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Ética (del griego ethika, de ethos, 'comportamiento', 'costumbre')

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Partes: 1, 2


1. Introducción
2. Historia
3. Agentes Socializantes
4. Comportamiento del hombre a nivel social
5. Cultura
6. Carta Politica
7. La Autobiografia
8. Autoestima
9. Solucion de conflictos
10. Bibliografia

1. Introducción

Principios o pautas de la conducta humana, a menudo y de forma impropia llamada moral (del latín mores, ‘costumbre’) y por extensión, el estudio de esos principios a veces llamado filosofía moral. Este artículo se ocupa de la ética sobre todo en este último sentido y se concreta al ámbito de la civilización occidental, aunque cada cultura ha desarrollado un modelo ético propio.

La ética, como una rama de la filosofía, está considerada como una ciencia normativa, porque se ocupa de las normas de la conducta humana, y para distinguirse de las ciencias formales, como las matemáticas y la lógica, y de las ciencias empíricas, como la química y la física. Las ciencias empíricas sociales, sin embargo, incluyendo la psicología, chocan en algunos puntos con los intereses de la ética ya que ambas estudian la conducta social. Por ejemplo, las ciencias sociales a menudo procuran determinar la relación entre principios éticos particulares y la conducta social, e investigar las condiciones culturales que contribuyen a la formación de esos principios.

Principios Éticos

Los filósofos han intentado determinar la bondad en la conducta de acuerdo con dos principios fundamentales y han considerado algunos tipos de conducta buenos en sí mismos o buenos porque se adaptan a un modelo moral concreto.

El primero implica un valor final o summum bonum, deseable en sí mismo y no sólo como un medio para alcanzar un fin. En la historia de la ética hay tres modelos de conducta principales, cada uno de los cuales ha sido propuesto por varios grupos o individuos como el bien más elevado: la felicidad o placer; el deber, la virtud o la obligación y la perfección, el más completo desarrollo de las potencialidades humanas. Dependiendo del marco social, la autoridad invocada para una buena conducta es la voluntad de una deidad, el modelo de la naturaleza o el dominio de la razón.

Cuando la voluntad de una deidad es la autoridad, la obediencia a los mandamientos divinos o a los textos bíblicos supone la pauta de conducta aceptada. Si el modelo de autoridad es la naturaleza, la pauta es la conformidad con las cualidades atribuidas a la naturaleza humana. Cuando rige la razón, se espera que la conducta moral resulte del pensamiento racional.

Prudencia, Placer O Poder

Algunas veces los principios elegidos no tienen especificado su valor último, en la creencia de que tal determinación es imposible. Esa filosofía ética iguala la satisfacción en la vida con prudencia, placer o poder, pero se deduce ante todo de la creencia en la doctrina ética de la realización natural humana como el bien último.

Una persona que carece de motivación para tener una preferencia puede resignarse a aceptar todas las costumbres y por ello puede elaborar una filosofía de la prudencia. Esa persona vive, de esta forma, de conformidad con la conducta moral de la época y de la sociedad.

El hedonismo es la filosofía que enseña que el bien más elevado es el placer. El hedonista tiene que decidir entre los placeres más duraderos y los placeres más intensos, si los placeres presentes tienen que ser negados en nombre de un bienestar global y si los placeres mentales son preferibles a los placeres físicos.

Una filosofía en la que el logro más elevado es el poder puede ser resultado de una competición. Como cada victoria tiende a elevar el nivel de la competición, el final lógico de una filosofía semejante es un poder ilimitado o absoluto.

Los que buscan el poder pueden no aceptar las reglas éticas marcadas por la costumbre y, en cambio, conformar otras normas y regirse por otros criterios que les ayuden a obtener el triunfo. Pueden intentar convencer a los demás de que son morales en el sentido aceptado del término, para enmascarar sus deseos de conseguir poder y tener la recompensa habitual de la moralidad.

2. Historia

Desde que los hombres viven en comunidad, la regulación moral de la conducta ha sido necesaria para el bienestar colectivo. Aunque los distintos sistemas morales se establecían sobre pautas arbitrarias de conducta, evolucionaron a veces de forma irracional, a partir de que se violaran los tabúes religiosos o de conductas que primero fueron hábito y luego costumbre, o asimismo de leyes impuestas por líderes para prevenir desequilibrios en el seno de la tribu. Incluso las grandes civilizaciones clásicas egipcia y sumeria desarrollaron éticas no sistematizadas, cuyas máximas y preceptos eran impuestos por líderes seculares como Ptahhotep, y estaban mezclados con una religión estricta que afectaba a la conducta de cada egipcio o cada sumerio. En la China clásica las máximas de Confucio fueron aceptadas como código moral. Los filósofos griegos, desde el siglo VI a.C. en adelante, teorizaron mucho sobre la conducta moral, lo que llevó al posterior desarrollo de la ética como una filosofía.

La Temprana Ética Griega

En el siglo VI a.C. el filósofo heleno Pitágoras desarrolló una de las primeras reflexiones morales a partir de la misteriosa religión griega del orfismo. En la creencia de que la naturaleza intelectual es superior a la naturaleza sensual y que la mejor vida es la que está dedicada a la disciplina mental, fundó una orden semirreligiosa con leyes que hacían hincapié en la sencillez en el hablar, el vestir y el comer. Sus miembros ejecutaban ritos que estaban destinados a demostrar sus creencias religiosas.

En el siglo V a.C. los filósofos griegos conocidos como sofistas, que enseñaron retórica, lógica y gestión de los asuntos públicos, se mostraron escépticos en lo relativo a sistemas morales absolutos. El sofista Protágoras enseñó que el juicio humano es subjetivo y que la percepción de cada uno sólo es válida para uno mismo. Gorgias llegó incluso al extremo de afirmar que nada existe, pues si algo existiera los seres humanos no podrían conocerlo; y que si llegaban a conocerlo no podrían comunicar ese conocimiento. Otros sofistas, como Trasímaco, creían que la fuerza hace el derecho. Sócrates se opuso a los sofistas. Su posición filosófica, representada en los diálogos de su discípulo Platón, puede resumirse de la siguiente manera: la virtud es conocimiento; la gente será virtuosa si sabe lo que es la virtud, y el vicio, o el mal, es fruto de la ignorancia. Así, según Sócrates, la educación como aquello que constituye la virtud puede conseguir que la gente sea y actúe conforme a la moral.

Escuelas Griegas De Ética

La mayoría de las escuelas de filosofía moral griegas posteriores surgieron de las enseñanzas de Sócrates. Cuatro de estas escuelas fueron creadas por sus discípulos inmediatos: los cínicos, los cirenaicos, los megáricos (escuela fundada por Euclides de Megara) y los platónicos.

Los cínicos, en especial el filósofo Antístenes, afirmaban que la esencia de la virtud, el bien único, es el autocontrol, y que esto se puede inculcar. Los cínicos despreciaban el placer, que consideraban el mal si era aceptado como una guía de conducta. Juzgaban todo orgullo como un vicio, incluyendo el orgullo en la apariencia, o limpieza. Se cuenta que Sócrates dijo a Antístenes: "Puedo ver tu orgullo a través de los agujeros de tu capa".

Los cirenaicos, sobre todo Aristipo de Cirene, eran hedonistas y creían que el placer era el bien mayor (en tanto en cuanto no dominara la vida de cada uno), que ningún tipo de placer es superior a otro y, por ello, que sólo es mensurable en grado y duración.

Los megáricos, seguidores de Euclides, propusieron que aunque el bien puede ser llamado sabiduría, Dios o razón, es ‘uno’ y que el Bien es el secreto final del Universo que sólo puede ser revelado mediante el estudio lógico.

Según Platón, el bien es un elemento esencial de la realidad. El mal no existe en sí mismo, sino como reflejo imperfecto de lo real, que es el bien. En sus Diálogos (primera mitad del siglo IV a.C.) mantiene que la virtud humana descansa en la aptitud de una persona para llevar a cabo su propia función en el mundo. El alma humana está compuesta por tres elementos —el intelecto, la voluntad y la emoción— cada uno de los cuales posee una virtud específica en la persona buena y juega un papel específico. La virtud del intelecto es la sabiduría, o el conocimiento de los fines de la vida; la de la voluntad es el valor, la capacidad de actuar, y la de las emociones es la templanza, o el autocontrol.

La virtud última, la justicia, es la relación armoniosa entre todas las demás, cuando cada parte del alma cumple su tarea apropiada y guarda el lugar que le corresponde. Platón mantenía que el intelecto ha de ser el soberano, la voluntad figuraría en segundo lugar y las emociones en el tercer estrato, sujetas al intelecto y a la voluntad. La persona justa, cuya vida está guiada por este orden, es por lo tanto una persona buena. Aristóteles, discípulo de Platón, consideraba la felicidad como la meta de la vida. En su principal obra sobre esta materia, Ética a Nicómaco (finales del siglo IV a.C.), definió la felicidad como una actividad que concuerda con la naturaleza específica de la humanidad; el placer acompaña a esta actividad pero no es su fin primordial. La felicidad resulta del único atributo humano de la razón, y funciona en armonía con las facultades humanas. Aristóteles mantenía que las virtudes son en esencia un

conjunto de buenos hábitos y que para alcanzar la felicidad una persona ha de desarrollar dos tipos de hábitos: los de la actividad mental, como el del conocimiento, que conduce a la más alta actividad humana, la contemplación, y aquéllos de la emoción práctica y la emoción, como el valor. Las virtudes morales son hábitos de acción que se ajustan al término medio, el principio de moderación, y han de ser flexibles debido a las diferencias entre la gente y a otros factores condicionantes. Por ejemplo, lo que uno puede comer depende del tamaño, la edad y la ocupación. En general, Aristóteles define el término medio como el estado virtuoso entre los dos extremos de exceso e insuficiencia; así, la generosidad, una virtud, es el punto medio entre el despilfarro y la tacañería. Para Aristóteles, las virtudes intelectuales y morales son sólo medios destinados a la consecución de la felicidad, que es el resultado de la plena realización del potencial humano.

Estoicismo

La filosofía del estoicismo se desarrolló en torno al 300 a.C. durante los periodos helenístico y romano. En Grecia los principales filósofos estoicos fueron Zenón de Citio, Cleantes y Crisipo de Soles. En Roma el estoicismo resultó ser la más popular de las filosofías griegas y Cicerón fue, entre los romanos ilustres, uno de los que cayó bajo su influencia.

Sus principales representantes durante el periodo romano fueron el filósofo griego Epicteto y el emperador y pensador romano Marco Aurelio. Según los estoicos, la naturaleza es ordenada y racional, y sólo puede ser buena una vida llevada en armonía con la naturaleza. Los filósofos estoicos, sin embargo, también se mostraban de acuerdo en que como la vida está influenciada por circunstancias materiales el individuo tendría que intentar ser todo lo independiente posible de tales condicionamientos. La práctica de algunas virtudes cardinales, como la prudencia, el valor, la templanza y la justicia, permite alcanzar la independencia conforme el espíritu del lema de los estoicos, "Aguanta y

renuncia". De ahí, que la palabra estoico haya llegado a significar fortaleza frente a la dificultad.

Epicureísmo

En los siglos IV y III a.C., el filósofo griego Epicuro desarrolló un sistema de pensamiento, más tarde llamado epicureísmo, que identificaba la bondad más elevada con el placer, sobre todo el placer intelectual y, al igual que el estoicismo, abogó por una vida moderada, incluso ascética, dedicada a la contemplación. El principal exponente romano del epicureísmo fue el poeta y filósofo Lucrecio, cuyo poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas), escrito hacia la mitad del siglo I a.C., combinaba algunas ideas derivadas de las doctrinas cosmológicas del filósofo griego Demócrito con otras derivadas de la ética de Epicuro. Los epicúreos buscaban alcanzar el placer manteniendo un estado de serenidad, es decir, eliminando todas las preocupaciones de carácter emocional. Consideraban las creencias y prácticas religiosas perniciosas porque preocupaban al individuo con pensamientos perturbadores sobre la muerte y la incertidumbre de la vida después de ese tránsito. Los epicúreos mantenían también que es mejor posponer el placer inmediato con el objeto de alcanzar una satisfacción más segura y duradera en el futuro; por lo tanto, insistieron en que la vida buena lo es en cuanto se halla regulada por la autodisciplina.

Ética Cristiana

Los modelos éticos de la edad clásica fueron aplicados a las clases dominantes, en especial en Grecia. Las mismas normas no se extendieron a los no griegos, que eran llamados barbaroi (bárbaros), un término que adquirió connotaciones peyorativas. En cuanto a los esclavos, la actitud hacia los mismos puede resumirse en la calificación de ‘herramientas vivas’ que le aplicó Aristóteles. En parte debido a estas razones, y una vez que decayeron las religiones paganas, las filosofías contemporáneas no consiguieron ningún refrendo popular y gran parte del atractivo del cristianismo se explica por la extensión de la ciudadanía moral a todos, incluso a los esclavos.

El advenimiento del cristianismo marcó una revolución en la ética, al introducir una concepción religiosa de lo bueno en el pensamiento occidental. Según la idea cristiana una persona es dependiente por entero de Dios y no puede alcanzar la bondad por medio de la voluntad o de la inteligencia, sino tan sólo con la ayuda de la gracia de Dios. La primera idea ética cristiana descansa en la regla de oro: "Lo que quieras que los hombres te hagan a ti, házselo a ellos" (Mt. 7,12); en el mandato de amar al prójimo como a uno mismo (Lev. 19,18) e incluso a los enemigos (Mt. 5,44), y en las palabras de Jesús: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mt. 22,21). Jesús creía que el principal significado de la ley judía descansa en el mandamiento "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo" (Lc. 10,27).

El cristianismo primigenio realzó como virtudes el ascetismo, el martirio, la fe, la misericordia, el perdón, el amor no erótico, que los filósofos clásicos de Grecia y Roma apenas habían considerado importantes.

Ética De Los Padres De La Iglesia

Uno de los puntos fuertes de la ética cristiana fue la oposicin al maniqueísmo, una religión de origen persa que mantenía que el bien y el mal (la luz y la sombra) eran fuerzas opuestas que luchaban por el dominio absoluto. El maniqueísmo tuvo mucha aceptación en los siglos III y IV d.C. San Agustín, considerado como el fundador de la teología cristiana, fue maniqueo en su juventud pero abandonó este credo después de recibir la influencia del pensamiento de Platón. Tras su conversión al cristianismo en el 387, intentó integrar la noción platónica con el concepto cristiano de la bondad como un atributo de Dios, y el pecado como la caída de Adán, de cuya culpa una persona está redimida por la gracia de Dios. La creencia maniqueísta en el diablo persistió, sin embargo, como se puede ver en la convicción de san Agustín en la maldad intrínseca de la naturaleza humana. Esta actitud pudo reflejar su propio sentido de culpabilidad, por los excesos que había cometido en la adolescencia y puede justificar el énfasis que puso la primera doctrina moral cristiana sobre la castidad y el celibato.

Durante la edad media tardía, los trabajos de Aristóteles, a los que se pudo acceder a través de los textos y comentarios preparados por estudiosos árabes, tuvieron una fuerte influencia en el pensamiento europeo. Al resaltar el conocimiento empírico en comparación con la revelación, el aristotelismo amenazaba la autoridad intelectual de la Iglesia. El teólogo cristiano santo Tomás de Aquino consiguió, sin embargo, armonizar el aristotelismo con la autoridad católica al admitir la verdad del sentido de la experiencia pero manteniendo que ésta completa la verdad de la fe. La gran autoridad intelectual de Aristóteles se puso así al servicio de la autoridad de la Iglesia, y la lógica aristotélica acabó por apoyar los conceptos agustinos del pecado original y de la redención por medio de la gracia divina. Esta síntesis representa la esencia de la mayor obra de Tomás de Aquino, Summa Theologiae (1265-1273).

Ética Y Penitencia

Conforme la Iglesia medieval se hizo más poderosa, se desarrolló un modelo de ética que aportaba el castigo para el pecado y la recompensa de la inmortalidad para premiar la virtud. Las virtudes más importantes eran la humildad, la continencia, la benevolencia y la obediencia; la espiritualidad, o la bondad de espíritu, era indispensable para la moral. Todas las acciones, tanto las buenas como las malas, fueron clasificadas por la Iglesia y se instauró un sistema de penitencia temporal como expiación de los pecados.

Las creencias éticas de la Iglesia medieval fueron recogidas en literatura en la Divina Comedia de Dante, que estaba influenciada por las filosofías de Platón, Aristóteles y santo Tomás de Aquino. En la sección de la Divina Comedia titulada ‘Infierno’, Dante clasifica el pecado bajo tres grandes epígrafes, cada uno de los cuales tenía más subdivisiones. En un orden creciente de pecado colocó los pecados de incontinencia (sensuales o emocionales), de violencia o brutalidad (de la voluntad), y de fraude o malicia (del intelecto). Las tres facultades del alma de Platón son repetidas así en su orden jerárquico original, y los pecados son considerados como perversiones de una u otra de las tres facultades.

Ética Después De La Reforma

La influencia de las creencias y prácticas éticas cristianas disminuyó durante el renacimiento. La Reforma protestante provocó un retorno general a los principios básicos dentro de la tradición cristiana, cambiando el énfasis puesto en algunas ideas e introduciendo otras nuevas. Según Martín Lutero, la bondad de espíritu es la esencia de la piedad cristiana. Al cristiano se le exige una conducta moral o la realización de actos buenos, pero la justificación, o la salvación, viene sólo por la fe. El propio Lutero había contraído matrimonio y el celibato dejó de ser obligatorio para el clero protestante.

El teólogo protestante francés y reformista religioso Juan Calvino aceptó la doctrina teológica de que la salvación se obtiene sólo por la fe y mantuvo también la doctrina agustina del pecado original. Los puritanos eran calvinistas y se adhirieron a la defensa que hizo Calvino de la sobriedad, la diligencia, el ahorro y la ausencia de ostentación; para ellos la contemplación era holgazanería y la pobreza era o bien castigo por el pecado o bien la evidencia de que no se estaba en gracia de Dios. Los puritanos creían que sólo los elegidos podrían alcanzar la salvación. Se consideraban a sí mismos elegidos, pero no podían estar seguros de ello hasta que no hubieran recibido una señal. Creían que su modo de vida era correcto en un plano ético y que ello comportaba la prosperidad mundana. La prosperidad fue aceptada pues como la señal que esperaban. La bondad se asoció a la riqueza y la pobreza al mal. No lograr el éxito en la profesión de cada uno pareció ser un signo claro de que la aprobación de Dios había sido negada. La conducta que una vez se pensó llevaría a la santidad, llevó a los descendientes de los puritanos a la riqueza material.

En general, durante la Reforma la responsabilidad individual se consideró más importante que la obediencia a la autoridad o a la tradición. Este cambio, que de una forma indirecta provocó el desarrollo de la ética secular moderna, se puede apreciar en De iure belli et pacis (La ley de la guerra y la paz, 1625) realizado por el jurista, teólogo y estadista holandés Hugo Grocio. Aunque esta obra apoya algunas de las doctrinas de santo Tomás de Aquino, se centra más en las obligaciones políticas y civiles de la gente dentro del espíritu de la ley romana clásica. Grocio afirmaba que la ley natural es parte de la ley divina y se funda en la naturaleza humana, que muestra un deseo por lograr la asociación pacífica con los demás y una tendencia a seguir los principios generales en la conducta. Por ello, la sociedad está basada de un modo armónico en la ley natural.

3. Agentes Socializantes

Socialización primaria.

Es la socialización más importante, ya que introduce al sujeto en la sociedad y supone la adquisición de hábitos, normas y comportamientos sociales por el individuo, que es definido al nacer como asocial por M. WEBER, y en suma como capaz de recibir las formas sociales y culturales de su entorno. Así pues, se puede definir la socialización como el proceso por el que el individuo se convierte en un ser social. Y lo hace a través de los agentes socializantes, donde la familia es el primer agente, después la escuela, la TV y los pares. Durante la infancia, los niños se apropian de los roles, actitudes y valores de las personas que les importan (padres, hermanos, maestros, amigos...) y se identifica con ellos. Es el primer paso hacia la identidad. Los niños no sólo aceptan los papeles sociales (roles) de estas personas sino el mundo que representan. La socialización implica la internalización de roles. Este proceso internalizador de roles se realiza desde lo concreto a lo general. Se pasa de "Mamá esta enfadada conmimgo ahora" a "Mama se enfada conmigo porque no le presto los juguetes a mi hermano". Y a medida que "otros significativos" (padres, abuelos, hermanos, etc) apoyan la actitud negativa de la madre, la actutud generalizada se extiende, y al generalizarse se convierte en norma. El proceso de socialización primaria es más que un acto cognitivo, es vivencial y emocional, es la base de la identidad.

Socialización secundaria.

Es un proceso mediante el que se internalizan submundos o realidades distintas al mundo base, fundamento de la socialización primaria. Es una segunda socialización realizadas a través de instituciones políticas, religiosas, laborales, etc. A diferencia de al socialización primaria, donde el niño no puede elegir ya que los patrones socializantes le vienen impuestos, en esta sí puede elegir los patrones y pautas que internalizará. Hay una menor carga emocional y se relaciona con la madurez. Pueden aparecer conflictos de identidad y coherencia con la socialización primaria al discubir que la realidad paterna no es la única ni la mejor. Problemas de identificación con la familia. Normalmente la socialización secundaria se construye desde la primaria, no contra la primaria.

Resocialización.

Es la internalización de contenidos culturales, es decir, actitudes, roles y valores de una sociedad distinta a aquella en la el sujeto se ha socializado. Puede ser fruto de un cambio radical de sociedad. Tiene, por su fuerza y su carga afectiva, más similitud con la socialización primaria. Suele ser la consecuencias de momentos de crisis, de importantes conflictos sociales o culturales o choques generacionales. Un ejemplo es el ingreso en una secta donde las personas reescriben su biografía y el significado se su vida.

Moral

La diferencia entre ética y moral.

la mayoría de las personas se preguntas ¿qué no es lo mismo?. Pues no, por definición de raíces significan lo mismo (costumbre), pero en la actualidad se han ido diversificando y lo que hoy conocemos como Ética son el conjunto de normas que nos vienen del interior y la Moral las normas que nos vienen del exterior, o sea de la sociedad.

4. Comportamiento del hombre a nivel social

Los seres humanos hemos construido sociedades para lograr entendernos y entender lo que nos rodea. Y estas sociedades crecen mediante el debate (la discusión política), los deberes pactados y los derechos resultantes de ese cumplimiento. La sociedad es lo que nos hace socios, partícipes y actuantes. También lo que permite delinear un futuro colectivo. Las sociedades, entonces, para poder funciona, establecen la ley, aquellas normas precisas (y pactadas como buenas) que definen la calidad del comportamiento dentro el entorno social. La ley establece las jerarquías, las instituciones y las acciones (previo conocimiento y entrenamiento) posibles para una optimización del espacio vital construido: la sociedad, entendida a través de sus pactos (sociedad civil), de sus ritos (comportamiento cívico - para

sostener la imagen de la sociedad y generar identidad- y urbanidad: comportamiento ritual con el otro) y de sus logros.

Podríamos decir entonces que en el principio social fue la ley, la norma, nacida de unas creencias comunes (de no haber sido así no se hubiera podido pactar) y de unos intereses que delineaban progreso para todo el colectivo.

Pero esa ley, en lugar de ser el fiel de la balanza, se convirtió en paradigma. Y que cada vez que se revisa, siempre llega tarde a la realidad que acontece. Es que actúa sobre lo conocido y no sobre lo que acontecerá. La ley no prevé que las costumbres son mutantes, que la moral varía (o témpora o mores) y al presentarse estos cambios la ley deja su condición de línea rectora para convertirse en objeto de represión bajo la excusa de salvaguardar las costumbres. Costumbres que varían y enfrentan espacios vitales sociales: lucha de clases, violación de la ley, ruptura ética. Parodiando a Rousseau, podría decir que el hombre nace bueno, pero la estaticidad de la ley lo corrompe. Y lo corrompe porque su espacio vital no crece y entonces hay un ahogo y, como consecuencia, una salida violenta.

La ciudad, símbolo y construcción de la sociedad, se ha tenido siempre como un espacio de protección. Ya en la antigüedad, los hombres se refugiaban en las ciudades. Entraban allí y se ajustaban a unos deberes (comportamiento, pagos de impuestos) y a cambio recibían la protección del señor de la ciudad, afincado en un castillo elevado desde donde lo podía dominar todo. Un todo era fácil de controlar dentro de la muralla y desde las torres y las almenas. Pero cuando la ciudad pierde su demarcación física, cuando comienza a girar alrededor de una plaza (como en el caso de las ciudades latinas, donde la ciudad crece alejándose del poder central o se extiende siguiendo una calle (la ciudad sajona, en la que sucede algo similar a la ciudad latina), el control se hace más difícil. En la ciudad primera comienzan a construirse otras micro-ciudades, pero no aisladas de la ciudad inicial sino creadas dentro de ellas. Esta unidades culturales (no subculturas, como la intolerancia ha querido denominarlas), se definen en condiciones sociales (clases), de oficios (actividades industriales y comerciales), religiosas etc. y, aunque hacen parte de la nacionalidad, tienden a separarse de ella por su ejercicio de costumbres. La ley comienza a no ser para todos, ya por desconocimiento de la ley (no hay presencia de ella) o porque la ley desconoce las nuevas entidades sociales y no actúa debidamente sobre ellas. O actúa dando lo que en principio es básico (servicios públicos, permisos de establecimiento), pero no permitiendo que se avance para que eso básico se sostenga y sea la base para el progreso de lo social (La educación se detiene, las posibilidades de trabajo disminuyen, la protección buscada cada vez es más escasa, el ejercicio del poder más violento etc).

La Identidad

La identidad personal depende de la interacción social y la socialización. La socialización es la adquisición de las pautas sociales y culturales necesarias para convertir a un individuo en un ser social. La identidad personal depende de la identidad social, y ésta de la socialización. G.H. MEAD a diferencia de Freud cree que la imitación es un proceso fundamental de enculturazación de los niños. Por él los niños adoptan el papel del otro. Ello conduce del Yo individual al Yo social: Mi. Y la consecuencia de este Mi es la autoconsciencia: verse así como le ven los otros. Según Freud sería en la fase edípica cuando el niño desarrolla esta autoconsciencia. Y a los 8 o 9 años sa da otra etapa de aprendizaje o desarrollo: el Yo generalizado. El niño pasa de imitar acciones (hacer la comida como mamá) a adoptar el papel de adulto (ser mamá). Es la adquisición de normas y valores de su cultura. Y a través de la socialización se efectúa la construcción social de la realidad, referida al modo en que los individuos construyen su propia realidad en el mundo social, interactuando en él. El término social significa no?teórico, no?reflexivo, en sus diversos órdenes. Es a partir del acto vivencial, de vivencia, con la vida como categoría básica, pues ella construyen el fundamento de esa construcción de la realidad que nos circunda. La socialización es un proceso que necesita tanto de la existencia de acciones y modelos personales en el entorno social, como de la identificación, imitación e interio­rización de los mismos por parte de ciertas personas. BERGER y LUCKMAN (1967) y su teoría de la construcción social de la realidad, es un exponente muestran cómo el discurso cotidiano en el que la gente está inmersa creas una cierta visión de la realidad social.Tal discurso estructura, configura la percepción de la realidad. El discurso constituye el medio de construcción social de la realidad.

5. Cultura

Se trata de una totalidad que incluye conocimientos, creencias, valores, arte, moral, leyes, instituciones, costumbres y todo el conjunto de capacidades y hábitos que el ser humano adquiere en la sociedad. Hay una contraposición entre estado de naturaleza y estado de cultura que el antropólogo LEVY-STRAUSS ha simbolizado en el binomio "lo crudo" y "lo cocido". La cultura aparece como un producto humano constituido por elementos tanto simbólicos como materiales. De ella forman parte las instituciones con su conjunto de normas y leyes, las ideas conocimientos, creencias y valores y los objetos materiales, incluyendo la técnica. Ese conjunto de modelos o pautas de comportamiento adquiridos por los seres humano no es otra cosa que la cultura. Dado que se trata de un estilode vida adquirido por un grupo de personas, lo cual incluye las pautas de pensamiento, sentimiento y acción, habrá una correspondencia entre sociedad y cultura, puesto que aquella constituye el marco de producción y transmisión cultural.

Es en el juego que establece los agentes sociales en sus múltiples relaciones e interacciones donde ella se genera y expande. Se distingue, pues, lo cultural de lo social en que aquel es una esfera constituida del conjunto del mundo de la vida, herramientas, ritos, técnicas, vestidos, costumbres, familia, etc., mientras que lo social es el sistema de relaciones sociales establecidas entre los individuos de una cultura (GIDDENS, 1991).

La cultura es un sello indeleble en la experiencia de los individuos. Ella dota de sentido la existencia de las personas desde su nacimiento aportando los elementos necesarios que otorgan identidad a los individuos. Crecemos en una cultura o culturas que nos proporciona el aliento y el alimento espiritual y material como personas. Ella constituye el contexto vital de los individuos, el marco que moldea el discurrir cotidiano. Dispositivos simbólicos y materiales son sus elementos. Sin embargo, ciertamente, según el prisma de aproximación a ella, según que sean los antropólogos o los sociólogos, como bien afirma MARTÍN BARBERO, nos hallaremos ante una noción más restringida o más amplia. Para los primeros, al estudiar las culturas llamadas primitivas, cultura es la totalidad de bienes espirituales, materiales e institucionales de una comunidad que comparte tales bienes, para los segundos, especializados en las sociedad modernas, es sobre todo un tipo de productos integrantes de las llamadas industrias culturales. La fabricación de herramientas de una comunidad es un rasgo cultural distintivo de una comunidad, para un antropólogo; pero el estudio de la industria del metal actualmente no lo sería hoy pata muchos especialistas. Es un término confuso cuanto menos. Así pues, se hace un uso restringido de en la actualidad del término. La industria cultural se ocupa de la fabricación de discos o de libros pero no de mesas de oficina. En la cultura se puede distinguir entre aspectos diversos: cognitivo (conocimientos, creencias y valores), institucional,material (objetos y técnicas).Dispositivos simbólicos, institucionales y materiales. Conocer el conjunto de mitos, ritos, relatos, decires, ideologías sobre ella; o el modo en que las instituciones contribuyen a la transmisión de normas y pautas de comportamiento; o, en fin, el aspecto material referido a objetos y cosas de distinta índole que son producidas en una determinada cultura.La cultura se produce a partir de la objetivación y sedimentación de la experiencia humana en forma de tradición, lo que la hace transmisible y apta para el aprendizaje. Además esas experiencias se institucionalizan y legitiman mediante los universos simbólicos (PETER y LUCKMANN, 1968), generadores de mitologías e ideologías. Así, para mantener el orden un padre de la época antigua recurría a un mito, mientras que otro de nuestra época podría recurrir a explicaciones sobre las bondades del trabajo recompensado.

Participacion

Es estar presente y activo en una actividad realizada por un grupo de personas con un fin personal o comun. Tener o tomar uno parte en una cosa.

Alienacion

(de alienar y éste del lat. alienare: enajenar). Tergiversación del equilibrio de los factores de la actividad individual y social a favor de la cosificación de los valores y en desmedro de otros intangibles sicológicos que hacen al desarrollo del ser humano. La a. es un fenómeno social, pero caracteriza el estado de una personalidad dada. En este sentido adquiere determinado carácter ético y existencial. La a. se manifiesta en diferentes esferas: economía, política, cultura, vida cotidiana. A medida que se desarrolla la civilización, el horizonte de a. se amplía. Paralelamente, el ser humano se comprende a sí mismo y su horizonte de libertad también crece aunque de modo contradictorio. En los siglos VII a V antes de nuestra era en Eurasia y más tarde en África; en los siglos X a XIV en América, el ser humano empieza a experimentar su separación del medio ambiental y luego de su propia sociedad. Comienza a comprenderse a sí mismo como una personalidad y a sentirse como parte de la humanidad. A la vez, este jalón, que puede ser considerado como punto de partida de las libertades individuales, deviene gradualmente como a. creciente del ser humano con respecto al medio natural y socio-cultural; deviene en enajenación de los productos de su actividad vital y en subordinación de la personalidad a fuerzas externas y ajenas.

La Constitucion

La constitucion de un país guarda en su contenido las normas, los deberes y derechos de todos los ciudadanos y el comportamiento de los empleados.

En la Costitución de la Republica de Colombiana dividido el poder en tres ramas que son:

  • La Rama Ejecutiva
  • La Rama Legislativa
  • La Rama Judicial

Estos son algunos de los principios fundamentales de republica de Colombia.

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