leen en la versión 88sy: "redime tus pecados y todas tus injusticias con limosnas (eleemosynais)". BA lee: "redime (cancela) tus pecados con limosnas (eleemosynais) y tus injusticias con misericordia (oiktirmois) con los pobres"; se ve claramente que no se trata de una acción limitada a un momento sino al actuar justamente para con aquellos que sufren la injusticia; no es algo para el tiempo de crisis. Acá la palabra sedaqah no puede tener el sentido de ayudar al necesitado con donaciones, la acción debe ser más amplia; el contexto, de un rey impío, exige más que el dar donaciones al necesitado, en cambio sí se refiere a dar donaciones: Eclo 7,10; Tob 4,7.

Algunos textos nos dejan en una situación embarazosa si traducimos -eleemosyne- como "dar limosna", p. ej., en Gen 47,29 es difícil imaginar un moribundo que esté pidiendo una limosna. En Dt 6,25: "Dios da algo como justicia al que observa sus mandamientos" nos deja entrever que la concepción que considera que Dios da algo como limosna, que el hombre no merece nada aunque obre justamente, es teología; ya Dt 24,13 nos dice que uno puede hacer obras buenas ante Dios.

Dt 15,4: "cierto que no debería haber limosneros entre tí (entre vosotros)" y 15,11: "no faltarán limosneros en la tierra", en la traducción de los LXX, nos parece ser la clave de interpretación de Hec 4,34: "No había limosneros entre ellos" (sobre esta interpretación volveré en el segundo punto).

Dt 15,7-11: "prestar al pobre" (¡lógicamente que sin cobrar intereses!) es considerado, con sobrada razón, por De Vaux como "el mandamiento sobre la limosna".

La propiedad privada sin más "no tiene fundamento en ningún libro de la Biblia. Para los profetas, "ella estaba subordinada fundamentalmente al deber de la asistencia de los débiles económicamente", del cual lo principal era el de aquella asistencia al pobre, al extranjero, a la viuda, al huérfano. "Lo que los profetas proclaman sin cesar no es el derecho de propiedad, es ante todo el derecho del pobre, del humilde, de la viuda, del huérfano, del extranjero, del asalariado (el mercenario), es decir, de los que están marginados en la repartición de los bienes por los que se atribuyen la parte del león".

"La circunstancia meramente traductoria (traducir -Sedaqah- con -eleemosyne-) no tiene porque distraernos del hecho desconcertante para occidente, de que la Biblia original, a obras que nosotros estimamos de sola caridad y supererogación, las califica como obras de justicia" acciones de justicia vienen comprendidas bajo el término "limosna"; la acción que occidente llama limosna, para la biblia original, eran restituciones que alguien hace de lo que no es suyo. Nos encontramos ante un problema de nuestra mentalidad, no ante una incomprensión de los traductores de los LXX; ellos no tuvieron dificultad en traducir como quisieron, aún más, teniendo en cuenta que -eleemosyne- en griego significa: "compasión, piedad, ayuda, obras buenas". No una compasión como "asistencia a los que sufren que se realiza sólo para, a través de ellos llegar nuevamnete al poder y confirmanr su dominio ininterrumpido".

  1. ¿CUÁL ES EL CONCEPTO DE LIMOSNA EN EL NUEVO TESTAMENTO?

En los evangelios, limosna no significa dar algo a un necesitado sin más ni menos, por amor o misericordia, por una decisión libre; sino que el dar al necesitado, cuando éste no tiene lo suficiente, es una obligación. De la posesión (propiedad es una palabra moderna) se sigue la obligación social; pero no simplemente como un "hacer el bien" sino como, el deber que se tiene de hacerlo en función social; no es un dar de la posesión que sobra. La limosna en el A.T. y en el N.T. no está puesta en relación con estructuras sociales como hoy las concebimos (aunque Prov 20,28; Dan 4,27 hablan del rey), aunque se apela a la responsabilidad del que posee con palabras sobre la remuneración después de la muerte o sobre la recompensa ahora. En el N.T. eleemosyne, "obviamente una traducción de sidqa, está firmemente enraizada en el significado de "limosna". La institución de la limosna contribuyó en gran medida para que la superpoblada Palestina del tiempo de Jesús no tuviera la miseria que hoy vemos en Latinoamérica.

La concepción actual de "limosna" la encontramos ya en Tob 4,16: "si te sobra da limosna"; seguramente la traducción de la Vulgata en Lc 11,41 expresa también la misma idea: v.40 "Stulti, nonne qui fecit quod deforis est, etiam id quod deintus est fecit? v.41 Verumtamen quod superest, date eleemosynam, et ecce omnia munda sunt vobis". Jerónimo traduce enónta con "quod superest"; esta traducción no corresponde de ninguna manera a los términos griegos.

El contexto de esos versículos, Lc 11,37-44 trata acerca de la observancia externa de los preceptos sobre la pureza por parte de los fariseos. Jesús es invitado a comer en la casa de un fariseo; vv 37-38: los fariseos se maravillan de que Jesús no se lave las manos antes de comer. V. 39: Jesús responde de una manera tal, que profundiza el problema; él no se limita al lavado de las manos sino que también habla del lavado de la vajilla; los fariseos no sólo lavan sus manos sino también el exterior de la vajilla; pero aunque hacen estas cosas, el interior de los fariseos está lleno de rapiña y maldad; . v.40: ante la separación que los fariseos hacen entre la purificación interior y la exterior, Jesús toma posición poniéndo ambas en el mismo nivel, tanto la una como la otra fueron hechas por el mismo; la purificación de uno debe corresponder a la pureza del otro; "si dáis limosna, entonces todo ser purificado", "si los fariseos superan su rapacidad, es decir su impureza interior, entonces serán totalmente puros, y el lavado ritual, presumiblemente, ya no sería más necesario" acá se reconoce la idea de la literatura sapiencial: "la limosna libra del mal" (Eclo 29,12); "libra de los pecados" (Eclo 3,30); v. 41: ¿qué significa enónta?: en Arisóteles (VII-V a.C), Poética 1450b5, hablando de la tercera característica de la tragedia, dice que ésta es la dianoia, el modo de pensar; y ésta, continua Aristóteles es la facultad de poder decir enónta kaì armóttonta; ármóttonta de la raíz armózo significa: "aquello que más se adapta, lo más apropiado"; así pues enonta, aplicado analógicamente, podría ser traducido como "aquello que es exigido mayormente por las circunstancias"; Demóstenes (IV a.C) 18.190(292) en "sobre la corona", dice que un consejero debe dar como consejo ton phainoménon kaì enonton tà krátista elésthai, es decir, tomar aquello que más ventajas tenga; ton phainoménon kaì enónton; aquello que aparece y aquello de lo que realmente se trata. En el contexto esto significa que el consejero debe aconsejar aquello que uno alcanza a reconocer y aquello que "ömás corresponde a la realidadò". En el mismo tratado 18.256(312), Demóstenes, ante las calumnias de Aischines, dice que él quiere comportarse moderadamente en cuanto las circunstancias lo permitan (ek ton enónton); en cuanto sea posible bajo esas circunstancias. Platón (IV a.C) Fedro 235b pone en labios de Fedro: ton gár enónton axíos rethenai... "de todo lo que merece ser dicho..."; acá también tenemos enónta como un concepto que se refiere a la mayor medida posible de algo, ante determinadas circunstancias. Otros ejemplos de este uso con relación a "proporcional" se encuentran en Isócrates (VªIV a.C) Orationes 5,110; 11,44, Tucídides (V a.C) La guerra de Peloponeso 4,59. En los papiros también aparece el concepto de "proporcional". Existe la opinión de algunos exégetas que piensan que en Lc 11,41 es Jesús mismo el que se refiere al interior de la copa y del plato; pero que, debido a un error de traducción con el verbo dóte eleemosynen, el cual en arameo viene de la raiz zki, la cual puede tener dos significados a) dar limosna y b) purificar, Jesús se había referido al interior de la copa y del plato; pero según Moule, Dodd muestra que ese significado es poco probable; así pues, se podría sospechar que el significado sea más bien "el interior de la copa y del plato dadlos como limosna". Otra opinión de los exégetas como, p. ej., Marshall p.495, en base a Turner, consideran enónta como acusativo: "dad limosna de todo corazón".

Nos parece que Lucas no se refiere sólo al contenido de la copa y el plato para que todo sea purificado sino que agrega la idea de proporcionalidad: todo cuanto sea posible bajo determinadas circunstancias; esto corresponde al comportamiento de Jesús, según Lucas, y de la primera comunidad en Hechos: todo debe ser dado como limosna; todo cuanto sea posible bajo determinadas circunstancias. También de la traducción latina surge la definición común de la limosna como: dar de "lo superfluo" (2 Cor 9,8 pareciera confirmar la traducción de la Vulgata (ver más adelante la crítica a Strack-Billerbeck)); para evitar esta cavilación, Alonso Diaz propone traducir: "convertid en beneficencia los bienes que poseéis", cosa que creemos se adapta muy bien a la radicalidad de Lucas en materia social. Lc 11,41 "el sentido no es fácilmente comprensible o "lo que se refiere a vuestro interior- entonces dad limosnas! o lo que está adentro", es decir en general lo que se tiene a disposición, de eso, dad limosna". Lc 21,1-4 nos ilustra cuál es el valor de la limosna; quién dio más no porque dio más (cantidad) sino porque dio lo que le hacía falta para vivir (cualidad); dos infelices monedas son más que lo que los ricos echaron; esta viuda no dió la mitad, como Zaqueo sino que dió todo.

En el Nuevo Testamento "limosna" viene aplicada sólo a la misericordia que ejercita el hombre, la misericordia divina, que en algunos pasajes del Antiguo Testamento se había traducido del hebreo en los LXX como "limosna" (ver parte primera) ya no tiene esa connotación; es decir, significa acción caritativa o dar algo como limosna (Mt 6,2-4; Lc 11,41; 12,33; Hech 3,2.3.10; 9,36; 10,2.4.31; 24,17).

El ejemplo más palpable de influjo de la biblia hebraica en el Nuevo Testamento respecto al tema en cuestión, nos parece que es el que encontramos en Mt 6,1-4: "Mirad no obréis vuestra justicia (Sedaqah) delante de los hombres para ser vistos por ellos, por eso cuando hiciéreis eleemosyne (¿ Sedaqah?)...; acá pues, disentimos de la opinión de Strack-Billerbeck cuando afirma que: "en el Nuevo Testamento no hay ningún pasaje (2 Cor 9,9ss tampoco constituye una excepción) donde -dikaiosyne- pueda ser entendida en sentido de una obra caritativa; al respecto es de notar lo que dice Alonso Diaz: "en 2 Cor 9,8-9 son equivalentes "obras buenas" y "limosna" a las que llama "justicia".

"Poderoso es Dios para colmarnos de toda gracia, a fín de que, teniendo siempre y en todo todo lo necesario, tengáis aún de sobra para toda obra buena, como está escrito: Repartió a manos llenas; dio a los pobres; su "justicia permanece eternamente" (Sal 112,9, se refiere al justo, que está definido en Sal 37,21 como el que "se compadece y da", recordemos acá lo que De Vaux llama el mandamiento de la limosna en Dt 15,7-11.

t 6,2.3.4: -poieín eleemosyne-, referido a 6,1, dar limosna, pero si tratamos de buscar su correspondiente en hebreo tendremos: -Asah Sedaqah- lo que también significa acción de justicia o caritativa, lo cual no se debe limitar solamente a la acción de depositar la limosna en los cepillos del templo; de todos modos, de acuerdo a lo que sigue en el verso, dar limosna para el templo es la explicación que más se adapta; no era extrañ o que los ricos hicieran sonar la campanilla para que la gente les prestara atención, cosa en abierta contradicción con el mandamiento rabínico de no avergonzar a ninguno; de ahí también el "que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha"; no es de descartar que la gente alcance a ver cuanto se deposita en los cepillos del templo (Lc 21,1-2); no toda vez que encontremos la expresión mencionada se refiere a justicia en general, puede referirse sólo al dar limosna, como lo entendemos hoy (confr. Hech 9,36; 10,2; 24,17).

Fuertemente influenciados por las concepciones de la sabiduría judía en lo referente a la asistencia a los pobres, el círculo de los discípulos encuentra el "hacer limosna" como algo obvio (Mc 14,5; Jn 13,29), "el dar, el compartir", rompen la cadena que nos ata a las cosas. Dar limosna no fue entendido por los discípulos de Jesús como una obra buena, como un acto de misericordia, sino como una liberación de sí mismo, de la avaricia y la codicia, como despedirse de la idolatría", sabemos que "de la codicia surgen todos los males", así, más tarde lo será para la primitiva comunidad, confr. Hec 9,36; 10,2.4.31 (10,35 trae la expresión ergazomenos dikaiosynen cercana a poion eleemosyne); 24,17 no se olvide que Cornelio aún no era cristiano. "La asistencia a los pobres en las primitivas comunidades pretendía una relativa compensación de las diferencias entre pobres y ricos".

Hech 2,45; 4,32 son el reflejo de la institución de la limosna como existía en el judaísmo. Los cristianos siguen practicando esa antigua forma de asistencia. La clave de interpretación de Hec 4,34 es Dt 15,4.11. Jesús había dicho "Pobres los tendréis toda la vida" (Mt 26,11), pero Lucas en Hec 4,34 parece contradecir la constatación que Jesús había hecho; aunque no aparezca en Lucas, es de suponer que éste conocía la Torah; y a pesar de conocerla hizo esa afirmación que contradice lo dicho por Jesús. Pero la cosa no es así, Lc está hablando de limosneros, pordioseros, miserables, aquellos que no pueden valerse por sí mismos (acá también debemos incluir Hec 3,2: un tullido no puede trabajar), que no tenían suficiente para dos comidas al día; prueba de eso es el término -endees-, el cual no es el que utiliza Mateo en 26,11 (sobre el origen de Mt 26,11 atribuído normalmente a Dt 15,11, llama la atención el uso de -ptochos- en lugar de -endees-) para pseudo citar, poniendo en labios de Jesús a Dt 15,4.11; el Dt se refiere a aquellos de los que habla Lc en Hec 4,34. Hec 6,3 se refiere al servicio en los comedores fundados para asistir las viudas, a ellas, como a todos los pobres, se les garantizaba la comida diaria, como también aparece en el Talmud.

"Los ricos tienen un chance, el de las buenas obras; aún acá no debe faltar el pensamiento de la recompensa, procedente de la tradición judía"

El Documento de Damasco XIV (Ver posteriormente lo que se dice sobre Qumrán), aunque con luz tenue, sirve para iluminar lo que Lucas llama "comunidad de bienes"; aquellos que pueden trabajar toman lo que ganan pero dan dos días de su salario mensual (o su correspondiente) para asistir a los necesitados. Se deben distinguir las dos posibilidades de pertenencia a la comunidad de Qumrán: aquella que tenía todo en común (Regla de la comunidad VI, 22; B. Judaicum II, 127) y la mencionada anteriormente.

En oriente "dar limosna" no era apoyar la mendicidad sino que era, sencillamente, una forma de prestar ayuda social".

En Lucas son dignos de mención los pasajes 12,33 y 14,33; el hecho que Lucas muestre predilección por los pobres no quiere decir que estos versículos sean inauténticos ni que la mejor forma de hacerlos desaparecer sea el explicarlos, dando el origen de su redacción o diciendo que son secundarios. Secundario no significa falso.

La perícopa del joven rico se encuentra en los tres sinópticos (Mt 19,16-30; Mc 10,17-31, Lc 18,18-30). Jeremias piensa que no se debe debilitar el valor de este pasaje interpretando falsamente las expresiones: "perfecto" y "tus bienes" (Mt; Mc: "lo que tienes"; Lc: "todo lo que tienes"), ya que "perfecto" no se refiere a un grupo especial de aspirantes a la perfección y que por tanto se les exige cargas especiales; esa significación sería justa en un ambiente helenista; pero en ambiente judío el perfecto es el justo que observa la Torah. Así que "si quieres ser perfecto" expresa, con otras palabras, lo expresado en Mt 19,17: "si quieres entrar en la vida", que había sido tomado de la pregunta del rico (Mt 19,16). Así que en el pensamiento judío de Jesús, el uso de las riquezas, utilizadas como limosnas (ver parte tercera, sobre la literatura rabínica) forma parte del cumplimiento de los mandamientos: compadecerse de los semejantes es un indicio claro de la pertenencia a la estirpe de Abraham. Jeremias prosigue: el término "todo", del relato el joven rico, no se puede tomar a la ligera, basta recordar que según la Misna, ya en el siglo I d.C, estaba prohibido dar más de un quinto de la propia fortuna en obras de caridad; pero acá agregaríamos una tradición que se remonta a Rabban Gamaliel (90 d.C.) y que Jeremias no cita, cuando explica el relato del joven rico. Ciertamente no se debía dar más del veinte por ciento; pero "en vistas a la muerte se podía dar toda la riqueza a los pobres"; de hecho tenemos ejemplos: el rey Monobaz distribuyó todos sus bienes a los pobres‚ él consideraba que el ejercicio de la caridad o beneficencia equivalía al cumplimiento de todos los preceptos de la ley; R. Jeschebab pretende dar todo a los pobres, Zaqueo da la mitad; no hay que olvidar esos hechos, ¿ cuál sería el problema en añ adir el pensamiento de la muerte para el mundo (para el joven rico no lo sería físicamente sino en el mismo sentido en que se entiende: "dar la vida por mi", "ganar la vida", como una invitación a seguir a Jesús; ¡de ningún modo es algo dicho sólo para los apóstoles!. Sería difícil pensar que si el joven rico hubiera aceptado el llamamiento que Jesús le hace, pudiera seguir apegado a la riqueza: "se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes" (Mt 19,22; Mc 10,22; Lc 18,23)) a éste relato común a los tres evangelios?. Lo que es imposible, es decir, que un rico entre al Reino de los cielos, lo puede hacer Dios. Que con la muerte las riquezas pierden su valor lo saben aún los paganos, ¿qué sentido tendría entonces repetir eso sino el de mostrar la nueva luz bajo la cual se deben mirar las riquezas?, es decir, que las riquezas pierden su valor aún antes de que venga la muerte; a los pobres se les debe dar (retornar) a manos rotas, que Jesús exija ir más allá de la ley lo muestran algunos episodios, especialmente en Lc. Zaqueo da la mitad de sus bienes a los pobres, Lc 19,8, con un quinto habría cumplido la ley; el administrador injusto rebaja la deuda a la mitad Lc 16,6 y al otro en un quinto Lc 16,7; si te piden el manto, dar aún la túnica Lc 6,29, presta sin esperar que te paguen Lc 6,35. El dinero no se concebía como un medio normal de trueque sino como algo casi malo, un ídolo, una mamona (Lc 16,13); en la economía de trueque no se cobraban intereses, hoy el dinero lleva a la usura por medio del cobro de intereses que desangran la economía de nuestros países.

Los esenios conocieron y practicaron esta "limosna como institución" hasta el punto que limitaron su propiedad privada sólo a lo estrictamente necesario. El mínimo que un israelita debía dar como limosna correspondía al tres por ciento del ingreso anual, cantidad mucho menor a la que daban los miembros de la comunidad de Qumrán, los que no tenían comunidad de bienes, los cuales destinaban dos días de salario al mes, más o menos 6.6 por ciento, los cuales se daban al inspector y a los jueces, para que estos repartieran una parte a los huérfanos, a los pobres, a los indigentes, a los viejos que est n terminando su existencia, al forastero, al prisionero en tierra extranjera, a la virgen que no tiene quien la proteja, al huérfano del que nadie se preocupa.

Nos parece interesante decir algunas palabras sobre el único episodio en los evangelios donde se habla de alquien que está pidiendo limosna. El ciego-limosnero, Lc 18,35 (en Mt 20,30 son dos y no se dice que estén pidiendo limosna, en Mc 10,46 tiene nombre). Jesús no les da ninguna limosna, les devuelve la vista. Ciertamente, es un relato que tiene que ver con la fe, con los ciegos, pero también deja traslucir la problemática del que no puede ver porque no tiene la capacidad para eso, del que está impedido, del que "no pudo dedicarse a la Torah porque tenía que trabajar muchas horas al día" para poder sobrevivir. La vista es más valiosa que cualquier limosna (es infantil pensar que Jesús fuera tan pobre, que debía ser catalogado como mendigo y que no tuviera para dar una limosna; lo mismo vale para el episodio de Hec 3,1-10, donde se ve más claramente lo que se esconde detrás del mendigar: la vergüenza), no creemos que Jesús tuviera en mente el dicho de "mejor enseñar a pescar que dar un pez" pero si consideramos que las soluciones que Jesús da son más radicales; los mendigos descritos no piden ninguna mísera limosna, ellos piden más que eso, la capacidad de poder ganarse el alimento con sus propias fuerzas, porque "mejor morir que mendigar" (Eclo 40,28) y "mendigar me da verguenza" (Lc 16,3); sólo en casos extremos un hombre puede mendigar, una mujer, nunca. Qumrán también considera la mendicidad como una desgracia 4 Qp Ps 37 III, 17-18: "No vi al justo (Sadiq) abandonado ni a su descendencia mendigar el pan".

Entre los evangelios apócrifos encontramos un pasaje interesante parecido a Mt 12,9-13. Un hombre que tiene la mano seca, se dice ser un albañ il y se le describe pidiendo socorro con estas exclamaciones: "era albañ il y me ganaba el sustento con mis manos; te ruego, ¡oh Jesús que me devuelvas la salud para no verme obligado a mendigar vergonzosamente mi sustento". Traen eleemosyne en el sentido de beneficencia Did 1,6; 15,4; 2 Cl 16,4.

Lc 11,41 señ ala el poder que tiene la limosna de purificar el interior del hombre (en clara alución a Eclo 3,33); Lc 12,33 señ ala el poder que tiene la venta de los bienes y su utilización en beneficencia de producir "bolsas que no envejecen", "tesoros imperecederos en los cielos".

La asistencia, el administrar el bien común, aquella preocupación por los pobres (-ántílempsis-), viene considerada por san Pablo como un carisma (1 Cor 12,28). En el A.T era la ayuda que venía de Dios (Sal 21,20; Eclo 11,12; 2 Mac 15,7), no todos están capacitados para eso; aunque esos carismas no son nada ante el ágape (1 Cor 13,3); es difícil saber que significa ese ágape de 1 Cor 13, el cual viene traducido por "caridad"; también la asistencia viene traducida a veces como "caridad", pero según 1 Cor 13, ágape es una cosa totalmente distinta: "si diera todos mis bienes pero no tengo ágape", pero ese no es el tema de este artículo.

  1. TALMUD Y MIDRASCH

Las enseñanzas del Talmud y la literatura rabínica en general nos dejan descubrir la limosna como institución de tal forma que podríamos hablar del "ministerio de limosna", como se habla hoy de ministerio de seguridad social. Una organización que mantenía a flote los desposeídos de la tierra de Israel, que no los dejaba morir de hambre, no los dejaba dormir en las calles, ni los dejaba congelar de frío. "En tiempos postbíblicos, y en la lengua de los rabíes sedakah (originalmente= justo) tomó el significado: dar al pobre.

Siempre se alza como objeción la "existencia real" de tal institución; entendiendo por real el saber si se practicó o no. Aún existimos personas, que creemos que el ministerio de la limosna existió realmente. Hasta ahora no se ha probado lo contrario, y los argumentos hablan más en pro que en contra. Cuando al ministerio de la limosna se le apliquen todos los métodos habidos y por haber, todas las ciencias y pseudociencias, de él no quedará sino lo que la mayoría de exégetas piensan de la comunidad primitiva lucana: cuatro versos (Hec 2,45; 4,32.34-35), fruto de una formulación teológica, una cosa imposible de llevar a la práctica, un "desideratum"; a pesar de que miles de personas, entre ellas cientos de comunidades religiosas, viven en comunidad de bienes; la falla está en pensar que poner todo en común implique no trabajar y en pensar que nunca ha habido ricos desapegados de las riquezas, que "llegaran a regalar aún una finca", aún hoy en día muchas comunidades viven de ricos benefactores, o han adquirido o heredado lotes de algún creyente.

Para tratar el tema de la limosna en la literatura rabínica, la obra de Strack-Billerbeck es un instrumento insustituible. La mayoría de citaciones provienen del análisis confrontado del N.T y la literatura rabínica que hacen Strack-Billerbeck; de todos modos citaré el correspondiente pasaje en la literatura rabínica y no la página donde Strack-Billerbeck los cita.

El fundamento del ministerio de limosna radica en el impuesto para los pobres. Las personas que tenían derecho a recibir asistencia por parte de aquel ministerio eran los pobres del lugar y los extranjeros, aún de todo el mundo si no había pobres en la ciudad. Todos los habitantes del lugar debían contribuir para la manuntención de aquellos pagando el impuesto que para tal efecto se había constituido. El impuesto se pagaba de acuerdo a las posibilidades de cada uno, de modo que no era extrañ o que los ricos, además del impuesto, pagaran o dieran grandes sumas de dinero; ofrendas voluntarias eran bienvenidas cuando la caja para los pobres estaba vacía. Aquella persona que moraba treinta días en un lugar, debía contribuir a la caja de los pobres (no existía la posibilidad de fugarse a otro país con la esperanza de evadir impuestos); de acuerdo al período que alguno habitara en una ciudad, crecían sus obligaciones para con los diversos impuestos; así, por ejemplo, quien habitaba nueve meses en una misma ciudad, debía contribuir para el entierro de los pobres que morían. De las mujeres los recaudadores de impuestos no debían tomar grandes ofrendas sino pequeñ as.

La ofrenda (impuesto) para los pobres era recogida semanalmente en una caja por dos cobradores, los cuales tenían autoridad para coaccionar a aquellos que sin ninguna razón se negaban a pagarla.

La colecta de este impuesto y su distribución se efectuaba semanalmente, normalmente la tarde antes del sábado (el viernes), lo de la "olla para los pobres" se repartía diariamente, de ella recibían los pobres de todo el mundo.

Qué cantidad debía recibir cada uno lo dice indirectamente el siguiente texto: "quien tiene alimento suficiente para catorce comidas no debe recibir ayuda de la caja", de lo que se deduce que en general la ayuda que se daba era la que garantizara al menos catorce comidas a la semana.

A parte de esta especie de impuesto, en el templo existía una cámara en la cual se podían dar ofrendas para los denominados "ricos vergonzantes", es decir, gentes que habían gozado de cierto bienestar pero que por alguna circunstancia se habían empobrecido; este hubiera sido el caso del administrador injusto (Lc 16,3) si no hubiera aprovechado para conseguir amigos antes de empobrecerse, hasta el punto de no tener ni casa; los que recibían esta limosna no eran conocidos por los que la daban; así se evitaba el avergonzar las personas y la tentación de aparecer como benefactores; la tentación de la publicidad no era ayer menor a la de hoy. La limosna no se debe dar de una forma que alguien se sienta avergonzado (Mt 6,3), se debe buscar dar pero en privado, ninguno debe saber de dónde vino la ofrenda. Existía un grupo llamado Hascheina (los secretos), eran ricos que esencialmente daban en secreto ofrendas para los pobres, los cuales a su vez las recibían en secreto, sin saber de quien provenían; no fue una cosa casual y desorganizada sino que se daba en una caja común creada para tal efecto; parece que existía en todas las ciudades.

La asistencia privada, normalmente -Sedaqahh- o -miswah-, traducido como limosna, era una de las buenas obras -maasim tobim- (epga kala en el N.T), bajo las cuales se comprendían las obras de misericordia.

La asistencia viene efectuada por medio de dinero, sólo con los pobres y vivientes; las obras de misericordia también se deben hacer con los ricos y con los muertos, de ahí que el rico en Lc 16,19-31 reciba un funeral digno, aunque se vaya al lugar de tormento.

Sería anacrónico comparar la sinagoga de ese tiempo con el de una parroquia de hoy; de todos modos, desde tiempos antiguos en las sinagogas se recogían limosnas para los pobres, no para las obras de la parroquia (sinagoga): asilos, escuelas, universidades religiosas impagables para los pobres, manicomios, guarderías (en parte porque no existían), esas son cosas que hoy deben hacer los gobiernos, no las parroquias, "no se debe dar por caridad lo que se merece por justicia" dijo Juan XXIII, esas son cosas a las que las gentes tienen derecho, el amor no suple el derecho..

Pero mucho mejor que dar limosna, se mandaba hacer un préstamo a los que se habían empobrecido, para que estos tuvieran la posibilidad de empezar su propio negocio.

La piedad judía consideraba que aquel que daba limosnas no estaba dando de lo que era suyo sino de lo que pertenecía a Dios; al respecto el dicho que circulaba en Jerusalén: "la sal de la riqueza es la práctica de la caridad" y lo que dice Pirqe Abot 3,7: R. Eleazar de Bartota dice: dadle (a Dios, en obras de caridad) de lo que es suyo, ya que tú y lo tuyo pertenecen a él.

Interesante sería saber a quienes se refiere S Lv 5,17(120a), se refiere sólo a los teólogos y exégetas o a todo creyente en general cuando dice: "el que sólo se ocupa de la ley y no de las obras de asistencia no será liberado", versículo que nos evoca a Jesús: "Dios puede hacer de esas piedras hijos de Abraham "Lc 3,8; "aún los demonios creen y tiemblan" (Sant 2,19). Lo que Clodovis Boff concibe como „Bilingüismo", es aquel estilo de muchos exégetas que por hablar de una cosa totalmente distinta no encuentran el nexo entre lo que dicen la palabra de Dios y la realidad actual; esconden bajo un lenguaje científico nebuloso lo que Dios desde los tejados quiere decir a su pueblo, hablan de una forma tan complicada que uno se pregunta si con eso no están mostrando su incapacidad de hacer accesible el mensaje.

  1. REFLEXIONES FINALES

Hay que evitar el peligro de que las limosnas, tomando el término en el sentido de las Escrituras, o mejor, de que los que las dan, sean sólo una, dos o tres personas; los fondos para las limosnas deben proceder de todo el Pueblo de Dios, no de dos o tres que se han apropiado del capital. La iglesia no debe asumir un servicio que sea estatal; no se deben confundir la justicia, propia del estado, y la caridad propia del cristiano y que debe ir más allá que la justicia. "No dar por caridad lo que se merece por justicia" Juan XXIII. Quiero ilustrar con un hecho histórico el peligro de la dependencia de las limosnas procedentes de pocas gentes: Cuando Bartolomé de las Casas llegó como obispo a las ciudad de Chiapas, se pronunció en favor de los indios, se reservó el derecho de perdonar ciertos pecados como el de tener indios encomendados (eso querría decir hoy, más o menos, el caso de un obispo que se reservara el perdón del pecado de explotación de los obreros, ya que hoy, en las leyes, no existe la esclavitud o la encomienda). Los sacerdotes seculares, en número de tres, y los padres de la Merced no apoyaron a su obispo, sólo los Dominicos se unieron a Las Casas; pero los encomenderos y los colonos hispánicos retiraron sus limosnas al convento, por lo que debieron abandonar la ciudad y retirarse a los pueblos indios. Ciertamente, el hecho fue favorable para los indígenas, las limosnas, que habían tenido amarrados los sacerdotes a las ciudades, donde los indios eran sólamente esclavos, habían provocado algo bueno, pero el caso contrario, es decir, que alguno ceda a la presión, no es cosa del otro mundo, ejemplos sobran.

Sin abrogarse ninguna autoridad, este artículo trató de mostrar que la mendicidad es algo que hay que borrar de la faz de la tierra porque es una cosa indigna de los Hijos de Dios; lo que hay que buscar es la justicia, y cuando "damos" no damos sino que devolvemos. El error en el desarrollo de la noción limosna yace en el hecho de que uno declina las obligaciones sociales a la comunidad, hace de su posesión su propiedad como si uno pudiera disponer de ella (sin prestar atención a las estructuras injustas de las que han surgido) y llega entonces a la conclusión de que la limosna es un dar de una forma totalmente gratuita de lo que nos sobra. El que tiene posesiones heredadas debe invertirlas en función del bien social; el que adquirió riquezas, al menos con esfuerzo, debe contribuir a cambios rápidos y justos de las estructuras injustas; el que adquirió injustamente, debe devolverlas a sus dueñ os. Lógicamente, los medios para el equilibrio de la posesión deben decidirlos los pueblos, cada uno de acuerdo a la gravedad de la situación. Ciertamente "El que está como mendigo ante Dios, también está con las manos vacías en el mundo, sin tener nada a lo que se pueda aferrar a éste mundo, y esto no sólo a simple vista sino de hecho", pero eso no debe ser ninguna apología de la miseria, mucho menos cuando no es algo que se ha elegido sino a lo que nos han empujado. Sería ridículo decir que esos millones de latinoamericanos han elegido esa miseria, como también decir que los que los reducen a esa miseria, están igual de cerca a Dios; "no porque Abraham creyó sino porque a Dios se le antojó, le dió la promesa, no porque Israel creyó, sino porque "estaba tiranizado por Egipto...en éste estadio la situación de las tribus de Israel era, no ya de pobreza, sino de la más abyecta miseria, de verdadera esclavitud. Dios oyó el clamor del pueblo que El se había elegido, lo liberó de la opresión"; no porque los pobres en latinoamérica y en el mundo crean en Dios es que están más cerca de El, sino porque Yahvé "asume esta actitud debido a la justicia que lo caracteriza. No se trata de una justicia retributiva que debiera recompensar los méritos particulares que los desventurados habrían adquirido con su piedad y su confianza, es justicia "real" (del rey). Dios mismo se ha obligado a garantizar el derecho de los que no lo pueden hacer con sus propios medios". El deber de la limosna es hoy más urgente que nunca ya que tal miseria no se había visto en el continente americano. La obligación de ejercer la justicia social es pues mayor si realmente queremos que el mensaje de Jesús a los pobres sea predicado y llevado a la práctica, de una manera fidedigna. La justicia social no es lástima sino obligatorio seguimiento de esa predicación. Dios no es como los reyes que sólo ayudan a sus partidarios, esos son los "reyes de las naciones que las dominan y se hacen llamar benefactores" (Lc 22,25), sino, ¿qué diferencia habría entre Dios y cualquier dictador recalcitrante?, entonces los llamados al sacerdocio serían los que más rezan y no los que Dios elige; pero Dios elige los que no tienen valor para el mundo; los pobres no tienen aún otro dios entre ellos y Yahvé, fuera de los dioses que son comunes a rico y pobre, éste no tiene el tropiezo de la riqueza y el poder:

hombre dioses dios Yahvé

pobre todo pecado >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>

rico todo pecado + riqueza >>>>>>>>>>>>>>

poder

Dios no haría que los pobres se confesaran antes de darles una limosna (o de hacerles justicia), ya que no es el pan de la eucaristía el que les daría; se necesita depurar las ayudas que vienen de los países ricos, no se debe avergonzar a las naciones que reciben esas "ayudas", hay que evitar "el proclamar a pleno grito en las sinagogas o en las calles" (Mt 6,2), es decir, la publicidad; hay que evitar que se proclame como benefactor a un grupo reducido de gentes, para no tener que darle los primeros puestos en las sinagogas; todo el Pueblo de Dios debe contribuir con el "ministerio de la limosna", el cual presupone la justicia. El ministerio de la limosna no se instituyó para tapar las injusticias de los que poseen las riquezas, sino para ayudar a aquellos que no pueden sostenerse por sí mismos.

Debemos re-valorizar hoy la palabra limosna; ella no corresponde hoy a la palabra que en la biblia hebrea significa Justicia; la exégesis que se limita al puro análisis lingüístico, sin más, es una forma más o menos disimulada de neutralizar el mensaje; se necesita "liberar la Biblia de la "Exégesis pura" y llevarla a la interpretación". El traductor de la Biblia debe comprender perfectamente, en la medida de lo posible, el mensaje original y aquellos a quienes se dirige el mensaje. No basta conocer mucho griego y hebreo y estar sensibilizado con el lenguaje actual; sino que se necesita ser también buen exégeta, es decir, buen intérprete; al decir hoy: dar limosna, ninguno lo entender como: dar algo por justicia, obrar justamente, buscar la justicia, y sin embargo esa sería una correcta traducción de equivalencia dinámica.

Ciertamente, todos los exégetas saben qué significa el ministerio de la limosna, pero no basta saberlo, de lo contrario tendremos que hablar de "cierto anuncio del evangelio sin incidencias económicas, sociales, culturales y políticas, mutilación que equivale a cierta colusión -aunque inconsciente- con el orden establecido. Si se neutralizan enseñ anzas patentes, "que gritan como las piedras", ¿ cómo podrá uno hallar en el texto una pragmática de entonces y una pragmática que hable al hombre de hoy?. Si la exégesis no contribuye al anuncio hoy, -¿ cómo puede inculturarse el evangelio?-. Se necesita que los exégetas lo digan a sus alumnos, éstos a los párrocos, éstos a los fieles, de modo que si esta institución aún no existe en la parroquia, la exijan, no se trata de nada político, es algo evangélico, bíblico. Puede que no sea teológico, si Teología sólo significa: "fides quaerens intellectus"; pero es algo que tiene que ver con la Palabra de Dios que se ha hecho hombre; se necesita que el que interpreta la Palabra de Dios sea profeta, "el mensaje del profeta siempre tiene carácter de protesta que lleva a frecuentes conflictos con las instituciones establecidas".

De acuerdo a las enseñanzas del Judaísmo de hace 2000 años, cada uno debe dar como mínimo el tres por ciento de su ingreso para ayudar a los pobres. De acuerdo a la comunidad de Qumrán, se debe dar cada mes el salario de dos días, cerca del 6.6 por ciento, ¿cuánto tendremos que dar como mínimo si nos llamamos cristianos, si el Cristianismo debe supera a los mencionados? ¿cuánto debe dar un banquero o un vendedor de periódicos? La limosna no es la solución a la injusticia o a los problemas de aquellos que no se pueden valer por sí mismos, la solución es la limosna en el sentido del A. T.: la justicia. Un tenue reflejo del ministerio de la limosna es, como ya dijimos, el seguro de desempleo; falta que éste se amplíe a los derechos que todo hombre tiene: vivienda, educación.

Latinoamérica necesita limosnas, como se entiende hoy, sólo en caso de necesidad, como las necesitó la Europa de la postguerra. Lo que "Nuestra América" necesita es paridad social, empezando por las propias relaciones internas de cada país y luego con las demás naciones del continente, para que puedan entrar a jugar un papel decisivo en la economía mundial, no ya como surtidores de materia prima sino como naciones que determinan su sistema económico.

Terminamos citando a san Basilio, quien creemos, no conoció la miseria de nuestros pueblos: "El que despoja a un hombre de su vestimenta es un ladrón. El que no viste la desnudez del indigente, cuando puede hacerlo, ¿merecerá otro nombre? El pan que guardas pertenece al hambriento. Al desnudo el abrigo que escondes en tus cofres. Al descalzo, el zapato que se pudre en tu casa. Al mísero la plata que escondes"; para que no nos suene anticuado: a los países, las ganancias que te llevas al extranjero: los millones que guardas para que se oxiden y los millones que cobras en intereses por la deuda externa y que matan de hambre al Pueblo de Dios

Autor

Pedro Flórez Echeverri


Partes: 1, 2


 Página anterior Volver al principio del trabajoPágina siguiente 

Comentarios


Trabajos relacionados

  • The Islam

    Believes of Islam. Khalila and Dimna. Islam in Spain. Primitive religions have their origins in the search of God by th...

  • El pan de la proposición y su aplicación hoy en día

    La siguiente información se basa en una extensa investigación realizada por algunos testigos de Jehová en la república m...

  • Las virtudes y la prudencia

    Areté. Las virtudes. De la gracia del Espíritu Santo a las virtudes. Este trabajo está organizado de la siguiente maner...

Ver mas trabajos de Religion

 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.