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Adicción a Internet

Enviado por Boris Villanueva



Partes: 1, 2


1. Introducción
2. Historia
3. Definición
4. Opiniones profesionales relacionadas.
5. Investigaciones que sostienen el IAD.
6. Psicología de Internet
7. Servicios De Potencial Adicción
8. Tratamiento
9. Conclusiones.
10. Referencias Bibliográficas

1. Introducción

Teniendo en cuenta el incremento cada vez mayor de nuevas tecnologías que se van haciendo parte de la vida diaria, se hace imprescindible conocer de que manera su utilización va transformando la realidad y como esta nueva realidad afecta nuestra manera de ser en el mundo.

En los últimos años producto de la globalizacion y el avance de los medios de comunicación surge Internet como el boom de fines del siglo XX. Su facilidad de manejo y versatilidad en pocos años ha rebasado los limites de lo inimaginable, haciéndose cada vez mayor la cantidad de usuarios que acceden a la red y que se benefician de su enorme variedad de servicios. La gran cantidad de información a la que se puede acceder contiene casi todos los conocimientos y pasatiempos del que hacer humano, por ende se le ha denominado la gran biblioteca de la humanidad.

Aunque en nuestro país no esta tan difundido su uso en comparación de los países del primer mundo, se encuentra ya a disposición de las grandes mayorías a través de cabinas publicas que a un precio módico permiten acceder por horas al servicio.

Se ha podido comprobar empíricamente y a través de estudios hechos en el exterior la gran capacidad reforzante de su uso, lo que podría provocar un condicionamiento que haría cada vez mayor la necesidad de su utilización.

Debido a esto hace pocos meses se ha convertido en noticia el posible síndrome de dependencia de Internet, La base teórica con que cuentan los defensores de entidades como el IAD (Internet Addiction Disorder) son algunos estudios -descriptivos- acerca de los patrones de uso de Internet, de los que quizá resulte aventurado deducir que el uso masivo de los recursos on-line sea preocupante, y muy lejos de los 30 millones de afectados con los que especula el periodista Hughes Henry. Datos algo menos dramáticos ofrece la Dra. Kimberly S. Young, cifrando en unos 400.000 el número de norteamericanos afectados por el IAD (de una población de unos 20.000.000 de americanos conectados).
A estos trabajos debemos añadir numerosos escritos periodísticos que a partir de algunas declaraciones de los autores y espectaculares testimonios establecen sin ningún genero de dudas la existencia del carácter "cuasi" epidémico de dicho síndrome.

Se ha observado que algunas personas presentan verdaderos problemas derivados de su afición a los ordenadores y al ciberespacio. Cuando se es despedido del trabajo, se abandonan los estudios o una persona se encuentra inmersa en una demanda de separación a causa de esta actividad se puede sospechar la existencia de una adicción.
No obstante las "adicciones" en sentido amplio pueden ser saludables, patológicas o una mezcla de ambas. De este modo una persona que se sienta fascinada por su hobby y en el que invierte cantidades ingentes de tiempo tiene la posibilidad de aprender, fomentar la creatividad y comunicarse. La dificultad se sitúa en el punto en que debe trazarse la línea entre un uso intenso de la tecnología y la aparición de las consecuencias derivadas directamente de la actividad.

Es conocido por todos el fenómeno que se produce ante la adquisición de un sistema de vídeo juegos, apareciendo una curva de utilización caracterizada por elevadas frecuencias de uso en las primeras 3 - 5 semanas, curva que progresivamente va descendiendo hasta situarse de modo estable en valores que constituyen una fracción de los iniciales.


Cabe, pues, plantearse si la eclosión de Internet desde finales de 1996 no está produciendo un fenómeno similar al acaecido con los vídeo juegos a principios de los 90.
Se empieza a considerar como puede existir un núcleo común a todos los elementos psicopatológicos ligados con la informática, que es el uso abusivo de los ordenadores, considerándose las diferentes manifestaciones como formas clínicas diferentes de un único trastorno.
Se compara la adicción a Internet con el juego patológico, la adicción al tabaco, el alcoholismo o las compras compulsivas. Al igual que ocurrió con los videojuegos el paralelismo con el conjunto de las toxicomanías es tentador, sin embargo, ya de una manera superficial sólo es posible establecerlo con el juego patológico ya que en este caso tampoco existe una sustancia responsable de la conducta adictiva

El llamado Síndrome de la Adicción a Internet (InfoAdicction Disorder, IAD) está suscitando polémica. Hoy en día constituye todavía un interrogante la posibilidad de que una conducta semejante al IAD sea una realidad. El hecho que Internet se considere un medio de trabajo, de extraordinaria creatividad y una vasta fuente de información y otros recursos, pone en duda para muchos su carácter adictivo. Sin embargo, los partidarios de la existencia de este síndrome definen al 'netdependiente' como aquel individuo que realiza un uso excesivo de Internet lo que le genera una distorsión de sus objetivos personales, familiares o profesionales. El Center for On-Line Addiction describe este tipo de adicción como un deterioro en su control y uso que se manifiesta en un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos.

La socialización y la comunicación parecen constituir los elementos últimos del efecto "adictivo" de Internet (Intercambio de correo, participación en grupos de discusión, conversaciones en tiempo real, juegos en red). Sin embargo cuando estas mismas actividades prescinden de su soporte tecnológico pierden la connotación mórbida que se les ha querido dar. ¿Quién se preocupa por las prolongadas conversaciones de teléfono de los adolescentes tras haber estado juntos todo el día en el colegio? La lectura es otra actividad que puede captar completamente la atención sin que por ello se intente elevar a la categoría de diagnóstico.

Cuando se es un nuevo usuario o se descubre un nuevo recurso en Internet se produce una fase de encanto, que se caracteriza por elevados tiempos de consumo y cierta "obsesión". Tiempo después aparece una caída del uso que corresponde con una percepción mas objetiva de lo que es Internet en sí o el recurso recientemente descubierto, apareciendo una fase de desencanto.

Finalmente aparece una fase de estabilidad donde el recurso o el uso de Internet en sí mismo halla su espacio natural en las actividades del sujeto. De este modo es esperable que una vez alcanzado el primer nivel se vuelva –episódicamente- al primer nivel, aspecto demostrado por los trabajos que presentan el carácter fásico en el uso de Internet y que tienen su antecedente en los realizados sobre el uso de videojuegos. Este fenómeno fue constatado por primera vez por Creasey y Myers en 1986. Probablemente exista un equivalente a este fenómeno en la conducta de los sujetos que disponen por primera vez de una conexión a Internet, por lo que resulta evidente una llamada a la prudencia en la interpretación de las observaciones realizadas sobre sujetos recién llegados a la Red o que puedan haber descubierto nuevos recursos que les hayan devuelto a la primera fase.

En cierto modo este fenómeno ha sido demostrado por Roberts, Smith y Pollack (1996) demostraron que actividades como el uso del IRC tienen un carácter fásico, apareciendo niveles iniciales elevados que se acompañan de bruscas caídas en el uso que devuelven al sujeto a su nivel basal.

Algunos investigadores barajan la idea de que características propias de Internet ejerzan alguna influencia sobre la conducta de los usuarios, es el caso del modelo "ACE" (anonimato, conveniencia y escape) (Young, 1999) para explicar el éxito y la gratificación obtenida mediante el cibersexo. No obstante tales modelos teóricos todavía deben ser validados por futuras investigaciones, existiendo hoy día a modo de meras hipótesis.

El concepto de anonimato ha sido subrayado por numerosos autores en relación a las situaciones de abuso (O’Reilly, 1996)

También resulta interesante la propuesta de King (1996) quien sugiere que quizá sean adictos quienes usan Internet, refiriéndose a rasgos de personalidad específicos que determinarían un elevado uso de estos recursos.

Una vía alternativa reside en considerar la existencia de un uso abusivo de la tecnología en general, hipótesis propuesta por algunos autores en la propia red. Este uso podría evolucionar de modo adaptativo (de hecho son habituales los casos de sujetos que hacen un uso intensivo de sus ordenadores, teléfonos móviles, televisión en cualquiera de sus vertientes, etc.) o bien desviarse hacia situaciones desadaptativas ya sea en modo generalizado o en algún aspecto específico.

Oficialmente en el colectivo médico no está considerada la existencia de una adicción a Internet como tal. En los manuales diagnósticos tanto de psicología como de psiquiatría, todavía no está considerada como una adicción, como por ejemplo sí está recogida la ludopatía. En el ámbito internacional tampoco está recogida como una adicción. Sólo existen sugerencias individuales o de algunas asociaciones que reivindican que ya debería indicarse como una adicción. Para que la adicción a Internet sea considerada como tal tendrá que ser considerada, en primer lugar, en el ámbito científico como una categoría adictiva en sí misma. Como llevamos poco tiempo con el uso de Internet y hay pocas personas susceptibles de esta patología, no tenemos conocimientoscientíficos aptos para decir que esto es una adicción y cuáles son las categorías que lo definen. Estamos en una etapa inicial y no se tienen datos con certeza para definir un diagnóstico y un tratamiento.
Hasta el día de hoy no existe de modo oficial este trastorno, puesto que el conjunto de síntomas que se describen todavía no ha demostrado ni consistencia ni fiabilidad. Por lo cual es oportuno seguir investigando y aportando al estudio de esta conducta.

2. Historia

En los 50’s Estados Unidos poseía un ineficiente y caótico sistema de comunicación y ante la amenaza de la guerra nuclear y en medio de la guerra fría a finales de los 60's, el Departamento de Defensa de los E.U., enfrentando problemas estratégicos, sentó los parámetros para el desarrollo de una red de computadoras que tomó el nombre de ARPANET.

La red nació en 1969. Fue creada por un grupo de investigadores, para establecer un sistema de comunicación con otras agencias del gobierno en un proyecto para comunicar algunos centros computacionales alrededor del país. El temor a que un ataque pudiera destruir la información almacenada en un mismo lugar, obligó a que no fuera solamente un poderoso computador central el que la guardara, sino el resultado de la conexión de muchos. El proyecto llamado ARPANET, consistía en desarrollar un sistema de información militar, el cual mantuviera su operación, incluso si alguno de estos centros computacionales fuera bombardeado. De manera que si uno o dos de estos centros fueran destruidos, el resto pudiera mantenerse comunicado.

Cada nodo de la red, recibió una identificación numérica, conocida como dirección, lo cual permitía que las computadoras se diferenciaran unas de otras para facilitar la puesta en marcha de procesos simultáneos. El esquema se basa en "paquetes" de información enviados a diferentes computadoras de acuerdo con el protocolo estándar de Internet (IP). Cada paquete lleva incluida la dirección de la computadora a la cual fue enviada, de manera que, el "paquete" puede ir siendo desviado hasta su destino. Con el paso de los años, ARPANET fue abriendo sus estándares de comunicación a las universidades, centros de investigación y dependencias de gobierno, así como a instituciones extranjeras, convirtiéndose en una red cosmopolita llamada Internet

A medida que pasaba el tiempo, Arpanet crecía y crecía en computadores conectados y, a comienzos de los 80 aparecen numerosas redes. Aquello era un gigantesco banco de datos en el que resultaba muy difícil encontrar lo que se necesitaba y había demasiados formatos incompatibles. Así nació Internet, que unifico lo que antes era un "rosario" de pequeñas redes y, lo que es más importante, introdujo las herramientas necesarias para su manejo, creando diferentes programas de acceso.

La demanda de estar conectado aumento con rapidez y pronto se evidencio que la red tendría otros fines que los pensados originariamente, y que estos dependían de las necesidades de los nuevos usuarios. Para solucionar el problema de los distintos códigos se desarrollaron protocolos de comunicación que permitieron que los ordenadores se comunicaran de modo transparente a través de distintas redes interconectadas. Así se desarrollaron los protocolos TCP/IP (Transmision Control Protocol/Internet Protocol). Una vez encontrada la solución a la compatibilidad se fueron añadiendo mas redes con nuevos servicio, como el correo electrónico, las listas de correos, entre otros.

Hasta finales de los años ochenta, Internet era utilizada principalmente por investigadores y académicos estadounidenses, pero en la actual década, desde que empezó a popularizarse entre todo tipo de personas, ha crecido a un ritmo desenfrenado.

Sin embargo, llevar a cabo un censo en Internet es como intentar contar las cabezas de los asistentes a una gran manifestación. Teniendo en cuenta la anterior observación, la población de Internet podría estar entre 10 y 100 millones, más o menos.

Por extraño que parezca, no existe una autoridad central que controle el funcionamiento de la red, aunque existen grupos que se dedican a organizar de alguna forma el tráfico en ella. Tampoco pertenece a una entidad privada o gubernamental. La mayoría de sus servicios y recursos son ofrecidos en forma gratuita a sus usuarios.

Una razón fue la popularidad para consultar información con herramientas como Gopher y Archie las cuales fueron opacadas con el desarrollo del World Wide Web (WWW) en 1991 por CERN, (European laboratory for Particle Physics).

Mientras se desarrollaban herramientas más sencillas para consultar información, el auge surgió en 1993 con el lanzamiento de Mosaic, el primer navegador gráfico.

En la actualidad Mosaic, así como sus sucesores como Netscape Navigator permiten que con solo hacer un click con el mouse en algunas palabras y figuras (llamado hyperlinks) el navegador lea automáticamente paginas en cualquier computadora conectada en el WWW, naciendo con esto la palabra que hoy conocemos como Navegar.

Se calcula que el promedio de edad del usuario standard de Internet es de 32 años, y 1 de cada 10 usuarios es menor de 18 años. Se calcula que 57% de los usuarios son hombres y 43% mujeres a nivel global.

En la actualidad, 30 años después, Internet es ya una realidad que une mas de 16 millones de redes comunicadas entre ellas por líneas telefónicas, fibra óptica o vía satélite y más de 60 millones de usuarios, con información circulante equivalente a 40 millones de novelas de 700 paginas c/u.

El índice de crecimiento, tanto en redes como en usuarios finales, es del doce por ciento mensual por lo que Internet Society presume que en el año 2020 habrá algo mas de 200 millones de usuarios de Internet.

3. Definición

John Suler señala la existencia de dos modelos básicos de la hipotética adicción a Internet.

El primero de ellos hace referencia a aquellos sujetos muy aficionados e interesados por sus ordenadores que utilizan la Red para recoger información, jugar en solitario, obtener nuevos programas, etc. pero sin establecer ningún tipo de contacto interpersonal (mas que el necesario para lograr sus propósitos).

El segundo tipo lo constituiría aquellos sujetos que frecuentan los Chats, MOODS (juegos en línea) y listas de correo. Todos ellos tienen en común la búsqueda de estimulación social. Las necesidades de filiación, ser reconocido, poderoso o amado subyacen a este tipo de utilización de la Red. En oposición a ellos, los sujetos del primer grupo evitan el "caos" interpersonal que puede cualquier canal de IRC. Para ellos la necesidad de control y la predictibilidad son elementos esenciales.
Cuando el uso de Internet interfiera de un modo significativo las actividades habituales es cuando podrá ser considerado patológico. Sin embargo la interferencia sobre los hábitos de vida no es un criterio estable ya que varía tremendamente de unos sujetos a otros, variando en función de las disponibilidades de tiempo, dinero y de numerosas circunstancias tanto personales como familiares.
Mark Griffiths (Psicólogo, Universidad de Plymouth) considera que las nuevas tecnologías son en sí adictivas, presentando patrones comportamentales similares a los del juego patológico o la bulimia. No obstante debemos considerar las actitudes de este autor sobre las nuevas tecnologías desde la perspectiva del familiar de un jugador patológico de maquinas recreativas, que ha publicado algunos trabajos condenando el juego con videojuegos con argumentos de escasa entidad.

Aproximación diagnóstica.

Pese al escaso y anecdótico bagaje clínico son numerosas las voces que proponen la inclusión de este supuesto trastorno en los manuales de clasificación (DSM-IV, ICD-10), aventurando borradores de criterios diagnósticos:
Tolerancia (definida por los siguientes criterios).
Necesidad de incrementar las cantidades de tiempo conectado a Internet para lograr la satisfacción.
Disminución del efecto con el uso continuado de similares tiempos de conexión.

Abstinencia, manifestada por las siguientes características:
Síndrome de abstinencia.
Cesación o reducción del tiempo de conexión (cuando se han dado períodos de tiempo prolongados de uso intenso).
Dos o más de los siguientes síntomas aparecen después de unos días y hasta un mes de haberse producido el punto anterior.
Agitación psicomotriz.
Ansiedad.
Pensamientos recurrentes (obsesivoides) acerca de lo que estará ocurriendo en Internet.
Fantasías o sueños acerca de Internet.
Movimientos voluntarios o involuntarios similares a los que se efectúan sobre un teclado.
Los anteriores síntomas producen malestar o deterioran las áreas social, ocupacional o cualquier otra área vital.
El uso de Internet o de otro servicio on-line es preciso para aliviar o suprimir los síntomas abstinenciales.
Se accede a Internet mas a menudo o durante períodos de tiempo mas prolongados de los que se había planeado.
Existen propósitos persistentes e infructuosos de suprimir o controlar el acceso a la Red.

Se invierte una cantidad de tiempo notable en actividades relacionadas con Internet (adquisición de libros, pruebas de nuevos browsers, organización del material descargado, etc.)

Las actividades sociales, profesionales o de recreo disminuyen o desaparecen a causa del uso de Internet.

Se permanece conectado a pesar de saber que ello supone un problema persistente y recurrente de tipo físico, social, laboral o psicológico (privación de sueño, conflictos matrimoniales, negligencia laboral, sentimientos de abandonar a los seres queridos...).

Ivan Goldberg prefiere sustituir el término de adicción a Internet por el de Uso patológico de Ordenadores, estableciendo los siguientes criterios de diagnóstico:
Cambios drásticos en los hábitos de vida a fin de tener mas tiempo para conectarse.
Disminución generalizada de la actividad física.
Descuido de la salud propia a consecuencia de la actividad en Internet.
Evitación de actividades importantes a fin de disponer de mayor cantidad de tiempo para permanecer conectado.
Deprivación o cambio en los patrones de sueño a fin de disponer de mas tiempo en la Red.
Disminución de la sociabilidad que tiene como consecuencia la pérdida de amistades.
Negligencia respecto a la familia y amigos.
Rechazo a dedicar tiempo extra en actividades fuera de la Red.
Deseo de mas tiempo para estar frente al ordenador.
Negligencia respecto al trabajo y las obligaciones personales
Correlatos fisiológicos.

Lynne Roberts describió algunos de los correlatos fisiológicos relacionados con el uso intensivo de Internet, aunque no iguala necesariamente estas reacciones con la adicción en su sentido patológico.

Respuesta condicionada (aceleración del pulso, incremento de la TA) a la conexión del módem.

Estado de conciencia alterado durante largos períodos de tiempo, con una total concentración en la pantalla, similar al de la meditación o del trance (hipoprosexia).

Sueños que aparecen en forma de "Scroll".

Irritabilidad importante cuando se es interrumpido por personas o circunstancias de la vida real mientras se está sumergido en el ciberespacio.

Sarah Lawrence editora de la revista educativa "Taken Children Seriously" afirma que navegar en la Red no se caracteriza por la repetición irracional de una conducta destructiva, como es el caso de las verdaderas adicciones. Señala como la valoración del tiempo de conexión puede ser una variable engañosa (estudiada desde un punto de vista únicamente cuantitativo).

La cruzada del propio Ivan Goldberg o la de Kimberly Young requieren elevados tiempos de conexión a Internet, así como muchas horas dedicadas a actividades relacionadas con la red, siendo estos aspectos criterios de diagnóstico del IAD. ¿Sería legítimo considerarlos a ellos como adictos?
Hasta la fecha no existe un perfil bien definido del usuario adicto a Internet, en general se trata de sujetos jóvenes, preferentemente varones, con un elevado nivel educativo y hábiles en el uso de la tecnología. Se especula con la existencia de un subgrupo de usuarios caracterizado por la timidez, que encuentra en el ciberespacio la posibilidad de liberarse de la ansiedad producida por las relaciones sociales cara a cara, ganando en autoconfianza, dado el relativo anonimato que Internet proporciona.

El Instituto para el Estudio de las Adicciones (IEA) se ha ocupado de describir qué tipo de personas son las que tienen más probabilidades de sufrir este tipo de dependencia. Las personas que padecen depresión, desorden bipolar, ansiedad, baja autoestima, o han padecido anteriores adicciones son las más vulnerables, según el IEA.

4. Opiniones profesionales relacionadas.

El catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco (Madrid), Enrique Echeburúa, advierte que el uso anormal de Internet puede crear adicción y recomienda que la conexión a la red no se prolongue más de dos horas diarias. En una entrevista concedida a Efe, Echeburúa aseguró que el colectivo más vulnerable son personas introvertidas, con baja autoestima y con una vida familiar pobre "por lo que corren más riesgo de experimentar conductas adictivas a la red informática". "Estas personas explica Echeburúa encuentran en el ordenador algo que les da cosas y no les pide nada a cambio y, además, la máquina tampoco les valora si están teniendo un comportamiento correcto o no, por eso, estos usuarios de Internet son capaces de crear un mundo virtual que les compensa de la insatisfacciones que tienen en el mundo real".

Para el catedrático de Psicología, que actualmente está realizando un estudio sobre la adicción a las redes informáticas, el perfil de "usuarios adictos" se completa con el colectivo de los internautas jóvenes de un nivel cultural medio que disponen de tiempo libre, ciertos conocimientos de informática e inglés y que viven en grandes ciudades. Echeburúa definió a los adictos a la red como "aquellos usuarios que aumentan su dependencia al ordenador hasta

aislarse de su entorno e ignorar otros aspectos de la vida cotidiana". "Un claro ejemplo de adicción es cuando una persona no recurre a la red para obtener información si no como una forma de huir de sus problemas cotidianos o cuando sufre una necesidad imperiosa de ejecutar lo que le apetece con una pérdida de control importante", aseguró el psicólogo. Señaló que los síntomas más frecuentes de los afectados por esta adicción son la privación de sueño para "engancharse" a la red, el descuido de otras actividades importantes (como el tiempo para la familia o las relaciones sociales) y el hecho de pensar constantemente en la red cuando no se está conectado a ella.

Hay dos aspectos que son importantes en todo tipo de adicción, explicó Echeburúa, "lo que se conoce como tolerancia (el adicto necesita cada vez más tiempo en la red para experimentar el mismo grado de satisfacción) y el síndrome de abstinencia, que se manifiesta en una pérdida de control que provoca la aparición de 'tics' motores en los dedos en relación con el teclado del ordenador cuando no se está conectado".

Distinguir lo que es el uso normal de Internet de lo que es una adicción, no abandonar ninguna afición por el uso del mismo, mantener las relaciones sociales y familiares sin dar prioridad al contacto con la red, son algunos de los "límites de autocontrol" que Echeburúa recomendó a los usuarios de las redes informáticas.

El profesor de Psicología, que definió la red de Internet como un instrumento "extraordinariamente útil", aconsejó, en el caso de tener dificultades de autocontrol, solicitar la ayuda de un profesional.

Echeburúa agregó que en los próximos años aumentará el número de adictos a la red informática, "ya que el 'boom' de Internet no ha entrado todavía en España" y añadió que en Estados Unidos ya se han creado grupos de apoyo para adictos a Internet, que se ofrecen desde la propia red.

Según el siquiatra Nathan Shapira, del Colegio de Medicina de Cincinnatti, "no es claro si el problema relacionado con Internet debería ser considerado como un desorden o sólo como un síntoma de un problema más serio, o si el caso es que un desorden pueda provocar la adicción a Internet".

El doctor Shapira y sus colegas estudiaron a 14 personas que habían pasado tanto tiempo navegando en Internet, que estaban enfrentando problemas tales como la ruptura de sus relaciones de pareja, pérdida del empleo y expulsión de la institución educativa entre otros.

Dice el estudio que un hombre de 31 años pasaba más de 100 horas semanales en línea, ignorando a familiares y amigos y descansando sólo para dormir. Otro caso es el del estudiante de 21 años que fue expulsado de la universidad por no ir a sus clases. Después de una semana, los guardias de la universidad lo encontraron en el laboratorio de computación del campus, en donde había estado conectado a la red durante siete días consecutivos; algunos incluso confesaron que usaban Internet como un sustituto para la bebida o las drogas. El grupo, cuya edad media era de 35 años, admitió que la medicación suministrada para mitigar la ansiedad les ayudaba a controlarse. Vemos pues que Internet, ahora que empieza a implantarse masivamente, puede tener consecuencias inesperadas sobre la sociedad.

Las personas que navegan demasiado tiempo en Internet tienen la tendencia a sufrir desórdenes psicológicos, tales como la maniaco-depresión, según este estudio. El tratamiento de tales desórdenes podría ayudarlos a combatir esa urgencia de querer estar en línea.

Estar ‘afiebrado’ a Internet no es reconocido como un desorden, pero según el doctor Shapira, "el uso excesivo de Internet por parte de los estudiados puede clasificarse como un desorden de control de impulsos, en la misma categoría del cleptómano o el comprador compulsivo". De hecho, el doctor se refirió a este desorden como "Internetmanía" o "redmanía" más que considerarla una adicción.

Lo que sí preocupó al doctor Shapira fueron otros casos que se dieron entre los adictos a Internet objeto del estudio.- Nueve de los 14 estudiados presentaban maniaco-depresión al momento de la entrevista, y 11 la habían tenido en algún momento de sus vidas.- La mitad sufría desórdenes de ansiedad tales como "fobia social", considerada como un miedo persistente y sin razón a "hacer el oso" en público.- Tres sufrían de bulimia o glotonería, y seis más tuvieron problemas de hábitos de alimentación alguna vez en sus vidas. - Cuatro tuvieron estallidos incontrolables de ira o ganas de comprar, y la mitad reportó haber tenido esa situación antes. - Ocho habían abusado del alcohol u otras sustancias en algún momento de sus vidas.

"Hablar de hipotéticas enfermedades constituye un acto claro de sensacionalismo y alarma innecesaria" Según Alberto Estallo, psicólogo del Instituto Psiquiátrico de Barcelona, nos encontramos ante un fenómeno de relativa novedad y muy escasa investigación, " por lo que la actitud recomendable es la de una exquisita prudencia y hablar de hipotéticas enfermedades constituye un acto claro de sensacionalismo y alarma innecesaria". En opinión de Estallo, para poder hablar con autonomía de ciberadicción debe existir un abuso del recurso en cuestión y unas condiciones de tolerancia y dependencia. Cada vez es necesario un uso mayor y si no es así el sujeto experimenta síntomas similares a la abstinencia. Estallo insiste en que tampoco es posible hablar de adictos a Internet en general, ya que la red ofrece múltiples recursos y servicios. "Se han descrito pocos casos y casi en su totalidad tienen problemas con los chats u otros recursos que cumplen con la condición de interactividad a tiempo real", añade.

En opinión del doctor Jesús A. Lacoste Director del Instituto para el Estudio de las Adicciones (IEA)actualmente hay más de moda que de realidad sobre este tema. La 'ciberadicción' va a ser un problema que en el ámbito profesional, psicólogos y psiquiatras, tendrán que tratar en las consultas porque, en la medida que Internet se vaya extendiendo también habrá más personas con problemas derivados de un uso inadecuado de Internet.

Podríamos definir la adicción a Internet como la pérdida del control frente al uso racional de Internet. Para esto habría que valorar una serie de parámetros como puede ser el nivel de interferencia y de distorsión en la vida personal, familiar y profesional del individuo. Por ejemplo, si una persona se pasa horas y horas conectada, desatendiendo obligaciones familiares, personales y profesionales de forma reiterada, podíamos estar entrando en una situación de adicción.

Si, además, esa persona no sólo pasa muchas horas, sino que el resto de actividades de su vida gira en torno a su conexión a Internet, es otro síntoma de que puede estar generándose un problema adictivo. En el caso de que una persona piense constantemente en Internet y toda su vida gire en torno a la red, debe aparecer la señal de alarma porque puede aparecer un problema de adicción.

El uso de Internet puede generar trastornos en el comportamiento. En este sentido, podemos considerar Internet como una nueva adicción. Hay que tener en cuenta que el control de los impulsos está muy implicado en todo tipo de adicciones y a veces, cuando se usa Internet de forma desproporcionada, perdemos el control sobre nuestro propio impulso y podemos llegar a desarrollar una auténtica adicción.

En opinión de José María Prieto, profesor titular de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en las reacciones psicológicas del hombre frente a las máquinas, el tratamiento para los adictos a Internet es relativamente sencillo, ya que se trata de cambiar sus esquemas de vida. Pero la verdadera cuestión, según este psicólogo, es llegar a saber que problemas le han llevado a esa situación, ya que tras esta adicción se esconden problemas más graves. Por ejemplo y en relación una noticia publicada en la prensa sobre una mujer norteamericana que perdió la custodia de sus hijos por su desmedida adicción a Internet, este especialista comentó a Efe que en España se ha registrado ya algún caso parecido. Este caso, relató, estaba también protagonizado por una mujer que llegó a desinteresarse de sus hijos, y el problema de fondo era que sentía un profundo rechazo por su marido.

Los adictos a Internet, concluyó este psicólogo, se reconocen por varios síntomas como el exceso de irritación si el sistema de conexión falla o el interés desmesurado en escribir mensajes y responder a los recibidos, además del tiempo desmesurado invertido a lo largo del día en Internet y el hecho de que pospongan, una y otra vez, la última desconexión del día. Y es que, y de acuerdo con el psicólogo clínico Pedro Rodríguez, el primer gran problema que se plantea con esta adicción, igual que con las de otro tipo, es que el sujeto sepa que es adicto. En sus declaraciones a EFE, este último especialista también señaló que el verdadero problema está en conoce las causas que han llevado a la persona a esta u otra adicción y indicó que existe, no obstante, un perfil de personas propensas a cualquier tipo de adicción. Estas personas, concluyó, suelen tener expectativas muy altas acerca de lo que se espera, en general, de las cosas de la vida y son muy dependientes, en el sentido de que necesitan agarrase siempre a algún objeto o actividad que le satisfaga.

Greenfield, un psicólogo de West Hartford, Connecticut, ha llevado a cabo este estudio conjuntamente con ABC News. Ha recogido 17,251 respuestas a un cuestionario sobre el uso de Internet distribuido a través de la página web ABCNEWS.com. El cuestionario contenía preguntas parecidas a las que se usan en cuestionarios para ludópatas. Un tercio de los encuestados respondieron que usaban Internet para escapar de sus problemas.

Los investigadores hablan de subdividir la adicción a Internet en diversas categorías, según a qué cosas estén enganchados los usuarios. Matrimonios que se rompen, niños con problemas, infractores de la ley, personas que gastan demasiado dinero. Lo veo en los pacientes que trato", declara David Greenfield, el autor de este estudio. "Hay un poder de atracción en la red diferente a todo aquello con que nos hemos enfrentado hasta ahora", dice Greenfield.
Estos descubrimientos, expuestos en la reunión anual de la Asociación Americana de Psicología, apoyan la tesis de que existe un desorden psicológico que consiste en el uso adictivo de Internet. Kimberly Young, que está investigando en este campo, afirma que este último estudio es tan amplio que añade legitimidad a la idea de que existe un tipo de adicción a Internet.


5. Investigaciones que sostienen el IAD.

Dra. Kimberly S. Young (1996) (Universidad de Pittsburgh -Bradford)

"La aparición de un nuevo trastorno mental"(Young, 1996). Con este título publica los resultados de un estudio cuya conclusión es la existencia de un trastorno por dependencia de Internet similar al juego patológico.

La autora parte de la existencia de la dependencia a los ordenadores y la dependencia a los videojuegos, además de aceptar en un rango de igualdad (con las clásicas) todo tipo de dependencias.

Adapta los criterios del juego patológico a términos relacionados con Internet, sin introducir ninguna otra modificación, de modo que si se cumplían los criterios positivos en cuanto a su numero se aceptaba un diagnostico de dependencia a Internet.

La autora reclutó los sujetos de su muestra poniendo anuncios en los grupos de noticias de Usenet y en los campus de universidades y otros centros de enseñanza.

El grupo experimental (adictos a Internet) estuvo formado por 157 varones y 239 mujeres.
La edad media para los varones fue de 29 años y 43 para las mujeres con un nivel académico de 15, 5 años de escolarización.
El 42% de la muestra estaba formado por desempleados (amas de casa, discapacitados, jubilados o estudiantes).
El grupo de control estaba formado por 64 varones y 36 mujeres con una edad media de 25 años para los varones y 28 para las mujeres y su nivel educacional de 14 años.
El tiempo invertido en Internet por los sujetos del grupo experimental fue 38,5 horas/semana. Para obtener estas cifras se resto el tiempo de conexión que tenía una justificación laboral o académica.

Los recursos mas utilizados por los sujetos de este grupo fueron los chats y MUD’s (Juegos en línea), en tanto que el grupo de control utilizó mayoritariamente la Web y el e-mail.

La mayor parte de sujetos del grupo experimental reconoció tener problemas moderados o severos en las áreas familiar, laboral, académica y de la salud secundarios a su uso de la Red (la autora no especifica como se realizó la valoración de estos problemas).

La autora señala que un porcentaje importante de sujetos que se consideraba completamente atrapado por la Red, no tenía ninguna intención de disminuir o eliminar esta conducta. Otro grupo importante de sujetos había realizado diversos intentos por reducir sus tiempos de conexión sin resultados positivos, viéndose obligados a tomar decisiones drásticas cuando las consecuencias de esta conducta se volvían insostenibles (deshacerse de sus módems, cancelar sus cuentas de acceso o incluso desmantelar toda la instalación informática). Cuando esta circunstancia se producía aparecía un intenso deseo ("Craving") similar al de otras adicciones.

La autora de este trabajo mantiene y dirige un sitio WEB en el que se ofrece tratamiento para todo tipo de dependencias psicológicas a través de Internet.

Su estudio quizá sea el de mayor extensión y se compone de un cuestionario cuya impresión ocupa la nada despreciable cantidad de 33 páginas. Sin embargo por el momento no es fácil encontrar datos acerca de la explotación de este enorme cuestionario.

Este trabajo se estructura en las siguientes partes:
1. Patrones conductuales de uso de Internet.
2. Perfil de personalidad.
3. Razonamiento.
4. Escala de depresión.
5. Escala de búsqueda de sensaciones.
6. Datos demográficos.

K.S.Young considera que una persona presenta el IAD si responde modo afirmativo a cuatro o más de los siguientes ítems.
¿Se siente preocupado por lo que ocurre en Internet y piensa frecuentemente en ello cuando no está conectado?
¿Siente la necesidad de invertir más y más tiempo conectado para sentirse satisfecho?
¿Es incapaz de controlar el uso de su conexión?
¿Se siente inquieto o irritable cuando intenta disminuir o eliminar sus salidas al ciberespacio?
¿Se conecta para escapar de sus problemas?
¿Miente a sus familiares y amigos en lo relativo a la frecuencia y duración de sus conexiones?
¿Corre el riesgo de perder una relación importante, un trabajo, una oportunidad académica o su carrera por su uso de la Red?
¿Sigue conectándose después de pagar facturas importantes por sus conexiones?
¿Cuándo pasa un tiempo sin conectarse se siente más malhumorado, irritable o deprimido?
¿Permanece conectado durante mas tiempo del que inicialmente pensaba?

Entre los signos de alerta respecto a posibles problemas con el uso de la Red menciona:
Comprobación compulsiva del correo electrónico.
Tendencia reiterada a anticipar la próxima conexión a la Red.
Quejas de terceros respecto a que se invierte mucho tiempo conectado.
Quejas de terceros respecto a que se gasta demasiado dinero en conexiones a Internet.

La Dra. K.S. Young se ha limitado a publicar, por el momento, un artículo en el que presenta el caso de una mujer de 43 años, sin antecedentes de trastorno adictivo, que "demuestra" como las personas no orientadas a la tecnología pueden presentar problemas con Internet. Se espera que presente sus resultados en el verano de 1997 en el Congreso de la APA (American Psychological Association).

Ha fundado el Centro para el "Tratamiento de la Adicción On Line" (Center for Online Addiction) en la WWW.

El resto de referencias a este trabajo no son mas que declaraciones de la autora sobre el potencial peligro de "la Red". ("Es una enfermedad más real que el alcoholismo").

Viktor Brenner (1997). (Marquette University Counseling Center and SUNY-Buffalo. Milwaukee, WI)

Como primer paso a la definición y aceptación del IAD o entidades afines se plantea la necesidad de conocer los hábitos reales de utilización de la Red de la comunidad cibernauta (su trabajo no se limita a la población estadounidense).

Diseñó un cuestionario en el que además de los datos de filiación, incluía 32 ítems relacionados con cuestiones extraídas de los criterios de abuso de sustancias del DSM-IV, reformuladas en dirección a las dificultades para organizar el tiempo adecuadamente. Además se añadieron cuatro ítems orientados a valorar la posibilidad de respuestas al azar.

El formulario obtuvo 408 accesos desde 25 países que supusieron 185 cuestionarios válidos.

La edad media fue de 32 años (sd=10.5), el nivel académico medio de 15 años de escolarización (sd=2,6), permaneciendo conectados un promedio de 21 horas semanales (sd=14). Cabe destacar que un 17% de la muestra reconoció permanecer conectado 40 o más horas semanalmente.

El 32% de sujetos eran solteros, el 20% casados y el 38% divorciados.

La antigüedad media en Internet fue de 24 meses (sd=22.0) con un 24% de sujetos que tenían menos de 6 meses de antigüedad y un 11% con mas de 5 años.

El autor incide en que esto estudios representan a un subgrupo de navegantes compuesto por personas interesados en conocer el impacto de Internet en la sociedad. Por el contrario subdimensiona a aquellos grupos que buscan la relación interpersonal directa y que suelen ser usuarios de chats u otros recursos interactivos, por otra parte estos sujetos –considera- son los más propensos a presentar problemas de alcance clínico.

El tiempo habitual de conexión por semana se sitúa alrededor de las 20 horas y eventualmente algo más. Prácticamente el 50% de la muestra reconoce alguna incidencia en su trabajo, pero menos del 10% han tenido problemas de relevancia con sus jefes o tutores académicos.

Respecto a las conductas de riesgo cabe destacar que casi el 40% de los sujetos han dado algún paso encaminado a conocer en el mundo real a alguien que solo conocían en la red, sin embargo muy pocas de estas acciones han cristalizado en conductas de riesgo (P. Ej. nuevas parejas sexuales), resultando la mayoría de relaciones establecidas de carácter laboral o escolar.

Considera que hay un subgrupo de usuarios a quienes la Red les ha producido una serie de problemas no objetivables en la mayor parte de la muestra.

El autor considera que antes de aceptar el concepto de Adicción a Internet debe investigarse exhaustivamente su realidad y deben solventarse problemas metodológicos importantes derivados del hecho de obtener la información de voluntarios de la Red que representan solo a subgrupos muy específicos, iniciados en estos temas y con un elevado consumo secundario a sus intereses generales.

El cuestionario que se diseñó para realizar el estudio se denominó IRABC (Internet-Related Addictive Checklist).
Empieza con una serie de preguntas orientadas a obtener datos de filiación y demográficos (edad, sexo, educación, antigüedad en Internet y tipo de conexión). El cuestionario de conductas adictivas constaba de 32 cuestiones derivadas del abuso de sustancias, tal y como el DSM-IV lo define, adaptadas al uso de Internet. La mayor parte de estas preguntas se orientaron hacia las dificultades en organizar el tiempo adecuadamente.

Se incluyeron también dos tipos adicionales de preguntas; tres estaban orientadas hacia el freeware, intentos gubernamentales por controlar la Red y recursos para adultos. Cuatro ítems mas estaban orientados a controlar la posibilidad de respuestas al azar (escala de infrecuencia de Jackson, 1974).

Instituto Federal Suizo de Tecnología (1996).

Egger y Rauterberg realizan un estudio similar al de Viktor Brenner. Se basó en un cuestionario instalado en una pagina Web, durante cuatro semanas. Se recogieron 450 cuestionarios considerados válidos, con origen, -la mayor parte- en Suiza.

El grupo estuvo compuesto por un 84% de varones, con una media de edad de 30 años y con una formación de nivel secundario en un 55% de los casos.

Nuevamente los autores reconocen el sesgo que supone esta forma de recoger la información puesto que los sujetos interesados en las actividades de mayor potencial adictivo (Chats y juegos en red) no necesariamente invierten cantidades de tiempo importantes en la navegación por la WWW.

Este trabajo cuenta con la particularidad de que se realizaron comparaciones entre un grupo experimental compuesto por "adictos a Internet" y un grupo de control formado por sujetos cuya conducta en la Red se consideraba normativa. Cabe destacar que la asignación a uno u otro grupo se realizó basándose en la respuesta dada por los participantes a la pregunta "¿Se considera Ud. Un adicto a Internet?. Este procedimiento supone que no existe un concepto de dependencia objetivo que sirva de guía, puesto que cada sujeto interpreta el termino "adicto" desde su propia perspectiva. Esta claro que en este grupo se concentrara un elevado número de usuarios de alta frecuencia si bien ello no debe necesariamente igualarse con la situación de dependencia. Además se creó un tercer grupo integrado por aquellos sujetos que optaron por la opción "no sé" a esta pregunta.

Evidentemente esta característica constituye tanto el punto innovador de este trabajo frente a los demás como el principal punto débil ya que no se puede considerar como criterio suficiente y objetivo el de la propia percepción de los sujetos. Es sabido como los jugadores de videojuegos tienden a sobrestimar el tiempo que pasan ocupados en esta actividad. Es posible que algo similar ocurra con los sujetos mas interesados en Internet, a la vez que podemos suponer que los sujetos cuya actividad resulte extremadamente intensa puedan minimizar su valoración. Pese a ello se consideró que el 10.6% de sujetos que formaron la muestra se adscribía a este grupo.

Las comparaciones se realizaron basándose en tres grupos:
IA (grupo de adictos)
DK (grupo que no contesta a esta pregunta)
NA (grupo de no adictos)

Se obtuvieron diferencias significativas en los siguientes aspectos:

Respecto a los temas de naturaleza social los sujetos del grupo IA demostraron conocer a mas gente en la Red y sentirse mas perjudicados en su trabajo, finanzas o vida social que los del grupo de NA.

En cuanto al uso de Internet cabe destacar como los sujetos del grupo IA presentaron los mayores incrementos en el tiempo de conexión en el último año, invirtieron más horas por semana en el IRC y en la WWW. También participaron en mayor medida en grupos de autoayuda y solicitaron con más frecuencia consejo médico, psicológico o religioso. En este apartado cabe también destacar el hecho de que demostraron estrategias más originales para la búsqueda de la información cuando esta no se podía obtener mediante los procedimientos habituales.

En cuanto a los sentimientos acerca de la Red cabe destacar como los sujetos del grupo IA sintieron la necesidad de utilizar la Internet cuando no se hallaban conectados, tendieron a anticipar con más frecuencia su próxima conexión, se sintieron más nerviosos cuando se bloqueaba o restringía su acceso. También experimentaron mayores sentimientos de culpa o de tristeza después de permanecer conectados durante largos períodos de tiempo. También los temas relacionados con Internet aparecieron con mayor frecuencia en sus sueños a la vez que tendieron más a preguntarse que ocurría en la Red cuando no estaban conectados.

En cuanto al manejo del tiempo, por lo general los sujetos del grupo de IA invirtieron más tiempo conectados del que inicialmente habían planeado, mintiendo con mayor frecuencia a sus amigos acerca del tiempo que habían estado conectados, aunque estos también les formularon quejas más frecuentes acerca de este tema. También intentaron con más frecuencia restringir sus períodos de conexión, perdiendo más a menudo la noción del tiempo durante sus conexiones.

Los ítems del apartado de datos personales revelaron que los sujetos del grupo IA dedicaban más tiempo a sus ordenadores que a su ocio, también adquirían mayor número de libros o revistas relacionados con estos temas y conocían a más adictos que el resto de sujetos.

No se registraron diferencias significativas en las siguientes variables:

Aspectos sociales: No existieron diferencias respecto al número de personas con las que habitualmente se comunicaron los sujetos de la muestra, ni con el número de personas que habían conocido personalmente después de haberlo hecho en el ciberespacio.

Uso de Internet: No se constataron diferencias en la antigüedad en la Red ni en el uso de servicios como e-mail, FTP o Usenet News.

Datos personales: Sexo, edad, forma de convivencia, horas por semana.

A la vista de estos resultados los autores se inclinan a considerar la existencia de una conducta de características adictivas derivada del uso intenso de Internet, sin embargo también recalcan como las diferencias entre los ítems que hacen referencia a los criterios de diagnóstico de un trastorno de estas características no presentan las diferencias tan intensas que se encontrarían en las respuestas a esos mismos ítems en sujetos afectos de cualquier otra adicción.

El estudio de Malta.

En este trabajo se intenta ofrecer una descripción acerca de las características del usuario maltés, con especial énfasis en las necesidades que se satisfacen en la conexión. Se intenta responder a las siguientes preguntas:
¿Qué necesidades se satisfacen conectando a Internet?
¿Se diferencian los sexos en el uso de Internet?
¿Influye Internet en las relaciones interpersonales?

Este trabajo parte de una muestra de 388 sujetos, recogiéndose los cuestionarios entre Noviembre de 1966 y Marzo de 1997.

El 80,7% fueron varones y el 19,3% mujeres. El 34,8% tenía una edad comprendida entre los 19 y 25 años y el 21,1% entre 13 y 18.
El 65,7% fueron solteros y el 32,2% casados.
El 44,1% estaba constituido por sujetos activos laboralmente y el 38,7% lo constituían estudiantes y sujetos en otras situaciones.
El 33% poseía estudios universitarios, el 28,4% estudios secundarios y el 27,1% estudios primarios.

En general estos resultados coinciden a grandes rasgos con los de otros estudios similares; usuario varón, soltero, con un nivel de instrucción elevado.

Cabe destacar que el 93% de los sujetos tenía una antigüedad en la Red de un año o inferior, lo que probablemente guarde relación con una baja penetración de estos recursos en el país de origen en 1996-1997 (en este mismo período en nuestro país el 81,4% de los navegantes tenia una antigüedad de dos años o menor).

Los recursos mas utilizados son la WWW y el correo electrónico, que constituyen lo que podríamos denominar como recursos universales (utilizados regularmente por el 98,5% de los sujetos y 97,2% respectivamente).

La frecuencia de conexión es diaria para el 27% de los sujetos y el 78% se conecta por lo menos 4 veces por semana.

El tiempo de conexión semanal oscila entre las 3-15 horas (62,6%) apareciendo un grupo constituido por el 6,2% de los sujetos que se conecta durante mas de 40 horas semanales.

La mayor parte de sujetos conectaron desde sus propios domicilios (92%), el 29,4% lo hizo desde su trabajo, el 8,8% desde centros académicos y el 1,8% desde cybercafes (nótese que puede darse el caso de que un sujeto conecte desde mas de un lugar, por lo que la suma de porcentajes es superior a 100).

Conclusiones:

En cuanto a las motivaciones para usar Internet se obtuvo una lista de seis motivos básicos de ellos los tres más importantes fueron:

Escape: Incluye huir de los sentimientos de soledad, evitar sensación de tedio de la vida cotidiana y mantenerse en contacto con más gente evitando el aburrimiento.

Búsqueda de información:

Interacción social: Incluye relacionarse con amigos, conocer nueva gente e intercambiar información.

Las diferencias ligadas al sexo, parecen apuntar mas hacia los contenidos que se utilizan en Internet que a las habilidades para el manejo de la Red. Contrariamente a la creencia popular, Internet no afecta negativamente a las relaciones sociales, incluso parecen darse con relativa frecuencia elementos positivos como son el establecimiento de nuevas relaciones o hacer posible el mantenimiento de relaciones a distancia. Se contempla la posibilidad de dependencia de Internet como un riesgo remoto.

Otros trabajos:

Kathleen Scherer (1997) encontró que los sujetos clasificados como dependientes conectaban una media de 11 hrs/semana. En este estudio se aceptaron como dependientes a aquellos sujetos que puntuaron en 3 o más de los 10 ítems de la escala de dependencia, por lo que se puede esperar un elevado numero de falsos positivos en relación al trabajo de Brenner.

Morahan-Martin y Schumaker (1997) establecieron la cifra de 8,5 hrs/semana como promedio del grupo de usuarios patológicos. Estos sujetos eran usuarios especialmente importantes de FTP y de los juegos interactivos. Curiosamente estos sujetos no usaban de un modo especialmente importante los chats.

Keith Anderson (1997) en un estudio en base a 1000 estudiantes de múltiples universidades en todo el mundo estableció el uso medio de Internet en 9,5 hrs/semana. Este estudio constato que la FTP, juegos interactivos y chat se hallaban incrementados respecto a los sujetos no abusadores.

Partes: 1, 2

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