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Perfil psicosocial del niño y adolescente en estado de abandono en el Perú (página 2)




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E 25 de septiembre de 1991, el INABIF pasa a depender del Ministerio de la Presidencia, orientando sus políticas hacia la promoción, prevención, protección y atención de los entonces denominados "menores en circunstancias especialmente difíciles" y familias de extrema pobreza, con una política de Humanización y Apertura Institucional. En diciembre de 1992 se promulga el D. L. 26102 (Código de los Niños y Adolescentes), el cual introduce los principios contenidos en la Convención Sobre los Derechos del Niño, considerando al niño como un Sujeto de Derecho, el cual merece un trato digno y especial de acuerdo a su edad.

Mediante el Decreto Legislativo Nº 866, Ley de Organización y Funciones del Ministerio de Promoción de la Mujer y el Desarrollo Humano (PROMUDEH), de fecha 25 de octubre de 1996, se transfiere al Poder Judicial, las funciones relacionadas con la rehabilitación para la reinserción en la sociedad de los adolescentes infractores de la ley penal, que hasta entonces se encontraban a cargo de la Dirección de Integración Social del INABIF, y de esta manera se logra la separación física y metodológica de los niños y adolescentes por abandono, de aquellos adolescentes que habían cometido algún delito.

Cabe mencionar que mediante la Ley Orgánica Nº 27779, publicada el 11 de Julio del 2002, en el Diario Oficial El Peruano, quedó modificada la estructura ministerial del Poder Ejecutivo incorporándose en ella al MINISTERIO DE LA MUJER Y DESARROLLO SOCIAL – MIMDES.

A través del Decreto Legislativo Nº 830, "Ley del Instituto Nacional de Bienestar Familiar", de fecha 12 de julio de 1996, se fijan las políticas, objetivos y metas institucionales y a partir de la promulgación de la Ley 26918, se constituyó como el Órgano Rector del Sistema Nacional para la Población en Riesgo, con la finalidad de dirigir las actividades del Estado y convocar a la comunidad en general para la promoción, atención y apoyo a niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, adultos mayores y en general a toda persona en situación de riesgo y abandono o con problemas psicosociales o corporales que menoscaben su desarrollo humano.

Asimismo, a través de dicha norma que entró en vigencia el 24 de enero de 1998, se estableció que las Beneficencias Públicas y Juntas de Participación Social reguladas por el Decreto Legislativo 356 así como las demás entidades del sector público cuyos fines primordiales sean el desarrollo de servicios de Promoción, atención y apoyo social, forme parte del Sistema Nacional para la Población en Riesgo a cargo del INABIF como órgano rector.

El Instituto Nacional de Bienestar Familiar como Organismo Público Descentralizado del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social – MIMDES, Rector del Sistema Nacional para la población en riesgo, tiene la misión de desarrollar servicios de promoción, protección y asistencia social a niños, adolescentes, mujeres, jóvenes y adultos mayores en riesgo o abandono moral, con el propósito de lograr su desarrollo integral y su integración familiar y social.

En ese sentido, se brinda atención integral, en un ambiente protegido que favorezca un adecuado desarrollo personal y social a los niños y adolescentes en abandono mediante el Programa de HOGARES de la Gerencia de Protección Integral del INABIF.

El abordaje técnico de la problemática se realiza en concordancia con el Documento denominado "Metodología de Intervención por Perfiles Psicosociales", el mismo que busca la reinserción familiar y/o social de los albergados a través de su formación como persona y la intervención con las familias existentes. En la actualidad el INABIF cuenta con 32 unidades operativas, entre Hogares de niños y adolescentes el Lima y provincias, Hogar para madres adolescentes, Casas Hogar y Aldeas.

El Hogar "Jesús mi Luz", como Unidad Operativa de la Gerencia de Protección Integral del Instituto Nacional de Bienestar Familiar – MIMDES, brinda atención integral – alimentación, vivienda, vestido, salud, educación y afecto, a niños y adolescentes entre los 6 y 17 años de edad, en estado de abandono moral y/o material, derivados por los diferentes Juzgados de Familia del Cuzco. Durante su permanencia, los niños y adolescentes se integran a un sistema de tratamiento formativo – afectivo tipo Hogar, brindándoles un ambiente familiar que favorezca su desarrollo biopsicosocial, preparándolos en competencias para una vida sana y productiva.

En la actualidad se atiende a un promedio mensual de 35 niños y adolescentes que han sido víctimas de violencia familiar, pobreza extrema, maltrato físico y psicológico, así como abandono moral y material. La intervención, se desarrolla en concordancia con los lineamientos institucionales y normas legales y humanitarias, con el fin de favorecer el normal desarrollo y una reinserción familiar y/o social en las mejores condiciones posibles.

Marco teórico

El Perú confronta desde hace décadas, una crisis económica, social y moral que afecta a los estratos más vulnerables de la población, en especial a la madre, el niño y el adolescente. El resquebrajamiento del sistema democrático – recientemente recuperado – y las evidencias de corrupción e impunidad, así como el atropello a los derechos humanos, manipulación política de los medios de comunicación, presencia de programas de televisión que degradan la naturaleza humana, los mensajes publicitarios que promueven el consumo y el gasto, el narcotráfico, la globalización, el terrorismo, la falta de seguridad ciudadana, la falta de oportunidades educativas y laborales y espacios de integración social, entre otros; evidencian una profunda crisis de valores y por tanto, de la sociedad en su conjunto.

La situación de pobreza y extrema pobreza de gran parte de la población (más de 12 millones de peruanos son pobres y alrededor de uno de casa 07 son extremadamente pobres), producto del desempleo y subempleo, la inmigración del campo a la ciudad en busca de oportunidades de desarrollo, la escasez de servicios básicos, educativos y de salud – principalmente en el campo y las zonas urbano marginales – el hacinamiento, la falta de información y formación en paternidad responsable y salud reproductiva, la heterogeneidad cultural, el machismo, la escasa presencia del Estado en zonas alejadas, la desesperanza en el futuro y la desconfianza en las instituciones y en las personas, entre otros factores; generan exclusión social y por tanto frustración y violencia que se traducen en actos violentos dentro del núcleo familiar, en la comunidad y se generalizan a toda la sociedad.

Dentro de este marco, la familia es la primera institución social en ser afectada, con graves consecuencias no solo para los miembros que la integran sino que se convierte en un problema social. El abandono de uno o más miembros, el maltrato físico, emocional y sexual – generalmente dirigido hacia la mujer y los hijos – el alcoholismo de uno o ambos padres, la delincuencia, negligencia, la rigidez y autoritarismo, etc., son características propias de las denominadas familias disfuncionales y expulsoras, las mismas que generan en los hijos fugas del hogar, abandono material y moral, desnutrición, trabajo infantil, enfermedades respiratorias, vida de calle, delincuencia, comercio sexual infantil, drogadicción; acompañados generalmente de serios trastornos emocionales.

Si bien existen políticas sociales de protección del niño y la familia, la realidad rebasa las buenas intenciones – y el presupuesto – para atender los graves problemas y necesidades de nuestra población.

La familia funcional y disfuncional

Una familia con un funcionamiento adecuado, o familia funcional, puede promover el desarrollo integral de sus miembros y lograr el mantenimiento de estados de salud favorables. Así como también una familia disfuncional o con un funcionamiento inadecuado debe ser considerada como factor de riesgo, al propiciar la aparición de síntomas y enfermedades en sus miembros, como vimos anteriormente.

La OMS concibe el estado saludable no sólo como ausencia de síntomas sino también el disfrute de un bienestar psicológico y social, por lo que para poder hablar de estado de salud adecuado es necesario tener en cuenta el modo de vida del individuo y por tanto, sus condiciones y su estilo de vida. Por lo general, el hombre pertenece, vive y se desarrolla dentro del grupo social primario denominado "familia" y de ahí que sea de suma importancia también para su salud, su modo de vida familiar.

La familia como grupo social debe cumplir 3 funciones básicas que son: la función económica, la biológica y la educativa, cultural y espiritual, y es precisamente éste uno de los indicadores que se utilizan para valorar el funcionamiento familiar, o sea, que la familia sea capaz de satisfacer las necesidades básicas materiales y espirituales de sus miembros, actuando como sistema de apoyo y protección.

Sin embargo, para hacer un análisis del funcionamiento familiar, es necesario verlo con una perspectiva sistémica, pues la familia es un grupo o sistema compuesto por subsistemas que serían sus miembros y a la vez integrada a un sistema mayor que es la sociedad.

Esta concepción de la familia como sistema, aporta mucho en relación con la causalidad de los problemas familiares, los cuales tradicionalmente se han visto de una manera lineal (causa-efecto) lo cual es un enfoque erróneo, pues en una familia no hay un "culpable", sino que los problemas y síntomas son debidos precisamente a deficiencias en la interacción familiar, a la disfuncionalidad de la familia como sistema. El funcionamiento familiar debe verse no de manera lineal, sino circular, o sea, lo que es causa puede pasar a ser efecto o consecuencia y viceversa. El enfoque sistémico nos permite sustituir el análisis causa-efecto por el análisis de las pautas y reglas de interacción familiar recíproca, que es lo que nos va a permitir llegar al centro de los conflictos familiares y por tanto a las causas de la disfunción familiar.

A la hora de hablar de funcionamiento familiar encontramos que no existe un criterio único de los indicadores que lo miden. Algunos autores plantean que la familia se hace disfuncional cuando no se tiene la capacitad de asumir cambios, es decir, cuando la rigidez de sus reglas le impide ajustarse a su propio ciclo y al desarrollo de sus miembros. Otros autores señalan como características disfuncionales la incompetencia intrafamiliar y el incumplimiento de sus funciones básicas.

De manera general se pueden considerar como indicadores para medir funcionamiento familiar los siguientes:

  1. Cumplimiento eficaz de sus funciones: (económica, biológica y cultural-espiritual).
  2. Que el sistema familiar permita el desarrollo de la identidad personal y la autonomía de sus miembros.

    Otra condición necesaria para que funcione adecuadamente la familia es que exista flexibilidad o complementariedad de rol, es decir, que los miembros se complementen recíprocamente en el cumplimiento de las funciones asignadas y éstas no se vean de manera rígida.

    También debe tenerse en cuenta la jerarquía o distancia generacional que puede darse de una manera horizontal (cuando se tiene el mismo poder) o de una manera vertical (cuando hay diferentes niveles de jerarquía). Por ejemplo, en la relación matrimonial debe existir un sistema de jerarquía horizontal y en la relación padre-hijos debe ser vertical (cuando se encuentra bajo la tutela de los padres). La familia se hace disfuncional cuando no se respeta la distancia generacional, cuando se invierte la jerarquía, (por ejemplo: la madre que pide autorización al hijo para volverse a casar) y cuando la jerarquía se confunde con el autoritarismo.

  3. Que en el sistema familiar exista flexibilidad de las reglas y roles para la solución de los conflictos: Se considera una familia funcional cuando las tareas o roles asignados a cada miembro están claros y son aceptados por éstos.
  4. Que en el sistema familiar se dé una comunicación clara, coherente y afectiva que permita compartir los problemas: Cuando hablamos de comunicación distorsionada o disfuncional, nos referimos a los dobles mensajes o mensajes incongruentes, es decir, cuando el mensaje que se trasmite verbalmente no se corresponde o es incongruente en sí mismo y no queda claro.
  5. Que el sistema familiar sea capaz de adaptarse a los cambios: La familia funciona adecuadamente cuando no hay rigidez y puede adaptarse fácilmente a los cambios. La familia es un continuo de equilibrio-cambio. Para lograr la adaptación al cambio, la familia tiene que tener la posibilidad de modificar sus límites, sus sistemas jerárquicos, sus roles y reglas, en fin, de modificar todos sus vínculos familiares, pues no son independientes unos de otros. Consideramos que este indicador de funcionamiento: la capacidad de adaptación, es uno de los más importantes, no sólo porque abarca todo el conjunto de vínculos familiares, sino también por el hecho de que la familia está sometida a constantes cambios porque tienen que enfrentar 02 tipos de tareas que son las tareas de desarrollo (son las tareas relacionadas con las etapas que necesariamente tiene que atravesar la familia para desarrollarse a lo cual se denomina "ciclo vital") y las tareas de enfrentamiento (que son las que se derivan del enfrentamiento a las llamadas crisis familiares no transitorias o paranormativas).

Ambos tipos de tareas requieren en gran medida de la capacidad de adaptación, ajuste y equilibrio de la familia para lograr que ésta sea capaz de desarrollarse y enfrentar los momentos críticos de una manera adecuada y mantener el equilibrio psicológico de sus miembros. Si la familia establece estrategias disfuncionales ante las situaciones de cambio, como la rigidez y la resistencia, esto provoca una enquistación de los conflictos y por tanto, comienzan a aparecer síntomas que atentan contra la salud y el desarrollo armónico de sus miembros.

Violencia familiar y maltrato infantil

Son innumerables las formas de violencia familiar. Puede pensarse en violencia hacia los mayores, entre cónyuges, hacia los niños, las mujeres, los hombres, los discapacitados, etc. Siempre es difícil pensar en un esquema típico familiar, debido a que la violencia puede ser psíquica o física y ocurre en todas las clases sociales, culturas y edades. La mayoría de las veces se trata de adultos hacia uno o varios individuos.

La violencia familiar generalmente es ejercida por alguien con más poder que abusa de otros con menos poder. El término violencia familiar alude a todas las formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre los miembros de la familia. La relación de abuso es aquella en la que una de las partes ocasiona un daño físico y/o psicológico a otro miembro. Este daño se puede dar ya sea por acción o por omisión, y se da en un contexto de desequilibrio de poder.

Para establecer que una situación familiar es un caso de violencia familiar, la relación de abuso debe ser crónica, permanente y periódica, refiriéndose así a las distintas formas de relación abusiva que caracterizan un vínculo familiar. Entre las principales características que puede presentar una familia que sufre de violencia son las siguientes:

  • Generalmente en las familias en las que aparece la violencia familiar tienen una organización jerárquica fija o inamovible. Además sus miembros interactúan rígidamente, no pueden aportar su propia identidad, deben actuar y ser como el sistema familiar les impone, lo que hemos identificado como "familias disfuncionales".
  • Las personas sometidas a situaciones críticas de violencia familiar presentan un debilitamiento de sus defensas físicas y psicológicas, lo que conduciría a un incremento en los problemas de salud. Muchas padecen de baja autoestima, depresión y enfermedades psicosomáticas.
  • También otras personas muestran una disminución marcada en el rendimiento laboral. En los niños y adolescentes se encuentran problemas de aprendizaje, trastornos de la personalidad, etc.
  • Por lo general las personas que viven afectadas por la violencia familiar, como se criaron dentro de este contexto, tienden a reproducirlos en sus futuras relaciones.

En nuestro país se observa que las mujeres y los niños son los más afectados por la violencia doméstica, en el caso de estos últimos, una gran parte de los padres, lo consideran un método educativo o correctivo, asociado a la pobreza y al bajo nivel educativo (UNICEF, 2004).

La mayor vulnerabilidad femenina no sólo se debe a causas físicas, también incide en que las mujeres suelen concentrar en la mayoría de los casos, la mayor carga y responsabilidad en la crianza de los hijos, además por diferentes cuestiones culturales condensan las tareas hogareñas y mantienen una mayor dependencia económica como cultural de los hombres.

En el caso de los niños como en otros casos de violencia se da una relación de vulnerabilidad. Claramente los menores muestran inferiores recursos para defenderse de lo que les puede hacer un adulto. Además se debe considerar el daño emocional y los efectos a corto y largo plazo que provocan los maltratos.

Tipos de maltrato

  • Maltrato Físico: se refiere a cualquier lesión infligida (hematomas, quemaduras, fracturas, lesiones de cabeza, envenenamiento, etc.), que no es accidental y que provoca un daño físico o enfermedad en un niño o adulto. Puede ser el resultado de uno o dos incidentes aislados, o puede ser una situación crónica de abuso.
  • Maltrato Sexual: se refiere a cualquier implicación de niños, adultos, adolescentes, dependientes o inmaduros en cuanto a su desarrollo, en actividades sexuales que no comprenden plenamente y para los cuales son incapaces de dar un consentimiento informado. En el caso de los niños es el tipo de contacto sexual por parte de un adulto o mayor, con el objetivo de lograr excitación y/o gratificación sexual. La intensidad del abuso puede variar de la exhibición sexual a la violación. De todas las formas de abuso, el abuso sexual es el más difícil de reconocer y aceptar. Según estadísticas que 01 de cada 04 niñas y 01 de cada 08 niños serán sexualmente abusados antes de llegar a los 16 años. En más del 90% el abusador será masculino y en más del 80% de los casos el abusador será una persona conocida por el niño.
  • Abuso y Abandono Emocional: El abuso emocional generalmente se presenta bajo las formas de hostilidad verbal, como por ejemplo insultos, burlas, desprecio, críticas o amenazas de abandono. También aparece en la forma constante bloqueo de las iniciativas infantiles por parte de algún miembro de la familia. Provoca graves trastornos psicológicos. En el caso de los niños, los padres muchas veces abusan emocionalmente de sus hijos basados en buenas intenciones. Pero a partir de esas buenas intenciones pueden presionarlos o avergonzarlos al punto de crearles un sufrimiento emocional crónico. Mientras que el abandono emocional puede expresarse de modo pasivo, sin brindar afecto, apoyo y la valoración que todo niño necesita para crecer psicológicamente sano. Se refiere a la falta de respuesta a las necesidades de contacto afectivo del niño.
  • Abandono material o físico: es un maltrato pasivo y se presenta cuando las necesidades físicas de un niño como alimentación, abrigo, higiene y protección no son atendidas en forma temporaria o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive con el niño.
  • Niños testigos de violencia familiar: se refiere cuando los niños presencian situaciones crónicas de violencia entre sus padres. Estos niños presentan trastornos emocionales muy similares a quienes son víctimas de abuso.

Causas y efectos del maltrato en el niño

El maltrato es una situación que bien puede presentarse en todas las clases sociales, aunque la incidencia es mayor en niños que viven bajo condiciones socioeconómicas de pobreza. Hasta el momento existen diferentes explicaciones sobre este tipo de actitudes por parte de los adultos y se ha visto la influencia en alguna manera de las situaciones de gran estrés que hacen que toda la furia de la persona recaiga en el niño. Pero además, en muchos de los casos, quien comete el abuso tiene antecedentes de haber sufrido el mismo tipo de agresión durante su infancia o es una persona que tiene muy poca capacidad de controlar sus impulsos. Es obvio que por las diferencias de tamaño y fuerza entre adultos y niños, estos últimos sufran grandes lesiones que pueden incluso causarles la muerte. Condiciones como la pobreza, nivel educativo bajo, el abuso de sustancias psicoactivas como las drogas y el alcohol y otra serie de factores, se han relacionado con estas agresiones.

Los niños criados en hogares donde se los maltrata suelen mostrar desordenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su estrés psicológico, siendo la adicción al llegar la adultez, más frecuente que en la población general. Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan al pasar la niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana interrelación al llegar a la adultez.

Para muchos niños que sufren de maltrato, la violencia del abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana; por lo tanto este comportamiento se torna "aceptable" y el ciclo del abuso continúa cuando ellos se transforman en padres.

De la doctrina de la "Situación irregular" a la doctrina de la "Protección Integral"

La atención a los niños y adolescentes en abandono, ha ido evolucionando a través de los años de acuerdo a diferentes doctrinas y perspectivas de afrontamiento de la problemática creciente, prevaleciendo durante décadas una concepción paternalista – proteccionista – excluyente – llamada también "Doctrina de la situación irregular", en donde se priorizaba la atención de necesidades básicas en un sistema masificado, aislándolos de la sociedad en centros cerrados sin metodología de intervención y utilizando en muchos casos el maltrato y humillación como "método educativo".

A partir de los años 90 y luego de una evolución en la concepción del hecho de ser niño y su importancia como ser humano y en el desarrollo social, los Gobiernos se comprometen a luchar por los derechos del niño y proponen políticas de protección y desarrollo plasmadas en las normas internacionales y nacionales como la Declaración Universal de los Derechos del Niño, las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil (Directrices de RIAD), las Reglas de las Naciones Unidas para la Protección de menores Privados de Libertad, las Reglas Mínimas Uniformes de las Naciones Unidas para la Administración de Justicia de Menores (Reglas de Beijing), los Convenios con la OIT sobre trabajo infantil, la Constitución Política del Estado y el Código de los Niños y Adolescentes.

De esta manera los niños y adolescentes son sujetos de derechos, libertades y protección, con deberes y derechos sociales, con opinión y capacidades que deben ser promovidas en el interior del núcleo familiar, la comunidad y el Estado.

La investigación tutelar y el auto de abandono

La investigación tutelar es aquella promovida por un Juez competente, con el fin de determinar si el niño o adolescente se encuentra en total abandono o no, e incluye las siguientes diligencias:

  1. La declaración del niño o adolescente de encontrarse posibilitado de hacerlo.
  2. Examen psicosomático por el Departamento medico legal del Ministerio Publico para determinar edad aproximada y estado de salud física y mental.
  3. Pericia pelmatoscópica para determinar la identidad del niño por las huellas digitales de la planta del pie, por la División de identificación Policial.
  4. Informes técnicos emitidos por el psicólogo, asistente social y el medico de la institución en donde se encuentra albergado.
  5. Informe de personas desaparecidas realizado por la División de delitos contra la Familia y Búsqueda de personas desaparecidas, con el fin de investigar si existen denuncias por desaparición o rapto del niño o adolescente.
  6. Búsqueda de información general sobre sus padres o posibles padres biológicos en la Oficina de registro Electoral del Perú.
  7. Ubicación de los padres biológicos o responsables del niño por orden del Juez. De no ser ubicados, las notificaciones se harán mediante avisos publicados en el Diario Oficial "El Peruano", en un diario de circulación local y nacional y mediante emisión de mensajes radiales.

Una vez concluidas las diligencias señaladas y de no conocerse ni ubicarse a sus padres, el Juez envía el expediente al Fiscal para que emita dictamen respectivo, luego de lo cual lo remite al Juez, quien declarará al estado de abandono mediante un documento (auto de abandono), dictando, además, la medida de protección correspondiente. En este caso, la Secretaria Técnica de Adopciones del MIMDES iniciará los procedimientos necesarios para promover la adopción.

Hipótesis de la investigación

"Existen factores sociofamiliares y psicosociales particulares que pueden llevar al abandono y posterior institucionalización del niño y del adolescente".

Método de Investigación

Para esta investigación se utilizó el método de campo, obteniendo la información de los 73 Expedientes Únicos de la totalidad de los niños y adolescentes albergados en el Hogar durante todo el año de 2003, así como los cuadernos de campo utilizados por el área de psicología, enfermería y servicio social. Se tabularon los resultados obtenidos, teniendo en cuenta la edad, tiempo de permanencia, situación jurídica, nivel educativo, lugar de procedencia, situación socioeconómica de la familia, perfil psicológico y social, estado nutricional y de salud en general, entre otros factores.

Resultados

A continuación se muestran los resultados obtenidos mediante gráficos que ayudarán a una mayor comprensión mediante la visualización de los mismos:

Gráfico Nº 01

En el presente gráfico se puede observar que en su mayoría, los usuarios durante el año 2003 fueron prepúberes, púberes y adolescentes.

Gráfico Nº 02

Casi en su totalidad, los niños y adolescentes ingresaron al Hogar como medida de protección por haberse aperturado una Investigación Tutelar por Abandono, promovida por el Juez de Familia. Solamente un caso ingresó con Auto de Abandono, aunque luego se pudo ubicar al padre, lográndose la reinserción familiar,

Gráfico Nº 03

Resulta interesante observar que al momento del ingreso, se observa una cantidad significativa de usuarios que son iletrados, sin ninguna educación escolarizada y otro gran porcentaje llega con retraso escolar por deserción, por falta de estimulación socioemocional e intelectual, motivación para el estudio, pobre alimentación y trabajo infantil. Durante su permanencia, los niños logran avanzar y mejorar su rendimiento.

Gráfico Nº 04

La totalidad de usuarios durante el año 2003 participaron en algún taller, destacando el interés por el taller de confección de máscaras, dibujo y pintura, zapatería y carpintería, entre otros.

Gráfico Nº 05

La gran mayoría de niños y adolescentes son visitados por familiares, en un 50% por toda la familia, es decir, padre, madre, hermanos, abuelos, etc. Y en general poseen visitas de algún familiar; solo un 09% se encuentra en total abandono.

Gráfico Nº 06

Con relación a la situación sociofamiliar, se observa que la mayoría de las familias de los albergados son disfuncionales y disgregadas, es decir, presentan conductas antisociales, autoritarias, rígidas, alcoholismo de uno o ambos padres, conflictos que generan violencia y maltrato, llegando a disgregarse o disolverse como tal. Solo un 17% de las familias son relativamente funcionales, cumpliendo sus funciones de manera medianamente adecuada, aunque en situaciones externas como la extrema pobreza obligan a buscar el apoyo del Estado.

Gráfico Nº 07

La gran mayoría e nuestros usuarios provienen de familias pobres o extremadamente pobres, quienes no poseen los ingresos suficientes para cubrir mínimamente la canasta familiar básica, no tienen acceso a los servicios elementales ni al sistema de salud y educativo necesarios para desarrollarse.

Gráfico Nº 08

El presente gráfico se encuentra muy relacionado con el anterior, puesto que comprobamos que la mayoría de niños albergados en el Hogar provienen de zonas rurales, en donde la presencia del Estado es mínima, con escaso o ningún acceso a un adecuado servicio de salud y educativo, sumamente necesarios para asegurar una adecuada calidad de vida, favoreciendo de esta manera, la exclusión social.

Gráfico Nº 09

Con relación a la Fase de Intervención según Perfil Psicosocial, durante el año de 2003, el 58% de la población atendida egresó del Hogar, realizándose el seguimiento respectivo a la mayoría de ellos (Fase IV), observándose que continuaban estudiando en un 94%. También observamos que otro tanto se encontraba en Fase III, siendo preparados para una reinserción familiar en las mejores condiciones posibles.

Gráfico Nº 10

El perfil psicosocial del niño y adolescente a su ingreso al Hogar, nos muestra que el 35% ingresa por abandono, por encontrarse extraviados o sus padres se desconocen o no han podido ser ubicados, aunque en el transcurso de su estadía se logra encontrar a algún familiar, como hemos observado en el gráfico Nº 05.

En general los mismos niños no dan los datos ciertos de su situación familiar y su origen en un principio por falta de confianza en el personal o temor a represalias por parte de sus familiares (por haberse fugado de casa, asociado a maltrato, negligencia y trabajo infantil), situación que cambia conforme el niño recupere la seguridad y confianza.

Resulta interesante y preocupante encontrar que un gran número de usuarios han pasado por maltrato y violencia en sus casas, el cual parece ser un elemento común en la situación de abandono y consiguiente institucionalización.

Gráfico Nº 11

De los 43 niños y adolescentes que egresaron durante el año de 2003, 24 (56%) fueron reinsertados a su núcleo familiar y 14 de ellos (33%), salieron por colocación familiar; logrando se esta manera promover las reinserciones sociofamiliares y disminuir los plazos de institucionalización, sobre la base del trabajo con las familias.

Gráfico Nº 12

El nivel intelectual de los albergados, de acuerdo a la prueba psicológica de evaluación de inteligencia de RAVEN, que mide el factor "G" (general) mediante figuras que poseen ciertas relaciones lógicas que permiten resolver problemas; revela que la gran mayoría se encuentra en la categoría "Normal", (C. I. = 90 – 109), es decir, funcionan como la mayoría de personas de su edad, tienen las capacidades adecuadas para desarrollar habilidades y destrezas.

Gráfico Nº 13

Aproximadamente la mitad de la población presenta problemas de autoestima, la cual se encuentra asociada en general, a maltrato físico y psicológico, métodos inadecuados de disciplina, falta de afecto y estimulación en la familia.

Gráfico Nº 14

En el presente Gráfico se puede observar como los conflictos psicológicos son expresados por nuestra población, generalmente con reacciones agresivas, mal comportamiento, enuresis, problemas de aprendizaje, entre otros.

Gráfico Nº 15

Las enfermedades más comunes en los niños y adolescentes, a su ingreso y durante su permanencia en el Hogar, son las enfermedades a la piel (infecciones, escamas, soriasis) por hábitos inadecuados de higiene y respiratorias (resfríos, faringitis, faringoadmigdalitis), por cuestiones climatológicas y deficiencias en las defensas del organismo (asociadas a una mala nutrición en la infancia).

Gráfico Nº 16

La gran mayoría de los niños y adolescentes que ingresan al Hogar presentan desnutrición crónica, que en un 50% de casos se compensa con una alimentación balanceada; situación asociada a la pobreza y desinformación de los padres.

Conclusiones

Mediante el presente trabajo podemos concluir que la situación de abandono responde por lo general, a situaciones sociofamiliares, económicas, culturales y psicológicas, que vulneran la estructura familiar, siendo los más perjudicados, la mujer, los niños y adolescentes; precipitando la expulsión de los miembros y la desintegración posterior. Con relación a los factores estudiados, observamos lo siguiente:

  1. En general, la familia de los niños y adolescentes albergados en el Hogar poseen una estructura disfuncional, con rigidez en las normas, poca capacidad de adaptación, autoritarismo, indiferencia o incoherencia afectiva, irresponsabilidad en roles y funciones, negligencia, inconsistencia en el sistema de valores, violencia conyugal y maltrato infantil; en no pocos casos, asociado al bajo nivel educativo de los padres, alcoholismo y delincuencia.
  2. La pobreza y extrema pobreza dificulta y limita el acceso a servicios básicos, a la salud y la educación, agudizada en zonas rurales, que por su lejanía de los centros urbanos no permite un desarrollo equitativo y por tanto, genera una calidad de vida deteriorada y escasas oportunidades laborales y de integración social.
  3. Las limitaciones educativas y culturales de los padres, aunadas a las dificultades en el acceso a un servicio de salud, no permiten un adecuado control durante y después del embarazo, exponiéndose a diversas enfermedades o deficiencias que se manifiestan en niños con bajo peso al nacer y deficiencias nutricionales que perjudicarán su desarrollo y los expondrá a diversas enfermedades.
  4. El maltrato infantil y la violencia familiar es un factor común en nuestra población, que además de violar los derechos fundamentales de los niños, perjudica su normal socialización y causa serios problemas emocionales que se traducen en problemas de comportamiento, de aprendizaje, enuresis, baja autoestima, ansiedad, impulsividad, agresividad, consumo de drogas, entre otros.
  5. En el aspecto educativo, nuestros albergados ingresan al Hogar con ninguna educación, retraso escolar o abandono (deserción), producto de una escasa estimulación por parte de los padres, quienes priorizan el trabajo infantil doméstico, agrícola o comercial. A pesar de muchas limitaciones en el desarrollo, nuestros albergados muestran adecuadas habilidades intelectuales y motivación e interés por el aprendizaje escolar y ocupacional.
  6. Los niños y adolescentes albergados en el Hogar, en general, poseen familiares conocidos y ubicados que los visitan con cierta frecuencia, manteniendo, aunque débilmente, el vínculo familiar; por lo que no podemos hablar de la existencia de un total abandono.

Recomendaciones

La exclusión o marginación social, producto de desigualdades sociales, culturales y económicas crecientes a través de la historia republicana de nuestro país, vulneran la calidad de vida y oportunidades de desarrollo de gran parte de la población, principalmente mujeres y niños. Teniendo en cuenta que los niños de hoy serán los adultos del mañana, es necesario priorizar políticas que favorezcan su desarrollo en adecuadas condiciones; lo cual no debe ser de exclusiva responsabilidad del Estado, sino de todos los actores sociales, tanto nacionales como extranjeros.

El maltrato infantil y la violencia familiar generan serios problemas emocionales en el niño y la estructura familiar y social, los mismos que serán causa a su vez de mayor escalada de violencia. Por tanto es necesario priorizar campañas de prevención y sensibilización contra el maltrato y a favor de las denuncias del maltrato infantil y sanción a los abusivos; creando una fuerza de opinión y conciencia social que contribuya a la tan ansiada y necesaria paz social.

Asimismo, se podría fortalecer el Programa de Wawawasis y Guarderías infantiles, así como crear Hogares de atención diurna, que aseguren una adecuada atención integral a los niños y adolescentes menos favorecidos sin apartarlos de su familia ni perjudicar el vínculo sociofamiliar.

Referencias bibliográficas

UNICEF. "El estado de la niñez en el Perú". Lima, 2004

Berrio, V. "Nuevo Código de los Niños y Adolescentes". Lima, Edición 2003.

PROMUDEH. "Compartiendo nuestra experiencia de trabajo en el INABIF, Lecciones aprendidas en el trabajo con niñas, niños, adolescentes y población en alto riesgo en el Perú". Lima, 2001.

PROMUDEH – UNICEF, "La adopción". Lima, 2000.

PROMUDEH. "Desarrollo humano, una mirada desde el Perú y América Latina". Resumen de exposiciones del Foro Internacional. Lima, 2001.

Congreso de la República. "Violencia cotidiana en niños y jóvenes del Perú: Causas, consecuencias y recomendaciones". Informe de la Comisión Especial del Congreso de la República. Lima, 1998.

INABIF. "Metodología de Intervención por perfiles Psicosociales". Documento Técnico de la Gerencia de Protección Integral, Lima, 2002.

Herrera S., Patricia. "La familia funcional y disfuncional, un indicador de salud"

Articulo de Internet. La Habana, 1997.

Santamaría, Sandra. "Violencia familiar y maltrato infantil".

Articulo de Internet. Lima, 2004.

 

 

 

Autor:

Lic. Gian Franco Vacchelli Sicheri

Licenciado en psicología

Datos del autor

Licenciado en psicología de la Universidad Ricardo Palma, con post grado en prevención y tratamiento del consumo de drogas y amplia experiencia en consultoría y gestión de programas sociales de prevención, promoción y tratamiento de niños y familias en riesgo social y violencia juvenil en el Perú. Actualmente Director del Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación Marcavalle, Cusco – Perú.

Para contactar y comentarios, por favor escribir al correo electrónico

Cusco, Perú, Junio de 2004


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