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Géneros literarios

Enviado por davidog



Partes: 1, 2


1. Introducción.

3. Genero Lirico
4. Genero Épico
5. Genero Dramático (Teatro)
6. Conclusiones
7. Bibliografía

1. Introducción.
El trabajo fue hecho con las normas ICONTEC, donde se habla de cada una de las formas de los géneros literarios que hemos podido encontrar y ejemplificando cada tema lo más ampliamente posible. Hablamos de 3 géneros literarios, GÉNERO LIRICO, GÉNERO EPICO, GÉNERO DRAMATICO y EL ENSAYO. Éste último se considera como un género, aunque ocupa un lugar intermedio en la literatura.

Para hacer el trabajo fueron necesarios algunos bloques de clase, donde se nos prestaron libros de diferentes editoriales y grados para buscar ejemplos y definiciones de cada tema. También fueron necesarias algunas fuentes externas.

La importancia del trabajo, radica en los nuevos conocimientos que podamos adquirir durante la investigación, la historia de cada subtema para conocer el por qué de los géneros que se desarrollan en la actualidad y, la motivación que nos pueda servir para sembrar una vocación, por qué no, en uno de los temas en cuanto a géneros literarios se refiere.

2. Objetivos

  • Entender más acerca de la importancia de los géneros literarios.
  • Practicar la hechura de trabajos escritos.
  • Comenzar a prepararnos para el ICFES y para la vida
  • Conocer las ramas de la literatura
  • Diferenciar cada género y cada tema más a fondo.
  • Enriquecer nuestro vocabulario.
  • Observar los cambios que han tenido los géneros literarios en su clasificación e historia, y sus variaciones de acuerdo con la región.

3. Genero Lirico
Oda (Del griego, odé, ‘canto’), Las odas eran originalmente poemas para ser cantados con el acompañamiento de un instrumento musical. De tono elevado, estaba destinada a exaltar la vida de un individuo, a conmemorar un hecho importante o a describir la naturaleza de manera más intelectual que emocional. n Grecia, existían dos tipos de odas: las corales y las cantadas por una sola voz (monodia). Las primeras, elaboradas según los movimientos del coro en el drama griego, tenían una estructura triádica: la estrofa, la antiestrofa y el epodo, este último con ritmo y forma diferente de las dos partes anteriores. El máximo representante de la oda coral es Píndaro, cuya obra incluye 45 odas que conmemoran, entre otras celebraciones, los Juegos Olímpicos. Poetas como el italiano Bernardo Tasso y el español Garcilaso de la Vega buscan imitar a Horacio a través de una fórmula poética que sustituya a la canción petrarquista. Gracias a la influencia de Garcilaso en España se difunde la lira (véase Versificación), estrofa de cinco versos endecasílabos y heptasílabos que a su vez origina el surgimiento de formas mixtas como la canción alirada, con variantes que abarcan entre cuatro y nueve versos. Merece citarse la ‘Oda a la vida retirada’ de fray Luis de León. Pero existe otro tipo de estrofa, más próxima a Horacio que la lira de Garcilaso: es el cuarteto-lira, combinación de cuatro versos endecasílabos y heptasílabos con rima cruzada (AbAb) o abrazada (AbBa. Variantes del cuarteto-lira son la estrofa sáfica y la estrofa de la Torre. A la primera pertenece la "Oda Sáfica" de Esteban Manuel de Villegas (1589-1669), cada una de cuyas cinco estrofas abarca tres endecasílabos sáficos (con acento rítmico normalmente en la primera sílaba y forzosos en la 4ª, 8ª y 10ª), sueltos, y un pentasílabo:

"Dulce vecino de la verde selva, / Huésped eterno del abril florido, / Vital aliento de la madre Vénus, / Céfiro blando; / Si de mis ansias el amor supiste, / Tú, que las quejas de mi voz llevaste, / Oye, no temas, y á mi ninfa dile, / Dile que muero."

La estrofa de la Torre deriva su nombre de Francisco de la Torre (siglo XVI) y consta de cuatro versos sin rima, tres endecasílabos y un heptasílabo. Influyó con variantes en autores neoclásicos, románticos y modernistas, entre ellos Gustavo Adolfo Bécquer ("Volverán las oscuras golondrinas"), José Martí, Miguel de Unamuno y Gabriela Mistral.

Entre los poetas contemporáneos autores de odas —y sus variantes— se encuentran Miguel de Unamuno, Pablo Neruda (Alberto Rojas viene volando, Odas elementales), Blas de Otero, Ricardo Molinari, Federico García Lorca y Jorge Luis Borges, quien, en su ‘Oda escrita en 1966’, combina tres estrofas, dos de 10 versos y una de 16, con un terceto que cierra el poema a manera de epodo:

"Nadie es la patria, pero todos lo somos. / Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, / Ese límpido fuego misterioso".

Himno
Composición con texto de alabanza a una deidad o que expresa sentimientos de fervor religioso o patriótico. Los himnos más antiguos que se conservan son dos ejemplos de la antigua Grecia dedicados al dios Apolo, descubiertos en Delfos, y que datan del siglo II a.C. Otras civilizaciones de la antigüedad como la Asiria, la China, la Egipcia y la India han dejado documentos con algunos himnos aunque no con su música. No obstante, este artículo se limitará a tratar la tradición occidental. El canto de himnos dentro del judaísmo y el cristianismo data al menos de la época del Libro bíblico de los Salmos, cuyo nombre en hebreo, Tehillim, significa 'canciones de alabanza'. Sólo se conservan algunas melodías cristianas de canto llano antiguo, la más antigua de las cuales data de alrededor del 300 d.C.
Fragmento de Salmos.
Salmo 137

Canción
Texto corto, lírico o narrativo, acompañado de música. La música a menudo reproduce el sentimiento del texto e intenta subrayar su contenido emocional. Suele ser un poema con música. En su acepción moderna, el término canción suele limitarse a las composiciones para una o dos voces, frecuentemente con acompañamiento instrumental. Se distingue de la canción folclórica. Sin embargo, es necesario conocer aquel estilo para indicar el trasfondo sobre el que se desarrollaron las formas más complejas. Las canciones folclóricas son básicamente composiciones comunales. En Occidente invariablemente están forjadas en formas de repeticiones de versos como la balada, en la que se usa una única melodía una y otra vez para poner música a una serie de estrofas de versos.
Fragmento de Así te quiero yo.

(Erasmo Ceballos-Jorge Solís)

Así te quiero yo / con el más puro amor / con el más puro amor / Así te quiero yo / con el más puro amor / eso siente por ti / mi sincero corazón. / También dudas de mi / quizás tengas razón / por que a ti te han pagado / te han pagado con traición. /

Cantata

En música, composición vocal con acompañamiento instrumental. La cantata tiene su origen a principios del siglo XVII, de forma simultánea a la ópera y al oratorio. El tipo más antiguo de cantata, conocido como cantata da camera, fue compuesto para voz solista sobre un texto profano. Contenía varias secciones en formas vocales contrapuestas, como son los recitativos y las arias. Hacia finales del siglo XVII, la cantata da camera se convirtió en una composición para dos o tres voces. Compuesta especialmente para las iglesias, esta forma se conocía como cantata da chiesa (cantata de Iglesia). Sus máximos exponentes italianos fueron Giacomo Carissimi y Alessandro Scarlatti. En Alemania, durante este periodo, la cantata da chiesa, en manos de Heinrich Schütz, Georg Philipp Telemann, Dietrich Buxtehude, Johann Sebastian Bach y otros compositores, evolucionó hacia una forma mucho más elaborada que su modelo italiano. Bach hizo de la cantata de Iglesia el centro de su producción vocal, si bien también compuso cantatas profanas como la célebre Cantata del café. Desde los tiempos de Bach, la cantata ha sido generalmente una composición coral con acompañamiento instrumental, que tenía coros, solos, arias, recitativos e interludios instrumentales. El texto puede ser sagrado, en cuyo caso la cantata se parece a un oratorio, o bien profana, en cuyo caso se parece a una ópera. En su forma sacra, difiere de un oratorio (como los de Händel) por ser considerablemente más corta y menos elaborada tanto en las líneas vocales como en el acompañamiento. En su forma profana difiere de la ópera por ser cantada sin escenario ni vestuario y por la falta de una acción en escena. En el siglo XIX, los límites entre la cantata, la ópera y el oratorio se volvieron más borrosos, de modo que obras dramáticas como el Caractacus de Edward Elgar o una obra próxima al oratorio, Belshazzar's Feast (El festín de Baltasar) de William Walton también podrían ser descritas como cantatas. La Cantata profana de Bartók y la cantata Alejandro Nevski, compuesta por Prokófiev para el filme del mismo título del cineasta ruso Serguei Eisenstein, son excelentes ejemplos en el siglo XX.

Madrigal

En música, composición profana para dos o más voces, que se inició en Italia en el siglo XIV y renació con una forma diferente durante el siglo XVI. En esa época se hizo muy popular entre los compositores ingleses, franceses, alemanes y españoles. La palabra madrigal parece derivar de mandriali (breve poema pastoril) o de matricale (canción o poema rústico), o quizá madriale (himno a la Virgen María)

Los madrigales de la primera etapa se componían en un estilo musical homofónico (una melodía predominante y un acompañamiento subordinado) y solían armonizarse a cuatro voces. Sin embargo, las partes vocales a veces eran interpretadas o duplicadas por medio de instrumentos. Los compositores de madrigales más significativos de este periodo fueron el holandés Jakob Arcadelt y el flamenco Philippe Verdelot.


Los madrigales de la etapa media solían ser polifónicos (dos o más partes de voces independientes), más expresivos y, a menudo, más imitativos en lo musical o descriptivos de los sonidos humanos y de la naturaleza. Los compositores comenzaron a preferir las texturas de cinco o seis partes a las de tres y cuatro voces. Los flamencos Adrian Willaert, Philippe de Monte y Orlando di Lasso destacaron como compositores de madrigales de esta etapa media. Los madrigales de la etapa tardía solían utilizar progresiones armónicas audaces y cromatismos (el uso de las notas cromáticas en general sirve para conducir una melodía o pieza musical de una tonalidad a otra) con el fin de producir efectos dramáticos o emocionales intensos. También utilizaban con frecuencia la voz solista, a menudo de una manera virtuosa (de gran maestría técnica). Los compositores de madrigales de este periodo tardío fueron los italianos Luca Marenzio, Carlo Gesualdo y Claudio Monteverdi.

Fragmento de Madrigal.

Era un cautivo beso enamorado / de una mano de nieve que tenía / La apariencia de un lirio desmayado / y el palpitar de un ave en agonía / Y sucedió que un día / Aquella mano suave / de palidez de cirio. / de languidez de lirio / de palpitar de ave / se acercó tanto a la prisión del beso / que ya no pudo más el pobre preso / y se escapó... /.

Elegía
En la literatura clásica, composición poética basada, métricamente, en el dístico elegíaco (hexámetro + pentámetro). Las elegías clásicas eran a menudo cantos nostálgicos, pero también figuran entre sus temas el amor, la guerra y la política. Calímaco y Catulo destacan entre los poetas de la antigüedad que emplearon el verso elegíaco.

Durante la edad media, la elegía recibió el nombre de planto o llanto, y un ejemplo de este tipo de composición es el Planto que fizo la Virgen el día de la Pasión de su Fijo, de Gonzalo de Berceo. Una elegía muy conocida es la lamentación que hace el Arcipreste de Hita por la muerte de Trotaconventos en el Libro de Buen Amor. En la poesía moderna (desde el siglo XVI), las elegías se caracterizan no tanto por su forma como por su contenido, invariablemente melancólico y centrado en la muerte. En la literatura castellana, la elegía alcanzó un notable desarrollo. Garcilaso de la Vega, en sus églogas, llegó a la cumbre de la poesía elegíaca de carácter intimista y amoroso. Fernando Herrera, sin embargo, cultivó la elegía heroica. Pero es Canción a las ruinas de Itálica, de Rodrigo Caro, la obra que se ha alzado como modelo del género. La elegía no ha dejado de cultivarse nunca y una muestra de gran belleza e intimismo, escrita en el siglo XX, es la "Elegía a Ramón Sijé", del poeta alicantino Miguel Hernández.

Dolora

Composición poética inventada por campoamor, de espíritu dramático y filosófico. Sentencia en verso en las que se transmite un mensaje moral didáctico, mezcla de humor y sentimentalismo, cuyos temas narran pequeños dramas cotidianos y encierran un pensamiento filosófico escéptico.

Rima

Poemas breves en versos asonantes, donde el mundo aparece como un conjunto confuso de formas invisibles y átomos silenciosos cargados de posibilidades armónicas que se materializan en visión o sonido gracias a la acción del poeta que une las formas con las ideas. Se refieren a la emoción de lo vivido, al recuerdo, a experiencias convertidas en sentimientos. También aparece el amor, el desengaño, el deseo de evasión, la desesperanza y la muerte. Su pureza y humildad, junto con su engañosa sencillez, suponen la "culminación de la poesía del sentimiento y de la fantasía", en palabras de Jorge Guillén, y como dijo Luis Cernuda: "Desempeñan en nuestra poesía moderna, un papel equivalente al de Garcilaso en nuestra poesía clásica: el de crear una nueva tradición que llega a sus descendientes."

Del escritor romántico español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) se recuerdan tanto sus Rimas, que marcaron el punto de partida de la poesía moderna española, como las Leyendas, unas composiciones en prosa etéreas y misteriosas. Las Rimas, una colección de setenta y seis poesías, publicadas con el título inicial de El libro de los gorriones, poseen una cualidad esencialmente musical y una aparente sencillez que contrasta con la sonoridad un tanto hueca del estilo de sus predecesores.

Mientras se sienta que se ríe el alma sin que los labios rían / Mientras se llore sin que el llanto acuda a llenar la pupila / Mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan / Habrá poesía

Epigrama
En literatura, observación mordaz, aguda y concisa, generalmente escrita en verso. Los epigramas de la Grecia antigua eran inscripciones hechas en tumbas o estatuas. Además de los epigramas funerarios y votivos, se conservan otros que reflexionan sobre los objetos y asuntos ligados con la escritura, entre ellos uno que alerta sobre la amenaza de la "carcoma, enemiga de las Musas". Los poetas latinos, entre ellos Catulo, Juvenal y especialmente Marcial, desarrollaron el epigrama como una breve sátira en verso que acaba con alguna expresión punzante. En la literatura española, la proximidad del epigrama con el epitafio se revela en el soneto de Góngora Inscripción para el sepulcro de Dominico Greco o en Inscripción en cualquier sepulcro de Jorge Luis Borges. Durante el manierismo, lo epigramático aparece como una de las formas de la agudeza que, como dice Baltasar Gracián en su Agudeza y arte de ingenio, predomina entre los españoles, frente a la erudición de los franceses, la elocuencia de los italianos y la invención de los griegos. "El que es nacido para un epigrama no es decente para un sermón", concluye en otro momento Gracián. Aunque no siempre se haga mención al género, hay poemas que por su concisión y agudeza participan también del epigrama: es el caso de Ángel González (¿Recuerdas que querías ser Narciso?: "Pequeña estrábica,/ tú no te preocupes;/ contempla el mundo y rompe los espejos"); las greguerías de Ramón Gómez de la Serna; los "membretes" de Oliverio Girondo. En su novela Vitrina pintoresca, Pío Baroja registra las inscripciones en las paredes y en las muestras de tiendas. Borges hace algo semejante con las "inscripciones de los carros". Pintadas en paredes y retretes, los grafitos, síntesis anónima de los hechos e ideas de distintas épocas, deben clasificarse dentro del género epigramático, desde los encontrados en Pompeya hasta los más recientes. En Inglaterra, sobresalen John Donne, Jonathan Swift, Alexander Pope, este último creador en el siglo XVIII de una forma de pareado epigramático, y Oscar Wilde. En Francia, Voltaire y Nicolas Boileau-Despréaux. En Alemania, G. E. Lessing. El epigrama también se encuentra en las literaturas china y japonesa. Puede aplicarse el término a cualquier aforismo, dicho popular y hasta ciertos ejemplos de cuentos brevísimos como los de Augusto Monterroso: "Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea" (En Fecundidad).

Soneto, palabra de origen italiano (diminutivo de sonus, 'tono', 'sonido') o incorporada en Italia por influencia del provenzal sonet, nombre de una melodía breve y ligera, una cancioncilla. En la literatura italiana antigua llegó a tener el sentido más amplio de canción. La forma canónica del soneto consiste en catorce versos endecasílabos divididos en dos cuartetos —rima ABBA ABBA— y dos tercetos, que pueden tener dos rimas (variantes CDC DCD, CDC CDC, CDD DCC) o tres (variantes CDE CDE; CDE DCE; CDE DEC; CDE EDC).

Las dos fuentes clásicas del soneto son el italiano o petrarquista y el inglés o shakespeariano. El Cancionero de Petrarca incluye 317 sonetos dirigidos a su amada Laura. El soneto petrarquista tuvo seguidores en Italia (Torquato Tasso) y se difundió también en otros países europeos: Portugal (Luís de Camões; Francia (Pierre de Ronsard, Joachim du Bellay y otros miembros del grupo conocido como la Pléyade); España. Fueron Boscán y Garcilaso de la Vega los encargados de arraigar el soneto, aunque ya el marqués de Santillana había escrito 42 sonetos fechos al itálico modo, utilizando en los cuartetos la rima ABAB, con lo que se apartaba de la norma habitual en el soneto petrarquista (ABBA).

En el siglo XVII español se destacan los sonetos de Cervantes, Góngora, Quevedo, Calderón y Lope de Vega, quien en su Arte nuevo de hacer comedias recomendaba el soneto para los soliloquios teatrales: "el soneto está bien en los que aguardan". Después de una escasa utilización en el siglo XVIII y en el XIX, el soneto resurge con los poetas modernistas hispanoamericanos y españoles. A la influencia de la forma tradicional, se une el gran impacto de los simbolistas franceses, lo que determinará la introducción de variaciones más o menos heterodoxas. Rubén Darío, por ejemplo, dedica un soneto a Cervantes donde combina endecasílabos y heptasílabos, y otro a Walt Whitman, donde utiliza versos de doce sílabas. Otros autores contemporáneos de sonetos son Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Jorge Guillén.

Entre las principales alteraciones del soneto figuran el sonetillo, compuesto en general por versos octosílabos, aunque también recurren al eneasílabo Rubén Darío, Valle-Inclán, Gabriela Mistral; el soneto con estrambote (sonetto caudato), del que hay ejemplos en Boscán, Cervantes y Antonio Machado ('A un olmo viejo') que añade al soneto normal una coda, una o más estrofas de tres versos, por lo común un heptasílabo y dos endecasílabos; el soneto acróstico; el soneto con eco (Lope de Vega).

El soneto inglés tiene su principal representante en Shakespeare y en los Amoretti (1596) de Edmund Spenser. Su forma, que exige una adaptación a una lengua menos rica en rimas que el italiano, abarca tres cuartetos, cada uno rimado de diferente manera, y un dístico final que cierra el conjunto. El esquema de las rimas es a b a b, c d c d, e f e f, gg. En el siglo XVII, se mantiene la tradición del soneto a través del poeta John Donne (Poemas divinos) y de John Milton, quien se atiene a la fórmula petrarquista y escribe sonetos tanto en inglés como en italiano. Después de casi un siglo de decadencia, el soneto renace con autores románticos como William Wordsworth, Samuel Taylor Coleridge, John Keats. Durante el periodo victoriano, merecen citarse los Sonetos del portugués de Elizabeth Barrett Browning. El escritor argentino Jorge Luis Borges se ha servido a veces de la estructura inglesa del soneto, por ejemplo en 'El otro', cuyo dístico final dice así:

"Suyo (de Dios) es lo que perdura en la memoria

Del tiempo secular. Nuestra la escoria".

Entre otros autores de sonetos dignos de mención figuran el poeta austriaco, nacido en Praga, Rainer Maria Rilke (Sonetos a Orfeo, 1923), los norteamericanos Edwin Arlington Robinson, Elinor Wylie y Edna Saint Vincent Millay. Entre 1936 y 1938 W.H. Auden escribió los Sonetos desde China. En España, además de los ya citados, sobresalen Blas de Otero y Dámaso Alonso. Eduardo Chicharro, en La plurilingüe lengua (1945-1947), ofrece la variante humorística y paródica del soneto, valiéndose en algunos casos del ritmo ascendente y enumerativo y, en otros, de una variante singular del estrambote, como en el nº XLI:

El poeta argentino Juan Gelman cumple a veces con el canon ('Llamamiento contra la preparación de una guerra atómica') o mantiene la estructura de dos cuartetos y dos tercetos olvidándose de rima y medición estricta de los versos, como en el poema I de Rostros.

Romance

Aparte de su sentido equivalente a las lenguas derivadas del latín (romances o románicas), o hasta de su uso como sinónimo de español (así, por ejemplo, el "román paladino", el español sencillo, del que habla Gonzalo de Berceo en Vida de Santo Domingo de Silos), la palabra romance (derivada del adverbio latino romanice, en románico) indica una serie indefinida de versos octosílabos con rima asonante en los pares y con los impares sueltos.

Según el filósofo español Menéndez Pidal los versos originales del romance, derivado de los cantares de gesta, eran octonarios (de 16 sílabas), de rima continua, y posteriormente se dividieron en dos.

Con la difusión de la imprenta, los romances se incluyen a partir del siglo XV en los cancioneros y se convierten en texto para ser leído. Por otra parte, se tiende a dividirlo en cuartetas y a insertar en él fragmentos líricos (villancicos o canciones), muchas veces al final como desfecha, es decir, una versión condensada del texto en su conjunto. A finales de este mismo siglo, la rima consonante empieza a sustituir a la asonante. A mediados del siglo XVI, componen romances escritores como Juan del Encina, Gil Vicente, Jorge de Montemayor y San Juan de la Cruz.

En los siglos XVI y XVII el romance se introduce también en otros géneros, como el teatro, sobre todo con Lope de Vega. Entre sus romances hay uno, incluido en La Dorotea, que, tal vez, sea uno de los más populares de la literatura española, e inicia así:

Además de los romances épicos, sobresalen los de tema amoroso, morisco, pastoril, satírico, religioso, picaresco y aquellos, personales, en los que se manifiesta la subjetividad. Después de un periodo de decadencia, el romance vuelve a interesar a los poetas románticos (por ejemplo El moro expósito del Duque de Rivas) y en el siglo XX, desde el modernismo en adelante, pueden encontrarse ejemplos en Antonio Machado, Miguel de Unamuno (Romancero del destierro), Leopoldo Lugones (Romances de Río Seco), Manuel González Prada (Baladas peruanas), Federico García Lorca (Romancero gitano).

Un tipo especial de romance, existente ya desde la edad media, es el romance noticiero o fronterizo, que se ha prolongado hasta nuestros días en los romances populares que informan, además de alentar a la lucha, sobre hechos contemporáneos: la guerra de Marruecos, la guerra de Cuba o la Guerra Civil española, que cuenta con ejemplos de los dos bandos. El equivalente mexicano es el corrido.

Balada (literatura),

En la antigua poesía francesa, forma poética que por lo general abarca tres estrofas de ocho versos (véase Versificación) con una estrofa final de cuatro versos, a manera de conclusión, llamada envoi, ‘envío’, que incluye una dedicatoria personal a una persona importante o a un ser personificado. Con algunas variaciones, los versos de cada una de las tres estrofas iniciales responden a la rima ababbcbC; los de la estrofa final, a la rima bcbC.

Originalmente escrita para ser acompañada por música, el origen de la balada parece remontarse a las fuentes medievales italianas y provenzales. La forma se elaboró por primera vez en la obra del poeta y compositor francés del siglo XIV Guillaume de Machaut, y los ejemplos mejor conocidos pertenecen a poetas franceses del mismo siglo y del siguiente, sobre todo François Villon y Carlos de Orleans.

Desde el punto de vista musical, la balada se ajusta al modelo AAB (A = texto ab; B = texto bcbC). Los trovadores y troveros compusieron en los siglos XII y XIII baladas monofónicas, a las que llamaron cansón. A partir de Machaut, la balada se convirtió en una forma polifónica. En líneas generales, si se trata de una obra vocal, la balada se llama así por el texto poético que le da origen; cuando se trata de una pieza instrumental, ha de suponerse que el compositor eligió ese nombre por el estilo que inspira su música o porque la misma composición funciona como relato de una balada poética. Desde el punto de vista temático llamaron cansón, si el tema era el amor cortés, tensón, para diálogos y debates, serventesio, para sátiras, planto, si se trataba de cantos fúnebres, alba, cuando era una canción matinal, y serena, si era nocturna.

Valga como ejemplo de balada el comienzo de este poema:

Ella volvía alegremente / de las tempranas arboledas, / con una paloma en los ojos / y con una flor de madera. / Ella volvía tan alegremente / del amor nuevo y de la primavera.
Según los países, las baladas adoptan distintas formas de versificación y hasta nombres diferentes. Las baladas inglesas y estadounidenses, por ejemplo, siempre se ajustan a la rima y están divididas en estrofas. Las baladas rusas (byliny) no tienen rima, ni se organizan en estrofas.

Letrilla

Composición poética de versos cortos que suelen ponerse en música. Composición poética dividida en estrofas, al fin de las cuales se repite un estribillo y es escrita en versos de ocho sílabas o menos.

Ej.:"Parid bella flor de Lis / en aflicción tan extraña; / si parís, parís a España; / si no parís, a París".

Copla

Forma de canción popular cuyo origen se encuentra en España y que luego se difundió por Latinoamérica. Tiene una estructura flexible, aunque suele ser una estrofa de cuatro u ocho versos de arte mayor o menor, generalmente octosílabos. El texto es de carácter coloquial, con un lenguaje en el que domina el doble sentido para conseguir efectos cómicos, lascivos o escatológicos. El tratamiento de los temas, tanto amorosos como de crónica, es satírico, aunque en el caso de amores contrariados y temas solemnes, como la muerte, se trata con formas de apología sentimental o metafísica.

Las distintas variedades de coplas, en especial las de corte popular, están próximas al romance, que es el género poético popular por excelencia de la poesía española. Autores cultos, como el marqués de Santillana (Íñigo López de Mendoza), Rafael Alberti, Luis de Góngora, Antonio Machado o Federico García Lorca, se han acercado a estas formas de poesía con gran respeto. A veces el tema lo tomaban de una canción, un suceso local o un romance escuchado en una taberna, y otras era el pueblo quien hacía suya la composición poética sin saber que tenía autor.

Ejemplo: Una estrella se ha perdido / y en el cielo no aparece; / en tu pecho se ha metido / y en tu cara resplandece.

Cantar

Composición poética destinada a ser cantada: un cantar bélico. Cantar de gesta, poesía en que se referían hechos históricos, legendarios y tradicionales.

El fragmento que sigue (uno de los más elevados de la poesía de la Biblia) corresponde al Cantar de los Cantares, libro que ha influido notablemente en la posterior poesía de todos los pueblos. En él, la novia (la Iglesia para un número importante de biblistas) es contemplada por el novio (Dios) con unas imágenes y unas metáforas de un grandísimo valor literario.

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